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NORTE DE SALUD MENTAL nº 21 • 2004 • PAG 75–78

PARA LA REFLEXIÓN

Educar, gobernar y psicoanalizar:


¿un trío de profesionales “imposibles”?
Mónica Marín
Psicóloga clínica, Analista Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis,
consultora de Lauro Ikastola, Coordinadora del Seminario del Campo de Freudiano
de Bilbao y miembro de la ELP–Escuela Lacaniana de Psicoanálisis.

Gobernar, educar y psicoanalizar forman ¿Son imposibles por la insuficiencia del


para Freud un trío de profesiones imposibles. resultado? Quizás ésta sea una solución apre-
En 1937 escribe: “...y hasta pareciera que anali- surada. Hay que ir por y preguntarse primero
zar sería la tercera de aquellas profesiones por qué sus resultados son insuficientes, y para
imposibles en que se puede dar anticipadamen- esto interrogar, previamente, cuáles son los
te por cierto la insuficiencia del resultado. Las resultados esperados.
otras dos, ya de antiguo consabidas, son el edu-
car y el gobernar”. Si se lo piensa un poco, tanto el gobernar
como el educar suponen una intención, que no
Profesiones imposibles, esto no las hace tiene por qué ser consciente, de doblegamien-
menos practicadas; más aún, pareciera que to de lo que sería lo propio del ser del otro. Si
cuanto más imposibles son, cuanto más topan es necesario poner al otro a trabajar, es sobre
quienes las ejercen con los límites que impo- el supuesto de que espontáneamente disfruta-
nen a sus esfuerzos, cuanto más se les resisten, ría de la pereza.
más vuelven sobre ellas. La imposibilidad no
desemboca en la impotencia, en un “dejémos- ¿Qué quiere decir gobernar? No se trata
las de lado”. Por el contrario, su auge parece ir de desempeñar cargos de gobierno, más
de la mano de su misma imposibilidad. Lo próximos actualmente a la burocracia admi-
imposible debiera, a primera vista, llevar a la nistrativa; si no de ejercer un dominio, man-
desilusión, a algo del estilo de: “perseguir una dar con autoridad, regir una cosa, ejercicio
quimera no sirve de nada”, sin embargo suce- éste que puede tomar diferentes matices
de todo lo contrario, cuanto más imposibles que van desde el imponer hasta el conven-
son, más reales devienen. cer, desde el conducir hasta el indicar, desde
el obligar hasta el encantar; sin dejar de lado
Desde esta perspectiva, la educación escolar, el guiar, el liderar, el sugestionar. Se trata
no la universitaria, no parece tener una estructura siempre de hacer que las cosas marchen.
distinta, ya se la tome por su vertiente de ins- Gobernar implica la voluntad de colocarse
trucción: enseñar a leer, a escribir, a contar, o en la posición de hacer que las cosas anden
por su variante de “moralización”: transmisión de cierta manera y no de otra, lo que supo-
de valores, buenas costumbres, educación para ne el poder, y en lo tangible, el poder de
llegar a ser un ciudadano, etc. En el caso de la poner a trabajar a otro. Un verdadero amo
educación es al maestro al que le toca hacer es aquel que pone a otros a trabajar para
que las cosas anden y al niño cumplir la tarea. que las cosas anden.

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La insuficiencia de los resultados parece ción sería la principal responsable de la propa-


ordenarse a partir de esta aspiración de poder gación de la neurosis. La conclusión cae por su
dominar algo del otro. No se trata de sus con- propio peso: una liberalización de la educación
ductas, que siempre pueden modificarse por las traería por consecuencia una transformación
buenas o por las malas, sino de inducir a un de la moral sexual y el resultado sería una dis-
sujeto a que renuncie a aquello en lo que, adul- minución de la neurosis. En estos momentos
to o niño, se satisface, aquello que un sujeto no iniciales de la obra de Freud el fenómeno es
está dispuesto a ceder aunque conceda. inverso al que comentaba en los párrafos ante-
riores: es el psicoanálisis el que llama en su
Resultados insuficientes no quiere decir auxilio a la educación. Cuatro años después el
inexistentes. Significa que dejan un resto, que panorama cambia, y en la primera de las tres
podemos llamar como queramos: trastornos “Contribuciones a la psicología de la vida amo-
de aprendizaje o de conducta, rebeldía o inhibi- rosa”, al referirse a las vicisitudes de la sexuali-
ción, con el que habitualmente no se sabe qué dad masculina escribe: “así como la frustración
hacer.Y es aquí que, en ocasiones, se convoca al inicial del goce sexual, es decir la prohibición, la
psicoanalista. Se supone que él sabe qué hacer amenaza, la interdicción, la represión, se tradu-
con ese resto, cómo ponerlo en orden. Existe ce en una perturbación de la sexualidad, la
una suerte de esperanza de que el psicoanálisis libertad sexual ilimitada acordada desde los
resuelva los impasses, los callejones sin salida a orígenes no conduce a resultados mejores” y
los que llegan tanto el gobernar como el educar. luego: “la satisfacción fácil mata el deseo, el
deseo crece con los obstáculos”, para terminar
Como resultado, los alumnos son cada vez diciendo: “hay que suponer que hay algo propio
menos amonestados, y van, cada vez más a de la pulsión sexual que es contrario a la satis-
menudo, al gabinete psicopedagógico. Cada vez facción”. Como puede apreciarse, de la antino-
son menos los delincuentes y más los “psicópa- mia entre satisfacción sexual y civilización,
tas”, los jueces tienen cada vez más dificultades hemos pasado a la antinomia entre el deseo
para dictaminar la culpabilidad o inocencia de sexual y la satisfacción. Es un paso enorme que
alguien sin recurrir a una pericia, etc. Algo suce- pone en duda los beneficios de una educación
de con este fenómeno “psi” que incluye no sólo permisiva. Finalmente, en 1920 con la formula-
al psicoanalista, sino al psicólogo, al psicopeda- ción de la pulsión de muerte como aquello que
gogo, al psicoterapeuta, entre otros. Hay una lleva al hombre más allá del principio de placer,
ecuación que se verifica, y es que a mayor fra- gobernar y educar encuentran su verdadero
caso del gobernar y el educar, mayor boom límite: un sujeto puede desear lo que contraría
“psi”. su propio bienestar, puede disfrutar en su sufri-
miento, puede despreciar todo amor al próji-
Esta expectativa parece encontrar su justifi- mo. Es en este punto en el que se podría espe-
cación en la misma obra de Freud. Hacia 1908, rar la solución que el psicoanálisis aportaría al
en un texto que se llama “La moral sexual cul- malestar en la cultura, sólo que se olvida que a
tural y la nerviosidad moderna”, Freud trata de partir de esta misma época Freud coloca al psi-
dar cuenta desde el psicoanálisis de lo que con- coanálisis en la serie de las profesiones imposi-
sidera un incremento de la neurosis debido a la bles, cuyos resultados insuficientes podemos
antinomia entre la civilización y la sexualidad. conocer por adelantado.
Su tesis es que la moral sexual represiva de la
época, que censura no sólo los actos sino los Quisiera detenerme en esto.
pensamientos, es transmitida en el marco fami-
liar por los padres y en el marco social amplio En 1925, en una carta dirigida a A. Aichorn,
por los educadores. De esta manera la educa- Freud se expresa casi en los mismo términos

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EDUCAR, GOBERNAR Y PSICOANALIZAR: ¿UN TRÍO DE PROFESIONES “IMPOSIBLES”?

que en 1937. Dice Freud: “Mi participación per- psicoanalista puede decir “suficiente”. Freud
sonal en esta aplicación del psicoanálisis (se hace depender la desaparición del síntoma del
está refiriendo la educación) ha sido muy esca- gobierno sobre lo pulsional, y esto nos permi-
sa. Tempranamente había hecho mío el chiste te aplicar al psicoanálisis el mismo esquema
sobre los tres oficios imposibles —que son que utilizamos para encontrar las razones de
educar, curar, gobernar—, aunque me empeñé los resultados insuficientes de gobernar y edu-
sumamente en la segunda de estas tareas”. Se car. Si el psicoanalista aspira a curar, y la cura
ve aquí en el mismo Freud esta relación, que implica algo a gobernar, debemos suponer en el
comentaba al comienzo, entre lo imposible y el otro, esta vez el paciente, una voluntad contra-
empeño. Pero lo que me interesa destacar es ria. Debemos suponer que el sujeto en análisis
que en esta oportunidad, Freud se refiere al no quiere abandonar la satisfacción pulsional,
curar. Esto me permite proponer lo siguiente: la que el sujeto no quiere desprenderse de su sín-
insuficiencia de los resultados del psicoanálisis toma y que aún en los casos más favorables
tiene que ver con la idea misma de curación. encontraremos lo que Freud llamó “fenómenos
residuales”. Nuevamente ese resto con el que
“Todo progreso”, escribe Freud en el ‘37, no se sabe qué hacer.
citando a Nestroy, “nunca es sino la mitad de
grande de lo que al comienzo se esperaba”, y Tenemos así un esquema común que permi-
concluye más tarde: “el título reivindicado por te explicar el alcance de la expresión “resultados
el psicoanálisis, de que él cura las neurosis ase- insuficientes”. Ellos se deben a ese resto que
gurando el gobierno sobre lo pulsional, es inesperadamente la operación misma produce.
siempre justo en la teoría pero no siempre lo Lo interesante es que el argumento freudiano
es en la práctica”. no se apoya en la contingencia de la operación.

Quiero resaltar de esta cita dos palabras: Hay dominios del saber en los cuales los
cura y gobierno. efectos son predecibles, por ejemplo, en física,
uno no supone que la caída de los cuerpos
Creo que por cura de las neurosis debemos depende de la pericia del experimentador. Hay
entender: desaparición de los síntomas, con lo una ley que permite prever el resultado sin
cual entramos en un terreno resbaladizo. El sín- necesidad de recurrir siquiera a la experimen-
toma en medicina se ve, se pesa, se mide, se tación. Las prácticas de las que vengo hablando,
observa; no es del orden subjetivo, tanto no lo gobernar, educar, psicoanalizar, no permiten una
es , que cuando un paciente se queja al médico predicción de este tipo. Hay en ellas algo de
de un síntoma que éste no puede comprobar ni incalculable, de indecidible, que impide estable-
con la clínica ni con los aparatos que le brinda cer una relación simple entre causa y efecto.
la ciencia, en ocasiones lo manda... al psicoana- Esto daría pie a concebir los resultados como
lista, experto en síntomas inexistentes a los algo imposible de anticipar, que sólo podría
ojos del otro, y a diferencia del médico, es a evaluarse retroactivamente; hay algo de azaro-
estos síntomas de los que un sujeto se queja, so en este tipo de prácticas que condujo a Jac-
pero que a veces sólo tienen valor para él, a los ques Lacan, en una época de su enseñanza, a
que el psicoanalista atiende, y es sobre estos incluir al psicoanálisis entre las ciencias conje-
síntomas que se evaluará la cura. La conclusión, turales, es decir, aquéllas que a diferencia de las
es que desde el punto de vista del síntoma, solo ciencias exactas, deben tomar en cuenta el fac-
el paciente podría decidir. tor “sujeto”

Ahora bien, desde el ángulo que lo mira Sean cuales fueren las condiciones en que
Freud se trata de algo distinto, se trata de si el se practiquen, gobernar, educar y psicoanalizar

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arrojarán, necesariamente, resultados insufi- lado por el psicoanálisis; siendo, entonces,


cientes. Y esto es la mayor importancia, porque desde el psicoanálisis mismo que se ha arroja-
si el resultado es insuficiente por dejar un do luz sobre los límites del gobernar, del edu-
fenómeno residual, éste no es relativo al modo car y del curar mismo.
o al estilo de la operación, sino que es el pro-
ducto obligado de toda práctica que tenga la El practicante del psicoanálisis sabe de
estructura de “dominio” que he descrito. antemano que el trabajo del inconsciente pro-
ducirá necesariamente ese resto, y este saber,
Me preguntaba al comienzo si esas profe- al tiempo que lo protege del “furor sanandi”, 1o
siones eran imposibles porque sus resultados obliga a hacer de este resto un instrumento del
eran insuficientes. Creo que ahora puedo pro- análisis y no un obstáculo a remover. Esto trae
poner una respuesta: Son imposibles en tanto al menos dos consecuencias que sólo mencio-
se proponen dominar un excedente que naré: la cura deja de tener como objetivo el
ellas mismas producen. Los resultados son dominio pulsional para depender de la pérdida
insuficientes si se los compara con los resul- de la satisfacción pulsional anudada al síntoma
tados ideales que podrían esperarse al ope- y el fin del análisis deja de ser meramente tera-
rar desconociendo la estructura propia de la péutico y adquiere una dimensión ética, es
operación. decir que deja en manos del sujeto la decisión
sobre el destino que dará a la verdad que el psi-
Es aquí donde el psicoanálisis tiene una ven- coanálisis mismo le reveló.
taja sobre el gobernar y el educar, y es que este
efecto residual, solidario desde siempre con un Mónica Marín
determinado tipo de lazo social que J. Lacan marin5@airtel.net
formalizó y nombró: discurso del Amo, fue reve-

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