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Director: 7 CARLO GINZBURG
CARLOS A NTONIO A GUIRRE R OJAS Reflexiones sobre una hipótesis:
Comité de Redacción:
el paradigma indiciario, veinticinco años después.
A MÉRICA BUSTAMANTE PIEDRAGIL
V ANDARI M ANUEL M ENDOZA SOLÍS 17 CARLO GINZBURG
CARLOS A LBERTO R ÍOS GORDILLO Semejanzas de familia y árboles de familia:
K ARINA V ÁZQUEZ BERNAL dos metáforas cognoscitivas.
NORBERTO ZÚÑIGA M ENDOZA
37 CARLOS A. AGUIRRE ROJAS
Difusión y Relaciones:
Indicios, lecturas indiciarias, estrategia indiciaria y
LAURA TORT V ELASCO
saberes populares. Una hipótesis sobre los límites de la
COMITÉ C IENTÍFICO INTERNACIONAL: racionalidad burguesa moderna.
Bolívar Echeverría Andrade (UNAM),
Carlo Ginzburg (UCLA / Universita di
Sienna), Immanuel Wallerstein (Yale Uni-
versity / Fernand Braudel Center), Edeli-
berto Cifuentes Medina (Universidad de
San Carlos de Guatemala), Miguel Ángel
Beltrán (Universidad de Antioquia), Juran- ITALO CALVINO
dir Malerba (CNPQ, Brasil), Claudia La oreja, el cazador y el chismoso.
Wasserman (Universidade Federal de Rio
Grande do Sul), Darío G. Barriera (Uni-
MIJAÍL MIJÁILOVICH BAJTÍN
versidad Nacional de Rosario), Pablo Pa-
checo (Centro de Investigación y Desarro- Rabelais en la historia del Realismo.
llo de la cultura cubana «Juan Marinello»),
Francisco Vázquez (Universidad de Cádiz),
Ofelia Rey Castelao (Universidad de San-
tiago de Compostela), Ricardo García Cár-
cel (Universidad Autónoma de Barcelona)
Massimo Mastrogregori, (Revista Storio-
grafia), Steffen Sammler (Leipzig Univer- CARLOS A. AGUIRRE ROJAS
sitaet), Maurice Aymard, (Maison des Presentación del número 6 de la revista
Sciences de l’Homme), Lorina Repina
(Instituto de Historia Universal, Academia Contrahistorias. La otra mirada de Clío.
de Ciencias de Rusia), Chen Qineng (Ins-
tituto de Historia Universal, Academia de RAMSÉS CRUZ ARENAS
Ciencias de China). Una aproximación a La Otra Campaña. Entrevista a
Carlos Antonio Aguirre Rojas.
Contrahistorias. La otra mirada de Clío
Revista semestral, No. 7,
Septiembre de 2006 - Febrero de 2007. NOTICIAS DIVERSAS
e-mail: contrahistorias@hotmail.com
ISSN: 1665-8965
Contrahistorias es una Reserva para uso exclusivo
otorgada por la Dirección de Resevas del Instituto
Nacional del Derecho de Autor, bajo el Número: Edición, tipografía, diseño interior y de portada:
04-2004-041411062500-102
jitanjáfora Morelia Editorial / RED UTOPÍA A.C.
Se autoriza la reproducción de los materiales Corregidora #712, 58000, Centro Histórico. Morelia, Michoacán, México.
únicamente con el permiso de la Dirección y del Página Web: www.prodigyweb.net.mx/redutac
Comité de Redacción de Contrahistorias.
la otra mirada de Clío
Los textos aquí publicados son responsabilidad [e-mail:
3 ] redutac@hotmail.com
la otra mirada de Clío/ redutac@prodigy.net.mx
exclusiva de sus autores.
Derechos reservados sobre la edición jitanjáfora Morelia Editorial.
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la otra mirada de Clío [5] la otra mirada de Clío


Contrahistoria S
la otra mirada de Clío

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Imágenes del Mundo, Weltanschauung, Concepciones del Mun-


do, Cosmovisiones, Visiones del Mundo, Percepciones del Uni-
verso, Maneras de Ver y Entender la Realidad... En esta sec-
ción, queremos multiplicar todo el tiempo las distintas
miradas que admite el análisis de los problemas realmente
importantes y fundamentales que hoy enfrentan la historiogra-
fía mundial en general, y las historiografías
latinoamericana y mexicana en particular, pero también la
historia y la sociedad en México, en América Latina, y en el
Mundo entero. Recoger siempre las miradas críticas, abrir nue-
vas entradas a los problemas, explorar incesantemente explica-
ciones nuevas e inéditas de viejos temas, a la vez que ensancha-
mos todo el tiempo la nueva agenda de los asuntos que hace
falta debatir en el plano historiográfico, pero también en los
ámbitos sociales, políticos y de todo orden en general.

Porque una ‘Imagen del Mundo’, cuando es realmente crítica,


heurística y compleja, sólo puede serlo a contracorriente de los
lugares comunes dominantes, y por ello sólo como cómplice obli-
gada de las miles de Contrahistorias que cada día tocan con
más fuerza a la puerta del presente, para liberar
radicalmente los futuros de emancipación que esas mismas
Contrahistorias encierran.

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la otra mirada de Clío [6] la otra mirada de Clío


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Una hipótesis sobre los límites de la racionalidad A
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burguesa moderna
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—I— alguna, el libro más leído, comentado, criti-


cado y difundido de Carlo Ginzburg en todo
El conocimiento de todos los hechos el mundo.1 Ubicado entonces, en un primer
humanos en el pasado, y de la mayoría de
nivel, como un ensayo que extrae a nivel epis-
ellos en el presente, tiene como primera
temológico general, algunas de las principales
característica la de ser (según la feliz
expresión de François Simiand) un lecciones de método derivadas de esta misma
conocimiento por medio de indicios. obra El queso y los gusanos, pero al mismo tiem-
po y de modo más general, como una reflexión
Marc Bloch, Versión de la «Redacción global acerca del método y la perspectiva
Definitiva» de la Apología para la historia o aprendidas y desarrolladas por el propio Ginz-
el Oficio de Historiador, c. 1941-1943. burg, a lo largo de todo su periplo intelectual
recorrido hasta ese momento, este ensayo de
El hoy célebre ensayo metodológico “Indicios” estaba destinado, desde su primera
escrito por Carlo Ginzburg, y titula- publicación, a una fortuna que es, en muchos
do “Spie. Radici di un paradigma indiziario”, sentidos, realmente excepcional.
fue gestado y madurado intelectualmente en- Así, este texto apareció por vez primera en
tre los años de 1976 y 1978, es decir, inme- 1978 en la Rivista di Storia Contemporánea,
diatamente después de la publicación del li- para luego ser republicado en 1979, en una
bro El queso y los gusanos, que habiendo sido versión considerablemente más amplia y de-
publicado en italiano en 1976, es hoy, sin duda sarrollada, en el libro Crisi della Ragione.2 Y

CARLOS A. AGUIRRE ROJAS / INDICIOS, LECTURAS INDICIARIAS, ESTRATEGIA INDICIARIA... CARLOS A. AGUIRRE ROJAS / INDICIOS, LECTURAS INDICIARIAS, ESTRATEGIA INDICIARIA...

1
Sobre la contribución que El queso y los gusanos representa para el campo de la historia cultural, cfr. nuestro
ensayo, Carlos Antonio Aguirre Rojas, “El queso y los gusanos: un modelo de historia crítica para el análisis de la
cultura de las clases subalternas”, incluido en nuestro libro Retratos para la Historia. Ensayos de Contrahistoria
Intelectual, Ed. Contrahistorias, México, 2006.
2
Las referencias precisas de estas ediciones son: bajo el título “Spie. Radici di un paradigma scientífico”, fue
publicado en la Rivista di Storia Contemporánea, vol. 7, 1978, pp. 1-14, y bajo el título “Spie. Radici di un
paradigma indiziario” en el libro colectivo Crisi de la Ragione, Ed. Einaudi, 1979, pp. 59-106. Vale la pena
subrayar el hecho de que después de esa primera edición italiana, más reducida, se publicó también la versión
recién mencionada del libro, mucho más amplia, aunque sin notas, en una revista italiana de gran circulación,
Ombre Rosse, lo que amplió la difusión de este ensayo entre el gran público italiano, y coadyuvó a su mayor y más
inmediato impacto intelectual, dentro de los círculos académicos y culturales en general, de la Italia de esos años.

la otra mirada de Clío [ 37 ] la otra mirada de Clío


Contrahistoria S
la otra mirada de Clío

desde estas primeras ediciones italianas, este ahondar o defender las tesis de su ensayo, lo
ensayo de Ginzburg despertó un enorme in- mismo en Mesas Redondas, Conferencias o
terés y toda una serie de vivas polémicas, pri- Seminarios de las más diversas Universida-
mero en todo el ámbito intelectual italiano, des Italianas, que en los más distintos foros
pero después y mediante sus sucesivas traduc- académicos e intelectuales.
ciones a otras lenguas, también en todo el Vivo interés y enorme difusión de este
mundo académico europeo, e incluso en ensayo que, más adelante, adquirió una di-
toda la historiografía y las ciencias sociales mensión europea y luego mundial, mediante
del mundo entero, para terminar convir- las distintas traducciones del texto en dife-
tiéndose hoy, en este año de 2006, en el rentes idiomas, a lo que hay que agregar las
más importante ensayo de metodología his- reediciones de este mismo artículo, deriva-
tórica escrito en los últimos cuarenta y cin- das del hecho de que en 1986, fue incluido
co años, sólo comparable por su relevancia dentro del libro Mitos, Emblemas, Indicios,
y sus profundos impactos intelectuales, libro que a su vez ha sido ya traducido a once
dentro de la historiografía y las ciencias idiomas en todo el mundo.3
sociales del siglo XX, con el también ex- Así, mediante estas múltiples traducciones
cepcional ensayo de Fernand Braudel so- y reediciones, este ensayo de Carlo Ginzburg
bre “Historia y ciencias sociales. La larga “ha hecho mundo”, difundiéndose en el seno
duración”, publicado en 1958. de todas las historiografías nacionales del pla-
Porque desde su primera aparición, este neta y provocando, también en escala plane-
artículo comenzó a suscitar de inmediato taria, las más diversas lecturas y las más va-
múltiples comentarios, tanto críticos como riadas interpretaciones —y en muchas oca-
inquisitivos o laudatorios, generando una siones, las más absurdas y estrambóticas ma-
verdadera lluvia de iniciativas en las que Car- las interpretaciones—, para convertirse en un
lo Ginzburg era invitado a exponer, debatir, texto que hoy es uno de los referentes metodo-

CARLOS A. AGUIRRE ROJAS / INDICIOS, LECTURAS INDICIARIAS, ESTRATEGIA INDICIARIA... CARLOS A. AGUIRRE ROJAS / INDICIOS, LECTURAS INDICIARIAS, ESTRATEGIA INDICIARIA...

3
La lista precisa de estas traducciones del ensayo es la siguiente: de la primera versión del ensayo, la de 1978,
hay una traducción holandesa de 1978, y una inglesa de 1979. De la versión más amplia, la del libro de 1979,
hay dos traducciones al inglés (1980 y 1983), al alemán (1980), al francés (1980), dos al holandés (ambas en
1981), al sueco (1983), seis al español (1982, 1983, 1989, 1995, 2003, 2004), dos al japonés (1986 y 1990),
al danés (1986), al ruso (1994), dos al coreano (1994 y 2000) y al griego (1996). Todas estas, sin contar las
versiones incluidas en las distintas traducciones del libro Mitos, Emblemas, Indicios, que fue publicado en
italiano en 1986 y que incluye también este ensayo de “Indicios”, traducciones que abarcan dos ediciones en
alemán (la primera de 1983, anterior a la propia edición italiana de 1986, y otra edición de 1995), al japonés
(1988), al holandés (1988), al francés (1989), al portugués (1989), al español (1989), al sueco (1989), dos al
inglés (1989 y 1999), al finlandés (1996), al danés (1999) y al ruso (2004). Es decir que este ensayo de Carlo
Ginzburg ha conocido, en versiones reducidas o extensas, cuatro distintas ediciones en italiano y treinta y
cinco ediciones en trece otras diferentes lenguas (aunque ello, sin contar las reediciones de cada uno de los
libros mencionados en esta lista). A partir de esto es lógico, aunque importante de subrayar, el hecho de que
este ensayo de “Spie” es, sin duda alguna, el más traducido y el más difundido de entre todos los artículos que
ha escrito Carlo Ginzburg hasta el día de hoy. Para todos estos datos, cfr. el libro coordinado por Aldo Colon-
nello y Andrea del Col, Uno storico, un mugnaio, un libro. Carlo Ginzburg. Il formaggio e i vermi, 1976-2002,
Ed. Università di Trieste, Trieste, 2003, específicamente la ‘Bibliografía de Carlo Ginzburg’, incluida en las
páginas 167-191, y también el fascículo titulado Premi “Antonio Feltrinelli” 2005. Estratto, Ed. Accademia
Nazionale dei Lincei, 2005, pp. 34-44.

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lógicos imprescindibles, dentro de la formación mundo académico, la respuesta de Carlo


de todo historiador que esté mínimamente Ginzburg frente a esta amplísima e inusitada
actualizado respecto de los desarrollos prin- recepción de su artículo, fue la de tomar dis-
cipales de la historiografía mundial actual. tancia radicalmente respecto del término de
Escrito que ha tenido entonces un impac- “paradigma indiciario”, negándose a utilizar-
to mundial tan extraordinario, y un abanico lo nuevamente durante más de veinte años, y
de ecos y reacciones tan multifacético, que rechazando explícitamente el convertirse en
explica el hecho de que, sólo dentro del mun- el “padre” o “especialista” o “teórico” mun-
do hispanoparlante, haya ya conocido siete dial de ese mismo paradigma indiciario.
diferentes ediciones,4 además de contar entre Lo que sin embargo, no impidió como él
sus innumerables lectores y comentadores, mismo lo reconoce, que las tesis e hipótesis
nada más y nada menos que al propio Sub- de dicho ensayo siguieran animando en pro-
comandante Insurgente Marcos, vocero fundidad todo su trabajo intelectual poste-
oficial del digno movimiento indígena neo- rior, pero también, y más allá de su propia
zapatista mexicano.5 voluntad, el hecho de que en el mundo ente-
Ecos e irradiación realmente excepciona- ro, la tesis de este paradigma indiciario se aso-
les, que están a tono con la propia reacción cie inevitable y recurrentemente con el nom-
que suscitó, en su mismo autor, este enorme bre del también autor del igualmente célebre
éxito de su ensayo “Indicios”. Como lo ha y difundido libro El queso y los gusanos.6
declarado en varias ocasiones, y marchando Éxito inusitado y periplos excepcionales de
en este punto una vez más a contracorriente este fundamental ensayo de “Indicios”, que
de los hábitos tradicionales y mayoritarios del nos llevan a preguntarnos acerca de las razo-

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4
Estas siete traducciones son: en la revista El Viejo Topo, num. 68, 1982; en el libro Crisis de la razón, Ed. Siglo
XXI, México, 1983; en el libro Mitos, Emblemas, Indicios, Ed. Gedisa, Barcelona, 1989; en el libro El signo de
los tres, Ed. Lumen, Barcelona, 1989; en el libro Discusión sobre la historia, Ed. Taurus, México, 1995; en el
libro Tentativas, Ed. Universidad Michoacana, Morelia, 2003; y en este mismo libro Tentativas, Ed. Prohisto-
ria, Rosario, 2004. Vale la pena subrayar el hecho de que la traducción incluida en las dos versiones de este
libro de Tentativas fue revisada y aceptada directamente por el propio Carlo Ginzburg, además de haber tenido
en cuenta todas las traducciones anteriores.
5
La lectura del Subcomandante Marcos del ensayo de Carlo Ginzburg, se debió a que el mismo le fue enviado
por Adolfo Gilly. Ello suscitó varias interesantes críticas de Marcos al ensayo, y una larga respuesta de Adolfo
Gilly, las que fueron inicialmente publicadas en la revista Viento del Sur, núm. 8, México, 1995, y luego
reeditadas en el libro Discusión sobre la historia antes mencionado.
6
Después de 1979, Ginzburg no volverá a utilizar el término de paradigma indiciario hasta el año 2000, cuando
vuelve a referirlo en la Introducción de su libro No Island is an Island, Ed. Columbia University Press, New York,
2000, p. XIII. Existe traducción al español: Ninguna Isla es una Isla, UJAT, Villahermosa, 2003. Su distancia-
miento explícito del término, se había manifestado ya en la entrevista que le concedió a su gran amigo Adriano
Sofri en 1982, y que fue publicada en el diario Lotta Continua del 17 de febrero de 1982 (y en español, en el libro
Ensayos sobre microhistoria, Ed. Jitanjáfora, Morelia, 2002, y en la revista Ruptura, num. 10-11, Villahermosa,
2002. Véase también su ensayo “Reflexiones sobre una hipótesis. El paradigma indiciario veinticinco años des-
pués”, incluido en este mismo número de Contrahistorias. En la entrevista de 1982, Ginzburg le responde a
Adriano Sofri, que afirma que este ensayo de “Indicios” ha convertido al propio Ginzburg en un verdadero
‘Maitre à penser’ lo siguiente: “Me he dado cuenta, es verdad, de que existía una cierta presión, proveniente de
muchas partes, y que era a veces declarada y a veces no, para que me transformase en el ideólogo oficial del
‘paradigma indiciario’. Esta idea no me gustaba para nada, y he tratado de escabullirme hacia otra parte, movién-
dome un poco, y entonces me he puesto a escribir el libro sobre Piero”. (Cfr. Ensayo sobre microhistoria, p. 223).

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la otra mirada de Clío

nes específicas de esta misma difusión plane- burg en 1978-79, no está en haber “descu-
taria y de estos prolongados ecos intelectua- bierto”, o “inventado”, o “creado” por vez
les, tanto dentro de la historiografía mundial primera esos específicos modos de conoci-
contemporánea, como también dentro de un miento de la realidad o estrategias epistemoló-
sector importante de la comunidad interna- gicas de aprehensión de lo real, sino más bien
cional de científicos sociales, que incluye lo en haber hecho explícitos y en haber teorizado
mismo a psicólogos que a filósofos, pasando dichos modos o estrategias, incorporándolos,
por antropólogos, teóricos de la literatura, aquí sí por vez primera, dentro del abanico
epistemólogos y lingüistas, entre otros varios. consciente de las posibles formas de cognosci-
Razones del singular éxito intelectual de este bilidad de la realidad objetiva, en este caso
texto de “Indicios”, que vale la pena revisar histórica y social en general.7 Es decir, en ha-
con más detalle ahora. ber llevado a cabo, dentro de las ciencias so-
ciales, algo equivalente a lo que sucedió en el
Si queremos comprender cabalmen- momento en que Cristóbal Colón descubrió
te, estas razones esenciales de esos vas- América. Pues si bien los hombres habitaban
tos ecos y de ese enorme impacto exitoso de ya este Continente desde hacía siglos y mile-

M
“Indicios”, resulta útil compararlo nuevamen- nios, y si incluso las tierras de América ha-
te, con el igualmente célebre ensayo braude- bían sido ya antes conocidas tanto por los
liano sobre “Historia y ciencias sociales. La europeos como por los chinos antes de la lle-
larga duración”. Pues una primera razón im- gada de Colón a América, sin embargo, es
portante del hondo efecto de ambos ensayos, solamente después de los viajes de Colón que
estriba en que en ellos se hace conciente y ex- va a asumirse el hecho elemental pero funda-
plícito todo un específico modo de aproxima- mental de que la Tierra es redonda, y con ello,
ción y luego de conocimiento de la realidad, todas las múltiples, complejas y esenciales
modo que al ser teorizado y establecido en implicaciones de esta redondez. Del mismo
sus implicaciones principales, por vez prime- modo en que, gracias al texto de Fernand
ra dentro de la historia, revela entonces todas Braudel, los hombres asumirán por primera
sus grandes potencialidades cognoscitivas y vez de manera consciente y orgánica la diver-
heurísticas. sidad y la multiplicidad de los distintos tiem-
Porque el mérito tanto de Fernand Brau- pos históricos y sociales, lo mismo que des-
del en 1958, como y luego de Carlo Ginz- pués de Carlo Ginzburg, asumirán también

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7
Y es esto lo que lleva a Braudel, por ejemplo, a decir que ha sido Marx “el primero en fabricar verdaderos
modelos sociales a partir de la larga duración histórica”, lo que también hicieron, según el mismo Braudel
autores como Michelet, entre otros. Sobre este punto, cfr. el ensayo “Historia y Ciencias Sociales. La larga
duración”, incluido en el libro Escritos sobre historia, Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1991, p. 72,
y también nuestro libro, Carlos Antonio Aguirre Rojas, Fernand Braudel et les sciences humaines, Ed. L’Harmattan,
París, 2004, y nuestro ensayo “Between Marx and Braudel: Making history, knowing history” en la revista
Review, vol. 15, num. 2, 1992. Y también es por eso que Carlo Ginzburg afirma, con un tono en parte serio y
en parte claramente irónico, que al explicitar el paradigma indiciario, había quizá afirmado una “banalidad”, o
después, que había dicho cosas que estaban ya en el aire o atmósfera de esa época (cfr. “Intervención sobre el
paradigma indiciario”, y también “Reflexiones sobre una hipótesis. El paradigma indiciario 25 años después”,
ambos ensayos incluidos en este mismo número de Contrahistorias). Pero, en nuestra opinión, justamente su
mérito esencial reside en haber llevado a cabo esa explicitación y teorización de dichos modos del conocimiento
humano, esa verdadera “toma de conciencia” de dichas estrategias cognoscitivas fundamentales.

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consciente y sistemáticamente la existencia, llando además algunas de sus principales im-


los usos, la riqueza y las implicaciones de la plicaciones, en primer lugar para la ciencia
aplicación del paradigma y de la estrategia in- histórica, y luego para las ciencias sociales en
diciarios, dentro de las formas del conoci- general, pero también y finalmente, para el
miento humano de la realidad. propio conocimiento humano en general.
Entonces, lo que el texto de “Indicios” rea-
liza es el proceso de explicitación y teorización Asumir de manera orgánica esas im-
de una estrategia cognoscitiva de existencia plicaciones del conocimiento apoya-
milenaria y de efectos múltiples a todo lo lar- do en los indicios, nos lleva entonces a modi-
go y ancho de la historia. Estrategia vincula- ficar, de manera sustantiva y fundamental,
da de un modo privilegiado con el vasto uni- nuestras concepciones habituales respecto de
verso de los saberes populares nacidos de la lo que es, por ejemplo, el objeto general de
experiencia directa, que posee entonces alcan- estudio de la ciencia histórica —y por esta vía,
ces estrictamente el objeto mismo de
universales, tanto las ciencias sociales
en lo que respecta a A partir del rescate de los indicios, en general—, pero
su duración y a su como fuente esencial de la generación del también respecto de
extensión geográfi- conocimiento humano, va a ensancharse los modos de, en
co-espacial, como enormemente el objeto de estudio mismo primer lugar, obser-
también a la varie- de las ciencias sociales y de la historia... var y analizar la rea-
dad y riqueza de sus lidad histórica y
manifestaciones. también social, pero
Pues ese conocimiento a través de “Indi- en segundo lugar e íntimamente correlacio-
cios” o “Huellas” ha existido desde los tiem- nado con esto, de los modos de razonar y
pos de los más antiguos cazadores y hasta pensar sobre estas realidades, así como de las
nuestras épocas características de los más formas de explicar y explicarse las mismas. E
modernos psicoanalistas, pero también lo igualmente, nos obliga a cambiar nuestra
mismo en China, Rusia, Europa o Japón, que relación hacia los posibles resultados de este
en las montañas del Sureste mexicano, en conocimiento social e histórico —e inclu-
África o en toda América Latina. E igualmen- so, quizá, también del mundo natural— co-
te, manifestándose lo mismo como saber del nocimiento renovado por estas ampliacio-
campesino indígena rebelde que escapa a los nes de los objetos y por estas transforma-
poderosos, que como método detectivesco en ciones de los modos de acercamiento a la
la novela británica, pero también como mé- historia y a la sociedad, asumiendo tam-
todo policiaco de control en la India, o como bién el cambio radical del estatuto general
apoyo logístico de los ejércitos de la contra- mismo que posee ahora ese conocimiento
insurgencia colombiana, o salvadoreña, o histórico social y en general. Expliquemos
mexicana o norteamericana. esto con más detalle.
Extensión universal en términos tempo- A partir del rescate de los indicios, como
rales, espaciales y dimensionales de este co- fuente esencial de la generación del conoci-
nocimiento indiciario que, sin embargo, no miento humano, va a ensancharse enorme-
había sido explicitada y teorizada de modo mente el objeto de estudio mismo de las cien-
orgánico y sistemático antes del ensayo de Carlo cias sociales y de la historia en general, para
Ginzburg. Lo que este último hará, desarro- quedarnos por ahora dentro de este universo

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la otra mirada de Clío

de lo social-humano en el tiempo, y va a en- Una cultura subalterna que sólo puede ser
sancharse de una doble manera. captada de manera oblicua, y desde esos ras-
Primero, porque a través de esos “espías” tros o indicios que aún sobreviven de ella,10
que son los “indicios”,8 se nos abre el acceso a cuyo estudio y escudriñamiento minuciosos
todo un conjunto de realidades que antes, y por parte de Carlo Ginzburg lo llevaron pre-
hasta hace muy poco tiempo, habían sido sim- cisamente, entre otros caminos, hacia esta
ple y llanamente ignoradas por la historia y explicitación del paradigma indiciario. Por-
por las ciencias sociales anteriores. Realida- que recuperando en torno de este descifra-
des ignoradas, a veces por su carácter huidizo miento y explicación de la cultura popular,
o inaccesible, o por las dificultades que im- las lecciones aprendidas de Leo Spitzer, Eric
plicaba la escasez de testimonios, de fuentes, Auerbach, Theodor Adorno, Sigmund Freud
o de puntos de apoyo para su conocimiento, o Marc Bloch, entre otros, Carlo Ginzburg
pero en otras ocasiones ignoradas también por ha logrado, mediante esos métodos spitzeria-
ser realidades abiertamente despreciadas, nos y auerbachianos de la lectura intensiva
marginadas, reprimidas y silenciadas por los de los textos, del adorniano desciframiento
poderes dominantes y por los discursos he- de los densos epigramas que condensan rea-
gemónicos que les corresponden. lidades ocultas y profundas, de la explicación
Realidades ocultas y marginales, que no freudiana de los síntomas y los signos revela-
eran ni visibles ni evidentes a primera vista y dores, y de la blochiana interpretación de los
de modo inmediato, y a las que ahora nos es contenidos que revelan involuntariamente los
posible penetrar mediante esa estrategia epis- testimonios voluntarios e involuntarios, ha
temológica de la búsqueda y desciframiento logrado reconstruir las estructuras principa-
de los indicios. Por ejemplo, la realidad de la les constitutivas de la cultura campesina y de
cultura de las clases subalternas, cultura que la cultura popular de Italia y de Europa en el
siendo durante siglos y milenios una cultura singular “largo siglo XVI”.
predominantemente oral, no ha dejado en- Porque allí donde el objeto que estudia-
tonces como testimonio de su propia existen- mos se nos escapa de las manos por su fragi-
cia y de sus características principales, otra lidad, y por su sobrevivencia sólo ruinosa y
cosa que diferentes ruinas —en el sentido fragmentaria —como en el caso de estas cul-
benjaminiano de este último término9 —, es turas de las clases subalternas—, allí se impo-
decir, elementos sólo fragmentarios, incom- ne el uso de esta búsqueda de los indicios, los
pletos y parciales, al modo de simples huellas que como un mecanismo indirecto y alterna-
o rastros, deformados, distorsionados, indi- tivo, nos dan acceso a esas realidades de difí-
rectos y sólo legibles con dificultad. cil captación y aprehensión.

CARLOS A. AGUIRRE ROJAS / INDICIOS, LECTURAS INDICIARIAS, ESTRATEGIA INDICIARIA... CARLOS A. AGUIRRE ROJAS / INDICIOS, LECTURAS INDICIARIAS, ESTRATEGIA INDICIARIA...

8
El término italiano “spie” tiene ese doble significado que no se repite en otras lenguas, de espía, es decir de
alguien que busca saber lo que oficialmente está prohibido conocer, pero también de “indicio” o pista que da
acceso a una realidad de otro modo difícilmente accesible.
9
Sobre este punto, cfr. Walter Benjamin, Tesis sobre la historia y otros fragmentos, Ed. Contrahistorias, México,
2005, y Carlos Antonio Aguirre Rojas, “Walter Benjamin y las lecciones de la historia a contrapelo” en la
revista UNAULA, núm. 24, Medellín, 2004.
10
Sobre este punto, vale la pena releer una vez más la brillante obra de Carlo Ginzburg El queso y los gusanos,
Ed. Océano, México, 1998, y también nuestro ensayo, Carlos Antonio Aguirre Rojas, “El queso y los gusanos:
un modelo de historia crítica para el análisis de las culturas de las clases subalternas” antes citado.

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Acceso a un vasto universo de temas y pro- sólo adquiere sentido en tanto tal “indicio”,
blemas históricos fundamentales, pero si es capaz de revestirse de un significado re-
abandonados por esa dificultad intrínseca de velador de estructuras profundas, y por lo tan-
su reconstrucción, que a partir de esta teori- to, de procesos y tendencias generales y uni-
zación y explicitación del paradigma indicia- versales, es decir, si se afirma como un cierto
rio se vuelven ahora accesibles al trabajo del hecho que es sólo aparentemente secundario
historiador, ampliando con ello enormemente e intrascendente, pero realmente revelador de
el campo u objeto general de los territorios esas estructuras esenciales y profundas, para
que abarca la propia ciencia de la historia. las miradas especialmente entrenadas en esa
Pero también y en segundo lugar, el para- detección y explicación de dichos indicios.
digma indiciario va a ensanchar el objeto de Con lo cual, el paradigma indiciario pone
la ciencia histórica al superar un viejo y per- en el centro de su atención esta compleja dia-
sistente debate inaugurado en el último ter- léctica entre norma, o ley, o tendencia, o pro-
cio del siglo XIX, y que recorre casi todo el ceso generales, y de otro lado el caso, o la rea-
siglo XX cronológico: el debate entre, de un lidad, o la manifestación, o la expresión es-
lado la postura del historicismo, y de otra par- pecífica y estrictamente individuales y singu-
te, la postura de los defensores de la ciencia lares de dichas dimensiones generales. Y con
histórica como “ciencia de lo general”, res- ello, no sólo supera simultáneamente los lí-
pecto de este mismo objeto de los estudios mites de la estrecha postura historicista, y las
históricos. Pues frente a esta tenaz división, posibles malas interpretaciones y deformacio-
de quienes defienden que el objeto de la his- nes de la postura “generalista” o “universalis-
toria está constituido centralmente por los ta”, sino que también replantea en nuevos
hechos y dimensiones únicos, singulares e irre- términos esa importante dialéctica entre lo
petibles de los procesos humanos, en contra general y lo particular dentro de la historia.
de quienes afirman que “sólo hay ciencia de Pues si los indicios dan acceso a la singula-
lo general”, y que el objeto de la historia son ridad irrepetible del caso, lo hacen sólo den-
precisamente esos hechos comunes, genera- tro de una lógica que considera a este caso
les y universales del hacer humano en el tiem- investigado, como el caso de una norma, y por
po, frente a ambas posturas, el paradigma lo tanto, el elemento “revelador” de la especí-
indiciario va a reivindicar en cambio la abso- fica totalidad de la que forma parte dicho
luta necesidad de abarcar ambas dimensiones, caso. O como lo dice el propio Ginzburg: “si
recuperando tanto las tendencias, procesos y las pretensiones de conocimiento sistemáti-
elementos generales, como también e igual- co parecen cada vez más inconstantes, no por
mente los hechos, dimensiones y caracte- ello debe ser abandonada la idea de totali-
res específicamente individuales y singula- dad. Por el contrario: la existencia de una
res de la historia. conexión profunda que explica los fenóme-
Porque si los indicios son espías que per- nos superficiales es reafirmada en el momen-
miten el acceso a realidades ruinosas y de di- to mismo en que se sostiene que un conoci-
fícil aprehensión, también son herramientas miento directo de tal conexión no es posible.
privilegiadas que hacen posible la captación Si la realidad es opaca, existen ciertos puntos
de la singularidad individual, específica e irre- privilegiados —señales, indicios— que nos
petible, de cada “caso” histórico respecto de permiten descifrarla”. Para rematar: “Esta
las correlativas normas o leyes de orden ge- idea, que constituye el núcleo del paradigma
neral que le corresponden. Ya que el indicio indiciario o sintomatológico, se ha abierto

la otra mirada de Clío [ 43 ] la otra mirada de Clío


Contrahistoria S
la otra mirada de Clío

camino en los ámbitos cognoscitivos más va- desarrolla su concepción y su capacidad ge-
riados, modelando en profundidad a las cien- neral de explicación de la historia, a partir de
cias humanas”.11 cada nuevo estudio de un suceso, un fenó-
Ampliando así el objeto de la historia —y meno o un proceso históricos investigados.
también de las ciencias sociales en general— Porque si todos padecemos de gripe, cada
, al incluir tanto a los elementos y dimensio- cuerpo la vive y la sufre de un modo único y
nes generales como a las realidades y hechos singular, igual que el hecho de que todos es-
particulares del hacer humano-social, el pa- tamos sometidos a las leyes del inconsciente
radigma indiciario nos permite dar cuenta del y de los complejos universales, pero cada uno
caso individual en su especificidad, pero tam- de nosotros actualiza y escenifica esos com-
bién desde lo universal y como lección esen- plejos y esa vigencia del inconsciente de un
cial para la construcción y definición de ese modo completamente personal e irrepetible.
mismo universal. Lo que además de recupe- Y es justo a través del desciframiento de los
rar y dar sentido a la oportuna exigencia de indicios que se restituyen, tanto esa singula-
Marx, de incorporar como uno de los niveles ridad particular del caso individual, como
del análisis de la totalidad, también a este ni- también esa obvia e ineludible presencia y
vel del análisis de las dimensiones histórico- manifestación de la norma o del patrón ge-
concretas de la realidad investigada, empa- neral y universal dentro del caso en cuestión.
renta y vincula justamente a la historia con De este modo, la explicitación del paradig-
otras disciplinas de estudio de lo social, e in- ma indiciario ensancha las fronteras del obje-
cluso más allá, las que cada vez asumen más to de la ciencia histórica en un doble sentido:
conscientemente la tesis de que el buen juez primero, al darnos acceso a toda una serie de
extrae siempre lecciones generales de cada realidades de difícil aprehensión, por haber
nuevo caso particular juzgado, así como el sido marginadas, reprimidas o silenciadas, o
médico enriquece su visión general de una por haber sobrevivido sólo en estado de rui-
enfermedad con cada nuevo paciente indivi- nas y fragmentos, y segundo, al incluir por
dual tratado, mientras que el buen detective igual las dimensiones tanto generales como
afina y perfecciona su conocimiento de los particulares de los procesos históricos, replan-
patrones criminales generales con cada nue- teándolas y concibiéndolas de un modo no-
vo crimen singular que resuelve, del mismo vedoso y original, pero también superador de
modo en que el buen historiador forma y las viejas visiones basadas en antinomias sim-

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11
Cfr. Carlo Ginzburg, “Huellas. Raíces de un paradigma indiciario”, en el libro Tentativas, citado, Morelia,
pp. 151-152. Más recientemente, Ginzburg ha insistido en esta compleja relación entre normas y casos, y en
este punto entre normas y casos anómalos, en su ensayo “Family Resemblances and Family Trees: Two Cogni-
tive Methapors” en la revista Critical Inquiry, núm. 30, Chicago, 2004, Pág. 556 (texto cuya versión en
español se incluye en este mismo número de Contrahistorias), en donde afirma la mayor riqueza de partir de
las anomalías para llegar a dichas normas. Y justamente, una de las virtudes del paradigma indiciario reside en
permitir el acceso a ese caso —anómalo o no— para a través de él llegar finalmente a la norma y a la totalidad,
y con ello a esta dialéctica entre lo general y lo particular, tema por lo demás, igualmente central para todos los
autores de la importante corriente de la microhistoria italiana. Sobre esta última, y sobre este problema men-
cionado, cfr. nuestro libro, Carlos Antonio Aguirre Rojas, Contribución a la historia de la microhistoria italia-
na, Ed. Prohistoria, Rosario, 2003 y también nuestro ensayo “Invitación a otra microhistoria: la microhistoria
italiana”, en la revista Histórica, vol. XXVII, núm. 2, Perú, 2003.

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Imago Mundi

plistas y excluyentes.12 Visión más amplia y ternativa de elección entre construir verda-
más adecuada de los objetos a estudiar por des exactas pero irrelevantes, o en el otro ex-
parte de la disciplina histórica, que se corres- tremo la de establecer verdades cualitativas y
ponde además con una clara asunción del ver- profundas pero sólo conjeturales, inciertas y
dadero estatuto del conocimiento histórico, y aproximativas. Y todo ello, por tratar de imi-
hasta del conocimiento de lo social en gene- tar, fallidamente, un paradigma galileano que
ral, asunción que abre e inaugura el reto de la es esencialmente cuantificante, generalizador
futura edificación global de un nuevo para- y abstracto, y que sacrificaba y marginaba a
digma epistemológico general, exclusivamen- lo cualitativo, a lo individual y a lo concreto
te característico de todo este conjunto de las de los específicos fenómenos estudiados.
ciencias sociales consideradas en su totalidad. Pero si, como nos lo recordó Marx, siguien-
do a Vico, “la historia de la humanidad se
Los vastos alcances generales y el va- diferencia de la historia natural en que la pri-
lor universal del paradigma indiciario, mera la hemos hecho nosotros y la otra no”,13
se revelan también cuando asumimos que el entonces es claro que el paradigma epistemo-
mismo representa una clara y radical “toma lógico general de una y otra historia no puede
de conciencia” del específico estatuto episte- ser el mismo, y por lo tanto, esa historia de la
mológico que poseen las ciencias humanas o so- humanidad, y con ello las distintas ciencias
ciales en general, como un estatuto que es, de sociales que la estudian, deberán construir su
modo necesario, algo radicalmente diferente singular y exclusivo paradigma epistemoló-
al estatuto cognoscitivo de las ciencias natu- gico, diverso del paradigma que intenta apre-
rales. Porque si todavía en el siglo XIX, e in- hender al mundo de la naturaleza, y sólo co-
cluso durante un buen segmento del siglo XX, rrespondiente a esta indagación de la obra de
la historia vivió bajo la ilusión de compartir los hombres en el tiempo.
el mismo paradigma de cientificidad que las Ya que en el vasto campo de ese hacer hu-
ciencias naturales, eso la llevó siempre a ca- mano en el tiempo, que es el objeto de todas
llejones sin salida, que la conducían a la al- las llamadas ciencias sociales, aparecen facto-

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12
En este sentido, el paradigma indiciario se inscribe en toda la tradición de la historiografía y de las ciencias
sociales genuinamente críticas, las que desde Marx y hasta hoy, han tratado también por muy diversas vías de
superar y dialectizar estas falsas antinomias rígidas y simplistas, que oponen por ejemplo al individuo y a la
sociedad, al personaje y al contexto, al actor social y a las estructuras, a la macrohistoria con la microhistoria,
a lo global con lo local, a lo material con lo espiritual, a lo económico con lo cultural, y un largo etcétera
posible. Pero autores tan brillantes como el propio Marx, o Walter Benjamin, o Norbert Elias, o Marc Bloch,
o Fernand Braudel, han criticado y superado siempre estas visiones dicotómicas rígidas, falsas y esquemáticas.
Al respecto y sólo para el ámbito de la historia, cfr. nuestros libros, Carlos Antonio Aguirre Rojas, Antimanual
del mal historiador, 8ª. edición, Ed. Contrahistorias, México, 2005, Corrientes, Temas y Autores de la historio-
grafía contemporánea, Ed. Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Villahermosa, 2002, La historiografía en
el siglo XX, Ed. Montesinos, Barcelona, 2004, y Retratos para la Historía, Ed. Contrahistorias, México, 2006,
ya antes mencionado.
13
Cfr. Carlos Marx, El Capital, Tomo I, vol. 2, pág.. 453, nota 89, donde Marx plantea que, hasta ese
momento en que él escribe, no existe todavía dentro de este campo de las ciencias sociales humanas, un trabajo
equivalente al que Carlos Darwin realizó para el campo de las ciencias naturales. Ausencia que precisamente ha
intentado colmar, el complejo aunque lamentablemente no totalmente completado proyecto crítico del pro-
pio Carlos Marx.

la otra mirada de Clío [ 45 ] la otra mirada de Clío


Contrahistoria S
la otra mirada de Clío

res que no están presentes en diciario, mucho más elástico


el mundo de la naturaleza, y flexible, y por ende, más ca-
como la libertad humana, y la ...como bien lo ha paz de captar lo cualitativo, lo
voluntad y la conciencia de los señalado Marc Bloch, individual, lo concreto y lo
hombres, junto a la intencio- en el campo de las singular, si bien desde una es-
nalidad y la creatividad del gé- ciencias sociales la trategia que aún hoy está me-
nero humano, entre otros ele- experimentación, nos formalizada, establecida y
mentos, lo que genera una entendida como la precisa que la delineada por Ga-
realidad que, para ser explica- reproducción lileo hace aproximadamente
da, requiere de otras y muy di- medio milenio.
consciente, voluntaria
ferentes estrategias cognosciti- Y si las ciencias sociales son
vas a las que empleamos para
y regulada del profundamente distintas de
aprehender y explicar el mun- fenómeno estudiado, las ciencias naturales, no sólo
do natural. Estrategias cognos- simplemente no porque en las primeras el su-
citivas divergentes de las utili- existe... jeto que conoce coincide con
zadas por las ciencias natura- el objeto a conocer —siendo
les, entre las que se incluye sin en ambos casos, como es ob-
duda la estrategia del paradigma indiciario. vio, la humanidad misma—, sino también
Porque al introducir dentro de la realidad porque, como bien lo ha señalado Marc Blo-
de lo social todos esos elementos derivados ch, en el campo de las ciencias sociales la ex-
de la presencia e influencia de lo humano, no perimentación, entendida como la reproduc-
sólo construimos un nivel de fenómenos de ción consciente, voluntaria y regulada del fe-
una mayor complejidad que el de los fenóme- nómeno estudiado, simplemente no existe.14
nos del mundo natural, sino también todo un Lo que implica que tanto la verificación como
universo de elementos que funcionan con otra la prueba sean muy diferentes a las de las cien-
lógica, otro sentido y otros modos de funcio- cias naturales, pero también que el tipo de
namiento distintos a los puramente natura- verdades que elaboran estas ciencias sociales
les. Lo que entonces, complica y limita la apli- sea cualitativamente distinto de las verdades
cación del paradigma galileano para el estu- sobre el mundo natural o sobre el universo
dio de estas realidades sociales, al mostrar hasta ahora conocido.
como demasiado estrechos a la cuantificación Conocimiento de lo social que alude a una
rigurosa, la matematización del mundo, la realidad que no es reproducible de manera
generalización permanente y la constante re- experimental, y que en la mayoría de los ca-
ducción de lo concreto a lo abstracto, propias sos sólo se conoce por vías “indirectas”, que
de este modelo de cientificidad. Estrechez de en consecuencia tendrá que apoyarse para su
esta estrategia y modelo galileanos, frente a la construcción, en distintos tipos de testimo-
cual se legitima y reivindica el paradigma in- nios y fuentes, pero también y reiteradamen-

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14
Cfr. Marc Bloch, Apología para la Historia o el Oficio de Historiador, Ed. Fondo de Cultura Económica,
México, 1996, págs. 129-132 y 159-168, que contienen muy agudas reflexiones sobre este estatuto específico
del conocimiento histórico, pero también con relativizaciones importantes del supuesto conocimiento ‘exacto’
de las ciencias naturales y de la imagen general acerca de estas, ideas que recientemente han venido a ser
confirmadas tanto por la teoría del caos como también por las llamadas ciencias de la complejidad, punto que
veremos un poco más adelante.

la otra mirada de Clío [ 46 ] la otra mirada de Clío


Imago Mundi

te en la búsqueda y el desciframiento de todo también totalmente la noción, el rol y el esta-


tipo de huellas, vestigios, rastros, signos, se- tuto de la prueba en la historia y en las cien-
ñales, síntomas o indicios. cias sociales, al mismo tiempo en que incor-
Pero si este conocimiento de lo social es pora, junto a la deducción y la inducción, a
radicalmente diverso del conocimiento de lo la abducción de Charles Peirce, legitimando
natural, y si utiliza otras lógicas y otras estra- el razonamiento probabilístico y la compara-
tegias cognoscitivas, siendo además un cono- ción analógica dentro de las actuales vías de
cimiento no experimental y muchas veces construcción de las ciencias sociales más con-
indirecto y apoyado en los indicios, entonces temporáneas.15
es comprensible que también sea distinto su
principal resultado intelectual, es decir el tipo
de verdad que él mismo genera. Pues las ver- — II —
dades que se establecen en el ámbito de lo
social no serán verdades exactas, rigurosas, Elías Contreras, como la mayoría de los
comprobables y precisamente mensurables, zapatistas, era un cazador. Y como tal sabía
‘huellar’ al animal. Es decir, sabía seguirle
sino más bien verdades conjeturales, aproxi-
el rastro. El rastro, la huella, el vestigio,
mativas, hipotéticas y más bien cualitativas, la pista. Entre el cazador y el detective
aunque igualmente serias, razonadas y fun- hay este hilo común.
damentadas. Porque en su inmensa mayoría,
los “hechos duros” de la historia —y también Subcomandante Insurgente Marcos,
de la economía, la sociología, la psicología, “En memoria de Bertold Brecht”,
etcétera—, que son hechos ciertos y compro- 5 de junio de 2006.
bables, son generalmente los hechos más su-
perficiales y menos importantes, mientras que A tono con esta “explosión” y dilata-
las estructuras profundas y los procesos esen- ción del objeto de la ciencia histórica,
ciales de esa misma historia y de esas distin- y esta reivindicación del estatuto singular del
tas realidades sociales, son los que sólo pode- conocimiento sobre lo social humano en la
mos conocer de ese modo vinculado más que historia, y de la concomitante transformación
a lo cierto y a lo exacto, a lo “infinitamente de las nociones de verdad, de prueba y del
probable” o enormemente verosímil. modo de la inferencia cognoscitiva en juego,
Flexibilizando así la noción misma de ver- van a ensancharse y a trastocarse también, tan-
dad, para abrir el abanico de su definición, y to las jerarquías particulares como las clasifi-
abarcar en esta última la gradación que va caciones específicas y hasta los límites deter-
desde lo cierto hacia lo verdadero, de este úl- minados de los modos del saber hoy todavía
timo hacia lo verosímil, y luego hacia lo pro- vigentes. Pues dado el estatuto no experimen-
bable y hasta lo simplemente posible, entre tal y muchas veces indirecto y conjetural del
otros varios, el paradigma indiciario cambia conocimiento de lo histórico y de lo social, y

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15
Por eso, no es una casualidad que una de las vías que ha sido recorrida por Carlo Ginzburg en los años
posteriores a la publicación de este texto de “Indicios”, sea precisamente esta de la tematización del estatuto de
la verdad, de la prueba, de las formas de control de los resultados, y de los procedimientos oblicuos de lectura
de los testimonios dentro de la ciencia histórica. Al respecto cfr. los libros Tentativas, citado antes, y en especial
los capítulos 5, 7 y 10; Rapporti di forza, Ed. Feltrinelli, Milán, 2000, especialmente la introducción y los
capítulos 1 y 2, y el libro Il filo e le tracce. Vero, falso, finto, Ed. Feltrinelli, Milán, 2006.

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la otra mirada de Clío

dados también los problemas a resolver por denciados por el paradigma indiciario, el que
este paradigma indiciario, de esas realidades si bien utiliza igualmente ciertos mecanismos
difícilmente aprehensibles y de esos casos in- de ese mismo saber moderno dominante, no
dividuales en su conexión singular con la ley descarta sin embargo a esos otros modos ge-
o norma general, va a replantearse nuevamente neradores del saber que son la abducción, el
el problema de los límites específicos de los razonamiento probabilístico, el razonamien-
modos del saber burgués-moderno, hoy todavía to fulmineo, el descubrimiento intelectual de
ampliamente extendido y aún dominante. raíces aún inexplicadas, pero incluso también
Saber burgués característico de la moder- el golpe de vista, la corazonada o hasta la in-
nidad, condensado ejemplarmente en el pa- tuición (estos últimos, mecanismos que aún
radigma galileano de la cientificidad, cuyos no sabemos explicar racionalmente, pero que
rasgos principales son la reivindicación de los muy posiblemente se vinculan con la memo-
procesos racionales formalizables, que llevan ria y el razonamiento instantáneos, con un
a cabo operaciones lógicas como la inducción conocimiento semiconsciente que aflora de
y la deducción, y que apoyados tanto en el pronto, o con certezas o verdades latentes que
conocimiento libresco y en el trabajo del ce- emergen de pronto y en ciertas circunstan-
rebro, como también en el experimento y en cias dadas).
la comprobación práctica y empírica, estable- Y ello, no para reivindicar un absurdo y
cen verdades ciertas, exactas, rigurosas y ten- ridículo nuevo irracionalismo moderno,
dencialmente mensurables de modo cada vez como hacen todas las posiciones del postmo-
más preciso. Un saber que, en consecuencia, dernismo en la historia y en las ciencias so-
no es capaz de abarcar ni de comprender otros ciales, sino más bien para poner en cuestión
modos diversos del saber y del conocer, tan y asumir con todas sus consecuencias, esos
ricos, variados y complejos como el saber del límites cada vez más obvios y cada vez más
buen catador de vino, o el del conocedor de paralizantes de ese saber burgués dominante,
la obra de arte, o el del fino y agudo psicoa- que hoy está en su clara etapa de crisis termi-
nalista, o el buen médico, pero tampoco el nal y definitiva.16
del verdadero líder popular, el del buen car- Crisis y límites que se manifiestan hoy agu-
pintero o marinero, el del detective experto, damente, en el ámbito de las ciencias natura-
o el del historiador realmente capaz de des- les, como la crítica radical y la superación teó-
cubrir y de descifrar los distintos “indicios” rica frente a los modelos rígidos y simplistas
del tema de historia que investiga. basados en la afirmación de un determinis-
Límites e incapacidad de aprehensión de mo lineal y predecible, y en una reversibili-
este saber moderno-burgués, que serán evi- dad que ignora olímpicamente los efectos de

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16
Una crisis múltiple de todas las estructuras del saber moderno-burgués, que se manifiesta lo mismo en el
ámbito de las ciencias naturales, con el surgimiento de la teoría del caos y de las ciencias de la complejidad, que
en el ámbito de las humanidades y de las artes, lo mismo que en todo el territorio de las modernas ciencias
sociales. Sobre este punto, al que volveremos más adelante, cfr. Ilya Prigogine e Isabelle Stengers, La nueva
alianza, Ed. Alianza Editorial, Madrid, 1997, y también Ilya Prigogine, El fin de las certidumbres, Ed. Andrés
Bello, Santiago de Chile, 1996 y Las leyes del caos, Ed. Crítica, Barcelona, 1997; Wolf Lepenies, Las tres culturas,
Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1994, e Immanuel Wallerstein, Abrir las ciencias sociales, Ed. Siglo
XXI, México, 1996, Impensar las ciencias sociales, Ed. Siglo XXI, México, 1998, Conocer el mundo, saber el
mundo, Ed. Siglo XXI, México, 2001, y también Las incertidumbres del saber, Ed. Gedisa, Barcelona, 2005.

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Imago Mundi

la flecha del tiempo, a la vez que concibe a legítimas, e igualmente rescatables y fructífe-
los sistemas siempre como sistemas en con- ras para la aprehensión más fina, completa y
diciones de equilibrio, y que persigue la ma- orgánica de nuestras múltiples realidades y de
yor precisión cuantitativa de sus posibles re- nuestros diversos mundos y universos.
sultados. Lo que, en el ámbito de las ciencias Y en primer lugar, la reivindicación del
sociales, se reproduce como la crítica a las es- saber y de la cultura populares, los que cada
tructuras “disciplinares” de este mismo cono- vez más son reconocidos como saberes y cul-
cimiento de lo social, y a las falsas y fallidas turas que son diferentes pero no inferiores a la
propuestas totalmente erróneas aunque hoy cultura y al saber dominantes, siendo estu-
muy de moda, de la interdisciplinariedad, diados y revalorados para descubrir su carác-
multidisciplinariedad, pluridisciplinariedad o ter dinámico, innovador, creativo y constan-
transdisciplinariedad. Lo que, también a su temente generador de nuevas formas y con-
manera, se repite igualmente en el ámbito de tenidos, a partir de su vínculo privilegiado
las humanidades y las artes, como crítica de con el mundo de la experiencia, y de su con-
su artificial e infundada separación de las cien- dición como cultura y saber originales y ori-
cias sociales, y como exigencia de historiza- ginarios de toda otra posible cultura y de todo
ción y explicación crítica de los distintos cá- otro posible saber.
nones de lo bello y de lo artístico, a lo largo Y si bien es claro que el paradigma indi-
de los tiempos de la historia humana.17 ciario no es un elemento o un patrimonio
Crisis entonces global de los saberes bur- exclusivo de las culturas subalternas o de los
gueses y modernos hoy dominantes, que no saberes populares, pues igualmente ha sido y
sólo legitima la validez y pertinencia de la rei- puede ser reapropiado por las clases domi-
vindicación del paradigma indiciario, sino nantes y por los saberes hegemónicos, tam-
también y más allá de este último, nos abre a bién es claro que dichas clases y culturas sub-
la revaloración y al rescate de todos aquellos alternas se encuentran más cercanos de ese sa-
saberes y estrategias cognoscitivas que la mo- ber a través de indicios, que las clases domi-
dernidad burguesa despreció y marginó du- nantes. Porque mientras que las clases some-
rante cinco siglos, y que hoy retornan nueva- tidas y explotadas aprehenden siempre el
mente como saberes y estrategias igualmente mundo desde la base de sus experiencias di-

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17
Las manifestaciones de estos límites del moderno saber burgués son cada vez más diversas y evidentes: por
ejemplo, es claro que la racionalidad burguesa, totalmente adialéctica, no puede aún resolver hoy en términos
de su propia ciencia lógica las paradojas de Zenón de Elea, sobre cómo es posible recorrer un número infinito
de puntos en un tiempo finito. Pero igual no tiene solución a la pregunta de si Dios, que supuestamente es
todopoderoso, podría entonces crear una piedra tan pesada que ni él mismo fuese capaz de levantarla. Y
también estos límites se hacen evidentes en la empobrecida concepción burguesa moderna del tiempo, que
sigue aún pensándolo bajo la estrecha tripartición de pasado/presente/futuro, criticada mil veces por los más
distintos analistas de todo el siglo XX. Y es claro que sólo un pensamiento genuinamente crítico y genuina-
mente dialéctico, y por lo tanto forzosamente trascendente del saber moderno burgués, puede superar estos
límites y resolver estos impasses de ese mismo saber burgués hoy todavía dominante. A este respecto, y a título
de simples ilustraciones de estos límites, cfr. Norbert Elías, Sobre el tiempo, Ed. Fondo de Cultura Económica,
Madrid, 1989, Carlos Antonio Aguirre Rojas, “La larga duración: in illo tempore et nunc”, en el libro Ensayos
braudelianos, Ed. Prohistoria, Rosario, 2000, y también la breve nota titulada “Aprendiendo a pensar” incluida
en la revista Memoria, num. 161, México, pág. 62, en donde se narra una muy curiosa pero interesante
anécdota de Niels Bohr y de Ernest Rutherford.

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Contrahistoria S
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rectas, y por tanto asimilan pronto y directa- más en general, en la coyuntura social global
mente este saber indiciario de los cazadores, posterior a 1972-73, que abre el periodo de
los marineros, los carpinteros o los verdade- la crisis terminal y definitiva del actual siste-
ros líderes populares, entre otros, las clases ma capitalista mundial. Coyuntura múltiple
dominantes en cambio, que aprehenden el y global, que junto a la crisis civilizatoria que
mundo muchas veces desde un conocimien- todavía hoy padecemos en todo el planeta —
to libresco, y bajo los marcos estrechos del y que se expresa lo mismo en la catástrofe
paradigma de cientificidad, primero platóni- ecológica hacia la que lentamente caminamos,
co, y luego galileano, tienen en cambio que junto a la crisis económica indetenible que se
desaprender parte de lo aprendido, y abrirse hace evidente, por ejemplo, en el florecimien-
más allá de sus propios límites, para ser capa- to ilimitado y mundial de las economías “sub-
ces de asimilar y practicar dicho paradigma terráneas”, o “informales”, o “ilegales” o “pa-
indiciario. Lo que, lógicamente, explica en ralelas”, al lado de la crisis social que exuda
nuestra opinión, el hecho de que haya sido una nueva violencia social incontrolada, y a
Carlo Ginzburg, estudioso asiduo y puntillo- la debacle de todos los Estados y de todo el
so de dichas culturas y saberes populares, res- nivel de la política y de lo político modernos,
pecto de las cuales manifiesta una clara y abier- entre otros síntomas—, va a manifestarse tam-
ta simpatía, el que logró teorizar y explicitar bién en el plano cultural como crisis global
este mismo paradigma epistemológico de la de la entera configuración de la racionalidad
lectura y desciframiento de los indicios. burguesa moderna, y con ello, de todo el con-
junto de sus principales estructuras de saber.
¿Existe realmente el famoso “espíritu Por eso, no es fortuita la coincidencia tem-
de la época”, el Zeitgeist reivindicado poral del desarrollo de la propuesta del para-
por los autores alemanes? Quizá si o quizá digma indiciario, y su crítica frontal al para-
no, pero lo que sin duda si existe, son con- digma galileano, con el nacimiento de la teo-
textos culturales específicos de cada coyun- ría del caos y el desarrollo de los estudios de
tura histórica, que plantean problemas simi- las ciencias de la complejidad, paralelamente
lares a los distintos investigadores y científi- al desarrollo de la perspectiva desarrollada por
cos de todo orden que trabajan dentro de es- Immanuel Wallerstein del “análisis de los sis-
tos contextos y estas coyunturas determina- temas-mundo” y su propuesta de “impensar
das. Lo que, naturalmente, provoca que au- las ciencias sociales actuales”, o a la afirma-
tores e investigadores situados en países dife- ción y difusión de la corriente historiográfica
rentes, y en disciplinas y campos de estudio de la microhistoria italiana, lo mismo que a
también diversos, lleguen a proponer en oca- la popularización y enorme difusión de los
siones tesis y planteamientos coincidentes, o trabajos de autores anteriores como Norbert
convergentes, o simplemente cercanos y si- Elías o Walter Benjamin, entre otros.
milares. Coincidencia no sólo temporal sino de
Y no es para nada una casualidad el hecho ciertas preguntas y de ciertas respuestas, que
de que el paradigma indiciario haya sido teo- más allá del hecho de que en todos estos ca-
rizado y explicitado en 1978-79, es decir en sos citados se trata de distintos acosos críticos
la coyuntura cultural y social que se creó a a las formas de la racionalidad burguesa im-
nivel mundial, como resultado de las múlti- perante, y también de la búsqueda de otros
ples revoluciones culturales simbolizadas en modos de pensar y razonar, modos realmente
el emblemático año de 1968, pero también y alternativos a esa racionalidad burguesa, se

la otra mirada de Clío [ 50 ] la otra mirada de Clío


Imago Mundi

prolonga incluso en la similitud de ciertas tesis ceder su lugar a reproducciones más cualitati-
y análisis más específicos y particulares. Por vas y aproximativas, pero también más indi-
ejemplo, en el énfasis que este paradigma in- vidualizadas y específicas, en tanto que cons-
diciario asume respecto de la gran relevancia cientes de la escala elegida en función de los
que poseen los aspectos cualitativos e irreduc- objetivos cualitativos de la representación o re-
tiblemente indivi- producción elegida.
duales de los hechos Y junto a esta
históricos o sociales ...el énfasis que este paradigma indiciario convergencia en di-
investigados, énfasis asume respecto de la gran relevancia que cho énfasis sobre la
que estando presen- poseen los aspectos cualitativos e importancia de lo
te también en toda irreductiblemente individuales de los individual y lo cua-
la corriente de la hechos históricos o sociales investigados... litativo, que sin em-
microhistoria italia- bargo no olvida ni
na —a la que el pro- suprime al nivel ge-
pio Carlo Ginzburg pertenece—, nos conec- neral y a la dimensión cuantitativa, estaría la
ta igualmente con la crítica que los estudios reivindicación del necesario grado de incerti-
complejos realizan al objetivo reiterado de las dumbre ineliminable que poseen las verdades
ciencias naturales, de lograr siempre la ma- históricas y también muchas verdades socia-
yor precisión cuantitativa posible en la expli- les. Incertidumbre que da fundamento y le-
cación y reproducción intelectual de la reali- gitimidad al razonamiento conjetural y a la
dad estudiada. abducción, y que reaparece también en la
Pero ya Mandelbrot ha demostrado que no concepción global de la teoría del caos, la que
existe una sola representación exacta y rigu- entre sus postulados centrales afirma que, en
rosa de la Costa de Bretaña, porque los ma- la vasta inmensidad del universo, lo que pre-
pas posibles de esa Costa son infinitos, y va- domina mayoritariamente no son los sistemas
rían según la escala elegida de su construc- en situación de equilibrio, sino por el contra-
ción. Entonces ¿cuál es el mapa más exacto y rio, los sistemas en situación de bifurcación.
riguroso de la Costa de Bretaña?, es una pre- Lo que, además de romper con la creencia
gunta que no tiene respuesta, e incluso ni si- sostenida durante cinco siglos por el modelo
quiera la del mapa que, como en el cuento de baconiano-newtoniano de la ciencia, intro-
Jorge Luis Borges, mediría exactamente lo duce entonces el carácter ampliamente vigente
mismo que la propia realidad geográfica que del elemento estocástico dentro del estudio y
intenta reproducir, pues esta última cambia explicación de dicho universo, y con ello, no
todo el tiempo por la erosión, las mareas, el sólo el “fin de las certidumbres” antes adqui-
desgaste terrestre, etcétera.18 Con lo cual ese ridas, sino también el reconocimiento del
objetivo de la mayor precisión cuantitativa y carácter parcial, fragmentario, acotado y tam-
el máximo rigor medible se desvanece, para bién incierto de las verdades hasta hoy obte-

CARLOS A. AGUIRRE ROJAS / INDICIOS, LECTURAS INDICIARIAS, ESTRATEGIA INDICIARIA... CARLOS A. AGUIRRE ROJAS / INDICIOS, LECTURAS INDICIARIAS, ESTRATEGIA INDICIARIA...

18
Sobre este punto cfr. Benoit Mandelbrot The fractal geometry of nature, Ed. W. H. Freeman, Nueva York,
1983, y también Bernard Lepetit “Architecture, Geógraphie, Histoire: Usages de l’echelle” en la revista Gène-
ses, núm. 13, 1993, Immanuel Wallerstein “The challenge of maturity. Weather social science?” en Review, vol.
15, núm. 1, Binghamton, 1992, y Carlos Antonio Aguirre Rojas “Una perspectiva global del análisis de los
sistemas-mundo” en el libro Immanuel Wallerstein: Crítica del sistema-mundo capitalista, Ed. Era, México (2a
edición), 2004, pp. 111-135.

la otra mirada de Clío [ 51 ] la otra mirada de Clío


Contrahistoria S
la otra mirada de Clío

nidas dentro de las ciencias naturales, tam- tro newtoniano universo mejor conocido, aquí
bién llamadas, lo que hoy parece una cierta considerado como un nivel microscópico, y
ironía, “ciencias exactas”. el más vasto y lejano universo de las estrellas,
Pero si esas verdades de las ciencias natu- los hoyos negros y las diversas realidades cós-
rales se encuentran también sometidas a la mico-globales, las que en esta nueva articula-
vigencia de la flecha del tiempo, y circunscri- ción funcionan como el nivel macroscópico.
tas a esos espacios restringidos del universo Un movimiento a través de distintas esca-
que son los sistemas en equilibrio, entonces las del universo, que no sólo revela los límites
el paradigma indiciario que alude a realida- de nuestras capacidades humanas de obser-
des difícilmente accesibles y de comporta- vación y de análisis, y por ende el carácter
mientos y trayectorias inciertas, quizá tam- todavía incipiente, inicial y provisional de
bién tiene algo que aportar en el desciframien- todos nuestros conocimientos sobre el mun-
to y análisis todavía en curso de esa otra vasta do natural y sobre el universo —otro claro
parte del universo que no está en equilibrio, punto de coincidencia con el paradigma in-
sino más bien en condiciones de constante diciario y con la perspectiva de la microhis-
bifurcación, y de un caos gobernado por cier- toria italiana, en este caso en lo que se refiere
tas leyes —a pesar del carácter paradójico de a dicha fragilidad, incertidumbre y provisio-
esta última afirmación. nalidad de nuestros conocimientos de la his-
E igualmente resulta interesante la coinci- toria y de la sociedad—, sino que hace evi-
dencia entre la tesis del paradigma indiciario, dente, una vez más, el todavía muy largo ca-
que reivindica la necesidad de vincular siem- mino que nos falta recorrer para alcanzar una
pre el caso con la norma, y por esta vía el ni- más adecuada y certera comprehensión del
vel microhistórico con el nivel macrohistóri- universo y de la naturaleza, pero también de
co —tema también central de todo el enfo- la historia humana y de sus múltiples socie-
que de la microhistoria italiana—, buscando dades desplegadas a lo largo del tiempo.
los modos complejos de su articulación, de su Pues igual que una mirada macroscópica,
dialéctica y de su síntesis, con el similar es- que ve mezclarse una gota de tinta con otra
fuerzo que plantea Ilya Prigogine en su teoría gota de agua, cree percibir que el agua se ha
del caos, de buscar también las conexiones, vuelto gris, mientras que un análisis micros-
los juegos recíprocos y las interacciones di- cópico revela que las moléculas del agua y de
versas entre las realidades macroscópicas de la tinta solamente se han fragmentado y dis-
nuestro mundo cotidiano, teorizado y expli- persado para combinarse, pero sin mezclarse
cado por Newton, y de otra parte las realida- realmente, así un estudio microscópico y apo-
des microscópicas estudiadas por la mecánica yado en la aplicación del paradigma indicia-
cuántica y por la física de los átomos. Pero rio, es capaz de revelar realidades y verdades
también y en sentido inverso, los múltiples históricas imperceptibles desde el sólo nivel
vínculos y la dialéctica específica entre nues- macrohistórico tradicional.19

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19
Sobre este punto, cfr. Carlo Ginzburg, “Microhistoria: dos o tres cosas que sé de ella”, en la revista Ruptura,
núm. 10-11, Villahermosa, 2002, y también “Details, gros plans, microanalyse. Reflexions sur un livre de
Sigfried Kracauer”, en la revista electrónica Theomai, núm. 11, abril de 2005, en el sitio: http://www.unq.edu.ar/
revista-theomai.htm, y también Carlos Antonio Aguirre Rojas, “Invitación a otra microhistoria: la microhis-
toria italiana” en la revista Histórica, antes citado.

la otra mirada de Clío [ 52 ] la otra mirada de Clío


Imago Mundi

Así, creemos que es por estas coinciden- las nuevas formas de la racionalidad que, en
cias señaladas, y por otras que aquí no hemos un futuro no muy lejano, deberán de susti-
desarrollado, por las cuales Carlo Ginzburg tuir a las estructuras de saber y a las ciencias
tiene la impresión, desde el momento mismo burguesas modernas hoy todavía dominan-
de la primera edición del ensayo de “Indicios”, tes, formas nuevas de la racionalidad que hoy
de estar publicando un “ensayo que no dice se encuentran en proceso de construcción y
cosas demasiado nuevas”, o también de haber afirmación definitivas.
expresado algo “que estaba ya en la atmósfera
de ese momento”, “dando voz a temas difu- Al mismo tiempo en que este impor-
sos que se mantenían en estado latente”. Pues tante ensayo de “Indicios” se ha ido di-
dicha atmósfera de la época no es otra que la fundiendo en escala planetaria, y ha ido afir-
de la crisis terminal, definitiva e irreversible mándose como uno de los textos hoy ya “clá-
de la limitada racionalidad burguesa moder- sicos” de la metodología histórica y de la me-
na, junto a todos los saberes y a todas las cien- todología de las ciencias sociales, se han co-
cias que ella ha engendrado, crisis que se ex- menzado a desarrollar también múltiples
presa en las múltiples respuestas e intentos de malas interpretaciones de sus principales te-
salida a ella que son, lo mismo la teoría del sis, junto a claras simplificaciones de sus pro-
caos que la microhistoria italiana, los estudios puestas centrales, pero también al lado de
complejos igual que la perspectiva del análisis extrañas exageraciones de su alcance y de sus
de los sistemas-mundo, las obras de la más posibilidades cognoscitivas específicas.
radical y más crítica historiografía marxista Pues de la misma manera que muchas de
británica o también en la tesis del paradigma las tesis centrales del marxismo original, o
indiciario que ahora comentamos. también del ensayo braudeliano sobre “la lar-
Paradigma indiciario que, lejos de ser “una ga duración”, así también este texto sobre los
banalidad”, constituye más bien una peque- “Indicios” ha sido objeto de las más diversas
ña revolución epistemológica, equiparable a la lecturas y análisis, y con ello de dichas defor-
que significó en su momento el artículo sobre maciones, simplificaciones y extrañas y des-
la larga duración histórica de Fernand Brau- mesuradas interpretaciones. Por ejemplo, la
del.20 Pequeña revolución epistemológica que, idea de que absolutamente todos los hechos
con este aporte del paradigma indiciario, en- históricos constituyen “indicios” en un sen-
riquece y ensancha de manera importante tido estricto, o también la ilusión de que el
nuestras posibilidades generales de aprehen- paradigma indiciario constituye un método
sión y de conocimiento de la historia y de lo universal de conocimiento de absolutamente
social-humano, al hacer explícito y al teorizar todas las realidades históricas, e incluso socia-
todo un nuevo modo de conocimiento de lo les, y tal vez hasta naturales y cósmicas, es decir
histórico-social —y quizá más allá—, toda que es una especie de llave que abre todas las
una nueva estrategia epistemológico-cognos- puertas de absolutamente todos los proble-
citiva que se suma al acervo importante de mas que aborda el conocimiento humano.

CARLOS A. AGUIRRE ROJAS / INDICIOS, LECTURAS INDICIARIAS, ESTRATEGIA INDICIARIA... CARLOS A. AGUIRRE ROJAS / INDICIOS, LECTURAS INDICIARIAS, ESTRATEGIA INDICIARIA...

20
Y no está demás agregar que, del mismo modo en que el célebre ensayo braudeliano constituye una clave
esencial para comprender la entera obra del gran autor de El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época
de Felipe II, y también de Civilización material, economía y capitalismo, así también este ensayo de “Indicios”,
es una clave fundamental para entender la entera obra de Carlo Ginzburg hasta hoy concretada.

la otra mirada de Clío [ 53 ] la otra mirada de Clío


Contrahistoria S
la otra mirada de Clío

Pero igualmente, la idea de que el para- es explicitada de manera orgánica por prime-
digma indiciario es necesariamente subversi- ra vez en la historia, imbrica varios niveles y
vo en sí mismo, y que los “indicios” son fatal varias posibles definiciones, que es necesario
y obligadamente revolucionarios. Aunque, y distinguir y separar claramente, para ser ca-
en el otro extremo, también la peregrina tesis paces de comprender mejor y más adecuada-
de que la perspectiva de Carlo Ginzburg se- mente a este mismo paradigma indiciario.
ría una de las tantas expresiones de la histo- Niveles y definiciones que, en una prime-
riografía postmoderna, y con ello, que este ra aproximación más detenida y puntual, de-
texto de “Indicios” sería una crítica radical al berían diferenciar entre, primero, el recono-
paradigma de cientificidad moderno, y por cimiento y desciframiento riguroso de los
ende, una defensa de los puntos de vista post- indicios, es decir la definición de los indicios
modernos dentro de la historiografía. O tam- en su sentido estricto; en segundo término, la
bién, la afirmación de que estos “Indicios” se posible lectura indiciaria de hechos que por
vinculan exclusivamente y de modo forzoso sí mismos no son indicios, o la definición de
con la historia de los marginados, o con el una suerte de indicios en sentido amplio o
universo de la cultura popular o de las cultu- laxo, y en tercer lugar, la asunción y configu-
ras subalternas. Y ello, entre muchas otras ración explícita de una estrategia indiciaria
raras y a veces difícilmente imaginables ex- de conocimiento de la realidad, o la defini-
plicaciones o visiones sobre estos “indicios” y ción precisa del paradigma indiciario en ge-
este paradigma indiciario.21 neral. Veamos esto con más detalle.
Toda una serie de malas interpretaciones o
deformaciones de las tesis del paradigma in- Si releemos con cuidado el ensayo de
diciario que, en nuestra opinión, se explican “Indicios”, veremos que en todos los
sin duda a partir de la novedad y de la com- casos que Carlo Ginzburg refiere como ejem-
plejidad intrínsecas de este ensayo —suerte plo de conformación o de aplicación del pa-
de palimpsesto que, para argumentar y expli- radigma indiciario, se repiten ciertos trazos o
citar sus hipótesis centrales, recorre un arco elementos que, en su conjunto, nos permiten
temporal que abarca a toda la historia del hom- intentar una definición más puntual de lo que
bre, y a una enorme variedad de casos que son dichos “Indicios”, concebidos en su sen-
cubren las más variadas formas del conocer tido más estricto y riguroso. Definición que
humano en la historia—, pero también, y de siendo aplicable a todas esas estrategias cog-
modo importante, a partir del hecho de que noscitivas puestas en acción por los cazado-
en tanto que formulación y teorización de res, los adivinadores, los médicos, los carpin-
toda una estrategia cognoscitiva humana, que teros, los jueces, los marineros, los políticos,

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21
Sobre estas varias y muy diversas interpretaciones del paradigma indiciario, entre las que se incluyen todos
los ejemplos recién mencionados, cfr. los ensayos de Andrea Carandini y Mario Vegetti, incluidos en Quaderni
di Storia, núm. 11, 1980, de Mario Vegetti, Gianni Vatimo y Pierre Aldo Rovatti, en la revista Aut-Aut, núm.
175, 1980, la transcripción del debate sobre el paradigma indiciario —donde participa el propio Carlo Ginz-
burg, junto a nueve otros autores—, en Quaderni di Storia, núm. 12, 1980, los ensayos de Albino Cánfora, y
otro ensayo colectivo, en Quaderni di Storia, núm. 14, 1981, y el ensayo de Melti Peltonen “Indicios, márge-
nes, mónadas. Acerca del advenimiento de la ‘nueva microhistoria’”, en el libro Ensayos sobre microhistoria,
antes citado. A varias de estas malas interpretaciones ha aludido el mismo Ginzburg en su texto “Intervención
sobre el paradigma indiciario”, incluido también en este mismo número de Contrahistorias.

la otra mirada de Clío [ 54 ] la otra mirada de Clío


Imago Mundi

los alfareros, los críticos pic- ten amplias zonas y vastos


tóricos, los psicoanalistas o los conjuntos de hechos eviden-
detectives, pero también por Definición del tes y de realidades obvias y de
los historiadores, nos aclara al- “indicio” [...] que acceso directo e inmediato a
gunas de las más recurrentes y derriba entonces la la mirada y al análisis del ob-
erróneas interpretaciones de falsa idea de que todo servador, lo que en este caso
este paradigma basado en el hecho histórico o social hace inútil y hasta ocioso el
desciframiento de los indicios. es un “indicio”, y de esfuerzo de detectar indicios,
Así, un indicio en sentido que toda realidad o o de aplicar una estrategia in-
estricto es una huella, o ras- diciaria para su conocimiento
proceso histórico social
tro, o síntoma, o trazo, o ves- o desciframiento específicos.
tigio, o señal, o signo, o ele-
puede y hasta debe ser Pero también se hace claro
mento, que siendo el resulta- explicada mediante que, incluso cuando estamos
do involuntario, o del desplie- este paradigma... frente a realidades ocultas y de
gue y existencia de un cierto difícil acceso, no cualquiera de
proceso o de una cierta reali- sus manifestaciones o expre-
dad, o a veces de una creación inconsciente de siones se constituye como un “indicio”, sino
su propio autor, se constituye en un dato que solamente aquellas que, constituyendo expre-
sólo aparentemente es marginal o intrascen- siones privilegiadas o especialmente singula-
dente, pero que analizado con más cuidado, res de dichas realidades, se conforman como
se muestra como un dato revelador de una esos datos agudamente reveladores de la esen-
realidad oculta, más profunda y esencial, reali- cia y de la dialéctica profunda de esas realida-
dad que no siendo accesible de un modo di- des. Pues lo real profundo se manifiesta lo
recto y evidente, y que poseyendo un compor- mismo en rasgos intrascendentes y realmente
tamiento histórico que es incierto, no previsi- accidentales y secundarios, que en otros ras-
ble y no deducible a partir de su propio pasa- gos más importantes y significativos, los que
do, sólo se revela mediante esos datos singu- al condensar en sí mismos la expresión de di-
lares y privilegiados, mediante esos ‘indicios’, mensiones centrales o estructurantes de dicho
a aquellas miradas especialmente entrenadas nivel de lo real profundo, se constituyen en
y educadas para descifrar y escudriñar estos verdaderas llaves de acceso o puntos privile-
mismos datos reveladores. giados de entrada a dichos núcleos esenciales
Definición del “indicio” en su acepción de la realidad. Y si la microhistoria italiana ha
más estricta, que derriba entonces la falsa idea insistido tanto en que los casos que ella elige
de que todo hecho histórico o social es un “in- para investigar como microuniversos históri-
dicio”, y de que toda realidad o proceso his- cos, no son los casos estadísticamente “más re-
tórico social puede y hasta debe ser explicada presentativos”, sino más bien aquellos casos
mediante este paradigma indiciario. Pues es especialmente reveladores de las realidades
claro que en la sociedad y en la historia exis- esenciales macrohistóricas,22 así también los

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22
Sobre este punto, cfr. Carlo Ginzburg “Microhistoria: dos o tres cosas que sé de ella”, antes citado, Giovanni
Levi, “Sobre Microhistoria”, en el libro Formas de hacer la historia, Alianza Editorial, Madrid, 1993, Edoardo
Grendi “Microanalisi e storia sociale” en Quaderni Storici, núm. 35, 1977, y nuestros textos, Carlos Antonio
Aguirre Rojas, “Invitación a otra microhistoria: la microhistoria italiana” y Contribución a la historia de la
microhistoria italiana, ambos anteriormente mencionados.

la otra mirada de Clío [ 55 ] la otra mirada de Clío


Contrahistoria S
la otra mirada de Clío

indicios en sentido estricto son sólo esos ras- tica reiterada de su búsqueda, su ubicación,
gos igualmente reveladores de la realidad ocul- su desmontaje y su explicación. Pues no basta
ta, aunque muchas veces estén revestidos de la sola vía teórica para adquirir las capacida-
un carácter que sólo en apariencia los presen- des de identificación de la autoría de un cua-
ta como rasgos marginales, accidentales e in- dro, del descubrimiento del criminal, de la de-
trascendentes. tección de la enfermedad en cuestión, o de la
Mas sólo en apariencia, lo que significa que aprehensión de la realidad histórica que se nos
la habilidad para descubrir, ubicar, descifrar escapa y esconde al análisis y a la comprensión.
y luego interpretar esos indicios no es una fa- Y si es claro que el saber de las clases do-
cultad innata en los hombres, ni tampoco en minantes ha tendido siempre más hacia la
los historiadores y científicos sociales, sino que abstracción y la generalización, y con ello
es una capacidad que sólo se adquiere me- hacia la teoría, mientras que el saber de las
diante un difícil y complejo entrenamiento, clases subalternas, que nace y se recrea cons-
es decir, mediante un claro proceso de edu- tantemente desde ese mundo específico de la
cación de los sentidos, de la razón, de la per- experiencia directa, tiende más hacia lo con-
cepción y de la asociación de todas estas di- creto, y lo individual, y con ello hacia las di-
versas destrezas humanas. Porque del mismo mensiones prácticas de la realidad, resulta
modo en que Engels había ya señalado que lógico que dicho saber indiciario esté más cerca
nadie nace con la aptitud innata para el pen- y tenga una mayor afinidad con la cultura
samiento dialéctico, pensamiento que debe popular que con la cultura hegemónica, sin
de aprenderse y desarrollarse conscientemen- ser sin embargo para nada patrimonio exclu-
te, e igual que la capacidad de detección de sivo de esa cultura y saber subalternos.23
las estructuras de la larga duración histórica Mayor cercanía del paradigma indiciario
ha sido una habilidad que Fernand Braudel con esos saberes de las clases subalternas, que
ha cultivado y ejercitado a lo largo de déca- se refuerza por el hecho de que las realidades
das, así también el hallazgo y la elucidación que son reveladas por los indicios en sentido
de los indicios es una capacidad que es nece- estricto, no son sólo realidades ocultas y de
sario desarrollar y cultivar paciente y siste- difícil aprehensión, sino también realidades
máticamente. que se comportan y afirman de maneras in-
Cultivo y educación que, por lo demás, y ciertas, no predecibles a partir de sus formas
en lo que se refiere a este desciframiento o de manifestación y de sus itinerarios específi-
suerte de lectura de los indicios, no implica cos pasados. Pues a diferencia de ciertas reali-
sólo el conocimiento teórico o el razonamien- dades del mundo físico o natural, que repi-
to general de lo que ellos son y de los rasgos ten y reiteran sus comportamientos mientras
que los definen, sino también y de un modo se mantienen constantes ciertas condiciones
esencial e imprescindible, la experiencia prác- de su equilibrio, las realidades estudiadas por

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23
¿Quién conoce mejor a la naturaleza, en sus dimensiones concretas y singulares, que el campesino que convive
con ella a diario?, ¿y quién sabe más sobre los modos y comportamientos singulares del material y de los objetos
fabricados, que sus propios creadores, los obreros de las fábricas? ¿Y quién conoce mejor la ciudad que sus clases
populares, que la viven, la sufren, la gozan, y la crean y recrean cada día sin cesar? Lo que no impide, naturalmen-
te, que ese conocimiento de la naturaleza, de los productos o de la ciudad pueda ser parcial, incompleto y hasta
en parte erróneo, pero igualmente legítimo y fundamental para, como dice Norbert Elias, “orientarse de manera
funcional y práctica dentro del mundo”, por parte de esas mismas clases subalternas.

la otra mirada de Clío [ 56 ] la otra mirada de Clío


Imago Mundi

los saberes indiciarios, están en cambio mar- carse a partir de lo que podríamos llamar la
cadas por una buena dosis de incertidumbre posible lectura indiciaria de la realidad histó-
ineliminable. ¿Cómo reaccionarán las masas rica o social, lectura que conecta directamen-
populares frente a una nueva medida represi- te al paradigma indiciario con el más vasto
va del poder?, o ¿cómo responderá el cuerpo universo de la tradición del pensamiento so-
al tratamiento y a las nuevas medicinas su- cial crítico del “largo siglo XX”, es decir de
ministradas? Pero también, ¿cómo estará la los últimos ciento cincuenta años transcurri-
pesca o la caza de este día, y cómo responde- dos,24 y que es la que lleva a Marc Bloch a
rán la madera o el barro, al trabajo del hábil afirmar la tesis de que el conocimiento de to-
carpintero o del avezado alfarero que los uti- dos los hechos humanos del pasado y de mu-
lizan y moldean?, y ¿cómo juzgar el nuevo chos de los hechos del presente se hace “por
caso, pero también como analizar la nueva medio de indicios”, y a Carlo Ginzburg la idea
experiencia histórica bajo examen? Gracias a de que “...todos los historiadores trabajan so-
los indicios en sentido estricto, pueden res- bre huellas o indicios, e incluso el historiador
ponder con buena probabilidad de acertar, el que escribe una historia política a partir de las
verdadero líder popular o el médico bien actas parlamentarias”.25 Expliquemos esto.
adiestrado, lo mismo que el cazador, el pes- En el concepto de los indicios en sentido
cador, el carpintero, el alfarero, el juez o el amplio, subyace la idea de que nosotros, los
historiador, adecuadamente entrenados y historiadores o científicos sociales, podemos
educados en la aplicación inteligente y en el intentar leer e interpretar la realidad que in-
uso creativo del paradigma indiciario. vestigamos, y con ello a todos los hechos y
fenómenos que nos son accesibles de esa rea-
Pero si la definición del indicio en sen- lidad bajo estudio, como si se tratara de indi-
tido estricto es clara, y presenta los cios en sentido estricto, es decir como otros
rasgos y elementos que ya hemos definido, tantos signos o huellas que ocultan y a la vez
también es un hecho que es posible hablar de revelan a una realidad más profunda. Con lo
una segunda acepción de este mismo térmi- cual, asumimos que todos los hechos, suce-
no de indicios, acepción que por lo demás ha sos y elementos que conocemos y que se ma-
sido igualmente utilizada por Carlo Ginzburg, nifiestan a nosotros, son en su conjunto toda
y que nos llevaría entonces a hablar de indi- una serie de diversos “enigmas” por descifrar,
cios en un sentido amplio o laxo. Segunda de- y por lo tanto señales, o huellas, o vestigios
finición posible de los indicios, que siguien- que nos permitirán acceder a esas realidades
do las lecciones de Marc Bloch, puede expli- ocultas, estructurales y más profundas que

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24
Sobre este punto, cfr. nuestros libros, Carlos Antonio Aguirre Rojas, La historiografía del siglo XX, Ed.
Montesinos, Barcelona, 2004, Itinerarios de la historiografía del siglo XX, Ed. Centro Juan Marinelo, La Haba-
na, 1999, y Corrientes, Temas y Autores de la historiografía del siglo XX, antes citado.
25
La cita de Marc Bloch referida, está en el texto del manuscrito titulado “La redacción definitiva”, de la
Apología para la Historia o el Oficio de Historiador, Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1996, pág. 164
(aunque el epígrafe de todo nuestro ensayo, en donde reproducimos la cita de Marc Bloch sobre este punto, es
una traducción nuestra, directa del texto en francés Apologie pour l’Histoire ou Metier d’historien, Ed. Armand
Colin, París, 1993, pág. 103). La cita de Carlo Ginzburg proviene de su texto “Intervención sobre el paradig-
ma indiciario”, en el libro Tentativas, Morelia, ya citado, pág. 161, texto también incluido en este mismo
número de Contrahistorias.

la otra mirada de Clío [ 57 ] la otra mirada de Clío


Contrahistoria S
la otra mirada de Clío

intentamos igualmente captar y atrapar. Lo Pero luego de hacer esta distinción, obvia
que entonces, convierte en un cierto sentido pero importante, entre testimonios volunta-
a todo hecho humano —del pasado o del rios e involuntarios, Marc Bloch daba audaz-
presente, lo mismo que a todo hecho de cual- mente un paso adelante, y planteaba también
quier tipo de orden de que se trate, sea políti- la idea de que la historia se construía cada vez
co, económico, social, o cultural, lo mismo más mediante una lectura que podríamos lla-
que geográfico, cósmico, o natural—, en un mar lectura explicitadora de los contenidos
posible “vestigio” o huella a ser escudriñada e implícitos, tanto de los testimonios volunta-
interpretada, es decir en indicios, si bien in- rios como de los involuntarios. Lectura que
dicios en un sentido amplio, a los que podrá interrogando de manera oblicua a esos testi-
aplicarse del mismo modo la estrategia cog- monios, estaba concentrada sobre todo en lo
noscitiva del paradigma indiciario. que estos últimos “nos dejan entender sin
Aunque en este caso, es claro que se trata quererlo decir”, o dicho en otros términos, una
de una suerte de “forzamiento” de la propia lectura que construida a partir de un cuestiona-
realidad, forzamiento que siendo total y ab- rio o encuesta inteligentemente planteados ha-
solutamente legítimo como mecanismo cog- brían logrado, “saber de él [del pasado a través
noscitivo humano, aplica a esa realidad una de sus diversos testimonios] mucho más de lo
estrategia de acercamiento y de aprehensión que había tenido a bien darnos a conocer”.26
que persigue obligarla a “decir más” sobre sí Entonces, y prolongando esta misma lí-
misma de lo que en principio, o en una nea blochiana de acercamiento a los hechos
aproximación más simple y directa, esta rea- históricos y a los hechos sociales, del pasado
lidad parecería querer mostrar de sí. Forza- y del presente, Carlo Ginzburg va a postular
miento que asume a cualquier hecho huma- lo que podríamos llamar una lectura indicia-
no como si fuese un verdadero “indicio”, y ria de la realidad, que igual que la lectura ex-
que sigue sin duda los pasos de las lecciones plicitadora de Marc Bloch, pretende forzar a
de Marc Bloch en torno de este punto. la realidad estudiada para obligarla a darnos
Pues en su brillante e inconclusa obra de más de sí misma, y a dejarse explorar y cono-
la Apología para la Historia, Bloch había ex- cer mejor, aunque en este caso, a través de
plicado ya la diferencia entre testimonios his- asumir todos los hechos sociales e históricos
tóricos voluntarios e involuntarios, señalan- analizados como si fuesen indicios, o también
do como los primeros habían sido directa- como indicios en su sentido lato o amplio.
mente producidos o creados para servir como Lo que sin embargo, no impide que Ginz-
fuentes de un posible futuro historiador, burg perciba claramente la radical diferencia
mientras los segundos eran frutos del hacer entre trabajar con indicios en sentido estric-
humano, fabricados para otros fines, prácti- to, o trabajar con indicios en sentido amplio,
cos o sociales, pero que al paso del tiempo al aclarar que los indicios con los que él ha
eran rescatados por esos mismos cultivadores trabajado, y a través de los cuales reconstru-
de Clío como posibles fuentes de sus recons- yó la cultura popular y las creencias campesi-
trucciones históricas específicas. nas de los Benandanti o la cosmovisión del

CARLOS A. AGUIRRE ROJAS / INDICIOS, LECTURAS INDICIARIAS, ESTRATEGIA INDICIARIA... CARLOS A. AGUIRRE ROJAS / INDICIOS, LECTURAS INDICIARIAS, ESTRATEGIA INDICIARIA...

26
Para estas referencias, cfr. Marc Bloch, Apología para la Historia o el Oficio de Historiador, citado, pág. 171,
y más en general pp. 168-176. Véase también nuestro libro, Carlos Antonio Aguirre Rojas, La ‘escuela’ de los
Annales, (7ª edición), Ed. Contrahistorias, México, 2005.

la otra mirada de Clío [ 58 ] la otra mirada de Clío


Imago Mundi

molinero Menocchio, son indicios “más in- das, cuando lo abordamos en esa condición
diciarios que las actas parlamentarias” de la de “espía” o “indicio” de dichas realidades.
historia política, cuya mención hemos referi- Actitud del “extrañamiento” que es, ni más
do ya antes. Indicios en sentido amplio, des- ni menos, la actitud crítica ante la realidad, y
27

de los cuales sí es posible afirmar que todos que al desplazarse de las miradas y visiones
los historiadores trabajan con indicios, lo que habituales de lo real, propias siempre del pen-
constituye en parte samiento dominan-
el origen de la con- te en cada época
fusión y de algunas Actitud crítica que ha sido la de Marx, histórica, son las
malas interpretacio- lo mismo que la de Walter Benjamin, que observan los
nes del paradigma Norbert Elias, Marc Bloch, Fernand hechos de la socie-
indiciario. Braudel, Edward P. Thompson, o dad y de la historia
Pero también, y Immanuel Wallerstein, entre otros... “a contrapelo” y a
es importante su- contracorriente de
brayarlo, el desple- las formas tradicio-
gar esta lectura indiciaria de la realidad, asu- nales y tersas de los discursos hegemónicos,
miendo todo hecho humano como indicio, haciendo aflorar los pasados vencidos y sub-
vincula directamente al paradigma indiciario terráneos, las causalidades múltiples, las visio-
con toda la tradición del pensamiento social nes complejas, pero también las explicacio-
crítico contemporáneo, tradición que arrancan- nes nuevas, inéditas y radicalmente distintas
do con Marx, se prolonga hasta el día de hoy. de las mismas realidades estudiadas. Actitud
Pues asumir todo hecho humano como “enig- crítica que ha sido la de Marx, lo mismo que
ma” o “indicio” a descifrar es asumir frente a la de Walter Benjamin, Norbert Elias, Marc
él una actitud de “extrañamiento” o de dis- Bloch, Fernand Braudel, Edward P. Thomp-
tancia crítica, que rechazando lo evidente y la son, o Immanuel Wallerstein, entre otros, y
interpretación habitual y trillada, por obvia, que no casualmente ha sido también teoriza-
de dicho hecho humano, se pregunta más da recientemente por Carlo Ginzburg.28
bien por sus otros posibles significados, por Punto de vista radicalmente crítico frente
sus mensajes diversos y ocultos, por lo que él a la realidad, que entonces, entre sus múlti-
puede mostrar o desencubrir de modo alter- ples expresiones posibles, tiene también a esta
nativo a su inmediatez y obviedad, en suma, de dicha eventual “lectura indiciaria” de lo
por lo que ese hecho social humano puede real, y por esta vía, la del propio paradigma o
revelarnos de esas realidades ocultas y profun- estrategia indiciaria del conocimiento.

CARLOS A. AGUIRRE ROJAS / INDICIOS, LECTURAS INDICIARIAS, ESTRATEGIA INDICIARIA... CARLOS A. AGUIRRE ROJAS / INDICIOS, LECTURAS INDICIARIAS, ESTRATEGIA INDICIARIA...

27
Cfr. Carlo Ginzburg, “Intervención sobre el paradigma indiciario”, en Tentativas, Morelia, ya citado, pág. 163,
y en este mismo número de Contrahistorias.
28
Cfr. Carlo Ginzburg, “Extrañamiento. Prehistoria de un procedimiento literario” en el libro Ojazos de madera,
Ed. Península, Barcelona, 2000, y también “Tolerancia y comercio. Auerbach lee a Voltaire”, en Contrahistorias,
núm. 1, México, septiembre de 2003. Sólo como posibles ejemplos para esta misma actitud crítica en Marx, a la
que puede vincularse además esta lectura indiciaria, cfr. el ensayo de Bolívar Echeverría, “La historia como
desencubrimiento”, en Contrahistorias, núm. 1, recién citada. Y para el caso de esta perspectiva crítica, presente
igualmente en la obra de Fernand Braudel, cfr. nuestro libro, Carlos Antonio Aguirre Rojas, Fernand Braudel y las
ciencias humanas, Ed. Montesinos, Barcelona, 1996 (del que existe ahora una versión ampliada en francés, con
bibliografía actualizada: Fernand Braudel et les sciences humaines, que ya hemos citado anteriormente).

la otra mirada de Clío [ 59 ] la otra mirada de Clío


Contrahistoria S
la otra mirada de Clío

Junto al desciframiento de los in- ciones, de la sexualidad, y de toda la entera


dicios en sentido estricto, y a la “economía psíquica” de los seres humanos.
lectura indiciaria, crítica e intencionada, de Lo mismo que la marginación, el despre-
los indicios en sentido amplio o laxo, se cons- cio, la negación y luego la cooptación castra-
tituye también, como su prolongación natu- da y deformada de todos los saberes popula-
ral y a la vez como su síntesis específica, una res y de la riquísima y vasta cultura de las cla-
verdadera estrategia indiciaria del conocimien- ses subalternas, represión y negación que “des-
to humano de la realidad. Estrategia indicia- acralizó” brutalmente el mundo para volver-
ria que en su esencia, lo que hace es reivindi- lo un mundo poblado sólo de objetos prácti-
car esta vía o camino cognoscitivos de apre- cos e instrumentales, pero que también rom-
hensión de las realidades ocultas y profundas pió el diálogo, el respeto y el amor del hom-
mediante el desciframiento y la lectura de esos bre hacia la naturaleza, para degradar a esta
“indicios”, como un camino tan legítimo, última a la vil condición de locus standi y de
fructífero, válido y productivo, como lo ha supuesto reservorio o almacén inagotable de
sido el camino representado por el paradig- materias primas para el uso y disfrute del su-
ma galileano o racionalista del conocimien- puesto “amo y señor de la naturaleza” que era
to, y antes de este último, por el paradigma el hombre. Degradación múltiple de la sexua-
“platónico” del mismo. lidad humana, de la economía afectiva del
Camino tan válido y pertinente como este género humano, de las culturas y saberes po-
último, cuya fuerza y posibilidades heurísti- pulares, de la naturaleza, y de todo el mundo
cas y cognoscitivas se refuerzan mucho más práctico de los objetos, que también corre
en la situación que actualmente atravesamos pareja con la marginación y desplazamiento
a nivel mundial, en la que los límites de di- de todas aquellas culturas y saberes no occi-
cho paradigma galileano se hacen cada vez dentales, no cristianos y no europeos, cultu-
más evidentes, y en la que todas las formas de ras y saberes que al ser esencialmente disfun-
la racionalidad y del pensar moderno-burgués cionales al nuevo orden moderno-burgués en
que corresponden a dicho paradigma racio- vías de mundialización y globalización pla-
nalista-galileano han entrado en una aguda e netaria, desde el siglo XVI y en adelante, fue-
irreversible crisis terminal de su propia vigen- ron directamente descalificados, combatidos,
cia, e incluso de su misma existencia y legiti- reprimidos y masacrados, y en algunos pocos
midad históricas. casos excepcionales, simplemente ignorados
Pues con la emergencia radical del marxis- y olvidados.
mo, y luego y complementariamente, tam- Y es claro que el paradigma indiciario, en
bién del psicoanálisis de Freud, y tras ellos de tanto dicha estrategia indiciaria del conoci-
las múltiples vertientes del pensamiento so- miento humano, forma parte de esta vasta
cial genuinamente crítico desarrolladas a todo familia de realidades negadas por el capitalis-
lo largo del siglo XX, se ha ido haciendo evi- mo planetario, que ahora cumple ya más de
dente el altísimo precio que la humanidad cinco siglos cronológicos de existencia.
debió pagar, para afirmar y consolidar a este Pero cuando este capitalismo entra en su
paradigma de la racionalidad burguesa mo- crisis terminal, definitiva e irreversible, lo que
derna que tiene en Galileo a su figura emble- ha acontecido después del doble quiebre his-
mática, precio que incluyó la negación del tórico que representan, tanto la revolución
sueño y del deseo, pero también de los ins- cultural mundial de 1968, como la crisis eco-
tintos, de la afectividad humana, de las emo- nómica internacional de 1972-73, entonces

la otra mirada de Clío [ 60 ] la otra mirada de Clío


Imago Mundi

es lógico que vuelvan a irrumpir con fuerza de este absurdo orden del capitalismo mun-
todas esas múltiples realidades negadas y re- dial contemporáneo hoy todavía vigente.
primidas por el capitalismo durante el medio Reivindicación y reasunción del paradig-
milenio de su existencia histórica.29 Realida- ma indiciario que abre entonces todo un com-
des que al desquebrajarse y aflojarse las estruc- plejo universo de preguntas y de temas toda-
turas económicas, sociales, políticas y cultu- vía abiertos, y que apenas afloran hoy para su
rales de la modernidad burguesa, pero tam- solución por parte de los historiadores y de
bién y junto a estas, sus estructuras afectivas, los científicos sociales actuales: ¿cómo se co-
familiares, patriarcales, sexistas, racistas y euro- nectan en general, y cómo se han vinculado
céntricas, van a conocer un verdadero renaci- históricamente y de modo concreto, este des-
miento y refloración impresionantes, que no ciframiento de los indicios estrictos, esta lec-
sólo las legitiman y revalidan en términos his- tura indiciaria de los hechos sociales, y ese
tórico-generales, sino que incluso las relanzan paradigma indiciario, con ese saber y esa cul-
al primer plano de la escena, presentándolas tura de las clases subalternas y oprimidas den-
nuevamente como otras tantas formas o rutas tro de la historia?, ¿y cómo este desciframien-
posibles de la expresión, de la manifestación, to, lectura y paradigma han sido también ex-
del conocimiento, del vínculo, del acercamien- propiados y reapropiados por las clases do-
to o de la aprehensión humanos en general. minantes, para usarlos en contra de dichas
Revalidación y relegitimación de esos sa- clases sometidas y explotadas? Pero también,
beres, culturas, actitudes y modalidades del ¿cómo es posible hacer dialogar y quizá hasta
comportamiento no occidentales, no euro- integrar las conquistas y los avances que im-
peas, no cristianas y no dominantes, entre las plica este paradigma indiciario, con los lo-
cuales se encuentra esta reivindicación y gros y desarrollos de esa otra forma de racio-
reasunción cognoscitiva de las posibilidades y nalidad que es el paradigma galileano? O más
de los frutos de ese paradigma indiciario, de ampliamente: ¿cómo recuperar los aportes del
ese saber indiciario de los cazadores, los adi- paradigma indiciario, más allá del saber y de
vinadores, los marineros, los carpinteros, los la cultura populares, sin renunciar a los ele-
médicos, o los jueces y también los historia- mentos aún rescatables y legítimos del saber
dores, pero igualmente de las clases populares moderno burgués de los últimos quinientos
sometidas y explotadas, de los subalternos en años, en la lógica de la construcción de nue-
general, de los reprimidos y silenciados por vos saberes y nuevas formas de la cultura hu-
distintas razones, lo mismo que de los rebel- mana? ¿Y cómo asimilar dentro de estos nue-
des y los luchadores sociales que se insubor- vos saberes y culturas, hoy de urgente cons-
dinan y que se rebelan en contra de esta ab- trucción, a los saberes prehispánicos de Amé-
surda lógica, de esta absurda racionalidad, y rica Latina,30 a los saberes orientales, a los sa-

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29
Sobre este punto de dicha crisis terminal del capitalismo, y sobre sus múltiples consecuencias, cfr. Immanuel
Wallerstein, La crisis estructural del capitalismo, Ed. Contrahistorias, México, 2005, Después del liberalismo, Ed.
Siglo XXI, México, 1996, y Utopística, Ed. Siglo XXI, México, 1998. También nuestros libros, Carlos Antonio
Aguirre Rojas, Para comprender el siglo XXI, Ed. El Viejo Topo, Barcelona, 2005, América Latina en la encrucija-
da, Ed. Contrahistorias, México, 2005, e Immanuel Wallerstein: Crítica del sistema-mundo capitalista, antes citado.
30
Sobre este punto, y a título de simple ejemplo, recomendamos ver los libros de Carlos Lenkersdorf, Los
hombres verdaderos, Ed. Siglo XXI, México, 1996, y Filosofar en clave tojolabal, Ed. Miguel Ángel Porrúa,
México, 2002, libros en donde se muestra la enorme riqueza y complejidad de la concepción del mundo de los

la otra mirada de Clío [ 61 ] la otra mirada de Clío


Contrahistoria S
la otra mirada de Clío

beres africanos, a los saberes musulmanes, Si queremos entonces, para terminar, tra-
entre otros, de todas las civilizaciones y pue- tar de aplicar en algún sentido este paradig-
blos avasallados y negados por dicho saber ma indiciario para la explicación de la redac-
eurocéntrico hoy todavía dominante? ción, y luego del impacto mundial del texto
Preguntas vastas y complejas, que derivan “Indicios o espías. Raíces de un paradigma
claramente de las implicaciones de una lec- indiciario”, quizá podamos preguntarnos: ¿de
tura seria y atenta del ensayo de Carlo Ginz- qué es ‘indicio’ el texto metodológico de Carlo
burg sobre los “Indicios”. Y que para su ade- Ginzburg, publicado primero en 1978 y lue-
cuada solución requerirían tal vez, de la es- go en 1979, y que versa justamente sobre el
critura no sólo de un ensayo sino de todo un paradigma indiciario? Para entonces respon-
libro. Lo que, en nuestra opinión, explica el der: sin duda, es un ‘indicio’ de la crisis glo-
hecho de que Carlo Ginzburg hubiese anun- bal de las estructuras generales del saber mo-
ciado su texto sobre estos “Indicios”, publi- derno burgués hoy todavía dominante, pero
cado en 1979, sólo como una “versión provi- también es una clara ‘huella’ o ‘indicio’ de los
sional” de una futura versión definitiva, en- múltiples acosos y esfuerzos que, tanto los
fatizando que esta era una “versión amplia- historiadores realmente críticos, como los
da” de su texto publicado en 1978, pero que científicos sociales que aún intentan pensar
estaba “todavía muy lejos de ser definitiva”. la realidad a contrapelo de los discursos he-
Y aunque Carlo Ginzburg no ha publicado gemónicos, llevan a cabo, en el plano de la
después y hasta hoy dicha versión “definiti- historiografía y de las ciencias sociales actua-
va” de su ensayo, sin embargo, y como él les, para generar y reconstruir las urgentes y
mismo lo ha subrayado recientemente, las lí- nuevas formas del saber y del conocer humanos
neas argumentales principales de este mismo que requerirá y desarrollará esa nueva socie-
texto del paradigma indiciario, han continua- dad, no capitalista, que ya se vislumbra clara-
do alimentando y potenciando todo su tra- mente en nuestro cercano y todavía incierto,
bajo posterior hasta ahora concretado. pero aún altamente esperanzador futuro.

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indígenas mayas tojolabales, concepción sin la cual es imposible entender de manera adecuada y completa al
digno movimiento indígena neozapatista mexicano. Concepción rica y elaborada que, como lo muestra varias
veces el autor, y como lo demuestra este digno movimiento neozapatista, puede muchas veces convertirse en
una real alternativa de superación frente a la terrible crisis actual de la política moderna, o frente al recalcitran-
te egoísmo capitalista de las más modernas sociedades contemporáneas, o al caos económico y ecológico que
producimos y reproducimos cada vez más peligrosamente, o a la grave destrucción del tejido social caracterís-
tica de la inmensa mayoría de los países, etcétera, en suma, a la actual crisis terminal del capitalismo mundial
que antes hemos referido.

la otra mirada de Clío [ 62 ] la otra mirada de Clío

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