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Resumen

Sistemas electorales y sistemas de partidos políticos: una introducción al problema con


carácter orientador.

Nicolás Cristancho Bohórquez

Los sistemas electorales permiten que el elector manifieste a través del voto el partido o
candidato de su preferencia, de manera que, luego, esos votos se ven representados en
escaños. La función de los sistemas electorales es regular el proceso de participación
ciudadana manifestada en el voto, por medio de la distribución de las circunscripciones, de
la forma de la candidatura, de los procesos de votación y de los métodos de conversión de
votos a escaños. Los sistemas electorales se clasifican según dos principios: el principio de
la elección mayoritaria y el principio de la elección proporcional. El autor aclara que esta
distinción no está definida por las reglas técnicas sino por las funciones y las intenciones
políticas de los sistemas electorales mediante los cuales se transforman los votos en escaños
parlamentarios. Por otra parte, en el texto se plantea que los sistemas de partidos se analizan
según su estructura considerando características como el número de partidos, su tamaño,
fuerza política, posición y la constelación estratégica que forman entre ellos. Por último, se
plantea como relación entre los dos sistemas, electoral y de partidos, que el sistema electoral
representa una variable para explicar las características de la organización y del
funcionamiento de los sistemas de partidos.

¿Qué importancia tienen los sistemas electorales?

El autor plantea que algunos estudiosos de la materia consideran fundamental los sistemas
electorales debido a que son estos los que determinan el rumbo de la democracia; sin
embargo, en el texto se considera esta visión sobre la importancia de los sistemas electorales
como sumamente exagerada en la medida en que deja por fuera del análisis diversos factores
que influyen en el desarrollo político. Ahora, esto no quiere decir que los sistemas electorales
tengan poca importancia, sino que se considera que no son el único factor determinante del
rumbo de la democracia. Los sistemas electorales son fundamentales en la formación de la
voluntad política y en la transferencia de poder manifestada en el número de escaños
parlamentarios. Por esta razón, se concluye que la importancia de los sistemas electorales
radica en que estos orientan las actitudes y los resultados electorales.

¿En qué sentido operan los sistemas electorales?

Se pone en consideración el hecho de que los efectos concretos de los sistemas electorales es
un tema más controvertido que el de su importancia. Se han construido generalizaciones sin
fundamentos empíricos sobre los efectos políticos de los sistemas electorales, como la que
sostienen los autores funcionalistas al considerar que es únicamente el sistema de pluralidad
o de mayoría relativa el que garantiza efectos como la integración del electorado, la
concentración de los sistemas de partidos, la estabilidad política y el cambio de gobierno. En
este punto, el autor sostiene que el análisis de los efectos de los sistemas electorales debe
partir de las condiciones históricas y sociopolíticas de los países respectivos.
¿Cómo han de valorarse los efectos de los sistemas electorales?

El autor comienza por decir que los intereses de los partidos han sido, históricamente, el
criterio más importante para valorar un sistema electoral; no obstante, también pone de
presente que, a parte de los intereses concretos de los partidos, también existen
consideraciones de interés nacional. Finalmente, se establece que la medida de valorización
del sistema electoral es el grado en el que el sistema electoral cumple con el modelo esperado,
de forma que la valorización de los sistemas electorales la constituyen medidas de carácter
funcionalista.

Los sistemas de partidos

Una vez el autor analiza los sistemas electorales por medio de la respuesta a las preguntas
enunciadas anteriormente, se introduce en el tema de los sistemas de partidos teniendo en
cuenta los enfoques de investigación, los tipos de sistemas de partidos y la valorización de
estos. Se definen los sistemas de partidos como la composición estructural de la totalidad de
partidos políticos de un Estado. Entre tanto, se establece que los elementos de investigación
de los sistemas de partidos son los siguientes: el número de partidos, su tamaño, la distancia
ideológica entre ellos, sus pautas de interacción, su relación con la sociedad o con grupos
sociales y su actitud frente al sistema político.

En esta parte del texto se realiza un recorrido por diferentes teóricos de los sistemas de
partidos, comenzando por Leslie Lipson, quien sostenía que en un Estado democrático los
partidos son el punto de intersección donde convergen todas las fuerzas políticas; Rainer
Lepsius, que manifestó que la importancia de un partido político no está en su existencia ni
en su tamaño, sino en la posición y función que tienen en un sistema de partido determinado
para la formación de coaliciones o mayorías; Maurice Duverger, que analizó el sistema
electoral para explicar la estructura y desarrollo de los sistemas de partidos. Pero luego la
interpretación de autores como Duverger fue criticada por autores como Sartori, Palombara
y Weiner, para quienes la estructura del sistema de partidos está determinada por más
variables que la influencia del sistema electoral; lo que dio paso a la distinción entre varios
tipos de sistemas de partidos.

Sartori estableció tres tipos de sistemas de partidos teniendo en cuenta dos elementos
fundamentales: fragmentación y polarización. Ubicando un centro imaginario que permitía
establecer el grado de polarización y observar la dinámica interna de los sistemas de partidos,
es decir, observar si de mueven hacia el centro o se alejan de él. De esta forma Sartori parte
de la distinción entre pluralismo moderado y pluralismo extremo. En este mismo sentido,
Palombara/Weiner en su clasificación de los sistemas de partidos introdujeron criterios
cualitativos: la distinción entre sistemas competitivos y sistemas no competitivos y un
modelo básico de la orientación o del comportamiento de los partidos entre los polos
ideológicos y pragmáticos.