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SIMPOSIO SOBRE

ROBERTO MURILLO

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Manuel Triana Ortiz

Roberto Murillo: maestro de vida universitaria 1

Con motivo de realizar el acuerdo de la Este carácter universitario de ser tarea en


Asamblea de la Facultad de Letras para honrar el realización permanente, lo relacionaba el pro-
auditorio de su edificio con el nombre de Roberto fesor Murillo con su forma de concebir la
Murillo, surgió la idea de honrar a su vez al que- docencia, en la cual el conocimiento, su objeto
rido maestro, estudiando su pensamiento en los fundamental, no debía verse como un patrimo-
textos que nos legó. De esta manera quisimos no nio consumado, herencia de una generación a la
limitamos a recordar al gestor de la iniciativa y siguiente, sino más bien como aquello que debía
el principal impulsor de la construcción del bello ser descubierto y redescubierto cada vez, cada
edificio que alberga nuestra Facultad, sino que día, en tensión permanente hacia la conquista
quisimos recordar también al profesor, al filóso- de la verdad (1978, 99). Para algunos de quienes
fo, al intelectual, al hombre, al escritor, al amigo, seguimos cursos suyos, el inicio de los mismos
al maestro de vida universitaria-, siempre era un tanto difícil: costaba trabajo
Aunque es difícil retomar uno sólo de los seguir al maestro, comprender lo que daba ila-
aspectos anteriores independiente de los demás, ción a sus exposiciones. Sólo en la medida del
como suele suceder al hablar de una personalidad esfuerzo personal, tanto de leer y comprender los
como la de quien nos convoca en estas páginas, textos asignados, como de establecer relaciones,
procuraré evocar la remembranza de nuestro pensar y repensar lo escuchado y de escuchar-
apreciado Roberto, bajo la perspectiva del maes- se a sí mismo, se llegaba a dar cuenta que "la
tro de vida universitaria. Además de sus textos, materia" se lograba entender cuando se tomara
haré referencia a la imagen del hombre que posición personal frente a ella. Entonces todo se
recuerdo, o, mejor diría, que recordamos, en la hacía más claro. Así por ejemplo, a propósito de
memoria colectiva de la Escuela de Filosofía. un tema favorito suyo sobre el que dictó varios
Parafraseando una sentencia supuestamente cursos, el eras y el lagos en Platón, recuerdo que
aristotélica repetida por Kant en algunos de sus en aquel que yo matriculé, el profesor Murillo se
escritos, no sería demasiado insensato pensar frotaba el mentón (una forma de expresar su dis-
que Roberto pudiera haber dicho: "estimados frute) cuando a la mitad del semestre sus alum-
universitarios: La Universidad no existe". Y es nos disputábamos, argumentando, no sin pasión
que para él la Universidad no era un ente, realiza- y con ideas encontradas, si para el filósofo-poeta
ción de una esencia, sino una tarea permanente. eras y lagos eran intermediarios que lograran
Siguiendo a Georges Gusdorf, quien había sido cabalmente su aparente finalidad natural: unir.
su profesor, señalaba que la universidad es una El mismo profesor había hablado muy poco
utopía (1982) y que, aunque no se cumpla por esa sobre ello, lo cual, sin embargo, era un objetivo
calidad, genera auténtica riqueza. Ahora bien, central del curso. Luego de esta experiencia, todo
podría pensarse en otras instituciones en quienes el curso se iluminó, cada clase se hizo diáfana,
se cumpliera la misma sentencia; pero, para él en medio de la riqueza de perspectivas que se
la universidad no se trataba de una particular, habían generado gracias a la labor del profesor.
puesto que representaba "la más alta institución Bajo el mismo planteamiento del conoci-
de libertad colectiva" (1978, 22). miento como algo por descubrir y redescubrir

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en tensión hacia la verdad, puede comprenderse los tecnicismos del lenguaje filosófico no impi-
a Roberto, el escritor. Su libro de mayor enver- dieran la comunicación.
gadura filosófica, La forma y la diferencia, no La importancia de una Facultad de Letras,
termina con una conclusión, sino con un epílogo. radicaba, no en que se enseñara la gramática o
Para justificar su opción afirma que "Cerrar efec- la sintaxis de talo cual lengua, o los entresijos
tivamente el círculo del conocimiento equivaldría de un críptico sistema filosófico, sino en que se
a dar por un hecho la intuición intelectual. .. En hiciera teniendo en cuenta que la existencia de
la identidad entre el círculo y el punto, el hombre tal Facultad radica en el valor que una casa de
sería Dios, no llegaría a ser como Dios" (1987, estudios universitarios otorga al lenguaje, pues
297-298). En el mejor estilo platónico, el autor es con él, que hay posibilidad de comunicación
no cierra su texto, sino que, sobre los complejos universal, así como de la comprensión de lo otro
problemas abordados en él, le pasa la palabra al y de sí mismo.
lector para que el diálogo prosiga. Suele hacerse una distinción entre filósofos
La idea de la universidad como utopía tam- del tiempo y filósofos del espacio. El mismo
bién se podía relacionar con la forma como Roberto recurría a tal distinción cuando ella le
Roberto Murillo, entendía la institución uni- permitía explicar mejor algún autor. Aunque yo
versitaria. Bajo esta perspectiva, la universidad no podría decir tan fácilmente donde ubicar su
sobrepasaba la docencia y la investigación, y se propio pensamiento, pienso que, en los párra-
constituía "en una instancia de convergencia de fos anteriores, hay elementos que se refieren al
la multiplicidad de conocimientos hacia la unidad aspecto temporal de la universidad, especialmen-
del saber" (1982a). Ahora bien, tal convergencia te cuando habla de la universidad como utopía.
sería posible sólo en la medida en que la unidad Pero para él era muy importante también la
se buscara en el fenómeno humano. Pues era dimensión espacial. En su forma de "habitar" el
realmente en quien confluía la diversidad. En él mundo, esta dimensión era fundamental.
se cerraba el círculo que comenzaba en el estudio Llamó Irco a un país imaginario que creó
de temas aparentemente ajenos. Gustaba decir, en siendo niño, donde colocaba sus juegos infantiles
este sentido, que el estudio de los astros más leja- (1978, 98). Se trataba de una isla de extensión
nos es siempre una forma de buscarse a sí mismo precisa y estaba ubicada también en lugar preciso.
del ser humano. Incluso dibujó un mapa de la isla que albergaba a
Ahora bien, en algunos de sus escritos insis- aquel país, así como su bandera y su escudo. Esta
tía que aquello que más nos acerca a nosotros exigencia de precisión espacial era característica
mismos, sin ser un fin en sí, es el lenguaje. Por de su personalidad. En Roberto, por ejemplo,
ello, de cierta forma, todo en la universidad encontramos un excelente anfitrión. Fácilmente
debía ser filología, en el sentido más original del se descubría la preparación de un encuentro en su
vocablo, es decir, amistad por la palabra, pues el casa: había efectivamente un tiempo y, especial-
lenguaje era el instrumento de los instrumentos mente, un lugar para sus invitados en cada uno de
(1982a). Cada disciplina se especializa en una los diferentes aposentos donde irían a estar.
forma definida de lenguaje, pero cualquiera que Ir de paseo CDn él era también una grata
fuera debía tener como punto de referencia al experiencia. Conocía con lujo de detalles los
lenguaje natural con que hablamos, escribimos, lugares a donde ir. Sabia dónde encontrar parajes
pensamos ... , con el que nos comunicamos con los hermosos, conocía muy bien las vías, los sende-
otros, y con nosotros mismos. No por ser educa- ros, los atajos. Con él se podía ir con la segurida
ción superior, la universidad debe perder de vista de que no había peligro de perderse, pue abía
en su tarea educativa, según él, la importancia bien cómo salir de lugares recóndito al tener
de saber hablar, leer y escribir bien. Él mismo identificados varios caminos.
se propuso en sus escritos hablar y escribir con Alguna vez comen~ os que su problema
"el lenguaje usual de la conversación educada", de temor a viajar en ayión o en barco, ciertamente
(Cornford citado en Murillo, 1987, 12) para que relacionado con un vértigo severo, podría estar

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también conectado con el hecho de tener la sensa- sobre la filosofía de la historia. Luego, en los últi-
ción de perder los puntos espaciales de referencia. mos meses antes de caer enfermo, tuvo un serio
La importancia de la ubicación en la manera conflicto con la Universidad. De alguna manera
de ser de Roberto, nos invita a adivinar que apren- sintió que ganaban batallas los demonios que
día con precisión espacial. Su excelente memoria había querido espantar con su palabra, al hablar
debió haberla él dispuesto como una gran casa, o de su idea de universidad y de los obstáculos que
un gran territorio, otro Irco, donde ubicar a todos la acechaban: la administración gerencial basada
los conocimientos que albergaba. Esto le permitía en evaluaciones cuantitativas y no cualitativas
en su vida intelectual, ubicar y relacionar rápida- (1978,23); la subordinación de la docencia, basa-
mente, con exactitud, las ideas, los autores, los ver- da en una visión de desconfianza de las activida-
sos, las imágenes poéticas, con las cuales se servía des de los profesores por parte de la administra-
para exponer sus propios pensamientos'. ción; una democracia malentendida que llevaba
Pues bien, refiriéndonos de nuevo a la uni- a facilitar la promoción y graduación a expensas
versidad, es sencillo imaginar que, para Roberto, de la excelencia académica (id.); el gobierno de
ella no podía pensarse sin un lugar, que la institu- la universidad en manos de los profesores que
ción no necesitara su propio espacio. Y no podía creían que ascender en la universidad es ocupar
ser cualquier espacio. Si la universidad la concebía puestos administrativos (1978, 35); el olvido de lo
como "la más alta institución de libertad colecti- esencial, el cultivo de la teoría, en función de la
va" -según ya recordamos- desde donde adquiere respuesta a lo urgente, los problemas cotidianos;
sentido "el ir y venir de la vida cotidiana"; si los la reducción de la sana negación, basada en la
universitarios tienen como misión "la creación y finitud y en la creación, por la de la oposición
recreación de la alta cultura", el espacio necesario destructiva, por ejemplo la de las campañas
debía garantizar por ello la posibilidad de realiza- universitarias para puestos de gobierno basadas
ción de las actividades propias, la investigación, la en hablar mal de otro partido o candidato; las
meditación y la docencia. Roberto gustaba por ello oligarquías académicas que imponen sutilmente
disfrutar del hermoso campus que alberga nuestra lo que piensan, haciendo creer a los otros que son
universidad. Se le podía ver caminar por sus calles ellos quienes piensan; la mayor importancia del
y senderos, deleitándose del paisaje universitario. "trabajo obtuso" como evaluaciones inimagina-
A propósito de la dimensión espacial, uno bles, congresos sin faz, y otras gestiones buro-
de los principales logros como Decano de la cráticas; el olvido del ocio creador más cercano a
Facultad de Letras, que fue Roberto entre 1978 y la labor del profesor como el teatro, el concierto,
1982, consistió en dotarla de un espacio propio, una buena película, una buena conversación ... la
de un edificio, pero no de uno cualquiera, "de una lectura de un libro (1978, 134).
caja o una torre, donde encerrar a la Facultad, o Todos estos demonios rondan todavía pasi-
un balcón doble sin interior"(1982a) sino, como llos de nuestra Universidad, y probablemente de
gustaba decirlo, del "más hermoso" de la univer- muchas otras. Precisamente por ello debemos
sidad (1982b)4. darle un lugar y un tiempo a la memoria de
En el discurso de su inauguración recurrió Roberto Murillo en nuestra casa de estudios,
a Kant para explicar, mediante procesos de la tanto por su alto ideal de universidad como por
razón en su capacidad de discernimiento, cómo las advertencias de lo que la pueden poner en
las categorías necesitaban de la aestesis, parti- peligro. Por ello es justo que un lugar cálido para
cularmente del espacio, para manifestarse. De audire y conversar, se honre con su nombre. Pero
esta manera, la importancia del lenguaje, de también es importante leerle y estudiarle en sus
la filología en cuanto amistad de las palabras, escritos. La lectura de sus textos, además de ser
cobraba posibilidad de ser percibida en la apa- un deleite, informa, forma, y es también fuente
riencia efectiva de un espacio. de ideas filosóficas, tal vez las más originales
Después de su jubilación, Roberto siguió de nuestro medio. Semejante manera de realzar
trabajando en el Posgrado de Filosofía. Entre sus su nombre requiere dar difusión a sus escritos.
labores académicas dictó un curso memorable Y, tal vez una forma feliz de hacerla, además de

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la publicación de su obra completa, sea dialogar 3. Gracias a la "geografía" de su mente, combinada


con los documentos que nos dejó. Este diálogo lo con una gran imaginación, tenía también la posi-
inician, entre otros, quienes fueran sus alumnos, bilidad de mostrar la capacidad seductora de las
sus colegas o amigos en las páginas siguientes. grandes obras filosóficas, y la filosofía de las obras
maestras de la literatura. Lo que dijo de El Quijote.
también podría aplicarse a otras obras y autores:
afirmaba que lo mejor es leerlos y disfrutarlos.
pero "sin inhibirnos de ver en él (ellos) la gran
Notas paradoja de la existencia, la forma que se dibuja en
1. Este texto es una versión ligeramente modificada el vaivén de la identidad y de la diferencia, la con-
de las palabras leídas el miércoles 28 de abril de vergencia entre el ser, el pensar, el querer y el amar.
2004, con motivo de la nominación del audito- y su ulterior divergencia" (1993, vi). En el Irco de
rio de la Facultad de Letras, con el nombre de su mente, la filosofía y la poesía no sólo eran muy
Roberto Murillo. cercanas, sino que compartían territorios: su voca-
2. Roberto Murillo nació en 1939. Algunos nos ción abarcadora, y el recurso a la metáfora. No era
sorprendimos al enteramos que hubiese nacido que la filosofía se escribiera en versos, ni que la
en San José, pues le oíamos decir que él era poesía dejara de ser canto y cuento, pero en ambas
"cartago". Nos aclaró que sí lo era, "por adop- se daba "el asombro frente al ser de las cosas" y
ción". Hijo de personas sensibles a la lectura, "la posición de la existencia entera de quien hace
Roberto fue lector desde tierna edad. Muy joven la pregunta e intenta la respuesta" (1990, 14).
leyó El Quijote, libro sobre el cual dio el penúl- 4. La noche de la nominación de! auditorio de la
timo curso como profesor del Programa Doctoral Facultad, Rocío Murillo comentó el impacto que
de Filosofía. Sus estudios de secundaria los reali- le había causado en su mente de adolescente el
zó en el Liceo de San Luis Gonzaga, donde tuvo reto que afrontó su padre al apostar a "lo imposi-
maestros que pudieron estimular su despierta ble" de la construcción de un edificio nuevo para
inteligencia. Así pasó también en la Universidad la Facultad, frente a lo posible que consistía en
de Costa Rica, donde obtuvo su Licenciatura aceptar el ofrecimiento por parte de las autorida-
en la antigua Facultad de Ciencias y Letras. des de uno ya existente.
Luego viajó a Estrasburgo a doctorarse en filo-
sofía. Entre sus obras se encuentran un estudio
sobre Antonio Machado, Tres temas de filosofía,
Bibliografía
Ensayos sobre El Quijote y La forma y la dife-
rencia. Jacques Étienne en un artículo de la Revue Etienne,1. (1989) Bergson et I'idée de causalité. Revue
Philosophique de Louvaine (tome fjJ, 4eme série, Philosophique de Louvaine, tome fjJ (4eme série,
No. 76, Nov. de 1989) señala como un texto No. 76), Nov.
muy importante sobre e! tema el escrito sobre la Murillo, R. (1993) Tres ensayos sobre el Quijote. Cartago,
causalidad en Henry Bergson, estudio publicado Costa Rica: Editorial Cultural Cartaginesa.
por Roberto en un número extraordinario de la __ ~. (1990) El filósofo. Cumbre, 90, 13-18.
Revista de Filosofía de la Universidad de Costa ___ 'o(1987) La forma y la diferencia. San José:
Rica (vol 7, no. 23, 1968, pp. 3-127), bajo el título Editorial de la Universidad de Costa Rica.
La notion de causalité dans la philosophie de ___ o (1982a) El hermoso edificio de la Facultad
Bergson. En la misma Revista de Filosofía de la de Letras. La Nacián, Costa Rica, 4 de noviembre
Universidad de Costa Rica se encuentran varios de 1982, p. 15.
artículos del autor costarricense así como en otras ____ ' (1982b) La autenticidad universitaria. La
revistas locales. Columnista muy leído del diario Nación, Costa Rica, 20 de noviembre de 1982,
La Nación, recogió muchos de sus artículos en p. 15.
dos libros que llamó Estancias del pensamiento ___ ~' (1978) Estancias del pensamiento. San José:
y Segundas estancias. Editorial Costa Rica.

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