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¿CASUALIDAD O DESTINO?

¿Casualidad o destino? No sabía a ciencia cierta cómo definirlo, su vida se había


guiado siempre por la lógica que su profesión le había enseñado, nada ocurría porque
si y todo tenía una razón de ser, eso era lo que sin más dictaba su cerebro siempre
que un hecho parecía querer salir de sus estándares. Pero, ¿Qué era entonces esto? El
haberla conocido no era ninguna coincidencia, era sin lugar a dudas lo más importante
que le podría haber pasado nunca, sin saberlo, en un foro de discusión, la forma en la
que se expresaba le llamó la atención, e hizo lo que nunca hace, tomar la dirección de
contacto y agregarla a su mensajería.
¿Destino? Si así fuese, ¿por qué tan cruel? Kilómetros de distancia la tienen en otro
estado y a pesar de quererla como nunca he querido a nadie, no es suficiente, porque
las palabras son sólo eso, letras carentes de significado que no pueden compararse con
el contacto de epidermis, con el roce de labios, porque las palabras no son caricias ni
miradas, las palabras no alcanzan y a pesar de amarla desde hace 4 años, no es
suficiente.
Y me han dicho que lo supere, que el tiempo es sabio, que todo pasa, y los minutos
transcurren y los días se van y nada cambia, y aunque llore por las noches pidiendo
consuelo, rogando por fortaleza, nada cambia, y no me explico cómo es posible que
sienta que la vida es un sin sentido que no llegará a más, tantos sueños y anhelos que
sin más carecen de motivación, y ella me jura que nada es real, sólo un sueño nada
más, producto de una necesidad, ¿coincidencia o destino? Tan cruel la realidad.
¿Destino? Tal vez sabia la vida me hizo encontrarte, añorarte y amarte, esperar por
ti y los tiempos adecuados, aun cuando juras que todo ha cambiado, yo no dejo de
creer en lo que será, y tiempo al tiempo han dicho, con el tiempo sé que a tu lado
estaré, porque tengo que crecer y madurar y dejar de lado mi egocentrismo para
poderte enamorar…
Yulia Volkova colocó el lápiz sobre la mesa, su carta estaba terminada, sabía que no
la enviaría porque la pelirroja causante de sus letras no la leería, decía que no valía la
pena nada de lo pensado y planeado, y veía como pérdida de tiempo el jugar a estar
enamoradas. Dobló la hoja y la introdujo en un sobre, una vez que fue perfectamente
cerrado, colocó con perfecta caligrafía el nombre, Lena Katina se leía y ella
posiblemente no la recibiría.

FIN