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Reflexión Sobre Victor Shklovski

El Arte Como Artificio

Marianela Montoya Velásquez

Universidad Tecnológica de Pereira

Facultad de Ciencias de la Educación


Programa de Teoría Literaria
Pereira
2020
Reflexión Sobre Victor Shklovski
El Arte Como Artificio

Marianela Montoya Velásquez

Universidad Tecnológica de Pereira

Docente
William Marin Osorio

Facultad de Ciencias de la Educación


Programa de Teoría Literaria
Pereira
2020

El movimiento conocido como Formalismo Ruso nace contemporáneo con la revolución de 1917
en busca de un concepto específico: la literariedad; pero ¿Qué es la literariedad?: es eso que hace
que un texto sea literatura. En “El arte como artificio” Viktor
Shklovski parte de una premisa que rompe con lo que se conocía
anteriormente. Lo hace reaccionando contra un crítico de la época: Potebnia, para quien la poesía
era el pensamiento por imágenes. Shklovski se opone a esa postura ya que le sugiere automatismo,
en tanto el arte debería tender a la desautomatización.

Ahora bien, la cuestión es cómo se produce esa desautomatización. Shklovski nos dice que “para
dar sensación de vida, para sentir los objetos, para percibir que la piedra es piedra, existe
eso que se llama arte”. La finalidad del arte es dar una sensación del objeto como visión y no
como reconocimiento, los procedimientos del arte son el de singularización de los objetos, y el que
consiste en oscurecer la forma, en aumentar la dificultad y la duración de la percepción. El acto de
percepción es en arte un fin en sí y debe ser prolongado. El arte es un medio de experimentar el
devenir del objeto: lo que ya está “realizado” no interesa para el arte", Una de las maneras más
comunes en que se da este proceso de singularización, dice Shklovski: “consiste en no llamar al
objeto por su nombre sino en describirlo como si lo viera por primera vez”.

Sostiene que el arte es el pensamiento a través de imágenes capaces de representar, de una manera
simplificada, las ideas complejas de la realidad; Mediante la acumulación de objetos en una misma
imagen, el simbolista logra incorporar pequeños matices desconocidos, hacerlos cognoscibles
fácilmente y reforzar su impresión, ya que la captación de un número mayor de elementos será
posible si la imagen representada resulta familiar. Esta idea económica de las “fuerzas creadoras”
hace parte de una suerte de imaginario universal que Shklovski no comparte y refuta por medio de
distintos argumentos. Uno de los argumentos encontra consiste en decir que no se puede hablar de
la creación de imágenes poéticas en el simbolismo porque éstas ya están dadas (“son de Dios”),
han sido siempre las mismas y copiadas entre los distintos poetas de la historia, es decir que las
imágenes no son creadas sino “recordadas”; por tanto, el automatismo al que se someten las
imágenes transmitidas culturalmente no permiten ver el objeto de la imagen, sino sólo su
reconocimiento (de la misma manera que reconocemos la nomenclatura algebraica, por ejemplo),
de tal forma que no hay un descubrimiento del objeto estético que parta de la percepción propia del
sujeto, sino que hay un reconocimiento de una imagen digerida previamente por la cultura.

En “El arte como artificio”, se aludía irónica y literariamente a la capacidad artística de aumentar
la productividad, hacer más felices los matrimonios y traer la paz en el mundo. En palabras del
propio Shklovski, el arte está para combatir la automatización que “devora los objetos, los hábitos,
los muebles, la mujer y el miedo a la guerra. Si la vida compleja de tanta gente se desenvuelve
inconscientemente, es como si esa vida no hubiese existido’” (Shklovski, 1917, p. 60)18 .

Finalmente, podemos afirmar que para Shklovski, la finalidad del arte “no es la de acercar a
nuestra comprensión la significación que ella contiene, sino la de crear una percepción particular
del objeto, crear su visión y no su reconocimiento”.