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El Genio Incomprendido

Julio Uh Hyuk Chai Choi


El Genio Incomprendido
Julio Chai
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© JULIO UH HYUK CHAI CHOI


EL GENIO INCOMPRENDIDO

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Autor

Julio Uh Hyuk Chai Choi nació en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, ubicada en
el corazón de Sudamérica el 5 de junio de 1978. Siendo el segundo hijo de padres surcorea-
nos, vivió casi toda su vida en Bolivia, aunque realizó diversos viajes alrededor del Mundo,
visitando fascinantes países tales como Corea del Sur, Singapur, Indonesia, Alemania,
Francia, Suiza, Austria, Italia, Estados Unidos, Panamá, República Dominicana, Ar-
gentina, Brasil, Paraguay, Venezuela, entre otros.
Estudió su nivel inicial, primaria y secundaria en el Colegio Alemán de Santa Cruz, reali-
zando un viaje de intercambio a Alemania por tres meses y medio a los dieciséis años de
edad. En el mencionado viaje, ingresó a estudiar en el colegio Gymnasium Lina Hilger en
Bad Kreuznach, llegando a ser el mejor estudiante de matemáticas de su curso.
En cuanto a estudios superiores, estudió en la Universidad Privada de Santa Cruz de la
Sierra, en la Universidad Nur y en la Universidad Privada Domingo Savio, leyendo más
de doscientos libros a lo largo de su vida académica.
Sus dos profesiones son: Ingeniería Económica e Ingeniería de Sistemas. Adicionalmente
realizó cursos de postgrado, una Maestría en Administración de Empresas y un Diploma-
do en Comercio Electrónico. En toda su vida académica, destacó como el mejor estudiante.
A nivel profesional, trabajó en diversas empresas, como ser Embol (Coca-Cola en Bolivia),
English Unlimited, Banco Económico S.A., Galindo Consulting Group Inc., entre otras.
Llegó a desempeñarse como catedrático de postgrado invitado por la Universidad Privada de
Santa Cruz de la Sierra. Asimismo, el 14 de mayo de 2015 fundó su propia empresa de
Marketing Digital denominada Grupo Hana, de la cual es el actual propietario y gerente
general. En dicha empresa, obtuvo clientes corporativos, como ser Tropical Tours S.R.L., la
cual constituye la agencia de viajes No. 1 en Bolivia y la No. 25 en Latinoamérica. Habla
cinco idiomas: español, inglés, alemán, coreano y portugués.
En lo familiar, contrajo nupcias con María Esther Valdez Virieux, una boliviana nutri-
cionista talentosa, con quien tuvo hermosas e inteligentes hijas.
Dedicatoria

En todo el sentido de la expresión, quisiera dedicar este libro a mi familia, a mis


padres, a mi hermano y mi cuñada, a mis abuelos, a mis suegros y cuñado, a mis tíos, tías,
primos, primas, sobrinos y sobrinas, a toda mi familia política, a mis grandes amistades y a
las futuras generaciones.

En primer lugar, sería un pecado capital no mencionar a mi bella esposa María


Esther Valdez Virieux, quien con todo su amor incondicional, me ha apoyado en estos
años maravillosos de matrimonio. Fue ella quien creyó en mi persona para los proyectos más
importantes de mi vida.

A mis hijas les debo el sentido de mi vida, mi inspiración y mi lucha constante por
brindarles la mejor versión de mí. Les debo infinitamente mi madurez como ser humano.

Eternamente estaré en deuda con mis padres, puesto que ellos sacrificaron sus vidas
para darnos lo mejor a mi hermano y a mí. Como mucha gente dice, “tengo los mejores
padres del Mundo.” Sus principios y valores son las raíces de nuestra familia.

A mi hermano le debo los recuerdos de una inolvidable infancia y juventud. Fue


siempre mi ejemplo a seguir y un orgullo para toda la familia. Asimismo, a mi cuñada le
debo la gratitud por ser la compañera de vida de mi hermano.

A mis abuelos les debo todo el amor y la paciencia por compartir momentos tan
únicos.

A mis tíos, tías, primos, primas, sobrinos y sobrinas por las convivencias, expe-
riencias y risas.

A mis suegros, a mi cuñado y a toda mi familia política les debo el voto de con-
fianza, por permitirme ser parte de su hermosa familia.

A mis grandes amistades de toda la vida: Andres Cuellar, Justo Yepez, Pablo
Carrasco, Gonzalo Ostria, Oscar Roca, Antonio Flores, Hugo Michalsky, Franklin
Antezana, Igal Marancenbaum y Jhonny Vidal, por las incontables convivencias, conversa-
ciones, risas, interacciones e intercambio de ideas y opiniones.

Y finalmente a las futuras generaciones, les dejo este legado intelectual, como parte
de su historia familiar.

Mil disculpas si no he llegado a mencionar a alguien más. Y sobre todo, un millón


de gracias, a Ud. querido lector o lectora, por tomar la decisión de leer esta obra literaria.
Espero que sea de su agrado y que supere todas sus expectativas.
Índice
Pág.
Autor ……………………………………………………………. 5
Dedicatoria ………………………………………………….... 6-7
Índice ………………………………………………………….... 8
Introducción: Germán, el niño prodigio …………………… 9-10
Capítulo 1: Un origen modesto …………………………….. 11-13
Capítulo 2: Un nuevo hogar ………………………………... 14-15
Capítulo 3: La primera experiencia académica …………… 16-17
Capítulo 4: Apasionado por los rompecabezas ……………. 18-19
Capítulo 5: La primera desilusión en el colegio …………… 20-21
Capítulo 6: Las primeras calificaciones en primaria ……… 22-24
Capítulo 7: Un alumno excepcional ………………………... 25-26
Capítulo 8: Un genio matemático …………………………… 27-28
Capítulo 9: De genio matemático a prodigio musical ……… 29-30
Capítulo 10: Genialidad con aroma de café …………………. 31-32
Capítulo 11: Viaje de intercambio a Francia ………………… 33-34
Capítulo 12: El retorno a clases en Bolivia ………………….. 35-36
Capítulo 13: Un genio universitario en los Estados Unidos .. 37-39
Capítulo 14: Una cena romántica, realmente genial ……….. 40-41
Capítulo 15: Siempre hay una primera vez para todo ……… 42-43
Capítulo 16: Una visita a Las Vegas ………………………… 44-45
Capítulo 17: El nacimiento de Universe Quantum LLC …... 46-47
Capítulo 18: El Salto Cuántico de Universe Quantum LLC .. 48-49
Capítulo 19: La leyenda de John F. Kennedy University …… 50-51
Capítulo 20: El amor es para siempre ………………………. 52-53
Capítulo 21: Un Premio Nobel de Economía bien merecido 54-57
Capítulo 22: De la cúspide a la tragedia …………………….. 58-60
Capítulo 23: Dios actúa de maneras misteriosas …………… 61-62
Capítulo 24: El genio empresarial surge de las cenizas ……. 63-64
Capítulo 25: El nacimiento de Infinite Dots LLC ………….. 65-66
Capítulo 26: El reencuentro …………………………………. 67-68
Conclusión: El trágico final de un genio ………………………. 69
Introducción

Germán, el niño prodigio.

Éste era un niño especial, tímido, introvertido, reflexivo, de po-


cas palabras, de pocas sonrisas. Lo que más destacaba de su personali-
dad era su hiperactividad. Nunca estaba quieto. Parecía que andaba con
hormigas en el pantalón. Cuando estaba feliz, estaba demasiado feliz. Si
estaba triste, estaba triste en demasía. Todo lo hacía en exceso. Desco-
nocía el significado de la palabra moderación, y menos aún de su aplica-
ción. Su nombre era Germán Chávez.

Físicamente era apuesto y delgado, extremadamente delgado y


cabezón. Pero a pesar de sus flácidos brazos y piernas, tenía una fuerza
indomable que venía de su interior. Lo bueno de ser flaco, era que sus
abdominales se notaban sin hacer mucho esfuerzo. No tenía numerosos
cabellos ni vellos, y todo el Mundo le decía que se iba a quedar calvo
muy pronto. Se equivocaron.

Sus cabellos negros pocas veces conocieron lo que es un peine.


Germán se rehusaba a usarlo, por más que su madre se lo exigía impera-
tivamente. Su piel era blanca, aunque no tanto como la de un albino.
Sus ojos eran grandes y saltones. Cuando miraba a alguien, parecía que
su mirada se congelaba y podía pasar en esa posición por mucho tiem-
po. Era sin duda alguna una mirada muy profunda, de esas que llegan
hasta el alma. Su nariz era ancha y prominente, un rasgo facial llamativo,
del cual sus amigos se hacían mofa cuando tenían la oportunidad de
hacerlo. Su boca era diminuta, pero con una voz que se podía escuchar
a gran distancia, cuando Germán elevaba su volumen, ya que sentía que
no le prestaban atención. En realidad, no le prestaban atención no por-
que no tenía nada importante que decir, sino más bien porque pocas
personas comprendían el contenido de lo que comentaba. Aún siendo
niño, solía expresarse con un nivel de complejidad que podía aturdir a
un adulto. Sus orejas no eran ni pequeñas ni medianas. Honestamente
eran grandes. Pero pese a su tamaño, tenían una forma estilizada. Los
niños de su barrio afirmaban que se parecía a Dumbo.

A la edad de cuatro años, Germán era un niño de baja estatura.


Siendo delgado y enano, cualquier persona habría creído que se trataba
de un desnutrido. Sin embargo, la realidad era que comía bien. Su ma-
dre era nutricionista y lo presionaba para comer todo el tiempo. Lo ma-
lo era que Germán era tan hiperactivo, que quemaba todas sus calorías
con extrema celeridad. Su cerebro procesaba idea tras idea, captando
todo lo que le rodeaba y generando pensamientos sin cesar. Era una
máquina de ideas, pensamientos e imaginación. Germán era sin duda
excesivamente creativo y curioso. Era un niño prodigio como pocos.
Capítulo 1
Un origen modesto.

Germán nació en una pequeña ciudad llamada Cotoca, en el depar-


tamento de Santa Cruz, en un país ubicado en el corazón de Sudaméri-
ca, que llevaba por nombre Bolivia. Era un cinco de julio de 1980. Ha-
cía frío y llovía a cántaros en la oscuridad de la noche. Todo ocurrió en
el dormitorio de una modesta casa de sus padres, al pie de la plaza prin-
cipal. Tuvieron que llamar al médico de la ciudad, ya que la mamá de
Germán tuvo que empezar repentinamente el trabajo de parto de forma
natural. Al momento de nacer, Germán tenía el cordón umbilical atado
a su cuello dos veces, por lo que tanto se había movido en el vientre
materno. Afortunadamente todo salió bien aquella noche y Germán vio
la luz por primera vez, estando sano y salvo.

La mamá, que se llamaba Alejandra, dio lo mejor de sí para que su


unigénito nazca en las mejores condiciones. Había preparado todo antes
de la llegada de Germán. Y al ser nutricionista, pasó los nueve meses de
gestación, consumiendo alimentos de alto valor nutricional, incluyendo
una gran variedad de frutas y verduras. Su embarazo fue difícil, puesto
que el pequeño ser que llevaba dentro, no dejaba de moverse ni de día
ni de noche. A veces había pensado que estaba esperando gemelos o
inclusive trillizos, por tantos malestares, náuseas y mareos que había
experimentado como mamá primeriza. Algo que tranquilizó bastante el
período de su embarazo fue la presencia de su esposo, un ingeniero de
sistemas muy dedicado tanto en su trabajo como con su familia. Su
nombre era Gonzalo. Era un hombre muy conservador, con sus ideas
claras y con una filosofía de vida llena de sabiduría.

Ciertamente el nacimiento de Germán unió más los lazos familiares.


Todo bebé es una bendición de Dios. Al recibir a su bebé en brazos,
Alejandra no podía dejar de sonreír, a pesar de las largas y duras ocho
horas de trabajo de parto, que la habían dejado sin fuerzas. Le dio un
beso en la frente e inmediatamente le empezó a dar pecho. Estaba

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consciente de la importancia de que su bebé asimile el calostro que ella
le podía proveer con tanto amor. Para su sorpresa, desde el primer ins-
tante, Germán empezó a succionar con tanta fuerza, que sintió un dolor
incómodo en sus pezones. No le importaba.

En la primera noche de vida de Germán, no dejaba de llorar y de


moverse en su nueva cuna de madera. Su mamá, en un intento de cal-
marlo, le trataba de dar pecho cada tres horas, pero aún así, su hijito era
sumamente inquieto. Fueron noches muy largas y exhaustivas para sus
padres. Cuando Germán lloraba, se hacía escuchar en toda la cuadra y
los vecinos no podían dormir. Sus pulmones tenían una fuerza increíble.

Y así fueron pasando los días, las semanas y los meses. Antes de
cumplir su primer añito, Germán ya caminaba. Sin embargo, lo único
que podía decir era “mamá” y “papá”. Casi alcanzando su segundo añi-
to, dijo su tercera palabra: “agua”. Le encantaba tomar agua. Y cuando
quería tomar leche, también decía “agua”, aunque no se daba cuenta de
que había una diferencia. Pocos meses después de su segundo añito, fue
aprendiendo más palabras, como ser “ya”, “guau guau”, “miau”,
“chau”, “teta”, “aquí”, “allá”, entre otras palabras.

Alejandra, como era muy religiosa, todas las noches rezaba, dando
gracias a Dios por haberle concedido un niño tan maravilloso, aunque
intranquilo. Gonzalo era también muy creyente, pero más pragmático.
Pasaba muchas horas trabajando, para que nunca le falte nada a su fami-
lia.

A la edad de tres años de Germán, su papá recibió una excelente


oferta laboral de parte de una empresa petrolera brasilera, denominada
Braspetrol. A pesar de que tenía que mudarse con su familia a la ciudad
de Santa Cruz de la Sierra a cuarenta kilómetros de distancia, no dudó
ni un segundo en aceptar la gran oportunidad de su vida profesional. Al
llegar a la nueva ciudad, Gonzalo y Alejandra decidieron buscar primero
un hotel dónde quedarse, para después buscar una casa en alquiler. Lo
bueno era que con el nuevo trabajo en la empresa petrolera, podían pa-

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gar el alquiler de una casa de buen nivel y darse ciertas comodidades por
encima del ciudadano promedio. Germán trajo la suerte a su familia.

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Capítulo 2

Un nuevo hogar.

Cuando Germán pisó por primera vez su nuevo hogar, quedó


fascinado con el lugar. Empezó a mirar y tocar todo lo que podía. Su
mamá, preocupada por lo que se podía lastimar, andaba detrás de él en
todo momento. La nueva casa tenía dos pisos y las gradas despertaron
una increíble curiosidad en Germán. Agarrando la mano de su mamá,
subía y bajaba las gradas numerosas veces.

En una ocasión en que Alejandra estaba cocinando, Germán


agarró una tijera que pilló sobre una mesa y se acercó a un enchufe.
Gracias a Dios, justo en ese instante, la mamá tuvo un presentimiento y
fue a revisar lo que estaba haciendo su hijito. Al percatarse que Germán
estaba a punto de meter las tijeras al enchufe, corrió desesperadamente
para alcanzarlo. Salió una chispa del enchufe al contacto con las tijeras,
y Alejandra pudo apartar a su hijito antes de recibir una descarga eléctri-
ca de doscientos veinte voltios. El niño empezó a llorar ante el susto,
con los cabellos parados. La mamá se dio cuenta que le había salvado la
vida y dio gracias a Dios, pues no ocurrió una tragedia en esa tarde.

Algo que realmente atraía la atención de Germán era el agua.


Disfrutaba al máximo cuando lo bañaban y al momento de sacarlo del
agua, comenzaba a realizar todo un berrinche a todo pulmón. Su típico
juego era pedir un vaso de agua, para vertirlo en el piso y empezar a
chapotear. Un día en que estaba lloviendo, Germán salió al patio de su
casa y se mojó totalmente, pasando horas jugando con la lluvia. En el
instante en que su mamá se enteró de su travesura, lo agarró de la oreja
y le dio una inolvidable paliza con la chinela. Aunque Germán nunca
olvidó el castigo, tampoco jamás olvidó su travesura, aún en la edad
adulta.

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Un día cualquiera, Alejandra le compró un rompecabezas de
veinte piezas a su hijito. La primera vez que Germán jugó con el rom-
pecabezas, tardó cinco minutos en solucionarlo. La mamá descubrió
que este juego mantenía ocupado al niño y que realmente le entretenía
en gran medida. Posteriormente decidió conseguirle rompecabezas de
cincuenta piezas, después de cien piezas, de doscientas piezas, de qui-
nientas piezas y finalmente de mil piezas. Cuando Germán solucionó el
rompecabezas de mil piezas, apenas había cumplido cuatro añitos. Fue
una gran sorpresa para sus padres.

Una vez cumplidos los cuatro años, Germán fue registrado en el


mejor colegio de Santa Cruz, conocido como el Colegio Francés Britá-
nico. Pero para poder ingresar, debía pasar un examen técnico que mu-
chos niños reprobaban. Su mamá lo acompañó al colegio para tomar el
examen, y cuando la directora del colegio concretó una entrevista final
con Alejandra, le presentó los resultados del examen de Germán, con
las siguientes palabras: “Su hijo tiene la inteligencia de un genio.” Real-
mente esto era algo que Alejandra no se esperaba. Sintió un orgullo tan
grande, que cuando llegó a la casa, lo primero que hizo fue contarle a su
esposo lo sucedido y abrazarlo de felicidad. Así fue como Germán
inició su vida académica, colmada de éxitos.

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Capítulo 3

La primera experiencia académica.

En el Colegio Francés Británico, se impartían clases de español,


francés e inglés británico, además de un altísimo nivel en matemáticas,
química, física, literatura, biología, historia, geografía, filosofía, artes
plásticas, música, religión y deportes. Era el sueño de todo padre tener a
su hijo en dicha institución. En el primer día de clases, Germán llegó de
la mano de su mamá, algo confundido del por qué él estaba en ese lugar
con tantos otros niños de su edad. Había un exceso de bulla y caos, al-
gunos niños lloraban porque no querían que sus mamás los dejen, otros
niños permanecían callados y tímidos, y pocos niños estaban riendo. A
Germán le llamaba la atención la presencia de niñas, puesto que él nun-
ca había interactuado con una niña. Cuando Alejandra quiso dejar el
curso, Germán se percató de inmediato y salió corriendo para darle al-
cance. Estaba llorando sin poder entender la razón por la cual su mamá
quería abandonarlo ahí. Nunca había estado alejado de ella. Su cabeza
era un mundo de confusión y sus ojos un mar de lágrimas. Alejandra
trató de hacerlo entrar en razón, pero todo fue en vano. Su hijo no que-
ría entender razones. Lo único que quería era a su mamá a su lado por
siempre. Tan pronto Germán dejó de sollozar, su mamá intentó nue-
vamente en dejar el lugar. Empero inevitablemente, volvió a ocurrir la
misma escena anterior. Germán se levantó de su asiento y corrió con
toda su energía a evitar que su mamá lo deje. Se pegó a sus piernas co-
mo si su vida corriera peligro. Luego de varios intentos fallidos, Alejan-
dra se dio cuenta que no iba a poder dejar a Germancito. Se quedó toda
la mañana en el colegio.

Algo similar ocurrió los días siguientes. Daba pena ver a Germán
con tantas lágrimas y una cara de tristeza, gritando: “¡No me dejes por
nada del Mundo!” Alejandra nunca se imaginó que iba a ser tan difícil,
complicado y trágico llevar a un niño al colegio. Después de dos sema-
nas de tantos berrinches, finalmente Germán pudo adaptarse a la situa-

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ción y permitió que su mamá lo deje. Lo que ayudó bastante a aliviar
esta situación, fue que Germán había entablado amistad con un compa-
ñerito de su curso muy sociable, llamado Hernán García, quien se con-
vertiría en su mejor amigo de toda la vida. Él era gordito, rubio y de
ojos verdes. Era la persona más risueña que Germán conocería en su
vida. Tenía una facilidad increíble para reír y hacer reír a la gente. Se reía
hasta de lo que volaba una mosca. Era bondadoso y al mismo tiempo
sarcástico, pero un sarcasmo que era fácil de sobrellevar. Usaba su sen-
tido del humor para atraer a la gente. Tenía una personalidad que com-
plementaba la de Germán.

- ¿Por qué lloras? -le preguntó Hernán a Germán, cuando lo vio


por primera vez.
- Porque mi mamá me dejó.
- Mi mamá también me dejó. ¡Les debería dar vergüenza!

Germán se rió de la ocurrencia de su nuevo amiguito. Así fue como


se estableció su longeva amistad. Serían excelentes amigos en las buenas
y en las malas situaciones. De hecho, no eran amigos; eran hermanos.

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Capítulo 4
Apasionado por los rompecabezas.

Desde el primer encuentro, todas las profesoras y profesores se


dieron cuenta que Germán no era un alumno promedio. Había algo
más en aquella mirada curiosa y profunda, que dejaba huella con el pa-
sar del tiempo. Mientras que la mayoría de los niños y niñas perdían la
atención luego de media hora de explicación, Germán solía mantener la
atención hasta el final de cada clase. Su capacidad de aprendizaje era
anormal. Estando en prekinder, la profesora impuso una tarea para los
pequeños niños del curso. Fue a propósito una tarea bastante difícil de
lograr. Ciertamente, había ocho mesas en el curso, y en cada mesa había
una cajita donde existían numerosas piezas de rompecabezas. En total
eran treinta diferentes rompecabezas con veinte piezas cada una. Todas
las piezas estaban mezcladas y repartidas aleatoriamente en las diferen-
tes cajitas sobre las diversas mesas, y la tarea consistía en que si un niño
o niña presentaba un rompecabezas completo, tendría derecho a salir al
parque para jugar. Como eran cincuenta niños en el curso, prácticamen-
te era muy complejo que un niño presentara un rompecabezas comple-
to. A Germán le encantó el desafío, ya que le fascinaban los rompeca-
bezas. Y verdaderamente quería salir al parque para salir a jugar con los
otros niños que habían logrado completar la tarea. Buscó una y otra y
otra vez solucionar los rompecabezas, pero siempre faltaban piezas.
Luego de dos horas de intentos fallidos, Germancito presentó un rom-
pecabezas entero a su profesora, y ella le dijo asombrada:

- ¡Muy bien, Germán! ¡Puedes salir al parque a jugar!

Germán se dirigió muy contento y entusiasmado a la puerta del cur-


so, con una sonrisa de oreja a oreja, y cuando salió al parque, se dio
cuenta que él era el único niño que estaba afuera. Él había sido el único
que había podido completar la tarea.

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Cuando Germán volvió de jugar en el parque al curso, se sintió raro
y confuso. No entendía por qué no había otros niños jugando afuera.
Muchos años después, recordando aquel episodio de su vida, se daría
cuenta de que él había sido el único niño que había salido, porque la
profesora había planeado una tarea tan difícil, que ningún niño o niña
pudiera salir, y así pudiera supervisarlos más fácilmente. Y también era
una buena forma de mantenerlos ocupados. Ella no había esperado que
alguien pudiera completar la tarea.

Ciertamente, la memoria de Germán era a muy largo plazo. Según


los expertos en Neurociencias, un niño o niña no puede recordar lo que
pasó desde su nacimiento hasta los cuatro o cinco años de edad. De
acuerdo a la teoría científica, existe una amnesia en estos primeros cua-
tro o cinco años de existencia, lo cual es totalmente normal. Sin embar-
go, Germán se salía de este contexto. Aún siendo adulto, él podría re-
cordar todo lo ocurrido a partir de sus dos años de edad. Su memoria
fotográfica lo acompañaría a lo largo de toda su vida.

Muchas personas sueñan con tener una memoria fotográfica. Sin


embargo, esta memoria fotográfica puede ser un arma de doble filo. Los
científicos afirman que una memoria saludable puede recordar las bue-
nas experiencias y olvidar las malas experiencias. En contraste, una
memoria fotográfica es la que recuerda tanto las buenas experiencias
como las malas experiencias. He aquí la razón por la cual una memoria
fotográfica puede generar bastante inquietud en una persona con una
mente privilegiada. La intranquilidad y la hiperactividad del genio se
deben a su incapacidad de olvidar las malas experiencias.

19
Capítulo 5
La primera desilusión en el colegio.

Germán disfrutaba mucho de los recreos en el colegio. Le encan-


taba correr, saltar, gritar de alegría y liberar toda su energía. Como a
todo niño, le fascinaban las pelotas. Ese objeto tan simple hacía que se
distraiga y se relaje al máximo.

Había entre sus compañeritos de curso, un niño que era el típico


hijo de una familia bien acomodada. Se notaba claramente por la mane-
ra en que se vestía, por su forma prepotente de comportarse y por los
juguetes que traía al colegio. Su nombre era Miguel de la Vega. Las ni-
ñas quedaban encantadas cuando jugaban con Miguelito, porque él
siempre tenía algo que obsequiarles, ya sea juguetes, dulces, chicles,
masticables o chocolates.

Un día cualquiera, Miguelito se acercó a Germancito y le dijo:

- Yo soy Miguel. ¿Cómo te llamas?


- Yo me llamo Germán.
- ¿Quieres ser mi amigo? –preguntó Miguelito.
- Claro que sí. Amigos. –Germancito le estrechó la mano.
- ¿Quieres venir en la tarde a mi casa? Tengo muchos juguetes pa-
ra jugar.
- Claro. Le voy a decir a mi mamá para que me lleve a tu casa.
- Te espero.

Al finalizar las clases, Germán fue corriendo donde su mamá, para


pedirle que quería ir a la casa de su nuevo amigo Miguelito. Desafortu-
nadamente Alejandra ya había hecho una cita con el odontólogo para
llevar a Germán, y le dijo:

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- Tendrá que ser otro día, hijito. Te tengo que llevar al dentista. Ya
tienes una cita. Me preocupa tu dolor de diente.
- ¡Pero mamá! ¡Ya le dije a Miguel que iba a ir!
- Donde tu amigo puedes ir otro día. Te prometo que otro día te
llevo sin falta.

Germán se quedó muy triste y puso su cara de enojado en lo que


restaba del día. Había tenido bastantes ilusiones de ir a la casa de Migue-
lito a disfrutar de tantos juguetes, y también le caía muy bien su nuevo
amiguito. Tuvo que conformarse con la decisión de su mamá.

Al día siguiente, Miguelito estaba molesto con Germancito, puesto


que no había ido a su casa. Lo miró feo durante toda la clase. Cuando
todos los niños salieron al recreo, Miguelito se puso a organizar quiénes
iban a jugar con su nueva pelota. Germán se le acercó para poder parti-
cipar del partidito de fútbol, cuando escuchó que Miguelito anunciaba:

- Van a jugar todos con mi pelota, menos Germán.

Fue como un balde de agua helada. De repente, la ilusión de tener


un nuevo amiguito se transformó en una total desilusión. Fue como si
su alma se rompiera en pedazos. Germán se puso hipersensible ante
dicha situación y mientras todos sus compañeritos jugaban con la nueva
pelota de Miguelito, una lágrima surgió en el rostro del eludido. Desde
ese momento, Germancito desarrollaría una aversión contra el fútbol a
lo largo de toda su vida. A pesar de todos sus intentos y esfuerzos futu-
ros para incorporarse a los equipos y rendir en los partidos de fútbol de
su colegio, Germán nunca podría dejar de lado aquella mala experiencia.
El fútbol se convertiría en el único deporte, en el cual Germán no sería
el mejor deportista de su colegio. ¡Qué irónica que es la vida!

21
Capítulo 6
Las primeras calificaciones en primaria.

Una vez que Germán pasó a primero básico de primaria, aumen-


taron sus responsabilidades académicas. Las evaluaciones de sus traba-
jos ya no estaban basadas en caritas felices o caritas tristes como en
prekinder o kinder. Ahora las calificaciones eran en base a cien puntos.
Las primeras materias eran español, francés, inglés, matemáticas, cien-
cias y deportes. El sistema académico estaba basado en cinco bimestres,
que formaban el año académico. Al final de cada bimestre, se realizaban
las evaluaciones de cada materia.

En el primer día de clases, Germán estaba emocionado por vol-


ver a ver a sus compañeritos. Como era hijo único, se había aburrido
mucho durante las vacaciones y había estado ansioso por volver al cole-
gio.

Antes de que llegue la nueva profesora al curso, había un caos


absoluto en el lugar. Germán vio que Hernán entró a su curso y se le
acercó para hablarle. Notó que su amiguito estaba triste y cabizbajo.
Entonces le cuestionó:

- Hola, Hernán. ¿Cómo estás?


- Hola –le respondió con voz baja.
- ¿Estás bien?
- Estoy triste.
- ¿Por qué?
- Mis padres se van a separar. Creo que yo tengo la culpa.
- Tú no tienes la culpa. Tus padres te quieren mucho.
- No sé –y se puso a llorar.

Germán puso su mano sobre el hombro de su amiguito para darle


consuelo. Se sintió mal por lo que estaba pasando Hernán.

22
En el instante en que la nueva profesora entró por la puerta, todos
los niños y niñas la miraron y se fueron corriendo a sus respectivos
asientos. Ella era alta e imponente, con algo de sobrepeso y de cabellos
rizados y rubios, que le llegaban hasta la cintura. Se presentó ante los
niños y niñas. Luego hizo que cada uno se levante de su asiento por
turno, y que se presente del mismo modo.

A continuación, empezó a dictar las clases de español, francés e in-


glés consecutivamente. Con el pasar de los minutos, varios niños se
cansaban de atender y se ponían a charlar entre ellos. Pero Germancito
estaba tan sediento de conocimientos, que no dejaba de prestar atención
a la profesora. A veces, mientras ella dictaba las clases, se ponía algo
incómoda por la mirada penetrante de Germán. Casi siempre cuando
terminaba de dictar una lección, cuestionaba:

- ¿Alguna pregunta, niños?

Y Germán solía levantar la mano y realizaba una pregunta profunda.


A veces la profesora se quedaba pensativa para poder responder al niño,
que hacía preguntas fuera de lo común y de mucho análisis.

Pasó el primer bimestre, y llegaron los primeros exámenes. Había


niños, que al no haber estudiado lo suficiente, intentaban copiar del
examen del compañero o compañera de al lado. Para Germán, los exá-
menes fueron fáciles. Como se había pasado estudiando numerosas ho-
ras los días anteriores, fue el primer alumno en completar el examen, lo
revisó y lo entregó a la profesora.

Al día siguiente, la profesora trajo los resultados consigo. Antes de


entregar las calificaciones, hizo una pequeña introducción:

- Quiero decirles que todos hicieron un buen trabajo en general


ayer en los exámenes. Aunque hubo alguien que hizo los exáme-
nes de forma excepcional. No me lo esperaba. Que pase al frente

23
Germán, por favor, para que le demos un aplauso. Tuvo cien
sobre cien en todos los exámenes.

Cuando Germán escuchó su nombre, pensó que estaba soñando.


Sinceramente pensó que se había equivocado en algunas preguntas. Al
momento de pasar al frente, hubo algunos de sus compañeritos del
fondo del curso, que le gritaron:

- ¡Nerds! ¡Nerds! ¡Nerds!


- ¡Silencio! –dijo la profesora con voz firme.

A Germán no le importó. Tenía una sonrisa de oreja a oreja y no se


cambiaba por nadie en el Mundo. Por primera vez sintió el orgullo de
ser el mejor alumno. Luego miró donde estaba Hernán, y sintió una
gran pena por la tristeza de su amiguito.

Cuando sus padres fueron a recogerlo del colegio, Germancito les


mostró sus calificaciones y su mamá lo abrazó y lo felicitó con lágrimas
de felicidad, diciéndole cuánto lo amaba. Su padre le dio palmaditas en
la espalda, diciendo:

- ¡Excelente trabajo, hijito mío!

24
Capítulo 7
Un alumno excepcional.

Los años de primaria fueron pasando, y Germán empezó a des-


tacar en prácticamente todas las materias, inclusive en artes plásticas,
música y deportes. Era muy raro cuando Germán no sacaba cien puntos
en sus exámenes. Todos los profesores y profesoras estaban sorprendi-
dos por el rendimiento de este niño prodigio. En todos los años que
enseñaron en el colegio, nunca habían conocido a nadie como German-
cito, que nunca dejaba de preguntar, realizaba análisis sumamente pro-
fundos de las clases y muchas veces corregía de buena manera los erro-
res humanos de los profesores y profesoras.

Al comienzo, Germancito demostró ser un niño algo tímido, pe-


ro con el pasar de los años, todos los profesores comenzaron a halagar-
lo, por sus incontables logros y su personalidad se afianzó. Siempre era
el mejor alumno en todo, a excepción del fútbol en las clases de depor-
tes, y nunca dejaba de hacer sus tareas y proyectos en casa. Cada vez
que Germán regresaba a su casa, lo primero que hacía era almorzar y
conversar con sus padres, y luego de dar las gracias por la deliciosa co-
mida que había preparado su mamá, se ponía a hacer tareas desde muy
temprano en la tarde. Se la pasaba horas y horas cumpliendo con sus
deberes, y realmente disfrutaba mucho estas actividades escolares, aun-
que siempre lo hacía solo. Como siempre prestaba atención en todas las
clases, no necesitaba pedirle a su mamá que le ayude con las tareas.
Nunca se iba a dormir, sin antes haber completado todos sus deberes.

Algunos compañeritos sentían envidia, porque Germán realmen-


te se quedaba con todos los honores académicos. Un día, un compañe-
ro llamado Marcelo Antelo, se le acercó y le preguntó:

- Oye, Germán, ¿por qué no me invitas de tus pastillas?


- ¿Qué pastillas? –cuestionó Germán.
- De esas pastillas que te hacen más inteligente.

25
- No tomo pastillas para ser más inteligente.
- ¡No te creo! –le respondió Marcelo, y se fue decepcionado, pen-
sando que Germancito no le quería invitar de sus pastillas.

Germán se quedó pensando por lo que había pasado. Llegó a su ca-


sa y le contó a su mamá, y ella le dijo:

- No le hagas caso, mi hijito, las pastillas para ser más inteligentes


no existen. Tú eres inteligente porque te esfuerzas mucho. Ése
es tu secreto.

26
Capítulo 8
Un genio matemático.

Germán recordaba que su primer encuentro con las matemáti-


cas, no había sido de lo más alentador. Cuando la profesora empezó a
explicar los números con los dedos, el primer pensamiento que tuvo
Germán fue:

- La profesora está loca…

En la casa, Germán repasó una y otra vez las matemáticas, sin com-
prender totalmente ese mundo abstracto. Estaba confundido y le co-
mentó a su papá que le costaba entender las matemáticas.

Entonces Gonzalo, con tono firme y con un aire de confianza, le


confesó:

- Debo decirte que al comienzo, al igual que tú, me costó aprender


las matemáticas. Pero una vez que las domines, se te abrirán las
puertas del éxito en el futuro. Practica bastante las matemáticas y
llegarás a ser alguien en la vida.

Desde esa charla con su papá, Germán empezó a estudiar y practicar


las matemáticas durante dos o tres horas cada tarde en un escritorio de
su dormitorio, escuchando música clásica de fondo en la radio. Aunque
al principio no llegaba a entenderlas a cabalidad, se esforzó al máximo
hasta que llegó a dominar la materia. Practicaba tanto los ejercicios
aritméticos y algebraicos, que descubrió una pasión por los números,
que no sabía que tenía. De hecho, las matemáticas se convirtieron en su
materia favorita, y llegó a ser todo un genio en esta área. Llegó a ser
capaz de realizar cálculos mentales muy complejos, que sus compañeros
no eran capaces de ejecutar. Las matemáticas se convirtieron en un ta-
lento privilegiado que Germán adquirió con tanto esfuerzo, y que le
acompañarían por el resto de su vida.

27
En la universidad, llegaría a crear cinco teoremas de matemáticas,
basados en las reglas de la divisibilidad que él desarrollaría. Posterior-
mente llegaría a publicarlos en una célebre revista en los Estados Uni-
dos, además de patentarlos, convirtiéndose este hecho en un nuevo hito
histórico en su vida académica.

Volviendo a los tiempos del colegio, Germán estudiaba y practi-


caba las matemáticas con bastante perseverancia, de lunes a domingo.
No descansaba en ningún día del año. Llegó a desarrollar un hábito tan
fuerte, que luego este hábito lo formaría a él. Al momento de realizar
cálculos matemáticos en su mente, fácilmente visualizaba las operacio-
nes y curiosamente también podía imaginar el resultado de cada opera-
ción. Era como un sexto sentido que Germán había formado por tantos
años de práctica.

28
Capítulo 9
De genio matemático a prodigio musical.

Tanto a Alejandra como a Gonzalo les llamaba mucho la aten-


ción la música. Ambos disfrutaban en gran medida escuchar música
romántica y barroca. Ese fue el motivo principal por el cual decidieron
inscribir a Germán en un centro musical, cuando contaba con ocho
añitos. Un día antes de llevarlo al centro, le preguntaron:

- Germán, ¿qué instrumento musical te gustaría tocar?


- La verdad es que no sé mucho de música, pero me llama la aten-
ción el violín –contestó Germancito, ansioso de aprender músi-
ca.

Así fue como el papá fue a comprar un violín en una tienda musical.
Al llegar al centro artístico, los padres tuvieron una entrevista con el
director. Querían conocer la metodología que se aplicaba, puesto que
era algo relativamente nuevo para ellos. Para su tranquilidad, el director
les dio bastante confianza en sus palabras, por lo que tomaron la deci-
sión final de registrar a su hijito.

Mauricio Gómez, el director del centro musical, era un señor delga-


do, de tez blanca, cabellos negros y con ojos saltones. Le encantaba
conversar y podía entablar una charla durante horas. Había estudiado en
un conservatorio de música en Uruguay. Cuando Germán lo conoció, le
causó una excelente impresión. Las primeras clases musicales se dieron
con otros alumnos. Fueron clases teóricas y hacían referencia a la histo-
ria general de la música a nivel mundial. Se mencionó los tipos de músi-
ca, como ser: jazz, blues, rock, pop, barroca, baladas, entre otros.

Después de algunos días de teoría, los alumnos pasaron a la práctica,


tocando cada uno su propio instrumento musical. Habían traído guita-
rras, bajos, teclado electrónico y una batería de percusión. Germán era

29
el único que contaba con un violín. Las notas musicales le parecieron
un tema simple y cuando menos lo pensó, ya estaba tocando las prime-
ras piezas musicales, que eran simples. Germán disfrutaba de sus clases
y descubrió un nuevo mundo donde podía crecer. Además, la música
causaba un efecto sedante en el niño, quien a medida que practicaba, se
volvía cada vez más diestro con el instrumento.

A la edad de nueve años, Germán ya podía interpretar obras mu-


sicales de Nicolás Paganini, lo cual resultaba asombroso, inclusive para
el director del centro. No tardó en difundirse la noticia de que Germán
era un prodigio musical con el violín. Tres veces al año, daba pequeños
conciertos en algunos centros culturales de Santa Cruz de la Sierra. La
audiencia quedaba maravillada cuando escuchaba las obras magistrales
del niño. Germán siguió tocando el violín por el resto de su vida.

30
Capítulo 10
Genialidad con aroma de café.

Un día cualquiera a la edad de diez años, Germán estaba desayu-


nando con sus padres. Era la época de los exámenes en el colegio y ha-
bía mucho material por estudiar. Gonzalo estaba tomando, como habi-
tualmente lo hacía, su taza de café matutino, mientras leía el periódico.
El aroma que desprendía el café era tan atrayente, que Germán le pre-
guntó:

- ¿A qué sabe tu café, papá?


- ¿Quieres probar?

Los ojos de Germán se iluminaron cuando escuchó esa oferta.

- ¡Claro, papito!

Fue la primera vez que Germán probó el delicioso café, que su papá
tomaba todos los días. Por un momento, sintió un éxtasis de sabor, que
nunca se había podido imaginar. Realmente fue un instante épico e
inolvidable. Ahora podía entender por qué a su papá le encantaba tomar
café cada mañana. Aquella noche, Germán tomó dos tazas de café y se
puso a estudiar hasta la madrugada, terminando con todas sus obliga-
ciones del colegio, que por cierto eran desmesuradas. El adolescente se
sintió por primera vez sobreestimulado, con las mayores ganas de lo-
grarlo todo en la vida. Desde ese entonces, Germán nunca dejaría de
tomar café, a menos que tuviese una úlcera gástrica. El café se converti-
ría en un gran compañero de vida.

Posteriormente, en su vida adulta, Germán visitaría casi todas las ca-


feterías de Santa Cruz de la Sierra. Y siempre que viajara, disfrutaría de
un delicioso capuchino o de un café americano, en alguna cafetería de
paso.

31
Asimismo, Germán nunca desaprovecharía una oportunidad para
tomar un buen café, sobre todo cuando se tratara de cerrar algún nego-
cio en el futuro o de entablar una cálida conversación con algún amigo
o grupo de amigos.

32
Capítulo 11
Viaje de intercambio a Francia.

En el penúltimo curso de secundaria, los mejores alumnos del


colegio contaban con el privilegio de realizar un viaje de intercambio a
Francia. Y éste fue el caso de Germán Chávez. En total fueron veinte
estudiantes seleccionados para poder concretar dicho viaje.

Los administradores del colegio decidían a qué ciudad y con qué


familia se iba a quedar cada uno de los alumnos. Obviamente que todos
deseaban alojarse en París, pero en esta ocasión, sólo había disponible
una familia en aquella maravillosa ciudad, y el honor fue para Germán,
ya que era el mejor estudiante. Cuando Germán se enteró que iba a visi-
tar París, se dijo a sí mismo:

- ¡Por fin voy a conocer la Torre Eiffel!

El viaje fue por seis meses. Los padres de familia decidieron que sus
hijos irían a un tour por Europa, antes de alojarse en sus respectivas
ciudades en Francia. Este tour consistiría en visitar países como Alema-
nia, Italia, Suiza, Austria, España e Inglaterra. Durante una semana, los
jóvenes pudieron conocer ciudades tan impresionantes, como ser: Hei-
delberg en Alemania, Venecia y Verona en Italia, Ginebra en Suiza,
Viena en Austria, Madrid y Barcelona en España y Londres en Inglate-
rra.

Después del emocionante tour, Germán llegó a París y conoció a su


familia de hospedaje, que consistía de cuatro miembros: el papá, la ma-
má, el hijo y la hija. Sus nombres respectivamente eran: Adrien, Alizee,
Antoine y Amelie. Posteriormente al año siguiente, Antoine visitaría
Bolivia para hospedarse en la casa de Germán.

El primer encuentro con la familia en Francia fue muy agradable.


Los franceses son los diplomáticos por excelencia, por lo que fue fácil

33
entablar una buena comunicación. Sin embargo, la cultura, las costum-
bres y la comida eran diferentes, por lo que Germán tuvo que pasar por
un período de adaptación. Luego de dos semanas, el joven prodigio se
sentía como en su propia casa. Sus padres de hospedaje lo registraron
en un colegio en París, de tal modo que pudiera asimilar mejor el idioma
y la cultura de Francia.

En la tercera semana de estadía en París, Adrien y Alizee decidieron


llevar a Germán a visitar la Torre Eiffel. Su primer encuentro con uno
de los monumentos más emblemáticos de toda la humanidad fue espec-
tacular. Germán no dejaba de admirar la imponente Torre y cuando
subió a la cima por medio de las gradas, pudo divisar desde lo alto, toda
la ciudad de París en trescientos sesenta grados. Por un instante sintió
como si estuviera en el paraíso terrenal.

A su vuelta a Bolivia, Germán abrazó fuertemente a sus padres y les


contó durante tres semanas, todos los detalles de su maravilloso viaje en
Europa, agradeciéndoles por haberle brindado esa oportunidad. Sus
padres lo recibieron con mucha felicidad, sabiendo que dicha experien-
cia iba a abrir la mente de su amado Germán.

34
Capítulo 12
El retorno a clases en Bolivia.

Germán estaba muy ansioso de volver a ver a sus compañeros


en el colegio después de seis meses, sobre todo a su mejor amigo Her-
nán. Desafortunadamente, él no pudo tener la oportunidad de realizar el
viaje a Europa. Cuando se encontró con Hernán, se dieron un abrazo y
Germán procedió a contarle acerca de su viaje. Hernán no podía creer
todo lo que su gran amigo le contaba y hasta llegó a pensar que estaba
exagerando. Entonces Germán le mostró sus fotografías y Hernán no
pudo salirse de su fascinación.

El viaje a Europa había sido increíble, pero ahora tocaba poner


los pies sobre la tierra, ya que los últimos dos años del colegio eran los
más importantes para poder ser admitido en una universidad del exte-
rior, y Germán estaba planeando aplicar a las mejores universidades de
los Estados Unidos.

Muy consciente de sus responsabilidades, Germán estudió como


nunca en los dos últimos años de la secundaria. Se desvelaba hasta altas
horas de la madrugada y había noches en que únicamente dormía tres
horas. Llegó la época de los exámenes y la tensión alcanzó su máximo
nivel. Varios de los compañeros de Germán mostraban ojeras en las
clases. Se sentía el cansancio y el estrés en el ambiente.

Finalmente, cuando los profesores entregaron los resultados de


todos los exámenes, las calificaciones de Germán fueron las mejores
nuevamente. Se ganó la medalla de honor al mejor alumno de la pro-
moción. Su libreta de calificaciones estaba colmada de cienes, a excep-
ción de deportes, materia en la cual tenía noventa y nueve. Con este
hecho, Germán podría aplicar a una beca completa en las mejores uni-
versidades de los Estados Unidos.

35
Una vez que culminaron las clases del colegio, el acto de gradua-
ción y la fiesta de promoción, Germán se enfocó en realizar las aplica-
ciones a las mejores universidades estadounidenses. Tendría que aplicar
al menos a las mejores diez universidades, para ver en cuál le aceptaban.
Para su sorpresa, le aceptaron en las diez con beca completa, por lo que
pudo elegir la mejor, que llevaba por nombre John F. Kennedy Univer-
sity en el estado de California. Durante las aplicaciones, estaba indeciso
de qué carrera profesional estudiar, así que consultó con sus padres.
Finalmente tomó la decisión de estudiar Economía, teniendo en cuenta
que era una profesión con mucho futuro y con la cual podría abrir una
empresa, lo cual representaba uno de sus grandes sueños.

36
Capítulo 13
Un genio universitario en los Estados Unidos.

Recientemente se había cerrado la etapa del colegio y estaba por


comenzar la etapa universitaria. Era un cambio brusco para Germán,
teniendo en cuenta que también tendría que estudiar y vivir lejos de sus
padres por muchos años. Lo bueno es que podría volver a Bolivia para
visitarlos en cada vacación.

En el aeropuerto, la despedida con sus padres fue excesivamente


emotiva. Alejandra no dejaba de llorar cuando Germán se despidió con
un beso caluroso y un fuerte abrazo. Gonzalo le dio un fuerte apretón
de manos y un gran abrazo, diciéndole con orgullo:

- ¡El Mundo es tuyo, hijito! ¡Ve y conquístalo!

En el avión, Germán no podía dejar de pensar en sus padres, en to-


do lo que ellos sacrificaron por brindarle siempre lo mejor. Es por este
motivo que sólo podía dar lo mejor de sí en esta nueva fase de su vida.

Al llegar a California, se dirigió en taxi hasta el campus universitario


de John F. Kennedy University. Ese mismo día, un domingo por la tar-
de, conoció a su compañero de habitación, que era un brasilero alto y
rubio, de aspecto amigable. Su nombre era Juliano Ribeiro. La primera
conversación que entablaron fue muy amena y se hicieron excelentes
amigos. Gracias a Juliano, Germán aprendería a hablar el portugués a
un nivel básico, suficiente para conversar con otros brasileros.

Al día siguiente se iniciaron las clases de la universidad. Germán se


percató que los americanos hablaban el inglés a una velocidad muy ace-
lerada, como si siempre les faltara el tiempo. El joven boliviano demoró
alrededor de diez días en adaptarse al idioma, la cultura, la comida, el
ambiente y a las personas en Estados Unidos. Le llamaba la atención

37
que el espacio era muy amplio. Las calles y las avenidas eran mucho más
anchas que en Bolivia e inclusive que en Europa.

Las clases de Economía fueron realmente magistrales. El contenido


de las materias era bastante sustancial. Entre las materias que Germán
tenía que cursar en el primer semestre estaban: Introducción a la Eco-
nomía, Introducción a las Matemáticas, Introducción a la Administra-
ción e Introducción a la Comercialización. Fue todo un desafío para
Germán, que como de costumbre, no dejaba de prestar atención en las
clases y de realizar preguntas profundas a sus catedráticos y catedráticas.

A la hora de almorzar, tenía que asistir a un comedor del campus


universitario. El menú no era muy variado, pero suficiente para contar
con una buena nutrición.

En la segunda semana de su estadía en California, Germán conoció


a una bella francesa en el comedor, llamada Celine Riviere. Era una ru-
bia de ojos azules, de tez blanca, delgada y estatura mediana. Tenía más
curvas que una carretera. A cualquier lugar que iba, todos se quedaban
mirándola. Ella estaba estudiando la carrera de Administración en la
misma universidad. La primera vez que Germán la vio, pensó que esta-
ba soñando.

Se le acercó y le preguntó:

- Disculpa, ¿cómo te llamas?


- Celine… Celine Riviere.
- Mucho gusto. Yo me llamo Germán Chávez. ¿Puedo preguntarte
de dónde eres?
- De Francia. Estoy estudiando administración. ¿Y tú?
- Soy de Bolivia. Estudio Economía.
- ¿Bolivia? ¿Dónde queda ese país?
- Bolivia está ubicada en el corazón de Sudamérica.
- Me gustaría conocerlo algún día.
- Con mucho gusto te puedo llevar a conocerlo, cuando quieras.

38
Celine se rió del atrevimiento de Germán.

- He estado en París hace algunos años. Me encantó la Torre Eif-


fel.
- ¡Qué bien! La Torre Eiffel es magnifique.
- Indudablemente. ¿Puedo invitarte a salir?
- Recién nos estamos conociendo.
- Tenemos mucho tiempo para conocernos. Y nos conoceremos
mejor en una cena.
- Está bien. Acepto. Estoy en la habitación 12J. Te espero a las 7
pm.
- Ahí estaré.

Germán se despidió con un beso en la mejilla. No podía creer que


había conseguido una cita, con la mujer más hermosa que jamás había
visto.

39
Capítulo 14
Una cena romántica, realmente genial.

Nunca había tenido una cita, pero Germán sabía lo que tenía que
hacer. Se vistió con su vestuario más elegante: Una camisa a la moda de
un solo color azul y un pantalón negro formal. A las 7 pm. en punto se
encontraba al frente de la habitación 12J, tocando el timbre. Luego de
tocar dos veces, la puerta se abrió y Celine estaba con un vestido rojo al
cuerpo, con un buen escote y bien maquillada. Su cuerpo desprendía un
perfume francés, que hipnotizó a Germán. De repente, sintió que su
corazón se aceleró al máximo. Trató de controlar sus emociones y dijo:

- ¡Wow! ¡Te ves maravillosa!


- Gracias, galán. ¿A dónde me llevarás?
- Conozco un restaurante de comida italiana a unas cuantas cua-
dras de aquí. Me lo recomendó mi compañero de habitación.
¿Te parece bien?
- ¡Encantada!

Tomaron un taxi y llegaron al famoso restaurante italiano. En la ce-


na, ella pidió espagueti y él lasaña.

- ¿Quieres tomar un vino? –preguntó Germán.


- Claro, ¿por qué no?
- ¿Tinto o blanco?
- Tinto, por favor.

Luego de un brindis y una conversación amena y romántica, Ger-


mán se atrevió a agarrarle la mano. Celine se sonrojó un poco, pero no
apartó su mano.

Después de pagar la cuenta y dejar una buena propina, Germán to-


mó su mano y la llevó a la salida del restaurante.

40
Afuera del restaurante, él le sugirió:

- ¿Volvemos en taxi?
- Prefiero que caminemos. Me gusta ver las estrellas y la luna.
- Claro que sí.

En el camino, ambos aprovecharon para conocerse mejor en una


agradable plática. Germán no dejaba de sostenerle la mano. En un mo-
mento dado, el galán se detuvo, se le acercó y le obsequió un beso pro-
longado. Ella se dejó llevar por la situación. Ambos disfrutaron del be-
so, cerrando los ojos y permitiendo surgir sus emociones. Cuando de
repente, una voz varonil les gritó:

- ¡Arriba las manos! ¡Esto es un asalto! ¡Denme la cartera!

Era un señor mal vestido y andrajoso, con un revólver en la mano.


Desprendía un olor raro a alcohol. Entonces Germán se interpuso entre
ella y el asaltante, diciendo:

- ¡Tranquilícese! ¡No cometa una estupidez!


- ¡Que me den la cartera…!

En ese instante, en cuestión de milisegundos, Germán golpeó con


su mano izquierda el revólver hacia un lado y se escuchó un disparo. Y
con la otra mano, acertó un golpe frontal en el ojo del delincuente. Éste
cayó al pavimento e inmediatamente se alejó corriendo asustado. Celine
estaba llorando desesperadamente. Por suerte la bala no llegó a herir a
nadie. Germán abrazó a su acompañante y le dijo con voz baja:

- ¡Ya pasó! Estamos bien. No pasó nada.

Cuando volvieron a la habitación 12J, Celine todavía estaba nervio-


sa. Le temblaban las manos. Germán la volvió a abrazar y le dio un beso
profundo, para darle tranquilidad. Se despidieron y él volvió a su habi-
tación.

41
Capítulo 15
Siempre hay una primera vez para todo.

En los días siguientes, Germán siguió asistiendo con normalidad


a sus clases. Esperaba con ansias la hora del almuerzo, para poder ver a
Celine. El comedor era su lugar de encuentro de todos los días entre
semana. Cuando se encontraban, se daban un beso en la boca, mientras
toda la gente a su alrededor se quedaba mirando. Durante el almuerzo,
se contaban de todo.

Un día cualquiera, Celine le cuestionó:

- ¿Cuándo me vas a pedir que sea tu novia?


- Tú ya eres mi novia. Si nos besamos todo el tiempo…
- Pero no soy tu novia oficialmente hasta que me lo pidas.
- Eso es muy anticuado…

Y se ponían a intercambiar las risas.

- ¿Y cuándo es tu cumpleaños? –le preguntó Celine a Germán.


- Mañana.
- ¡Me estás mintiendo!
- No te miento. Es en serio. Mira mi carnet de identificación.
- ¿Por qué no me lo dijiste antes?
- No era importante.
- Claro que es importante. Mañana me corresponde invitarte a ce-
nar. Te voy a cocinar un plato francés en mi habitación.
- No me lo perdería por nada del mundo.

Y terminaron la conversación con otro beso apasionado.

En la noche del día siguiente, Germán fue a la habitación 12J y tocó


el timbre una vez. Casi de inmediato, la puerta se abrió y ahí estaba Ce-
line… radiante con una blusa y una falda corta blancas. Sin decir nada,

42
Germán la besó y cerró la puerta. Ella había preparado un famoso plato
francés, llamado Filet Mignon. También había comprado una botella de
vino tinto Cabernet Sauvignon. Tuvieron una cena muy agradable y
romántica, a la luz de las velas, tomando vino. Al terminar de saborear
la cena, Germán le preguntó:

- ¿Y cuál es mi regalo?
- Yo soy tu regalo… -le respondió ella.

Germán se quedó callado por un momento, mirándola con una


atracción que nunca había sentido por nadie. Fue entonces cuando am-
bos perdieron la virginidad, embebidos de pasión y con una locura ex-
trema. Fue la primera vez que Germán durmió en la cama de una mujer.

43
Capítulo 16
Una visita a Las Vegas.

Celine fue a visitar a sus padres en Francia en la primera vaca-


ción de invierno, por lo que Germán estaba planeando qué hacer en la
ausencia de su novia. Un día estaba hablando con Juliano y le preguntó:

- ¿Has estado en Las Vegas?


- No.
- ¿Y no te llama la atención?
- Obviamente, pero no sé jugar cartas.
- Yo tampoco, pero aprenderemos.

Germán encendió su computadora portátil y entró a Internet. Ave-


riguó las reglas del póker. Luego de obtener toda la información necesa-
ria, hizo una tabla con todas las posibles jugadas y su porcentaje de
probabilidad de éxito. Entonces se memorizó la tabla.

Al día siguiente, Germán y su compañero de habitación viajaron a


Las Vegas, para probar suerte en los casinos. Ingresaron únicamente
con cien dólares en el bolsillo cada uno. A Juliano no le fue muy bien
con las cartas, perdió sus cien dólares en media hora, jugando póker. En
contraste, Germán se puso a jugar póker durante varias horas, mientras
los otros jugadores lo miraban con desconfianza. Luego de aproxima-
damente diez horas de juego sin cesar, Germán salió con cerca de un
millón de dólares. Tuvo que conseguir un maletín para llevarse el dine-
ro. Juliano no podía creer lo que había ocurrido. Germán tampoco.

Juliano se le acercó y le preguntó:

- ¿Cómo le hiciste para ganar un millón de dólares con tan sólo


cien dólares?
- No lo sé, amigo.
- ¿Cómo que no lo sabes?

44
- Yo simplemente iba jugando y calculaba la probabilidad de éxito
de cada jugada. Bueno, también me memoricé todas las cartas
que ya habían salido. Eso fue todo.
- ¿Y qué vas a hacer con todo ese dinero?
- Voy a abrir una empresa. Uno de mis grandes sueños. Una em-
presa para producir celulares inteligentes, computadoras y table-
tas con tecnologías de inteligencia artificial. La llamaré Universe
Quantum LLC.

Y así fue como Germán se convirtió en emprendedor y empresario,


siendo universitario de primer semestre de la carrera de Economía.

45
Capítulo 17
El nacimiento de Universe Quantum LLC.

Germán aprovechó al máximo el tiempo de la vacación de in-


vierno, para establecer legalmente su emprendimiento en California.
Habló con varios de sus compañeros de la universidad, para ofrecerles
un cargo en su nueva empresa. Luego de varios días de duro trabajo,
Universe Quantum LLC vio la luz. Germán alquiló ciertas oficinas de
un edificio en Silicon Valley, cerca de la ubicación de John F. Kennedy
University. La empresa se inició con un equipo de veinte personas, con
Germán en el cargo de CEO y Juliano en el cargo de CFO.

Una vez que iniciaran las clases de la universidad, Germán ten-


dría que dividir su tiempo entre Universe Quantum LLC y John F.
Kennedy University. Sería todo un reto para el genio empresario.

Cuando Celine volvió de su viaje de Francia, Germán le contó


todo lo que había ocurrido, desde el viaje a Las Vegas hasta la apertura
de su nueva empresa.

- ¿Estás loco? –le preguntó ella.


- ¿Pero por qué loco?
- ¿Cómo seguirás con tus clases de la universidad y llevarás adelan-
te una empresa? Te faltará el tiempo. Son demasiadas responsa-
bilidades. ¿Y cómo pudiste ir a Las Vegas sin avisarme? ¡No te
comprendo!
- Lo tengo todo bajo control.
- Me preocupas, mi amor.

A pesar del escepticismo de su novia, Germán no dudó ni un se-


gundo en seguir adelante. Tenía plena confianza en sí mismo.

Una vez que empezaron las clases del segundo semestre, Germán
tuvo que dividirse en dos para poder cubrir con sus obligaciones aca-

46
démicas y con las empresariales. Tuvo que tomar la decisión de faltarse
varias clases, a cambio de estudiar horas extras por su cuenta en su ofi-
cina en Universe Quantum LLC. Había hablado con sus catedráticos,
que a duras penas aceptaron el acuerdo de que sólo asistiría a las clases
para rendir en los exámenes, a cambio de estudiar por su cuenta todo el
material. Frecuentemente se llevaba los libros a su oficina y alternaba su
tiempo entre los estudios y los negocios. Numerosas noches tuvo que
dormir tan sólo dos horas, para poder cumplir con sus deberes. Los
fines de semana se dedicaba para dar toda su atención a Celine, quien
estaba constantemente preocupada por sus calificaciones.

Al finalizar el segundo semestre, ocurrió algo muy raro. A pesar de


que Germán sólo había asistido a los exámenes, terminó con las mejo-
res calificaciones en todas las materias entre todos sus compañeros.
Cuando Germán le mostró a Celine sus calificaciones, ella no podía
creer lo sucedido. Lo abrazó y lo besó, diciendo:

- No volveré a dudar de ti. Te amo. Eres un genio.

47
Capítulo 18
El Salto Cuántico de Universe Quantum LLC.

Luego de un año de ardua gestión, Universe Quantum LLC tuvo


un impacto increíble en los medios de comunicación. En su primer año
de funcionamiento, la empresa generó cinco millones de dólares en in-
gresos brutos, lo cual significaba que era absurdamente rentable. En su
segundo año de vigencia, el equipo pasó a tener cien trabajadores en
planilla. Fue un crecimiento tan vertiginoso, que los expertos analistas
pensaban que se trataba de una burbuja.

Cuando la empresa estaba celebrando su segundo aniversario en


un evento magnánimo, organizado por una empresa terciarizada, Ger-
mán dio una conferencia acerca de todos los hitos históricos logrados
por la corporación en tiempo récord. Al finalizar su discurso, un señor
de traje se le acercó y le extendió su tarjeta de presentación, diciendo:

- Señor Germán, mi nombre es Anthony Smith. Vengo en repre-


sentación de una corporación financiera. Hemos estado hacien-
do seguimiento de su crecimiento meteórico y nos gustaría ver la
posibilidad de brindarle un financiamiento de cincuenta millones
de dólares.
- Por supuesto, Señor Anthony. Me pondré en contacto con Ud.
el día de mañana. Le agradezco en gran medida por su cordiali-
dad.

La reunión al día siguiente fue todo un éxito. Universe Quantum


LLC. recibió un financiamiento de cincuenta millones de dólares, por la
compra de parte de sus acciones. Germán seguía siendo el socio mayo-
ritario y CEO de la corporación. En los siguientes meses, la empresa
sufrió una transformación estructural. Antes de los tres años de funcio-
namiento, ya contaba con más de mil empleados en planilla.

48
En el tercer año de vida empresarial, el directorio de Universe
Quantum LLC tomó la decisión de que la corporación ingrese a la bolsa
de valores de Nueva York.

En el cuarto año de gestión, Universe Quantum LLC ya contaba


con el sesenta y cinco por ciento de la participación del mercado esta-
dounidense de computadoras, el setenta por ciento del mercado de ce-
lulares, y el ochenta y dos por ciento del mercado de tabletas. Fue en-
tonces cuando la ambición y la codicia se apoderaron de Germán, y
tomó la decisión de jeopardizar las empresas medianas y grandes emer-
gentes, que representaban una amenaza futura para Universe Quantum
LLC., comprándolas bajo presión.

49
Capítulo 19
La leyenda de John F. Kennedy University.

Para Germán Chávez, sus estudios universitarios en John F.


Kennedy no fueron nada simples, puesto que él cargaba con una doble
responsabilidad: Universe Quantum LLC. A pesar de todos los pesares,
y para sorpresa de todos sus catedráticos y catedráticas, las calificacio-
nes acumuladas de Germán fueron las mejores de toda la historia de la
mencionada universidad. Superó todas las expectativas y rompió los
mejores récords de la casa de estudios. Al momento de graduarse, el
Presidente de los Estados Unidos se presentó en el acto y entregó per-
sonalmente una medalla de honor de oro macizo al mejor estudiante
universitario de todos los tiempos de dicho país. Todo el público estalló
en aplausos durante quince minutos y de pie ante la magnitud de dicho
evento. Los padres de Germán estaban presentes entre el público. Su
hijo había pagado los boletos de avión, para que ellos pudieran asistir al
acto de graduación. Alejandra era un mar de lágrimas de felicidad y or-
gullo por su hijo.

Celine, perpleja por la genialidad de Germán, se le acercó, lo


abrazó y lo besó. Se había quedado sin palabras para felicitar a su ama-
do novio. Germán aprovechó la gran oportunidad para presentar a su
novia ante sus padres, quienes estuvieron encantados por la pareja de la
que tanto les había hablado Germán por teléfono y en video llamadas.

En la noche, los cuatro fueron a un restaurante francés de lujo


para celebrar y en la cena, Germán tomó la palabra y mencionó lo si-
guiente:

- Papá y mamá, tenemos algo importante que comunicarles. Celine


y yo hemos decidido unir nuestras vidas para siempre. Nos
amamos y queremos compartir esta felicidad con ustedes.
Deseamos celebrar nuestro matrimonio en una semana y quere-

50
mos que ustedes estén presentes, al igual que los padres de Celi-
ne.

Fue entonces cuando todos se abrazaron, riendo y disfrutando del


momento mágico.

Una semana antes de esta cena, Germán había llevado a su novia a


París en avión. Ambos subieron a la Torre Eiffel, y cuando estaban en
la cúspide, Germán aprovechó que Celine le estaba dando la espalda
para sacar el anillo de compromiso y darle la sorpresa de su vida. Era un
anillo de diamantes con un valor de cien mil dólares. Las palabras de
Germán fueron:

- ¿Te casarías con este loco apasionado por ti?

Celine no pudo contener las lágrimas de felicidad y respondió con


un rotundo sí.

51
Capítulo 20
El amor es para siempre.

Ciertamente Germán deseaba contratar una empresa de eventos


para hacerse cargo del matrimonio más esperado del año, pero Celine
quiso hacerlo por su cuenta. Siempre había soñado con decorar ella
misma la fiesta, con el apoyo de sus mejores amigas de la universidad.
Trabajaron durante una semana para conseguir todos los adornos, las
mesas, las sillas y lo único que terciarizaron fue la pastelera que se hicie-
ra cargo de una torta de tres pisos, la confección del vestido de novias y
el equipo de sonidos.

La boda civil se realizó primero en una catedral en California, y


luego pasaron con todos los invitados a un salón de eventos en las cer-
canías de la catedral. El número total de invitados fue de quinientas per-
sonas. Todo fue perfecto. Durante la fiesta, Germán tomó el violín y
tocó la marcha nupcial. Los invitados, como de costumbre, quedaron
boquiabiertos ante el talento musical del novio.

Al finalizar la fiesta, la nueva pareja de casados tomó una limusina,


que los llevaría al aeropuerto. Iban a pasar la primera semana de casados
en Dubai, en el hotel de siete estrellas conocido como Burj Al Arab.

En su estadía en el hotel más lujoso del mundo, Germán tenía una


sorpresa más para su esposa:

- Mi vida, te comento que he comprado una mansión de tres pisos


en California. Son cinco hectáreas de propiedad. Ahí viviremos
por el resto de nuestras vidas.

Los ojos de Celine se posicionaron en Germán y luego pidió:

- ¿Me puedes repetir lo que me acabas de decir? Creo que no te


escuché bien.

52
Al escuchar nuevamente las palabras de su esposo, Celine se le acer-
có y le hizo el amor salvajemente.

Al cabo de un año de estar casados, Celine quedó felizmente emba-


razada de una pareja de gemelos. Decidió que el varoncito se llamaría
Chandler y la mujercita Camile. Por fin la familia estaría completa.

Acertadamente, los padres de Celine decidieron mudarse a la man-


sión en California, para ayudar con el cuidado de su hija durante el em-
barazo, el cual fue difícil y delicado. La mamá en gestación tenía que ir
frecuentemente al médico obstetra, debido a que los gemelos se movían
demasiado y los malestares eran graves. Celine sentía fuertes dolores de
espalda, además de vómitos constantes y ascos por muchas comidas y
olores.

Finalmente el día del parto había llegado. Iba a ser una cesárea plani-
ficada en uno de los mejores hospitales de California. Celine ya no
aguantaba los dolores y los malestares. Cuando ella ingresó al quirófano,
toda la familia estaba presente en la sala de espera: los padres de Ger-
mán, sus suegros y sobre todo Germán, quien había cancelado un im-
portante viaje de negocios a China.

Cuando los gemelos nacieron, se escuchó su fuerte llanto y Celine


los recibió en sus brazos, a pesar de tanto dolor, y les dio pecho a am-
bos, quienes empezaron a succionar con mucha fuerza. Germán no po-
día creer lo que veían sus ojos. Derramó lágrimas de felicidad y dio gra-
cias a Dios por el milagro. Desde aquel momento, los lazos familiares se
fusionaron para siempre.

53
Capítulo 21
Un Premio Nobel de Economía bien merecido.

Después de culminar su licenciatura en Economía en John F.


Kennedy University, Germán fue invitado por el rector de dicha casa de
estudios para concretar una reunión. Las palabras del rector fueron las
siguientes:

- Bienvenido, Germán. Es un honor tenerte presente. Muchas


gracias por aceptar mi invitación. Como sabrás, ha sido un gran
privilegio tenerte en nuestra universidad y que hayas demostrado
un potencial académico único en nuestros más de cien años de
funcionamiento como mejor universidad de los Estados Unidos.
Quisiera extenderte personalmente una invitación para cursar di-
rectamente un doctorado en Economía, sin necesidad de pasar
primero por una maestría, que normalmente es un requerimiento
para estudiar un doctorado. Esta oferta incluye una beca com-
pleta e ingresos extras, como un incentivo monetario. ¿Qué
piensas?
- Claro que sí. Acepto. Muchas gracias por su consideración.
- Pero, ¿no deseas hablar primero con tu esposa, para conocer su
opinión? Estoy consciente que recientemente has tenido geme-
los en tu familia.
- No es necesario consultar para aprovechar una oportunidad tan
grande. Las grandes oportunidades sólo pasan una vez en la vida.
Le doy mi eterna gratitud por este nuevo desafío.
- Perfecto, Germán. Quedo atento a tu reincorporación. Mil gra-
cias.
- A Ud. las gracias. Buenas tardes.
- Buenas tardes.

En la mansión de Germán, existía un caos por cuidar a los gemelos,


que apenas tenían tres meses de vida. Había un personal especializado

54
para el cuidado de los bebés, pero aún así, el caos siempre dominaba en
dicho lugar.

Al llegar a su hogar, Germán fue corriendo donde estaba su esposa y


le dijo entusiasmado:

- Mi amor, te tengo una gran noticia. El rector de John F. Ken-


nedy University me acaba de ofrecer el doctorado en Economía,
sin necesidad de cursar primero una maestría. Y es con beca
completa e ingresos extras como incentivo.
- ¿Estás loco, Germán? ¿Qué te pasa? ¡No te entiendo! Hace po-
cos meses que han nacido nuestros hijos y estamos agobiados
todas las noches por los desvelos. ¿En qué momento vas a ha-
certe cargo de Chandler y Camile, de Universe Quantum LLC y
encima del doctorado más? ¿Has perdido la cabeza?
- Ten calma, mi vida. Cuando recién había fundado la empresa,
también te pusiste histérica y luego te diste cuenta que estaba to-
do bajo control. ¿Puedes confiar en mí?
- ¡Me estoy volviendo loca por tu culpa!

Germán, una vez más en su vida, se sintió incomprendido. ¿Por qué


su esposa no podía aprender de la experiencia? Ya habían pasado por
algo similar en el pasado y nuevamente reaccionaba de esa forma. No
importaba. Él sabía que lo podía lograr, sin el consentimiento de nadie.
Se propuso completar su doctorado en tiempo récord. En lugar de rea-
lizarlo en cinco años, decidió hacerlo en tres años. Universe Quantum
LLC había crecido para convertirse en un gigante tecnológico y ya re-
presentaba una gran carga laboral. El distrés estaba en su máximo nivel,
pero Germán sabía que no había dado lo mejor de sí todavía. Deseaba
apuntar hacia su máximo nivel académico: El Premio Nobel de Eco-
nomía. Parecía una locura, pero no lo era para Germán.

El genio empresarial se dirigió a la universidad y se inscribió en el


doctorado en Economía. Iban a ser tiempos muy difíciles para Germán
y para toda su familia. Lo sabía, pero también creía en que no existen

55
los imposibles. La palabra imposible sólo habita en la mente de un me-
diocre.

Empezó cursando las primeras clases del doctorado y nuevamente,


por la falta de tiempo, tuvo que solicitar a los catedráticos que hagan
una excepción, dejando que él estudie por su cuenta todo el material
necesario, y que estaría enviando los trabajos por Internet. Todos los
catedráticos sabían lo que había ocurrido en la licenciatura y aceptaron
con mucho gusto la propuesta de Germán. Para poder estudiar y traba-
jar casi en paralelo, tuvo que llevar pilares de libros a su oficina. Pasaba
de una reunión a otra, y luego, llegaba a su oficina y empezaba a leer y a
estudiar todo el material pendiente para el doctorado. Parecía un robot.
A pesar de las horas y horas de trabajo y estudio, seguía dando lo mejor
de sí. Había muchas noches en que no dormía ni siquiera una hora. Be-
bía alrededor de siete tazas de café al día. Comenzó a desarrollar ojeras
bien marcadas y parecía que estaba envejeciendo con una gran celeri-
dad.

En el segundo año del doctorado, tuvo que visitar a un oculista,


porque le costaba ver de lejos. Le diagnosticaron miopía y astigmatismo
y tuvo que empezar a usar lentes con medidas. En el mismo año, mien-
tras estaba en su oficina, de pronto sintió un dolor excesivamente inten-
so en el estómago, por lo que tuvo que marcar una cita con el médico
gastroenterólogo. Luego de una endoscopía, le diagnosticaron tres úlce-
ras gástricas, por lo que tuvo que tomar medicamentos y hacer un tra-
tamiento especial, dejando de lado por el momento el café y las gaseo-
sas morenas. El doctor le recomendó guardar reposo durante al menos
una semana, pero Germán sabía que no podía perder el tiempo e hizo
caso omiso a esta indicación. Siguió con su rutina de siempre.

En el tercer año, Germán dio inicio a su tesis de doctorado. Des-


pués de pensar profunda y analíticamente durante dos noches, decidió
que el tema de su doctorado sería:

56
“Cuando se potencia el caos en una sociedad, se genera un crecimiento económico
en la misma proporción.”

Germán dedicó intensamente todo un mes de su vida para poder


desarrollar su tesis de doctorado. Tuvo que posponer varias de sus
reuniones de negocios, con tal de culminar su tesis en la mayor breve-
dad posible. Cuando entregó la tesis a su tutor, éste lo leyó y le dijo:

- Realmente, Sr. Germán, éste es un trabajo excepcional. Lo felici-


to por la Excelencia de siempre.
- Muchas gracias.

La tesis doctoral fue aprobada y Germán ya era considerado un Ph.


D. en Economía. A pesar de este gran logro, Celine no estaba muy sa-
tisfecha, ya que tuvieron que pasar por muchos momentos complica-
dos. Recién se daría cuenta de la repercusión de este doctorado, cuando
un año después, su esposo recibiría el Premio Nobel de Economía,
concedido por el Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria
de Alfred Nobel y entregado por la Academia Sueca. El Premio incluía
la suma equivalente de aproximadamente un millón de dólares america-
nos.

57
Capítulo 22
De la cúspide a la tragedia.

Universe Quantum LLC se había convertido en la corporación más


grande de los Estados Unidos en su octavo año de gestión. Contaba
con más de diez mil trabajadores en planilla, únicamente en el país esta-
dounidense, con presencia en cada uno de los estados y con sede en
California. Su utilidad bruta del último año había sido de más de tres
mil millones de dólares americanos. Poseía una participación del merca-
do estadounidense de por lo menos el noventa por ciento en cada una
de sus tres categorías principales: computadoras, celulares inteligentes y
tabletas.

Germán estaba en la cúspide de su vida. Contaba con un Premio


Nobel en Economía, estaba ubicado en el Primer Lugar en la lista de las
personas más ricas del Mundo en Forbes y su familia era perfecta. Lo
tenía todo. ¿Qué más podía pedir?

En el noveno año de gestión empresarial, en una mañana cualquiera


en su oficina, Germán recibió una notificación en un sobre sellado y el
remitente era el Gobierno Federal Estadounidense. Al momento de
abrir el sobre y leer la carta detenidamente, su cara se desfiguró por
completo. Era una notificación para estar presente en un juicio federal,
donde se le acusaba de haber violado la Ley Sherman Antitrust, publi-
cada el dos de julio de 1890. No podía creer lo que estaba pasando. En
palabras sencillas, se le acusaba de haber realizado actos ilícitos de mo-
nopolio en los Estados Unidos.

Cuando volvió a su mansión para compartir el almuerzo con su fa-


milia, le contó a Celine lo que había pasado. Ella quedó totalmente de-
cepcionada y preocupada.

- ¿Qué haremos con ese juicio? –gritó ella, estallando en furia.


- Yo lo solucionaré. No te preocupes.

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En el día del juicio, Germán asistió a la Corte Federal de California,
acompañado de sus mejores abogados. Por primera vez en su vida, sin-
tió un pánico y una angustia exagerada. La duración del juicio fue de
varios meses. Al cabo de diez meses, el Juez determinó que la pena para
Germán iba a ser de diez años de prisión y una multa de siete mil millo-
nes de dólares. Era peor que una tragedia de William Shakespeare. El
genio empresarial sintió un ataque de pánico cuando escuchó el veredic-
to y tuvo que recibir atención médica. Su mundo se había acabado.
¿Qué pasaría con su familia? ¿Y qué sería de su empresa? Prácticamente
estaba en bancarrota. La desgracia había opacado todos los éxitos de
Germán.

En la cárcel, Germán no podía entender cómo todo se desmoronó


de un momento para otro. Su esposa fue a visitarlo. Con voz llorosa, le
confesó que habían perdido la mansión y la propiedad. También le co-
mentó que Universe Quantum LLC fue declarada en bancarrota. Se
quedó callada por un momento y luego le dijo:

- Me estoy yendo con Chandler y Camile a vivir donde mis padres


en Francia. No puedo aguantar más esta situación. Lo siento
mucho.

Celine derramó lágrimas al despedirse de su esposo. Germán no po-


día asimilar la realidad. Sentía que se estaba volviendo loco. Volvió a su
celda y así pasaron los días, las semanas, los meses y los años. La comi-
da era pésima, pero Germán la comía para mantener su salud. Las con-
diciones en la prisión eran patéticas.

Un día cualquiera, recibió la visita de su madre. Ella tenía los ojos


hinchados de tanto llorar. Cuando vio a su hijo, le dijo:

- Hijo mío, sé que eres inocente. Siempre estaré orgullosa de ti.


Ora a Dios para que te dé fuerzas y puedas superar esta situa-
ción.

59
- Gracias, mamita. Tú y papá siempre me han apoyado en todo.
Siento que me estoy deprimiendo, pero luego pienso en mis hi-
jos y me digo que tengo que seguir luchando por ellos. El tiem-
po pasa muy lentamente aquí adentro. Voy a orar a Dios para
que se apiade de mí. Te amo. Cuídense mucho.
- Te amo, Germán.

El tiempo parecía detenerse en la prisión. Había momentos en que


Germán se llenaba de ira y gritaba con toda su furia. Luego se resignaba
por todo lo que estaba pasando y se ponía a orar a Dios:

- Dios, ¿por qué me haces esto? ¿Qué he hecho para merecerlo?


¿Por qué no te apiadas de mí? Me siento tan miserable. Estoy le-
jos de mi familia, de mis hijos, de mis padres. Ya todo acabó pa-
ra mí.

De repente, una luz intensa atravesó la ventana de la prisión e ilu-


minó a Germán, que estaba de rodillas. Se escuchó una voz que venía
del cielo y decía:

- Germán, hijo mío, no te he abandonado. No desistas. Te he ele-


gido para que des de alimentar a cada uno de los niños de las ca-
lles del Mundo. Esa es tu misión.
- Señor mi Dios, ¿cómo he de alimentar a los niños de las calles
del Mundo, si ni siquiera tengo para comer yo mismo?
- Ten fe. La fe mueve montañas.

Germán se despertó justo en ese momento. Había tenido una visión


de Dios. Sus lágrimas mojaron su rostro y se dijo a sí mismo:

- Dios actúa de formas misteriosas. Amén.

60
Capítulo 23
Dios actúa de maneras misteriosas.

Los diez años en prisión fueron pasando lentamente para Ger-


mán. Parecía una lenta agonía. Sin embargo, Dios le había encomenda-
do una misión y él tenía que cumplirla. Al salir de la cárcel, la luz del sol
iluminó su rostro. Extrañaba la libertad. Germán empezó a caminar por
las calles, sin un rumbo fijo. Cuando una persona pasaba cerca, le pedía
alguna moneda que le sobrara. Estaba muerto de hambre y de sed, y su
aspecto era realmente el de un mendigo.

Después de deambular por las calles de California durante varios


días, encontró un billete de cien dólares en el piso. Lo alzó y se dio
cuenta que era una nueva señal de Dios. Compró pan y agua, para po-
der calmar su hambre y su sed. Un día cualquiera, caminando en la tar-
de, encontró a un anciano que vendía cartones de lotería, quien le dijo:

- Joven, ¿quiere jugar a la lotería?


- No, gracias. Apenas tengo para comer unos días.
- Cómprese un cartón. Dios lo está mirando.

En ese instante, Germán sintió una premonición. No estaba seguro


de lo que iba a hacer, pero extendió su mano con su último billete al
anciano y compró un cartón de la lotería nacional. Pensó que se había
vuelto loco.

Al día siguiente, Germán pasó por una calle, en la cual estaba ubica-
da una tienda de televisores. Había varios televisores encendidos en la
vitrina. Se acercó y encontró un canal, en el cual estaban transmitiendo
el evento de la lotería nacional. Hizo seguimiento de los números que
iban apareciendo en la pantalla, al mismo tiempo que miraba su cartón
de lotería. Cuando apareció el último número, sus ojos se abrieron con
un asombro desmesurado. Se había ganado el premio mayor de la lote-
ría nacional, que significaba un ingreso económico de diez millones de

61
dólares americanos. Se limpió los ojos, para ver con mayor claridad.
Revisó nuevamente los números y se dio cuenta de que había ocurrido
un milagro. Dios actúa de maneras misteriosas.

62
Capítulo 24
El genio empresarial surge de las cenizas.

Germán Chávez se presentó en las instalaciones de la lotería na-


cional, para cobrar su premio. Cuando el guardia de seguridad lo vio, le
dijo que no podía pasar. Trató de explicarle que se había ganado el
premio mayor, pero el guardia no le creyó. Se quedó media hora discu-
tiendo y luego un gerente desde el interior se asomó a la entrada para
ver qué estaba ocurriendo.

- ¿Qué pasa? –preguntó el gerente.


- Este señor dice que se ganó la lotería, pero es pura mentira -
afirmó el guardia de seguridad.
- ¿Quién es usted? –se dirigió el gerente a Germán.
- Me llamo Germán Chávez y vengo a presentar este cartón de lo-
tería, que es acreedor del premio mayor.
- ¿Germán Chávez? ¿El CEO de Universe Quantum LLC? –lo re-
conoció el gerente.
- Era el CEO, hasta que la empresa quebró.
- Permítame su cartón, Señor Germán.

El gerente revisó el cartón y se dio cuenta, que efectivamente, repre-


sentaba el premio mayor con un monto de diez millones de dólares
americanos. Luego invitó a Germán a ingresar a las instalaciones, di-
ciendo:

- Señor Germán, mil disculpas por la imprudencia del guardia.


¿Cómo quiere recibir el dinero? ¿En efectivo, en cheque o en
transferencia bancaria?
- Prefiero que sea en efectivo, por favor, si no es mucha molestia.
- Por supuesto, Señor Germán.

Germán recibió cuatro maletines con todo el dinero. También pidió


que se le conceda un carrito para poder transportar los maletines. A

63
continuación, se dirigió a Beverly Hills e ingresó a un hotel para solicitar
una habitación. El recepcionista del hotel lo miró con desconfianza, por
la apariencia descuidada de Germán. Pero no le importó.

- ¿Va a pagar en efectivo o con tarjeta?


- En efectivo, por favor.

Luego le extendió un billete de cien dólares y le dijo:

- La propina es para Ud.


- Muchas gracias, Señor –el recepcionista demostró su gratitud.

Los cuatro maletines fueron guardados cuidadosamente en la habi-


tación del hotel. Después de darse un baño caliente y afeitarse la barba y
los bigotes, Germán salió a comprarse su indumentaria en las tiendas
cercanas. Fue a una peluquería y se realizó un corte elegante. En pocas
horas, su apariencia cambió radicalmente y reflejaba la confianza que
había tenido hace muchos años, en su mejor época de prosperidad.

64
Capítulo 25
El nacimiento de Infinite Dots LLC.

Mientras estaba en prisión, Germán tuvo mucho tiempo para pen-


sar. Uno de los temas que se le pasaba por la mente era qué nuevo em-
prendimiento sería interesante para implementar. Ya que su economía
se había estabilizado, fue a buscar a sus antiguos colegas de Universe
Quantum LLC y los convenció de que trabajen en una nueva empresa,
en el rubro de telecomunicaciones, que llevaría por nombre Infinite
Dots LLC y de la cual Germán ocuparía el cargo de CEO. La visión que
tenía era la de brindar Internet para todo el Mundo y a un precio acce-
sible. Para ello, necesitaría doce mil satélites y la minimización de costos
mediante el uso de material reciclado. Iba a ser el proyecto más colosal
de su vida. Ciertamente Germán se acordó de sus amigos, quienes en
algún momento le ofrecieron un financiamiento multimillonario y habló
con ellos para obtener un capital extraordinario de mil millones de dóla-
res. Fundó la empresa y al cabo de un mes, ya contaba con un personal
de mil trabajadores en planilla, quienes creando una sinergia espectacu-
lar, desarrollaron los satélites a bajo costo y en tiempo récord. Al cabo
del primer año de funcionamiento, ya se habían lanzado dos mil satéli-
tes a la órbita y en el quinto año, ya se había logrado el objetivo de lan-
zar los doce mil satélites. En el sexto año de vigencia, Infinite Dots
LLC se había convertido en la empresa líder de telecomunicaciones a
nivel mundial, brindando Internet a un precio económico a cada rincón
del planeta. Ese mismo año, llegó a ser la empresa con la mayor utilidad
bruta a nivel mundial. Germán había hecho realidad sus sueños imposi-
bles.

Entonces decidió comprar un edificio de sesenta pisos en California,


para poder establecer las oficinas de su empresa y reservarse un pent-
house en el último piso, donde viviría por el resto de su vida. Constan-
temente pensaba en su familia y se preguntaba qué sería de la vida de
sus hijos gemelos.

65
Todos los días reflexionaba sobre la visión que tuvo con Dios en la
cárcel y tomó la decisión de fundar una organización de filantropía para
ayudar a los niños de las calles de todo el Mundo, que denominaría Los
Hijos de Dios. Donó la mitad de su fortuna a aquella organización.

66
Capítulo 26
El reencuentro.

Un día cualquiera, a la edad de cincuenta años, Germán llegó a


su oficina, encendió su computadora y se puso a navegar en Internet,
encontrando una foto antigua de su esposa e hijos. Se puso nostálgico y
derramó lágrimas. Se quedó media hora en ese estado emocional. De
repente, se puso de pie y salió de su edificio, para tomar un taxi directo
al aeropuerto. Compró un boleto de avión hacia Francia y fue en busca
de su familia. Al llegar a la casa de sus suegros, iba a tocar el timbre de
la puerta, cuando escuchó risas en el patio de la casa. Se dirigió hacia ese
lugar y encontró a su familia, compartiendo un churrasco. Chandler ya
era todo un caballero y Camile toda una dama. Celine seguía siendo be-
lla, aunque con más años encima. Se le notaban algunas arrugas y ojeras,
pero su aspecto seguía radiante. Germán se les acercó y su familia que-
dó en silencio cuando notó su presencia. Lo vieron y lo reconocieron al
instante. Chandler y Camile corrieron a abrazarlo, mientras que Celine
no podía moverse de su sitio. Luego de unos minutos, Celine reaccionó
del shock emocional, dio los pasos que le separaban de su esposo, lo
abrazó, lo besó y se puso a llorar, diciendo:

- Germán, ¡por fin llegaste!


- Sí, mi amor. No podía vivir sin ustedes.
- Perdóname por no haberme quedado en California. Tenía mu-
cho miedo.
- Te comprendo, Celine. No tienes que pedir disculpas. Por fin es-
tamos juntos.

La familia Chávez Riviere tomó asiento y conversaron durante va-


rias horas. Después llegaron los suegros de Germán, quienes asombra-
dos por la visita, saludaron afectuosamente a su yerno. Entonces plati-
caron todos juntos por más horas.

67
Germán se quedó una semana en la casa de sus suegros. Lo único
que quería era compartir con su familia y recuperar el tiempo perdido.
Celine se había enterado mucho antes de que Germán llegara, que él
había fundado Infinite Dots LLC y que se había convertido en la em-
presa más exitosa del Mundo.

Una noche en que estaban solos, Germán le confesó a su esposa la


visión que había tenido con Dios en la cárcel. Por un momento, ella
pensó que se trataba de un delirio, pero luego tuvo un sueño en esa
misma noche: Dios le dijo que había elegido a Germán para ayudar a los
niños de las calles de todo el Mundo. Al día siguiente, Celine le confesó
a su esposo acerca de su sueño. Ambos se abrazaron y dejaron su des-
tino en manos de Dios.

Pasada una semana, Germán llevó a su familia a California, para vi-


vir en su nuevo penthouse. Les llevó a conocer todas las instalaciones
de Infinite Dots LLC. De ahí pasaron a conocer las instalaciones de la
organización Los Hijos de Dios, que se encontraba en el mismo edifi-
cio.

Un día cualquiera, durante el almuerzo, Germán reunió a su familia


y les dijo:

- Querida familia, como ya les comenté, tuve una visión de Dios


en la prisión. Por este motivo y por voluntad de Dios, he creado
un testamento, en el cual especifico que si llego a morir, la mayor
parte de mi fortuna será destinada para Hijos de Dios, con el fin
de ayudar a los niños de las calles del Mundo. A cada uno de us-
tedes les corresponderá un millón de dólares y una tercera parte
de este edificio donde vivimos. Asimismo, Chandler será el CEO
de Infinite Dots LLC y Camile será la directora de Hijos de
Dios. Espero su comprensión.

Toda la familia estaba de acuerdo.

68
Conclusión
El trágico final de un genio.

Infinite Dots LLC llegó a convertirse en un gigante empresarial de


las telecomunicaciones. Faltaban pocos días para celebrar su vigésimo
aniversario. Germán había contratado a una empresa de eventos, para
hacerse cargo de todos los detalles, con la finalidad de recibir a diez mil
invitados. Todo se llevaría a cabo en el salón de eventos más grande de
California, que quedaba a tres kilómetros del edificio de Infinite Dots
LLC.

Germán y Celine decidieron transportarse al salón en su limusina


privada. El evento fue todo un éxito, un hito nunca antes visto en la
historia empresarial de los Estados Unidos. Tuvo una duración de cinco
horas.

Al momento de regresar al edificio, ya era casi la medianoche. Des-


afortunadamente, el conductor había estado tomando alcohol a hurtadi-
llas. Ni Germán ni tampoco su esposa se dieron cuenta del estado de
ebriedad en que se encontraba. En el camino, el conductor trató de so-
brepasar un taxi a gran velocidad, cuando se les apareció un camión en
frente. La limusina chocó de frente y tanto Germán como Celine salie-
ron disparados por el parabrisas, aterrizando en el pavimento. Fue una
muerte instantánea para ambos.

Esa misma noche, Dios llamó a Germán Chávez y a Celine Riviere


para llevárselos al cielo, donde los recibió diciendo:

- Bienvenidos sean a la vida eterna…

Fin

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