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Nombre del alumno: Ana Elena Carballo Colin.

Matricula: 122329
Grupo: E069
Materia: Didáctica y evaluación de la educación superior.
Maestra: Verónica Mañón Meza.
Numero de actividad: 4
Tema: La evaluación de la educación en México.
Ciudad: Orizaba, Veracruz.
Fecha de entrega: 27 de Mayo del 2020.

Introducción
 El contexto internacional ha cobrado una importancia cada vez mayor en las políticas de
educación superior en México, de donde han cobrado relevancia especial los indicadores
educativos del orden mundial tales como la evaluación y el financiamiento, cuyo
seguimiento está moldeando el quehacer de las Instituciones de Educación Superior (IES).
 
A pesar de las crisis económicas presentadas en las últimas tres décadas las IES han
mostrado un crecimiento en la matrícula, profesores, programas e instituciones, tratando
de atender al crecimiento poblacional.
 
En este lapso, las políticas públicas en México han presentado un cambio de paradigma
desde el Estado desarrollista al Estado modernizador y evaluador, de tal manera que la
educación superior en México se encuentra en un momento tal que está desatendiendo
los requerimientos provenientes de las desigualdades sociales y a la vez las demandas de
los empresarios a través del  mercado laboral.
 
Debido a las fallas en el mercado laboral se prevé que surja un sistema de certificación
profesional para diferenciarlo de la acreditación de conocimientos por parte de las IES
quienes deberán presentar esquemas más flexibles y con métodos orientados a
abandonar la enseñanza tradicional.
 
Ante este nuevo ambiente, el rol de los principales actores educativos esta cambiando,
maestros, alumnos, gestores administrativos, líderes sindicales, entre otros, tendrán que
adaptarse a las nuevas circunstancias.

El Contexto Internacional
 México ha iniciado nuevas políticas públicas en respuesta a las demandas internas y
externas que según la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE, 2001)  obedecen a
tres tipos de cambios profundos y complejos: la modernización de las instituciones
públicas, la difusión de la democracia y la adaptación a la globalización económica. 
 
Esto ha traído que la educación superior mexicana opere en un nuevo escenario de
competencia mundial, en el marco de los tratados comerciales como el de Libre Comercio
de Norteamérica, entre otros y el de la incorporación a organismos internacionales como
la OCDE. Este escenario parece sugerir la necesidad de plantear programas de desarrollo
de nuestras IES, con base en indicadores y estándares nacionales e internacionales.
 
El contexto internacional cobró especial importancia desde los ochenta cuando México
abrió la mirada hacia el exterior en materia de educación, al igual que la mayoría de los
países a tal grado que los acontecimientos y actores internacionales ocupan una posición
cada vez más importante en el debate sobre políticas nacionales. Hoy la evaluación y el
financiamiento, que internacionalmente se han señalado como dos de los factores más
importantes para la calidad de la educación superior, no solo es una preocupación en
México, sino que es compartida por todos los países (De Vries, 1999).
 
La Evaluación
La visión mecanicista y empresarial de las políticas del Estado evaluador hacen ver a cada
una de las IES como un proceso de producción en donde la calidad de los productos está
ligada con la evaluación que permitan a las instituciones conocer sistemáticamente los
aciertos y desviaciones de su proyecto académico.
 
Para el Banco Mundial, los mecanismos de evaluación más efectivos enfatizan la
evaluación de la misión y del desempeño institucional en combinación con evaluaciones
externas, ya sea por asociaciones de profesionales o por una agencia supervisora
gubernamental.
 
En México, la Institución encargada de la tarea de preparar estos exámenes de admisión
en la educación preparatoria y superior es el Centro Nacional de la Educación Superior
(CENEVAL) que fue creado en 1994. Administra la prueba diagnóstica para los estudiantes
de nuevo ingreso en la educación superior así como un examen para evaluar la calidad de
los recientemente graduados de un número de programas cada vez mayor. La cultura de
la evaluación se constituirá en uno de los pilares de educación superior en México en los
próximos años.
 
El  Financiamiento
El aspecto más visible de las crisis ha sido que el financiamiento público se ha venido
contrayendo, a partir de ahí, el mercado ha sido planteado como única alternativa en la
forma de inversiones privadas; además, cada sector que recibe financiamiento público
debe competir por los fondos y comprobar que el uso que hace de los recursos es el
adecuado; para el caso de la educación esta demostración redunda en la medición de la
productividad de los profesores y los resultados académicos de los alumnos.
 
En México, para el año 2000, alrededor del 15% del subsidio está relacionado
directamente con programas que han puesto la mira en la calidad: el Sistema Nacional de
Investigadores; el Programa de la Carrera Docente; el programa FOMES; el fondo de becas
del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y el PROMEP; se prevé que este
porcentaje se incremente en los próximos años. 
 
La disminución del presupuesto está incrementando la centralización en las
organizaciones académicas beneficiando a las estructuras actuales de poder y
perjudicando los intereses académicos. 
 
 
La Expansión
La expansión de la educación superior en las últimas tres décadas se ha dado en el
número de instituciones, en la matrícula atendida, en el número de programas ofrecidos y
en el número de profesores. Entre 1970 y 1997 el número de instituciones se multiplicó
por cinco, la población escolar de nivel licenciatura por seis y el personal docente por más
de ocho.
 
Esta expansión transitó a través de la sustitución del antiguo paradigma desarrollista que
ordenaba el sentido de la intervención estatal en la educación superior por un paradigma
emergente modernizador (Acosta, 1999).
 
La reforma de la educación superior se relaciona íntimamente con la reforma del Estado, a
partir de los ochenta entran en debate cuestiones como el costo del Estado, su eficiencia y
eficacia, la transparencia de la gestión, las formas de administrar, la frontera entre lo
público y lo privado, aspectos que también rodean la reforma de la educación superior.
(De Vries, 1999)
 
En 1999 el nivel superior estaba conformado por 1250 instituciones que ofrecen
programas escolarizados de las cuales 515 eran públicas y 735 particulares clasificadas a
su vez en seis grupos: subsistema de universidades públicas, subsistema de educación
tecnológica, subsistema de universidades tecnológicas; subsistema de instituciones
particulares, subsistema de educación normal y subsistema de otras instituciones públicas.
Un hecho significativo en el crecimiento ha sido que la educación superior particular ha
tenido un crecimiento importante del 11.7% que representaba en 1975 al 27.6% en 1999
(ANUIES, 2000) como consecuencia de la falta de atención a la demanda por parte del
Estado. En el ciclo escolar 1998-1999 la matrícula fue de 1´837,884 de la cual el 1.9%
pertenece al nivel profesional asociado, 80.6% al de licenciatura, el 11.5% en educación
normal y el 6% en posgrado. En el ciclo escolar 1998-1999 la matrícula fue de 1´837,884
de la cual el 1.9% pertenece al nivel profesional asociado, 80.6% al de licenciatura, el
11.5% en educación normal y el 6% en posgrado. En este proceso de expansión, la mujer
ha aumentado su participación y actualmente ocupa el 46% del nivel de
licenciatura. (ANUIES,2000)
 
Los alumnos son los principales actores de la educación superior;  para el año 2000 el
95.3% de los estudiantes eran solteros con una edad promedio de 22 años, el 73.3% no
trabajaba, el 57% de sus padres y el 77% de las madres de los estudiantes no habían
tenido acceso a la educación superior. (ANUIES,2000)
 
En 1980, la oferta de programas de licenciatura ascendía a 2,243. Este número casi se
duplicó en la siguiente década, de tal manera que en 1990 el número de programas de
este nivel educativo alcanzó la cantidad de 4,038. Durante los siguientes ocho años
continuó la expansión de la oferta de programas: en 1998 existían 6,188, lo cual
representa un incremento del 53% con respecto a la cifra de 1990. (ANUIES,2000)
 
El número de plazas de personal académico del sistema de educación superior ha ido
creciendo de manera significativa en el transcurso de las últimas décadas hasta alcanzar
en el ciclo 1998-1999, la cifra de 192,406; de los cuales el 82.4% corresponde a la
licenciatura; el 8.7% a la educación normal y el 8.9% al posgrado. El 29.4% de las plazas es
de tiempo completo, el 8.9% de medio tiempo y el 61.7% es por horas. (ANUIES,2000)
 
No obstante el crecimiento presentado, la tasa de cobertura actual es aún insuficiente
para atender las necesidades del país en materia de formación de científicos, técnicos y
profesionistas, como ha sido ampliamente reconocido por gobiernos, instituciones
educativas y sectores sociales. Concretamente, la ubicación de México en el contexto
internacional muestra índices insatisfactorios en materia de educación superior, como el
de la eficiencia terminal, cuya tasa de egreso de licenciatura es del 69% mientras la tasa
de titulación es del 39% en promedio. (ANUIES,2000)
 
Aspectos Demográficos
La evolución demográfica planteará en ésta y en las siguientes décadas retos adicionales a
la educación superior, derivados principalmente del cambio en la estructura por edades
de población. México, como el resto del mundo, ha venido ampliando los niveles de
escolaridad, tendencia que seguramente se reforzará en un futuro, sin embargo la brecha
entre el nivel de escolaridad de los países del primer mundo y los de América Latina
incluyendo México observa una tendencia cada vez mayor.(Johnston, 2000).
 
La reducción en la tasa de natalidad, una menor tasa de mortandad y una mayor
esperanza de vida al nacer, pueden generar que para el año 2020 aproximadamente, uno
de cada cuatro mexicanos tenga entre 35 y 54 años de edad y uno de cada tres sea mayor
de 35 años. Este fenómeno de envejecimiento relativo tendrá profundas consecuencias en
las esferas social, económica, política y cultural y particularmente en lo que se refiere a
servicios de educación, empleo, salud y vivienda.
 
Aspectos Económicos
Otro reto en México es lo económico, las crisis recurrentes dificultan la planeación del
sistema de educación superior ya que difícilmente se cuenta con escenarios estables de
crecimiento económico a mediano y largo plazos. Los expertos presentan generalmente
diferentes alternativas con probabilidades muy similares de suceder.
 
Proyecciones para el 2010 indican que el sector servicios es el que más crecerá el cual
absorberá alrededor del 59% de la población ocupada, mientras que el industrial llegará al
24% y el primario disminuirá al dar ocupación al 17%. (ANUIES,2000)
 
El Mercado Laboral
 
De acuerdo con las tendencias, según la ANUIES algunas de las posibles características del
empleo y del trabajo serán las siguientes:
 
·        Contracción del empleo en el sector público y crecimiento relativo en el sector
privado.
·        Disminución de las oportunidades de empleo en las grandes empresas.
·        Aumento de oportunidades en el empleo no estructurado y de la economía informal.
·        Ritmo creciente de cambio en la estructura de puestos y la exigencia de una mayor
cualificación en casi cualquier ocupación.
·        Pérdida de estabilidad y seguridad en el trabajo
·        Creciente informalización en las relaciones entre empleador y empleado.
·        Tendencia a la racionalización y disminución de los puestos que requieren bajos
niveles de educación.
·        Demanda creciente de conocimientos de informática, idiomas extranjeros y
capacidad para el manejo de las nuevas tecnologías de la información y comunicación.
·        Aumento en las funciones laborales que exigen altos niveles de conocimiento en
diversas esferas.
 
En especial, los graduados de la educación superior deberán caracterizarse por los
siguientes elementos para enfrentar los retos del mundo de trabajo:
 
·        Ser polifacéticos en capacidades genéricas que abarquen diferentes disciplinas.
·        Ser flexibles ante la diversificación y evolución del mundo laboral.
·        Estar preparados para la internacionalización del mercado laboral mediante una
comprensión de diversas culturas y el dominio de otros idiomas.
·        Ser capaces de contribuir a la innovación y ser creativos.
·        Contar con una actitud positiva para emprender sus propios negocios y empresas.
·        Estar interesados en el aprendizaje durante toda la vida y preparados para ello.
·        Ser capaces de trabajar en equipo.
·        Contar con capacidades de comunicación y sensibilización social.
·        Ser capaces de hacer frente a las incertidumbres.
·        Estar animados de un espíritu de empresa.
·        Estar dispuestos a asumir responsabilidades.
·        Contar con una formación sólida en los conocimientos y capacidades generales.
·        Desarrollar aptitudes para resolver problemas.
 
 
La Vinculación
Lo anterior vislumbra una mayor vinculación entre educación y sector productivo y la
intención de enlazar los programas de desarrollo social y económico y los de desarrollo
educativo mediante un nuevo modelo que aproveche las ventajas comparativas de los
distintos agentes. Esta vinculación se sustentará en una política industrial que
explícitamente valora el factor tecnológico y la capacitación del personal como variables
centrales de la competitividad.
 
La Certificación
Por razones históricas, la educación superior ha funcionado generalmente de una manera
independiente de su contexto social, muchos títulos tienen poca o ninguna importancia en
el mercado laboral.  Una característica de las nuevas exigencias de cualificación para el
trabajo será el cambio en la forma de certificación de conocimientos y habilidades. Una de
las tendencias sugiere que las IES sólo certifiquen los estudios mientras que otros
organismos certifiquen el ejercicio de la práctica profesional o las competencias laborales.
(ANUIES,2000).
 
Esto querrá decir que para el año 2020 no bastará el título o grado otorgado por una IES,
probablemente estará operando un sistema nacional de competencia profesional ligado
con los campos profesionales y con los sectores productivos de bienes y servicios.
 
 
Aspectos Sociales
La crisis de la deuda iniciada en los ochenta produjo reformas de primera y segunda
generación en los años siguientes en la economía mexicana y se combinó con una
transición política hacia la democracia; los actores principales de la política y de las
políticas universitarias han cambiado: ha declinado la importancia e influencia de los
líderes sindicales y estudiantiles y se ha incrementado el papel de los funcionarios
gestores y de las personalidades académicas en la definición de los cambios y en la
preservación de las continuidades. (Acosta, 1999).
 
Por otro lado, la vulnerabilidad de México seguirá siendo la desigualdad social, y aun
cuando las nuevas políticas educativas la refuercen, las comunidades educativas tendrán
que cumplir un papel de enorme importancia para la solución de los problemas sociales en
los ámbitos nacional y local.
 
 
El Profesorado
La posición de los académicos ha cambiado, tradicionalmente ejercieron su trabajo con
amplia discreción, a partir de los ochenta tienen que mostrar sus actividades a terceros y
hay evaluaciones de la productividad.
 
Para atender las necesidades de formación y capacitación del profesorado se han
desarrollado diversos programas, en el periodo de 1994-1999, el Programa Nacional de
Superación del Personal Académico (SUPERA), y el Programa de mejoramiento del
Profesorado (PROMEP) han apoyado a la formación del personal de carrera de las IES y la
consolidación de cuerpos académicos en cada una de las dependencias académicas.
 
El PROMEP, puesto en operación por el gobierno federal a fines de 1996, tiene como uno
de sus propósitos, mejorar las proporciones del personal académico de tiempo completo y
por hora en cada una de las dependencias académicas. Tiene dos facetas: 1) el
otorgamiento de becas a los profesores de carrera contratados antes de 1996 para que
todos obtengan el nivel de posgrado, y 2) el compromiso de las IES de no contratar
personal de tiempo completo que no cuente ya con el perfil deseable.
 
La labor académica cuya actividad principal se concentraba en la docencia durante el
período desarrollista ha cambiado,  las nuevas políticas dictadas a través del PROMEP
sugieren cuatro actividades esenciales: la enseñanza, la investigación, la instrucción de los
estudiantes y el trabajo departamental (SEP,2000).
 
 
Los Planes y Programas
La característica principal de los tiempos actuales es la alta velocidad con la que están
ocurriendo los cambios en los diferentes órdenes de la vida.  Esta situación representa un
reto para las IES, las cuales deben preparar para el futuro los cuadros de expertos en las
distintas ramas del conocimiento. Esto exige revisar y adaptar en forma constante los
contenidos educativos y diseñar nuevos planes curriculares para ofrecer una mejor
formación que corresponda a la economía abierta que impone una competencia nacional
e internacional.
 
El Programa de Desarrollo Educativo (1995-2000) buscando que los planes se ajusten más
a las oportunidades de empleo, una de las estrategias ha sido la creación de programas
tecnológicos de nivel licenciatura de dos años con relativo éxito.
 
La pertinencia de los programas tiene que ver de manera fundamental con los contenidos
curriculares y con los programas de estudio que son ofrecidos por las IES. La mayoría de
las instituciones se han abocado en los últimos años a la revisión y reorientación de su
oferta educativa; pero a pesar de ello, aún se han identificado diversos problemas en la
articulación entre la formación profesional y el mundo de trabajo.
 
 
El Proceso de Enseñanza Aprendizaje
Por lo que se refiere a la estructura curricular, ésta es en general vertical y poco flexible, lo
que obstaculiza la movilidad de los estudiantes entre programas, opciones y niveles
educativos. Las licenciaturas continúan con una orientación de especialización temprana,
tienden a ser exhaustivas con una duración demasiado larga y con pocas salidas
intermedias.
 
Durante los últimos años, se han realizado transformaciones diversas en los métodos
educativos, pero aún en muchas instituciones se privilegia la enseñanza sobre el
aprendizaje con métodos tradicionales centrados en la cátedra, que privilegian lo
memorístico y la reproducción de saberes, sobre el descubrimiento. En estos casos los
procesos y prácticas educativas son convencionales, poco flexibles y escasamente
innovativos, resultado de la rigidez en la formación universitaria. La educación sigue
siendo excesivamente teórica, en tanto en los trabajos prácticos predomina el carácter
ilustrativo, más que la experimentación o el contacto directo con problemas concretos. La
investigación, en términos generales, aún no aporta lo suficiente a la formación del
estudiante de licenciatura. Además, es insuficiente todavía la utilización de herramientas
didácticas modernas basadas en las tecnologías de comunicación e información a
disposición de las IES. (ANUIES,2000).
 
 
Conclusiones
La tendencia en educación superior es a seguir creciendo procurando dar atención a las
demandas de la mezcla demográfica que las siguientes décadas presentarán. La influencia
de los organismos internacionales será cada vez mayor y los diferentes actores tendrán
que adaptarse ante los nuevos esquemas.

El escenario descrito como parte de la problemática real se antoja como un parteaguas del
que surgirá una nueva concepción de las IES:  las políticas educativas, la estructura
organizacional, la forma de operar, la generación de nuevas formas de enseñanza y
aprendizaje, las formas más flexibles en los planes y programas y en general en los
curricula, entre otros aspectos de la educación, presentarán innovaciones más frecuentes.
 
La (OCDE, 2001) sugiere atender en forma inmediata cuatro esferas de reforma: 1) El
grado de eficiencia de los programas e instituciones en función del número de graduados
con relación a los estudiantes de nuevo ingreso; 2) sus costos unitarios; 3) la importancia
de los programas ofrecidos, tanto en pertinencia como en flexibilidad; y 4) la acreditación
de los programas.
 
Pero independientemente de esta visión economicista pragmática, las IES deberán tener
una perspectiva más abierta pero preocupada por el ser humano en todas sus
dimensiones con una mayor flexibilización, centradas en el alumno y los aprendizajes y
dando una mayor importancia a la innovación y la investigación.
 
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
  
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Internet.
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 De Vries, Wietse (1999). “El contexto internacional de las políticas de educación
superior en México durante los años noventa: Reformas en evaluación y
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siglo de las universidades públicas en México, 1973-1998. UACJ, México, pp.45-77
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 OCDE (2000). Seguimiento de las Reseñas de Políticas Educativas Nacionales: La
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