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Mayo-Junio AÑO LVIII Nº 961 P.V.P.

5 €

rÍtica

NACIONALISMOS
Nacionalismo Pluralismo Imfluencias de los Nacionalismos y
catalán, vasco, nacional y nacionalismos en Unión Europea
gallego y español federalismo educación
Manuela Aguilera
editorial

Nacionalismos
dadanía e identidad, garantizando la igualdad en los de-
L a cuestión de la articulación territorial del Estado es
una de las principales cuestiones no resueltas de la
España del siglo XXI. Pese a que supuso un avance muy
rechos de ciudadanía (sociales, cívicos, políticos y eco-
nómicos) y la diferencia en todas aquellas competen-
sustancial la instauración del estado de las autonomías cias y disposiciones simbólicas que afectan a la plurina-
por la Constitución de 1978 y su desarrollo posterior, lo cionalidad del Estado, así como a su carácter pluricul-
cierto es que el mayor riesgo que amenaza la conviven- tural y plurilingüístico.
cia y la estabilidad institucional en España tiene como
causa las tensiones entre nacionalismos, tema que con-
sume una gran parte de las energías colectivas, condi-
ciona ampliamente la agenda política, genera constan-
N o deben descartarse nuevas y desconocidas tensio-
nes en el futuro. Hace falta, sin embargo, una im-
portantísima condición para asegurar la convivencia. Se
tes tensiones sociales y nos hace vislumbrar un futuro trataría de garantizar la existencia de una relación de
preñado de incertidumbre. colaboración, de mutua comprensión entre los diferen-
En España coexisten nacionalismos democráticos his- tes nacionalismos del Estado. El Gobierno, por su par-
tóricos y nacionalismos democráticos emergentes junto a te, debe dedicar un esfuerzo extra a educar a la ciuda-
nacionalismos de confrontación (ese nacionalismo que danía sobre los hechos diferenciales que cohabitan en
piensa habitualmente que la mejor forma de imponer una el Estado español, pero no ofreciendo concesiones de
idea es movilizar a unos contra otros). Hoy, los nacionalis- información folclórica, sino realizando una labor educa-
mos periféricos hablan con más claridad que nunca del tiva que muestre las raíces que legitiman todas las dife-
derecho a decidir, de autodeterminación o de indepen- rencias, a partir de la desaparición del concepto de una
dencia. De otro lado, desde el nacionalismo español tam- Historia hegemónica al servicio de una pretendida uni-
bién se enfatizan posiciones cargadas de prejuicios emo- dad. Pero, por otra parte, también debe realizar una la-
cionales y frecuentemente existe el empeño de conside- bor educativa que desenmascare la interpretación que
rar al nacionalismo como propiedad de “otros” atribuyén- los nacionalismos periféricos hacen de la Historia “in-
dole signos amenazantes y peligrosos. Como si no existie- ventando” rasgos de nación en el siglo IX o en plena
se, también, un nacionalismo democrático español, siem- Prehistoria, pretendiendo poner a la Historia por testigo
pre omitido, incluso negado, pero vivo. de la existencia de supuestas identidades nacionales,
“creando” su nación en la antigüedad y en épocas en
que nada de eso era posible, explicando el pasado en
A yuda bastante a la comprensión del tema que nos
ocupa el recurrir a las encuestas de opinión. El
Sondeo 2455 del CIS, publicado en 2003, fue una gran
función del presente que se pretende construir. Si todos
manipulásemos el pasado queriendo volver a ser lo que
ayuda para medir la “percepción de la identidad” en imaginadamente fuimos alguna vez, ¿qué hacer? ¿Volver
nuestro país. Los resultados mostraron que más de la a anexionar Portugal al reino de Castilla? ¿Añadir a Ga-
mitad de los encuestados (54%) rechazaban las postu- licia sus antiguos territorios en Castilla, León y Asturias?
ras básicamente nacionalistas y se sentían igualmente ¿Refundar el reino suevo? ¿O mejor resucitar el reino de
españoles como miembros de su propia comunidad. La Aragón? ¿O convertirnos en provincia romana? ¿O refun-
variante extrema del nacionalismo español (“me siento dar el imperio cartaginés?... ¿Superaremos alguna vez
sólo español”) alcanzó un 14 % y la de “me siento só- en este país la amarga pesadumbre de no tener más ho-
lo de mi comunidad”, el 6%. Los resultados por comu- rizonte que el que Ortega nos predijo: conllevarnos do-
nidades autónomas reflejaron el peso político de los na- lidamente los unos con los otros?.
cionalismos periféricos. En el País Vasco, el 25% se De lo que no hay duda es de que el nacionalismo si-
sentía sólo vasco y un 34% aceptaba por igual el nacio- gue siendo una importante opción de sentido y de cohe-
nalismo español y el vasco. En Cataluña, las cifras res- sión social. Como dice Calhoun: “ la idea de nación, tan
pectivas fueron 16% y 37%. profundamente insertada en las formas modernas de es-
Pero en este tema no somos originales. Otras demo- tablecer identidades individuales y colectivas, ayuda a
cracias maduras como Bélgica, Reino Unido o Canadá la gente a sentirse situada en el mundo (...) la nación 4
se enfrentan a situaciones similares y en todos los ca- mueve emocionalmente a los pueblos porque les otorga
sos el reto colectivo es muy parecido: cómo integrar la un sentido de ubicación en un ancho y complejo mun-
diversidad en el seno de sociedades cada vez más com- do (...) el nacionalismo es una positiva fuente de senti-
plejas y plurales, manteniendo el equilibrio entre igual- do y de mutuo compromiso entre extensos conjuntos de
dad y pluralidad, distinguiendo con claridad entre ciu- personas”.©

©RÍTICA ❙ Nº 960 ❙ Marzo-Abril 2009


Título
Nº 961 Mayo–Junio 2009
Periodicidad mensual

Edita
Fundación Castroverde
editorial
Directora
Manuela Aguilera 03 Nacionalismos
Por MANuelA AguilerA
aguilera@revista-critica.com

Maquetación de mes a mes


Virginia Fernández Aguinaco
virginia@revista-critica.com 06 Por Nieves sAN MArTíN
Gloria Bustos
gloria@revista-critica.com
actualidad
Colaboran en este número
Xabier Aierdi, Martín Alonso, José Álvarez
08 La conquista del poder por los movimientos indígenas en
Bolivia
Junco, Natividad Araque Hontagas, Cristina luis AdolFo Flores rAMírez
Ares Castro–Conde, Miguel Anxo Bastos
Boubeta, Joan Carrera i Carrera, Antoni Comín
i Oliveres, Mª Rosa Elosúa de Juan, Xabier
Etxeberria, Luis Adolfo Flores Ramírez, Esther
monográfico
González, Javier López, Meir Margalit, Santiago
de Pablo, María Jesús Ramos, Ferrán Requejo, ANálIsIs
Izaskun Sáez de la Fuente Aldama, Anabel Sáiz
Ripio, Nieves San Martín, María Simón, Joaquín 12 Qué entender por nacionalismo
XAbier eTXeberriA
Suárez Bautista, Roberto Tamayo Pintos, Manuel
Toscano Méndez, Francisco Vicent Galdón.
20 El nacionalismo en el cono de sombra
MArTíN AloNso
Consejo editorial
Mercedes Blanchard, Joaquín Campos Acosta,
Inés Gómez Chacón, Carmen Llopis,
Mercedes Muñoz Repiso, Isabel Romero
25 Las identidades nacionales en los Estados modernos
JoAN cArrerA i cArrerA
Tabares, Mercedes Ruiz-Giménez, Luis Sánchez
Rubio. 30 La identidad española en el mundo de las naciones
José álvArez JuNco
Publicidad
Javier Iturralde 36 El nacionalismo catalán y el catalanismo político
ANToNi coMíN i oliveres
publicidad@revista-critica.com
Suscripciones 44 El nacionalismo vasco: Más de un siglo en la encrucijada
sANTiAgo de PAblo
Isabel Pintor
ipintor@revista-critica.com
Mª Luisa Galve
50 El nacionalismo gallego
Miguel ANXo bAsTos boubeTA

Gerencia
Concepción Castañeda
56 Nacionalismos y Unión Europea
crisTiNA Ares cAsTro–coNde

Imprime: MAE 62 Federalismo y nacionalismo:


aspectos analíticos y normativos
Tarifas de suscripción FerráN requeJo
España: 30 € (IVA incluido)
Extranjero: 36 €
68
CRÍTICA UNA PregUNtA, qUINce resPUestAs
C/ Vizconde de Matamala, 3.
28028 Madrid Tel.: 91 725 92 00
OPINIÓN
Fax: 91 725 92 09
Correo electrónico 74 ¿Existe tensión entre la democracia
y el nacionalismo?
critica@revista-critica.com
MANuel ToscANo MéNdez
Página web: www.revista-critica.com
Depósito legal: M.- 1538-1958 78 El posnacionalismo
ISSN: 1131-6497 XAbier Aierdi

84 Vivencias sacralizadas del nacionalismo


izAskuN sáez de lA FueNTe AldAMA

89
Esta Revista ha recibido una ayuda de la Dirección General
del Libro, Archivos y Bibliotecas para su difusión en La influencia de los nacionalismos en la educación
bibliotecas, centros culturales y universidades de España, NATividAd ArAque HoNTAgAs
para la totalidad de los números editados en el año 2009.

95 Triunfo y Ocaso del Movimiento Sionista


Meir MArgAliT
99 DIreccIONes ÚtIles
esTHer goNzález

100 DecálOgO
Yo soy todos
JoAquíN suArez bAuTisTA

103 PArA sABer Más

cultura
lIterAtUrA
104 Diez años sin Gloria Fuertes: “La niña que nunca dejó de ser”
ANAbel sáiz riPoll

LIBROS

108 El manuscrito de piedra. Luis García Jambrina


MAríA siMÓN

109 Ética pensada y compartida. Libro homenaje a aAugusto


Hortal. Camino Cañón y Alicia Villar (editoras)
virgiNiA FerNáNdez AguiNAco

Afrontando la vida, esperando la muerte. Ramón Vallés


Mª rosA elosÚA de JuAN

110 TEATRO
La estrella de Sevilla
JAvier lÓPez

De la Nau Ivanowa a La Beckett


MAríA JesÚs rAMos

112 CINE
Los hombres que no amaban a las mujeres. Good.
ceciliA gArcíA

114 DEPORTE
El rodillo culé acelera el regreso del “mesías”
roberTo TAMAYo PiNTos

116 TV
Perdidos en la tribu
virgiNiA FerNáNdez

117 ARTE
Entrevista con Marciano Buendía.
De la pintura a la cerámica y la escultura.
FrANcisco viceNT 6

©RÍTICA ❙ Nº 961 ❙ Mayo-Junio 2009


Nieves San Martín
demesames

SERVICIO DE
AUTOPUBLICACIÓN
A TRAVÉS DE
INTERNET

L
a Biblioteca Nacional (BNE) ha firmado un conve- El pasado mes de octubre Bubok firmó un acuerdo con
nio de colaboración con Bubok, el servicio de Google por el que los usuarios se benefician de las ven-
autopublicación en español a través de internet, tajas que ofrece el programa de promoción de libros de
para la publicación y venta de las obras de dicha institu- dicho buscador.
ción incluidas en la Biblioteca Digital Hispánica. Ahora, con el convenio firmado con la Biblioteca
Bubok nació en mayo de 2008 para hacer posible el Nacional, se ofrece por primera vez en Europa este nove-
sueño de publicar a sus usuarios, bajo la única limitación doso servicio a sus usuarios que, a partir de la Biblioteca
de que la obra no sea amoral ni alegal. Digital Hispánica (www.bne.es/BDH/index.htm/), podrán
Con una media de edición de 500 libros mensuales, obtener fácilmente ejemplares impresos, o en formato
entre ellos un buen número de novelas, Bubok también electrónico, de los documentos contenidos en dicha
se ocupa de todo tipo de obras, desde libros de autoayu- biblioteca virtual.
da hasta recetas de cocina, revistas o temarios de oposi- Además, las obras digitales de la Biblioteca Digital serán
ciones. a su vez promocionadas en Bubok.©

SABIDURÍA INDÍGENA
CONTRA CAMBIO CLIMÁTICO

D
urante milenios, los pueblos indígenas han de-sa- giendo los man-
rrollado un gran conjunto de prácticas que son glares. En Filipinas
hoy un potencial beneficio para afrontar el cam- realizan mapas de
bio climático. las aguas ancestra-
“¿Por qué no dar a los automóviles y aviones un día de les y desarrollan
descanso? Esto reduciría la contaminación”, sugiere Ca- un plan de gestión
rrie Dann, un anciano de la nación shoshone, de Estados integrada.
Unidos. Dann, ganador de un premio por sus esfuerzos Muchos de estos pueblos lo hacen por propia iniciativa
para proteger las tierras ancestrales, hizo su propuesta y sin ninguna ayuda.
ante los 400 delegados reunidos en Anchorage, Alaska, En Honduras, ante los crecientes desastres de los huraca-
en la Cumbre Global de Pueblos Indígenas sobre el cam- nes y los drásticos cambios climáticos, el pueblo Que-
bio climático. zungal ha desarrollado un método de cultivo que supo-
7 Los aborígenes de Australia han usado tradicionalmente ne plantar las cosechas bajo los árboles, de manera que
los fuegos controlados en la estación lluviosa para crear las raíces contienen el suelo y reducen la pérdida de co-
barreras que detengan los fuegos de la selva durante la sechas durante los desastres naturales.Y se podrían se-
estación seca. guir poniendo numerosos ejemplos de la sabiduría an-
En la isla indonesia de Bali, los pueblos indígenas están ha- cestral de los pueblos indígenas para combatir el cambio
ciendo un trabajo de rehabilitación de arrecifes y prote- climático.©

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BIBLIOTECA POR EL JUSTO
DIGITAL RECONOCIMIENTO
MUNDIAL DEL VALOR DEL
TRABAJO
M ás de un millar de documentos
históricos de numerosos países
del mundo pueden ser consultados en
PERIODÍSTICO
la web de la Biblioteca Digital Mun-
dial (BDM) (www.wdl.org/es), un pro- L a FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España), que
aglutina a 14.000 periodistas, encuadrados en 48 asociaciones federa-
das y casi una decena de vinculadas, con motivo del Día Internacional de
yecto pionero presentado en la sede
de la Unesco en París. la Libertad de Prensa, hizo público un manifiesto donde reclama el justo
El proyecto, respaldado por la Unes- reconocimiento del valor del trabajo periodístico.
co, ha sido desarrollado por un equi- El comunicado insiste en que “las regulaciones de empleo maltratan la
po de la Biblioteca del Congreso de indispensable calidad de los productos informativos y descapitalizan pro-
Estados Unidos, con la ayuda técnica fesionalmente los medios de comunicación”.
de la Biblioteca de Alejandría. Ha reci- En el comunicado, FAPE recuerda que “la información es un derecho de la
bido también aportaciones de una ciudadanía, al tiempo que una obligación para el periodista, al que le ha
treintena de bibliotecas nacionales, sido encomendado este ejercicio a través de los medios de comunicación.
instituciones culturales y educativas Como administrador de este precepto constitucional, el periodista está
de numerosos países, entre los que comprometido con la verdad, el rigor, el respeto a las personas y el cum-
destacan China, Francia, Rusia e Irak. plimiento del código deontológico profesional”.
Los documentos originales se presen- “El trabajo de los profesionales de la información es condición indispen-
tan clasificados según región del mun- sable para asegurar la pluralidad y el ejercicio inexcusable de una demo-
do, periodo histórico, temática o tipo cracia representativa. Subestimar esa labor, su calado en la sociedad, es
de soporte (manuscrito, libro, revista, poner en cuestión su papel en un sistema democrático de valores”, añade.
grabado, carta, vídeo, grabación sono- La FAPE pide “prestar mayor atención a la precariedad laboral y a la des-
ra o fotografía). trucción de empleo, convertidos hoy en los principales enemigos de la
Por el momento, la BDM se ofrece en libertad de prensa de las sociedades democráticas”.Y llama a todos los
siete idiomas, las seis lenguas oficiales agentes sociales a potenciar y respetar la labor de los periodistas.©
de la Unesco (inglés, francés, español,
árabe, chino y ruso) más el portugués,
aunque sus promotores han expresa-
do su voluntad de ampliar la oferta lin-
LOS PAÍSES MÁS LIMPIOS DEL MUNDO

E
güística a medida que avance el pro- l Centro de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Columbia y el
yecto. Centro de Políticas Mediambientales de la Universidad de Yale,
Entre los 1.250 documentos, hay verda- Estados Unidos, han hecho un índice de los países más limpios del
deras joyas, como la “Biblia del Diablo”, mundo, para dar a los retardados la oportunidad de esforzarse en mejorar
manuscrito del siglo XIII, o el “Hyaku- su propio medio ambiente.
manto Darani” uno de los primeros do- Suiza encabeza la lista con una puntuación de 95,5 sobre 100, mientras
cumentos en los que se utilizó la técni- que se cuentan 14 países europeos entre los primeros 20.
ca de impresión, del año 764. Estados Unidos, en otro tiempo líder de la protección medioambiental ha
Otra sorpresa que puede encontrarse perdido terreno. “Antes, Europa siempre tuvo aire y agua de beber más
es una antigua filmación sobre una co- sucios”, dijo Mark Levy, director asociado del Centro de la Tierra de la
rrida de toros y una procesión de Se- Universidad de Columbia. La puntuación de Estados Unidos en la lista de
mana Santa rodada por los hermanos países es de 81, situándose en el puesto 31.
Lumière en Sevilla, del año 1898. © Los países también se ven limitados según su ubicación, como los países
subsaharianos, que adolecen de agua escasa de poca calidad, y los países
asiáticos afectados por caladeros agotados.
Pocos países en vías de desarrollo entran entre los 10 primeros del ran-
king. Costa Rica ocupa el quinto lugar por su protección de los bosques 8
y su rica biodiversidad, ambos atracción para los ecoturistas.
Otro país latinaomericano, Colombia, alcanza el noveno lugar. El país pro-
tege cuidadosamente sus plantaciones de café, una fuente de exportacio-
nes lucrativas. Irónicamente, la presencia de la guerrilla y los capos de la
droga también dificultan el desarrollo del país y por tanto evitan la explo-
tación de la selva.©

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La conquista El VII Encuentro del
Cóndor y el Águila,

del poder por celebrado en marzo de


2009, que reunió a sabios
y consejeros indígenas de
los movimientos los pueblos originarios del
Abya Yala, y que tuvo por
indígenas en sede la ciudad milenaria
indígena de Tiahuanacu,

Bolivia en La Paz, Bolivia, impele


a formular algunas
reflexiones sobre la
construcción del
Luis Adolfo Flores Ramírez
movimiento indígena. Luis
actualidad Adolfo Flores, profesor de
Profesor de sociología en la Universidad
Pública “El Alto”, La Paz, Bolivia sociología en la
Universidad Pública de “El
Alto”, en La Paz,
responsable de formación

E
l presente artículo toma como punto
de jóvenes líderes
de partida la incidencia que ha teni-
do el movimiento indígena boliviano, democráticos y técnico de
movilizado y organizado en respuesta a las educación del CEMSE-
políticas neoliberales y a la apertura econó- Centro de Multiservicios
mica. El movimiento indígena boliviano Educativos, socio local de
posibilitó en parte que el 17 de octubre de
2003, de manera inédita, el abandono y la Fundación InteRed,
renuncia del presidente constitucional de la reflexiona en este artículo
República, Gonzalo Sánchez de Lozada, en sobre la identidad
el primer año de su gestión, sin olvidar que indígena y su capacidad
en las elecciones de diciembre del año
2005 llegó a la presidencia de Bolivia, Evo
de organización política.
Morales, un líder indígena, siendo ratificado
en su cargo con un 67% y, en el 2009, un
60% de la población aprobó la Constitución
que otorga derechos especiales a los pue-
blos indígenas.

El Movimiento indígena
El estudio del movimiento indígena en
Bolivia se justifica por dos razones: en pri-
mer lugar, se pueden mencionar los hechos
antes descritos del conflicto interno que
9
vivió Bolivia en el 2003, conducido por el
movimiento indígena boliviano, y la enorme
legitimidad en las urnas, a partir de diciem-
bre de 2005. Estos hechos evidencian el
papel decisivo y creciente de las corrientes

©RÍTICA ❙ Nº 961 ❙ Mayo-Junio 2009


actualidad
indígenas en la política boli-
viana y que, al convertirse en
actores políticos influyentes e
impositivos, han elaborado
propuestas alternativas de
opción de poder en la reali-
dad sociopolítica del país a
partir de la década de los
noventa.
A manera de hipótesis,
plantearemos, que en el
periodo 1990 – 2008, los
movimientos indígenas con-
temporáneos en Bolivia han
constituido organizaciones
sindicales y políticas como
instrumentos de lucha para
sus movilizaciones y su parti-
cipación política, en respues-
ta a la poca capacidad del Pintada en una barriada marginal de La Paz (Bolivia)
Estado para resolver sus pro-
blemas y necesidades. En gran
medida, esto obedece a que la implementa- nistradora de justicia comunitaria, etc.
ción del modelo neoliberal y la apertura Desde esa perspectiva este enfoque se basa
democrática política han sido contrarias a en el propio reconocimiento constitucional
las necesidades e intereses de los sectores en Bolivia de un Estado multiétnico y pluri-
indígenas, resguardando los privilegios y lingüe.
beneficios de los sectores dominantes de la Quizás por eso una de las discusiones
clase política y los grupos económicos trans- dentro del estudio de los temas indígena/
nacionales. campesinos es el referido a la conceptuali-
En el plano concreto, esta penalización zación para caracterizar a este sector. La
de lo opuesto ha sido una clara justificación historiadora, Alison Spedding Ballet, señala
para descalificar en el plano teórico otras que el término “campesino”, introducido a
miradas. Si no perdemos de vista el nivel partir de la reforma agraria en 1952 en
práctico, el castigo ha ido dirigido a man- Bolivia, es el adecuado porque es una deno-
char la historia de los movimientos o accio- minación objetiva que señala una posición
nes reivindicativas realizadas por los indíge- de clase, que en la práctica es compartida
nas organizados; y también, para descalifi- por la gran mayoría de los habitantes rurales
car cualquier intento posterior de rearticula- del país. Según la investigadora, este con-
ción de proyectos y posibles visualizaciones cepto permite una utilización no “ideológi-
de alternativas sociales que se opongan al ca” ni “ambigua” e involucra a conceptos
modelo neoliberal. como “indígena” o “indio”, tanto cuando se
Este problema ha sido abordado además intenta aplicarlos desde fuera de los movi-
desde otra perspectiva, que se denomina mientos rurales.
pensamiento multiléctico. El fin del anterior En otra configuración de enorme utilidad
milenio y el comienzo de este siglo está mar- conceptual se encuentra el investigador
cado por el reconocimiento de la diversidad Álvaro García Linera, quien entiende la con-
y por la exigencia al conocimiento para dar veniencia de la utilización del término indí-
10
cuenta de esa diversidad, que tiene que dar gena, como parte de una categoría étnica
recuento de la articulación del movimiento diferente y separada de la palabra campesi-
indígena feminista “Bartolina Sisa” y su par- no. La aclaración del investigador consiste
ticipación en el gobierno y la Asamblea en que, detrás de una conceptualización
Constituyente, el rol de la mujer como admi- étnica, está implícita la constitución de

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actualidad
siglo XIX, dichos territorios han
quedado administrativa y políti-
camente diferenciados. Hoy en
esta región viven aproximada-
mente trece millones de indíge-
nas/originarios/campesinos;
aunque es imposible contar con
cifras exactas la cantidad de
este conglomerado, pues los
censos de dichos países no
categorizan o estratifican las
características indígenas en sus
hojas de inscripción.

Las organizaciones
indígenas
En Bolivia, la apuesta prin-
Sesión escolar en el CEMSE – Centro de Multiservicios Educativos
cipal de los indígenas ha sido
la conformación de un instru-
comunidades políticas donde las personas mento político propio e independiente. Sin
inscriben sus historias, su porvenir, sus embargo, la realidad ha determinado que se
luchas concebidas como indispensables produzcan alianzas puntuales con otros par-
tidos políticos y sectores sociales, pero
siempre bajo el liderazgo indígena.
El termino “campesino” es una En medio de este panorama, se confor-
mó en 1979 la Confederación Sindical
denominación objetiva que señala Única de Trabajadores Campesinos de
una posición de clase, que en la Bolivia, repleta de postulados colectivos. Un
práctica es compartida por la gran año después, se crea la Federación Nacional
de Mujeres Campesinas, “Bartolina Sisa”,
mayoría de los habitantes rurales cuyas componentes son conocidas como
del país. Permite una utilización no “Las Bartolinas”. Asimismo, a finales de la
década de los ochenta, se creó el Consejo
“ideológica”, ni “ambigua” e Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyo,
involucra a conceptos como que reivindica la organización andina y
rechaza toda referencia a la forma de organi-
“indígena” o “indio”. zación sindical.
En el sector de las tierras bajas, como
para legitimar sus actos. En otras palabras, Santa Cruz, Beni y Tarija, el proceso organi-
las identidades nacionales que expresan zativo fue tardío. Apenas, en 1981, se con-
“somos indígenas” son un modo de cons- forma la Central Indígena del Oriente
trucción de sujetos políticos a partir de un Boliviano y, posteriormente, se crea la
tipo de actuación conjunta y el reconoci- Confederación de Pueblos Indígenas de
miento de la significación de sus componen- Bolivia, sin dejar de mencionar la conforma-
tes culturales, políticos, sociales y de resig- ción de la Asamblea del Pueblo Guaraní,
nificación de los componentes ajenos. que comprende a los campesinos del sector
Desde los tiempos coloniales, tres estados del Chaco boliviano, región fronteriza con
centrales andinos: Ecuador, Perú y Bolivia Paraguay y Argentina
11
tuvieron una historia relativamente común, al
pertenecer al imperio inca del Tahuantinsuyo, Partidos políticos indígenas
que luego fue absorbido por el Virreinato de La aparición de los partidos indigenistas
Lima durante la dominación española. Sólo a como el MAS (Movimiento al Socialismo) y
partir del proceso de la Independencia, en el el MIP (Movimiento Indígena Pachakuti) en

©RÍTICA ❙ Nº 961 ❙ Mayo-Junio 2009


Bolivia, fue combatida y estigmatizada bajo tas y antineoliberales, que consiguió la renun-
criterios neoarguedianos y, por lo tanto, cia de Sáncez de Lozada a la presidencia.
racistas, que miraban a esta nueva realidad
política alejada del discurso único. Lo que
obliga a esta actitud es que mientras se van
Desde los tiempos coloniales, tres
sucediendo los cambios estructurales, esas estados centrales andinos:
masas van creando a través de estos parti-
dos, instrumentos políticos que permiten el
Ecuador, Perú y Bolivia tuvieron
acceso a la lucha política, al gobierno, y a una historia relativamente común,
las condiciones de la democracia represen- al pertenecer al imperio inca del
tativa.
Tahuantinsuyo.
La insurgencia indígena: la
guerra del agua y del gas
La mañana del 4 de abril del 2000, Con estas acciones colectivas, surgió una
Cochabamba, se despertó militarizada. La nueva alternativa de poder, que además de
razón obedecía a que la Coordinadora del estructurar un modelo político y económico
Agua de la ciudad pedía al Estado la ruptu- paralelo al neoliberal, obliga a un nuevo
ra del contrato con la empresa Aguas del planteamiento acorde con estas realidades.
Tunari, una multinacional norteamericana
que se encargaría de la comercialización del Gestión gubernamental
agua en Cochabamba y sus alrededores. A Bolivia tiene la mayor concentración
juicio del politólogo Luis Tapia, esta manio- indígena en América Latina, la mayor histo-
bra comercial significó un quiebre en la ria de luchas indígenas y la participación en
cadena de derrotas populares frente al el gobierno, desde 1993, donde un aymara
modelo neoliberal, ya que despertó el alma originario llegó a ser vicepresidente y, desde
colectiva y el apego al carácter público del 2006, otro indígena, es presidente; aparte
derecho al agua en contra de las propuestas de muchas y muchos que están en funciones
privatizadoras. de Gobierno. Los indígenas han sido prota-
El 15 de octubre, lo que había comenza- gonistas en la elaboración de una nueva
do como una movilización vecinal en la ciu- Constitución y sin duda tendrán una gran
dad más joven y pobre de Bolivia, se convirtió participación en las instituciones de poder
en una rebelión general con tintes nacionalis- que prevé la misma. Sin embargo, es difícil
consolidar estos logros.
La lucha de los pueblos indígenas
debe ser elevada y ennoblecida por
el juego de las ideas, pues se trata
de abrazar ideales, por utópicos
que parezcan o por lejanos que se
encuentren en la búsqueda de otro
mundo posible. En esa tarea sólo
los cobardes pueden capitular. El
movimiento indígena debe cumplir
cabalmente el gran rol que le tiene
asignado el pueblo, dándoles plena
vivencia a todos y a todas, extirpan-
do la corrupción, la inmoralidad y
las propuestas foráneas que no se
12
adecuan a nuestra realidad. ©

Alfabetización de mujeres indígenas

©RÍTICA ❙ Nº 961 ❙ Mayo-Junio 2009


monógráficos CRÍTICA

Nacionalismos
Colaboran

Análisis Xabier Etxeberria. Catedrático de Ética. Universidad de Deusto.


Martín Alonso. Doctor en Ciencias Políticas. Profesor de Instituto.
Joan Carrera i Carrera. Médico y Doctor en Teología Moral. Profesor de
Filosofía Social, ESADE.
José Álvarez Junco. Catedrático de Historia de los Movimientos Sociales y
Políticos. Universidad Complutense de Madrid.
Antoni Comín i Oliveres. Diputado del Parlament de Catalunya y Profesor
de ESADE (URL).
Santiago de Pablo. Catedrático de Historia Contemporánea. Universidad del
País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea.
Miguel Anxo Bastos Boubeta. Profesor Titular de Ciencias Políticas y
Administración. Universidad de Santiago de Compostela.
Cristina Ares Castro–Conde. Departamento de Ciencia Política y
Administración. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Universidad de
Santiago de Compostela.
Ferrán Requejo. Catedrático de Ciencia Política. Universitat Pompeu Fabra.
Una pregunta, José Cuadros (Educador, Andalucía), Mercè Casamajor Colls (Pianista y profesora de música,
quince respuestas Cataluña), Antonio Castro (Profesor, Andalucía), Ana Torres Villamón (Profesional de la
comunicación, Aragón), Gregorio Sánchez Raya (Profesor, Andalucía), Miren Urretavizcaya
(Profesora de Lengua, Euzkadi), Consuelo Pla (Secretaría de dirección, Comunidad
Valenciana), Gabriela Jiménez (Periodista, País Vasco), Magdalena Rodríguez Pérez
(Departamento de Álgebra, Universidad Complutense de Madrid), Juan Larruquet
(Investigador del CSIC, Madrid), Antonio Espinosa Talavera (Trabajador Social de Oviedo),
Arantza Mendiguren (Directora Centro geriátrico, País Vasco), Irene Argüello (Profesora de
Filosofía en Bachillerato, Cantabria), Nélida Zaitegi (Inspectora de Educación
Portugalete/Bizkaia), Antón G. Borreguero (Comandante de Vuelo, País Vasco).
Opinión Manuel Toscano Méndez. Profesor Titular de Filosofía Moral y Política.
Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Málaga
Xabier Aierdi. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad del País Vasco.
Izaskun Sáez de la Fuente Aldama. Doctora en Ciencia Política y Licenciada 14
en Sociología. Miembro del Instituto Diocesano de Teología y Pastoral de
Bilbao
Natividad Araque Hontagas. Profesora de la Facultad de Educación.
Universidad Complutense de Madrid.
Meir Margalit. Miembro del Consejo Municipal de la Ciudad de Jerusalem..
Doctor en Historia Israelí Contemporánea. Universidad de Haifa.
Coordinador del Comité Contra la Demolición de Viviendas Palestinas.

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Qué entender
por
nacionalismo
uando se habla de algo, conviene comen-

C Xabier Etxeberria
análisis
zar en general por definirlo, a fin de evi-
tar confusiones. Pero la tarea puede mos-
trarse a veces (casi) imposible. Es lo que pasa con
el nacionalismo. Por un lado, es un fenómeno so-
cialmente muy variado, del que hay que detectar
las “convergencias” que dan razón de lo que es.
Y, por otro, es un fenómeno confrontado con
mucha frecuencia con prejuicios valorativos car-
gados emocionalmente, que empujan a moldear
las definiciones para acomodarlas a ellos. A pe-
sar de lo cual creo que es necesario el intento de
definición, aunque el resultado no sea el de una
categoría nítida –por cierto, con sus riesgos de
dogmatismo– sino el de un claroscuro que, de to-
dos modos, nos sirva para dialogar. Ese intento
tendría que estar presidido por la lucidez respec-
to a los propios prejuicios (pro o antinacionalis-
tas, pro un nacionalismo frente a otro), así como
por la honestidad moral dispuesta a la imparcia-
lidad crítica razonable. El lector juzgará, espero
que también con lucidez respecto a sus prejui-
cios, si he logrado aplicarme mi propia medici-
na. En cualquier caso, soy muy consciente de que
mi definición implica opciones discutibles, que es
El nacionalismo es, por un lógico que se sometan a debate.
lado, un fenómeno
socialmente muy variado, del Nacionalismo en sentido estricto
que hay que detectar las Considero oportuno entender por nacionalis-
«convergencias» que dan mo en sentido estricto aquella opción política
razón de lo que es. Y, por que: a) defiende expresamente o acepta de buen
otro, es un fenómeno grado que las naciones son el sujeto decisivo de
confrontado con mucha soberanía política: “derecho a decidir”, “dere-
frecuencia con prejuicios cho de autodeterminación”; b) legitima, en con-
valorativos cargados secuencia, el objetivo político de construcción y
emocionalmente, que empujan pervivencia de las naciones como entidades sobe-
15
a moldear las definiciones ranas; c) y lo encarna en la afirmación y consoli-
para acomodarlas a ellos. dación política de la nación considerada propia.
Estos rasgos se clarifican con estas observa-
ciones: a) no se incluye en este nacionalismo es-

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análisis
cionales –que el nacionalismo fomenta y de
El nacionalismo remite a la que se alimenta, delimitando además los
las naciones no ya criterios de pertenencia–; d) unos rasgos cul-
concebidas como meras turales que singularizan la identidad; e) una
colectividades humanas historia que constituye a la colectividad na-
cional en sujeto colectivo que asumiendo una
definidas por su común herencia se proyecta hacia el futuro.
ascendencia y por rasgos Es ya tópico señalar que la nación así en-
culturales compartidos, sino tendida es autodefinida, autoconstruida,
imaginada, por quienes la postulan. Perso-
vistas como entidades nalmente, prefiero hablar de que es autocon-
políticas figurada a partir de elementos sociales obje-
tivos. En cualquier caso, el que sea autodefi-
tricto a aquellas corrientes que, aun denomi- nida –elemento subjetivo– no supone en sí
nándose formalmente así, se consideran de irrealidad, ni es en sí moralmente negativo:
hecho autonomistas o regionalistas, esto es, dependerá de cómo se realice la autoconsti-
propugnan un autogobierno en territorios tución –que, por cierto, está presente en el
vistos como pertenecientes a una unidad ma- conjunto de creaciones humanas–. Respecto
yor de la que no cuestionan la soberanía po- a esto, hay que dejar constancia de que los
lítica última; b) el que el nacionalismo pro- nacionalismos han tendido mayoritariamen-
pugne que esta soberanía política reside en la te a ignorar el elemento de construcción con-
nación a la que se remite, no presupone que tingente de la nación, lo que ha tendido a in-
quiera vivirla necesariamente en forma de in- clinarles no sólo al esencialismo y perennia-
dependencia estatal; puede querer ejercerla lismo –éstos sí irreales–, sino a fanatismos
en marcos de Estados (con)federados, pero a violentos; pero en sí no forma parte del na-
los que da un consentimiento libre que pue- cionalismo asumir este perennialismo –es
de retirar; c) en buena lógica, un nacionalis-
ta debería aceptar con equidad –respetar e
incluso apoyar si es el caso– que lo que quie-
re para su nación los demás lo quieran para
las suyas, pero los nacionalismos que jerar-
quizan entre naciones, autojustificando es-
trategias de dominio, también son naciona-
listas; d) sobre los modos posibles de ejerci-
cio de la soberanía se habla luego.

El nacionalismo remite a las naciones


El nacionalismo remite, pues, a las nacio-
nes. No ya concebidas como meras colectivi-
dades humanas definidas por su común as-
cendencia y por rasgos culturales comparti-
dos –sentido antiguo de nación– sino vistas
como entidades políticas estrictas –sentido
moderno, tanto en el marco de la ilustración
como del romanticismo–. Se trata de entida-
des ligadas al menos a estos cinco supuestos:
a) un territorio que se considera propio –que
cabe reclamar cuando lo ocupan extraños–;
16
b) una soberanía política que se ejerce en él
–o que se aspira a ejercer cuando hay domi-
nación externa–; c) una conciencia–senti-
miento de pertenencia común como conna-

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análisis
compatible con la conciencia de la contin- nales como expresión de fidelidad, reducien-
gencia de las naciones–. do severamente su autonomía. El segundo in-
tegra en la cultura nacional los principios y
El nacionalismo se dice en plural valores presentes en los derechos humanos y
Ha quedado ya apuntado que los rasgos define lo específico de la misma con elemen-
con los que acabo de definir a la nación y al tos que no obstaculizan las dinámicas funda-
nacionalismo pueden vivirse de maneras di- mentales de la autonomía personal (lengua,
ferentes, dando lugar a formas diferentes de historia, ciertas instituciones y costumbres
nacionalismo. Dicho de otro modo, el nacio- no coaccionantes, etc.); cuando aparecen
nalismo se dice en plural. Pueden resaltarse tensiones –inevitables– trata de afrontarlas
en él al menos las variantes siguientes, que en el marco de la indivisibilidad de estos de-
presento como “tipos ideales”, esto es, cons- rechos.
ciente de que en la realidad se dan mezclas y En tercer lugar, cabe distinguir entre na-
modulaciones diversas. cionalismos abiertos y cerrados. El naciona-
En primer lugar, cabe distinguir entre na- lismo cerrado lo es desde dos puntos de vis-
cionalismo culturalista y nacionalismo biolo- ta: porque tiene criterios rígidos de adscrip-
gicista. Para el primero, lo que define en últi- ción a la nación que imposibilitan especial-
ma instancia a los connacionales es su perte- mente toda entrada de “extraños”, pero a ve-
nencia a una cultura nacional: relativizan de ces también salir de ella desde elecciones per-
ese modo la ascendencia común, entendien- sonales; y porque en los temas de distribu-
do que una nación puede tener ascendencias ción de bienes defiende una solidaridad ce-
biológicas diversas y haciendo posible tanto rrada, esto es, centrada exclusivamente en
la integración de personas con ascendencia los connacionales (puede incluso protagoni-
diferente (inmigrantes), como la salida de la zar una explotación directa de otras naciones
nación de quienes lo desean. Subraya así el o estimular esquemas internacionales de dis-
elemento electivo que no hace determinista el tribución dolorosamente injustos, aunque los
elemento adscriptivo inicial ligado normal- edulcore con ayudas ridículas y arbitrarias).
mente al nacimiento y la primera socializa- El nacionalismo abierto, en cambio, plantea
ción. El nacionalismo biologicista hablará de modo contrapuesto esos dos puntos de
también de una cultura nacional, pero para vista: por un lado, asume que desde la elec-
él el elemento de adscripción definitiva y per- ción, poniendo condiciones razonables, re-
manente es el nacimiento: reforzadamente sulte posible entrar en la propia nacionalidad
cuando se remite al ius sanguinis, más flexi- y salir de ella; y por otro lado, aunque vivien-
blemente cuando se remite al ius soli. do una solidaridad específica intranacional,
En segundo lugar, centrados en la cultura especialmente para proteger lo que le define
nacional, podemos hablar de nacionalismos como nación, está abierto a una solidaridad
densos o tenues. El primero propugna una internacional que busca garantizar a todos
cultura nacional densa, insertando en ella los humanos los bienes con los que puedan
cosmovisiones, formas de vida e incluso cubrir dignamente sus necesidades y actuali-
creencias religiosas que exige a los connacio- zar sus capacidades.

17

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análisis
En el nacionalismo Por otro lado, tenemos el nacionalismo
biologicista, denso, cerrado, biologicista, denso, cerrado, que reclama la
que reclama la autodeterminación ad extra ignorando o in-
autodeterminación ‘ad cluso reprimiendo la autodeterminación ad in-
intra’, además de ‘ad extra’ tra. La tendencia al fanatismo, a la exclusión
la tendencia al fanatismo, a y a la violencia impositiva –al etnicismo incí-
la exclusión y a la violencia vico– en este nacionalismo es fortísima.
Los nacionalismos realmente existentes se
impositiva es fortísima. mueven entre los dos extremos positivo y ne-
gativo aquí marcados. La variedad, según có-
mo se combinen las variables de cada colum-
na, es inmensa. Piénsese, por ejemplo, en el
nacionalismo quebequés, el de ETA, el cata-
En cuarto lugar, recordando la caracterís- lán, el liderado por Bush o ahora por Obama
tica de la soberanía nacional, hay nacionalis- o el que lideró Gandhi o el representado por
mos que propugnan sólo la autodetermina- Hitler, el dominante en Noruega, el franquis-
ción ad extra, frente a las otras naciones, ha- ta, el de los partidos españoles actuales de im-
ciéndola compatible con diversas formas de plantación estatal, el de ciertos pueblos indíge-
absolutismo interno del poder político. nas –con variaciones entre ellos–, el escocés, el
Otros, en cambio, entienden que la autode- cubano de Castro, el israelí y el palestino en
terminación ad extra sólo queda éticamente sus variedades, el que ha comandado la divi-
justificada cuando está acompañada de la sión entre Chequia y Eslovaquia y el que ha
autodeterminación ad intra, esto es, cuando incentivado la división de la ex Yugoslavia;
los connacionales disfrutan de autonomía piénsese en cómo lo nacional actúa en Suiza o
personal y desde ella deciden democrática- en Bélgica o en Georgia, etc., etc. Esto signifi-
mente. ca que no conviene emitir un juicio de valor
generalizado sobre el nacionalismo, porque en
Extremos positivo y negativo del él anidan tanto fuerzas constructivas como
nacionalismo destructivas: el juicio de valor habrá que emi-
El lector ha podido constatar que la prece- tirlo sobre cada nacionalismo concreto y en
dente clasificación no es meramente descripti- cada momento histórico concreto.
va, sino que tiene un fondo moral. Si agrupa- De todos modos, a la vista de los graves
mos ahora las distinciones precedentes en dos y muy reales riesgos de las versiones negati-
columnas, una expresando la dimensión mo- vas del nacionalismo, puede defenderse no
ral positiva y otra la negativa o al menos peli- tanto elegir el buen nacionalismo frente al
grosa, nos aparece este resultado: malo, cuanto elegir la superación del nacio-
Por un lado, tenemos el nacionalismo que nalismo, postulando algún modo de postna-
se define como culturalista, tenue, abierto, cionalismo (a la manera de Habermas y
con asunción de autodeterminación ad intra otros). No me toca entrar aquí en esta cues-
además de ad extra. Se trataría en este caso de tión. Simplemente me limito a indicar que
un nacionalismo democrático –desde el estric- puede resultar muy conveniente y fecundo
tamente liberal hasta el marcadamente so- avanzar más en un diálogo realmente abierto
cial–, al que repugna la violencia impositiva. que tenga como referencia, a la vez, la reali-
A algunos les gusta hablar aquí de nación y dad –sin olvidar nunca a las víctimas- y los
nacionalismo cívicos, frente a los que serían criterios de ética política, entre quienes de-
étnicos y “por tanto” incívicos. Por mi parte fienden estas propuestas y quienes piensan
considero más correcto distinguir entre nacio- que, al menos en la actual situación de con-
nalismo etnocívico y nacionalismo etnoincívi- ciencia política dominante en los colectivos
18
co, porque toda asunción de la nación y del humanos, lo que corresponde es purificar
nacionalismo tiene una ineludible dimensión moralmente el nacionalismo, hasta situarlo,
étnica (en el sentido de cultural), aunque va- incluso, en el horizonte «cosmopolita» -sin
ríe, cuestión decisiva, el cómo de la misma. que deba verse en ello una contradicción-.

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análisis
Distinguir entre sentimiento y miento nacionalista
comportamiento fuerte –aunque en el ni-
Probablemente, los protagonistas de al- vel preconsciente–, se
gunos de los ejemplos concretos de naciona- hace patente cuando
lismo que he citado antes protestarían, por surge un conflicto que
entender que no se encuadran en él, que no afecta a la nación. En-
son nacionalistas. Para aclarar esta cuestión tonces lo dormido se
propongo distinguir entre sentimiento y hace manifiesto y se pa-
comportamiento y, dentro de éste, entre com- sa incluso al nacionalis-
portamiento de consentimiento pasivo y mo combativo, con las
comportamiento de elección directa y explí- variables que he con-
cita. Apoyándonos en esta distinción, pode- templado para éste.
mos abrir una nueva vía para la tipificación Por último, tendría-
de los nacionalismos, en la que aparecen los mos el nacionalismo
que llamaría nacionalismo fáctico, latente- fáctico, el implicado en Juergen Habermas
tranquilo y combativo. un comportamiento
El nacionalismo en su sentido más estric- ciudadano de tal tipo
to es el nacionalismo combativo, el que per- que de hecho afianza las tesis nacionalistas a
sigue de modo explícito la consolidación de favor de una nación concreta, aunque no se
la nación y va acompañado de una manifies- haya hecho una elección explícita a favor de
ta y no negada carga emocional –sentimien- ello y aunque no se vivan sentimientos espe-
to de pertenencia–. Esta carga: a) puede ad- ciales de pertenencia. Las motivaciones pue-
quirir grados diversos de intensidad; b) ca- den ser múltiples: desde la pura conveniencia
ben en ella expresiones diferentes respecto a personal, al desapego motivado por las mise-
los miembros de otras naciones –desde la em- rias de la referencia nacional. Y quizá con-
patía hasta el odio–; c) puede ser priorizada vendría hablar más de colaboración fáctica
de modo unilateral en la construcción de la con el nacionalismo que de nacionalismo fác-
identidad personal –identidades simples na- tico. En cualquier caso, lo que pretendo re-
cionalistas– o articulada con otros sentimien- saltar es que propiamente sale del nacionalis-
tos de pertenencias políticas y no políticas mo –deja de ser nacionalista en sentido es-
–identidades complejas–. El nacionalismo tricto– aquél que tiene un comportamiento
combativo se hace manifiesto cuando se per- activo para acabar con el privilegio de las na-
cibe a la nación en proceso de construcción o ciones en la configuración de lo político, no
amenazada, o cuando se le asigna una “mi- aquél que acepta con desinterés el actual sta-
sión” de dominio hacia el exterior. El que ha- tu quo, decisivamente nacionalista en la rea-
ya tantas variables posibles nos muestra que lidad mundial actual.
este nacionalismo combativo sólo será legíti- Para detectar estas formas de nacionalis-
mo e incluso fecundo cuando: a) respeta los mo, un test muy adecuado es el de nuestra
criterios de justicia en sus relaciones con los postura frente a la inmigración. Cuando nos
demás; b) fomenta una adecuada política de parece normal que un ciudadano andaluz
los sentimientos que hace que éstos sean vivi- emigre a Madrid sin ningún control, mien-
dos con formas positivas, con intensidades
moderadas y con enmarques en identidades
complejas. A la vista de los graves y muy
En segundo lugar, está el nacionalismo reales riesgos de las versiones
que he llamado latente–tranquilo. Es el que
suele vivirse en situaciones de estabilidad negativas del nacionalismo,
19
consolidada de la nación: los ciudadanos y puede defenderse elegir la
las instituciones se mueven en ésta como el superación del nacionalismo
pez que moviéndose en el océano “ignora”
que está en él. Que a pesar de todo hay
postulando algún modo de
apuesta por la nación, que incluso hay senti- postnacionalismo

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tras que consideramos legítimo controlar la
entrada de un marroquí a Andalucía y reco-
nocerle luego sólo ciudadanía parcial si le
admitimos, estamos asumiendo de hecho la
perspectiva nacionalista. Aunque quepan sus
tres modalidades.

Naciones en intersecciones conflictivas


Las consideraciones precedentes nos
muestran que el tema de la nación y los na-
cionalismos es complicado incluso presupo-
niendo naciones claramente delimitadas. Pe-
ro todo se complejiza mucho más cuando te-
nemos presente que lo que existe dominante-
mente son “naciones en intersecciones con-
flictivas”, ámbitos territoriales y poblaciona-
les disputados por varias conciencias nacio-
nales abiertas a pretensiones de soberanía úl-
tima, en formas variadas y a veces muy com-
plicadas.
Esto supone conflictos ciertamente deli-
cados, abiertos a la posibilidad de la violen-
cia. De los conflictos se dice que es importan-
te que se resuelvan con estrategias no de su-
ma cero (uno gana y otro pierde) o de suma
negativa (pierden ambos), sino de suma posi-
tiva (ganan los dos). Cuando el conflicto es
de recursos, es negociable, caben cálculos de
reparto que den suma positiva. Cuando es
conflicto de identidades, se nos presenta a
priori como no negociable, como no sujeto a
repartos que supondrían la negación de la
identidad de alguno. La gran tentación es en-
tonces idear estrategias de suma cero (yo ga-
no, tú pierdes) –pueden ser violentas e ilegí-
timas, pero también democráticas y legíti-
mas–, con las correspondientes frustraciones
para el perdedor. Ante ello hay que recono-
cer que es difícil encontrar estrategias de re-
solución que impliquen suma positiva (que
suele pedir no tanto “resolver” cuanto
“transformar” el conflicto), aunque perso-
nalmente considero que las hay. De todos
modos, no me toca entrar aquí en esta cues-
tión decisiva. Me limito, por eso, a apuntar-
la y a formular el deseo de que avancemos
consensuadamente en la teoría de la demo-
cracia y en los contenidos del Derecho inter-
nacional para estas situaciones, de modo tal
que se muestren adecuados para afrontar pa-
cífica y justamente esta conflictividad en sus
diversas variedades. ©
El nacionalismo
en el cono de
sombra
U na mirada unitaria a un fenómeno
diverso
Se encomendó inicialmente a estas páginas la
Martín Alonso tarea de proponer un balance general de los nacio-
análisis nalismos. Si nos atenemos a la denotación de ‘gene-
Doctor en Ciencias Políticas ral’, el repertorio de temas relevantes –nación, na-
Profesor de Instituto
cionalidad, región, etnia, pluralismo, identidad, au-
tonomía, autodeterminación, secesión, indepen-
dencia, diáspora, asimilación, minorías, cultura,
lengua, irredentismo, fronteras, marcadores, balca-
nización, sentimiento, construcción nacional, lim-
pieza étnica, chovinismo, etnocentrismo, xenofo-
bia, ciudadanía, comunidad, federalismo, historia,
El nacionalismo es un patria, pueblo, religión, elección étnica, globaliza-
fenómeno a la vez poliédrico y ción, conflicto, tierra, sangre, multiculturalismo,
de contornos difusos. Hay, sin simbólica…–, de los paradigmas en juego –peren-
embargo, un conjunto de nialismo, modernismo, etnosimbolismo, postmo-
parecidos familiares que dernismo…–, y de las disciplinas competentes –to-
autorizan una aproximación das las sociales y algunas de las humanas–, por ais-
desde el ángulo normativo. lar unas pocas dimensiones, la tarea se antoja ím-
Estas páginas se centran en
proba desde la vertiente descriptiva, habida cuenta,
la vertiente oscura,
arguyendo que las además, de que no contamos con una teoría gene-
consecuencias de las políticas ral ni con algo cercano a un enfoque unitario (v. X.
de corte nacionalista tienen Etxeberria). Para las intenciones de una aproxima-
que ver con un cierto número ción valorativa, sin embargo, lo general resulta de
de factores que inciden en la una atención selectiva a ciertos parecidos familiares
acción colectiva y que de los discursos, por un lado, y a la coloración de
guardan relación con el tema lo normativo, por otro. Ilustra lo primero una sen-
de la identidad. Después de tencia de Gao Xinjiang en El libro de un hombre
justificar el enfoque, se trata:
solo: “las viejas canciones nacionalistas son en to-
1) de ciertas particularidades
de la retórica nacionalista, 2) dos los lugares iguales”. Para lo segundo, servirá de
del bajo coste relativo de la patrón el conjunto de valores que, siguiendo a Fred
movilización desde el marco Halliday (Nations and Nationalism, 2000: 153-
nacionalista y de la 171), a su vez inspirado en E. Gellner, se asocian
preponderancia de la variante con la Ilustración. Estas dos consideraciones justifi-
étnica, y 3) del papel de las can el molde unitario que refleja el singular del tí-
emociones negativas. Unas tulo. En cuanto a la locución ‘cono de sombra’,
21 consideraciones sobre las quiere expresar precisamente que lo que aquí se
eventuales vías de salida
destaca es el lado oscuro imputable a, o relaciona-
cierran el artículo.
do con, la susceptibilidad de esta formación a deri-
vas indeseables, algunas ciertamente no privativas;

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análisis
“afinidades enojosas” habría servido como tí- logo Fredrik Barth y que traduce en versión
tulo alternativo. blanda la concepción racial de Gobineau–,
Esta opción lleva dos corolarios implíci- que establecerían una especie de frontera cul-
tos. El primero se refiere a que son esas afini- tural natural que inhabilitaría a los alógenos
dades las responsables de las derivas y que, en para juzgar los productos propios.
la medida en que las prácticas nacionalistas se El procedimiento se completa con la des-
alejan de ellas, disminuyen correlativamente calificación de los autóctonos críticos, que vie-
los riesgos; es lo que sugiere el título de la mo- nen a ser considerados, por asimilación con
nografía del sociólogo M. Hechter –Contai- los anteriores, malos nacionales, autófobos o
ning Nationalism–, y la intención que inspira traidores. Así que sólo tienen derecho a emitir
las invitaciones al postnacionalismo. El segun- juicios los buenos patriotas. De donde resulta
do alude a que no todo es oscuridad en el pla- que: 1) no es posible una ética ni una ideolo-
neta nacionalista, como muestran otras con- gía transfronterizas, 2) nadie puede expresar
tribuciones de este dossier. Pero aunque la vio- opiniones críticas sin riesgo de ser expulsado
lencia –el aspecto más negro de la cara oscu- de la comunidad (homogeneización), 3) ni
ra– no sea en términos estadísticos la variable desde fuera ni desde dentro cabe interrogar a
más representativa, su enorme significación los dogmas fundamentales de la identidad co-
social (Brubaker y Laitin,1998), abona el ses- lectiva. Las organizaciones internacionales de
go de este artículo. derechos humanos se enfrentan a menudo a
una versión particular de esta falacia, que con-
Los buenos patriotas siste en la desautorización por los Estados de
Circulaba en los años de la guerra de Bos- las críticas que reciben en virtud de un patrón
nia este chiste: Un periodista extranjero pre- ético específico, como los presuntos valores
gunta a un paramilitar serbio apostado en las asiáticos en el caso de China y otros países de
colinas que dominan Sarajevo: “Por qué dis- la zona o la negativa de EE.UU a formar par-
para usted contra sus antiguos vecinos?” te del TPI. La segunda es la contrarrecusación
“Porque los turcos nos derrotaron y humilla- proyectiva, una expresión pedante para el cas-
ron en Kosovo”. “Pero eso ocurrió hace 600 tizo “y tu más”, que ilustraré con un ejemplo
años”, replica el periodista. “Ya, pero nos he- de un artículo de opinión, por otra parte muy
mos enterado ahora”. Desde el punto de vista valioso (El País, 11/7/07): “No hay peor par-
de su elaboración doctrinal, el nacionalismo ticularista que el que es incapaz de reconocer
forma parte de los discursos autofundantes, es su propia particularidad”. De modo que el jui-
decir, que tiene la virtualidad de crear realida- cio sobre las cruces del discurso nacionalista,
des por el mero hecho de enunciarlas, ejempli- aparte de chocar con las resistencias del even-
ficando así la función pragmática del lengua- tual receptor, puede a la postre resultar con-
je. En The Philosophy of Nationalism recoge traproducente en tanto en cuanto contribuye a
P. Gilbert una definición según la cual “una realzar los elementos esencialistas y a agudizar
nación es, en frase seductora, una comunidad reactivamente la sensibilidad identitaria.
política autodefinida”. El segundo aspecto constituye una suerte
Hay dos aspectos del nacionalismo, al me- de reacción extrema al reconocimiento de esta
nos en sus variantes más estrechas, deudores debilidad. Puesto que los productos de estos
de este carácter autofundado y autorreferen- discursos son artefactos, sus promotores se es-
cial. El primero es la enojosa y plural compa- fuerzan en esconder ese carácter con diversos
ñía de la circularidad, séquito habitual de los expedientes: naturalización, mitologización,
sistemas de pensamiento cerrados. Voy a seña- sacralización, primevalización y otras varian-
lar a título de ejemplo dos manifestaciones de tes de acumulación de capital simbólico (v. I.
esta particular afección. La primera es la que Sáez). Se trata de elevar las convenciones a la
Halliday denomina “falacia de la cultura au- categoría de verdades, como observa Robert
22
tógena”, según la cual existen comunidades E. Goodin (en el colectivo, The Morality of
discretas, compactas, autistas y resistentes a la Nationalism) y luego de coronarlas de tras-
hibridación a lo largo de tiempo –una tesis fe- cendencia.
hacientemente desautorizada por el antropó-

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análisis
los invasores y ha merecido el calificativo de
crímenes de guerra por instancias de la ONU.
Precisamente la actitud de la población israelí
durante la guerra suscitó una carta del emi-
nente psicopolitólogo Daniel Bar-Tal que
apunta al meollo de este epígrafe: “Vemos una
y otra vez que requiere años y esfuerzos con-
vencer a la gente de la importancia de la paz,
pero basta un tiempo sumamente breve para
convencerla de la necesidad de la guerra. Y re-
sulta todavía más difícil establecer considera-
ciones morales”. La observación confluye con
el tópico de la relación entre nacionalismo cí-
vico/patriotismo y étnico/nacionalismo (v. M.
Toscano). Al respecto el especialista Walker
Connor asegura que cuando ambas almas han
entrado en conflicto ha prevalecido la segun-
da. De nuevo el ejemplo reciente de Israel (v.
M. Margalit) revalida el aserto: la mayor par-
te de los estudiantes de instituto optaban por
El camino fácil los partidos de derecha y extrema derecha
“La primera amenaza real a los intereses (militarismo) a pesar de que siguen cursos de
británicos ha convertido en patrioteros a nue- ciudadanía. Allí también el currículo naciona-
ve de cada diez socialistas británicos”, escribe lista (Shelach) ha prevalecido sobre los valores
Orwell en Mi guerra civil española. La consta- cívicos (J. Feldman, en Haaretz, 26/2/09). La
tación ilustra la aserción del serbio Danilo Kis ventaja comparativa del nacionalismo en tér-
veinte años antes de la descomposición de Yu- minos de movilización de recursos da cuenta
goslavia: “El nacionalismo es la línea de me- de un cierto número de fenómenos que sólo
nor resistencia, el camino fácil”. Otros han puedo enumerar: la postergación de los pro-
hablado de “programa por defecto”. Lo que blemas cotidianos y las cuestiones sociales (la
subyace a tales apreciaciones remite a la faci- subordinación de los aspectos de clase y
lidad con que se activa este marco en situacio- emancipatorios a los etno-nacionales), la so-
nes complicadas, en contextos de estructura brerrepresentación de las posiciones radicales,
de oportunidad confusa o cambiante, o como la creación de coaliciones virtuales cruzadas
ideología de sustitución. De lo primero tene- entre halcones colindantes en detrimento de
mos un ejemplo trivial en el realce del compo- los moderados respectivos o el favoritismo en-
nente nacionalista en las movilizaciones por dogrupal que desde la reivindicación del dere-
las disfunciones en los trenes de cercanías ca- cho a la diferencia aboca a la diferencia de de-
talanes a finales de 2007 y otro dramático en rechos (a la excepcionalidad étnica implícita
el fervor nacional desatado en EEUU tras los en el anatema contra el “café para todos” y en
atentados del 11-S, lo último resulta bien pa- la fobia a ser “una nación como las demás”).
tente en aquellas regiones afectadas por la im-
plosión del comunismo. Yugoslavia es un caso
de manual. Recordemos que hasta el 95% de La movilización de emociones de
la población serbia rechazó en referéndum en bajo coste
abril de 1998 la mediación internacional en la “Este tesoro de odio que es en ocasiones el
crisis de Kosovo, que 10 años después ha de- único recurso de un pueblo, del que saca en
23 jado de ser serbio. Recordamos mejor que un los días de peligro las energías de la salvación
85% de los israelíes aprobaron la ofensiva suprema, ese odio lo habíamos atesorado du-
contra Gaza a principios de este año, que ha rante la invasión”. Así describe Paul de Saint-
revelado ya la profunda deshumanización de Victor en 1872 su disposición anímica tras la

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análisis
derrota francesa del año anterior. Concluye abominables contra sus vecinos. Es el combus-
Barbares et Bandits con este consejo a los tible que utilizan los agitadores para prender
franceses: “para vencer al enemigo sepamos fuego a países enteros” (I. Buruma, The New
odiarle. Detestar a Prusia es amar a Francia. York Review of Books, 11/4/02). La convic-
Este odio no es sino el reverso de amor más ción de matar para defender la identidad ame-
grande y más excelso”. El tema de la identi- nazada protege la buena conciencia de los cri-
dad, que no se ha podido abordar, justifica es- minales y de quienes se sienten solidarios de
ta toma de posición categórica, irreconcilia- sangre con ellos (Maaluf). Las guerras de reli-
ble, porque las cuestiones en torno a la identi- gión, las cruzadas históricas o metafóricas son
dad no son divisibles (Dahrendorf, Hirs- producto de la movilización de emociones ne-
chman). Oigamos a Sabino Arana: “un trapo gativas, de la fuerza negra del odio sagrado.
de colores y una línea imaginaria marca el co- La violencia nacionalista tiene que ver con el
mienzo del odio”. El poder de la retórica na- reclutamiento de una afectividad enalbada.
cionalista que inquietaba a Anderson y que
hace del nacionalismo “la ideología más pode-
rosa del mundo” (Barry), su carácter inercial, ¿Identidades dialógicas?
que subrayaba Kis, encuentra respuesta en el ¿Patriotismos cosmopolitas?
terreno de la psicología colectiva: la ventaja No todos los nacionalismos han sucumbi-
del nacionalismo descansa en su poder para do a la violencia pero buena parte de los epi-
movilizar emociones baratas. El odio es un re- sodios más crueles se han cometido bajo sus
curso ilimitado y fácil de explotar, como ilus- pendones. La reivindicación de la diferencia
traba la observación de Bar-Tal. ¿Cuál fue la presupone, a menudo en nuestro contexto,
palanca del poder de Hitler sino el odio al ju- una distribución desigual de bienes morales y
dío?. La psicología social ha establecido que el una posición privilegiada para el grupo en
mero trazado de una divisoria desencadena cuestión. De forma más o menos explícita, las
procesos de discriminación. Son las emociones construcciones nacionalistas incorporan una
las que explican la relación entre las percep- cláusula de preeminencia (elección divina y/o
ciones y las conductas, las que dan cuenta de superioridad racial étnica o de otro tipo, ex-
la propiedad de profecía autocumplida de los cepcionalidad…) como han señalado entre
asertos nacionalistas cuando hay una fuerza otros A. Smith, B. Cauthen, D. Akenson, F.
que las enjaeza. La enunciación de una ame- Halliday, I. Berlin o A. Margalit. Un grupo as-
naza real o ficticia contra el grupo activa el re- pira a distinguirse si está seguro de que lo que
flejo defensivo, instituye el dilema existencial. postula como privativo es más valioso. De ahí
La amenaza es mucho más autovalidante que la sobrevaloración de la identidad grupal y de
el deseo porque, como afirma Maaluf en Iden- ahí, también, por sus corolarios esencialistas y
tidades asesinas, la realidad del miedo es inde- organicistas, la queja recurrente sobre la pér-
pendiente del grado de verosimilitud de la dida de la identidad (en vez de la expresión
amenaza. De ahí el poder movilizador de lo más sociológicamente plausible de ‘cambio de
que denomino retóricas de expoliación (las identidad’, según observa Appiah). Como es-
expresiones inagotables del tópico del destino cribe Klemperer (LTI) desde la experiencia del
robado y el resentimiento: agravios, irreden-
tismo, complejo obsidional, deudas históricas, Maaluf propone una
mater dolorosa, victimismo, y esa forma insi-
diosa de reacción, deudora de la falacia de la
domesticación del deseo de
cultura autógena, que se plasma en el “no nos identidad y otros autores nos
entienden”, cuando una particular reivindica- convocan a fórmulas identitarias
ción no es atendida…). Y sabemos que la más mixtas. Por su parte, Claudio
alta resonancia emocional es producto de la 24
activación de los ingredientes autorreferencia-
Magris observa que ‘la identidad
les. “La identidad es lo que hace hervir la san- sólo es fértil cuando no se piensa
gre, lo que hace que la gente cometa actos en ella’

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análisis
tidad. (Esto se refleja particularmente en la
cuestión de género, un asunto que merece un
tratamiento específico –v. Nº. 209 de Crítica–
y del que sólo puedo dejar aquí el botón de
muestra de una constatación: las coaliciones
de mujeres pacifistas salieron malparadas de
los enfrentamientos étnicos yugoslavos, han
quedado estranguladas en las tensiones israe-
lo-palestinas recientes y no sobrevivieron al
atentado de Barajas que puso fin a la tregua
de ETA, me refiero mutatis mutandis a la co-
alición transversal vasca Ahotsak). Es la posi-
ción que desde el sentido común defiende
Claudio Magris al observar que “la identidad
sólo es fértil cuando no se piensa en ella”. Es-
tos y otros escollos han alentado la búsqueda
de vías alternativas al nacionalismo canónico:
arreglos consociacionales, federalismo (v. F.
Requejo), lealtades supranacionales (v. C.
Ares) como escala hacia el cosmopolitismo, o
fundamentalismo étnico nazi: “Se ha dicho la superación histórica del nacionalismo (v. X.
que el ideal humanista preservó a los román- Aierdi).
ticos… de sacar la conclusión lógica de la con- En definitiva, los objetivos del nacionalis-
ciencia de ser, en cuanto germanos, un pueblo mo no deberían ser tratados como bienes su-
elegido. No obstante, la conciencia nacional, premos, sino medidos con el rasero de su con-
sobrecalentada hasta alcanzar el grado de na- tribución al logro de esos valores universales
cionalismo y chovinismo, reduce a cenizas ese que por simplificar definimos como programa
escudo protector. El sentimiento de cohesión iluminista. Halliday resume este argumento de
de la humanidad se pierde del todo; el pueblo forma plástica: “Sugeriría que nos preguntá-
propio contiene toda aquello que posee valor ramos quiénes han sido, en las décadas pasa-
real para la humanidad”. La afirmación de la das, los más dignos de nuestro respeto y admi-
superioridad propia allana el camino para ración, quiénes son realmente los héroes del
considerar a los demás seres más o menos su- siglo XX. Yo apuntaría que no son quienes
perfluos. Con palabras de N. Elías: los sueños sustentaron sus vidas y acciones en los princi-
de la nación son peligrosos. pios del nacionalismo. Los héroes nacionalis-
Como contrapunto a estas derivas se han tas son quienes siguieron el camino fácil. Los
formulado diferentes propuestas. Taylor nos grandes héroes son más bien aquellos que tu-
previene contra las identidades monolíticas y vieron el valor y la visión suficientes para po-
nos invita a preferir las dialógicas, postula un ner en cuestión las ideas de su tribu y de su na-
patriotismo abierto compatible con el cosmo- ción y, a riesgo de ser denunciados o de conse-
politismo. Otros se inclinan por lo que R. cuencias aún más graves, de defender causas
Máiz denomina un nacionalismo pluralista. más inclusivas, más universales”. León Felipe
En esa línea Maaluf propone una domestica- lo condensó en dos versos: “poetas, nunca
ción del deseo de identidad y otros nos convo- cantemos la vida de un mismo pueblo / ni la
can a fórmulas identitarias mixtas. Pero esas flor de un sólo huerto”. Quiero rendir home-
propuestas adolecen a menudo de vaguedad y naje, en línea con la apreciación de Halliday, a
no garantizan la viabilidad de discursos no Mujeres de Negro de Belgrado y de Israel, dos
excluyentes en tanto permanecen tributarias colectivos en sintonía con el espíritu ilustrado,
25
de un paradigma a la postre identitario. Halli- heterodoxas de la identidad nacional, y que
day va en la misma dirección cuando recuerda por eso mismo han sido tildadas de traidoras,
que el nacionalismo no permite lealtades alter- autófobas o brujas, amén de los insultos típi-
nativas ni definiciones alternativas de la iden- camente machistas que usted ya ha intuido. ©

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análisis

Las identidades
nacionales
en los Estados
modernos
Joan Carrera i Carrera
análisis
Médico y Doctor en Teología Moral
Profesor de Filosofía Social, ESADE

Una pregunta inicial y


fundamental para empezar la
reflexión sería: en qué somos
los seres humanos iguales y
qué diferencias serían
aceptables entre nosotros.
Así uno de los retos de la
sociedad actual sería cómo
conjugar la igualdad social (y
económica) y el derecho al
reconocimiento cultural
diferenciado. A menudo se han
presentado como un binomio
opuesto y difícilmente
reconciliable. De manera tal
que para lograr más igualdad
de derechos politicos y
26
sociales, se tenía que perder
la identidad más tribal.
análisis

U na nueva forma de entender la


justicia
Podríamos afirmar que el derecho al
El acento de la igualdad consiste en
que todos tiene un mismo paquete
idéntico de derechos universales, en
reconocimiento diferenciado también tiene
un fundamento universal, cada uno tiene cambio, el reconocimiento de la
derecho a ser reconocido en su identidad diferencia supone afirmar
única. El acento de la igualdad era que todos identidades en aquello que tienen de
tenían un mismo paquete idéntico de diferencia con las otras
derechos universales, en cambio el
reconocimiento de la diferencia supone
afirmar identidades en aquello que tienen de
diferenciadas de las otras. Como dice C. minoritarias, en estereotipos públicos… Es-
Taylor: “la idea es que precisamente esta tas dos injusticias, la económica y la cultural
diferenciación es aquello que ha sido están entrecruzadas, y a menudo se presenta
ignorado, encubierto o asimilado a una la solución a estas injusticias con medidas
identidad mayoritaria o dominante”.1 En que sacrifican a uno de los términos del bino-
una sociedad compleja como la nuestra, la mio. Tanto la injusticia socioeconómica co-
verdadera equidad tiene que suponer que mo la cultural o simbólica se han generaliza-
colectivos diferentes necesitan ayudas do en nuestra sociedad. Las soluciones a la
diferenciadas, de manera tal que no seríamos primera suponen cambios socioeconómicos y
justos si aplicáramos el mismo tratamiento a a la segunda cambios culturales. La solución
los que son diferentes o tienen necesidades fácil del “multiculturalismo” (creando espa-
diferentes. Así una justicia distributiva (o cios diferenciados sin interferencias) predo-
redistributiva) tiene que pasar por políticas minante supone un reparto superficial del
de redistribución diferenciadas. respeto entre las identidades ya existentes de-
Hoy en día constatamos que la desigual- jando intactos los contenidos de estas identi-
dad económica a menudo está asociada a la dades. La solución más radical iría por la re-
falta de reconocimiento cultural. Esta falta estructuración profunda de las relaciones de
de reconocimiento cultural se puede expresar reconocimiento. En el ámbito de la identi-
de muchas maneras: en la dominación cultu- dad, esta solución radical supondría una
ral, en el desprecio de determinadas culturas “cierta decons-trucción de las identidades”

27

©RÍTICA ❙ Nº 961 ❙ Mayo-Junio 2009


análisis
para poder reestructurarse de manera tal que necesitan una matriz comunitaria. Esta ma-
aumenten la autoestima de los miembros de triz es básicamente una cultura, en el sentido
las comunidades y desde la raíz de la identi- más ancho del término. Está en este ámbito
dad propia se aprecien las otras identidades y comunitario donde surgen más espontánea-
se transformen en identidades dinámicas y mente los deberes (entendidos como vínculos
necesitadas del intercambio con las otras. Es- hacia los demás). Y es desde esta matriz cul-
te tipo de soluciones requieren un dialogo in- tural donde se puede aprender a respetar las
tercultural y una mentalidad abierta para po- identidades de las otras personas.
der valorar las diferencias como enriquece- Ahora bien, como ya he comentado la in-
doras. Un ejemplo: el problema de la igual- clusión del derecho a la diferencia en el ám-
dad de género representa al mismo tiempo bito individual y colectivo tiene que estar
una aspiración de reconocimiento diferencia- dentro de una noción de igualdad básica. El
do (contra el sexismo) y una aspiración de derecho a la diferencia cultural no puede
justicia económica. Se puede satisfacer uno romper la igualdad básica en el ámbito so-
de los aspectos sacrificando claramente el cioeconómico. Unas sabias palabras de Tay-
otro. La mejor solución pasaría por una rees- lor: “…El principio de la igualdad de respeto
tructuración profunda tanto en el ámbito exige que tratamos a la gente sin hacer nin-
económico como en el del reconocimiento. guna diferencia. La intuición fundamental
Así una deconstrucción en la identidad no que los humanos reclaman este respeto se
pasaría por un “orgullo feminista” sino en centra en aquello que es igual en todo el
una cultura donde las dicotomías de género mundo. Según el otro, tenemos que recono-
sean superadas.2 cer e incluso promover la particularidad. El
Para enfocar el problema de esta noción reproche que el primero hace al segundo es
más compleja de igualdad, se tendría que te- que viola el principio de la indiscriminación.
ner presente la visión liberal de ciudadano, El reproche del segundo en el primero es que
un individuo con derechos y la visión más niega la identidad porque somete a todo el
comunitarista, donde el ciudadano es miem- mundo a una forma homogénea que no les
bro de una comunidad con una cultura con- resulta auténtica. Eso sería lo bastante malo
creta y una visión del mundo determinado. si esta forma fuera neutral en ella misma, es
Los hombres y mujeres pedimos reconocien- decir, si no fuera la de nadie en concreto. La
do. Somos desde una identidad cultural de- queja suele ir más lejos. Este conjunto teóri-
terminada y ésta es clave para nuestro des- camente neutral de principios ciegos delante
arrollo como personas sociales. No se puede la diferencia, es de hecho un reflejo de una
sacrificar el aspecto de reconocimiento de la cultura hegemónica. Por lo tanto sólo las cul-
identidad sólo por otras razones. La igualdad turas minoritarias u oprimidas se ven forza-
entendida de forma compleja tiene que tener das a adoptar una forma aliena. Por lo tanto
presente que los hombres y mujeres para po- la sociedad respetuosa y ciega a la diferencia
der desa-rrollarse plenamente desde el punto no sólo es inhumana sino que también de
de vista psicológico y para poder relacionar- una manera sutil e inconsciente es considera-
se con los otros sin complejos ni patologías, blemente discriminatoria”3.

La inclusión del derecho a la Cómo se dan las identidades en los


diferencia en el ámbito individual y Estados modernos
colectivo tiene que estar dentro de Las identidades se dan de múltiples for-
mas en los Estados Modernos. En éstos, se
una noción de igualdad básica. El
privilegia la ciudadanía y sus derechos den-
derecho a la diferencia cultural no tro de un marco político constitucional. Es-
28
puede romper la igualdad básica en tos Estados acostumbran a tomar una de las
el ámbito socioeconómico culturas, la mayoritaria, como la común a los
ciudadanos. Encontramos a las demás o bien
minorizadas, sin marco jurídico y político

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análisis

que les permitan medidas de autoprotección, blación del país receptor. Son unos temores
o bien con marcos jurídicos o políticos que sí muy discutibles en el contexto europeo ya
les permiten medidas de protección ante la que es falso desde el punto de vista económi-
cultura mayoritaria (marcos jurídicos dife- co: quienes llegan representan mano de obra
renciados, medidas de discriminación positi- joven, que no ha sido necesario formar y
va de la cultura minoritaria, etc.). que, si son legales, cotizan y ayudan a man-
No es nada fácil la mutua armonía entre tener el envejecido Estado de bienestar euro-
culturas ya que los Estados, aunque privile- peo. La amenaza puede también ser percibi-
gien el marco político (derechos y deberes de da en su aspecto cultural, en razón de las cos-
ciudadanía), acostumbran a apoyar a la cul- tumbres o las lenguas diferentes de quienes
tura mayoritaria en mayor medida que a las llegan, especialmente en Estados poco acos-
culturas minoritarias. Además, algunos Esta- tumbrados a la diversidad. Incluso podría-
dos modernos no se han constituido desde la mos afirmar que las zonas que han recibido
aceptación consensuada de un mínimo mar- un gran número de inmigrantes provenientes
co común para todos los ciudadanos que per- de regiones del mismo país con culturas dife-
mita las diferencias culturales. Por el contra- rentes, son las que experimentan una mayor
rio, han evolucionado más bien desde un pa- dificultad para aceptar la nueva inmigración
sado en el que estos Estados lucharon por su- proveniente de países con culturas más aleja-
primir las diferencias nacionales: han unifor- das. Habría que analizar los factores que son
mado culturalmente el Estado eliminando al- responsables de dicho fenómeno en la zona
gunas de las culturas existentes.
Otra situación que se da dentro de los Es-
tados modernos es la de las personas que han La igualdad entendida de forma
llegado en busca de oportunidades laborales,
huyendo de persecuciones políticas, del ham-
compleja tiene que tener presente
bre, de la sequía o del paro, y que llevan aso- que los hombres y las mujeres para
ciadas identidades culturales diferentes a las poder desarrollarse plenamente
del Estado receptor, pueden ser vistas como desde el punto de vista psicológico y
29
una amenaza por los ciudadanos del Estado
para poder relacionarse con los
que les acoge. A menudo la amenaza es per-
cibida no en razón de lo cultural, sino en otros sin complejos ni patologías,
cuanto pueden afectar al bienestar de la po- necesitan una matriz comunitaria

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análisis
receptora como podría ser su identidad toda- dad y perpetuarse a si misma (transmisión a
vía en formación o no consolidada, la posi- las nuevas generaciones). Esta supervivencia
ble competencia laboral que esas personas se ha de entender no en términos esencialistas,
suponen o la competencia con respecto a los sino dinámicos, es decir, que las personas de la
servicios que ofrece el Estado (educación, sa- cultura puedan decidir cómo quieren que so-
nidad, asistencia social). Los inmigrantes, al breviva y cómo quieren que se interrelacione
tener menos recursos, son discriminados po- con las otras culturas (que entre en el necesa-
sitivamente sin que el Estado aumente los re- rio diálogo intercultural). Que no se sientan
cursos económicos dedicados a dichos servi- atacadas, “minorizadas” o inferiores a las
cios, a pesar del aumento de población. Esta otras, sino que puedan evolucionar desde ellas
discriminación positiva no proviene del he- mismas. Es necesario tener muy presente que
cho de ser inmigrantes, sino de cumplir más muchas de estas culturas han sido a menudo
criterios para recibir ayudas sociales. atacadas, sea por medio de prohibiciones lega-
les explícitas (no dejando que se transmitan ni
El respeto a la diversidad implica se expresen), o sea por formas sutiles de sumi-
apoyo a las culturas minoritarias o sión que han conducido a muchas personas a
sentir vergüenza de su propia cultura como
minorizadas cultura inferior, propia de incultos... Hay que
El hecho de dar valor a la diversidad im- tener en cuenta también que es posible que las
plica la defensa, dentro de los marcos estata- comunidades culturales pidan derechos hasta
les y supraestatales, de las culturas minorita- ahora inhabitúales para proteger su cultura.
rias (compartidas por pocas personas) y mino- Por ejemplo, el derecho de tener una represen-
rizadas (que han sido sofocadas durante tiem- tación en las instituciones políticas del Estado
po por una cultura mayoritaria en el ámbito para evitar que una minoría nacional o étnica
político estatal). Esta defensa se ha de dar de fuese ignorada en las decisiones que afectan a
múltiples formas ya que la situación de parti- toda la sociedad. Podrían pedir cuotas en un
da no es simétrica respecto a la cultura mayo- Parlamento para compensar el hecho de que el
ritaria. La cultura minoritaria dispone, histó- sistema democrático sólo dé representación a
rica o actualmente, de menos instrumentos le- las mayorías. Derechos políticos de autogo-
gales y sociales para su supervivencia. Es posi- bierno (gobiernos autónomos, marcos jurídi-
ble que no posea medios de comunicación, cos diferenciados) para que la minoría no sea
que no sea divulgada por el sistema educativo subestimada o sobreestimada en las decisio-
o no sea respetada por la administración, o tal nes, sobre todo en aquellas que afectan a su
vez que sea claramente perseguida. Pensamos, cultura (cuestiones educativas, desarrollo de
de inmediato, en medidas legales para ofrecer recursos, lengua...). Podrían solicitar también
protección, pero lo que se necesita en primer derechos políticos que protejan determinadas
lugar es la concienciación de todos, es decir, de prácticas culturales y religiosas específicas que
las otras comunidades, respecto a este valor de no pueden estar adecuadamente apoyadas por
la diversidad. Las medidas legales serían un el Mercado o que están en desventaja en una
segundo paso para que la cultura minoritaria legislación vigente forjada a partir de la cultu-
pueda sobrevivir, es decir, vivir en su comuni- ra mayoritaria. ©

Notas
1. Taylor, C., La política del reconeixement, dins
Comunitat i nació, A. Castiñeira (dir), Proa,
Barcelona, 1995, p. 207. Original: Taylor, C.,
Multiculturalism and Politics of Recognition,
Princeton, 1992.
2. Fraser, N., Rethinking Recognition, in New Left
Review 3, May-jun. (2000), 107-120. Fraser, 30
N., Honneth, A. Redistribution or Recognition:
A Political-Philosophical Exchange, New Left
Books, 2004.
3. Taylor, C., La politica del reconeixement, dins
Comunitat i nació, A. Castiñeira (dir), Proa,
Barcelona, 1995, p. 207-208. Original: Taylor,
C., Multiculturalism and Politics of Recognition,
Princeton, 1992

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análisis

Los historiadores y científicos sociales que han estudiado


el nacionalismo en las últimas décadas han dejado bien
establecido que la existencia de naciones no es un hecho
natural ni un rasgo constante en la historia humana,
sino un fenómeno reciente y, en cierto modo, artificial,
promovido por élites culturales que persiguen objetivos
políticos. Lo cual de ningún modo quiere decir que tal actividad
sea ilegítima, ni tampoco que la construcción ofrecida bajo el
nombre de “nación” sea completamente caprichosa y pueda
tener éxito sin relación con rasgos culturales preexistentes.
En el caso español, es indiscutible que existía una
cierta identidad cultural previa a la era de las
naciones. En el mundo antiguo y en el medieval
se hablaba de “Hispania”, aunque éste fuera un
concepto no político, sino meramente geográfico,
y por supuesto no coincidiera con la actual España,
pues hacía referencia a toda la Península,
incluida Portugal.

La identidad
española en el
mundo de las
naciones
a afirmación de esta identidad española

L José Álvarez Junco


análisis
Catedrático de Historia de los
Movimientos Sociales y Políticos.
Universidad Complutense de Madrid
con perfiles semejantes a los que adquiriría
en los tiempos contemporáneos se debió a
un hecho inicialmente político: la unificación de
todos los reinos peninsulares, salvo Portugal, en
manos de los Reyes Católicos, alrededor del año
31
1500. Casi en el mismo momento en que nacía es-
te conglomerado de reinos, se produjo el afortu-
nado viaje colombino y la vinculación con la casa

©RÍTICA ❙ Nº 961 ❙ Mayo-Junio 2009


análisis
del llamado “Siglo de Oro”, pieza de sangre”. Al final de
hicieron surgir un halo caris- ese proceso, con métodos sin
mático, no sólo en torno a la duda brutales, no hay duda
dinastía sino también alre- de que se había logrado una
dedor de esos “españoles” a gran integración de la socie-
los que se empezaron a atri- dad hispana alrededor del
buir hazañas que se remon- criterio de “cristiano viejo”.
taban al mítico Hércules o a A este criterio étnico se aña-
Túbal, nieto del bíblico Noé. día la sumisión y lealtad al
trono de los Habsburgo, los
Factores de dos polos sobre los que se
homogeneidad asentaba aquella identidad,
La Reforma Protestante, bien marcada aunque toda-
que para Benedict Anderson vía no “nacional”.
dio lugar a los espacios cul- Con la sustitución de los
turales que precedieron a las Habsburgo por los Borbo-
naciones contemporáneas, nes, los gobernantes del siglo
fue un segundo dato que re- XVIII impusieron un impor-
forzó la identidad colectiva tante giro político, inspirados
española. Las guerras de re- por el deseo de rectificar el
ligión fueron conflictos in- curso decadente de la era an-
ternos, pero se presentaron terior. Tomando como mode-
como enfrentamientos con- lo la Francia de Luis XIV, se
tra entes colectivos exterrio- tendió a transformar la vie-
res, enemigos de “nuestra ja “monarquía” o conglo-
forma de ser”. En esta pug- merado de reinos y señoríos
na, la monarquía española en un único “reino de Espa-
se enfrentó con el mundo ña”, para lo que se centrali-
protestante y para toda Eu- zó el poder y se suprimieron
ropa “los españoles” queda- fueros y diferencias jurídi-
ron identificados con el ca- cas, con objeto de homoge-
tolicismo más intransigente. neizar el territorio y sus
A ello se añadió otro factor súbditos. Se fomentaron,
“Sombra” (1981) Equipo Crónica

de homogeneidad, cual fue además, las “luces”, para


la limpieza étnica emprendi- modernizar la sociedad y
da con el fin de eliminar los hacer que creciera la econo-
restos que sobrevivían de la mía y, con ella, los recursos
diversidad religiosa y cultu- del Estado. Pero se hizo so-
ral que había imperado en la bre todo un esfuerzo, que
Edad Media en aquel terri- por primera vez puede con-
torio fronterizo con el mun- siderarse ya pre-nacional,
do islámico. Desde finales por construir una identidad
del siglo XV hasta comien- cultural colectiva ligada al
imperial de los Habsburgo, zos del XVII, no sólo se pu- Estado.
lo que elevó a la nueva mo- so a ju-díos y musulmanes
narquía unificada por los ante la tesitura de convertir- En busca de la
Reyes Católicos a la supre- se o ser expulsados del país, “identidad española”
macía europea. Tan sorpren- sino que se marginó luego a El ejemplo más elocuen-
32
dentes éxitos diplomáticos y sus descendientes, conversos te de este esfuerzo político-
militares, a los que se añadió y moriscos, por medio de los cultural fueron las reales
la gran creatividad cultural llamados “estatutos de lim- academias. Pero hubo otros

©RÍTICA ❙ Nº 961 ❙ Mayo-Junio 2009


análisis

El siglo XIX comenzó de


una forma indiscutiblemente
positiva desde el punto de
vista de la construcción na-
cional: una guerra que, pese a
ser de causas muy complejas,
quedó registrada en la memo-
ria como un movimiento
unánime y espontáneo contra
un invasor extranjero. El
principal rasgo político-cul-
tural de las décadas que se
deslizaron a continuación
consistió en una reformula-

“Ruptura nº2 (a tijeras)“. (1974) Equipo Crónica


ción de la cultura en términos
nacionales, de forma muy se-
mejante a lo que habían ini-
ciado los ilustrados y hacían
los liberales en otros países
europeos. El prisma nacional
se aplicó a los más diversos
terrenos de la cultura: la his-
toria, en primer lugar, pero
también la literatura, la pin-
tura, la música, la arqueolo-
gía, la antropología, la arqui-
tectura, incluso el mobiliario
doméstico, se reorientaron
guiados por una búsqueda y
fenómenos significativos, co- dernizador era preciso reo- un reforzamiento de la identi-
mo la introducción de la ban- rientar aquella identidad dad “española”.
dera roja y gualda y de la construida en el pasado alre-
“Marcha de Granaderos” en dedor de la monarquía abso- Identidad nacional
tiempos de Carlos III, futuros luta y el catolicismo contra- problemática
símbolos nacionales. Los cír- rreformista, rectificando o
culos intelectuales que apoya- eliminando aquellas tradicio- Mientras tal cosa ocurría
ban las tareas reformistas de nes y valores heredados en en el interior, cambiaba, con
la monarquía iban, por otra los que veían la raiz de la de- el romanticismo, la imagen
parte, expresando en el XVIII cadencia anterior. Con lo que extranjera, y los viajeros in-
una conciencia de identidad servían en bandeja a los cír- gleses o franceses del XIX,
de indiscutible contenido na- culos conservadores la conde- que se complacían en la ima-
cional. Este impulso naciona- na de los reformistas por ex- gen oriental y arcaizante de
lista de los ilustrados se en- tranjerizantes y “antipatrio- España, valoraban el atraso,
contró con obstáculos deriva- tas”. considerado fidelidad a la
dos de la dificultad de engar-
zar la modernización que Nadie, ni fuera ni dentro, dudaba hacia
buscaban los reformistas con
33 las tradiciones heredadas. 1850 de que existía una “forma de ser”
Porque para poner el senti-
miento de “españolidad” al
española, un carácter que figuraba entre los
servicio de su proyecto mo- cinco o seis más marcados de Europa

©RÍTICA ❙ Nº 961 ❙ Mayo-Junio 2009


análisis
propia identidad, y admira- servicios públicos, carreteras, demos intuir que fue el resul-
ban la profundidad y sinceri- hospitales, escuelas. Era im- tado lógico de aquel siglo XIX
dad de creencias que se creía posible moldear realmente la en el que no se había “nacio-
ver en la intolerancia católi- vida social. La enseñanza, te- nalizado a las masas” por me-
ca. España disfrutaba, pues, rreno crucial para la naciona- dio de escuelas, ni fiestas, ni
de una imagen muy “fuerte” lización de la sociedad, se símbolos nacionales (bande-
en el exterior, y tampoco fal- abandonó en manos de la ra, himno, monumentos,
taban, en el interior, las crea- Iglesia, en parte por carencia nombres de calles)…
ciones culturales que descri- de recursos estatales, pero en Lo positivo de aquel trau-
bían al país como “nación”. parte también porque los go- ma fue que todas las fuerzas
Nadie, ni fuera ni dentro, du- bernantes conservadores pen- políticas, y el conjunto de la
daba hacia 1850 de que exis- saban que la religión seguía opinión, se convencieron de
tía una “forma de ser” espa- siendo el lazo social esencial. que era necesaria una grave sa-
ñola, un carácter que figura- cudida para “regenerar” el pa-
ba entre los cinco o seis más Llega el descontento ís. Y, tras unos años de descon-
marcados de Europa. Y, sin Tras tantos desastres polí- cierto y de complicadas y con-
embargo, el siglo XX recibió ticos internos y tanta ausencia tradictorias propuestas de “re-
del XIX una identidad nacio- de protagonismo internacio- generación”, se fueron reali-
nal problemática. ¿Cuáles nal generaron, como es lógico, zando reformas de suficiente
pudieron ser los motivos? una imagen muy negativa de
El primer problema fue, la propia identidad colectiva.
sin duda, la debilidad política Tanto en los grabados de la
y económica del Estado. Polí- prensa satírica del XIX como
tica, porque era un Estado en en la literatura política se fue
perpetuo cambio (de absolu- formando una idea pesimista
tismo a liberalismo, de mo- del país -al que se identificaba,
narquía a república; dentro según el mundo mental del
de la monarquía, de una di- momento, con “la raza”-,
nastía a otra, y, dentro de la muy distinta de la imagen
república, de unitaria a fede- triunfal que presentaban la
ral) y, por tanto, con una legi- Francia o la Inglaterra de la
timidad constantemente cues- época. Ello ocurrió mucho an-
tionada. Cualquiera que fue- tes de 1898, pero fue, desde
ra la situación, siempre había luego, la pobre actuación en la
una parte importante de la guerra hispano-norteamerica-
opinión que no se sentía re- na de aquel año (el “Desas-
presentada por quienes ocu- tre”) la que acabó generando
paban el poder. la enorme literatura sobre el
A ello se añadieron los llamado “problema español”
problemas del erario público. que caracterizó al siglo XX.
Cargado con una deuda que La crisis derivada de la derro-
venía de las guerras de finales ta en la guerra cubana no fue
del XVIII y se había agravado de tipo económico, ni exacta-
con los conflictos napoleóni- mente político, pero sí de au-
co y carlista, la mayor preo- toimagen nacional, de dudas
cupación de cualquier minis- sobre las virtualidades de la
tro de Hacienda a lo largo del identidad colectiva. Incluso la
siglo fue cómo pagar los inte- pasividad popular que se ob- 34
reses de los bonos estatales servó fue interpretada como
para el año siguiente. En tal un síntoma más de la “dege-
situación, era imposible crear neración de la raza”. Hoy po- Monumento a los héroes del Dos de Mayo
(Madrid, España)

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análisis
profundidad como para po- formación de maestros. Sus mamento de Hitler, Mussoli-
der decir que la España de gobernantes estaban motiva- ni y Stalin), aspectos sociales
1931 era sustancialmente di- dos sin duda por un impulso (lucha de clases), culturales
ferente a la de 1898. Se im- patriótico, pues deseaban la (la España laica contra la ca-
pulsó fuertemente la urbani- transformación del país para tólica), diversas concepcio-
zación del país y se crearon ponerlo en condiciones de nes de la estructura estatal
carreteras, pantanos y escue- competir con sus vecinos eu- (tensiones centro-periferia),
las. Incluso se intentó, aun- ropeos. Pero resurgió el clási- enfrentamiento entre la Es-
que tardíamente, la educa- co problema de las élites mo- paña urbana y la rural... Pe-
ción masiva en términos na- dernizadoras españolas: que ro todo se simplificó en tér-
cionales, sobre todo bajo Pri- se veían obligadas a imponer minos nacionalistas: España
mo de Rivera. Pero esta últi- cambios que atentaban con- contra sus enemigos exterio-
ma tarea tuvo que enfrentar- tra sentimientos y tradiciones res. Ambos bandos, defen-
se con, al menos, dos proble- seculares, como el catolicis- diendo en realidad las dos
mas: la inclinación de las éli- mo. Por otra parte, con gran versiones de la nación que
tes periféricas, en especial falta de habilidad y de respe- venían del XIX (la liberal,
barcelonesas, hacia naciona- to hacia la cultura anterior, laica y progresista, y la cató-
lismos alternativos al espa- los nuevos dirigentes cambia- lico-conservadora), preten-
ñol; y la de intelectuales y ron la bandera, el himno, la dieron repeler una “invasión
grupos descontentos de todo fiesta nacional. Todo fue par- extranjera” e invocaron la
el país hacia el internaciona- tidista, no integrador. Guerra de la Independencia o
lismo obrero. Frente a la República se Numancia y Sagunto como
movilizó una oposición que precedentes de su lucha. Ob-
Las dos versiones de la adoptó como consigna co- viamente, quienes acabaron
nación mún la defensa de las tradi- ganando esta batalla propa-
Con la II República pare- ciones y creencias religiosas, gandística, y apropiándose
ció haber triunfado al fin el síntesis de la esencia nacio- del adjetivo “nacional”, fue-
proyecto modernizador y el nal. La Guerra Civil de ron los franquistas.
nacionalismo laico y liberal, 1936-1939, en la que culmi-
heredado del siglo XIX. Con- nó aquel intento de cambio Camino del
siderando la pedagogía clave político, fue otro conflicto de desprestigio
de la transformación, el régi- gran complejidad, en el que Durante la Guerra, y en
men hizo un esfuerzo especial se mezclaron aspectos inter- especial a partir de su finali-
en la creación de escuelas y la nacionales (las tropas y ar- zación, se inició, por fin, una

35

Firma del tratado de adhesión de España a la Comunidad Europea

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análisis

La pertenencia misma a la Unión cambios se ha desatado, ade-


más, sobre el país a partir de
Europea y a otras instituciones y entonces. La transición y la
consolidación de un sistema
organismos supranacionales ha democrático han dotado al
reforzado al Estado a la vez que le ha Estado de una legitimidad que
no tuvo ninguna de las situa-
restado competencias ciones de los últimos dos si-
glos. El crecimiento económi-
co ha hecho sentir, por fin, a
intensísima etapa de naciona- Todo ello redundó en el los españoles que pertenecen a
lización de masas. La España desprestigio del nacionalismo una nación europea moderna
autárquica de los años cua- español. Para las generacio- y “normal”. La pertenencia
renta se vio sometida a un nes jóvenes, que comenzaban misma a la Unión Europea y a
verdadero diluvio propagan- a viajar o a establecer contac- otras instituciones u organis-
dístico en términos patrióti- tos con el mundo exterior, la mos supranacionales ha refor-
cos: fiestas nacionales, monu- idea misma de España pare- zado al Estado, a la vez que le
mentos (cruces de los caídos), cía una creación de la dicta- ha restado competencias. Los
desfiles, himnos, campamen- dura, olvidando que había nacionalismos, por otro lado,
tos juveniles, películas... Pero existido un españolismo libe- han perdido un cierto atracti-
aquella campaña, aparte de ral. “España” se identificaba, vo, ligados como están ahora
tardía, careció de voluntad para el mundo entero pero a la periferia europea y a fenó-
integradora. Había serias in- también para la propia oposi- menos de subdesarrollo y vio-
tenciones de borrar de la his- ción interna, con la imagen lencia civil. El régimen de las
toria todo el pasado liberal o de atraso, de brutalidad, de autonomías ha tenido un cier-
no estrictamente católico, lo militarismo, de “excepciona- to éxito, lo que ha consolida-
cual incluía a un Pérez Gal- lidad” en general, que teñía do en el poder a nuevas élites
dós o a la práctica totalidad al régimen, frente a la demo- regionales interesadas en
de las generaciones del 98 o cracia y la modenidad repre- mantener el statu quo.
del 27. Era una forma de im- sentadas por “Europa”. Este En definitiva, la identidad
plantar una identidad nacio- sentimiento era especialmen- nacional española se está re-
nal demasiado brutal, im- te fuerte en las zonas indus- definiendo, alrededor de la
puesta por la fuerza: se humi- trializadas, y más cercanas a lealtad al sistema constitucio-
lló a catalanes católicos y la frontera francesa, como nal y el reconocimiento de la
conservadores diciéndoles Cataluña o el País Vasco. De diversidad cultural del país.
que no hablaran como “pe- ahí que las reivindicaciones Todo ello se inserta en una re-
rros” o que hablaran “la len- democráticas se desarrollaran definición general de las iden-
gua del imperio”. Toda esta en tan íntima conexión con tidades colectivas en el mun-
mitología nacionalista se los sentimientos nacionalistas do entero, enfrentado ahora
mezclaba, además, con la periféricos. con problemas radicalmente
propaganda del régimen; al nuevos, como la globaliza-
final de la epopeya nacional, ción cultural y económica o
siempre aparecía Franco co- Redefiniendo la la “guerra de civilizaciones”,
mo redentor del país frente al identidad nacional ajenas ya a los planteamien-
bolchevismo y el separatis - La Constitución de 1978 tos nacionalistas clásicos. Co-
mo; un “¡Viva Franco!” era consagró, al fin, la diversidad mo ocurre siempre en la his-
inseparable del “¡Arriba Es- cultural de España y estable- toria, el futuro de este proce-
paña!”. Medio país, al me- ció un régimen descentraliza- so de formación y evolución
36
nos, se sentía ajeno a aquel do, cuasi-federal, que recono- de la identidad española está,
conjunto de mitos y símbo- ce la existencia de “nacionali- pues, abierto. ©
los, aunque no pudiera opo- dades” en el interior de Espa-
nerse a ellos. ña. Un verdadero vendaval de

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análisis

El nacionalismo
catalán y el
catalanismo
político
Antoni Comín i Oliveres
análisis
Diputado del Parlament de Catalunya
y Profesor de ESADE (URL)

n poco de historia (probable-

U
mán, todos ellos pueden ser leídos como una
mente innecesario reacción, inmediata o tardía, ante el expan-
sionismo napoleónico. La paradoja estriba
El nacionalismo catalán nace a partir del en que, por medio de su autoafirmación na-
segundo tercio del siglo XIX como un amplio cional, los pueblos europeos –y aquí pode-
movimiento cultural y político, interclasista, mos incluir también los nacionalismos esla-
que tiene como proyecto el renacimiento de vos o escandinavos– no hacen sino asumir el
la lengua y la cultura catalanas, una reafir- sistema burgués liberal que Napoleón antes
mación de la historia y las tradiciones pro- que nadie había levantado y consolidado en
pias, la recuperación de las instituciones his- Francia. También el nacionalismo español
tóricas y, ligado a ello, la conquista de una contemporáneo responde a este esquema, se-
renovada autonomía política, es decir, de gún el cual la resistencia acaba por replicar el
mayores cotas de autogobierno. Todos los modelo social del invasor, pero partiendo a la
movimientos nacionales tienen, en algún gra- propia identidad nacional: las Cortes de Cá-
do, componentes tanto de nacionalismo de diz, tal como rechazaron al emperador fran-
“resistencia” como de nacionalismo “de do- cés, abrieron el camino del Estado liberal.
minación”. Pero en el caso catalán, si nos El nacionalismo catalán surge, sin lugar a
queremos atener a esta taxonomía clásica, dudas, de la confrontación con España en
estamos ante un caso en el cual predominan, tanto que realidad histórica ante la cual ne-
claramente, los factores del primer tipo. cesita afirmar su identidad cultural y su es-
De hecho, la mayoría de nacionalismos tructuración política la sociedad catalana.
europeos del XIX, con sus raíces culturales Pero sería equivocado entenderlo como un
románticas, con su rechazo del universalismo movimiento de oposición al nacionalismo es-
abstracto de la razón ilustrada y el individua- pañol contemporáneo, que al fin y al cabo
lismo liberal de los droits de l’homme y su emerge de manera casi simultánea –entre las
defensa de la defensa del “pueblo” y de su Cortes de Cádiz (1812) y la “Oda a la Pa-
37
“identidad originaria”, tienen algo de movi- tria” (1933) de Aribau, disparo de salida de
miento de resistencia. Ya sea el nacionalismo la Renaixença, median apenas veinte años– y,
español, cristalizado en la guerra de Indepen- en este sentido, todavía no ha tenido tiempo
dencia, o los nacionalismos italiano y ale- de generar dinámicas de reacción cuando las

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análisis
fuerzas culturales y políticas catalanas em-
piezan su movimiento de reivindicación.
El nacionalismo catalán
El nacionalismo catalán naciente, en reali- reciente, en realidad, no
dad, no reacciona tanto contra el presente co- reacciona tanto contra el
mo contra el pasado: contra una España im- presente como contra el
perial y absolutista –que durante el siglo pre-
cedente, desde 1714 y los Decretos de Nueva
pasado: contra una España
Planta, había arrasado su identidad, su len- imperial y absolutista en el
gua, su cultura y sus instituciones históricas– momento en que ésta empieza
en el momento en que ésta empieza a desmo- a desmoronarse
ronarse. El Estado absolutista moderno, le-
vantado en España por
los Borbones a partir de los Reyes Católicos, apuesta por un Reino
la guerra de Sucesión, se peninsular común: un momento clave de su
construyó sobre los ci- historia, en que posterga su “vocación medi-
mientos de un Imperio terránea” para anteponer su “vocación ibéri-
de ultramar que había ca”. Sin embargo, dado el vínculo priorita-
sido, durante los dos si- riamente castellano de las colonias america-
glos anteriores, la clave nas, Catalunya, matrona de España en el si-
del enorme poder políti- glo XV, nunca participará plenamente del
co y de la irradiación Imperio de ultramar labrado a partir del si-
cultural hispana. Pero glo XVI. Pero, si bien la conquista de Améri-
los vientos del liberalis- ca relegó la Corona catalanoaragonesa a un
mo, en el XIX, supusie- segundo plano, con los Hausburgo, Catalun-
ron una doble crisis: en ya siempre vería respetadas y conservadas
América, la de unas co- sus instituciones, lengua, costumbres y legis-
lonias alzadas en pro de laciones propias. 3) La llegada de la dinastía
su independencia, y en borbónica, que arrasó las instituciones, la
la Península, la del mo- lengua y la cultura del país, principalmente
delo absolutista. De he- como castigo por el apoyo catalán al preten-
cho, y aunque con fines diente austriaco, pero también en aras a una
distintos, tanto el nacio- modernización centralizadora del Estado, a
nalismo catalán como el imagen del modelo absolutista francés, con
nacionalismo español homogeneización lingüística y legislativa in-
contemporáneo se cons- cluidas.
truyen sobre el hueco Pero, paradojas de la historia, cuando lle-
que está dejando el Im- gue la hora de la Revolución industrial, la
perio en decadencia. España rentista y terrateniente, acostumbra-
Hasta aquél mo- da al oro de América, no sabrá adaptarse a la
mento, Catalunya ha- nueva cultura económica. Será Catalunya, la
bía vivido tres grandes tierra fronteriza con Europa, quien liderará
etapas, a lo largo de su el proceso de industrialización en la Penínsu-
historia. 1) La Catalun- la, dando lugar a una floreciente burguesía,
ya medieval, que tuvo apegada a los ensueños primero del romanti-
su apogeo en el siglo cismo y luego del modernismo. Así, el nacio-
XIII, cuando la Corona nalismo, en Cataluña como en el resto de Eu-
de Aragón era una de ropa, nacerá de la mano de la emergente cla-
las principales poten- se industrial y estrechamente asociado al
38
cias comerciales, políti- proyecto político liberal–conservador que és-
cas y culturales del Me- ta sustenta.
diterráneo. 2) La Cata- Desde sus inicios, en la segunda mitad del
lunya que, a partir de XIX, los movimientos sociales, culturales y

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análisis
políticos nacionalistas catalanes se caracteri- Si el catalanismo nacionalista es más bien eli-
zan por su diversidad ideológica y su variada tista y burgués, de gusto liberal o conserva-
extracción social. Ante esta realidad profun- dor, el catalanismo federalista es fundamen-
damente plural, la historiografía especializa- talmente democrático y popular, de aires so-
da ha preferido hablar más bien de catalanis- cialistas o libertarios.
mo político, siendo el nacionalismo sólo una Así descrito, hay que constatar que el na-
modalidad particular del mismo. Dos son las cionalismo catalán tiene también algún com-
corrientes principales que encontramos en el ponente de “nacionalismo de dominación”,
catalanismo político ya en sus orígenes –y pero no tanto identitaria como de clase. En
que, con las modificaciones inevitables, lle- tanto que ideología de una clase burguesa en
gan hasta nuestros días–. Frente a un catala- ascenso, el mito nacional servirá también de
nismo nacionalista, que entiende la nación estrategia para religar las distintas clases so-
como una realidad preexistente de profundas ciales en una mistificada unidad colectiva,
raíces históricas, con una esencia determina- que ayude a mitigar el incipiente conflicto so-
da por la lengua, las tradiciones, derecho cioeconómico capitalista. De hecho, durante
propio o las instituciones seculares, encon- los siglos XIX y XX, en reiteradas ocasiones
tramos un catalanismo de adscripción fede- el nacionalismo catalán no dudará en aliarse
ral, que entiende la nación como el fruto un con el conservadurismo español, a pesar de
contrato cívico entre ciudadanos, considera- sus ribetes anticatalanistas, siempre que su
dos como el punto de partida real de todo miedo a la izquierda y a las clases populares
proyecto de “libre federación”. se lo aconseje. Contradicción que, de hecho,
Haciendo una descripción algo simplista ha arrastrado hasta nuestros días.
de los dos modelos, podríamos decir que el También desde sus inicios, el catalanis-
primero es conservador y católico, mientras mo, en su diversidad, reconoce que la “cues-
que el segundo es progresista y librepensa- tión catalana” implica, de manera necesaria,
dor; el nacionalismo es de raíz romántica, la “cuestión española”. De ahí que, en un
apegado a los mitos medievales en los que se principio, no haya catalanismo sin proyecto
funda la nación histórica, mientras que el fe- para España. Así, el federalismo catalán será
deralismo es ilustrado y se proyecta hacia el un impulsor clave del federalismo español de
futuro más que hacia el pasado, con la mira- la Iª República. O el mismo Prat de la Riba,
da puesta en federaciones cada vez mayores. máximo exponente del nacionalismo conser-
vador, a pesar de defender el
derecho de toda nación –y
también la catalana– a tener
su propio Estado, entiende
que los vínculos históricos
con España son tan antiguos
y tan sólidos, que renuncia
al independentismo para
proponer una relación con-
federalizante con el Estado.
Sirvan estos dos ejemplos
como muestra de cómo para
el catalanismo político la
modernización y la regene-
ración de España pasan a
ser, de algún modo, condi-
ciones necesarias del propio
39
progreso nacional catalán.
Izquierda: Bonaventura Aribau, padre de la “reinaxençia” (Escultura en el Parque de la
Ciudadela de Barcelona). Derecha, Prat de la Riba máximo exponente del nacionalismo El catalanismo
conservador
político hoy

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análisis

Frente a un catalanismo
nacionalista que entiende la
nación como una realidad
preexistente de profundas
raíces históricas, encontramos
un catalanismo de adscripción
federal que entiende la nación
como fruto de un contrato
cívico.

lidad, carece de identidad nacional y que en


él conviven cuatro naciones diferenciadas, de
igual rango, que deberían estar vinculadas
entre sí por medio de una relación confede-
ral. La nación catalana, para el nacionalis-
mo, se define por una identidad unívoca –cu-
yo núcleo sería la lengua y la cultura, la his-
toria y las instituciones propias– y con la
cual deben identificarse, poco o mucho, quie-
nes quieran formar parte de ella. (“Es catalán
todo aquél que vive y trabaja en Catalunya,
y que quiere serlo”).
2. El catalanismo federalista. Reconoce el
derecho a la identidad, pero lo entiende más
bien como un derecho de ciudadanía indivi-
dual –aun cuando a veces se ejerza colectiva-
mente– que como un derecho colectivo de la
nación. De ahí que, para el federalismo, la
nación sea vista como una comunidad de ciu-
dadanos, plural desde el punto de vista iden-
titario. Ello no impide que proponga una es-
pecial protección de la lengua y la cultura ca-
talana, en tanto que identidad específica –y
minoritaria dentro del conjunto del Estado–.
Es partidario de una concepción federal del
Estado, que conceda a las Comunidades fe-
Jordi Pujol (arriba) y Pasqual Maragall, presidentes de
la Generalitat de Catalunya, de 1980 a 2003 y de 2003 deradas el mayor grado posible de autogo-
a 2006 respectivamente bierno, al tiempo que defiende que Catalun-
ya, en virtud de su especificidad nacional,
tenga en algunos asuntos un techo competen-
Podemos encontrar tres grandes familias cial mayor (federalismo asimétrico). Sin em-
en el catalanismo político actual, que no ne- bargo, no niega el carácter nacional del Esta-
cesariamente se corresponden con las fronte- do en su conjunto y, en este sentido, abraza
ras de los partidos políticos. la idea de España como “nación de nacio-
40
1. El nacionalismo conservador. Entiende nes”.
el derecho a la identidad como derecho de la 3. El independentismo. Considera que
“nación” en su conjunto (derecho colectivo). Cataluña nunca podrá alcanzar su plenitud
Considera que el Estado español, como tota- nacional dentro del Estado español. De ahí

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análisis
que promueva el derecho de autodetermina- entre estos dos proyectos: el federal (simétri-
ción, concretado en el derecho a un referén- co) y el centralista. El Estado de las Autono-
dum que contemple, como una opción demo- mías tiene rasgos claramente federales –po-
cráticamente elegida por los ciudadanos de deres legislativos autonómicos, previsión de
Catalunya, la posibilidad de la separación una creciente autonomía fiscal, un volumen
del resto de España. El independentismo, muy de-sarrollado de competencias propias,
contra lo que se piensa a menudo, hunde sus etc.– pero mantiene todavía restos del mode-
raíces más bien en la tradición federal que en lo centralista –ausencia de un Senado federal,
la nacionalista: surgió como reacción ante el nula cooficialidad de las lenguas en las insti-
fracaso de la Iª República, que fue abortada tuciones comunes, distribución competencial
por las fuerzas conservadoras no tanto por confusa, una justicia todavía centralizada, o
su carácter federal como por su carácter iz- un sistema de financiación de las comunida-
quierdista. De ahí que una parte de los fede- des autónomas que no cumple ni los más ele-
ralistas catalanes concluyesen que el federa- mentales criterios del más simple de los mo-
lismo en España, por estar identificado con delos federales (que las comunidades ricas
la izquierda en un país predominantemente paguen más que las pobres es lo propio del
conservador, era una quimera y optasen por federalismo solidario, pero que las ricas co-
la separación. bren por debajo de la media y las pobres por
Se puede decir que estas tres versiones del encima, como ocurre hoy en España, no hay
catalanismo político están, a la vez, muy le- federalismo que lo justifique), etc.-.
jos y muy cerca entre sí. Desde fuera, su mí- No es de extrañar, pues, que el hilo con-
nimo común denominador puede parecer ductor del catalanismo político, desde los co-
muy elevado –no en vano tienen una historia mienzos de la democracia hasta hoy, haya si-
reciente de lucha común contra la dictadu- do la lucha por desarrollar el Estado de las
ra–. Desde dentro, hay que admitir que sus Autonomías hasta el límite de sus posibilida-
diferencias, sin ser insalvables, son conside- des: primero, durante los veinte años de pu-
rables. Hoy, la clave de las divergencias entre jolismo, con el despliegue paulatino pero in-
nacionalismo, federalismo e independentis- cesante del Estatut d’Autonomía del 78 y,
mo quizás radica, sobre todo, de su mirada luego, con el impulso de un nuevo Estatuto
hacia España. La cual, a su tiempo, depende que forzase una evolución claramente federal
de los proyectos de España que desde Cata- del conjunto del Estado, durante el mandato
lunya se perciben al otro lado de la frontera, de Maragall. En este contexto, la relación del
y que serían fundamentalmente dos: catalanismo político con la Constitución es,
1. Un proyecto federal, pero de federalis- como mínimo, ambivalente: se reconoce que
mo clásico o simétrico: partidario de profun- ha permitido, sin duda, el mayor desarrollo
dizar en la descentralización política y admi- del autogobierno en toda la historia de la Ca-
nistrativa del Estado, pero a condición que talunya contemporánea; pero se duda de que
todas las Comunidades Autónomas alcancen
el mismo techo competencial. Moderada-
mente sensible a la pluralidad lingüística y Quizá el problema principal
cultural del Estado. del catalanismo con la
2. Un proyecto centralista, poco amigo Constitución no sea tanto el
de conceder más poder y competencias a las
Comunidades Autónomas, partidario de insuficiente techo
mantener el máximo de capacidad política y competencial, sino la
financiera en manos de la Administración
central del Estado. Escasamente sensible a la
generalización de un mismo
41
pluralidad lingüística y cultural. nivel de autogobierno en todas
La propia Constitución, fruto del prag- las comunidades autónomas,
matismo y de la correlación de fuerzas exis-
tente en el momento constituyente, vino a di- al margen de la condición de
bujar un modelo territorial a medio camino nacionalidad histórica

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análisis
sión del federalismo clásico (simétrica), la del
federalismo catalanista (asimétrico) y la del
nacionalismo confederal.
El confederalismo considera, a menudo,
que debería haber asimetría en todos los

Palacio de la Generalitat de Catalunya. © Wikimedia commoms


campos: lo contrario es rechazado despecti-
vamente con la expresión “café para todos”,
que vendría a resumir todas las injusticias del
modelo territorial español para con Catalun-
ya. ¿Si Catalunya es distinta, si no es ni Mur-
cia ni La Rioja, cómo se le va a dar lo mismo
que al resto? Por esto, considera que el fede-
ralismo (simétrico) es una suerte de discrimi-
nación. Por su lado, el federalismo simétrico
considera, por el contrario, que la igualdad
entre los ciudadanos del Estado requiere la
igualdad competencial entre todos sus terri-
torios. ¿Si todos los ciudadanos son iguales,
porqué vamos a tratar de distinta manera a
los catalanes? El federalismo simétrico consi-
dera que la asimetría sistemática del confede-
pueda dar encaje no ya a un modelo confede- ralismo es una sutil forma de encubrir privi-
ral, ni por supuesto a un proceso de indepen- legios.
dencia, sino ni siquiera a un modelo de fede- El federalismo asimétrico pretende abrir
ralismo asimétrico. un proyecto intermedio entre estas dos mode-
Quizás el problema principal del catala- los. Como el nacionalismo, considera que los
nismo con la Constitución no sea tanto el in- derechos de identidad son importantes. Pero
suficiente techo competencial, sino la genera- a diferencia de éste, los considera derechos de
lización de un mismo nivel de autogobierno los ciudadanos y no de la nación misma. Co-
por igual a todas las Comunidades Autóno- mo el federalismo simétrico, considera que la
mas, al margen de la condición de nacionali- nación nace del pacto (la federación) entre
dad histórica. Para dar satisfacción, a las as- ciudadanos libres e iguales, dotados de dere-
piraciones catalanas, vasca, gallega –y, en chos fundamentales. Pero a diferencia de és-
parte, andaluza– el Estado autonómico abrió te, reconoce entre estos derechos el derecho a
las puertas de la descentralización a los de- la propia identidad nacional y constata que,
más territorios del Estado. Desde una lógica en el caso de España, estas identidades no es-
de federalismo clásico (simétrico), no habría tán distribuidas de manera homogénea a lo
nada que objetar. Sin embargo, las naciones largo del territorio –hay Comunidades con
históricas, y con ellas Catalunya, esperaban una única identidad nacional, hay otras que
de la España democrática no sólo la transfe- tienen dos–. Algo que no ocurre con los de-
rencia de recursos y de poder político–admi- más derechos –civiles, políticos, sociales– cu-
nistrativo, sino también el reconocimiento de yo contenido sí es idéntico para todos los ciu-
su especificidad nacional, es decir, de su “di- dadanos, vivan en el territorio en que vivan.
ferencia” en relación con el resto de territo- Por esto, el federalismo asimétrico consi-
rios del Estado. Este malestar catalán ante la dera que Catalunya, como ocurre a las demás
disolución de la especificidad catalana en un Comunidades históricas, es en parte igual y
autonomismo generalizador –que, supuesta- en parte diferente al resto de Comunidades
mente, no haría justicia a Cataluña como na- Autónomas: igual en lo que refiere al conte-
42
ción histórica, con una lengua propia y unas nido de unos determinados derechos (civiles,
instituciones seculares de las que el resto de políticos, sociales) y distinta en lo que se re-
Comunidades, en su mayoría, carecen– está fiere al contenido de los derechos relativos a
en la raíz del actual desencuentro entre la vi- la identidad (a la lengua, la cultura y las ins-

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análisis
A diferencia del federalismo asimétrico como una forma más
federalismo clásico que o menos declarada de federalismo simétrico
sólo pretende dar –de “café para todos”–. El federalismo simé-
trico (por lo general progresista) teme que
respuesta al problema de sea una versión encubierta del nacionalis-
la proximidad del poder mo –y se deja arrastrar por la homologación
sin más que el centralismo, eufemismo del
político respecto del nacionalismo español, hace entre catalanis-
ciudadano, el federalismo mo federalista (asimétrico) y nacionalismo
asimétrico pretende catalán–. A la postre, a menudo prefieren
pactar entre ellos, como dos viejos y conoci-
además dar respuesta al dos adversarios, antes que asumir la síntesis
problema de la que propone el federalismo asimétrico y po-
plurinacionalidad del ner fin a un contencioso que, en cierto modo,
a ambos beneficia.
Estado.
Breve conclusión
“Café para todos” parece, a priori, un
tituciones propias, etc.). Así, la distribución criterio justo e irrenunciable para cualquier
competencial, para el federalismo asimétrico, español, ya sea de izquierdas o de derechas.
no debe ser ni siempre simétrica (como pro- El primero lo defenderá, probablemente, en
pone el federalismo clásico), ni siempre asi- nombre de la igualdad de todos los ciudada-
métrica (como propone el confederalismo), nos. El segundo lo hará seguramente en nom-
sino mixta, simétrica o asimétrica según sea bre de la unidad de la patria. Para un catala-
el ámbito o materia. Intenta, con ello, atener- nista, ya sea nacionalista o federalista “café
se a la máxima aristotélica: “la justicia es tra- para todos” es una expresión incompatible
tar igual lo que es igual y diferente lo que es con la verdadera justicia inter-territorial.
diferente”. Ciertamente, la España democrática ha
A diferencia del federalismo clásico, que arrinconado el centralismo en el diván de la
sólo pretende dar respuesta al problema de la historia. Pero el federalismo simétrico queda,
proximidad del poder político respecto del hoy, irreversiblemente corto para la sociedad
ciudadano, el federalismo asimétrico preten- catalana. Entonces, visto que la propuesta
de además dar respuesta al problema de la confederal es inaceptable para España, ¿qué
plurinacionalidad del Estado. Si el simétrico nos queda?
es lo que podemos llamar un “federalismo de Desde el catalanismo político hay una
la descentralización”, el asimétrico pretende voz, no nacionalista, que dice: “si España no
ser a la vez un “federalismo de la descentra- es capaz de avanzar hacia el federalismo asi-
lización” y un “federalismo del reconoci- métrico -es decir, con algunas competencias
miento”. Lo cual, en teoría, debería situarlo simétricas y otras asimétricas, sin que eso sig-
en una situación de clara ventaja ante los de- nifique confederalismo- el problema catalán
más modelos en disputa: el confederalismo tendrá difícil solución. Y entonces, el sobera-
resuelve el tema del reconocimiento, pero no nismo, tarde o temprano, extenderá su hege-
el de la proximidad; el federalismo clásico re- monía. ¿Que es el soberanismo? El espacio
suelve el de la proximidad, pero no el del re- común en el que, hoy, se reconocen tanto los
conocimiento. independentistas (mayoritariamente, aunque
Si bien, planteado en estos términos, el no exclusivamente, de izquierdas) y los na-
federalismo asimétrico parece una propuesta cionalistas (mayoritariamente, aunque no
razonable, justa y que podría dar solución al exclusivamente, de derechas). Pero, puestos
43
eterno problema del encaje de Catalunya en en esta tesitura, siempre quedará pendiente
España, las cosas en la realidad política dis- una pregunta: ¿qué es más honesto, política-
tan bastante de ser así. El nacionalismo cata- mente hablando, optar por irse o conseguir
lán (por lo general conservador) considera el quedarse dentro con ventaja?©

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El nacionalismo
vasco:
Más de un siglo en la encrucijada

Resulta casi un tópico hablar de la


situación política vasca en los
últimos años como de una
continua encrucijada, un laberinto
que apenas deja espacio para la
política del día a día, puesto que
cada dos por tres hay que
enfrentarse a situaciones que
suponen o bien una refundación a
vida o muerte de la nación vasca o
su absoluta refutación. Así ha
sucedido con la reciente
investidura del socialista Patxi
López como nuevo presidente del
Gobierno Vasco, echando por
45
tierra la creencia casi mítica que Santiago de Pablo
identificaba necesariamente al análisis
lehendakari de Euskadi con el Catedrático de Historia Contemporánea.
Partido Nacionalista Vasco (PNV). Universidad del País Vasco-Euskal Herriko
Unibertsitatea

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análisis
n parte, ha sido la trágica permanen- conjunto del nacionalismo vasco, habiendo

E cia del terrorismo de ETA, aun debili-


tado en la actualidad, la que ha hecho
que el problema vasco sea muy diferente a la
pasado a mejor vida muchos de los grupos
que surgieron como alternativa al supuesta-
mente caduco nacionalismo sabiniano.
cuestión nacional que existe en otras comu- Para conseguir esta centralidad –no sólo
nidades. Sin embargo, también la peculiar en el conjunto del nacionalismo sino, al me-
historia del nacionalismo vasco, desde su nos durante parte de su historia, también en
fundación por Sabino Arana a finales del si- la propia sociedad vasca–, el PNV optó, tras
glo XIX, ha dado a este nacionalismo una los primeros momentos de radicalismo anties-
impronta especial, de la que todavía el PNV pañol de su fundador, por refugiarse en una
no ha podido o no ha querido desprenderse. calculada ambigüedad, que le permitiera su-
perar las múltiples contradicciones políticas y
Entre la radicalidad y el sociales existentes en su seno. Esta estrategia
posibilismo es lo que en otro lugar hemos denominado
La historia ya más que centenaria del na- péndulo patriótico del PNV, una auténtica
cionalismo vasco y de su principal y en deter- fórmula mágica que, manteniendo siempre su
minadas etapas históricas único representan- anclaje en la defensa de la identidad nacional
te, el PNV, se ha caracterizado por una doble vasca, ha ido oscilando alternativamente en-
y constante tensión: por un lado, la dicoto- tre las dos mencionadas almas del partido (la
mía entre una teoría política independentista radical y la moderada), dependiendo de las
y una praxis posibilista y autonomista; por circunstancias externas y del equilibrio de op-
otro, la oposición en su seno entre naciona- ciones e intereses internos.
listas moderados y radicales, que a menudo En la práctica, esta contradicción se ha
ha dado lugar a crisis y escisiones. Este doble hecho compatible durante buena parte de su
binomio se ha mantenido incluso cuando los historia con la participación, aun condiciona-
sectores más radicales del nacionalismo han da e instrumental, del PNV en la política es-
abandonado el PNV para formar un partido pañola, para alcanzar el reconocimiento de la
o un grupo netamente independentista, tal y personalidad política vasca. Así sucedió en
como sucedió con ETA en 1959 y con Herri 1917-1919, en buena parte de la II Repúbli-
Batasuna y sus sucesoras a partir de la Tran- ca, en la Guerra Civil, en la reconstitución del
sición democrática. Gobierno republicano en el exilio, en la Tran-
Así, a diferencia sición o incluso más
del nacionalismo recientemente en
catalán o del galle- los momentos de
go, el PNV ha lo- buena relación na-
grado mantener cionalista vasca con
desde 1895 hasta la los Gobiernos espa-
actualidad una con- ñoles de Felipe
tinuidad orgánica González o José
difícil de encontrar María Aznar.
en otros ámbitos Por el contra-
geográficos y políti- rio, en otras coyun-
cos. Aunque en las turas de su historia
últimas décadas el el PNV ha optado
PNV ha perdido la por la radicalidad
situación de mono- independentista,
polio absoluto que opuesta a cualquier
había tenido ante- participación en la
riormente dentro política española y
46
del nacionalismo a la obtención de
vasco, no por ello busto dedicado a sabino Arana, fundador del nacionalismo las migajas de auto-
ha desaparecido su vasco, en bakio, guipuzcoa nomía que podría
hegemonía en el concederle el Esta-

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análisis

Celebración del “Aberri Eguna”, día de la Patria Vasca

La peculiar historia
del nacionalismo
vasco, desde su
fundación por
Sabino Arana a
finales del siglo
XIX, ha dado a ese
nacionalismo una
impronta especial
de la que el PNV no
ha podido o no ha
47
querido
desprenderse Una de las manifestaciones más peculiares del folklore vasco: danza ceremonial
de bienvenida (Aurresku)

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análisis
El sector más moderado y
autonomista del De espaldas a España
Pero, incluso en momentos de implica-
nacionalismo ha mantenido ción pragmática del PNV en la gobernabili-
siempre una postura dad de España, el lastre de la doctrina sabi-
niana, radicalmente antiespañola, ha impreg-
ambigua, concretada en la nado el imaginario colectivo de los jeltzales
búsqueda de la autonomía, (nombre derivado del lema JEL, acrónimo de
pero sin renunciar, por Jaungoikua eta Lagi Zarra, “Dios y Leyes
viejas”, o Fueros). De este modo, a diferencia
medios pacíficos, a la soñada de la actitud más integrada de buena parte
meta final de la del nacionalismo catalán (reflejada en la fi-
gura de Francesc Cambó), el nacionalismo
independencia vasco ha vivido siempre de espaldas a Espa-
ña. Aunque el deseo de aislarse de los proble-
do español, que así trataría de que el pueblo mas españoles ha resultado imposible en la
vasco se olvidara de su verdadera meta, que práctica, como se demostró en la coyuntura
no sería otra que la independencia absoluta. de la Guerra Civil, en la Transición o en los
Ésta habría sido la doctrina aplicada por el avatares de las últimas décadas, el naciona-
primer Sabino Arana y por los jóvenes radi- lismo vasco ha carecido siempre de un pro-
cales aberrianos (imitadores del Sinn Féin ir- yecto para España. De hecho, ni siquiera el
landés) en la década de 1920. Concretada tantas veces moderado PNV ha aceptado co-
después en la idea un frente nacional vasco, mo meta final de su ideario nada que signifi-
que excluyera a los partidos políticos espa- cara la integración de Euskadi en el Estado
ñolistas, esta cara radical se convirtió en es- español, fuera ésta una autonomía, más o
trategia oficial del PNV en momentos pun- menos amplia, o un Estado federal o confe-
tuales, como el primer exilio en Francia, in- deral.
mediatamente después del final de la Guerra Sin embargo, no se puede simplificar,
Civil española, o el período iniciado en 1998, identificando toda la evolución histórica del
con el Pacto de Estella o Lizarra, que prece- nacionalismo vasco, todos sus sectores y to-
dió a una fallida tregua de ETA. das las coyunturas por las que ha transcurri-
do su historia con el Sabino Arana racista o
con el terrorismo de ETA. Así, para el nacio-
nalismo radical –que no tiene necesidad de la
ambigüedad del nacionalismo moderado o
posibilista–, España ha sido y es simplemen-
te el enemigo a batir, aunque en esta lucha
desigual entre España y Euskadi sólo desde la
década de 1960 ha predicado y utilizado de
forma directa y continua la violencia, como
medio para lograr la independencia absoluta
del País Vasco. Por el contrario, el sector más
moderado y autonomista del nacionalismo
ha mantenido siempre una postura ambigua,
concretada en la búsqueda de la autonomía,
pero sin renunciar, por medios pacíficos, a la
soñada meta final de la independencia. Esta
ambigüedad ha hecho que, a nivel simbólico,
48
la sola mención de la palabra España (susti-
tuida por el término “Estado”) sea un delito
Iñigo Urkullu, actual presidente del Partido Nacionalista de lesa patria, también para el nacionalismo
Vasco moderado.

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análisis
su actual presidente, Íñigo Urkullu, “que exis-
ta un péndulo. Esa supuesta ambigüedad del
PNV me parece un tópico sobre el que se ha
hecho mucha literatura (…). Yo ni soy auto-
nomista ni soy independentista; soy naciona-
lista y quiero que la nación a la que pertenez-
co decida por sí misma en igualdad”.
No obstante, incluso en épocas recientes
ese movimiento pendular se ha hecho presen-
te en el seno del PNV. Todavía en 2004, los
dos candidatos que se disputaron la presi-
dencia del partido respondían básicamente a
los dos extremos del péndulo: el más radical
de Joseba Egibar –apoyado por Xabier Arza-
lluz– y el más pragmático de Josu Jon Imaz,
que resultó vencedor. La decisión de este úl-
timo de no presentarse a la reelección, debi-
da en buena medida a discrepancias con la lí-
nea soberanista (eufemismo utilizado en los
Patxi López del Partido Socialista Vasco, actual Lehendakari últimos años por este sector en vez de inde-
pendentista, vocablo vinculado a la izquierda
Pero al mismo tiempo no se puede olvi- radical próxima a ETA) adoptada por el le-
dar que, tal y como escribió Javier Tusell, “el hendakari Juan José Ibarretxe, reveló que las
PNV forma parte del acervo de (…) la propia tensiones internas dentro del partido no ha-
historia de la democracia española. El papel bían desaparecido.
jugado desde una actitud a menudo incom- Sin embargo, esta ambigüedad seguía
prendida durante la guerra civil, su implanta- dando sus frutos, lo que sin duda muestra
ción durante el franquismo, su papel en el que la sociedad vasca, como ya sucedió en la
germinar de una de las grandes familias Transición, es mayoritariamente partidaria
ideológicas que hicieron posible el nacimien- de la moderación y no del radicalismo. En las
to de Europa y del propio europeísmo, su te- últimas elecciones autonómicas, celebradas
nacidad en la resistencia y en la defensa de en marzo de 2009, el PNV volvió a ser el par-
opciones que son legítimas aunque puedan tido más votado, con una de los mejores re-
no ser compartidas, obligan a ver al naciona- sultados de su historia (el 38,5 % de los vo-
lismo vasco no como algo ajeno sino hasta tos), mientras el partido socialdemócrata
cierto punto como un patrimonio común de Eusko Alkartasuna, más claramente sobera-
los demócratas españoles”. nista, dentro del nacionalismo democrático,
Esta aparente contradicción que para el sufría un enorme varapalo.
nacionalismo moderado supone vivir, desde el Por su parte, la izquierda radical y violen-
punto de vista de su imaginario nacional, de ta vinculada a ETA, que no pudo presentarse
espaldas a España, mientras en la práctica no a estos comicios por decisión judicial, fraca-
ha tenido más remedio que vivir e incluso co- só en su propósito de movilizar masivamen-
laborar lealmente con ella, se ha salvado con te a sus seguidores por medio del voto nulo.
un concepción gradual de la autonomía. Se- De este modo, la debilidad operativa de ETA
gún esta interpretación, el Estatuto autonómi- en los últimos años –debida en parte a la
co no sería más que el primer paso hacia la li- fuerte presión policial, judicial y política que
bertad plena de Euskadi, una meta volante en comenzó en la etapa de José María Aznar y
el camino de la independencia. No es extraño, que continúa en la actualidad, a pesar de al-
49
desde esa perspectiva, aunque no se corres- gunos paréntesis estratégicos, con José Luis
ponda con la realidad de su trayectoria histó- Rodríguez Zapatero–, parece ir unida al re-
rica, que los dirigentes del PNV hayan inten- troceso de sus apoyos sociales. Incluso el as-
tado desmentir, tal y como señalaba en 2007 censo de Aralar (un grupo abertzale de iz-

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análisis
quierdas, opuesto a la violencia, escindido de nos clara, con el Plan Ibarretxe. En ningún
Herri Batasuna en 2001) puede ser interpre- caso, sin embargo, conociendo su trayectoria
tado no como un progreso del nacionalismo histórica y su base social, el PNV va a echar-
radical sino como una reordenación de apo- se al monte, pues ello supondría perder su
yos, dentro del campo independentista, que propia identidad para caer en los brazos y
premia a los sectores más pragmáticos, que quizás dar alas al hoy mermado nacionalis-
se desvinculan del lastre que, cada vez, supo- mo radical y violento.
ne ETA, y no sólo por obvias razones éticas Por el contrario, el PNV también podría
sino incluso de estrategia política. optar por recuperar su centralidad política
en la sociedad vasca, moderando de nuevo su
estrategia, tal y como propuso Imaz en su
Mirando al futuro momento. Con seguridad, ello no significaría
Pero, a pesar del triunfo del PNV, las –ni hay por qué pedírselo– una renuncia ex-
elecciones de marzo de 2009 trajeron consi- plícita al legado de Sabino Arana ni una
go un cambio trascendental en la historia identificación del imaginario simbólico jelt-
contemporánea del País Vasco. Gracias al zale con España. Pero sí sería una buena no-
acuerdo entre el Partido Socialista de Euska- ticia para una sociedad que, salvo algunos
di y el Partido Popular, en el mes de mayo el sectores minoritarios, ha demostrado estar
candidato socialista, Patxi López, era investi- alejada de violencias y radicalismos y que en
do nuevo lehendakari. Pese a las protestas las próximas décadas debería aprender a vi-
fuera de tono de algunos dirigentes jeltzales, vir no sólo sin el terrorismo de ETA sino
la sociedad vasca –dividida casi mitad y mi- también facilitando la convivencia de las dos
tad entre nacionalistas y constitucionalistas– sensibilidades nacionales –la vasca y la espa-
aceptó el cambio con más serenidad de lo ñola– que de hecho existen en Euskadi. ©
previsto. Y es que buena parte de los electo-
res y de los agentes políticos, incluso muchos
nacionalistas, eran conscientes de que en de-
mocracia la alternancia política es necesaria
y de que esa identificación casi totémica del
lehendakari con el PNV podía, y debía, ter-
minar en cualquier momento. Al mismo
tiempo, la victoria, aunque pírrica, del PNV
en las urnas dejaba claro que el sueño que al-
gunos albergaban de demostrar que el senti- Bibliografía
miento nacional vasco había caído en picado Santiago de Pablo y Ludger Mees, El péndulo
no tenía en cuenta una historia secular y la patriótico. Historia del Partido Nacionalista
existencia de una sociedad plural, que no Vasco, 1895-2005 , Barcelona, Crítica,
puede ser negada ni en un sentido ni en otro. 2005 (2ª ed.).
La respuesta del nacionalismo radical y José Luis de la Granja, El siglo de Euskadi. El
violento al primer lehendakari no nacionalis- nacionalismo vasco en la España del siglo
ta de la historia no se hizo esperar. Poco an- XX, Madrid, Tecnos, 2003.
tes de su investidura, la policía desarticulaba José Luis de la Granja y Santiago de Pablo
un comando que pensaba atentar en Vitoria (eds.): Historia del País Vasco y Navarra en
con una furgoneta bomba para celebrar la in- el siglo XX, Madrid, Biblioteca Nueva, 2009
vestidura de López. Queda sin embargo por (2ª ed.).
ver la actitud que adopta el PNV. Aparte de Juan Pablo Fusi, El País Vasco. Pluralismo y
romper la relación preferente que había man- nacionalidad, Madrid, Alianza, 1984.
tenido con el Gobierno de Zapatero en Ma- Ludger Mees, Nationalism, Violence and 50
drid, ante su salida del Gobierno Vasco el Democracy: the Basque Clash of Identities,
PNV podría tensar todavía más la cuerda de Nueva York, Palgrave Macmillan, 2003.
la radicalidad, tal y como hizo durante la
etapa del Pacto de Estella o, de manera me-

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análisis

El nacionalismo
gallego

Cualquier estudioso , sin


conocimientos previos, que
aborde por primera vez el
estudio del nacionalismo
gallego tiene, por fuerza,
que sorprenderse del hecho
de que en una comunidad
como la gallega, étnica y
culturalmente homogénea y
con un idioma hablado aún
por buena parte de la
población y entendido sin
gran dificultad por su
totalidad, no haya cuajado
un movimiento nacionalista
potente, a imagen y
semejanza del desarrollado
en otras comunidades
españolas, que comparten
con Galicia la denominación
constitucional de
nacionalidades históricas. Y
si a esto se le suma que
los escritos teóricos del
nacionalismo gallego se
encuentran entre los de
51
más calidad y elaboración
de entre los elaborados en Miguel Anxo Bastos Boubeta
España, la perplejidad se análisis
Profesor Titular der Ciencias Políticas y
hace aún más grande. Administración.
Universidad de Santiago de Compostela

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análisis
ntes de exponer

A nuestra hipótesis so-


bre tal paradoja en
este breve ensayo realizare-
Las primeras etapas del galleguismo se
caracterizan por organizaciones efímeras,
muy poco cohesionadas, con un grado de
mos un análisis muy somero institucionalización muy bajo y con
del discurrir teórico y orga-
nizativo del nacionalismo
magros resultados a nivel político. La
gallego desde su fundación etapa contemporánea, a pesar de su
en el segundo tercio del siglo escaso desarrollo teórico, se caracteriza
XIX hasta la actualidad, por la existencia de estructuras políticas
coincidiendo con el abando- muy bien organizadas.
no del poder autonómico
por parte del partido que ha-
ce casi 20 años monopoliza de los escritos teóricos de tos parciales del nacionalis-
en exclusiva su representa- los nacionalistas gallegos y mo como el problema lin-
ción parlamentaria: el Blo- sus antecesores provincialis- güístico, es el caso de Fran-
que Nacionalista Galego. tas y regionalistas y la de los cisco Rodríguez o Pilar Gar-
teóricos de la segunda mitad cia Negro, o la problemática
La teoría del del siglo XX y comienzos económica de Galicia, caso
nacionalismo gallego del XXI. Podríamos afirmar, de Xose Manuel Beiras o
Un recorrido histórico sin equivocarnos mucho, Ramom Lôpez-Suevos, sin
por el nacionalismo gallego, que el grueso de la teoría ofrecer una teoría general
como el que realiza Justo política del nacionalismo del nacionalismo gallego
Beramendi en su De provin- gallego sigue descansando adecuada a las circunstan-
cia a nación, la más com- en la obra de los teóricos cias presentes1. El núcleo
prensiva historia del nacio- clásicos, principalmente pues de la teoría nacionalis-
nalismo gallego escrita has- Murguía, Brañas y Risco, ta gallega, aún vigente en
ta la actualidad, nos mues- mientras que los autores sus aspectos centrales, está
tra la enorme desproporción contemporáneos han cen- compuesto por la obra de
entre la cantidad y calidad trado sus escritos en aspec- tres autores de buen nivel

Izquierda: estatua
de Castelao en
Pontevedra, obra
de Manuel García
Buciños.

Derecha: detalle
del monumento a
Rosalía de Castro
en el parque de la
Alameda de
Santiago de
Compòstela, obra 52
de Isidro de
Benito y Francisco
Clivilles

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intelectual, dos historiado- de la independencia2 sea ne- debate sobre los orígenes ét-
res, Manuel Murguía y Vi- cesariamente su objetivo fi- nicos de Galicia que ha per-
cente Risco, y un hacendis- nal, y la defensa de la lengua durado hasta la actualidad.
ta, Alfredo Brañas y de un y los símbolos culturales de El otro gran teórico de-
político y escritor, Daniel Galicia. En lo que difieren cimonónico del regionalis-
Castelao quien divulgó sus los diversos autores es en la mo, concepto preferido por
ideas principales en un li- distinción de los títulos con los galleguistas de aquella
bro, Sempre en Galiza, que los que Galicia fundamenta época, Alfredo Brañas, des-
con el tiempo se convirtió su autogobierno. Murguía, de posturas tradicionalistas
en el libro de cabecera de a la sazón esposo de Rosalía próximas al carlismo, justi-
los modernos nacionalistas de Castro, verdadera alma fica su programa regionalis-
gallegos, a pesar (o quizás del resurgir cultural gallego ta, expresado en su libro El
por ello) de su tono poco en la segunda mitad del si- regionalismo y en numero-
académico y de las circuns- glo XIX, fundamenta desde sos opúsculos, en una tradi-
tancias en que fue publica- posturas liberales las reivin- ción gallega que él remonta
do, en el exilio franquista, dicaciones de Galicia de au- al medioevo, y en el sustra-
lo que lo convirtió en un togobierno en sus peculiari- to católico de Galicia y en
tratado muy apropiado pa- dades históricas, que la con- su rechazo al centralismo
ra los tiempos del post-fran- figuraron como un territo- administrativo imperante.
quismo en el que los nacio- rio distinto y peculiar entre
nalistas gallegos buscaban los que constituyen España. El nacionalismo de
apartarse de las derivas de- Para ello elabora una mo- Vicente Risco
rechistas de la etapa clásica numental Historia de Gali- Pero sin duda, el gran teó-
del nacionalismo. cia en la que expresa buena rico del nacionalismo galle-
parte de su ideario y un li- go, como tal, es el historia-
Proyecto político de bro, Los precursores, en el dor orensano Vicente Risco.
los nacionalistas que rastrea los antecedentes A partir de 1918, debido a la
El proyecto político de de la doctrina galleguista. A indudable influencia del des-
los nacionalistas gallegos Murguía se debe especial- pertar de las nacionalidades
consiste en dos puntos co- mente la identificación de europeas promovido por el
munes, el autogobierno de Galicia con los pueblos de presidente Wilson tras la de-
Galicia, sin que la búsqueda cultura celta, abriendo un rrota y fragmentación de los
imperios centrales europeos
en la Primera Guerra Mun-
El nacionalismo de Vicente Risco es dial, el movimiento galle-
principalmente un nacionalismo guista comienza a usar el ca-
lificativo de nacionalista y a
étnico, muy de acuerdo con las ideas reivindicar para Galicia, si
dominantes en los años 20, basado en no todos, sí buena parte de
las características físicas y espirituales los derechos que el estatus
de nación confiere. Ese mis-
del pueblo gallego, al que presupone mo año Vicente Risco se ad-
53
unas características inmutables, hiere al movimiento galle-
guista y comienza la redac-
forjadas por el tiempo. ción de una serie de escritos,
entre los que destaca su Teo-

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análisis
ría del nacionalismo gallego, Desde los años 60 a tidos políticos en particular.
que constituirán el corpus la actualidad Frente a los galleguistas, con
teórico del nacionalismo de La guerra civil supuso un quienes mantienen una rela-
los años 20 y 30 y que en golpe brutal para el naciona- ción muy tensa, los nacio-
buena medida siguen im- lismo gallego, no sólo en el nalistas gallegos se reagru-
pregnando el ideario nacio- plano organizativo sino tam- pan desde los años 60 en or-
nalista actual. El nacionalis- bién en el teórico. Se aban- ganizaciones políticas de iz-
mo de Vicente Risco es prin- dona, al menos en una pri- quierda marxista, e inciden
cipalmente un nacionalismo mera etapa, el nacionalismo en un nacionalismo de corte
étnico, muy de acuerdo con de corte político y se incide político y social orientado a
las ideas dominantes en los más en un nacionalismo de la reclamación de derechos
años 20, basado en las ca- corte cultural. Esta época gi- políticos para Galicia, dere-
racterísticas físicas y espiri- ra en torno a la persona de cho de autodeterminación
tuales del pueblo gallego, al Ramón Piñeiro, un antiguo concretado en el rediseño
que presupone unas caracte- militante del Partido Gale- confederal de España, y a la
rísticas inmutables, forjadas guista que intenta reorgani- reforma social en un sentido
por el tiempo. Pero es tam- zar el galleguismo junto con socialista. Podemos afirmar
bién un nacionalismo telúri- un grupo de intelectuales sin equivocarnos mucho que
co, en el que la tierra y el agrupados en torno a la Edi- la teoría del nacionalismo
paisaje juegan un papel muy torial Galaxia. Su galleguis- gallego desde los años 60 a
relevante3 y un nacionalismo mo, nombre que prefieren al la actualidad se centra más
con un fuerte componente de nacionalistas gallegos, se en cuestiones de estrategia
histórico. Risco puede ser centra en el ámbito cultural política a seguir y de definir
considerado, por la cantidad y su objetivo, más allá de el marco político en el que se
y calidad de su obra, el gran promover instituciones au- debería insertar la nación
teórico del nacionalismo ga- tonómicas es el de impreg- gallega que en discusiones
llego, sin embargo, su figura nar de valores galleguistas a sobre la esencia de Galicia o
ha quedado relegada en el las instituciones sociales ga- de los rasgos que la definen
imaginario nacionalista4 ga- llegas en general y a los par- como nación diferenciada.
llego por la de Alfonso Da-
niel Rodríguez Castelao,
quien a pesar de elaborar
una obra de menor ambi-
ción intelectual, expresada
en su libro Sempre en Gali-
za, fue el gran divulgador de
la idea nacionalista. Su na-
cionalismo escapa de discur-
sos étnicos que dominaban
el discurso político naciona-
lista de su época y se centra
principalmente en la defensa
de la lengua gallega y en la
demanda de autonomía po-
lítica para Galicia. Si bien su
obra no es original sí que es
compatible con las coorde-
nadas políticas de hoy y de
54
ahí que se haya convertido
en la principal figura de refe-
rencia del galleguismo ac-
tual.

©RÍTICA ❙ Nº 961 ❙ Mayo-Junio 2009


análisis
La organización del lega. Pero el gran logro del ral sino que ha sido capaz
nacionalismo gallego nacionalismo gallego prebé- de crear un sofisticado com-
Con la organización del lico fue la constitución del plejo de organizaciones afi-
nacionalismo gallego acon- efímero (no duró más allá nes en el ámbito sindical,
tece, a grandes rasgos, lo de tres o cuatro años) Parti- cultural o ecologista lo que
contrario de lo que ocurre do Galeguista, que a pesar le ha conferido una influen-
con la teoría. Las primeras de su aparentemente escaso cia política que va mucho
etapas del galleguismo se peso electoral5 pasó a la his- más allá de su fuerza electo-
caracterizan por organiza- toria por obtener represen- ral.
ciones efímeras, muy poco tación en el parlamento es-
cohesionadas, con un grado pañol y por ser el impulsor Homogeneidad étnica
de institucionalización muy del primer estatuto de auto- e historia
bajo y con magros resulta- nomía refrendado en Gali- Como acabamos de
dos a nivel político. La eta- cia. Estos hitos, acrecenta- comprobar la teoría del na-
pa contemporánea, a pesar dos por el hecho de haber cionalismo gallego es abun-
de su escaso desarrollo teó- sido duramente represalia- dante, y comparativamente
rico, se caracteriza por la do durante el periodo fran- con otros nacionalismo his-
existencia de organizacio- quista lo han mitificado a panos de buena calidad in-
nes políticas muy bien orga- los ojos de la historia de telectual, y al mismo tiem-
nizadas, con una presencia Galicia convirtiéndose con po cuenta con una organi-
institucional relativamente el tiempo en un referente de zación política eficaz por
importante y con hitos co- primer orden en el imagina- primera vez en su historia,
mo formar parte del gobier- rio nacionalista gallego. esto hace que aún sean
no de la Xunta de Galicia, Sin embargo el mayor más misteriosas las razo-
gobernar en coalición bue- éxito organizativo del na- nes por las que no ha al-
na parte de las localidades cionalismo gallego a lo lar- canzado el mismo éxito
gallegas, detentando la al- go de su historia ha sido la que otros nacionalismo
caldía de bastantes de ellas creación e institucionaliza- hispanos o europeos. Esto
incluyendo grandes ciuda- ción del Bloque Nacionalis- podría deberse a la propia
des, y haber conseguido ta Galego (BNG). El BNG, homogeneidad étnica y
configurar los imaginarios fundado en 1982, surgió en cultural de Galicia, dentro
comunes de buena parte de sus inicios como una coali- de la cual no existen mino-
la población gallega, hasta ción entre un partido comu- rías culturales relevantes,
el punto de que buena parte nista de orientación nacio- por lo que las discrepan-
de ésta comparte valores nalista creado en los años cias de nacionalistas y no
identitarios próximos al na- 60 –la Unión do Pobo Ga- nacionalistas se dan entre
cionalismo, en lo que res- lego–, y diversos colectivos gallegos del mismo origen
pecta al autogobierno o a la nacionalistas de izquierdas. cultural, muy frecuente-
actitud hacia la lengua ga- Debido a su peculiar6 y efi- mente dentro de las mis-
llega, algo que era impensa- ciente organización política, mas familias, y no entre
ble para los nacionalistas a la entrega de sus militantes gallegos de origen y pobla-
anteriores a la guerra civil. y a una reforma de la ley ciones inmigradas como
Las primeras organiza- electoral gallega que dificul- ocurre en otras partes de
ciones galleguistas de cierta ta la representación a los España. El hecho de no ha-
importancia se dieron a partidos pequeños, el BNG ber sufrido traumas bélicos
partir de 1918, con la apa- ha ido poco a poco absor- recientes (en Galicia no ha
rición de grupos locales de- biendo a todos los pequeños habido batallas ni frentes en
fensores del idioma gallego partidos nacionalistas que los últimos 200 años, ex-
55
y después agupadas en las existían en Galicia, desde el cepto escaramuzas carlistas
llamadas Irmandades da centro a la extrema izquier- y las actividades guerrilleras
Fala y en una efímera Ir- da maoísta. El éxito del tras la guerra civil) y el he-
mandade Nacionalista Ga- BNG no ha sido sólo electo- cho de no haber sufrido los

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análisis

traumas de la derrota o la
invasión, pueden haber con-
tribuido a que no exista nin- Nota bibliográfica
gún catalizador histórico de La bibliografía sobre el nacionalismo gallego es ya abundante, en gene-
resentimiento de cara el res- ral de muy buen nivel académico, y cubre muy bien todos los temas toca-
to de España, ni ninguna fe- dos aquí, pero yo recomendaría la lectura del libro de Justo Beramendi, [De
cha cruenta que recordar en provincia a nación. Historia do nacionalismo político, ed. Xerais, Vigo,
la historia reciente. Es decir, 2007] y luego buscar en su abundante bibliografía para profundizar temas
el nacionalismo gallego pu- concretos Aunque en muchos aspectos sus opiniones no coinciden con las
diera no haber triunfado mías es la mejor obra de referencia que a día de hoy puede encontrar un
precisamente por los pro- lector interesado. Otras obras de interés, además de leer directamente a
pios rasgos que se aducen a los clásicos, pueden ser: José Vilas Nogueira, O Estatuto Galego, Edicions
la hora de justificarlo: su do Rueiro, A Coruña, 1975; Ramón Máiz, O rexionalismo galego. Organiza-
homogeneidad étnica y su ción e ideoloxía, Edicións do Castro, Sada; Xosé Ramón Rodríguez Polo, Ra-
historia. © món Piñeiro e a estratexia do galleguismo (1939-1982), Xerais, Vigo,
2009; Manuel Anxo Fernández Baz, A formación do nacionalismo galego
contemporáneo (1968-1984), Laiovento, Santiago; Xose Luis Barreiro Ri-
vas, “Da UPG ao BNG: o proceso organizativo do nacionalismo galego” en
X.M. Rivera Otero (ed.), Os partidos políticos en Galicia, Xerais, Vigo, 2003,
pp. 99-216;del mismo autor, A terra quere povo, Galaxia, Vigo, 2005; Ra-
mom Lôpez-Suevos, Dialectica do desenvolvimento: Naçom, Lingua, Classes
Sociais, AGAL, A Coruña.

seno alguna organización que sí se define como tal.


3. En esto coincide su compañero de generación con
el geógrafo y literato galleguista Ramón Otero Pedrayo,
quien, si bien no elabora tratados específicos sobre teo-
ría del nacionalismo gallego, sí que incide, aún más que
Risco, en la influencia de la geografía en la configuración
del ser gallego.
4. Risco, tras separarse del Partido Galeguista en
1935, contribuye a la fundación de un partido naciona-
lista de corte derechista, y luego apoya públicamente el
alzamiento militar de 1936. Esto lo convierte en un per-
sonaje muy difícil de convertir en un referente para el na-
cionalismo gallego actual de raíz antifranquista.
5. En las elecciones de febrero de 1936 se presentó
dentro del Frente Popular, por lo que en puridad no se
puede conocer cual habría sido su fuerza electoral. En
1935 no consiguieron escaños.
6. La forma organizativa del BNG es peculiar dado
Notas que los partidos que se integran en el BNG tienen dere-
cho a conservar su organización y por lo tanto conviven
1. Uno de los pocos ejemplos contemporáneos de ensayo de dentro del BNG muchas facciones institucionalizadas, a
corte general sobre la cuestión nacional gallega es el libro la vez que, si bien en este momento no lo es, ha sido du-
A terra quere pobo de Xose Luis Barreiro Rivas, aunque rante buena parte de su historia una organización asam-
es un libro difícilmente clasificable como nacionalista. blearia en la que cada militante podía votar directamente
2. El independentismo gallego nunca ha tenido gran predica- en sus asambleas (este debate sigue vivo). Su toma de de-
mento en el seno del nacionalismo gallego, aunque a lo cisiones es compleja pues hay que conciliar los intereses
largo de su historia han aparecido esporádicamente auto- de las organizaciones que componen el BNG con la de los
res o pequeños grupos que dicen sustentarlo. Pero nunca afiliados individuales que no tienen necesariamente que
han tenido apoyo social o electoral sustancial ni han con- pertenecer a una de esas fuerzas. Pero esta complejidad
56
tado con el apoyo de los grandes teóricos del nacionalis- tiene la contrapartida de ofrecer una gran capacidad de
mo. El propio BNG, movimiento mayoritario del naciona- integración y una gran elasticidad ideológica que permite
lismo gallego contemporáneo no se define como indepen- que convivan visones muy distintas en la misma organi-
dentista en sus documentos políticos, si bien incluye en su zación.

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análisis

Nacionalismos
y Unión Europea
Cristina Ares Castro–Conde
análisis
Departamento de Ciencia Política y
Administración. Facultad de Ciencias
Políticas y Sociales.
Universidad de Santiago de Compostela
El tránsito de las
sociedades
premodernas a
las industriales,
de la comunidad
a la asociación, de la
solidaridad orgánica a l nacionalismo es un fenómeno políti-
la mecánica, del
precapitalismo al
E co característico del proceso de mo-
dernización de las sociedades europe-
as primero y occidentales por extensión des-
capitalismo, de la pués, que germina en la Inglaterra y Holan-
deferencia a la da de los siglos XVI y XVII, y florece en to-
do su esplendor a finales del siglo XVIII en
participación política, hizo Francia y los Estados Unidos de América. Se
necesario un nuevo trata de una ideología propia de un contexto
elemento integrador que, y un momento histórico concretos que se en-
cuentra hoy en día en fase de declive, víctima
en sociedades de los cambios sociales vinculados a la globa-
secularizadas, ocupase el lización de la economía y la creciente interde-
lugar de la religión como pendencia posibilitada por el rápido desarro-
llo de las nuevas tecnologías de la informa-
fuente de legitimidad de ción y las comunicaciones, así como a las
la obligación política. Este grandes oleadas de inmigración.
factor cohesionador fue el
nacionalismo: la ideología Nuevo orden multiespacial
Frente a las prácticas feudales y los impe-
capaz de sostener el mito rialismos opresivos, el nacionalismo nació
de la pertenencia a una como un esfuerzo de inclusión e igualación
“comunidad imaginada”1, social profundamente democrático que pro-
clamaba la soberanía del pueblo y su derecho
pobladora de un espacio a contar con un aparato estatal para autogo-
político definido bernarse. Pero a los nacionalismos basados
territorialmente sobre el en la democracia de masas del siglo XIX se
57
sumarían otros a más pequeña escala, funda-
que aspira al mentados en diferencias de tipo cultural y
autogobierno libre de hasta racial, con derivas violentas y preten-
interferencias internas y siones imperialistas y destructivas de todo
externas.

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análisis

elemento discordante interno. La belicosidad toma de decisiones colectivas de obligado


que se manifiesta en la evolución histórica cumplimiento. El Estado–nación moderno,
del nacionalismo, y el fascismo, fueron preci- que deja de ser soberano en el sentido clási-
samente el detonante de la invención de la co, sobre todo en el marco de la Unión Euro-
idea de Europa, consistente en la desactiva- pea, es una arena más, junto con las regiones
ción de las fronteras nacionales como solu- y la propia Unión, entre otros espacios polí-
ción para garantizar la paz en el continente. ticos, así como un actor más en este nuevo
De la mano de la modernidad tardía o de “orden multiespacial”.2
la post-modernidad arribó una nueva redefi- El emergente orden político europeo se
nición del espacio político, consistente, de presenta como una estructura de oportunida-
una parte, en una cierta desterritorialización, des para los partidos nacionalistas minorita-
esto es, la adicción de elementos distintos al rios que, al menos en un primer momento, se
territorial en la delimitación de los espacios, sienten atraídos por la idea de una nueva for-
y, de otra, una novedosa concepción del te- ma política que parece erosionar al Estado-
rritorio, en la que el concepto de soberanía se nación, por lo que perciben a las institucio-
58
diluye; los espacios políticos se multiplican, nes supraestatales como aliadas en su tradi-
al igual que las interacciones constantes entre cional batalla contra la hegemonía de los Es-
actores procedentes de distintos territorios tados. Muchos de las fuerzas políticas nacio-
en el marco de múltiples y variadas arenas de nalistas periféricas se integran en una forma-

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análisis
o Alexandre Marc, quienes
defendieron la substitución
de los Estados–nación por
naciones y regiones cultu-
ralmente más homogéneas
como componentes básicos
de una futura Federación a
escala continental. Se trata-
ba, en la obra de Héraud,
de las antiguas “naciones
étnicas” de Europa (corsa,
flamenca, escocesa, vasca,
etc.) que habían sido priva-
das de su derecho a consti-
tuirse en Estados por su in-
corporación a otras “na-
ciones artificiales” cons-
truidas a partir de la domi-
nación de un grupo étnico
más poderoso (francés, va-
lón, inglés, castellano,
etc.).3
Esta idea originaria de
una “Europa de las regio-
nes” evolucionó con el
tiempo desapareciendo de
su connotación el desafío a
Arriba: Denis de Rougemont, Guy Héraud, Alexandre Marc la integridad de los Estados
Abajo: Leopold Kohr, Enmanuele Mounier
europeos así como la de-
fensa de un modelo de cor-

ción política europea, la Alianza Libre Euro-


pea (ALE), de orientación socialdemócrata,
además de autonomista o independentista se-
gún los casos, para dotarse de única voz en el
Parlamento Europeo y el resto de institucio-
nes supraestatales. La ALE cuenta en la ac-
tualidad con cinco Eurodiputados: uno per-
teneciente a cada una de las siguientes fuer-
zas políticas, Paid Cymru (Gales), Eusko Al-
kartasuna (País Vasco y Navarra), y por los
Derechos Humanos en una Letonia Unida,
además de dos miembros del Scottish Natio-
nal Party (Escocia).

“La Europa de las regiones”


En el albor del proceso de integración eu-
ropea, en los años cuarenta y cincuenta, la
59
noción de “Europa de las regiones” se con-
virtió en un programa político comprehensi- Jacques Delors
vo, de la mano de federalistas, como Denis
de Rougemont, Guy Héraud, Leopold Kohr

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análisis
te federalista para la Unión, y ello a pesar de El paso del tiempo ha ido
los orígenes intelectuales en el personalismo
de Emmanuel Mounier (que bebe de las fuen- haciendo cada vez más
tes de la doctrina social de la Iglesia católica) evidente el hecho de que el
del máximo responsable de su extensión en
los años ochenta y noventa, el Presidente de
proceso de construcción
la Comisión, Jacques Delors, principal vale- europea no sólo no ha
dor del principio de subsidiariedad y del im- erosionado el poder estatal sino
pulso de la política regional europea. El eslo-
gan “Europa de las regiones” se refiere desde que lo está fortaleciendo
los años ochenta únicamente a la demanda
de la aplicación del principio de subsidiarie-
dad así como de la ampliación y perfecciona- en Maastricht (1992), que introdujo formal-
miento de los canales de participación abier- mente el principio de subsidariedad (aunque
tos a los actores regionales en la Comuni- sin reconocer explícitamente su aplicación a
dad/Unión Europea. las regiones), un nuevo órgano consultivo
El estreno de las primeras oportunidades para dar voz a los actores territoriales en
para la implicación de las regiones en la go- Bruselas, el Comité de las Regiones, y la po-
bernanza europea, promocionadas, en 1988, sibilidad de que la representación estatal en
por la Comisión: la creación del Consejo el Consejo de Ministros de la Unión fuese
consultivo de las autoridades regionales y lo- ejercida por un Ministro regional.
cales y la introducción del principio del par- Y, aunque la revisión de los Tratados de
tenariado en el Reglamento de los Fondos Maastricht fue la más generosa para la di-
Estructurales con el objetivo de dar entrada a mensión regional, posteriores modificaciones
actores regionales en el policy process de la de los textos constitucionales de la Unión ha-
política de cohesión, alimentaron el entusias- rían también algún otro tímido guiño al mo-
mo de los nacionalismos minoritarios con el vimiento regionalista europeo. Así, el Proto-
proceso de integración europea. Esta euro fi- colo sobre la Aplicación de los principios de
lia inicial de los nacionalismos periféricos se subsidiariedad y proporcionalidad anexo al
vio alentada por la reforma de los Tratados Tratado de Ámsterdam (1997) obliga a la

60

Firma del Tratado de Maastrich

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análisis
ciadora del Estado en las institu-
“El rapto de Europa”, Escultra de Nikos y Pandelis Sotiriades. Estrasburgo

ciones supraestatales, a través


del sistema interno de relaciones
intergubernamentales, como fa-
cilitando incluso la presencia de
representantes regionales en la
propia capital europea, forman-
do parte de las delegaciones es-
tatales en los trabajos del Conse-
jo de Ministros o en los Comités
de implementación de la Comi-
sión4 Paralelamente, las regiones
han ido estableciendo sus pro-
pias oficinas de representación
en Bruselas y mantienen en algu-
nos casos una intensa actividad
de cooperación interregional que
les permite defender de forma
más eficaz sus intereses allende
Comisión Europea a consultar a los actores las fronteras estatales.
regionales antes de proponer textos legislati-
vos y a justificar la pertinencia de éstos en re- Reinventarse o morir
lación con el principio de subsidiariedad. No obstante, el paso del tiempo ha ido
haciendo cada vez más evidente el hecho de
Vías de participación que el proceso de construcción europea no
Además, la Comisión instauró dos nue- sólo no ha erosionado el poder estatal sino
vos instrumentos de participación regional que lo está fortaleciendo. La Unión es, en
en la gobernanza europea en su Libro Blan- efecto, la tabla de salvación de los Estados
co sobre la materia de 2001: el diálogo con europeos ante la “crisis” que sufren desde el
las asociaciones representativas de las autori- final de la Segunda Guerra Mundial, debido
dades regionales y locales, también denomi- a su menguante capacidad para dar respues-
nado “diálogo permanente y estructurado” o ta en un contexto de globalización de la eco-
“nuevo diálogo”, y los contratos y convenios nomía e interdependencia a las crecientes de-
tripartitos. Ambas herramientas persiguen mandas de beneficios económicos y sociales
garantizar que los conocimientos y condicio- por parte de una ciudadanía cada vez más
nes regionales específicos sean tenidos en exigente.
cuenta a la hora de elaborar las propuestas Junto a ello, los canales de participación
de políticas públicas europeas para mejorar regional en la gobernanza europea continúan
la rapidez en la ejecución de las actuaciones
euro-peas así como su eficacia, sobre todo,
en el caso de los contratos y convenios tri-
partitos, tratándose de políticas cuyo impac-
to esperado varía en función de factores lo- La identidad europea es una
cales. identidad post–nacional que
Hoy en día, además de la aplicación del
principio de subsidiariedad, los Estados lejos de exigir una integración
miembros de la Unión Europea descentrali- cultural anterior posibilita la
zados al nivel regional, especialmente los fe-
61
derales o cuasi–federales, como el caso espa- coexistencia en paz de la
ñol, han establecido distintas vías de partici- diversidad cultural
pación de las regiones en asuntos europeos,
tanto en la elaboración de la posición nego- característica de Europa

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análisis
siendo insatisfactorios, controlados por los no sólo en el contexto europeo sino en las so-
Gobiernos centrales de los Estados y ajenos a ciedades post–modernas en general, las ideo-
los partidos nacionalistas minoritarios que logías nacionalistas están obligadas en nues-
no forman parte de coaliciones en los gobier- tros días a reinventarse o morir. ©
nos regionales o con capacidad de presión
ante los Parlamentos estatales. En definitiva,
la profundización del proceso de integración
no ha hecho que la dimensión regional mejo- Notas
re sustancialmente su posición marginal en el
marco de la Unión, realidad que agravan las 1. Anderson, Imagined Communities: Reflections on
últimas ampliaciones, que integran a países, the Origin and Spread of Nations, Londres, Verso,
de una parte, en su mayoría, desconocedores 1983.
del hecho regional, y, de otra, en algunos ca- 2. Badie, O fim dos territórios: Ensaio sobre a desor-
sos, de tamaño más pequeño que algunas de deem internacional e sobre a utilidade social do res-
las “naciones sin Estado” históricas, las cua- peito, Instituto Piaget, Lisboa, 1995.
les ante este estado de cosas consideran cada 3. Héraud, L Europe des Ethnies, Bruyant-Bruxelles,
vez más legítimas sus reivindicaciones de ma- París, 1993.
yor autogobierno regional e implicación di- 4. Véase Ares, La participación de las regiones en el
recta en asuntos europeos. sistema político de la Unión Europea, Tirant lo
Esta evolución ha provocado que la euro Blanch, Valencia (forthcoming).
filia inicial de los partidos nacionalistas mi-
noritarios se haya templado notablemente en
los últimos años. Pero, el auge y declive de la
idea de la “Europa de las Regiones” no hace
menos cierto el hecho de que la Comunidad
Europea/Unión Europea ha coadyuvado a la Bibliografía
quiebra del lazo esencial original entre terri- Anderson, B., Comunidades imaginadas: reflexiones
torio y soberanía y a modificar con ello el sobre el origen y extensión del nacionalismo, Méxi-
sentido de la ideología legitimadora de la co, Fondo de Cultura Económica, 1993.
obligación política en el Estado–nación: el Beck, U., “Por una Europa cosmopolita”, Archipiélago,
nacionalismo. n. 58, noviembre.
La identidad europea es una identidad Breuilly, J., Nacionalismo y Estado, Ediciones Poma-
res-Corredor, Barcelona, 1990.
post–nacional que lejos de exigir una integra-
Gellner, E., Naciones y nacionalismo, Alianza Edito-
ción cultural anterior posibilita la coexisten- rial, Madrid, 1988.
cia en paz de la diversidad cultural caracte- Guibernau, M., Los nacionalismos, Ariel, Barcelona,
rística de Europa en un mismo proyecto de 1998.
unidad política a escala continental. A las Habermas, J., Identidades nacionales y postnaciona-
identidades regionales y nacionales, cuyo va- les, Tecnos, Madrid, 1989.
lor en tanto que símbolos para la acción co- Kymlicka, W., La política vernácula. Nacionalismo,
lectiva y señales de proyectos intergeneracio- multiculturalismo y ciudadanía, Paidós, Barcelona,
2003.
nales compartidos que aportan autenticidad
Máiz, R., “El lugar de la nación en la teoría de la de-
e inmortalidad colectiva no deja de reivindi-
mocracia y el nacionalismo liberal”, Revista Españo-
carse, se suma una identidad paneuropea me- la de Ciencia Política, n. 3, pp. 53-76.
nos afectiva, más racional, basada en los de- Miller, D., Sobre la nacionalidad, Paidós, Barcelona,
rechos humanos y las ideas de la ilustración. 1997.
La doble o triple pertenencia a una comuni- Safran, W. y R. Máiz (coords.), Identidad y autogo-
dad regional y/o nacional de tipo cultural, de bierno en sociedades multiculturales, Ariel, Barcelo-
una parte, y a una comunidad política cívica na, 2002.
Schulze, H., Estado y nación en Europa, Crítica, Bar- 62
supranacional, de otra, neutraliza en el mar-
celona, 1997.
co de la Unión Europea los vicios inherentes
Smith, A.D., Nacionalismo y modernidad, Istmo,
a las ideologías nacionalistas. 2000.
En cualquier caso, por todo lo anterior, y

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análisis

Federalismo y
nacionalismo:
aspectos
analíticos y
normativos
Ferrán Requejo
análisis
Catedrático de Ciencia Política.
Universitat Pompeu Fabra

La globalización y el pluralismo cultural y nacional constituyen dos retos


importantes para las democracias y el federalismo actuales. En
términos generales, tanto la cuestión de la multiculturalidad como la
cuestión de la plurinacionalidad han planteado una nueva agenda de
temas en el debate democrático. La discusión actual de estos temas ya
no se limita al lenguaje de los derechos individuales y a los valores de
libertad, igualdad y pluralismo tal como éstos últimos han sido
habitualmente entendidos por las corrientes del liberalismo democrático
y del constitucionalismo tradicionales. De hecho, podemos decir que esta
nueva agenda de temas ha implicado la superación del enfoque
tradicional que a menudo consistía en ver los derechos de las minorías
como injustos, discriminatorios y moralmente arbitrarios.

n este breve artículo nos centrare-

E mos en la trilogía democracia-na-


cionalismo-federalismo. Entre las
limitaciones analíticas y normativas que
muestran habitualmente los enfoques tra-
dicionales, destacan las siguientes:

1) La desconexión entre distintos


tipos de análisis teóricos
63
En términos generales, ha habido muy
poca conexión entre los análisis del federa-
lismo, los análisis de la democracia y los
análisis sobre los distintos tipos de nacio-

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análisis

“Concentración”,(1966). Equipo Crónica


nalismo. Por un lado, en los una desconexión que suele
Si se ignoran o se dejan estudios de federalismo ir en detrimento de todos
al margen las comparado no siempre se estos campos analíticos.
hace la distinción entre los
diferencias culturales y sistemas federales que son 2) Desigualdad vs.
nacionales, las democráticos y los que no Diferencia
lo son, o entre los que son Las teorías liberal-demo-
minorías no serán uninacionales y los que son cráticas tradicionales nor-
tratadas plurinacionales. Por otro la- malmente han considerado
igualitariamente con do, los análisis sobre el na- la justicia en el ámbito públi-
cionalismo generalmente no co desde la perspectiva del
relación a las analizan a fondo las relacio- paradigma de la igualdad
mayorías, nes con la democracia, (igualdad vs. desigualdad)
mientras que las teorías de en detrimento del paradig-
incentivándose una la democracia, especialmen- ma de la diferencia (igualdad
discriminación con te las de carácter más filosó- vs. diferencia). En las socie-
relación a la fico, no han prestado dema- dades plurinacionales, el
64
siada atención al análisis de concepto de «igualdad» pa-
ciudadanía los sistemas federales o de sa a ser más complejo que
las realidades empíricas en las sociedades uninacio-
plurinacionales. Se trata de nales. Si se ignoran o se de-

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los valores liberal-democrá-
ticos. Además, los derechos
y reglas constitucionales

“La rendición de Torrejón”, 1971. Equipo Crónica


han solido justificarse en las
teorías en términos “univer-
sales” e “imparciales”, a
pesar de la asunción, implí-
cita e inevitable, de los valo-
res “particulares” (lingüísti-
cos, históricos, culturales,
etc) que muestran todas las
democracias. También se ha
hablado con frecuencia de
un supuesto interés “nacio-
nal” de un demos también
particular que es presenta-
do habitualmente como una
realidad unitaria. De hecho,
jan al margen las diferen- 3) La concepción las teorías de la democracia
cias culturales y nacionales, «monista» del «demos» han sido tradicionalmente
las minorías no serán trata- Una de las cuestiones teorías del estado democrá-
das igualitariamente con re- que nunca han resuelto las tico (con la asunción implí-
lación a las mayorías, in- distintas teorías de la demo- cita de un demos único). Sin
centivándose una discrimi- cracia (ya sea en versiones embargo, el reto de las de-
nación en relación a la ciu- más “liberales” o más “re- mocracias plurinacionales
dadanía, además de una po- publicanas”) es a qué de- es más bien precisamente el
sible pérdida de autoestima mos se refieren (o “deben” reto de «una polity, varios
y de autorrespeto por parte referirse) cuando plantean demoi». De esta manera, las
de las minorías. De hecho, su relación con el poder, democracias plurinaciona-
en la práctica, estas mino- con el cratos. En la mayoría les muestran una creciente
rías han sido habitualmente de ellas, el demos de refe- necesidad de revisar algu-
tratadas de manera desigual rencia está definido de ante- nas de estas asunciones “es-
en las democracias, incluso mano de modo implícito: en tatalistas” que los grupos
cuando se garantizan de for- la época contemporánea, de nacionales hegemónicos
ma efectiva los derechos ci- forma predominante se aso- han solido imponer a las
viles, políticos y sociales de cia a la población de un Es- minorías a través de inter-
los ciudadanos. La yuxtapo- tado. Sabemos que en el pretaciones homogeneiza-
sición de los dos paradig- mundo empírico, el demos doras de conceptos legitimi-
mas, el de la igualdad y el de de los sistemas democráti- zadores como el “demos”,
la diferencia, resulta funda- cos, incluido el de las fede- la “ciudadanía democráti-
mental para desarrollar “te- raciones, no se ha estableci- ca”, la “soberanía nacio-
orías de la justicia” en las do normalmente a partir de nal” o la “soberanía popu-
democracias plurinaciona- las reglas procedimentales lar”.
les. Ello implica un nuevo de las democracias libera-
enfoque analítico y normati- les, sino a partir de procesos 4) Democracia y
vo, más complejo, sobre las históricos repletos de gue- pluralismo nacional
nociones de dignidad, igual- rras, conquistas, anexiones, Aunque podemos afir-
65 dad, libertad y pluralismo exterminios, marginaciones mar que el pluralismo cul-
en este tipo de contextos que o deportaciones de pueblos tural es una tendencia gene-
el propiciado por el libera- enteros, etc. Prácticas, to- ral de todas las democracias
lismo político tradicional. das ellas, muy alejadas de liberales actuales, el plura-

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análisis

lismo nacional no lo es. Es ser especialmente cuidado- 6) El pluralismo


una realidad que no com- sos en evitar inferencias ba- normativo de las
parten todas las democra- sadas en una información democracias
cias. Sin embargo, a pesar insuficiente o conclusiones En todas las democra-
del hecho de que el pluralis- demasiado generales. La cias y federaciones liberales,
mo nacional es un tema re- cuestión básica a resolver es los actores que toman deci-
lacionado con la calidad de la de cómo reconocer y aco- siones políticas deben elegir
algunas democracias, hasta modar en el ámbito públi- a menudo entre una serie de
tiempos muy recientes no co, a través, por ejemplo, de valores, objetivos y criterios
ha recibido una atención instituciones y de reglas fe- legitimadores que compiten
suficiente por parte de la te- derales, distintas realidades entre sí. Estos últimos, ade-
oría democrática. Hay co- nacionales en una misma más, suelen estar basados
mo mínimo tres cuestiones democracia. Los grupos na- en distintas perspectivas
normativas e institucionales cionales normalmente se ca- funcionales o morales (libe-
relacionadas con la acomo- racterizan por una serie de rales, democráticas, nacio-
dación política del pluralis- diferencias reales y percep- nales, culturales, sociales,
mo nacional en este tipo es- tibles (demográficas, lin- de eficiencia, etc.). Por
pecífico de democracias: el güísticas, culturales, de de- ejemplo, la participación
reconocimiento constitucio- recho civil, etc.) que inciden política, la eficiencia y la
nal del pluralismo nacional en la autopercepción y au- protección liberal de los de-
y de los derechos de las mi- toestima de dichos grupos. rechos y libertades indivi-
norías, el autogobierno de Pero también debemos te- duales y colectivas, son va-
las entidades nacionales mi- ner en cuenta otros facto- lores y objetivos clásicos
noritarias, y la participa- res, como por ejemplo, si que en la práctica pueden
ción y protección de estas las poblaciones con identi- competir entre sí en las de-
últimas en el marco institu- dades nacionales distintas mocracias federales. Esta
cional de la polity democrá- están entremezcladas en un pluralidad normativa de va-
tica. mismo territorio, o la im- lores, criterios y objetivos
portancia relativa de «iden- presentará normalmente re-
5) Pluralismo tidades nacionales duales» laciones más complejas e in-
nacional y federalismo en relación, por ejemplo, a terrelacionadas en el caso
El número de federacio- la «entidad federada», a la de federaciones plurinacio-
nes o de estados regionales «federación», o incluso a nales que en el caso de fede-
democráticos plurinaciona- entidades supra-estatales. raciones uninacionales.
les no es muy amplio. Al es-
tudiar estos casos, debemos 7) Existencia de
procesos de nation-
building en todas las
democracias
Sabemos que en el mundo empírico, el Todas las democracias
liberales han defendido y si-
demos de los sistemas democráticos, guen defendiendo desde la
incluido el de las federaciones, no se ha práctica institucional y des-
establecido normalmente a partir de las de la “cultura política” ofi-
cial y cotidiana, particula-
reglas procedimentales de las democracias rismos nacionales de carác-
liberales, sino a partir de procesos históricos ter lingüístico, histórico,
repletos de guerras, conquistas, anexiones, conceptual, simbólico, etc. 66
Sin embargo, en las demo-
exterminios, marginaciones o deportaciones cracias plurinacionales coe-
de pueblos enteros, etc. xisten distintos procesos de

©RÍTICA ❙ Nº 961 ❙ Mayo-Junio 2009


análisis
nation-building que compi- den en una nueva acomoda- consecución de determina-
ten entre sí, al menos par- ción institucional y demo- das metas y objetivos. Des-
cialmente. Probablemente, crática del pluralismo nacio- de esta perspectiva, un
la aplicación de un lenguaje nal en un contexto político, acuerdo federal que satisfi-
legitimador «de carácter económico y tecnológico ciera a todas las partes par-
universalista» a un grupo globalizado. A su vez ambos ticipantes pero que no fuera
estatal particular que posee fenómenos también inciden estable, no podría ser des-
una pluralidad de grupos en la revisión de la dualidad crito como “un buen acuer-
nacionales comportará al- unitarismo-secesionismo do federal”. La racionali-
gunas consecuencias políti- que ha recorrido los proce- dad «ética», por su parte,
cas en términos de cómo sos de nation-building en la está vinculada a la interpre-
una democracia trata a sus vida cotidiana de los ciuda- tación normativa de valores
ciudadanos en términos na- danos durante los dos últi- de carácter inevitablemente
cionales y culturales. mos siglos. particular, ya sea a través de
valores específicos (p. ej, la
8) Pluralismo 9) La marginalización defensa de una lengua, de
nacional, de la dimensión «ética» ciertas costumbres, etc), ya
globalización y En las teorías de la legi- sea a partir de interpreta-
polities supraestatales timación democrática de ciones concretas de una
Naciones minoritarias, raíz filosófica suele desta- normatividad más general
como Escocia, Quebec, Ca- carse la existencia de tres (o «universal»). Se trata,
taluña, Flandes o el País dimensiones de la racionali- así, de una racionalidad ca-
Vasco ilustran el solapa- dad práctica: la dimensión racterizada por la interpre-
miento entre la globaliza- pragmática (o instrumen- tación y la aplicación con-
ción y el pluralismo nacio- tal), la dimensión «ética» y textual. Esta dimensión re-
nal en las democracias occi- la dimensión «moral». La sulta importante en el mo-
dentales. En el contexto eu- primera está dirigida a la mento de regular, por ejem-
ropeo, aparecen algunas di-
ficultades en el análisis teó-
rico y empírico cuando se
tratan conceptos tales como
la responsabilidad política
democrática en las redes de
toma de decisiones, o la no-
ción misma de ciudadanía
europea. El federalismo se
ve directamente afectado
por estos procesos supraes-
tatales. De hecho, en las
teorías liberal-democráticas,
el concepto de ciudadanía
habitualmente se ha cons-
truido y analizado desde la
perspectiva del estado (de un
pretendido estado-nación).
La disolución del monopolio
del estado en el principio de
territorialidad y el dualismo
67
entre los procesos estatales y
no estatales de nation-buil-
ding (construcción nacional)
son dos elementos que inci-

©RÍTICA ❙ Nº 961 ❙ Mayo-Junio 2009


análisis
el pluralismo o la dignidad
en contextos plurinaciona-
les. Una conclusión mínima
en este ámbito es que a pe-
sar del lenguaje habitual-
Las instituciones políticas no han sido mente universalista de los
cultural y nacionalmente nunca derechos y de la legitima-
“neutras”, “universales o “imparciales”, ción democrática, las teorí-
as políticas tradicionales
sino que se han inclinado por las expresan una forma de co-
identidades y patrones culturales munitarismo estatal implíci-
to de carácter nacional y
nacionales de los grupos hegemónicos. cultural. En realidad, siem-
pre argumentamos desde la
posición de unas herencias
culturales que presentan fa-
plo, los símbolos, las insti- etc.). Las teorías liberal-de- cetas tanto de carácter uni-
tuciones, el autogobierno o mocráticas tradicionales versal como de carácter
los procedimientos de pro- han tendido a considerar las particular que van configu-
tección y participación en dimensiones pragmática y rando unas identidades in-
una federación plurinacio- moral. Las consideraciones dividuales que son dinámi-
nal. Si esta regulación se ba- éticas, que comprenden cas, pero que en gran medi-
sa principalmente en los cuestiones de una naturale- da nos llegan configuradas.
componentes nacionales y za más histórica, lingüística La tarea clave es entender
culturales de sólo uno de los o cultural han estado habi- que en una democracia plu-
colectivos de la polity, y se tualmente marginadas en rinacional coexisten una se-
excluye o margina los de los estas teorías. Pero las insti- rie de ámbitos públicos plu-
demás colectivos, entonces tuciones políticas no han si- rales, así como distintos
será también difícil califi- do cultural y nacionalmente procesos de construcción
carla como una “buena nunca “neutras”, “univer- nacional que buscan reco-
acomodación federal” en sales o “imparciales”, sino nocimiento y acomodación
términos racionales. Final- que se han inclinado por las en las reglas políticas y
mente, la racionalidad identidades y patrones cul- constitucionales de las de-
“moral” tiene como objeti- turales nacionales de los mocracias. Y ello es algo
vo la regulación equitativa e grupos hegemónicos. que afecta a los debates ac-
«imparcial» de reglas e ins- tuales sobre si el federalis-
tituciones mediante una se- Límites culturales mo, o algunas de sus va-
rie de principios que aspi- En definitiva, el debate riantes, ofrece marcos ade-
ran a un reconocimiento político y académico que cuados para proceder a di-
«universal», independiente viene desarrollándose desde cha acomodación práctica.
del contexto donde se apli- principios de los años 1990 La regulación apropiada de
can. Un buen acuerdo fede- hasta hoy ha mostrado los este tipo específico de plu-
ral debe incluir que se res- límites culturales de las teo- ralismo, el pluralismo na-
peten y garanticen cuestio- rías liberal-democráticas y cional, ha mostrado ser una
nes como los derechos hu- del federalismo y del consti- demanda desatendida por
manos transculturales, y los tucionalismo tradicionales. la propia normatividad li-
principios del constitucio- También ha mostrado la beral, democrática y federal
nalismo liberal-democrático parcialidad normativa de a principios del siglo XXI.
68
(principios de legalidad, se- las interpretaciones teóricas En este ámbito nos halla-
paración de poderes, elec- y de las aplicaciones prácti- mos muy lejos de haber lle-
ciones periódicas y compe- cas realizados de valores co- gado a ningún “final de la
titivas, libertades civiles, mo la libertad, la igualdad, historia”. ©

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Una pregunta

A ntes de responder a la pregunta habría que


precisar qué se entiende por nacionalismo.
En principio entiendo por nacionalismo la defensa de
unos intereses particulares por encima del bien común,
o la defensa de intereses particulares a los del resto de
la humanidad, mi posición es que sí puede suponer un
problema sobre todo en un mundo tan globalizado como el de hoy en el
que todo o casi todo está interconectado y es accesible, quizás excepto

¿Es un las personas.


Además desde un punto de vista cristiano-humanista siempre la defensa
del bien común conlleva anteponer éste al interés particular de cualquier
cultura, economía, religión, etc…

problema el JOSÉ CUADROS


Educador, Andalucía

nacionalismo?
L Pienso que la palabra nacionalismo tiene un sentido
extraordinario -las tradiciones, la cultura, la historia, la lengua,
el progreso económico, la presencia política, etc.- en un mundo tan
globalizado como el nuestro, conlleva un enriquecimiento a nivel
general. Priorizar la consolidación de un nacionalismo -que en mi
caso concreto es el catalán-, es profundizar y sumar fuerzas en un
modelo ejemplar de un modelo convivencial, de paz, de progreso
económico, de cohesión social, de una consolidación de la
identidad y de integración, que hemos intentado compartir y a lo
que hemos aportado un sentido común para reforzar nuestro
propio modelo de país, sentido común que seguimos trabajando
de forma persistente para poder ejercer con plena libertad los
derechos de esta realidad nacional.
Debo decir que es fascinante poder interpretar obras musicales de
exponentes del nacionalismo catalán de principios del siglo XX, con
el objetivo de compartir esta joya musical y literaria con el público.
No menos interesantes son las obras del nacionalismo musical
hispánico (Manuel de Falla, Turina, Pablo de Sarasate, etc.) o de
los nacionalismos europeos de mediados y finales del siglo XIX.
Indudablemente, merece la pena compartir y servir a este
sentimiento de identidad nacional.

MERCÈ CASAMAJOR COLLS


Pianista y profesora de música
Cataluña

oy, donde las personas y los grupos humanos privatizan los bienes y
H los territorios; hoy, donde más que afirmar la identidad, para
hacerlo la excluyen y se cierran fronteras, los nacionalismos son un
peligro real, porque se busca la pureza de la raza, cuando la historia del
69 siglo XXI aparece como migración y globalidad. Habrá más bien que
potenciar la interculturalidad y el mestizaje, y más que potenciarla,
mejor aprender a integrarla en nuestro ser de hoy.

ANTONIO CASTRO
Profesor, Andalucía

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Quince respuestas
no de los asuntos que, después del
U paro, más preocupa a los
españoles, según las encuestas del CIS, R espondo esta pregunta desde Andalucía, donde
el sentimiento nacionalista no ha sido nunca
es el terrorismo. Esto indica que a los mayoritario, y desde una opción ideológico-vital que
ciudadanos de este país, realmente nos reconoce las fronteras casi exclusivamente como
una invención humana para justificar agresiones
parece un problema la causa que, y/o saqueos contra los que están más allá de las
desde hace muchos años, lo produce y, mismas. Ambas premisas condicionarán, sin duda,
que se basa en el nacionalismo vasco. mi respuesta. Ténganse en cuenta.
En principio, el nacionalismo podría ser un proble-
Algo diferente sucede con el sentimiento ma sólo para quien se empeña en ver la realidad
nacionalista en otras comunidades desde esa óptica, básicamente un problema de
autónomas, donde existen grupos de miopía sociopolítica, de escasa amplitud de miras
personas que ven en la independencia o en un mundo-aldea global que, si algo demanda, es
justo lo contrario; aunque sin mayores consecuen-
en el autogobierno una forma de cias.
identidad y de sentirse autónomos El verdadero problema surge cuando alguno de
respecto al resto del territorio. estos miopes alcanza la cota suficiente de poder
político como para tener la posibilidad de imponer
La identidad de cada autonomía, con las su manera (miope) de ver la realidad a cualquiera
costumbres, las lenguas, el folklore y que habite en su territorio de influencia o para
tantos aspectos que la definen, mercadear impunemente con momentáneos apo-
sumadas y multiplicadas por 52 dan yos políticos a cambio de prebendas económicas.
No digamos si el método para la imposición utiliza
como resultado lo que hoy es España. la fuerza o el terror como principal argumento.
Por muy independiente que un territorio Nótese que en ningún momento he hablado del
se sienta del resto de la nación, su nacionalismo periférico. Prácticamente lo mismo
historia está indisolublemente unida a la podría decirse del centralista.
del resto de las comunidades que, GREGORIO SÁNCHEZ RAYA
incluso históricamente estuvieron Profesor, Andalucía
unidas. Eso, ningún sentimiento puede
cambiarlo, sin dejar de lado, que cada
uno tiene ese derecho de considerarse
catalán, vasco, aragonés o andaluz.
En el caso de la Corona de Aragón,
donde las actuales Cataluña, Aragón,
Comunidad Valenciana e Islas Baleares,
pertenecieron a un único reino. Si
seguimos las pautas de esta historia al
pie de la letra, tal vez estas cuatro
U n modo elegante de ser palurdo.
Las raíces ancestrales del nacionalismo quizá no son más que una
regiones, tendrían que volver a estar
de las manifestaciones del instinto de conservación, pero cuando
así, unidas bajo un mismo gobierno o…
ese instinto ya no tiene como objeto defender la supervivencia
¿Alguna de las citadas regiones quiere
porque es un problema resuelto se convierte en apego irracional
elegir otra época en la que fue
al terruño, en endogamia, quizá también en pereza: ¿para qué
independiente?
cuestionarnos lo que siempre ha sido así? De ahí se puede pasar
Es la historia la que da forma a los
a la mentira paranoica, hija de la soberbia desmedida, que, al fin,
territorios y, en los tiempos que hoy
es a su vez hija del miedo. “Yo soy el mejor, porque el pueblo al
vivimos, sería un “retraso” volver a ser
que pertenezco es el mejor y los demás son enemigos que nos
lo que fuimos, simplemente porque cada
quieren perjudicar”. Y de ahí el racismo y la xenofobia.
uno quiere “sólo lo suyo”, sin ver que
No cabe duda de que la territorialidad es un instinto animal: no
España, somos todos, con lo que pasó,
nos gusta que alguien, sin nuestro permiso, invada nuestra
lo que hoy sucede y lo que en el futuro,
burbuja.
queramos y hagamos que ocurra.
También hay individuos que se convierten a sí mismos en país y se
Sentirse castellano, o gallego no tiene
enriquecen desmesuradamente mientras sus súbditos mueren de
por qué estar reñido con considerarse
hambre. Miedo, y vanidad, y falta de amor.
español. Ahí se refleja tanto el valor de
la cultura, como el de la tolerancia. 70
MIREN URRETAVIZCAYA
ANA TORRES VILLAMÓN Profesora de Lengua
Profesional de la comunicación Euzkadi
Aragón

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Una pregunta
or lo que he podido leer, que por cierto
P me ha desconcertado, el nacionalismo
tiene varios perfiles, dependiendo de la
ideología de los colectivos que lo defienden...
He visto como existe un sentimiento de
pertenencia a la propia nación, y cómo se
interpreta de diversas formas. También cómo

¿Es un
minorías tienden a separarse y a
diferenciarse de las mayorías o cómo en
otras formas -atendiendo a sistemas
económicos- se intenta nacionalizarlos, y
ahora a globalizarlos. Amén de los intentos

problema el
de nacionalismo democrático a través del
respeto a la diversidad política y en contra de
culturas que utilizan la fuerza como medio de
imponer su nacionalismo.
En fin, mi opinión es nacionalismo sí, si es

nacionalismo? positivo para la mayoría democrática y no


perjudica a la minoría; quizá esta postura no
se pueda calificar de nacionalismo, no sé si
es una utopía, pero ¿tan diferentes somos
unas personas de otras?

CONSUELO PLA
Secretaría de dirección
Comunidad Valenciana

n momento histórico. Así es como podría definirse el momento


U político actual en el País Vasco. Por primera vez, tras treinta años
de gobiernos nacionalistas, los dos partidos constitucionalistas y no
nacionalistas, PSE y PP, conforman la mayoría suficiente (38 escaños)
para liderar un nuevo Gobierno vasco que aporte aires renovados y el
tan ansiado y esperado ‘cambio’ por la ciudadanía vasca y española.
El nacionalismo vasco (PNV), que ha estado al frente de este Ejecutivo
tantos años, no acierta a concebir que estos dos partidos unan sus
votos para desplazarlo del Gobierno vasco y relegarlo a la oposición.
Por eso, hablan de frentismos y golpes institucionales. Sin embargo,
los únicos frentismos, golpes institucionales y radicalismos que se han
conocido en el País Vasco, en los últimos años, han llegado de la mano
del propio PNV, que no ha podido más que defender y proclamar un
plan soberanista, conocido como Plan Ibarretxe, a través del que han
pretendido convencer a la ciudadanía de la necesidad de lo que ellos
denominaban el ‘derecho a la autodeterminación’. Pero no sólo eso,
también han pactado, en ocasiones, y han tomado decisiones junto con
la propia izquierda abertzale, que no condena la violencia y apoya el
terrorismo de ETA.
Ahora, desde el País Vasco, se espera con ansia la llegada de ese
nuevo Gobierno vasco, que estará encabezado por el socialista, Patxi
López, con el apoyo del Partido Popular, y de esa nueva y ansiada
etapa que traerá consigo tantos cambios tan esperados durante tanto
tiempo: cambio de políticas, defensa de la Constitución española,
mayores espacios de libertad, cambios en la radiotelevisión pública
vasca, etc. El momento es histórico y el cambio, necesario.

GABRIELA JIMÉNEZ
Periodista, País Vasco

71

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Quince respuestas
i lo vemos como un movimiento independentista,
S separatista y xenófobo, sí que lo considero un
problema. Conlleva odios absurdos y hace difícil la ienso que el nacionalismo, como pensamiento
convivencia entre vecinos de una misma región.
Visto como la defensa de una cierta cultura y sus
P referente a salvaguardar los valores internos de una
comunidad o de un territorio, no es un problema en sí,
tradiciones, me parece muy loable y para nada un en una sociedad democrática.
problema. Todo depende de la cultura, inteligencia y La dificultad estriba cuando ese pensamiento se
sensatez de los que se llaman nacionalistas. radicaliza y únicamente se piensa en anteponer los
principios de autonomía, independencia y
MAGDALENA RODRÍGUEZ PÉREZ autodeterminación de esa comunidad, frente al resto de
Departamento de Álgebra comunidades. Cuando este sentimiento de comunidad
Universidad Complutense de Madrid se impone a los ciudadanos y se hace irrespetuoso con
el resto de la ciudadanía, bien en materia lingüística,
educativa como social, entonces el nacionalismo no sólo
es un problema sino una amenaza para el buen
funcionamiento de una sociedad plural y democrática.
onsidera un problema que el vecino del
¿C cuarto ame su tierra? ¿Y que el del
segundo le considere a Vd. un obstáculo a su
ARANTZA MENDIGUREN
Directora Centro geriátrico, País Vasco
ensueño de nación? Quizá haya contestado de
manera diferente a las dos preguntas.
Convengamos en llamar nacionalismo a lo que
impregna al segundo vecino. El nacionalista
intentará imponer la lengua minoritaria (aun no
siendo la suya materna) frente a la de mayor
difusión y querrá reducir los derechos políticos
de quienes no sigan su cruzada, con la excusa
de que son malos ciudadanos o traidores. l nacionalismo surge de un
Interpretará un mínimo avance (o retroceso
adversario) como una formidable e irrenunciable
E sentimiento de apego a un
grupo, en este caso a una nación,
conquista. En el poder, el nacionalista dará el cual es y debe ser, esencial
prioridad a lo reductivamente considerado para el desarrollo equilibrado de
propio frente a la inferioridad de lo ajeno, lo que todo ser humano. De hecho, la
en lenguaje políticamente correcto se identidad nos la forjamos con
denominará discriminación positiva. Tal afán de rasgos aprendidos en interacción
ingeniería socio-cultural me lleva a afirmar que con ese entorno nuestro que,
el nacionalismo del segundo vecino es un lleno de simbología y cultura, nos proporciona
problema. las mejores herramientas, no sólo para sobrevivir
JUAN LARRUQUET sino también para sentirnos seguros.
Investigador del CSIC, Madrid Hasta aquí no veo problema. Donde sí creo que
surge un problema es cuando ese sentimiento se
exacerba hasta el punto de confundir el entorno
con uno mismo. Cuando se considera que los
demás, si no son de el grupo, son menos. Cuando
se cree que los otros, con tan solo estar de paso
por nuestros caminos, vienen a anular lo propio.
Cuando se cree que la vida de un ser humano vale
ivimos en un sistema en el que una minoría controla casi menos que una bandera.
V todo el dinero y el poder a través de multinacionales y
entidades financieras en pequeños despachos, mientras más
Es entonces cuando ese saludable apego
emocional, convertido en pasión, se disfraza de
tarde se ratifican los acuerdos en parlamentos legitimados argumento con razones, rigor antropológico y
teóricamente por el pueblo. Debemos exigir una mayor científico, definidas fronteras geopolíticas…. En
participación en las decisiones que marcan nuestra vida y la esos términos, la cuestión se complica pues en el
de nuestra comunidad, para poder avanzar en los intereses fondo de ellos no se encuentra ninguna verdad de
de todos y no en los de unos privilegiados en un mundo en el razón, tan solo hay verdad de pasión.
que cada vez estamos más aislados los unos de los otros. Sí Y reconozcámoslo: ¿Cuándo no le dio problema a
el nacionalismo puede generar lazos de identidad en una la humanidad, tanto en lo privado como en lo
comunidad que ayuden a identificarte con los demás, puede público, esa lucha entre pasión y razón?
ser positivo. Pero si se usa por los poderosos para reclamar
que un territorio deje de ser controlado por un Estado, para IRENE ARGÜELLO
serlo por otro en función de la existencia siempre relativa de Profesora de Filosofía en Bachillerato,
un hecho nacional o de una supuesta voluntad popular, Cantabria
beneficiará a los mismos y enfrentará a todos los demás.

ANTONIO ESPINOSA TALAVERA 72


Trabajador Social de Oviedo

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Una pregunta Quince respuestas

¿E s un problema el nacionalismo?
1. Un problema ¿para qué, para quién? La formulación de la pregunta
podría ser: ¿Es el nacionalismo una oportunidad para avanzar hacia
sociedades más ricas cultural, social, política y económicamente?
2. ¿Qué nacionalismo?. Detrás de cada identidad personal y colectiva
hay un sentimiento compartido de una misma lengua, un mismo entorno
geográfico, una misma cultura, historia, tradición y sobre todo, un
sentimiento de pertenencia. Esto es algo legítimo, como lo es el deseo y
la voluntad de una comunidad de constituirse en sujeto político.
3. Las etiquetas y las taxonomías son importantes. Quienes hemos sido
educados en el nacionalcatolicismo del franquismo español, quienes
seguimos escuchando llamadas a manifestaciones “a los que les importe
España, a defender la nación española", etc., sabemos que no valen
camuflajes. Existe un nacionalismo español centrípeto y no desaparece
por usar términos como constitucionalista, no nacionalista,… Parece
ser que los nacionalistas son siempre los malos, los fetichistas de las
identidades, las lenguas y las soberanías pequeñas.
4. La madurez social y política en el siglo XXI demanda sumar, abordar
este “problema” (¿por qué no oportunidad?) en términos de ganar-ganar.
La diversidad es una riqueza, el respeto y el mutuo reconocimiento,
“aquí cabemos todos”, son necesarios para convivir positivamente y
construir juntos una sociedad inclusiva, plural, justa y pacífica.
Enrromentos en que los estados palidecen y se desdibujan al avanzan
hacia nuevos escenarios, más amplios y plurales, es necesario superar
lo de unos contra otros para construir un nosotros enriquecido.

NÉLIDA ZAITEGI
Inspectora de Educación

Portugalete/Bizkaia

S í es un problema el nacionalismo, y grave.


Soy un ciudadano vasco. Desde que tengo uso de
razón he sufrido en mis propias carnes (familiares) la
persecución de los nacionalistas vascos.
Para poder justificar su ideología, falsean la Historia,
hacen de mitos realidades históricas como si fueran
hechos contundentes y necesitan mostrar la diferencia
constantemente.
Como soy muy aficionado a la Historia, he podido
trascender el problema local (a fin de cuentas, el País
Vasco sólo es una región muy pequeñita de España) y
afirmo tajantemente que el nacionalismo, sea de donde
sea, de la parte que sea, en la época que sea, por
sectario, diferenciador (es la antítesis del socialismo),
racista y egoísta, es un auténtico cáncer y, además,
junto con las guerras de religión, ha sido causa del
mayor número de muertos a lo largo de la Historia de
la Humanidad.
ANTÓN G. BORREGUERO
Comandante de Vuelo
País Vasco

73

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¿Existe tensión
entre la
democracia y el
nacionalismo?
Manuel Toscano Méndez
opinión
¿Existe tensión entre nacionalismo y Profesor Titular de Filosofía Moral y Política
Facultad de Filosofía y Letras.
democracia? Quizá deberíamos empezar Universidad de Málaga
por hacernos la pregunta. Los críticos
del nacionalismo, desde luego, han
ecientemente destacados filósofos po-

R
puesto especial énfasis en la existencia
de esa tensión, denunciando que el líticos (Kymlicka, Miller o Tamir)
nacionalismo es incompatible con la han defendido en términos teóricos la
democracia. Y la historia parece posibilidad de un nacionalismo liberal, lo que
significa perfectamente compatible con la demo-
ofrecerles un amplio respaldo, pues no
cracia liberal. En cualquier caso, la discusión in-
pocos de los peores acontecimientos del tensa, a menudo agria, entre defensores y de-
siglo pasado, de las dos guerras tractores pone de relieve la importancia del
mundiales a la violencia interétnica en la asunto en cuestión: el juicio sobre el nacionalis-
antigua Yugoslavia, han dado una pésima mo, si sus fines y prácticas son legítimos o jus-
reputación al nacionalismo, asociándolo tos, depende de cómo consideremos su relación
con toda clase de injusticias y con la democracia.
atrocidades.
Pero tal posición ha sido puesta en Ideario nacionalista
cuestión por quienes consideran que es Para abordarla con alguna solvencia es con-
injusto extender esas acusaciones a todo veniente clarificar los términos de la cuestión. El
nacionalismo y sus simpatizantes alegan nacionalismo presenta la mayor complicación a
75 tal efecto, pues no resulta fácil de definir y un
la existencia de discursos y políticas
buen número de estudiosos en la literatura re-
nacionalistas que se desarrollan dentro
ciente renuncian a la tarea. Aquí no me referiré
de los cauces y requisitos democráticos. a las políticas y causas nacionalistas, tan diver-

©RÍTICA ❙ Nº 961 ❙ Mayo-Junio 2009


opinión
sas como sus circunstancias, sino que trataré que “la cuestión del gobierno debería ser deci-
de delimitar lo que me parece el corazón de dida por los propios gobernados”1. Pero, ¿la
la doctrina política nacionalista, en un inevi- democracia no es precisamente eso, que los
table ejercicio de abstracción en aras de la gobernados decidan sobre su gobierno y sus
claridad que requiere la discusión teórica. gobernantes? En cualquier definición, el ideal
Creo que Elie Kedourie ha expuesto ese nú- democrático sostiene que la soberanía reside
cleo de forma certera cuando considera que en el pueblo, al que corresponde el poder últi-
el nacionalista sostiene: 1) que la humanidad mo de decisión sobre los aspectos fundamen-
se divide naturalmente en naciones; 2) que tales del orden político, bien directamente o
las naciones son comunidades territoriales por medio de representantes elegidos. Por tan-
separadas y distintas, reconocibles por cier- to, cuando el nacionalista atribuye la sobera-
tas características que las hacen únicas; y 3) nía al pueblo o nación, o declara que toda na-
que el autogobierno o la autodeterminación ción tiene derecho al autogobierno, esto es, a
nacional es la condición de la legitimidad po- decidir sobre su destino y sus fronteras, no pa-
lítica. De acuerdo con lo cual, el nacionalis- rece haber nada incompatible con la democra-
mo no consiste en una querencia de lo pro- cia; al contrario, parece reafirmarla expresa-
pio, en el amor por nuestra tierra, costum- mente.
bres o paisanos, como a veces se entiende; es
algo más elaborado, pues representa toda ¿Qué entendemos por pueblo o
una visión del mundo social sobre la que des- nación?
cansa un principio político acerca de qué for- A nadie se le escapa que, lejos de ser una
mas de organización política son legítimas. cuestión puramente teórica, tiene una ver-
Justamente en torno al principio nacionalista tiente política bien clara. Pues esa es la línea
de legitimidad, al que antaño se aludía como de argumentación que siguen quienes defien-
“principio de las nacionalidades” y hoy se den hoy, en Cataluña o el País Vasco, el lla-
presenta como “derecho a la autodetermina- mado “derecho a decidir”, la nueva envoltu-
ción” de pueblos o naciones, se entretejen las ra del principio de autodeterminación nacio-
equívocas relaciones del nacionalismo con la nal: que cada nación tiene derecho a decidir
democracia. sobre su futuro, su marco político y sus fron-
Según el ideario nacionalista, los hombres teras sería una demanda democrática ele-
se agrupan en pueblos o naciones y, dado que mental, a la que nadie podría oponerse sin
las naciones son aquellas comunidades nece- contravenir la misma idea de democracia.
sarias o fundamentales en torno a las que se El nudo del problema está en lo que en-
organiza la vida colectiva de los seres huma- tendemos por “pueblo” o “nación”. En la
nos, las fronteras políticas deben reconocer y teoría democrática, el pueblo o la nación no
ser congruentes con esas realidades naciona- designan otra cosa que el conjunto de los ciu-
les. Como explicó Gellner con su acostumbra- dadanos, sin más. Históricamente, con ellos
da ironía, el nacionalista considera que el Es- se pretendía representar el orden político y
tado y la nación están hechos el uno para el social de manera igualitaria por oposición a
otro, resultando algo incompleto, fallido o
perverso cuando falta esa congruencia. El
equívoco con la democracia empieza en este El ideal democrático
punto, pues los nacionalistas no sólo arropan sostiene que la soberanía
su ideario en la retórica democrática, sino que reside en el pueblo, al que
lo presentan como una exigencia democrática.
Un ilustre liberal como John Stuart Mill de- corresponde el poder
fendió en esos términos el principio de las na- último de decisión sobre
cionalidades cuando explicó que existe una los aspectos fundamentales
razón prima facie para reunir a todos los 76
miembros de una nación bajo el mismo go- del orden político, bien
bierno y que éste sea un gobierno exclusivo de directamente o por medio
la nación; pues esto equivale a decir –añade– de representantes elegidos.

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opinión

las desigualdades estamentales del Antiguo cuanto a la concepción del pueblo: mientras
Régimen: se trata de un cuerpo político for- la democracia destaca la igualdad de dere-
mado por ciudadanos dotados con iguales chos de los ciudadanos, el nacionalismo po-
derechos civiles y políticos y que se rigen por ne el énfasis en la cultura y la identidad com-
las mismas leyes, en cuya elaboración (y, en partidas. Quienes defienden la posibilidad de
general, en el proceso político de delibera- un nacionalismo liberal o democrático nos
ción y decisión sobre los asuntos colectivos) invitan a contemplar esa diferencia de énfasis
todos pueden participar en pie de igualdad. como una relación de complementariedad y
La nación de los nacionalistas es otra cosa, no de oposición. El nacionalismo identifica-
pues responde a lo que Greenfeld ha denomi- ría y delimitaría la comunidad social y polí-
nado la “concepción particularista”. En ella ticamente relevante; la democracia, por su
lo que importa es el carácter único de un parte, nos diría cómo hay que distribuir el
pueblo y, por tanto, sus señas de identidad, poder en el interior de esa comunidad y or-
los rasgos o circunstancias que lo singulari- ganizar sus instituciones políticas de modo
zan, diferenciándolo de los demás como una que los ciudadanos puedan participar en el
comunidad aparte. En su versión étnica, se gobierno de los asuntos colectivos.
trataría de comunidades humanas unidas por
la sangre, la lengua y la tierra, es decir, por
(el mito de) una ascendencia común, lo que Una sociedad es pluralista
entraña un criterio racial, la posesión de una Sin embargo, las cosas no son tan claras.
lengua y un territorio ancestral. Por razones De entrada, la tendencia de los discursos na-
obvias, esa versión es incompatible con la de- cionalistas a reificar la nación como una
mocracia y está ampliamente desacreditada suerte de realidad trascendente, que perdura
hoy, al menos en el debate teórico. Pero la a lo largo de la historia y a la que confieren
vieja idea romántica del Volkgeist o del ca- personalidad moral, debería alertarnos por el
rácter nacional reaparece hoy como identi- potencial autoritario que encierra: hemos
dad cultural y la nación se presenta como visto repetidamente cómo una vanguardia se
una comunidad de cultura, entendida ésta erige en portavoz e intérprete de esa realidad
como una forma de vida colectiva que abar- superior, cuya preservación y florecimiento
ca las diferentes prácticas y creencias por las justifica el sacrificio de los intereses y dere-
77
que se distingue un pueblo. Cada pueblo tie- chos de las personas reales, sean o no miem-
ne su cultura y la cultura es lo que identifica bros de la nación. Pero el problema va más
a un pueblo y lo separa de otros. allá del abuso de metáforas organicistas y de
El contraste no puede ser más claro en una metafísica colectivista. Está en que el
opinión
proyecto nacionalista tiene como misión la ción de los Estados y la competencia entre
defensa de la nación y sus intereses, el prime- ellos, el pluralismo creciente de las socieda-
ro de los cuales es ser reconocida como una des modernas nos aleja irremisiblemente de
comunidad separada y distinta, lo que re- él. Por eso, en el contexto de sociedades plu-
quiere la promoción de sus señas de identi- ralistas como las nuestras, surge inevitable-
dad y la movilización de sus miembros en mente la tensión entre nacionalismo y demo-
torno a ellas. Algo que no casa bien con el cracia. La raíz de esa tensión está en que el
objetivo más modesto de una democracia proyecto político nacionalista necesita ahor-
constitucional, que consiste en asegurar los mar la realidad social, confusa y abigarrada,
derechos de los ciudadanos y garantizar el de acuerdo con su visión idealizada y homo-
marco político para una convivencia en liber- génea de la comunidad nacional y utiliza pa-
tad, de modo que estos puedan perseguir sus ra ello todos los recursos a su disposición,
múltiples fines y desarrollar su concepción de entre los cuales el más importante sin duda
la vida buena. es el poder coactivo del Estado. Y, en el me-
Todo podría ser más fácil si la humani- jor de los casos, sólo puede contemplar el
dad se pareciera al modo en que los naciona- pluralismo como un obstáculo en el camino
listas representan la vida social: repartida en de la construcción nacional. ©
bloques internamente homogéneos y clara-
mente delimitados unos de otros como en un
cuadro de Modigliani, según la afortunada * Este trabajo ha sido realizado durante una estancia de inves-
tigación en el Centre de recherche en éthique de la Université
imagen de Gellner; y si los seres humanos se de Montreal (Créum) y quiero agradecer a su director, Daniel
adscribieran de forma inequívoca a cada uno Weinstock, y al coordinador, Martin Blanchard, por su hospi-
talidad en un entorno tan estimulante como agradable.
de esos bloques. Pero las sociedades huma- 1 Mill también sostiene la tesis según la cual las instituciones
nas no son así. Si en un momento histórico democráticas (representativas en su terminología) sólo son
dado -digamos entre la segunda mitad del si- posibles o funcionan adecuadamente en un contexto nacional.
Muchos de los defensores actuales del nacionalismo liberal
glo XIX y la del XX- algunas pudieron acer- suscriben esta tesis, pero por obvias razones de espacio no
carse imperfectamente a ese cuadro por la ac- puedo discutirlas aquí.
opinión

El
posnacionalismo
Xabier Aierdi
opinión
Facultad de Ciencias Sociales.
Universidad del País Vasco

En el terreno teórico y más normativo, el


posnacionalismo parece una propuesta
razonable orientada a superar la base
étnica de los órdenes políticos modernos.
En una lectura más práctico-política es
una propuesta, cuya razonabilidad es más
discutible, orientada a diluir los
nacionalismos periféricos en beneficio del
central. Emparentado indirectamente con
el patriotismo constitucional, comparte
con éste el deseo de minimizar y
neutralizar la omnipresencia del
condicionamiento étnico, porque el
patriotismo constitucional solicita una
transferencia de lealtad del nosotros
étnico a la ‘cultura cívica’ democrática y a
sus instituciones políticas concomitantes,
una lealtad que debe cambiar de dosel:
del ethnos cultural al demos cívico.

modo de hipótesis puede sostener- bien, en la medida en que los discursos son

A se que mientras una propuesta se-


ria de patriotismo constitucional
puede derivar en una identidad realmente
parte muy importante de la situación como
bien nos enseñó la buena sociología, es muy
probable que tanto el posnacionalismo como
posnacional, no se puede afirmar con tanta el patriotismo constitucional, independiente-
seguridad lo contrario, porque está por eluci- mente de su bondad, razonabilidad y/o reali-
dar si lo que pretende el posnacionalismo es zabilidad, son unos discursos que han calado
superar todos los nacionalismos o simple- en determinados segmentos sociales, élites
mente primar uno de ellos, el dominante, culturales y liderazgos políticos y conseguido
considerando como vicios en el nacionalismo en parte transmutar historias muy etnonacio-
periférico lo que entiende como virtudes en el nales relativa o absolutamente exitosas ha-
79
central1. ciéndolas pasar por modelos a seguir, mode-
De todas formas, hay poco de posnacio- los teleológicos que desde sus inicios contení-
nalismo o de patriotismo constitucional en an según la visión de sus seguidores la supe-
las realidades históricas empíricas. Ahora rioridad moral que ha quedado plasmada al

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final del trayecto. En consecuencia, hay en el Está por elucidar si lo que


posnacionalismo una cierta autocomplacen- pretende el posnacionalismo
cia revestida de inevitabilidad de quien, al fin
y a la postre, ha conseguido ser triunfador en es superar todos los
un marco competitivo de propuestas identi- nacionalismos o
tarias concurrentes. simplemente primar uno de
Otras formas de aunamiento social ellos, el dominante,
Con base en la segunda forma de enten- considerando como vicios en
der el posnacionalismo apuntada al inicio del el nacionalismo periférico lo
texto es muy importante conocer cuál es el
sentido que se le atribuye desde las diferentes
que entiende como virtudes
posiciones nacionalistas. El nacionalismo en el central
central aplaude sin fisuras el posnacionalis-
mo. El subestatal suele entender que con el
posnacionalismo se le solicita un desarme pensamiento desde la época misma de la
unilateral, exigiéndole que abandone sus pre- construcción de los Estados nacionales mo-
tensiones nacionalitarias y estatales y las sub- dernos: en segundo, que no es una condición
suma en el mejor de los casos en el Estado re- precisa para la existencia del posnacionalis-
almente existente. Quizás no les falte razón a mo la desa-parición de los vínculos naciona-
los nacionalismos subestatales, porque la les, sino solamente la subordinación de los
preocupación por el posnacionalismo es a ve- mismos a nuevas formas de vertebración so-
ces sobrevenida y suele tener normalmente su cial” (Ibid, 97-8).
origen en: 1) experiencias históricas altamen-
te traumáticas (Alemania nazi, Sbrenica, etc), ¿El buen y el mal nacionalismo?
o 2) en el malestar que en las elites (políticas Este juego/disputa entre nacionalismos
e intelectuales) más cercanas al nacionalismo estatales, nacionalismos emergentes y rein-
estatal genera la pervivencia del nacionalis- terpretaciones novedosas de las lealtades, de-
mo subestatal. limita un terreno de juego que está más ubi-
Mi particular historia con el posnaciona- cado en el debate teórico que en manifesta-
lismo viene de mediados de los 80’, con mo- ciones histórico–empíricas de posnacionalis-
tivo de una conferencia dictada por Jon Jua- mo. Es probable además que las urgencias
risti en el Filarmónica de Bilbao, en la que es- del momento se hayan llevado por delante la
cuché por primera vez el término2. He recu- sustancia de lo debatido. Si como afirma Jon
perado el texto, que se publicó posteriormen- Juaristi lo sustantivo de esta remoción res-
te en el libro Auto de Terminación3 del que ponde a la búsqueda de otras formas de “au-
Juaristi era coautor. En el comienzo de su ar- namiento social” como resultado del debili-
tículo Juaristi afirma que “la única acepción tamiento de las lealtades de “tipo nacionalis-
posible del término posnacionalismo se refie- ta”, parece que cuando este segundo paso
re a aquellas situaciones, apenas atisbables pueda darse o ya se ha dado deja de ser prio-
todavía, en las que lealtades de tipo naciona- ritario el anterior.
lista se debilitan en provecho de otras formas ¿Hemos echado el niño con el agua sucia
de aunamiento social” (1994: 97). Aducía o era otro el objeto real de la disputa? ¿Está-
que era muy difícil aventurarse en el posna- bamos tras novedosas estructuras de vincula-
cionalismo cuando no había unas categorías ción desetnificadas o ante una mera lucha de
analíticas que indicasen qué era el nacionalis- interpretaciones sobre el buen y mal naciona-
mo. No obstante, observaba ciertos indicios lismo? Evidentemente, las cartas del debate
80
novedosos en el ámbito de las lealtades y pre- están previamente marcadas: es siempre per-
cisaba “en primer lugar, que el posnaciona- verso el nacionalismo étnico y superior mo-
lismo, si no una realidad, ha sido al menos ralmente el cívico. Nadie dudaría de ello,
una aspiración de numerosas corrientes de ¿pero existen empíricamente como tipos pu-

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opinión
Reformular el Estado-
nación
Hace ya muchos años
Juan José Linz planteaba
correctamente el debate
cuando afirmaba que “todo
sistema político democráti-
co que funcione parte del
supuesto de que la lealtad
de los ciudadanos hacia el
Estado, independientemen-
te del régimen o gobierno
que esté en el poder, tiene
que ser mayor que su leal-
tad a otro Estado ya exis-
tente o en proceso de crear-
se… [y añade que]… La le-
gitimidad del Estado dentro
de sus límites territoriales es
una condición previa a la le-
gitimidad de cualquier régi-
men y es especialmente im-
portante en el caso de una
democracia que tiene que
garantizar las libertades ci-
viles a todos los ciudada-
nos… Un sistema político
estable asume que los ciu-
dadanos en todas las partes
del país deberían sentirse
obligados por las decisiones
de las autoridades y no sen-
tir lealtad a otro Estado […]
”6. Algunos años más tarde,
ros en contextos reales? En la interpretación el mismo Linz respondía lo siguiente en una
actualmente dominante en el ámbito de la fi- entrevista a Aurelio Arteta: “Lo que pasa es
losofía política, entre otros, el primero repre- que el ámbito en el que se establecen las ins-
senta a los nacionalismos subestatales y el se- tituciones democráticas no se decide demo-
gundo curiosamente a los que disponen de cráticamente. Es una realidad que viene im-
Estado. El primero es excluyente per se e in- puesta por la historia, las circunstancias”7.
cluyente por las mismas razones el segundo. Es desde esta preocupación y con base en
Se ha impuesto esta interpretación de for- estas circunstancias históricas donde el deba-
ma recurrente en gran parte de las corrientes te sobre el postnacionalismo debe plantearse
que se refieren a estos problemas, pero con en toda su crudeza y con todas sus conse-
un argumento muy dumpty-humptyano4, lo cuencias, aunque no siempre es fácil porque
que a la postre no ha resuelto ni la forma de como en otros muchos ámbitos teóricos que
articular identidades étnicas bajo un mismo tienen vinculación directa con problemas
orden político, ni se ha avanzado en su más prácticos del ámbito de las identidades se
81
intensa legitimidad, ni se ha terminado ha- propone como objeto de indagación o como
ciendo justicia. Lo que es peor: los órdenes propuesta normativa lo que es posiciona-
políticos, así como muchos de sus productos, miento inicial, y en este ámbito la filosofía
siguen siendo muy étnicos5. política es más un obstáculo que una ayuda.

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Desde estas dificultades, es de sumo inte- el cívico-político, que aunque está firmemen-
rés retrotraernos a un Habermas preocupado te arraigada en la literatura especializada “es
por la trágica historia de su país, debatiéndo- una distinción puramente analítica y norma-
se entre la civilidad de la nación querida [“es tiva. No describe nacionalismos concretos ni
decir, la nación de los ciudadanos, esto es, la puede ser utilizada para descubrir la trayec-
nación que es obra y producto de la voluntad toria seguida por el ‘nacionalismo-en-gene-
de éstos, en la cual opera legitimación demo- ral’. Porque incluso los nacionalismos más
crática”] y la etnicidad de la nación nacida cívicos y políticos cuando se los analiza de
[“es decir, la nación compuesta por quienes cerca resultan ser también étnicos y lingüísti-
pertenecen a un pueblo, la nación en la que cos”10. En otros textos, amplía esta perspec-
los miembros de un pueblo crecen y se en- tiva y afirma que además “está el peligro de
cuentran, en la cual opera la integración so- importar juicios normativos a los tipos socio-
cial”], encarnadas ambas sin solución de lógicos. Éste es el problema con la actual mo-
continuidad en el Estado-nación. Tras la reu- da de distinguir entre concepciones ‘étnicas’
nificación alemana, cree que ganar el futuro y ‘cívicas’ de la nación”11. En consecuencia,
dependerá de “cómo valoremos el futuro del según Smith, “pese a los evidentes contrastes
Estado Nacional en general”8. Supone pasar entre los tipos de ideología nacionalista ‘vo-
de los límites de la constelación nacional a luntarista’ y ‘orgánica’, y entre las concepcio-
las posibilidades de la posnacional9. Refor- nes ‘cívica’ y ‘étnica’ de la nación, en las po-
mular el Estado-nación sí parece una vía útil, líticas que inspiran hay mucha más afinidad
porque en el límite la solución nunca puede de la que cabría esperar”12.
venir de distinguir entre el mal y el buen na- Llegados a este punto, es el momento de
cionalismo. Esta última vía es estéril y siem- retomar algunos aspectos mencionados y re-
pre se dirime en términos de fuerza, de gana- plantear lo que puede ser un buen talante de
dores y vencedores, no en los de buenas o cara al logro de un posnacionalismo cabal.
malas razones. Porque si de esto es de lo que De lo entrevisto sobre posnacionalismo rete-
se trataba, ¿para qué proponer nada nuevo? nemos:
El posnacionalismo nunca puede ser el resul- 1. Aspectos relacionados con su realidad
tado de la deglución del resto de nacionalis- y deseabilidad: como afirma Juaristi las rea-
mos por el más fuerte. lidades posnacionales no son todavía atisba-
bles, pero sí son una aspiración de numero-
Concepción étnica y cívica de la sas corrientes de pensamiento desde la mis-
nación ma construcción de los Estados nacionales
Otro gran analista del nacionalismo co- modernos;
mo Anthony Smith estima inadecuada la dis- 2. Aspectos fundamentales que precisan
tinción entre nacionalismo etno-lingüístico y ineludiblemente de una reflexión ex novo: la
superposición de los elementos étnicos y cívi-
cos y los problemas de la legitimación en
No parece probable superar el contextos de concurrencia etnonacional; y
nacionalismo sin tomárselo en 3. El fin: supeditar los vínculos nacionales
serio o considerándolo como una a nuevas formas de vertebración social en un
excrecencia de la historia, proceso más profundo de replanteamiento de
la materia con la que se construye la lealtad al
aunque es una buena forma de Estado-nación y de la forma que éste adopte.
alcanzar la “alianza de
neuróticos” de la que habla
Charles Taylor, en la que cada Problemas insalvables para el
parte en conflicto tiende a posnacionacionalismo
82
De todas formas, probablemente los pro-
incrementar, consciente o blemas más insalvables para el posnaciona-
inconscientemente, los temores lismo en el ámbito práctico confluirán desde
de la otra varias vías:

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1. De la incapacidad de gran parte de los salidad, es imprescindible que sepa crear in-
pensadores e intelectuales a la hora de 1) des- dividuos con una identidad robusta para vi-
lindar los juicios normativos y los tipos so- virla”16.
ciológicos y 2) abandonar los caminos trilla- 4. Recientemente un autor vasco muy su-
dos, los lugares comunes, las repeticiones in- gerente, Ruiz Soroa, afirmaba que “leyendo
acabables en las posiciones que mantienen sus últimos escritos no me cabe duda de que
como intérpretes liberales o comunitaristas Mario [Onaindia] llegó a la conclusión de
de la diversidad cultural. que la sociedad sólo requiere para sobrevivir
2. El debate liberalismo/comunitarismo la existencia de leyes buenas y justas creadas
es probablemente uno de los más aburrida- por la libre participación de todos”17.
mente interminables, en el que normalmente 5. Tomarse en serio el posnacionalismo es
los que Berger y Luckmann13 denominan los abandonar el Estado inconsciente de los que
virtuosos del pluralismo o Appiah14 los cos- nacen en el Estado que desean, el Estado
mopolitas desarraigados imponen una lógica consciente de los que no nacen en el Estado
que nada tiene que ver con el nacionalismo que desean, aparcar los ventajismos momen-
de la gente común, con la relación que se es- táneos y, al menos, equiparar relaciones de
tablece entre el nacionalismo y la desconfian- fuerza inscritas en los entramados institucio-
za15. Manuel Toscano realiza unas reflexio- nal-estatales realmente existentes.
nes interesantes sobre este tipo de nacionalis- 6. Probablemente, no prosperará la pro-
mo basándose en un texto de Ignatieff. puesta. Hay mucho en juego y habría que
3. Ignatieff analiza otro elemento crucial desmontar mucha imaginería estatal, que no
para abordar el posnacionalismo: el estatus
de la ficción liberal. Es ficción “desde el mo- “…Tiene sentido enseñar la
mento en que la conciencia, ateniéndose a
una convención moral, ha de pasar por alto ‘tolerancia’ porque cuando
ciertos datos empíricos. [Pero] … dispone de aprendemos a ver un individuo
una epistemología que está en la raíz misma en nosotros y también en los
de la tolerancia como actitud y práctica so- demás dificultamos esa fusión
cial. Tiene sentido enseñar la ‘tolerancia’
porque cuando aprendemos a ver un indivi- irracional con el grupo que
duo en nosotros y también en los demás difi- alimenta la intolerancia
cultamos esa fusión irracional con el grupo nacionalista mediante un
que alimenta la intolerancia nacionalista me-
diante un proceso de abstracción para des-
proceso de abstracción para
personalizar a los individuos concretos, arre- despersonalizar a los individuos
83
batarles su especificidad y convertirlos en concretos, arrebatarles su
portadores de odiosas características grupa- especificidad y convertirlos en
les”. No obstante, sugiere Ignatieff que: “la
función de la sociedad liberal no puede limi-
portadores de odiosas
tarse a enseñar la noble ficción de la univer- características grupales”
(Ignatieff)

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opinión
necesariamente el Estado: el nacionalismo vasco ni español, es demonizado tan pronto
metodológico, la comprensión de la ciudada- como surge a la luz.
nía homogénea puertas adentro y aristocráti- 8. De todas formas, no parece probable
ca puertas afuera, la solidaridad territoriali- superar el nacionalismo sin tomárselo en se-
zada, etc. rio o considerándolo como una excrecencia
7. A modo de ejemplo, este intento duró de la historia, aunque es una buena forma de
en el País Vasco hasta 1997, lugar necesitado alcanzar la alianza de neuróticos de la que
francamente de una negociación entre identi- habla Charles Taylor, en la que cada parte en
dades. A partir de ahí se estableció una doc- conflicto tiende a incrementar, consciente o
trina que más o menos rige de la siguiente inconscientemente, los temores de la otra18.
manera: “si persigues fines nacionalistas, tie- A veces se tiende a confundir el pluralismo
nes que echar mano de medios terroristas”. fuerte con el pluralismo de los fuertes, y esto
Desde entonces, toda forma de imaginarse es un error que no hace sino que perduren
un vasquismo prepolítico, no nacionalista, ni conflictos larvados durante largo tiempo. ©

Notas 5. Hay residuos étnicos manifiestos, más 9. Jurgen Habermas, La constelación


o menos tóxicos, por ejemplo, en la Ley posnacional: ensayos políticos, Paidós,
1. R. K. Merton, “La profecía que se au- de Extranjería española que en nombre Barcelona, 2000.
tocumple”, en Teoría y Estructura So- de la ciudadanía democrática arroja fue- 10. Anthony D. Smith, Nacionalismo y mo-
ciales, FCE, México, 1968, págs 505 ra de la fortaleza a la población extran- dernidad, Istmo, Madrid, 2001, pág
y siguienes jera, étnica es la supuesta neutralidad 230.
2. Entonces me sonaba bien la música, du- cultural de los Estados democráticos re-
11. Anthony D. Smith, Nacionalismo, Alian-
daba de la letra, sensación que todavía almente existentes, no deja de ser étni-
za, Madrid, 1984, pág 58.
me embarga y sobre la que volveré al fi- ca la Ley de la Claridad canadiense, ét-
nico es el Ministerio de la Identidad y el 12. bid, 60.
nal. Entonces era militante de Euskadiko
Ezkerra, partido que pretendía superar Censo Étnico de Sarkozy, étnica es la 13. Peter L. Berger y Thomas Luckmann,
el desencuentro histórico entre naciona- preocupación de Huntington sobre el Modernidad, pluralismo y crisis de sen-
lismos y entre nacionalismo e izquier- avance latino en los Estados Unidos, ét- tido, Paidós, Barcelona 1995, p. 80.
das. Este término fue uno de los ele- nica es Europa, étnicos son los Estados 14. Kwane Anthony Appiah, “Los funda-
mentos de reflexión que se incorporó a y étnicos son igualmente los nacionalis- mentos de los derechos humanos”, en
principios de los ’90 al PSE que enton- mos subestatales que basándose en la Michael Ignatieff, Los derechos huma-
ces dirigía Jáuregui tras la fusión de EE lógica del nacionalismo metodológico nos como política e idolatría, Paidós,
y PSE. aspiran a replicar lo que hay, y lo que 2003.
hay son Estados-naciones, eso sí, de
3. Jon Juaristi, Juan Aranzadi y Patxo 15. Manuel Toscano, “Situaciones inciviles:
muy bajo perfil posnacional todos ellos.
Unzueta, Auto de Terminación. Raza, sobre el nacionalismo y la (des)confian-
nación y violencia en el País Vasco, Agui- 6. Juan José Linz, La quiebra de las de-
za”, en Carracedo, Rosales y Toscano,
lar, Madrid, 1994, págs 94-115. Años mocracias, Alianza, Madrid, 1987, Retos pendientes en ética y política,
más tarde, Ramón Jáuregui, usó muy págs 11-118.
Trotta, Madrid, 2002, págs 221-234.
repetidamente y en diferentes contex- 7. Juan José Linz y Aurelio Arteta
16. Michael Ignatieff, El honor del guerre-
tos sobre el término posnacionalismo, (2001): “El problema de la democracia
ro. Guerra étnica y conciencia moder-
escribió: “Es en estas circunstancias y es la calidad de los políticos”, entrevista
na, Taurus, Madrid, 1999.
ante estos planteamientos, que algunos en El País, 12 de agosto.
17. José María Ruiz Soroa, “¿Se puede vi-
nos reivindicamos del posnacionalismo, 8. Como afirma Habermas, “Sólo la con-
vir en un aeropuerto?, 25 de septiem-
término que debemos a Jon Juaristi y ciencia nacional que cristaliza en torno
bre de 2008. Este texto me llegó de la
que hoy y aquí quiere expresar, telegrá- a un origen, a una lengua y a una histo-
mano de Carlos Trevilla. El autor debate
ficamente, la victoria del autonomismo ria común, sólo la conciencia de co-per-
con suma inteligencia una afirmación de
sobre el independentismo”, El País, 5 de tenencia a un pueblo convierte a los
Mario Onaindia de 1995 sobre la impo-
septiembre de 1998. Como se observa súbditos en ciudadanos de una misma
sibilidad de vivir con/entre los vínculos
una lectura del término en consonancia comunidad política, que se sienten res-
(pasajeros) de un aeropuerto.
con los temores de los nacionalistas pe- ponsables unos de otros y unos ante
riféricos. otros”. Jurgen Habermas, “1989 bajo 18. Charles Taylor, Acercar las soledades.
4. “Cuando yo uso una palabra quiere de- la sombra de 1945. Sobre la normali- Federalismo y nacionalismo en Canadá, 84
cir lo que yo quiero que diga…, ni más dad de una futura República Berlinesa”, Tercera Prensa, Donostia 1999, p. 70.
ni menos” afirma el personaje de Lewis en Carracedo, Rosales y Toscano, Ciu-
Carrol en Alicia a través del espejo, dadanía, nacionalismo y derechos hu-
Alianza, Madrid, 1998. manos, Trotta, Madrid, 2000, págs
169-185.

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Izaskun Sáez de la Fuente Aldama
opinión
Doctora en Ciencia Política y Licenciada en Sociología
Miembro del Instituto Diocesano
de Teología y Pastoral de Bilbao

vivencias
sacralizadas
del
nacionalismo
Hace ya más de una
década, Josep Llobera, en
su obra El dios de la
modernidad (1996),
A la búsqueda de un marco
de interpretación

En su primer uso en lengua inglesa –duran-


trataba de responder con te la era decimonónica–, el término nacionalis-
argumentos históricos al mo se reviste de una clara connotación teoló-
interrogante sobre cómo, gica al equipararse con la doctrina según la
durante los procesos de cual las naciones son elegidas por Dios. La dei-
modernización de los ficación del Pueblo se ve favorecida por una
países occidentales, el lectura política del Antiguo Testamento en la
que, siguiendo el símil judío, convergen los
nacionalismo se ha principios de comunidad étnica y de tierra
convertido en un prometida. Por ejemplo, en el caso americano,
equivalente funcional de la lectura del fenómeno de la colonización que
85
la religión, en una religión subyace al Pacto de Mayflower (s. XVII),
secular cuyo Dios es la acordado por un reducido grupo de peregri-
nación. nos puritanos ingleses, rememora el trasfondo
mesiánico del Éxodo: los colonos son los anti-

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opinión
guos israelitas que marchan cativas –al margen de su
desde Egipto –léase Euro- existencia más o menos ob-
pa–, tierra de represión y jetiva– en cuanto son asumi-
servidumbre, a América, tie- das por los connacionales y
rra de promisión, alcanzan- favorecen su movilización
do así su salvación; son los en aras de la conquista de
ejecutores de la Alianza Bí- cotas de poder político (so-
blica, los sujetos destinados beranía) o de conservación
a establecer un nuevo orden de las mismas. El paradigma
social que iluminará las na- etnosimbólico, a su vez,
ciones. otorga la importancia que se
Tratando de superar el merece a la dimensión sim-
eterno debate entre “moder- bólica para comprender el
nistas” (las naciones son una alcance de conflictos de tan
creación de la modernidad) rabiosa actualidad como el
y “perennialistas”-“primor- existente en torno al estatus
dialistas” (las naciones han de Jerusalén si la solución
existido en cualquier tiempo de dos Estados se impone
y en cualquier lugar), sólo en Oriente Medio como vía
los modelos fenomenológi- hacia la paz.
cos y etnosimbólicos como Existen textos sagrados
los que pretenden guiar esta (declaraciones de indepen-
reflexión permiten desvelar dencia, de derechos, consti-
la dimensión sacral de la na- tuciones, declaraciones de
ción. Las naciones, en cuan- sus líderes), lugares sagra-
to identidades colectivas, se dos (cementerios naciona-
crean y recrean, fundándose les, arcos del triunfo, tie-
en rasgos culturales preexis- rra), símbolos en torno a
tentes, algunos de naturale- rasgos diferenciadores
za étnica, y se adecuan a las (banderas, estandartes,
nuevas coyunturas históri- himnos, saludos, etnia, len-
cas incorporando rasgos gua, historia, religión, can-
propios de las sociedades ciones, instrumentos musi-
modernas como la interde- cales, trajes nacionales) y
pendencia económica, las fiestas conmemorativas y
lógicas imperialistas colo- políticas, de recompensa a
niales y neocoloniales, la los miembros del grupo por
El árbol de Gernika
cultura, la movilización y sus virtudes y/o de carácter
las comunicaciones de ma- folklórico y festivo. Las reli-
sas, la opinión pública y la giones nacionales tienden a
propaganda y los derechos y reforzarse, además, con la Existen textos
deberes políticos de la ciu- presencia del carisma de
dadanía, aspectos todos personas o élites encargadas sagrados, lugares
ellos que, de manera dife- de dirigir al pueblo hacia sagrados, símbolos en
rencial según los casos, han una teleología previamente
facilitado el “efecto demos- definida. A la sacralización
torno a rasgos
tración del nacionalismo”, del fenómeno nacional sub- diferenciadores,
es decir, su reproducción en yace una interpretación del fiestas 86
distintos lugares. devenir del pueblo en térmi-
En términos fenomeno- nos de historia de salvación conmemorativas…
lógicos, las características con su mito fundacional, sus
identitarias resultan signifi- momentos de auge y de es-

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opinión
plendor (edad de oro) y sus te esquema un poco más. una conciencia agónica de
caídas. Mediante la reme- pérdida de la lengua. Es el
moración de glorias pasadas Ejes articuladores de caso de naciones en las que,
y de los acontecimientos sa- las identidades cuando la lengua diferencial
crificiales y de muerte que nacionales: idioma, pierde vigencia, necesita
integran la memoria colecti- religión, historia y atravesar una fase de ideo-
va, se intuye una resurrec- territorio logización mítico-simbólica
ción presente y futura que El idioma une en un có- para tener éxito como crite-
ha de cristalizar en genera- digo y en un sistema común rio de identidad; es su uso
ciones sucesivas. Sólo desde de expresión y de significa- como emblema, hecho que
ahí puede entenderse el sen- do a los miembros que lo se aprecia en la falta de co-
tido de misión que el nacio- hablan, permitiendo subra- rrespondencia entre un co-
nalismo tiende a atribuir a yar la solidaridad y la conti- nocimiento reducido del
su pueblo en términos de re- nuidad del propio pueblo. lenguaje y la movilización
generación de sí mismo y/o Precisamente, en el periodo de la conciencia nacionalis-
del resto de la humanidad. de transición entre la Edad ta, es decir, su elevado valor
Los sacrificios aparecen liga- Media y la Moderna, una sociosimbólico para la acti-
dos a momentos especial- de las circunstancias que vación política.
mente difíciles como ocupa- sirven como terreno abona- Durante la modernidad,
ciones o guerras (definidas o do para la génesis de los Es- en sus múltiples versiones,
inconclusas, reales o ficti- tados nacionales y del na- las grandes religiones han ju-
cias) de las que emergen cionalismo es la lenta y pro- gado un importante papel en
mártires que son venerados gresiva recuperación de las Europa Occidental en claves
como héroes de la patria y lenguas vernáculas y la de- antagónicas, en términos de
donde el uso de estereotipos cadencia relativa del latín, apoyo mutuo o de contrapo-
tiende a exacerbar los proce- proceso en el que el poten- sición a las identidades na-
sos identitarios de inclu- cial difusor de la imprenta cionales. Aunque las religio-
sión/exclusión entre las na- jugará un significativo pa- nes universales pretendieron
ciones. Pero concretemos es- pel. Puede ocurrir que se dé ir más allá de las divisiones

87

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opinión
étnicas y abolirlas, muchas to, del Dios cristiano a nue-
coinciden en sus fronteras vos valores y expectativas
con las delimitaciones étni- de futuro como la fe en la Por medio de ese
cas o nacionales, utilizándo- razón o la confianza en la
se el criterio religioso como regeneración, en el progreso historicismo –construc
elemento fundante en el pro- indefinido de la persona y ción de una
ceso de discriminación y de la sociedad. Es una reli-
movilización -p.ej.: católicos giosidad profundamente te-
comunidad
y protestantes en Irlanda del rrena y atea que dispone de imaginada, invención
Norte o católicos, ortodo- sus profetas (p.ej.: líderes de la tradición…–se
xos, musulmanes y judíos en políticos, mártires y Santas
los Balcanes, etc.-, aspecto Patriotas), simbología
reproduce simbólica y
favorecido por el desarrollo (p.ej.: bandera tricolor, el litúrgicamente el
de las llamadas Iglesias esta- himno de La Marsellesa, apego a la tierra
tales autocéfalas en la tradi- imágenes femeninas –que
ción ortodoxa eslava, pero materializan el culto a la ra- sagrada de los
también en el protestantis- zón y a la revolución– Ár- antepasados
mo. Sometidos a intensos y boles de la libertad y Alta-
desiguales procesos de secu- res dedicados a la Patria) y
larización respecto de las ritual (p.ej.: trataron inclu- lugar la construcción de una
grandes confesiones, católi- so de potenciar, sin mucho comunidad imaginada, la in-
cos, ortodoxos o musulma- éxito, liturgias sustitutorias vención de la tradición, cir-
nes confiesan que la religión de las católicas y un nuevo cunstancia que tiene más
es para ellos/as no tanto una calendario alternativo al que ver con la imaginación y
creencia como una tradición gregoriano) y en la que, a la creatividad que con la ver-
y una seña de identidad polí- pesar de la marcada tenden- dad o la falsedad. Y por me-
tica y de pertenencia nacio- cia cosmopolita, el compo- dio de ese historicismo se re-
nal. Por otro lado, la religión nente patriótico resulta fun- produce simbólica y litúrgi-
no ha bastado para definir la damental. Su significado se- camente el apego a la tierra
identidad colectiva en áreas rá de tal magnitud que va a sagrada de los antepasados
religiosas homogéneas en las condicionar, en gran medi- (Tierra=Patria), la cual, se
que hay más de una nación da, el devenir de la Repúbli- encuentre o no en el apogeo
en competencia. Entonces, la ca Francesa y su modelo de de su esplendor, despierta el
Iglesia local, la base del cle- laicidad hoy sometido a re- recuerdo y la emulación de
ro, más cercana al pueblo, visión. la grandeza y de las glorias
ha podido, en ciertos perio- En la búsqueda de una pasadas.
dos históricos, vehicular supuesta unidad nacional A pesar de fijar la aten-
frente al nacionalismo del primigenia puede jugar su ción en los referentes del
centro, la ideología naciona- rol una sucesión de reyes ca- pasado, se promete siempre
lista de la periferia (p.ej: Pa- nonizados y/o un fundador, un futuro mejor marcado
ís Vasco y Cataluña). Santo o Apóstol, como Pe- por la regeneración. La hi-
El referente histórico dro El Grande para los ru- postatización de la nación
por excelencia de la contra- sos, Patricio para los irlan- tiende a adquirir especial
posición entre religión so- deses, Sava para los serbios intensidad en periodos de
brenatural e identidad na- o Túbal y Aitor para los vas- crisis económicas, políticas,
cional (o trascendencia in- cos. La lectura de la historia sociales y/o bélicas; recor-
termedia) es la Revolución es arbitraria, mítica y diná- demos el resurgimiento del
Francesa (1789). Mediante mica; en cada momento, se nacionalismo serbio, a prin-
88
un proceso de “transferen- seleccionan aquellos aspec- cipios de la década de los
cia de sacralidad”, el deve- tos que mejor se adaptan a 80, ante la demanda de un
nir revolucionario supone la situación para fomentar la estado kosovar étnicamente
un cambio de objeto de cul- cohesión intragrupal. Tiene puro. Entonces se desarro-

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opinión
lla un sentimiento de pérdi- auténtico militante “sólo per- al enemigo de su humani-
da respecto a determinadas diendo la vida, la ganará”, es dad, ya no hay víctimas
características del ser colec- decir, se rompe la dicotomía inocentes sino cómplices.
tivo, que se hacen muy sig- vida/muerte a través de la
nificantes en términos iden- perduración colectiva de su Un apunte para la
titarios y los acontecimien- ideal. reflexión
tos históricos más frecuen- Los funerales y homena- En un mundo creciente-
temente sacralizados son jes de los mártires de la pa- mente glocalizado, multicul-
aquéllos que manifiestan tria, en lugar de debilitar al tural y plurirreligioso, las vo-
una resistencia heroica grupo, tienden a renovar si- ces de quienes defendían el
frente a los extranjeros-ene- coafectivamente su sentido tránsito hacia sociedades
migos, resistencia dotada de pertenencia y a reforzar “postnacionales” y seculari-
de connotaciones morales los lazos entre el pasado y el zadas han quedado fagocita-
que fusionan historia y des- presente, pues en cada uno das por los acontecimientos.
tino. El destino habla de de ellos se recuerda a quie- La caída del muro del Berlín,
trascendencia, quizás de in- nes lo han dado todo en de- la desintegración de la URSS
mortalidad, pero en térmi- fensa del proyecto político y, sobre todo, las guerras en
nos de recrear el espíritu de nacional. Semejante drama- los Balcanes, junto con la
su tierra prometida en la tización complementa y en efervescencia, en distintos
época moderna y no de re- algunos casos sustituye a la puntos del planeta, de con-
gresar a un pasado glorio- tradicional fe religiosa en flictos con connotaciones ét-
so. una vida después de la nicas y/o religiosas avalan la
muerte, pues transfiere la tesis sobre la persistencia de
Dimensión litúrgica y promesa de la inmortalidad trasfondos sacros donde las
oferta de salvación: a un plano terrenal y colec- identidades nacionales se re-
militantes tivo. La sangre o las cenizas adaptan a las nuevas circuns-
trasfigurados en de quien ha muerto riegan tancias geoestratégicas. ©
mártires las raíces de la tierra y del
Dentro de semejante car- árbol de la patria para que
ga sacral, y mención aparte fructifiquen en futuras ge- Referencias
de los ritos iniciáticos y/o po- neraciones dispuestas al Bibliográficas
líticos, las naciones otorgan mismo grado de compromi- ANDERSON, BENEDICT. Imagined comuni-
una importancia capital a las so por la causa que deriva ties. Reflections on the origin and
ceremonias conmemorativas de una determinada con- spread of nationalism, London, Verso,
de los grandes líderes o de los ceptualización del Pueblo y 1983.
muertos en combate, “los de su liberación. CONNOR, WALKER. Etnonacionalismo, Tra-
ma, Madrid, 1998
gloriosos caídos” que sacrifi- Cuando la violencia
FUSI, JUAN PABLO. La patria lejana. El na-
caron sus vidas en aras de la atraviesa los fundamentos cionalismo en el siglo XX, Taurus, Ma-
patria. El rito muestra un ci- identitarios de las naciones, drid, 2003.
clo que se inicia con la agonía la autoinmolación resisten- HASTINGS, ADRIAN. La construcción de las
del Pueblo y termina con la te estimula la contraposi- nacionalidades. Etnicidad, religión y na-
del héroe que sirve para que ción maniquea entre matar cionalismo, Cambridge University
la Patria siga viva. Proporcio- y morir y conmigo y contra Press, Madrid, 2000.

nando a la comunidad su mí y la relativización del HAYES, CARLTON. El nacionalismo, una reli-


gión. México, Hispanoamérica, 1960.
propia escatología, el acto fu- derecho a la vida y a la in-
LLOBERA, JOSEP. El Dios de la modernidad.
nerario, repleto de simbolis- tegridad física en situacio- El desarrollo del nacionalismo en Euro-
mo (p.ej.: banderas, himno, nes que atentan contra los pa Occidental, Anagrama, Barcelona,
danzas, fotografías, etc.), rea- derechos sagrados del Pue- 1996
89
liza, frecuentemente en la len- blo. En pocas palabras, SMITH, ANTHONY D. Nacionalismo, Teoría,
gua nacional, una doble asi- frente al altar de la patria, ideología, historia, Alianza, Madrid,
milación, muerte/sacrificio y cualquier sacrificio salvífi- 2004.

vida/ofrenda, de modo que el co es asumible; al despojar

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opinión

La influencia
de los
nacionalismos
en la
educación
Natividad Araque Hontagas
on el citado artículo 2 de la Constitución, se
opinión
C
Profesora de la Facultad de Educación
Universidad Complutense de Madrid
intentaba responder justamente a los deseos
de unos nacionalismos que nacieron en el si-
glo XIX y que sufrieron la represión franquista.
Posteriormente, con la entrada en vigor de los
Acuerdos Autonómicos de 1981, se potenció la
descentralización, determinando la generalización
de un proceso de reconstrucción del poder territo-
rial. Aunque los primeros pasos se ha- bían dado
La Constitución de 1978 ya antes de la Constitución, con la concesión a las
llamadas preautonomías por Decreto-Ley, de tal
instauró un Estado
manera que Cataluña fue la primera en despegar el
Autonómico como respuesta, 29 de septiembre de 1977. Los estatutos de Auto-
fundamentalmente, a las nomía, en su origen, a excepción de las Comunida-
reivindicaciones nacionalistas des contempladas en el artículo 151, que accedieron
por parte de vascos y a él con un techo competencial máximo, eran sus-
catalanes. Concretamente, tancialmente huecos, puesto que estaban supedita-
en su artículo 2, se dos a la gestión del Estado, el cual se reservaba un
conjunto muy amplio de competencias que, más tar-
reconoce y garantiza el de, y no en todas, iría cediendo, como fue el caso de
derecho a la autonomía de la educación, para dar forma y cuerpo a la capaci-
las nacionalidades y
regiones, bajo el principio de
solidaridad entre todas ellas
y dentro de la unidad
“indisoluble” de la Nación
Española.
90

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dad autoadministrativa de los gobiernos auto- mínimas para todo el Estado, concretadas en
nómicos. un determinado porcentaje, del 55 ó 65 por
100 del total, según se tratase de Comunida-
Descentralización de la materia des Autónomas de lengua distinta al castella-
educativa no. Estos porcentajes siguen vigentes con la
La descentralización en materia educati- LOE1.
va no se planificó para ser acometida de mo- Formuladas tales enseñanzas mínimas de
do simultáneo en todas las comunidades, de forma muy general e imprecisa mediante el
tal manera que, a Cataluña y al País Vasco, Real Decreto 1007/1991, de 14 de junio, se
les concedieron competencias desde 1980 y aceleró un proceso de desvertebración de las
1981, respectivamente, mientras que otras disciplinas históricas iniciado en los años se-
Comunidades las fueron adquiriendo entre tenta, cuando los planificadores de la ense-
1980 y 2000. El traspaso de las competen- ñanza disolvieron la Historia en las “Cien-
cias, en materia de educación, a las Comuni- cias Sociales” y en el “Conocimiento del Me-
dades Autónomas, significó una nueva orga- dio”. La Ley Orgánica de Educación, pro-
nización escolar en la que descansaban las mulgada en el 2006, ha introducido como
bases de actuación. La Ley Orgánica 1/1990, uno de los principios de la educación, en el
de 3 de octubre, Ley General del Sistema artículo 1, la cooperación entre el Estado y
Educativo (LOGSE) permitió la planificación las Comunidades Autónomas en la defini-
individual para que cada gobierno autonó- ción, aplicación y evaluación de las políticas
mico estableciese sus propias concreciones e educativas. Además, uno de los fines del ar-
incluyese contenidos que mostrasen la singu- tículo 2 es la formación en el respeto y reco-
laridad cultural de cada uno, en el caso de nocimiento de la pluralidad lingüística y cul-
que lo creyese conveniente. Concretamente, tural de España y la capacitación para la co-
en su artículo 4, se establecían los objetivos, municación en la lengua oficial y cooficial, si
contenidos, métodos y criterios de evalua- la hubiese, y en una y más lenguas extranje-
ción de cada uno de los niveles, etapas, ci- ras. Sin embargo, los nacionalistas han utili-
clos, grados y modalidades en las que se or- zado al sistema educativo no como un instru-
ganizaba la política educativa. Asimismo, al mento de cultura sino de aculturación, de ad-
Gobierno le correspondía la fijación de los hesión irracional a los postulados del nacio-
aspectos básicos del currículo o enseñanzas nalismo. La escuela se ha convertido en un
medio esencial para la construcción naciona-
lista, edificada a semejanza de la nacional-ca-
tólica-franquista en su deseo, en este caso, de
abolir cualquier influencia de signo español.
Es evidente que la utilización de la lengua
propia como forma de exclusión, el adoctri-
namiento a través de los libros de texto, la
manipulación de los contenidos de la asigna-
tura de Historia, la nacionalización de las
Universidades y de los docentes de todos los
niveles, así como la eliminación paulatina de
la enseñanza del castellano, suponen la per-
versión de un sistema creado para reconocer
los derechos de estos pueblos.

Lengua e identidad
El sociólogo francés Pierre Bordieu afir-
maba que la lengua era un instrumento privi-
legiado para la consagración y exaltación del
nacionalismo. Además consideraba que el
sistema escolar cumplía una función determi-

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opinión
Pierre Bordieu consideraba que el
sistema escolar cumplía una
función determinante en la ña, en el que, a pesar de afirmar que existen
dos lenguas oficiales (catalán y castellano),
legitimación e imposición de una sólo se reconoce la lengua catalana como len-
lengua oficial, porque era ahí gua propia de Cataluña. El citado artículo
adquirió plena significación a través de la
donde se fabricaban las Ley de Normalización Lingüística del año
similitudes de las que resultaba la 1983, al señalar que la lengua catalana era
comunidad de conciencia que era un elemento fundamental de la formación de
Cataluña, reconociendo el derecho de los ni-
el cimiento de la nación. ños a recibir la primera enseñanza en su len-
gua habitual (catalán o castellano), aunque
nante en la legitimación e imposición de una esto no llegó a producirse tras la reforma de
lengua oficial, porque era ahí donde se fabri- adaptación a la LOGSE, que convirtió al ca-
caban las similitudes de las que resultaba la talán en la “lengua normal” en las comuni-
comunidad de conciencia que era el cimiento caciones e informaciones que las entidades
de la nación. Como consecuencia del proce- privadas dirigían al público, así como en la
so de descentralización política experimenta- publicidad emitida por los medios catalanes.
do por el Estado español se ha incrementado Además, se daba prioridad a dos áreas de
el uso de la idea identidad asociada a las rei- aprendizaje específicas: Lengua y Ciencias
vindicaciones de fronteras, autonomías na- Sociales, con el objetivo de hacer del catalán
cionales, regionales o culturales por parte de la única lengua de aprendizaje y comunica-
las élites de las Comunidades Autónomas. En ción, obviando los aprendizajes en castella-
estos contextos, la idea de identidad ya no se no, lo cual supone una discriminación para el
fundamenta en la raza, ni siquiera ya en la et- alumnado cuya lengua materna es el castella-
nia, sino que se refiere a las culturas entendi- no.
das dentro del enfoque de relativismo cultu-
ral. El nacionalismo vasco, catalán y gallego Sistema injusto
se inspiran fundamentalmente en la existen- La riqueza que supondría la existencia de
cia de una lengua diferente del resto, que les un bilingüismo en estas Comunidades Autó-
posibilita tener una identidad propia. En es- nomas queda cercenada por el deseo de aca-
te aspecto, el artículo 6.1 del Estatuto de bar con todo signo derivado de España y li-
Gernika establece que el pueblo vasco tiene mitar las posibilidades, no sólo del alumna-
una única “lengua propia”, el euskera, con- do, sino del profesorado que por el hecho de
ceptuando al castellano como una lengua ofi- no dominar el catalán, el vasco o el gallego se
cial. El artículo 6.2 dispone que las institu- han visto obligados a marcharse o a aprender
ciones comunes de la Comunidad Autóno- esas lenguas a edades avanzadas para poder
ma, teniendo en cuenta la diversidad socio- seguir trabajando. Por tanto, otro de los ob-
lingüística del País Vasco, deben garantizar el jetivos nacionalistas es lograr una comuni-
uso de ambas lenguas, y en el siguiente apar- dad docente, desde la enseñanza primaria
tado del mismo artículo se señala que no se hasta la etapa universitaria, que sólo se ex-
debe discriminar a nadie por razón de la len- prese en la lengua de sus respectivas Comu-
gua. Sin embargo, el vasco y el resto de las nidades Autónomas. La imposibilidad que
lenguas autóctonas se han convertido en len- tienen los profesores castellanoparlantes pa-
guas obligatorias en detrimento del castella- ra presentarse a las oposiciones de enseñanza
no, configurándose una discriminación, tan- secundaria en el País Vasco, Cataluña, Gali-
to para alumnos como profesores castellano- cia, Valencia, Baleares, incluso en Navarra,
parlantes. que es todavía más sorprendente, convierte
92
El punto de partida de la intromisión po- este sistema en una injusticia legal que impi-
lítica en enseñanza y en medios de comunica- de la entrada a profesores de otras Comuni-
ción es el artículo 3 del Estatuto de Catalu- dades Autónomas que no dominan esas len-

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opinión

guas, a la vez que los vascos, catalanes, galle- ra de Historia, para potenciar una concep-
gos, etc. tienen abiertas las puertas en las Co- ción política nacionalista, que según el infor-
munidades Autónomas cuya lengua es el cas-
tellano. De tal manera, que se llega a come- me de la Academia de la Historia2: “se anu-
ter la insensatez de valorar más el dominio lan procesos históricos; desaparecen siglos
de la lengua que la profesionalidad del do- enteros y se manipulan datos geográficos”.
cente. Dicho informe denuncia la ignorancia y la
Evidentemente, se ha pasado del naciona- tergiversación de la Historia de España en los
lismo franquista, que denominaba a esas len- libros de texto de la ESO y del Bachillerato,
guas dialectos y que prohibía su uso, al na- especialmente por obra del nacionalismo
cionalismo autonómico que sigue imponien- vasco, catalán y gallego. La enseñanza de la
do un totalitarismo lingüístico al distanciar- Historia se convierte en un tema polémico,
se del castellano para imponer su propia len- que supone una serie de cuestiones imbrica-
gua. No obstante, el Consejo de Europa pu- das, cuya diferenciación resulta necesaria pa-
blicó un informe a finales del 2008, evaluan- ra darle alguna claridad.
do el cumplimiento de la Carta Europea de Consecuentemente, la legislación autonó-
las Lenguas Regionales o Minoritarias en Es- mica vasca o catalana, relativa a la implanta-
paña, en el que da un espaldarazo a la políti- ción de la Educación postobligatoria, Bachi-
ca lingüística catalana, singularmente en la lleratos y Ciclos formativos (1977), o la Or-
enseñanza, animando a exportarla al resto de denación de las Enseñanzas de la Educación
territorios con lenguas diferentes al castella- Secundaria Obligatoria (1992), muestran la
no. Este hecho supondría la potenciación de desaparición de España como “medio nacio-
una torre de babel que en lugar de crear vín- nal” y se programa la construcción de unas
culos de unión provocaría un distanciamien- identidades nacionales en Euskal-Herría y en
to cada vez mayor entre las distintas Comu- Cataluña. Así, la Historia del Mundo Con-
nidades Autónomas, que lejos de enriquecer- temporáneo, en el caso vasco, trata de expli-
se con el bilingüismo se empobrecerían limi- car y analizar hechos y acontecimientos rele-
tándose a la potenciación sólo de su propia vantes del mundo contemporáneo, valoran-
lengua. En este aspecto hay que señalar la do su significación en el proceso histórico y
existencia de jurisprudencia favorable al res- sus repercusiones en el presente, situándolos
peto hacia los alumnos castellanoparlantes adecuadamente en el tiempo y en el espacio,
de primaria, de manera que el Tribunal Su- con referencia específica a la realidad vasca.
premo rechazó en el 2008 un recurso de la
Generalitat contra una sentencia del Tribu-
nal Superior de Justicia de Cataluña, que le
instaba a preguntar a los padres de los alum-
nos por su lengua habitual, con objeto de ha-
cer efectivo su derecho a recibir la primera Se llega a cometer la insensatez de
enseñanza en esa lengua. valorar más el dominio de la lengua
que la profesionalidad del docente.
Manipulación de la Historia
En lo que respecta a los libros de texto, se
Evidentemente, se ha pasado del
ha producido una fragmentación del merca- nacionalismo franquista, que
do editorial de libros de texto no universita- denominaba a esas lenguas dialectos
rios debido, básicamente, a dos factores: la y que prohibía su uso, al
implantación de currículos propios en las
distintas Comunidades Autónomas con com-
nacionalismo autonómico que sigue
petencia y la enseñanza en las lenguas oficia- imponiendo un totalitarismo
93
les de cada Comunidad. Sin embargo, los li- lingüístico al distanciarse del
bros de texto están al servicio de intereses castellano para imponer su propia
nacionalistas, de manera que se manipula el lengua.
contenido, fundamentalmente en la asignatu-

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opinión

En cuanto a la historia de España “se trata sea judío, católico, protestante, alemán…,
de la identificación y análisis explicativos de cualquier planteamiento artificial que con-
las relaciones históricas entre Euskal-Herría duzca a un menoscabo de su libertad e igual-
y los Estados español y francés a lo largo de dad estaría atentando contra los más elemen-
la historia contemporánea. tales derechos humanos. ©

Tampoco es justa la historia oficial 1. El art. 6.3 de la Ley Orgánica de Educación (LOE) dispo-
ne que: “Los contenidos básicos de las enseñanzas míni-
centrista mas requerirán el 55 por 100 de los horarios escolares pa-
Los libros de texto de la Enseñanza Se- ra las Comunidades Autónomas que tengan lengua coofi-
cial, y el 65 por 100 para aquellas que no la tengan”.
cundaria Obligatoria (ESO) de Galicia, que 2. Real Academia de la Historia (2002). Informe sobre los
aparecen en el informe de la Real Academia textos y cursos de Historia en los centros de Enseñanza
de la Historia, estaban escritos en gallego, y Media. Madrid: RAH.
concedían especial relevancia a la historia de
Galicia, dedicando una unidad didáctica a lo
sucedido en esta Comunidad desde la guerra BIBLIOGRAFÍA
civil hasta el presente. Todo esto resulta
aceptable desde el punto de vista de que im- Beas Miranda, M. (1999). Los libros de texto y las
comunidades autónomas: una pesada torre de Ba-
partir unos contenidos curriculares distintos, bel. Revista Complutense de Educación, 10, 29-
dependiendo de la Comunidad Autónoma de 52.
que se trate, es una forma de preservar los Blanco Valdés, R. (2005). Nacionalidades históricas
valores culturales autonómicos, pero no es y regiones sin historia. Madrid: Alianza Editorial.
razonable dar una visión tan parcial de la Bourdieu, P. (2008). Cuestiones de Sociología. Ma-
drid: Akal.
historia que termine desvirtuando la realidad
Fussi, J. (2000). España la evolución de la identidad
para convertirla en hechos aislados que con- nacional. Madrid: Ed. Temas.
fundan y puedan conducir a engaño a los Gellner, E. (2001). Naciones y nacionalismo. Madrid:
alumnos. En definitiva, comparto el pensa- Alianza Editorial.
miento de Ian Gibson, según una conversa- Gibernau, M. (1996). Los nacionalismos. Barcelona:
ción mantenida con él, de que aunque el Ariel.
“sesgo es fuertemente nacionalista” y no sea Habermas, J. (2003). Teoría de la acción comunica-
tiva. Crítica de la razón funcionalista. Madrid: Tau-
recomendable, tampoco es justa la historia
rus.
oficial centrista que ha marginado a algunas Herranz, G. (2005). El modelo autonómico y nuevas
Comunidades Autónomas en la Historia de formas de identidad. Antecedentes para un equili-
España. Evidentemente, cualquier política de brio de futuro. Papers, 76, 31-58.
exclusión, ya sea lingüística, cultural o perso- Real Academia de la Historia (2002). Informe sobre
los textos y cursos de Historia en los centros de 94
nal es censurable, tanto para los nacionalis-
Enseñanza Media. Madrid: RAH.
mos periféricos como para el Estado. Por úl-
Smith, A. (1997). La identidad nacional. Madrid: Tau-
timo, parafraseando a Hegel, considero que rus.
el hombre vale porque es hombre, no porque

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Triunfo y Ocaso
del Movimiento
Sionista Reflexionar sobre sionismo requiere
una decisión preliminar de orden
conceptual, ya que podemos encarar
el tema desde tres enfoques
diferentes. Podemos centrarnos en
lo que fue el sionismo en sus
orígenes, en lo que aspiraba a ser o
en lo que es actualmente y, en
función de la perspectiva que
escojamos, los resultados serán
diferentes. Hay poco en común
entre lo que fue el movimiento
sionista cuando surgió, a fines del
siglo XIX –estando el pueblo hebreo
disperso y humillado en la diáspora–,
y el sionismo del siglo XXI –siendo
Israel un Estado independiente y una
superpotencia militar mientras que
el pueblo judío en la diáspora goza de
plena seguridad y prosperidad–.

ste estudio tendrá un corte sociológico y

E se centrará en el sionismo de nuestros dí-


as, pero, para entender lo que es, tendre-
mos que abordar, aunque sólo sea a vuelo de pá-
jaro, lo que se propuso en su origen y cómo ha
evolucionado. Partimos de la base de que el sio-
nismo es lo que sucede en el Estado de Israel, des-
pués de que sus precursores se propusieron gene-
rar otra cosa.

Meir Margalit Realismo y utopía


opinión El sionismo fue en sus orígenes otro de los
tantos movimientos de liberación nacional que
Miembro del Consejo Municipal de la surgen en la Europa del siglo XIX, expresión de la
Ciudad de Jerusalem. 96
Doctor en Historia Israelí voluntad de autodeterminación del pueblo hebreo
Contemporánea. Universidad de Haifa. y del sueño ancestral de volver a Sion y redimir la
Coordinador del Comité Contra la
Demolición de Viviendas Palestinas tierra de Israel. Sus raíces son bíblicas, pero su ex-
presión moderna es producto del despertar ro-

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mántico y nacionalista que dades como pueblo normal, ni
sedujo a todos los pueblos desde una perspectiva socioe-
europeos en la misma época. conómica, ni mucho menos
Sus objetivos fueron fruto de desde la psicológica y social.
El sionismo adoptó
la necesidad imperiosa del también las facetas
pueblo hebreo de poseer un Un relato exclusivista y problemáticas del
trozo de tierra en la cual repo- discriminatorio nacionalismo moderno,
sar y vendar sus heridas. De- Pero las similitudes con
masiada sangre había corrido los movimientos nacionalis- y desarrolló un relato
a lo largo de la historia debi- tas que surgen paralelamente exclusivista y
do a la falta de un país propio no se limitaban tan solo a los discriminatorio basado
y ya era hora de que, al igual aspectos románticos y utópi-
que otras tantas minorías na- cos. El sionismo adoptó tam- en parámetros étnicos
cionales, el pueblo hebreo bién las facetas problemáti- de pertenencia
constituyera su propio marco cas del nacionalismo moder-
estatal, independiente y sobe- no, y desarrolló un relato ex-
rano. La idea sionista parecía clusivista y discriminatorio zadores judíos, que emigra-
ser la respuesta más digna que basado en parámetros étnicos ron de la Europa oriental, lu-
el pueblo hebreo podía esbo- de pertenencia, que limitan la chan contra el colonizador
zar después del rotundo fra- inclusión sólo a aquellos que británico, pero también, pa-
caso de todas las fórmulas son reconocidos como miem- ralelamente, contra la pobla-
emancipadoras que pregona- bros de su mismo grupo na- ción autóctona palestina. Por
ban la integración social en la cional. Las reglas de perte- cierto, los inmigrantes sionis- Valla de
sociedad europea y la única nencia son más restrictivas tas, no se consideraban a sí seguridad
según los
respuesta efectiva al virulento aún cuando aquellos que mismos ‘colonos’, ya que, a israelíes o
antisemitismo europeo que comparten el mismo espacio sus ojos, Israel no era un lu- Muro del
apartheid
azotaba por doquier. territorial son percibidos co- gar foráneo sino “tierra pa- para los
palestinos,
En el centro de la ideolo- mo enemigos o como amena- tria”, que les pertenecía des- entre Israel
gía sionista residía una utopía za potencial. A raíz de una vi- de siempre. No sólo eso, sino y
Cisjordania
que, al igual que otras tantas, sión del mundo estrecha, el que, para ellos, los palestinos
aspiraba a crear un Estado so- sionismo se encierra en su ca- eran los usurpadores, no im-
berano y también una socie- parazón nacionalista, se porta cuánto tiempo habita-
dad justa, de corte socialista y amuralla en un gueto simbó- ban en la región. Es por ello
humanista, no sólo para el lico, y a partir de ese momen- que, a su criterio, las aspira-
pueblo hebreo, sino para toda to, se desconecta del contexto ciones sionistas eran una
la humanidad. Al objetivo pri- internacional y pierde el sen- cuestión de justicia, ya que
mordial de crear un Estado ju- tido de la realidad. mientras el pueblo hebreo vi-
dío independiente se sumaron En la fase pre-estatal, que vía desamparado sin un es-
metas complementarias. Entre comienza al finalizar la Pri- pacio propio donde cobijar-
ellas la concentración de la mera Guerra Mundial, la se, los árabes poseían más de
mayor parte del pueblo judío meta era clara aunque los ro- un país donde vivir en paz.
en la tierra de Israel, factor les estaban un tanto tergiver-
que a su criterio, era condi- sados: a diferencia de otros Las semillas de una
ción imprescindible para ase- movimientos similares, en los guerra
gurar la continuidad del pue- cuales las partes en pugna es- Pero, poco tiempo des-
blo judío, la resurrección de la taban claramente identifica- pués, se produce un desfase
lengua hebrea, como lengua das en dos bandos enfrenta- entre la idea y la praxis. A
viva y no sólo de uso clerical, dos –por un lado el elemento partir de la Segunda Guerra
97 Mundial, el pueblo hebreo
y la normalización del pueblo autóctono y por otro lado, el
hebreo, ya que a sus ojos, la colonizador– en el caso del enfrenta una de las épocas
vida en la diáspora no permi- sionismo, la escena era un más traumáticas de su histo-
te desarrollar sus potenciali- poco más compleja: coloni- ria y la creación de un Esta-

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do independiente se convier- cos se percataron de que a concretó casi todas las metas
te en una necesidad imperio- partir de aquel momento se que se había propuesto, y
sa. Frente a la gravedad de sembraban las semillas del aquellas que no han sido al-
los acontecimientos, la diri- trágico conflicto palestino is- canzadas hasta hoy, (espe-
gencia sionista opta por de- raelí que sigue cobrando sus cialmente la concentración
jar de lado la utopía, y pos- cuotas de dolor y sangre has- de la mayoría de los judíos
tergarla a épocas propicias ta hoy DIA. del mundo en la tierra de Is-
para centrarse en la fase ope- rael), probablemente no se-
rativa del sionismo, es decir, Crónica de un triunfo rán logradas tampoco en el
en la creación inmediata de impactante futuro.
un Estado independiente, al Un poco a causa de dicha
margen de su contenido so- lucha y otro mucho a raíz de Proceso de
cial o cultural. El objetivo los remordimientos de con- descomposición
era imperioso, el tiempo no ciencia del mundo occiden- A partir del momento en
jugaba a su favor, y, ator- tal, en mayo del 1948 el mo- que se materializó el ideal
mentados por las noticias de vimiento sionista se concreta sionista, este movimiento
campos de exterminio, tira- con la creación del Estado de concluyó su misión histórica
ron por la borda todo el ba- Israel. Su éxito fue meteóri- y debería haber pasado a ser
gaje ético o moral que podía co. En el plazo de pocos un hito del pasado. Se le atri-
demorar la creación de dicho años, el movimiento sionista buye al mismo David Ben
Estado, para sumergirse en logró plasmar una idea abs- Gurion la afirmación de que
una lucha abierta contra tracta en un movimiento po- el movimiento sionista era el
cuanto obstaculizaba dicha lítico arrasador. El sionismo andamio para construir el
meta. Aquella lucha, como es tal vez uno de los pocos hogar nacional judío y que,
todas, se llevó a cabo de movimientos ideológicos de una vez establecido el Estado
acuerdo a reglas de juego be- la era moderna que logró de Israel, el andamio debería
licistas. Estaba claro que concretar gran parte de sus ser desmantelado.
cuando los fusiles rugen, los objetivos con éxito indiscuti- Pero en la realidad, el sio-
valores éticos (al igual que ble. En pocas décadas se cris- nismo se resiste al desmante-
las musas) quedan relega- talizaron sus propósitos fun- lamiento. Los movimientos
dos. A ojos de la dirigencia damentales. Se fundó un Es- políticos se niegan a desapa-
sionista, el fin justificaba los tado judío que absorbió mi- recer y dirigentes políticos
medios y, en aras de la salva- les de inmigrantes, en el que que han hecho carrera en
ción del pueblo judío, se to- revivió la antigua lengua he- aras de una idea exitosa, se
maron el permiso de trans- brea, floreció el desierto y se aferran a ella, suponiendo
gredir más de un aspecto éti- transformaron tierras áridas que aquella los llevará a con-
co y moral. Muchos se perca- en fértiles. Incluso se logró quistar nuevas cimas. La ley
taron de que en el camino se crear un relato propio y par- de la supervivencia institu-
perpetraban atropellos con- ticular, mitológico y nacio- cional nos enseña qué orga-
tra la población árabe, pero, nal, necesario para funda- nizaciones tienden a reinven-
a sus ojos, se trataba de una mentar la empresa sionista. tarse y a buscar motivos, o
situación extrema, que lleva- Puede ser que ello se deba pretextos, para continuar
ba indefectiblemente a una más a los estragos del Holo- existiendo, se aferran a la vi-
colisión entre dos justicias o causto que a la efectividad de da con toda su fuerza y no
a un juego de suma cero: ha- sus dirigentes, pero, de una dejan de improvisar nuevos
cer justicia para con el pue- forma u otra, la historia del proyectos a fin de justificar
blo hebreo traía aparejada movimiento sionista, hasta su perpetuación. Esto es lo
una injusticia para con el pa- ese punto, puede considerar- que le sucede actualmente al
98
lestino. Dadas las circunstan- se la crónica de un triunfo movimiento sionista.
cias, la justicia con el pueblo impactante. El sionismo ha- La formula israelí para
hebreo urgía más que la de bía cumplido su misión his- reciclar el aparato sionista
los habitantes palestinos. Po- tórica. Para bien o para mal, consistió en confundir “sio-

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nismo“ con “patriotismo”. les el sionismo comienza a sado. Si su objetivo origina-
De acuerdo a esta particular degenerar están impregnados rio era crear un espacio terri-
invención, todo aquel que en sus mismas raíces. Nada torial, o “un refugio”, en el
sentía afecto por su país se es casual, sostiene el historia- cual el pueblo judío pudiera
convirtió en “sionista” y, de dor Ilan Pappe, uno de los vivir en paz y sentirse seguro,
esa forma, el sionismo otor- críticos más severos con el Israel se convirtió en uno de
gó cobertura ideológica al sionismo, somos lo que hace- los únicos lugares del planeta
nuevo Estado de Israel. La mos, y el sionismo contem- en los cuales el judío no pue-
nueva definición funcionó poráneo es fruto directo de de vivir en paz. De forma pa-
como respirador artificial las semillas sembradas en sus radójica, aunque previsible,
del sionismo, aunque no pu- orígenes. Más aún, el expan- el Estado israelí, indepen-
do detener su proceso de sionismo está grabado en el diente, soberano y armado
descomposición, propio de ADN del movimiento sionis- hasta los dientes, que preten-
una ideología que cumplió ta desde sus inicios. Cada día ser la respuesta definitiva
su misión histórica y carece ideología se reconoce por sus a la amenaza antisemita, se
de motivos para sobrevivir. resultados más que por sus transformó en el lugar más
La incapacidad de los diri- postulados, y, en última ins- peligroso para el judío. Has-
gentes sionistas de reconocer tancia, la prueba de lo que es ta la fecha de abril 2009, el
esta nueva realidad, y el dis- se encuentra en el corolario numero de judíos muertos
curso anticuado, arcaico y final, en su implementación. como resultado de atentados
anacrónico que había abra- El sionismo contiene dentro o acciones militares ronda
zado, condujo a un estanca- de sí mismo su propio dispo- los 24.000 y no por motivos
miento mental. Las ideas ca- sitivo de auto-destrucción. racistas, sino como conse-
ducas poseen fuerza parali- Esto no es privativo del sio- cuencia del continuo belicis-
zadora que conduce indefec- nismo ya que todo naciona- mo en el que el país está atra-
tiblemente a una atrofia lismo contiene los gérmenes pado. La tesis sionista que
mental. que, en situaciones propicias, sostenía que la existencia ju-
contaminarán su existencia. día en la diáspora es efímera
Todo nacionalismo Esos microorganismos vivían y carece de futuro, resultó ser
tiende a degenerar latentes desde la guerra de la un fiasco, y hoy en día el ju-
Los motivos por los cua- independencia y se desenca- daísmo florece en casi todos
denaron en 1967, durante la los países democráticos del
guerra de los 6 días y la con- mundo, no sólo a nivel físico
secuente ocupación militar sino a nivel cultural y espiri-
de tierras palestinas. Todo tual. A raíz de la imposibili-
nacionalismo tiende a dege- dad de dejar el escenario a
nerar y en particular cuando tiempo, el triunfo del 48 se
El sionismo contiene esta basado en concepciones transformó en fracaso colo-
dentro de sí mismo su étnicas, carece de tradición sal. No hay tal vez mejor
propio dispositivo de democrática, sus bases hu- ejemplo que éste para ilus-
manistas están debilitadas y trar el ocaso del sionismo.
auto-destrucción. Esto no ha desa-rrollado un siste- Valores postergados tien-
no es privativo del ma de equilibrio y conten- den a descomponerse y, a par-
ción. El sionismo de la era tir del momento en que se de-
sionismo ya que todo del 67’ carecía de mecanis- jó de lado la utopía en pro de
nacionalismo contiene mos capaces de contrarrestar la consecución inmediata del
los gérmenes que, en las fatales consecuencias de objetivo nacional, comienza la
un nacionalismo sin frenos. degeneración paulatina de un
99 situaciones propicias, movimiento que no supo tra-
contaminarán su Un fracaso colosal ducir sus buenas intenciones
Hoy está claro que, en su en un programa de acción de-
existencia. esencia, el sionismo ha fraca- cente. ©

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Esther González
direccionesútiles
GENERAL
web
lConstitución Española:
http://www.der.uva.es/constitucional/verdu- PARTIDOS Y ASOCIACIONES
go/autonomico.html
ConstituciónEspañola y artículos relacionados.
Página preparada por la Universidad de Vallado- NACIONALISTAS
lid. l Tierra Comunera: http://www.tierracomu-
lEstatutos de Autonomía: nera.org/es/portada/
http://www.map.es/documentacion/politi- Movimiento sociopolítico que lucha por la recu-
ca_autonomica/Estatutos_Autonomia.html - 6k peración de la nación castellana.
http://noticias.juridicas.com/base_datos/Ad- lPNV: http://www.eaj-pnv.eu/esp/
min/constitucion.html Web del partido nacionalista vasco.
lEuropa de las regiones: lPartido Nacionalista Canario:
http://europa.eu/scadplus/leg/es/lvb/l600 http://www.pnc-canarias.eu/
15.htm
lRegionalismos y nacionalismos lCoalición Canaria:
http://es.wikipedia.org/wiki/Regionalismo_y_n http://www.coalicioncanaria.org/web_2008/
acionalismo_en_Espa%C3%B1a index.php
lPartido Nacionalista Gallego:
NORMALIZACIÓN LINGÜÍSTICA http://www.png-pg.org/dentro.html
lConcepto:
http://es.wikipedia.org/wiki/Normalización_li lBloque nacionalista gallego:
ngüística http://www.bng-galiza.org/
lAdministraciones vascas lUnidad Nacionalista Asturiana:
http://www.euskadi.net/r33-2622/es/ http://www.unida.as/
http://www.justizia.net/Normalizacion/de-
fault.asp?Idioma=sp lPartido andalucista: http://www.partidoan-
lCultura gallega dalucista.org/
http://www.culturagalega.org
Noticias de última hora en gallego sobre la ac- lNacionalistas andaluces: http://www.na-
tualidad cultural de Galicia, internacional, nue- cionalistas-andaluces.tk/
vas tecnologías, audiovisual, literatura… Partido radical separatista
lAsociación para la defensa del catalán
http://www.omnium.cat/www/omnium/ca/ lFundación Blas Infante
http://www.fundacionblasinfante.org/mfunda-
lDiputación de Valencia cion.html
http://www.dival.es/isum/Main?ISUM_ID=Lef
t&ISUM_SCR=groupScr&ISUM_CIPH=ntnBCl!W
tMgJcdUPuKlQ0HPdZrkrCEMaJ6IRUX4c0kE_ CONSTITUCIONALISTAS
lGobierno Balear
http://www.soitu.es/soitu/2009/04/02/in- lCírculo Balear
fo/1238681896_145178.html?id=51c77a6e http://www.circulobalear.com
40534f0a305cc8a98bb60ca4&tm=1240392
117 lVigueses por la libertad
vigueses por la libertad.es/web/geoci-
lSentencias jurídicas ties.com/agli.geo/
http://vlex.com/tags/resultados-normaliza-
cion-linguistica-366129 lFundación para la defensa
de la Nación Española
http://www.nacionespanola.org
ARTÍCULOS
lGalicia Bilingüe
lHistoria http://www.galiciabilingue.es
http://www.filosofia.org/his/h1931a2.htm
Firmado por Santiago Montero lLibertad de elección
http://www.paralalibertad.org
lDiversos enfoques
http://www.nodulo.org/ec/ lForo de Ermua
Tecleando “separatismo”, “regionalismo”, “nacio- http://www.foroermua.com 100
nalismo”, etc., en el buscador de la página, se
muestra un gran número de artículos sobre el te- lUnión Progreso y Democracia
ma (texto completo). http://www.upyd.es/

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Joaquín Suárez Bautista
decálogo

YO SOY TODOS
¡Qué alegría cuando nos damos cuenta de
que sólo la política separa a los hombres!
León Felipe/Walt Whitman

Unos somos víctimas de la globalización más considerada

1 y otros somos víctimas de la violencia tribal. Sepan ambas distorsiones que


quien humilla a otro me humilla a mí.
Y todo lo que se dice y lo que se hace repercute en mí.
en tí, en todos. Uno somos todos.

Unos, asfixiados por el control vecinal y el caciquismo localista

2 y otros, ahogados en el anonimato impersonal de la ciudad generalista en que


me sumerjo
y presencio el espectáculo de la calle
donde todos somos nadie.

Ondean las banderas que agrupan y provocan

3 enfrentadas a otras banderas que también se agitan y amenazan. Siento que


todos quieren venir hacia mí y yo quiero ir hasta ellos.
Y tal como son, más o menos soy yo.
Y todas las banderas las hago mías.

Suenan marciales y solemnes los himnos en los desfiles,

4 enardecen los ánimos y movilizan los pies. Yo a pie de calle asisto a


ese espectáculo con su resonancia,
lo observo, me interesa, me mezclo en él,
sin perder la compostura, sin perder tampoco la cabeza.

©RÍTICA ❙ Nº 961❙ Mayo-Junio 2009


decálogo

Cada pueblo reivindica lo suyo como propio, lo suscribe sin más,

5 lo asume sin reservas, sin compararse con otros, como si tal cosa, como yo mismo
no desdeño nada ni a nadie,
ni por encima ni separado de nadie, ni orgulloso ni humilde.
Así. Porque en el fondo todos somos uno. A ver si no.

Nacionalismos hay tan recelosos e inseguros de sí mismos que remedan

6 el patrioterismo miope y alicorto de antaño. A qué esperais,


desclavad las cerraduras de las puertas,
sacad las puertas mismas de sus goznes,
y abrid de par en par la masía y el cortijo y el caserío, las vallas y las cercas.

Toda tierra puede ser mi terruño, a todos los efectos, ¿por qué no?,

7 su historia es también mi biografía, inscritas ambas en un mundo en que


vamos girando todos sin cesar
para volver otra vez desde la curva más distante.
¿A qué vienen entonces hacer el vacío a nadie si dentro cabemos todos?

El extraño sólo es un desconocido todavía por descubrir. Al fin y al cabo,

8 distintos lo somos todos, ajenos e implicados todos en lo mismo, somos


los iguales que se contradicen y se complementan,
una malla de identidades y diferencias,
eso somos, no más que teselas de un mosaico del mismo pavimento.

No me gusta fruncir el ceño con desconfianza y mosqueo

9 ni mirar de reojo o tomarme demasiadas precauciones,


me gusta besar y abrazar
alcanzar el corazón de todos los hombres con mis brazos,
sin prejuicios ni prevenciones, ¿y a quién no?

Entonces te harás cargo, pequeño saltamontes, de que

10 la bendita diversidad no amenaza tu identidad,


aprenderás a escuchar en todas direcciones
y dejarás que la esencia del Universo se filtre por tu ser,
que es uno y múltiple a la vez. Desde tu colina oteas un vasto horizonte.

102

Nota: Los textos en negrita han sido entresacados de la paráfrasis de León Felipe al “Canto a mí mismo”
de Walt Whitman.

©RÍTICA ❙ Nº 961 ❙ Mayo-Junio 2009


parasabermás
EL FEDERALISMO EN LAS
DEMOCRACIAS CONTEMPORÁNEAS
Francisco Maurice Croisat
Hacer Editorial. Barcelona 1995.
182 Págs.
NACIONES Y NACIONALISMO.
Introducción de John Breuilly
Ernest Gellner
El federalismo puede ser abordado de
Alianza Editorial. Madrid, 2008.
muchas maneras pero nunca puede de-
260 Págs.
jarse de lado el examen de las experiencias concretas. Esta
obra es una análisis comparativo de la evolución del federa- La interpretación del nacionalismo de
lismo en Alemania, Canadá, Estados Unidos y Suiza. El au- Gellner, apoyado en distintas disciplinas
tor concluye su análisis con una interrogación general: ¿pue- –filosofía. Sociología. Historia intelec-
de esta forma de gobierno conciliar unidad política y diver- tual y antropología social—es ya un clásico entre los estu-
sidad de etnias cuando éstas se encuentran en el vértice de diosos del tema. Gellner abrió el camino para una compren-
las aspiraciones nacionalistas, más deseosas de soberanía sión del nacionalismo distinta de lo comúnmente aceptado.
que de asociación? Pregunta a la que da respuesta un posi- El nacionalismo, según este autor, no hunde sus raíces en lo
ble modelo europeo, capaz de combinar con éxito, en un or- profundo de la psicología humana. Aunque frecuentemente
den político común, diversas naciones soberanas. se presenta como una especie de fuerza telúrica, aletargada
o reprimida… o alguna otra idea romántica por el estilo. Pa-
ra Gellner, el nacionalismo es una consecuencia de la moder-
LA ESPAÑA DE LOS nidad y de las condiciones que la modernidad, en una pri-
NACIONALISMOS Y LAS mera etapa de la sociedad industrial, engendra: expectativas
AUTONOMÍAS. José Luis de la de igualdad y realidad de desigualdad lacerante. Esta ten-
Granja, Justo Beramendi, Pere sión aflora siempre que puede proveerse de buenos símbolos
Anguera que diferencian con claridad dirigentes y dirigidos, privile-
Editorial Síntesis. Madrid, 2003. giados y desposeídos. Los símbolos pueden ser la lengua,
462 Págs. ciertos rasgos genéticos (racismo) o la cultura. El brillante
análisis de Gellner ha influido en estudios y ensayos poste-
Los autores son Catedráticos de Historia
riores (la primera edición de esta obra es de 1983), como “El
Contemporánea en Galicia, Cataluña y
bucle melancólico” de Jon Juaristi, acerca del nacionalismo
el País Vasco. Existe una penuria historiográfica –afirman–
a la hora de abordar la cuestión de los nacionalismos en la
España contemporánea. Este libro es un intento de superar
esta insuficiencia, de tal manera que pueda obtenerse una vi-
sión global y no parcelada en estudios locales. De ahí que to-
da una primera parte, general, se dedique al estudio de la IDENTIDADES NACIONALES Y
construcción de la nación y el Estado en España, así como el POSTNACIONALES. Jurgen
surgimiento y evolución de los nacionalismos periféricos. Habermas.
Una segunda parte examina el estado de la cuestión a partir Tecnos. Madrid, 2007.
de la historiografía existente. 128 Págs.

La crispada "disputa de los historiado-


ESPAÑA Y LAS ESPAÑAS. Luis res" , a la que vinieron a añadirse los
González Antón. ecos que en la opinión pública alemana tuvo la polémica
Alianza Edotorial. Madrid, 2007. suscitada en Francia por el libro de V. Farías “Heidegger y
635 Págs. el nazismo”, constituye el trasfondo sobre el que Habermas
quisiera ver entendidos los trabajos recogidos en este libro
Luis González Antón, denuncia en esta de V. Farías, Habermas somete la obra del principal filóso-
obra la falsificación de la Historia que fo alemán contemporáneo a un magnífico trabajo de criba
da soporte ideológico y doctrinal a los en una actitud que poco se distingue de la adopatada frente
nacionalismos identitarios surgidos en España a finales del a la propia tradición nacional de la que la figura y posición
siglo XIX. El recorrido por nuestra historia demuestra que, de Heidegger forman parte. En su artículo sobre Carl
por encima de la diversidad de los reinos medievales o las Schmitt, Habermas aborda en los mismos términos el retor-
tensiones generadas por unos u otros grupos de poder en el no del brillante detractor de la República de Weimar al pa-
seno del más antiguo Estado europeo, siempre hubo una vi- norama del pensamiento de nuestros días. Por último, en el
va conciencia de España como entidad histórica, política y impresionante discurso pronunciado con motivo de la entre-
104
sentimental, vivida y expresada con el msmo énfasis en to- ga del premio Sonning, “Conciencia histórica e identidad
dos los rincones del país, ya sea en el siglo XII o en el XVIII. postradicional”, que constituye, por lo demás, el centro del
El autor propone una lectura de la historia a la luz de la his- presente libro, Habermas expone los aspectos generales de
toria general del occidente europeo, ya que las visiones na- su posición en la disputa de los historiadores y analiza las
cionalistas, de radio mayor o menor, caen por su propia na- mudanzas experimentadas en el presente por el tipo de iden-
turaleza narcisista en la tentación de situarse y situar el ob- tidad colectiva históricamente acuñado por el nacionalismo.
jeto de su estudio en un universo a su medida.

©RÍTICA ❙ Nº 961 ❙ Mayo-Junio 2009


literatura Anabel Sáiz Ripoll
Doctora en Filología
Catedrática Lengua y Literatura
Españolas. IES Jaime I (Salou)

Diez años sin Gloria Fuertes:


La
“ niña que nunca dejó de ser”
Escribir sobre Gloria Fuertes (Madrid, 1918-1998) es hacerlo de la infancia de un buen
grupo de españoles quienes recordamos a esta poeta con alegría y agradecimiento por-
que ella fue la primera en abrirnos las puertas a la literatura y a la alegría de vivir. Glo-
ria Fuertes no nos hablaba ni de ogros ni de brujas ni de niños malos, sino de anima-
les curiosos, de aventuras estrambóticas, de la bondad, de la paz y de la dignidad hu-
mana. Mucho debemos a Gloria Fuertes los cuarentones y cuarentonas de ahora. No
obstante, con ella se cometió una injusticia: se la arrinconó de los círculos más intelec-
tuales, más de elite por considerarla poca cosa, porque se le achacaba un descuido en
el estilo, una facilidad en las rimas, una claridad que, para algunos, no debe tener la
poesía.

G
loria Fuertes creía que la
poesía era comunicación
y por eso escribía, para
hacerse oír por unos y por otros y,
sobre todo, para que la entendié-
ramos. Así se expresaba en uno de
sus poemas, dejando claros sus
principios, explicando su Poética:
“No es todo hacer una poesía para
el pueblo,/ sino un pueblo para la
poesía,/ por eso escribo para el ni-
ño/ y para el adolescente/ que
pronto serán el nuevo pueblo de-
cente./ Mi sitio es estar en medio
del pueblo/ Y ser un medio del pue-
blo/ Para servir sólo al pueblo./ Es-
toy con el pueblo de donde vine/ Y
adonde voy para quedarme” (His-
toria de Gloria, pág. 107).
Gloria Fuertes (Madrid, 1918-
1998) fue una mujer atípica para
la época, no se ciñó a lo que se es-
peraba de una señora, qué va, ella
105 iba vestida como un hombre, con
sus trajes y corbata, ella bebía y
ella hablaba como quería –incluso
Gloria Fuertes

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decía y escribía algún taco– y y se duele de las desgracias de
literatura
sin embargo era una mujer de las guerras. Esa característica es
una generosidad y de una ter- propia de su literatura para
nura excepcionales. Su voz adultos, pero también de su li-
también la caracterizaba y la teratura infantil que siempre va
identificaba. a favor de la paz. De ahí que
Gloria Fuertes que siempre pueda decir: “Mi partido es la
ejerció de madrileña y que lle- Paz./ Yo soy su líder./ No pido
vó lo castizo a sus poemas, votos,/ Pido botas para los des-
murió en su ciudad un 27 de calzos/ –que todavía hay mu-
noviembre de 1998, hace poco chos–“. (Mujer de verso en pe-
más de diez años. Con este cho, pág. 173).
motivo, vamos a recordarla, La vida de Gloria Fuertes, al
pero sobre todo porque ella menos la parte que ella dejó
nos dio fuerza, insufló un nue- que conociésemos, puede resu-
vo aire a la poesía y barrió con mirse en los siguientes rasgos. faldas en el que mujeres escri-
su escoba de colores todo lo Antes de la guerra, en 1931, la toras daban recitales de poesía
que no la acercase a los demás. matricularon en el Instituto en Madrid, en bares y cafés.
profesional de la Mujer, que de Algunos de sus poemarios son
Escribe sobre sí misma poco le sirvió. Al quedarse Antología y poemas de subur-
Nuestra poeta suele escribir huérfana muy temprano –co- bio (1954), Aconsejo beber hi-
sobre sí misma y lo hace con mo ella dice, perdió a su ma- lo (1954), Todo asusta (1958),
transparencia, esbozando las dre: “cuando más falta me ha- Que estás en la tierra (1962),
principales líneas de su vida. cía”– tuvo que trabajar en lo Ni tiro, ni veneno, ni navaja
Ella escribe sobre sí misma que pudo: en una oficina y en (1965) –Premio Guipúzcoa–,
porque, al hacerlo, piensa que un periódico, aunque estudió Poeta de guardia (1968), Có-
otros muchos habrán vivido lo Biblioteconomía e Inglés y eso mo atar los bigotes al tigre
mismo y se sentirán conforta- le permitió ser profesora y bi- (1969) –Premio Vizcaya de Po-
dos leyéndola: “Na-cí a muy bliotecaria. Entre 1960 y 1963 esía–, Cuando amas aprendes
temprana edad./ Dejé de ser obtuvo una beca Fulbright de geografía (1973), Obras in-
analfabeta a los tres años,/ Vir- Literatura Española para im- completas (1975), Historia de
gen, a los dieciocho,/ Mártir, a partir docencia en distintas Gloria y Mujer de verso en pe-
los cincuenta./ Aprendí a mon- universidades de Estados Uni- cho (1995). De ella, Camilo Jo-
tar en bicicleta,/ Cuando no dos. Desde 1972, Gloria Fuer- sé Cela dijo que era “la voz
me llegaban/ Los pies a los pe- tes se dedicó a su vocación: es- poética más honda y sincera,
dales,/ A besar, cuando no me cribir. menos artificial y acicalada de
llegaban/ Los pechos a la bo- España”.
ca./ Muy pronto conseguí la Inclasificable Algún sector de la crítica, co-
madurez./ En el colegio,/ La Gloria Fuertes empezó a escri- mo decíamos al principio, vio
primera en Urbanidad, Histo- bir poesía para adultos y nunca en Gloria la anécdota y no se
ria Sagrada y Declamación./ dejó de hacerlo, aunque con el paró a profundizar en su lectu-
Me echaron./ Nací sin una pe- tiempo lo combinó con la lite- ra. Curiosamente, sus compa-
seta. Ahora,/ Después de cin- ratura infantil. Sus poemas ñeros de generación –Gabriel
cuenta años de trabajar,/ Ten- pueden leerse en todas las anto- Celaya, Blas de Otero, José
go dos”. (Historia de Gloria, logías de los años 50. Podemos Hierro o Carlos Bousoño– sí la
pág. 64). decir de ella que es una poeta reconocen como a una igual.
A Gloria Fuertes le marcó mu- social –odió siempre el término Lo que ocurre es que Gloria
cho la Guerra Civil que ella su- poetisa–, pero también se rela- Fuertes, por voluntad o por 106
frió como tantos otros españo- cionó con el Postismo. En distintas circunstancias, nunca
les de su generación. Por eso su 1947, cofundó con Adelaida perteneció claramente a ningu-
poesía es vehemente y pacifista Lasantas, el grupo Versos con na corriente, fue un poco por

©RÍTICA ❙ Nº 961 ❙ Mayo-Junio 2009


literatura libre, fue a su aire. Como ella obtuvo mediante votación, lo
mis dijo en algún momento su cual tiene aún más mérito pues-
poesía es “glorista”. to que la votaron cerca de
20.000 niños. Fue, pues, una
Vale la pena leer escritora muy apreciada por los
Gloria Fuertes fue Popular del niños que le concedieron en
Pueblo, obtuvo un premio por 1978 y 1979 el trofeo Arco y
el poema Canción a la paz y el Oro como mejor escritora. A
Premio Petrarca de Poesía Pro- Gloria Fuertes le hizo popular
venzal, aparte del Premio In- la televisión, concretamente
ternacional de Poesía Femenina dos programas infantiles que
por el libro Cuando amas, recordamos con nostalgia los
aprendes geografía. A Gloria adultos de hoy: Un globo, dos
en algún momento le pesó que globos, tres globos y La come-
no la reconociesen por ser mu- ta blanca. La televisión le dio
jer. fama, pero también le causó
Al terminar la Guerra Civil, problemas porque muchos se
empezó su colaboración en re- quedaron sólo con la fachada
vistas infantiles como “Mara- de la Gloria Fuertes televisiva.
villas” o “Pelayos”. Ella digni- Además, fue muy imitada e in-
ficó los textos dirigidos a los cluso parodiada por los humo-
niños, en verso y en prosa, les ristas de turno, aunque ella lo
quitó el envoltorio de lo didác- aceptó con buen humor, como
tico, les puso gracia y se dirigió solía.
a ellos con total seriedad, ha-
ciéndoles ver que en un libro Pacifista
puede haber mucha diversión y En 1942 publicó su primer libro
que vale la pena leer. Gloria para niños, La flauta mágica, y
Fuertes desdramatizó la litera- a éste siguieron más de cincuen-
tura infantil: “El niño, para mí, ta títulos dedicados a la poesía,
es algo sagrado. La niña y el ni- al cuento y al teatro. Entre sus
ño de hoy son las mujeres y obras poéticas infantiles tene-
hombres de la mañana. Cuan- mos: Pirulí: versos para párvu-
do escribes para ellos, los estás los (1956), Poeta de guardia
formando. Quizá haya dos per- (1968), Don Pato y don Pito:
sonas en mí: el poeta adulto versos para niños (1971), Sola
que siente los problemas del en la sala (1973), El hada aca-
mundo, a nivel de amor, de ramelada: cuentos en verso
amistad, de humanidad… y la (1973), La oca loca (1978), Co-
niña que no he dejado de ser. leta la poeta (1980), Plumilin-
“Este libro lo escribí para Estoy orgullosa de no haber de- do, el cisne que quería ser pato
vosotros. jado de ser niña, de peinarme (1983), El abecedario de don
las canas y seguir siendo niña Hilario (1983), Versos fritos
Si me leéis, me querréis. por dentro en algunos momen- (1994), La selva en verso
Y eso es lo único que 1
tos” . (1995) y La poesía no es un
Su libro Cangura para todo ob- cuento (1990).
necesito” tuvo el Diploma de Honor del Entre sus cuentos: El dragón
Gloria Fuertes Premio Internacional Andersen tragón, La pájara pinta, La ga-
107
y en 1995 ganó el premió ta Chundarata, El pulpo meca-
“Cervantes Chico”, por toda nógrafo, Los ajos mágicos y
su obra. Eso sí, este premio lo Don Miedo tiene miedo, entre

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otros. Y, por fin, algunas de gloria,/ ahí queda la Fuer-
literatura
obras teatrales: Las tres Rei- tes” (Historia de Gloria,
nas: Melchora, Gaspara y pág. 151.)
Baltasara o El camello coji- La obra de Gloria Fuertes
to: Auto de Reyes Magos. destinada a los niños es rica
Algunas de las canciones de y variada. Gloria Fuertes
Gloria Fuertes, en especial trabaja mucho los juegos de
las pacifistas, fueron musi- palabras, el efecto sorpresa,
cadas por distintos cantan- la rima musical y sonora.
tes, como Agua Viva, el Escoge como protagonistas
maestro Sorozábal, Ismael, a niños –Coleta, Pelines…–
Paco Ibáñez o Acción Grupo o a animales –Cangura, An-
67. tón el dragón, Pedrita la pul-
La literatura de Gloria Fuer- ga, Chundarata la gata– a Bibliografía
tes tiene unas características los que dota de cualidades FUERTES, GLORIA:
A. Algunas obras para adul-
comunes, la llaneza, la críti- humanas y nos los muestra tos:
ca social, el acercamiento a como ejemplos de supera- . Historia de Gloria. Amor,
Dios, las rasgos biográficos, ción porque, a menudo, es- humor y desamor, Madrid,
Cátedra, 1981, (Letras
el amor, la defensa del más tos animales son distintos a Hispánicas, 131). Edición
pobre, el pacifismo y algu- los demás y, pese a ello, se de Pablo González Rodas.
. Mujer de verso en pecho,
nas consideraciones en tor- sienten bien. Es una literatu- Madrid, Cátedra, 1995,
no a la poesía, entre otros ra lúdica, llena de guiños al (Letras Hispánicas, 388).
Prólogo de Francisco Nieva.
temas que podríamos co- pequeño lector, que acude a
mentar. Sin ser una poesía las canciones, las aleluyas, B. Algunas obras infantiles:
. “Aurora, Brígida y Carlos”,
especialmente religiosa, Glo- los pareados y los cuentos Barcelona, Lumen, 1971.
ria Fuertes acude a Dios con tradicionales para explicar- Dibujos de Jan Pienkowiski.
frecuencia y habla con él, de los desde otro punto de vis- . La gata Chundarata y otros
cuentos, Madrid,
una manera muy directa co- ta. Gloria Fuertes busca que Videosistemas, 1974.
mo leemos: “Dios./ Ven a vi- los niños lean y les ofrece Ilustraciones Esteban
Lozano.
sitarme con frecuencia/ Aun- textos divertidos y llenos de . La oca loca, Madrid,
que no te recuerde,/ Aunque originalidad. Escuela Española, 1977.
(Colección Infantil y
no te rece,/ Aunque no lo Ella, en definitiva, creó un es- Juvenil). Ilustraciones
merezca./ Dios, ven a visitar- tilo propio y fue fiel al mis- Miguel Ángel Pacheco.
. Cangura para todo,
me con frecuencia” (Mujer mo, tanto en su vertiente Barcelona, Lumen, (5
de verso en pecho, pág. adulta como en la infantil. 1982). Ilustraciones de
101). Gracias a Gloria muchos ni- Marcel.
. El dragón tragón, Madrid,
Sentido del humor muy ños empezamos a leer. Gra- Escuela Española, 1982,
especial cias a ella, seguro, muchos (Colección Infantil y
Juvenil). Ilustraciones
Resulta muy difícil resumir otros niños y adultos descu- Sánchez Muñoz.
todos los registros de Gloria brirán la magia de la poesía. . Coleta, la poeta, Valladolid,
Miñón, 1982, (Las
Fuertes, ese sentido del hu- Ése es el objetivo de recordar- Campanas, 26).
mor tan peculiar, cercano al la, ahora, a los diez años de Ilustraciones Ulises Wensell.
humor negro o al esperpen- su ausencia. Gracias, Glo- . La ardilla y su pandilla,
Madrid, Escuela Española,
to; esa gracia especial para ria.© 1983, (Colección Infantil y
componer muy parecida a Juvenil).
las greguerías o esa capaci-
dad de decir mucho en po-
cas palabras, de manera tan 108
1. Ana Moix: Gloria Fuertes, poemas
castiza como leemos en este para niños. o el dificil encanto de peinar-
epitafio: “Cargada de espal- se las canas a los 12, en “Vindicación fe-
minista, nov, 1976, p.40.
das/ de amores/ de años/ y

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libros NARRATIVA María Simón

es el hijo de los Reyes Católicos, el

S
er profesor de literatura y a la
vez novelista no siempre es tarea
fácil. Y más si el escritor ha to-
Príncipe Don Juan.
Junto a Rojas hay otros protago- EL
mado a Fernando de Rojas, el autor
de La Celestina, como protagonista, y
nistas interesantes en la novela: una
ciudad con personalidad propia, Sa-
MANUSCRITO
ha situado la acción a finales del
s.XV. El equilibrio entre el erudito y el
lamanca. Confiesa el autor: “En rea-
lidad Salamanca es la protagonista,
DE PIEDRA
creador de ficción es el reto constan- ya que me interesaba mucho que el
Luis García Jambrina
te a lo largo de este libro. Está bien re- lector visualizara la ciudad en su
Alfaguara, 2009
suelto en general, pero no cabe duda conjunto, sus calles, sus conventos,
de que la combinación de datos rea- la zona del río, las tenerías, la casa
les de época y hechos inventados da de la mancebía, etc… A través de los
como resultado una novela de apren- ojos del protagonista se recorre una
dizaje, en la que se comprende cómo ciudad que está en un momento de
eran la vida y costumbres de una ciu- cambio, es aún una ciudad medie-
dad universitaria a las puertas del Re- val con la mayoría de las calles sin
nacimiento, y los modos de funcio- empedrar.”
namiento políticos, culturales, ecle- Y según Jambrina, la novela
siales y populares, a través de perso- quiere ser además un homenaje a
najes varios, atrapados en sus intere- los casi ochocientos años de la Uni-
ses, valores y ambiciones. versidad de Salamanca –una de las
En cuanto al género de esta no- tres primeras de Europa junto a las
vela, Jambrina ha declarado en va- de París y Bolonia–, que recibía pro-
rias de sus entrevistas que ha inten- fesores y estudiantes de muchos si-
tado mezclar algo de novela históri- tios y que vivía los conflictos siem-
ca con lo típico de las de intriga, las pre antiguos y siempre nuevos de lu-
de aventuras, e incluso novela ne- chas por el poder, competitividad
gra, porque “en el proceso de inves- por conseguir las cátedras, y enfren-
tigación se ven todas las intrigas, la tamientos entre grupos culturales di-
corrupción y la parte oscura e invisi- ferentes, incluso dentro de la iglesia.
ble de la ciudad. Yo no quería hacer Refleja también el autor un as-
una novela histórica al uso”. pecto oculto y mágico de la ciudad
La trama comienza con un asesi- introduciendo al protagonista en la
nato, el de Fray Tomás, profesor de famosa cueva de Salamanca, donde
Teología, a las puertas de la catedral, se refugiaba la heterodoxia y el cul-
y la persona encargada por el Obispo tivo de las ciencias ocultas, y donde
Deza para descubrir al criminal es un podrá contemplar el manuscrito de
estudiante aventajado, brillante en piedra. El uso de la lengua de aque-
sus estudios de Leyes, con conoci- lla época se refleja muy bien tanto
mientos de medicina, de teología e en los personajes cultos como en los
incluso de astrología, Fernando de populares. Es un rasgo más del mé-
Rojas. todo que el autor denomina “inmer-
“La novela nació de una fascina- sión histórica” y que le permite plas-
ción mía por la figura de Fernando de mar una seria labor de documenta-
Rojas. Naturalmente he incorporado ción en un ágil estilo narrativo.
a su biografía lo poco que sabemos De fondo quedan los temas
de él y algunos rasgos que se le atri- propios de aquella época: la intole-
buyen, como su condición de con- rancia –los conversos y la Inquisi-
verso, que es un aspecto fundamental ción–, influencia de las creencias
en la novela. A partir de ahí, he inten- religiosas en la vida cotidiana, y so- Luis Garcia Jambrina
tado crear un personaje verosímil y bre todo el valor de las humanida-
atractivo. Un personaje muy comple- des y la cultura clásica frente al os-
jo, con sus virtudes y sus debilidades, curantismo. Se intuye que quiere
un humanista inteligente, con una romper una lanza a favor del estu-
109 mente deductiva y una curiosidad in- dio actual de la humanidades tan
finita, pero también algo ingenuo.” puestas en cuestión y sin embargo
Las pesquisas se van complicando a imprescindibles para combatir la
medida que los asesinatos aumentan. atonía y mediocridad cultural y pa-
Tanto más que el siguiente en morir ra formar conciencias.©

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ETICA ENSAYO
libros
AFRONTANDO LA VIDA,
ETICA PENSADA Y ESPERANDO LA MUERTE
COMPARTIDA Ramón Bayés
Libro homenaje a Augusto Hortal. Alianza
Camino Cañón Madrid 2006
Alicia Villar (editoras)
Universidad de Comillas
Madrid 2009

É tica pensada y compartida, (libro homenaje a Augusto Hortal), re-


fleja bien el espectro de temáticas e inquietudes que han ocupa-
do la larga trayectoria del profesor de Ética. Los autores agradecen
E l autor es catedrático de Psicología Básica en la
Universidad Autónoma de Barcelona y a su am-
plio así como excelente currículum académico, se
así su magisterio y amistad. Los numerosos artículos –de enorme ca- acaba de añadir recientemente el ser nombrado
lidad, sin excepciones- se han agrupado en siete capítulos. “Doctor Honoris Causa” por la Universidad Nacio-
El primero, Ética general, recoge contribuciones bajo este deno- nal de Educación a Distancia (UNED). Ramón Ba-
minador común. Camino Cañón presenta un análisis crítico del con- yés expone de manera magistral, desde la psicolo-
cepto de familia; Antonio Sánchez Orantos un sugerente análisis del gía, su reflexión del concepto, evaluación y tera-
mal; Agustín Domingo Moratalla evoca la osadía del profesor Augus- péutica del sufrimiento aplicado a la vejez, la muer-
to Hortal, al atreverse a profesar una Ética “sin más”. te súbita e inesperada, las unidades de cuidados pa-
En Filosofía Social y Política el profesor Miguel Grande presen- liativos, el suicidio asistido y la eutanasia, la muer-
ta la Justicia como encrucijada de las relaciones entre el Derecho y te de los niños y el duelo. Aborda con profundidad,
la Ética; Andrés Tornos aborda el tratamiento de las migraciones; Fer- a través de su larga trayectoria investigadora, las di-
nando Vidal reflexiona sobre las características del sujeto neomoder- ferencias y afinidades entre dolor y sufrimiento ya
no; Javier de la Torre, examina la obra de McIntyre, autor de referen- que “los que sufren no son los cuerpos, son las per-
cia en el pensamiento de Hortal. sonas”. Aporta también un estudio amplio sobre las
Ética de las Profesiones se abre con Xabier Etxeberria que pre- diferentes estrategias de afrontamiento en el proce-
senta la perspectiva social; José Luis Fernández expone la teoría del so de morir. Mención especial requiere la última in-
stakeholder o de los grupos de interés; Raúl González Fabre ofrece corporación sobre la atención a las necesidades es-
un análisis crítico del Libro Verde de la Comisión Europea (2001) so- pirituales de los enfermos.
bre la responsabilidad Social de las Empresas. La obra se estructura en quince amplios capítu-
Historia del Pensamiento y Ética expone determinados aspectos los, además del Prólogo, Epílogo, un Anexo “Cre-
éticos desde una perspectiva filosófica o literaria, con aportaciones púsculo en el círculo polar” bañado de sus propias
de Gonzalo Gamio, Miguel García-Baró, Isabel Romero, Alicia Villar vivencias personales en la despedida de sus compa-
y Vicente Durán. ñeros del Departamento de la Universidad, con
El capítulo Hermenéutica y Ética cuenta con Jesús Conill y To- motivo de su jubilación, y unas Notas para cada ca-
más Domingo Moratalla. El primero estudia la transformación her- pítulo que son un valor añadido por la selecta, per-

libros
menéutica de la Filosofía práctica hermenéutica, y su aportación a tinente y amplia bibliografía que ofrece en cada
las Éticas aplicadas. Por su parte, T. Domingo Moratalla presenta la uno de esos capítulos.
fenomenología hermenéutica de P. Ricoeur. Ramón Bayés es un psicólogo experimental,
En Ciencia, Humanismo y Ética se recogen las aportaciones de que basa todas sus aportaciones en numerosos pro-
Francisco Javier Bermejo e Ildefonso Murillo. F. J. Bermejo estudia el yectos de investigación sobre el sufrimiento en la
problema de la neutralidad axiológica en el ámbito de las ciencias última etapa de la vida. Por lo tanto, el plantea-
sociales, analizando las formulaciones de Weber; Ildefonso Murillo miento, el método, los resultados y las conclusio-
analiza la insuficiencia del humanismo científico y reivindica un hu- nes a las que llega se ciñen con rigor al método
manismo actual en el que converjan elementos provenientes al me- científico. En este sentido valoro y admiro mucho
nos de la filosofía, la religión y la ciencia. toda su obra y más concretamente la específica
El último Bioética, cuenta con las firmas de Adela Cortina y aportación de este libro. Además, el autor logra im-
Lydia Feito. La primera entronca la bioética con la ciudadanía; Lydia pregnar toda su reflexión y experiencia en este ám-
Feito reflexiona sobre el alcance de la Bioética en una sociedad glo- bito de los cuidados paliativos con una gran dosis
bal.Finalmente y, a modo de Epílogo, el libro concluye con una de humanidad, belleza, empatía y sabiduría. Para
aportación excepcional de José Gómez Caffarena que participa con terminar diremos, citando al autor, que en España
una una reflexión sobre la contribución de la filosofía en la forma- “queda mucho, casi todo, por hacer. En este mismo
ción intelectual cristiana.Todos estos ensayos, que podemos calificar momento, en nuestro país, más de 120.000 perso- 110
de brillantes, se enmarcan dentro de los límites de la mera razón, pe- nas están afrontando una muerte inminente” (p.
ro responden al ejercicio de búsqueda de una vida buena de la que 19). Esta lectura animará a continuar estos intere-
no está ajena la dimensión religiosa.© santes y necesarios temas.©
Virginia Fernández Aguinaco Mª Rosa Elosúa de Juan

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cine Cecilia García

ay que ser valiente, quizá ro- ción no está en la capacidad artísti-


LOS HOMBRES
H zar la audacia, para atreverse
a adaptar el primer tomo de la
trilogía de Stieg Larsson, un fenóme-
ca de ellos sino en el viejo debate de
las adaptaciones cinematográficas
de las novelas: cada lector se ha he- QUE NO
no literario con millones de devotos
que se han recreado en cada una de
cho su propia película en la mente y
raramente le complace. Salvo hon-
AMABAN A LAS
sus páginas. Sorpresivamente, en es-
ta ocasión no ha sido un gran estu-
rosísimas excepciones. Ésta no es
una de ellas. No falla nada pero le
MUJERES
dio americano el que se ha hecho falta esos pequeños detalles que tie-
con los derechos, ha contratado a ne el libro para levantar la pasión de
un director y a unos actores de pos- la página impresa.
tín para convertir la cinta en un éxi- Se nota que Arden ha rodado sin
to de taquilla. Los más listos han si- un exceso de responsabilidad que
do los suecos y eso, en teoría, daría no dejaría de ser un lastre. Intenta
cierta confianza puesto que captarí- dotar al filme de personalidad, de su
an con mucha más precisión el espí- propia personalidad y los especta-
ritu, la atmósfera y el clima moral de dores que no hayan leído el “best se-
la novela. Así ha ocurrido aunque ller” la encontrarán. A fin de cuentas
sólo a medias. “Los hombres que no están vírgenes de resonancias litera-
amaban a las mujeres” es un buen rias, no tienen a qué aferrarse. Pero
intento, pero sólo un intento. Esta los que se hayan impregnado de es-
obra es mucho más que una novela ta historia… Echarán en falta más
negra, por lo que el lenguaje del complejidad, un esfuerzo mayor pa-
“thriller” no es suficiente para captar ra distinguirse del original sin dejar
su esencia en toda su plenitud. de captar su esencia. La adaptación
La película es correcta, en oca- es simplemente pulcra pero, en al-
siones intensa, técnicamente irre- gunas secuencias, se echa a faltar un
prochable, con unos actores a los poco más de alma pues su funciona-
que es complicado buscarles algún miento de maquinaría de relojería se
defecto, como mucho, en algunos aprecia pero no emociona.
casos, les falta entidad física y em- No hay por qué preocuparse.
paque interpretativo, pero casi es La película tendrá éxito y la mayo-
anecdótico. El problema y la solu- ría del público no pensará que ha
tirado el dinero por
el coladero de la
taquilla. No es una
estafa, no irrita ni
aburre pero no tie-
ne la magia que ha
hecho a “Los hom-
bres que amaban a
las mujeres” un fe-
nómeno literario
que, guste o no, ha Director:
hecho historia. Eso Niels Arden.
sí, como entreteni-
miento, se antoja Intérpretes:
de los más efecti-
Michael Nyqvist, Noemi
vos de la tempora-
Rapace
da veraniega para
el público adulto,
algo que no es de-
masiado frecuente
111 en esta época tan
huérfana de buenas
películas con cierta
trastienda.©
Arriba, Michael Nyqvist. Abajo, Noemi Rapace

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Cecilia García
cine
GOOD

Viggo Mortensen

onvertido ya en un subgénero muestra los recovecos vitales del per-

C cinematográfico, el cine que


tiene como protagonista a los
nazis cobra, de tiempo en tiempo,
sonaje principal con una asepsia que
se agradece. No trata de condicionar
al espectador, le da datos, palabras,
una renovada relevancia. Tras “El actitudes para que él determine el Jodie Whittaker y Viggo Mortesen
lector”, llega “Good”, una película comportamiento de un ser humano
cercana al espíritu de la primera por en circunstancias extraordinarias.
cuanto no se centra en los nombres Como he señalado antes no es
propios sino en los individuos anó- una película cómoda porque hace
nimos que fueron cómplices del na- pensar, tampoco facilona o demagó-
zismo en mayor o menor medida. El gica, raramente apela a los senti-

cine
filme plantea sin complejos, aunque mientos del espectador dado su des-
sutilmente, un dilema moral de en- pliegue de asepsia, un factor que se
vergadura: cómo un alemán, con- agradece. Con una dirección asea-
cretamente un escritor, conveniente- da, “Good” es de esas cintas meno-
mente ilustrado, pero voluble por su res que permanecen en la memoria
situación familiar, se va haciendo el tiempo justo para agitarla. Volver Director:
acomodo en el régimen de Hitler al nazismo una y otra vez es necesa- Vicente Amorim
por un libro que ha escrito sobre la rio y pero cada vez se imponen mi-
eutanasia compasiva y que es hábil- radas nuevas, más allá de la retahíla Intérpretes:
mente manipulado para justificar de brutalidades, no por sabidas, aún Viggo Mortensen, Mark Strong,
posteriores crímenes. El personaje con la necesidad de ser recordadas. Jodie Whittaker
de Mortensen es un hombre, como Pero, sobre todo, esta película será
tantos en esa época, pasivo–activo, recordada por la medida interpreta-
no es un acérrimo militante pero su ción de un Viggo Mortensen en ple-
actitud, cuando menos complacien- na forma, capaz de convertirse en
te, le convierte en uno de ellos sin un hombre corriente en su excep- 112
necesidad de ejecutar a nadie. cionalidad. Con una actuación sutil,
La película tiene la virtud de to- Mortensen se apodera de la panta-
marse su tiempo para contar esta his- lla.©
toria que no es tan simplista. Es más,

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deporte
Roberto Tamayo Pintos

EL RODILLO CULÉ
ACELERA EL REGRESO
DEL “MESÍAS”
orren tiempos de grandeza cesita atraer a adeptos para recu-

C para Barcelona y Real Ma-


drid. Mientras los primeros
los disfrutan, los otros lo anhelan
perar su grandeza. Apenas cuatro
jugadores (Casillas, Sergio Ra-
mos, Lass e Higuaín) vislumbran
con la posible llegada del mesías un hueco en la alineación titular
Florentino Pérez a la presidencia de la próxima temporada. El pa-
del club blanco. Los culés han re- norama sería desalentador para el
galado una temporada brillante y club de Chamartín si no fuera por
poética. Han conseguido la desea- la irrupción de Florentino. La ma-
da simbiosis de buenos resultados sa social blanca conoce las peri-
acompañados de un estilo tan ex- pecias del presidente de ACS. Só-
celso como envidiado por sus ri- lo él es capaz de equiparar a este
vales. Y en medio del éxtasis blau- Madrid moribundo con el exitoso
grana ha regresado Florentino. Su Barcelona. Florentino Pérez ha
OJO aparición ha despertado a los afi- sembrado el pánico en los gran-
cionados blancos del letargo de des equipos europeos. La palabra
. La NBA una temporada mediocre. Su figu- paciencia se borró del dicciona-
ra ha insuflado ilusión en las ma- rio madridista hace décadas. Hay
llega a su
sas madridistas. un pensamiento único: vencer y
momento más El modelo deportivo del Bar- convencer. La soga que cada año
caliente. A partir celona (fútbol vistoso con jugado- aprieta al Real Madrid ha acelera-
del 4 de junio se res formados, en su mayoría, en la do el proyecto de Florentino. Ha-
juega la final de la liga cantera) ha enamorado al entorno rá en un año lo que pretendía lle-
estadounidense. del balompié mundial. Su presen- var a cabo en tres. Ni rastro de la

deporte
te es apabullante, pero su mayor crisis económica. El candidato a
¿Conseguirá Pau Gasol su aval es su trepidante futuro. Los ar- la presidencia del equipo meren-
tistas de este equipo alcanzan su gue no predica con el ejemplo de
esplendor deportivo. La edad me- austeridad que propugna el presi-
. El 21 de dia de sus futbolistas más determi- dente Zapatero. Tiene previsto
junio se nantes se sitúa en torno a los 26 gastar cerca de 300 millones de
disputa el años. Pep Guardiola, director de euros durante este verano. Flo-
esta excelente orquesta, fue coci- rentino vuelve a difundir uno de
Gran Premio de nero antes que fraile. Cuando era sus eslóganes más recurridos du-
Silverstone un chaval imberbe actuaba de re- rante su anterior mandato en el
(Gran Breta a) de F-1. cogepelotas en el Camp Nou, club blanco: en el Real Madrid
Seguir arrollando el donde más tarde se convertiría en tienen que jugar los mejores juga-
equipo un jugador emblemático. Ahora dores del mundo. Y para eso el
comanda con éxito una genera- club merengue debe tirar de talo-
ción de futbolistas sublimes. Su nario.
. Comienza búsqueda casi maniática por la Culés y madridistas se necesi-
el torneo m s perfección es el seguro más fiable tan para agrandar su historia. El
prestigioso del de que sus músicos no den por fi- poderío del Barcelona urge al
circuito niquitada su cuota de éxito y cai- Madrid a remangarse e hilar fino
ten stico. Desde el 22 de gan en los brazos del conformis- en los fichajes para desbancar a
mo. su eterno rival y relanzar su can- 114
junio Rafael Nadal Mientras los culés cuentan didatura en Europa. Si Florentino
defiende su t tulo en la con un batallón perfectamente recupera el trono blanco y con-
aleccionado, el club blanco ne- forma una institución sólida, res-

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televisión
Virginia Fernández Aguinaco

PERDIDOS EN LA TRIBU

gración es insuficiente. tuados en un escenario distinto


He visto las dos primeras en- aunque probablemente igual al de
tregas. Hablemos de las tribus. Son algunas generaciones anteriores.
los bushman, himba y menthawai. No son tan ajenos a la civilización
Las dos primeras de Namibia y la occidental y al “hombre blanco”
tercera de un rincón remoto de In- como quieren hacernos creer los
donesia. O he visto muchos docu- productores, ni se sorprenden tan-
mentales o casi nada me parece to como el inolvidable bosquima-
sorprendente en el modo de vida no de “Los dioses se han vuelto lo-
de estos señores. Cantan, bailan, cos”.
hablan, se ríen, discuten, cultivan A mí me parecen más exóticos
algo, pastorean, sacrifican anima- algunos de los miembros de las tres
les, se reúnen para resolver cues- familias españolas que concursan:
tiones, acarician a sus niños, jue- esos sí que me parecen marcianos
gan, se abrazan, se saludan, se en- y sin querer faltar, bastante igno-
fadan, fuman (algunos)… Se visten rantes. El refrán decía: donde fue-
poco –seguramente por el clima– res haz lo que vieres y el mínimo
se peinan con mucho cuidado, se decoro y educación exige no mos-
ponen adornos: o sea, hacen prác- trar desagrado –mucho menos as-
ticamente lo mismo que una colo- co– ante la conducta, costumbres,

televisión
nia de suecos en Tenerife en tem- alimentos o manías de quien nos
porada alta o baja, por poner un acoge en su casa. Salvo un com-
ejemplo o los vecinos de un barrio portamiento intolerable por su
de Madrid, por poner otro… Y lo crueldad o su malicia, el invitado
mejor de todo: actúan –digo bien, debe estar dispuesto a admitir, de
actúan– con la misma desenvoltura quien le da hospitalidad, hasta lo
que muestran los habitantes de que se aleje más de sus apetencias.
cualquiera de nuestros pueblos en Es una opinión, desde luego, con
una representación popular, tipo la que no parecen muy de acuerdo
Pasión o Motín de Aranjuez: con estos occidentales civilizados que,
una ingenua torpeza al dramatizar si bien participan con gusto en mu-
Secuencias de la Serie el enfado y sin poder disimular del chas actividades de la tribu, en al-
todo la risa, exagerando un pelín gunos casos se comportan como
i un programa en Televisión los gestos y la vocalización (imagi- niños mal criados.

S suscita polémica, tanto mejor


para el programa. Así que, pese
a las protestas, Perdidos en la tribu
no esto último porque como es ob-
vio no entiendo una palabra y sigo
la conversación con los subtítulos)
El ataque de nervios por asistir
a una matanza, por ejemplo, resul-
tó bastante excesivo y algo pasada
seguirá su andadura con su cuota y me parece que un poco satisfe- de rosca la reacción de toda la fa-
de pantalla asegurada. Se trata de chos de demostrar su dotes artísti- milia llorando a lágrima viva por el
una vuelta de tuerca en los reality o cas. Claro que a veces, sobre todo asunto. Un contraste –poco favore-
una versión imaginativa de Gran cuando se compadecen de los es- cedor para ésta familia– con la dul-
Hermano. En este caso se trata de
pañoles, resultan más espontáneos zura y la comprensión que demos-
presenciar la convivencia entre tres
familias españolas y tres tribus en y menos pendientes de la cámara. traron los Mentawai, especialmen-
un estadio muy primitivo de civili- Y es que todo o casi todo es tea- te las mujeres…
115 zación. Como en Gran Hermano y tro, como hemos sabido por algu- En fin, un experimento que tie-
sus secuelas, los concursantes –en nas denuncias y barruntábamos ne detractores, pero que se ve con
este caso los miembros de las tres desde el primer momento: estos se- algún interés.©
familias– pueden ser castigados si ñores “primitivos” han sido contra-
la tribu juzga que su nivel de inte- tados, sacados de sus aldeas y si-

©RÍTICA ❙ Nº 960 ❙ Marzo-Abril 2009


n Francisco Vicent Galdón
arte
Entrevista con Marciano Buendía
De la pintura a la cerámica
y la escultura
esde esta sección de arte nos aproximamos a proceso creativo. Son meros instrumentos que caen

D la obra reciente del escultor toledano, Marcia-


no Buendía, artista con el que hablamos, cu-
ya creación, atendiendo a su temática y conceptos,
en tus manos y a los que les das forma hasta lograr
una emoción o plasmar una idea. Todos son váli-
dos y diversos. Ahora bien, entre hierro, vidrio, ma-
surge como resultado de la simbiosis originada entre dera, resinas y barro, prefiero a éste último.
hombre y símbolos. Artífice causante de un estilo
resultante entre figuración y abstracción geométrica. .Desde la escultura, por extensión, ha llegado a
Creador que ha participado de igual manera de la adentrarse también en la pintura. ¿Podría descri-
pintura, de la cerámica y de la escultura. Autor que, birnos su proceso creativo en ambas técnicas?
tras una amplia trayectoria expositiva, muestra aho- El proceso ha sido inverso, fue anterior la pin-
ra una individual de su obra en el Centro Cultural tura a la cerámica y a la escultura. Mientras que los
San Clemente de la Diputación de Toledo. Allí pre- dibujos presentes en esta exposición, son el resul-
senta su creación de estos tres últimos años a través tado de unos papeles hallados en un contenedor,
de un conjunto de piezas que, además de explicitar cerca de mi taller. El papel me resultó interesante y
la coherencia de una línea de trabajo, también vie- lo utilicé para estos dibujos, con los que disfruté re-
ne a mostrar su instintiva habilidad con los materia- tomando una actividad relegada. El proceso en
les, cerámicos y metálicos, con los que consigue co- pintura y escultura es siempre el mismo. Es el resul-
mo resultado final unas piezas de extrema belleza, tado de investigaciones personales transferidas al
de notable factura y de inusitada calidad. material y, lógicamente, puede haber existido una
motivación u otra, según la obra.
. Inició su trayectoria creativa en el mundo de la
cerámica, ¿le ha servido ésta para descubrir la es- .¿Qué temas trata, generalmente, en su creación?
cultura? Todos aquellos relacionados con el ser humano,
Mi trayectoria creativa la inicié, desde muy jo- sus limitaciones y sus grandezas.
ven, en el teatro. Esa época propició, con sus inevi-
tables descansos, entrar en contacto con la pintura. . Expone en la Sala de Arte de la Diputación Pro-
Actividad que podía desarrollar, con una mínima vincial de Toledo, ¿cuál es el hilo conductor del
infraestructura, al mismo tiempo que la teatral. El conjunto de piezas que allí exhibe?
contacto con la cerámica fue posterior, casual y vi- El ciudadano y sus silencios.
tal, hasta el punto de que he estado usando única-

arte
mente el barro como medio de expresión durante . ¿Qué intenta transmitir con su obra y qué busca
muchos años. a través de su creación?
Una mirada al interior y que cada uno, ante mi
.¿Cuáles han sido sus referentes en arte?, ¿Con qué obra, realice su propia lectura o haga su personal
etapa y materiales logra identificarse? interpretación ante ella.©
He tenido muchos referen-
tes: Velázquez y Goya, en pin-
tura, y Kounellis, Bourgeois,
Therrien y Kapoor en escultura.
Cualquier exponente plástico
importante, es para mí un refe-
rente. El poeta hindú Tagore es
un referente fundamental en mi
vida y en mi obra. Me identifico
con todos los procesos creativos
116
que han tenido lugar en mi crea-
ción hasta llegar al momento ac-
tual. En cuanto a los materiales,
los considero secundarios en el Mariano Buendia ante una de sus obras

©RÍTICA ❙ Nº 961 ❙ Mayo-Junio 2009


exposiciones

Henri Cartier-Bresson Fernando Zóbel


Near the Hall of Records, New York, 1947 sin título

Retratos de Nueva York: Fotografías Fernando Zóbel:


del MOMA viajar, dibujar, pintar

O tra gran muestra fotográfica que nos visita en La Ca-


sa Encendida de Caja Madrid es ésta de fondos pro-
cedentes del The Museum of Modern Art de Nueva York
S e rememora ahora el 25 aniversario de la muerte de
Zóbel con una grata muestra de algunos de sus óleos,
dibujos y cuadernos de apuntes expuestos en parte de
(MOMA). Selección de cerca de 150 fotografías de unos los espacios del Museo de Arte Abstracto Español que él
90 autores que conforma un conjunto esencial que per- mismo creó.
mite conocer y valorar lo más relevante del arte fotográ- El artista Fernando Zóbel fundó en 1966 el referido
fico desde las últimas décadas del siglo XIX hasta el año Museo y años después, en 1981, donó sus fondos a la
2005, por lo que dicho conjunto expositivo viene a pro- Fundación Juan March, institución que desde entonces
piciar un interesante y didáctico recorrido por la historia viene gestionándolos. De Zóbel, desde su fallecimiento
de la fotografía, vista desde una perspectiva monotemá- en 1984, han sido celebradas las exposiciones antoló-
tica centrada en la ciudad de Nueva York. Mirada en la gicas del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y
que vienen a ser analizados asuntos tan diversos como la de la Fundación Juan March de Madrid. Ahora bien,
los temas humanos, las panorámicas urbanas, las mira- ésta que nos ocupa contempla una perspectiva distinta a
das intimistas y la arquitectura. También, esta exposi- aquellas ya que viene a ocuparse de proyectar el espíri-
ción, además de mostrar la constante evolución o trans- tu viajero del artista. Para Zóbel viajar era además de un
formación de la Gran Manzana, da a conocer la percep- placer una obligación. A través de sus múltiples viajes,
ción que los neoyorquinos tienen de su ciudad y de sí en sus cuadernos de apuntes plasmó sus percepciones
mismos, vistos desde la atenta y peculiar mirada de los visuales, sus impresiones cromáticas de cada lugar y de
fotógrafos que aquí concurren. cada sitio visitado.
En estas fotografías, que tienen como nexo común a Prueba de su espíritu viajero y de sus cualidades di-
Nueva York, se aprecia una perfecta simbiosis entre edi- bujísticas son los más de 130 cuadernos de apuntes y di-
ficios antiguos y modernos, entre las distintas razas que bujos que posee la Fundación Juan March, realizados
habitan Nueva York , entre las múltiples culturas que entre 1948 y 1984. Trabajos de los que han sido selec-
han hecho del paisaje urbano neoyorquino un espacio cionados parte del material que se expone y que dan
único o singular en el que convive una población vario- cuenta de su actividad creativa, de los recursos en los
pinta, esa que ha originado que la Ciudad de los rasca- que se ha apoyado y de los itinerarios en los que se ha
cielos sea excepcional, única… inspirado. Obras, las aquí expuestas, que vienen a recre-
Precisamente fotógrafos y artistas como: Abbott, ar a aquellos lugares que dejaron huella en Zóbel y a su
Avedon, Benson, Callahan, Cartier- Bresson, Cunning- vez permiten conocer su peculiar abstracción, aquella
han, Evans, Feininger, Friedlander, Klein, Lange, New- que deja entrever influencias de la estética y caligrafía
man, Penn, Sherman, Stieglitz, Strand, Zimbel, han sido oriental y que luego evolucionó hacia postulados o
los que con su obra han hecho trascender esa imagen planteamientos próximos al expresionismo abstracto
entre cruda y glamurosa, entre inhóspita y acogedora, americano. Manchas descritas sobre fondos de color
117 entre clásica y moderna. Imagen que ha quedado impre- que originan su peculiar estilo.©
sa e inmortalizada en cuantiosas fotografías, que sirven Salas del Museo de Arte Abstracto Español. Cuenca,
de iconos representativos de la Gran Manzana.© hasta el 28 de junio
Salas de Exposiciones de La Casa Encendida. Madrid,
hasta el 14 de junio

©RÍTICA ❙ Nº 961 ❙ Mayo-Junio 2009


exposiciones
Cruz-Díez. Palma de Mallorca, hasta el 27 de junio
“El color sucede” Ugo Mulas
Fotografías
sta muestra del venezolano, Carlos Cruz-Díez ,en el
E Museu d Art Espanyol Contemporani de Palma de Ma-
llorca viene a servir de repaso a toda su trayectoria crea- C on motivo de celebrarse la nueva edición de PHoto-
España 2009, el BBVA, en su sala del Pº Castellana,
tiva, pues abarca desde mediados de los años 50 hasta 81, presenta dentro del apartado de “Exposiciones histó-
hoy. Por lo que su peculiar estilo y lenguaje cinético que- ricas y grandes maestros” la creación del fotógrafo italia-
da aquí expuesto de manera sintetizada y cronológica. no Ugo Mulas, uno de los más importantes renovadores
La exposición individual, la primera también realiza- de la fotografía italiana de la segunda mitad del siglo XX.
da por este artista en nuestro país, reúne una veintena de Mulas es un artista cuyos trabajos surgen entre el Neo-
piezas centradas en las investigaciones que Cruz-Díez ha rrealismo y la fotografía conceptual. Para esta muestra,
venido realizando sobre el color a lo largo de su extensa la entidad bancaria reúne un centenar de fotografías en
trayectoria creativa. blanco y negro en las que conviven escenas e imágenes
El artista óptico-cinético inició su andadura intere- cotidianas con la temática del retrato, éste último asun-
sándose por los fenómenos ópticos y experimentando to de especial interés para Mulas y con el que tantos re-
con colores primarios dispuestos en franjas estrechas en conocimientos obtuvo.
intersección. Tras observar que con ellos creaba la ilu- Ugo Mulas abandonó sus estudios de Derecho para
sión óptica de otros colores inexistentes, dio inicio a sus dedicarse a la fotografía. Tras realizar diversos trabajos
series denominadas Inducciones cromáticas, Transcromí- para el mundo de la moda y la publicidad, a comienzos
as, Cromointerferencia, Aditivo y Fisicromía con las que de los 60 elabora sus primeros retratos sobre artista e in-
experimentó y profundizó en lo cinético y en lo cromáti- telectuales italianos (Montale, Giacometti, Quasimodo y
co. Concretamente en la serie Fisicromía, de finales de Buzzati), aunque hasta 1972 se vino ocupando de foto-
los 50, creó imágenes geométricas cambiantes que emer- grafiar la Bienal de Venecia. Viaja a Nueva York entre
gen, se intensifican, se modifican y se desmaterializan 1964 y 1967 y realiza allí los retratos de artistas como
siempre que el observador se mueva de un lado a otro de Rauschenberg, Stella, Christo, Rosenquist, Noland,
la obra. Este efecto se conseguía utilizando estrechas Liechtenstein, Segal, Warhol y Oldenburg. En 1970 co-
bandas o láminas verticales de plástico o metal coloca- mienza la serie “Le Verifiche” en la que Mulas afronta el
das sobre la superficie plana y líneas pintadas de colores, medio fotográfico de forma conceptual.
también dispuestas en vertical. De todas las series men- Concibe este autor la fotografía como una fuerza
cionadas hay dignos ejemplos en esta muestra que se emocional y sensual con la que puede narrar historias,
amplía con una selección de catálogos, fotografías y di- poemas y partituras visuales, con la que puede expresar
seños gráficos.© un estado interior o una experiencia íntima.©
Museo de Arte Español Contemporáneo Juan March. Sala del BBVA de Castellana. Madrid, desde el 2 de ju?
?

arte

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Carlos Cruz-Díez
Carlos Cruz-Díez Introducción cromática azul mas Ugo Mulas
Primer proyecto para muro exterior negro Marcel Duchamp, Nueva York, 1954

©RÍTICA ❙ Nº 961 ❙ Mayo-Junio 2009