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AGUSTINA PAYER

FDT - PARCIAL 3

Incluye contenidos: Módulos 10 y 11 inclusive.

Situación 1
Viene a consultarlo al estudio el jugador de un importante club del fútbol
nacional. Es de nacionalidad mexicana, pero hace dos años –desde que firmó
un millonario contrato por cinco años con ese club– que está residiendo en
nuestro país con su familia, compuesta por su esposa y dos hijos menores de
edad.
En México tiene una empresa familiar; es una sociedad anónima en la que
participa en un 51%, y por la que anualmente percibe importantes utilidades.
Allí tiene también inmuebles, que actualmente está alquilando; su hermano se
encarga de administrarle esas propiedades, y mensualmente deposita los
fondos en una cuenta corriente que su nuevo cliente tiene en un banco de las
Islas Caimán.
A modo de inversión, en nuestro país adquirió acciones de varias empresas en
la Bolsa; como algunas de ellas han bajado mucho, no las renegoció, y decidió
cobrar periódicamente las utilidades distribuidas. También adquirió
obligaciones negociables de una importante empresa, y mensualmente percibe
intereses por ellas. Tiene un importante monto de dinero depositado en un
plazo fijo en pesos en un banco local, que también le reporta intereses.
Agrega que el año anterior le prestó una alta suma de dinero al club que lo
contrató, para que éste financie la compra de un nuevo jugador. La suma
todavía no le fue devuelta, pero por ella se le abonan intereses mensualmente.
Una editorial nacional le paga $320.000 anuales por los derechos de autor
sobre un libro que escribió; le comenta que escribió el mismo en su tiempo
libre, y luego lo ofreció a editorial en cuestión, que de inmediato decidió
publicarlo y realizó todos los trámites necesarios para inscribir la obra en la
Dirección Nacional del Derecho de Autor.
Tiene importantes gastos en preparadores físicos, médicos especializados y
gimnasios que se dedican a mantener y mejorar su estado físico.
Como le interesa la formación de los niños, recientemente donó a la
Municipalidad una cuantiosa suma para la creación de una escuela de fútbol
para niños carenciados.
Entre sus ingresos se cuenta también una remuneración que percibe
periódicamente del Estado nacional, porque ha sido nombrado asesor del
Ministerio de Deportes de la Nación.
Actualmente vive en una casa ubicada en un country, que adquirió apenas vino
a la Argentina. También tiene una casa de fin de semana en una ciudad
turística, que utiliza en sus momentos libres.
En Argentina tiene también dos lujosos autos y una 4X4, todos últimos modelo.
Por las ganancias que obtiene en México, paga en ese país un impuesto similar
al Impuesto a las Ganancias.
Hace escasos diez días gano $2.000.000 en el Loto, pero todavía no sabe si es
ese el monto que va a cobrar.
El cliente no quiere tener problemas con el Fisco Nacional, y necesita que Ud.
le explique cual es su situación frente a estos.
ACLARACION: Debe analizar solo los impuestos nacionales directos que se
estudian en el Modulo 11.

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El impuesto a las ganancias fue implantado por la ley 20.628 con vigencia a
partir del 1 de enero de 1974, esta ley mediante el I.G. mantiene el sistema
mixto de impuesto a la renta. Se trata de un impuesto típicamente directo, y en
tal carácter es originariamente provincial según las prescripciones de nuestra
Constitución. Sin embargo, la Nación ha hecho uso en forma permanente de la
transitoria facultad que le otorga el art. 67, inc. 2, de la Constitución nacional.
Ello sucedió con los impuestos a los réditos y a las ganancias eventuales, y tal
actitud se mantiene con el Impuesto a las Ganancias. Por tal razón, el impuesto
también está regulado ficticiamente como "de emergencia" y tiene un ficticio
término de fenecimiento que se va renovando periódicamente. Su producto es
coparticipado según el sistema vigente. Es esencialmente un impuesto de tipo
personal, porque su alícuota progresiva tiene en cuenta especiales situaciones
subjetivas del contribuyente (por ejemplo, origen de la renta, cargas de familia),
pero esto no es así en forma absoluta, ya que existe una imposición
proporcional de carácter real en cuanto a ciertos contribuyentes (las llamadas
"sociedades de capital") y en determinados casos de retención en la fuente a
título definitivo.
El art. 2 de la ley 20.628 y sus modificaciones establece lo siguiente: "A los
efectos de esta ley son ganancias, sin perjuicio de lo dispuesto especialmente
en cada categoría y aun cuando no se indiquen en ellas:
1) los rendimientos, rentas o enriquecimientos susceptibles de una periodicidad
que implique la permanencia de la fuente que los produce y su habilitación;
2) los rendimientos, rentas, beneficios o enriquecimientos que cumplan ó no las
condiciones del apartado anterior, obtenidos por los responsables incluidos en
el art. 69 y todos los que deriven de las demás sociedades o de empresas o
explotaciones unipersonales, salvo que, no tratándose de los contribuyentes
comprendidos en el art. 69 se desarrollaran actividades indicadas en los incs. e
y f del art. 79 y las mismas no se complementaran con una explotación
comercial, en cuyo caso será de aplicación lo dispuesto en el apartado anterior;
3) los beneficios obtenidos por la enajenación de bienes muebles amortizables,
cualquiera fuere el sujeto que los obtenga".
Observamos que el inc. 1 da el concepto general de "ganancias", las que
deberán ser periódicas", es decir, que puedan reproducirse en el tiempo, y esa
periodicidad debe implicar "permanencia" de la fuente productora.
Solamente son ganancias aquellos beneficios que sean "realizados". Diño
Jarach explica el principio del "beneficio realizado" de la siguiente manera: "Es
esencial que los enriquecimientos sean efectivamente realizados para constituir
ganancias imponibles: a contrario sensu, los incrementos de valor de los bienes
que sigan en el patrimonio del contribuyente no constituyen ganancia
imponible, salvo que disposiciones expresas de la ley establezcan la
gravabilidad de los mayores valores aun no realizados". Es esencial recalcar la
adopción por el I.G. del requisito de la "realización" de la renta, elemento éste,
tan importante que según Jarach se constituyó en el punto central de todos los
problemas jurídicos atinentes al concepto de rédito imponible dentro del
derecho norte-americano que lo había acogido.
La ley argentina adopta el principio de "fuente productora" como criterio
espacial de atribución de la ganancia. Sólo se grava a las ganancias de fuente
argentina, o sea, las que provienen de bienes situados, colocados o utilizados

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económicamente en el país o que se originan en actos o actividades de todo


tipo realizados en el territorio de la Nación, o beneficios emanados de hechos
ocurridos dentro de los límites del país, sin tener en cuenta la nacionalidad,
domicilio o residencia del titular o de las partes que intervengan en las
operaciones, ni el lugar de celebración de los contratos (arts. 1 y 5, ley 20.628).
El principio de la fuente (o de la "territorialidad") funciona, según vemos, como
norma general, pero dentro de la ley existen excepciones que desvirtúan su
aplicación estricta. Así, según el art. 5, párrafo 2, quedan sujetas al gravamen
las ganancias provenientes de actividades realizadas ocasionalmente en el
extranjero por personas residentes en el país. Esta cláusula requiere algunas
aclaraciones. Primero, que como la ley no especifica lo que debe entenderse
por "residencia" a estos fines, es aplicable la definición que del término
proporciona la ley (aunque refiriéndose a otro tópico) en el art. 26. O sea, los
"residentes" en el país son las personas físicas que vivan más de seis meses
en la República en el trascurso del año fiscal. Segundo, que esas personas
pueden computar como pago a cuenta del I.G. argentino, las sumas
efectivamente pagadas por gravámenes análogos en el lugar de realización de
tales actividades. Este crédito sólo podrá computarse hasta el incremento de la
obligación fiscal originada por la incorporación de la ganancia obtenida en el
exterior (art. 5, in fine, ley cit.).
Esto significa lo siguiente: Se concede, en estos casos, el beneficio llamado
"crédito por impuesto pagado en el extranjero" o "tax credit" (una de las
fórmulas de solución a los problemas de doble imposición)

Como ya dijimos precedentemente, el sistema de nuestra ley es mixto. Se


forman categorías según el origen de la renta, pero se utilizan sólo como medio
para gravar la renta integral, o sea que se suman las ganancias de todos los
orígenes hasta obtener la renta bruta total del contribuyente. Las categorías en
nuestra ley son las siguientes:
Primera categoría (renta del suelo, Art. 41 Ley 20628). Constituyen ganancias
de la primer categoría, las producidas en dinero o en especie de la locación o
sublocación de inmuebles urbanos o rurales y las contraprestaciones obtenidas
por la constitución en favor de terceros de los derechos reales de usufructo,
uso, habitación y anticresis (art. 41).
Segunda categoría (renta de capitales, Art. 45 Ley 20628). Son ganancias de
esta categoría aquellas que derivan del producto de capitales o derechos no
explotados directamente por el propietario, sino colocados o cedidos y,
consecuentemente, donde la actividad del propietario es nula o casi nula.
Según el art. 45 de la ley, constituyen ganancias de esta categoría: 1) la renta
de títulos, cédulas, bonos, letras de tesorería, debentures, cauciones o créditos
en dinero o valores privilegiados o quirografarios, consten o no en escritura
pública, y toda suma que sea el producto de la colocación del capital,
cualquiera que sea su denominación y forma de pago.
Tercera categoría (Beneficios de las empresas y ciertos auxiliares de comercio,
Art. 49 Ley 20628) son ganancias de esta categoría,
1) Las obtenidas por los responsables incluidos en el artículo 69.
2) las que deriven de otras sociedades o empresas unipersonales;
3) los beneficios obtenidos por comisionistas, rematadores, consignatarios, y
otros auxiliares de comercio no incluidos en la cuarta categoría;

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4) las derivadas de loteos con fines de urbanización, las provenientes de la


edificación y enajenación de inmuebles bajo el régimen de la ley 13.512 (de
propiedad horizontal);
5) las demás ganancias que no estén incluidas en otras categorías.
Esta categoría tiene el carácter de predominante con respecto a las restantes.
En efecto, como se puede advertir mediante los casos precedentemente
señalados bajo los números 1, 2 y 3, no se definen las ganancias por las
actividades que les dan origen, sino por él sujeto que las obtiene. Esto significa
que tratándose de estos sujetos (por ejemplo, una sociedad anónima), deja de
interesar de dónde emana la ganancia. Si es obtenida por estos sujetos, esa
sola circunstancia convierte la ganancia en renta de tercera categoría. Además,
y mediante el agregado de la ley 21.437, según el cual entran en esta categoría
todas las ganancias no incluidas en otras categorías, se asigna a la tercera
categoría el carácter de residual. Concretando: 1) la tercera categoría incluye
las ganancias de cualquier tipo que obtengan ciertos contribuyentes, y por ello
adquiere la calidad de predominante por cuanto subordina a las restantes
categorías; 2) tiene también esta categoría el carácter de residual.
Cuarta categoría (renta del trabajo personal, Art. 79 Ley 20628). Como su
nombre lo indica, son las rentas derivadas del trabajo o esfuerzo personal, ya
sea ejercido en forma libre o en relación de dependencia. Se incluyen, por lo
tanto: desempeño de cargos públicos, ejercicio de actividades liberales,
desempeño de funciones de albacea, mandatarios, gestores de negocios,
síndicos, directores de sociedades, todo trabajo personal ejecutado en relación
de dependencia, servicios prestados por socios en cooperativas (excepto las
de consumo), jubilaciones, pensiones, retiros o subsidios originados en el
trabajo personal o en el cargo de consejero de sociedades cooperativas; así
como, por último, las ganancias provenientes de las actividades de corredores,
viajantes de comercio y despachantes de aduana.

IMPUESTO A LOS PREMIOS DE DETERMINADOS JUEGOS Y


CONCURSOS: Al instituirse el I.G. (ley 20.628) no se incluyó dentro de su
hecho imponible el gravamen a los premios de determinados juegos y
concursos (los cuales, antes, estaban comprendidos dentro del impuesto a las
ganancias eventuales). Se creó, en cambio, otro gravamen diferente con la
denominación del rubro (ley 20.630).
El gravamen se establece sobre los premios ganados en juegos de sorteos
(lotería, quinielas, rifas y similares), así como en concursos de apuestas de
pronósticos deportivos (Prode), distintos de las apuestas de carreras hípicas
organizados en el país por entidades oficiales o por entidades privadas con
autorización pertinente. Su importancia jurídica consiste en que incluye dentro
de sus regulaciones la institución del "sustituto tributario", carácter éste que
tiene el ente organizador, mientras que el ganador del premio es un
"destinatario legal tributario" sustituido que no es sujeto pasivo de la relación
jurídica tributaria principal. Queda, por consiguiente marginada la solidaridad de
la ley 11.683, y no obstante la remisión a sus normas por el art. 6 de la ley
20.630, creadora de este tributo sobre "los premios".
El hecho imponible de este gravamen consiste en que determinada persona (el
destinatario legal tributario sustituido) gane un premio en los juegos o
concursos que la ley detalla. El art. 1 de la ley estipula incorrectamente que
"quedan sujetos a este gravamen los premios ganados". Como sólo las

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personas (de existencia visible o ideal), pero no las cosas, pueden ser sujetos
pasivos de la obligación tributaria, es únicamente rescatable la parte del
artículo que menciona la ganancia de un premio como hecho imponible del
impuesto.
La capacidad contributiva del ganador del premio es la gravada, y es de su
premio de donde surgen los fondos con que se pagará el impuesto. La entidad
organizadora no es la destinada a recibir el impacto económico de este tributo,
por cuanto el mecanismo de la ley lleva a que el impuesto afecte el patrimonio
del triunfador en el juego o en el concurso, y no el patrimonio del ente
organizador. Las razones son: a) la entidad organizadora no es la destinataria
legal tributaria, y si queda en su poder el premio por ausencia del beneficiario,
dicha entidad no está alcanzada por este impuesto (art. 1, párrafo 2), sin
perjuicio de que tal ganancia sea atrapada por el I.G.
En cuanto al ente organizador del juego o concurso, puede asumir dos
caracteres: a) la de agente de retención si el premio es en dinero, en cuyo caso
amputa parte de ese dinero y lo destina al impuesto; b) la de agente de
percepción si el premio es en especie. En ese caso debe cobrar el impuesto al
ganador y se le otorga la facultad de no entregar el premio si previamente no
se percibe el monto tributario.

IMPUESTO SOBRE LOS BIENES PERSONALES:


Es un impuesto que se aplica sobre los bienes personales existentes al 31 de
diciembre de cada año.
Los que pagan este impuesto son todos aquellos que tengan inmuebles,
rodados o saldos en cuenta corriente y efectivo (en pesos o moneda extranjera)
por un valor cuya suma iguale o supera los $305.000. El mínimo exento de $
305.000 no varía desde del 2007.
Para valuar los bienes se toma el valor fiscal del bien para calcular el impuesto.
Si se producen los cambios previstos, se tendría en cuenta el valor del
mercado.
Al quedar algunos bienes exentos, no se paga por los títulos públicos, por los
plazos fijos ni por los saldos en cajas de ahorro. Las participaciones societarias
y las inversiones en fideicomisos no financieros pagan en cabeza de la entidad,
no sobre la persona física.
Como calcular la alícuota del impuesto: Los contribuyentes con bienes
gravados de entre 305 y 750 mil pesos pagan el 0,5 por ciento sobre el
excedente; más de 750 mil a 2 millones de pesos, el 0,75%; de más de 2
millones a 5 millones, 1 por ciento; y más de 5 millones, 1,25 por ciento.
A modo de referencia, un contribuyente con bienes personales valuados en 500
mil pesos paga 975 pesos, mientras que una persona con 2 millones de pesos
de bienes, abona 12.712,5 pesos y otro de 4 millones, 36.950 pesos
Hay quienes están obligados a presentar su declaración jurada, aunque sus
bienes no lleguen al piso, y son los empleados que tuvieron ingresos brutos
anuales (incluido el SAC y los rubros no remunerativos) iguales o superiores a
$ 96.000, estos deberán presentar la declaración jurada informativa antes del
30 de junio.
Anticipo: Deben ingresarse cinco anticipos, determinados en función del monto
del impuesto del año anterior. Cada uno es equivalente al 20 por ciento del
mismo y sus vencimientos operan en los meses de junio, agosto, octubre,

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diciembre y febrero, respectivamente. Estos importes ingresados se toman


como pago a cuenta del impuesto del año siguiente.

Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta:


El impuesto a la ganancia mínima presunta es aplicable en todo el territorio de
la República Argentina, y se determina sobre la base de los activos.
Los bienes del activo gravado en el país cuyo valor en conjunto, determinado
de acuerdo con las normas de la ley del impuesto, sea igual o inferior a $
200.000, se encuentran exentos. Cuando el valor de los bienes supere la suma
mencionada, quedará sujeto al gravamen la totalidad del activo gravado del
sujeto pasivo del tributo.
El impuesto a ingresar surge de la aplicación de la alícuota del 1% sobre la
base imponible del gravamen.
El impuesto a las ganancias determinado para el ejercicio fiscal por el cual se
liquida el impuesto a la ganancia mínima presunta, podrá computarse como
pago a cuenta del mencionado impuesto. Si el impuesto a las ganancias
computable fuera insuficiente, y por lo tanto procediera el ingreso del impuesto
a la ganancia mínima presunta, se podrá computar como pago a cuenta del
impuesto a las ganancias, durante los 10 (diez) ejercicios siguientes, el
impuesto a la ganancia mínima presunta efectivamente ingresado, hasta el
exceso del Impuesto a las Ganancias sobre el Impuesto a la Ganancia Mínima
Presunta por ese período.

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