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The Horse and the Bull

in Prehistory and in History

Coordination
Fernando Augusto Coimbra

2016
El toro y el caballo en el imaginario mágico-religioso de
los mayas yucatecos: una reflexión

Angela Fernandez* y Miguel Pimenta-Silva**


* Universidad de Guanajuato, Mexico - angela_fp40@hotmail.com
** Universidad Complutense de Madrid - miguelpimentasilva@gmail.com

Resumen: El presente artículo analiza una serie de relatos coloniales y contempo-


ráneos mayas, para entender cuáles han sido las concepciones del bien y el mal cuya
carga simbólica es representada en el toro y el caballo.

Palabras-clave: Religión Maya, Yucatán, corrida de toros, tradición oral yucateca

Resumo: O presente artigo analisa um conjunto de relatos coloniais e contempo-


râneos maias, para entender quais foram as concepções do bem e do mal cuja carga
simbólica é representada através do touro e do cavalo.

Palavras-chave: religião maya, Iucatão, corrida de touros, tradição oral iucateca.

Consideraciones iniciales
Al largo de los últimos años fueron algunos los autores que se han dedicado
a los estudios de temas asociados al ganado vacuno y equino en tierras mayas.
Desde el aspecto de territorio y propiedad han estudiado el tema Nancy Farris
(Farris, 1980; 1984) y Manuela Cristina García Bernal (García Bernal, 1994);
en cuanto al tema económico Pedro Bracamonte y Sosa (Bracamonte y Sosa,
2012) y Laura Machuca Gallegos (2010) han estudiado a los mayas, su rol en
las haciendas y el contacto con el ganado durante el siglo XIX). Sin embargo
pensamos que aún existe mucho que estudiar, sistematizar y divulgar, sobre
todo en lo que se refiere a la discusión del significado mágico-religioso del
caballo y del toro en las regiones mayas en el norte de Yucatán.
Nuestro análisis tendrá como objeto de estudio las figuras del caballo y del
toro en los cuentos populares mayas yucatecos, así como su papel, simbolismo
y significados en las corridas de toros. Sin embargo, la reducida cantidad de
espacio disponible para publicación, nos obliga a presentar solamente dos de
las más de cinco decenas de cuentos estudiados durante el periodo de nuestras
investigaciones. Se optó por la presentación de estos dos y no otros, debido a
la calidad ilustrativa de los mismos para la exposición de nuestras propuestas

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de análisis simbólica del toro y del caballo. Así esperamos, un día más tarde,
divulgar de forma más detallada la totalidad de los cuentos analizados para este
estudio. Tal divulgación asumirá el formato de un libro. Hasta la publicación
del mismo, este articulo se presenta como un resumen de nuestras investiga-
ciones, y un suporte de divulgación de nuestras teorías.
Nuestro principal objetivo es aportar más datos para un campo aún poco
estudiado que es el significado mágico-religiosos de la fauna añadida en tierras
mayas desde del siglo XVI. Al mismo tiempo, creemos que con este trabajo se
podrá comprender un poco mejor la importancia de las corridas de toros en
Yucatán para los pueblos mayas. Se debe aún añadir que ninguno de los autores
tiene como objetivo compartir opiniones personales en torno a un asunto tan
delicado y complejo como es el tema de las corridas de toros, sino solamente
transmitir los resultados de una investigación académica.
Actualmente existen cerca de 9 millones de mayas, que siguen conectados
con sus tradiciones precolombinas mismo que mezcladas con el cristianismo que
ahora es una parte importante de la forma de vivir lo sagrado en tierras mayas.
Los cuentos populares mayas poseen en su mayoría elementos sobrenatu-
rales, criaturas mágicas y espíritus. Se puede trazar su existencia desde tiempos
muy remotos y que dan continuidad a un discurso que reproduce aspectos má-
gicos religiosos y que son transmitidos por un narrador pero son enriquecidos
con aportaciones de la comunidad. Carlos Montemayor indica que los cuentos
relacionados con animales tienen influencia europea desde la valoración del
acontecimiento (Montemayor, 1998). Con el pasar de los tiempos estos cuen-
tos fueron incorporando nuevas personajes pero como sugiere Alfredo López
Austin el núcleo duro del mito se puede seguir por milenios (López Austin,
1996: 319-328). Así la incapacidad del investigador para detectar el núcleo del
mito, no es un sinónimo de su inexistencia pero antes un señal de la cantidad
de información perdida y/o su cambio al largo de varias generaciones.

El toro y los mayas yucatecos


Introducción del ganado vacuno en Yucatán
Desde finales del siglo XVI se comenzaron a organizar las primeras es-
tancias ganaderas en Yucatán a partir de la movilidad geográfica de los indios
mayas, resultado de la dispersión por exceso de explotación laboral y tributaria.
Fue alrededor de 1668 cuando estas estancias se consolidaron y fueron propi-
cias para la explotación agraria (García, 1994: 381-383).
Para los españoles las propiedades ganaderas eran un buen negocio, pues
eran poco demandables en gastos y muy rentables, ya que con tan solo diez
hectáreas, cien pesos, corrales y la construcción de una noria cerca de un terre-
no con aguada o cenote, podían establecer su propiedad. Sin embargo no ellos

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no fueron los que se hicieron cargo de esta actividad económica, fueron los
indios mayas los encargados de la producción agrícola y del funcionamiento
de las estancias ganaderas. El único problema que los mayas veían ante la in-
troducción del ganado vacuno era la muy probable pérdida del cultivo de milpa
si el ganado pastaba libremente. Por otro lado vieron en el ganado equino una
herramienta de transporte importante para las necesidades de acarreamiento
que tenían en las estancias. Los españoles los dejaron a cargo a los indios ma-
yas puesto que estaban más preocupados por la explotación de la mano de obra
que de la producción ganadera y agrícola. Por su parte, los mayas, adoptaron
la ganadería como un mecanismo de supervivencia. Las estancias yucatecas no
fueron del todo exitosas pues a comparación con las del centro de la Nueva
España durante este periodo colonial, Yucatán poseía pocas propiedades y el
ganado estaba reducido a unas cuantas cabezas de ganado vacuno y en lo ge-
neral a una docena de caballos y mulas. En Yucatán, por lo general la cuadrilla
de ganado vacuno estaba compuesto por un toro semental y media docena de
vacas. Los caballos servían para el transporte y arrear a las vacas al corral y las
mulas eran utilizadas para el funcionamiento del sistema de extracción del
agua de las norias (Farris, 1980: 154-174).

El toro en los cuentos populares y en la tradición oral maya yucateca


Son varios los cuentos que en parte parcial o en su totalidad tienen mencio-
nes a ganado vacuno en especial a los toros. En la imposibilidad de exponer en
este articulo todos los cuentos analizados, se ha decidido presentar el resumen
de uno de ellos, sirviendo como ejemplo de cómo se presenta la imagen del
toro en los cuentos populares yucatecos.
El titulo de la siguiente narrativa es El Caballo que brincó el cenote (Boccara,
1995: 11-20). Se trata de una historia de una mujer y sus dos amores. La mujer
influenciada por el hombre que secretamente amaba, pide a su esposo que vaya
a torear como una forma de promesa a la virgen. Sus intenciones son claras.
Quedarse con tiempo libre para estar junto a su amante secreto mientras su es-
poso estaba en la corrida de toros. Después de la negación inicial de la idea por
parte de su esposo, éste tiene un sueño donde se le aparece la virgen de Tabi y le
avisa que no debe tener miedo, pues ella le protegerá. En el día de la corrida de
toros, el hombre sale a torear montado a caballo, tal como le tenia indicado la
virgen. Estando en el medio del cerco el toro brinca el cerco dirigiéndose a una
cueva. Por el camino encuentra a la mujer y a su amante. Estos son investidos
por el toro, el cual da muerte, clavando a cada uno de ellos sus cuernos. El toro,
la mujer y el amante entraron a la cueva pero jamás de allá salieron. El esposo
montado a caballo cuando llegó a la cueva no logra encontrar nadie, solamente
unas flores que están a la entrada de la cueva. Y así termina este cuento.

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En este cuento el toro asume la forma del diablo, probablemente de Kisin,
ya que lleva consigo para dentro de la tierra, la pareja pecadora, como señal
de castigo, tanto por la infidelidad pero también como el acto de aprovecha-
miento del divino para beneficios terrenales. Se puede entonces establecer una
relación entre estos actos y la muerte de la pareja por el toro. El toro se presenta
como una figura maligna, ya que su acción en el cuento se resume al acto de
matar y de fuga para la cueva, como se solamente fuese su objetivo llevar para
el infierno, el submundo aquello que merecen ese destino. Nos parece existir
una elevada mensaje moral, ya que tal cuento, se presenta como el mito de la
fundación del pueblo (Boccara, 1995: 11).
La asociación del Toro con el diablo o con figura malignas es algo que
existió e existeen varias culturas. En maya yucateco el diablo tiene el nombre
de Kisín, pero en la mayoria de las veces es llamado solamente por K´asil ba´al,
“cosa ruin o maldad” (). Su espacio por naturaleza es el inframundo, el infier-
no o Metnal. Su ubicación las cuevas o las profundidades de los cenotes. Su
aspecto físico es comparado a la mezcla entre hombre y toro, generalmente de
color negro, donde se destaca su posición erecta, y su mirada roja en el oscuro
de la noche. Sin embargo, no es su única forma, ya que este puede asumir
muchas otras como por ejemplo una serpiente gigante (Ángel García, 2007:
140). De igual forma David de Ángel García (Ángel García, 2007: 140) cree
que el toro puede tener una identidad benéfica. No negamos esta posibilidad,
pero la gran cantidad de cuentos analizados nos ha indicado el toro solamente
en su forma maligna. Creemos que las variaciones entre su carácter positivo
e negativo están asociadas con la importancia y la historia del toro en cada
comunidad maya.
La relación que Kisin mantiene con los hombres es estrecha, según As-
censión Amador Naranjo, este suele pactar con los hombres cambiando algún
tipo de poderes, sobrenaturales o no, a cambio de su alma, de algún conocido
o familiar (). El personaje Kisin no es frecuente en los cuentos populares, al
menos con ese nombre, esa mención parece ser substituida por otras, Juan T´ul,
Xjuan tul o Juan Tul. Esta figura es conocida por ser el dueño del ganado, y
se presenta con la apariencia de un toro bravo. Pero se debe tener en atención
que en otras comunidades mayas Juan T´ul, es un conejo envés de un toro. La
casi total ausencia de estudios en torno a la identidad real de Juan T´ul, no nos
permite definir con precisión se estamos delante de la misma figura o se es
solamente un caso, la utilización del mismo nombre para animales distintos, o
es por el contrario estamos delante de la misma figura pero ahora transformada
debido a los aspectos culturales y económicos.

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El caballo y los mayas yucatecos
Introducción de los equinos en Yucatán
Durante el establecimiento de encomiendas en la Nueva España Hernán
Cortés introdujo los caballos como parte importante del equipo militar, hecho
que no suena fuera de lugar ya que Cortés trajo consigo para la conquista, de
acuerdo con Bernal Díaz del Castillo, dieciséis caballos además de los noventa
que arribaron con Pánfilo de Narváez, de acuerdo a lo relatado en la Historia
de los Indios de Nueva España escrita por Toribio de Benavente Motolinea
en el siglo XVI (Benavente, 1969:229). Aunque muchos de los equinos se per-
dieron durante las batallas de conquista, fueron un elemento importante en la
introducción de los primeros ganados como el porcino y el equino (Matesanz,
2012: 537).
El caballo servía, al inicio de la época colonial, solamente como un instru-
mento para la guerra, situación de la cual se derivó una de las primeras supers-
ticiones, debido a que los indios creían que el jinete y el caballo estaban unidos,
como un mismo ser, por lo que fue de gran impacto para los indios y de mucha
ayuda al momento de las batallas. Posteriormente el indio ya identificaba que
el caballo y el jinete eran dos personalidades distintas y formaron parte de la
cotidianeidad y la concepción de un ser mitológico quedó en segundo plano.
(Matesanz, 2012: 539).
Más adelante el caballo se destacó como medio de transporte para recorrer
largas distancias y pasó a ser parte importante de la vida social y cultural de las
comunidades, ya sea en el trabajo o en las fiestas patronales (Matesanz, 2012:
539-540). Los caballos pasaron también a servir para arrear a las vacas al corral
y las mulas eran utilizadas para el funcionamiento del sistema de extracción del
agua de las norias (Farris, 1980: 154-174).
En relación al número de caballos que se tenían en la Nueva España se
puede destacar que para 1525 los precios de este animal dependían del en-
trenamiento que tuviesen. La demanda por este animal era considerable, sin
embargo, entre la década de 1540 a 1550 se produjo una sobrepoblación (Ma-
tesanz, 2012: 541). En algunas regiones como en el Pánuco Nuno de Guzmán
estableció que el precio de los caballos era equivalente de 75 a 100 esclavos que
eran traídos de las islas Antillas, situación que lleva los investigadores a pensar
en la sobrevaloración del animal en la época colonial (Matesanz, 2012: 543).

El Caballo en los cuentos populares y en la tradición oral maya


yucateca
Para los mayas plantas y animales forman parte de lo que son y de su que-
hacer cotidiano, es por eso que estos seres estén presentes en relatos mágicos,
místicos y/o supersticiosos que forman parte de la tradición oral de los pueblos.

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A continuación se presenta un resumen de un breve cuento, cuyo una de las
personajes es un caballo.
Existía una pareja que tenia dos hijas, pero una era solo hija del padre y
otra solo hija de la madre. Un día el hombre decide alejar a su hija de todos
los peligros. Y la pone en una habitación aislada que solo tenía a una pequeña
ventana. Su madrasta y su hija organizaron un plan malvado para hacer que la
hija de su marido se quedase embarazada. Para eso usó la orina de caballo para
hacer una bebida que daría a la joven.
Semanas mas tarde la chica ya tiene la imagen de una mujer embarazada.
Al percatarse de la situación el padre expulse a su hija de la casa. Entonces
la joven va a vivir a una cueva, donde da a luz a su hijo. El cual es un caballo.
Un día una anciana visitó la cueva y descubrió el secreto. Prometió ayudar a la
joven y a su hijo, y fue a llamar a un cura.
El sacerdote al ver lo que había sucedido mandó a llamar al padre de la
joven. Este al mirar a su nieto, lamentó todo lo que había hecho a su hija y
la recibió de vuelta a su casa. En casa la verdad se supo, y la joven pidió a su
padre que no haga daño a las dos mujeres que le han hecho mal. A través de
la quema de chile y un castigo para las mujeres, el caballo se transformó en un
hombre. Y siendo ya un hombre pudo ser bautizado para ser liberado del mal.
Así termina este cuento.
La figura del caballo se presenta asociado a lo mágico, en este caso en rela-
ción a una maldición, sin embargo el destino del equino es permanecer en el
lado de la justicia, del bien. Es también muy interesante verificar que el caballo
solamente mediante la intervención del cura cambia su forma para hombre. La
relación entre caballo y el cristianismo, parece estar muy presente en México e
otros países del continente americano. Se debe recordar la inmensa devoción
que existe en torno a Santiago y en especial en Yucatán para después establecer
una línea de raciocinio acerca de la asociación del caballo con lo sagrado, pero
también de alguna forma con el poder iconográfico del animal en algunas re-
presentaciones sacras. En especial con la figura de Santiago, que muchas veces
es representado montado en un caballo. En varias corridas de toros se escuchan
cosas de los caballeros como: “Vamos a caballo, como Santiago”. Se tomamos
en atención las palabras arriba presentadas, se puede establecer el siguiente
esquema mental:
Caballero versus Bestia
Santiago versus Infieles
Caballo versus Toro
Bien versus Mal

La idea del caballo como símbolo de poder, parece estar presente en la casi
totalidad de las culturas que mantuvieran contactos con estos. La figura del

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caballo como una de las grandes armas de los conquistadores, ha hecho surgir
varias teorías acerca de la relación de esto animal con los Indios. El caballo era
un animal que se imponía ante los indígenas americanos, por su tamaño, por
lo sonido que provocaba y por la fuerza que tenía para derribar lo que tuviera
a su paso, incluso a los mismos hombres.
En los varios cuentos analizados el caballo asume un carácter secundario, es
decir, es mayormente acompañado de alguien, su posición es de sumisión y/o
de apoyo a los personajes que están cerca de sí.

Las corridas de toros y las cuevas, como escenario sagrado


Las Corridas de toros
Además del aspecto económico en el que intervienen el toro y el caballo,
también se encuentra una actividad que tenía un fin de entrenamiento o espec-
táculo y que cobró popularidad durante y desde el siglo XVIII, la fiesta brava o
tauromaquia. El toreo a pie y a acaballo fue un espectáculo para el pueblo cuyo
fin era recaudar dinero para las fiestas patronales. El sentido de las corridas de
toros y su interpretación novohispana estaba alejado de la concepción ibérica
de una actividad caballeresca y digna de la élite dando paso a una actividad en
la que participaba todo el pueblo (Flores, 2004: 492-493).
Se puede afirmar que la corrida de toros parece ser el lugar por excelencia
para la análisis de la imagen mágico-religioso del caballo y del toro. Se trata de
un escenario sagrado dónde las fuerzas cósmicas entran en disputa y donde el
hombre asiste y participa.
La corrida de toros en tierras yucatecas obedece a una serie de reglas admi-
nistrativas que varían mediante el número de espectadores y del lugar dónde
se realice. Muchas de las corridas de toros, que observamos, se han realizado
delante de iglesias y están mayormente asociadas con fiestas de patronos.
La ejecución de una corrida de toros justo delante de una iglesia obliga a la
edificación de un espacio donde se puedan realizar las actividades tauromáqui-
cas, para ese efecto se construyen palizadas que conforman un ruedo de palcos
para los espectadores. Este momento (el de la edificación) es un crisol para las
tradiciones orales, normalmente asociadas a la festividad que se va a celebrar y
para la reproducción de algunos mitos incorporados a la acción que va a suce-
der en eso lugar, o en relación al caballo y al toro.
Son los más viejos que enseñan la arte de construir el ruedo a los más
jóvenes. Se puede definir en diez fases la corrida de toros: 1) Construcción
del ruedo, con la medición y distribución de los espacios a los “palqueros”; 2)
Plantación del árbol yaxché en el centro del ruedo. Esta práctica se relaciona
con la representación prehispánica maya de la representación del centro del
universo o axis mundi; 3) “Coronación del ruedo” se realiza un desfile alrededor

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del ruedo con música de jarana y un comité presidido por el presidente muni-
cipal y la embajadora de la fiesta de pueblo; 4) El juez de plaza, quien dirige la
corrida de inicio a fin, anuncia la entrada de los toreros. El número de toreros
depende del organizador y de las habilidades vistas en ellos; 5) Los vaqueros
esperan en la reja para entrar justo a tiempo para “lazar” al toro. El número de
vaqueros es alrededor de 15 sin embargo se pueden ir sumando. Los vaqueros
“pelean reja” los caballos tienes que ser rápidos y hábiles en este momento; 6)
Los toros se encuentran resguardados en cajones puestos en camionetas afuera
del ruedo. El primer toro que se torea es generalmente el más grande y bravo,
un cebú. Generalmente se sortean 6 toros; 7) El primer toro generalmente es
sacrificado. Los consiguientes son lazados por los vaqueros y llevados hasta el
centro, al árbol yaxché, una vez ahí los toreros se acerca y tratan de hacer pases
con el capote y suertes con banderillas; 8) Sólo el primer toro es sacrificado. La
carne de este toro se vende a los habitantes del pueblo para cocinar un platillo
típico llamado chocolomo; 9) Al finalizar la corrida los otros toros vuelven a la
camioneta y regresan a sus ranchos de origen; 10) Desmantelar toda la rueda,
y dejar el espacio limpio.
Creemos que la muerte del primer toro, en algunas corridas, puede ser si-
nónimo de un ritual simbólico, pero no fue posible detectar su origen. No
existen estudios suficientes para probar nuestra creencia, pero pensamos que
es importante compartir esta idea con los lectores, mismo que ella se ubique
solamente en el plan de su concepción teórica. Nuestra teoría se basa en la vi-
sión del árbol yaxché como el centro del Universo, localizada en el medio de los
cuatro puntos cardinales. Al mismo tiempo el árbol, juntamente con la iglesia,
conceden al espacio un carácter sagrado y al mismo tiempo protegido. Así la
muerte de un toro, puede ser encarada como un acto ritual de los hombres para
con el sagrado, en muchos de los casos podría ser una ofrenda al santo patrono
asociado a la fiesta, siendo así comprensible la matanza solamente de un toro,
y no de los restantes que participaron en la corrida. Sin embargo, estamos ante
un campo de estudios aún muy salvaje, y por eso serán necesarios más estudios
y años de investigación para validar esta teoría.

Las cuevas y cenotes


Las cuevas aparecen muchas veces conectadas con los toros y los caballos en
los mitos y en los cuentos populares. Acreditamos que en parte, la presencia de
las cuevas y cenotes en las narrativas, son una parte visible de la alma prehis-
pánica que sigue viva. No podemos olvidar que poseímos varios indicadores de
la importancia de cuevas y cenotes para los mayas, como es el caso de rituales
llevados a cabo en su interior o hasta mismo su existencia en narrativas reli-
giosas como en el caso del Popol Vuh. En la época prehispánica estos espacios
eran consideradas puertas al inframundo, lugares donde lo sagrado dominaba

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sobre el humano. El mismo significado parece existir en los cuentos populares
mayas yucatecos actuales. Así se concluí que con la conquista, estos espacios
sagrados no perdieran su sacralidad, manteniéndose asociados a la muerte y
al más allá, pero también ganando un nuevo hospede el toro. Son variados los
cuentos dónde el toro vive o tiene la cueva como destino final de su aventura.
Por norma es el toro que es presentado como habitante de la cueva, y es nor-
malmente un ser maligno o que se asocia a acciones malignas.
El caballo también aparece algunas veces asociado a las cuevas y cenotes,
pero parece no estar en su destino permanecer en ellas, al contrario del toro.
Para la especie de los equinos, estos espacios sagrados, son lugares asociados al
mal y a maldiciones. Así su tiempo de permanencia en estos lugares es reduci-
do o hasta mismo inexistente. Parece evidente que existe una interacción fuerte
entre cuevas toros y caballos. Nos preguntamos, pues, se no existirá algo en la
memoria y subconsciente colectivo que se conecte con los primeros hombres, y
con la pintura rupestre. Pues se tenga en consideración que las primeras espe-
cies dibujadas en las paredes de las cuevas fueron el ganado y el equino. Infeliz-
mente no tenemos informaciones suficientes para contestar a esta hipótesis.

Consideraciones finales
La tradición oral ha sido un recurso constante que utiliza el pueblo maya
para conservar costumbres, tradiciones y creencias a lo largo de su historia.
La cosmovisión prehispánica en combinación con la tradición cristiana traída
de Europa ha permeado y ha sobrevivido gracias a la reproducción de relatos
como los que en este trabajo hemos presentado. Los animales que representan
entes demoniacos o benévolos son parte de la vida cotidiana de los mayas don-
de converge lo ritual con lo pagano, la magia con la historia y los mitos con la
realidad misma.

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