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10.

La Lucha Espiritual

La lucha de la vida cristiana


¿Creen ustedes que la vida cristiana es fácil? ¿Quiénes creen que es
difícil? La Biblia enseña que la vida cristiana es una lucha. Sin
embargo, los creyentes vivimos a veces creyendo que con nuestra
conversión la batalla con el mundo, la carne y el pecado ya se acabó.
Cuanto más pronto reconozcamos la lucha, tanto mejor. Así
podremos apropiarnos de la victoria que Cristo nos dio en la Cruz.

1. ¿POR QUÉ S LA VIDA CRISTIANA UNA LUCHA?


Hermano, si tienes
luchas, ¡no te asustes!
es prueba que eres
cristiano, porque una
persona no
regenerada no las
tiene. Para entenderlo

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debemos considerar dos interpretan erróneamente la verdad.
Esto se reafirma cosas:

1.1. Nuestra realidad espiritual


A. Desde nuestra conversión estamos en Cristo (2 Corintios
5:17 a):
Somos unidos a Cristo, quien es nuestro Salvador y nuestro
Señor (Colosenses 3: 4), nuestra vida, nuestra sabiduría,
nuestra justificación, nuestra santificación y nuestra
redención (1 Corintios 1: 30). El apóstol Pablo explica
nuestra nueva posición en Cristo en estos términos:

a. Hemos sido crucificados con Cristo (Romanos


6:6) Nuestro Dueño ya no es el pecado, sino
Cristo.
b. Hemos muerto con Cristo (Romanos 6: 8) en
sentido judicial, esta muerte puso fin al reinado
del "yo", es decir, de la propia voluntad.
c. Hemos resucitado con Cristo (Colosenses 2:12),
iniciándose el reinado de Cristo en nosotros.

B. Dios nos da una vida nueva (2 Corintios 5:17b):

La vida de Cristo para ayudarnos a vencer la vieja


naturaleza (carne) y un nuevo poder: Su Espíritu Santo
(Efesios 6:19). Dios no cambia ni mejora nuestra naturaleza
humana ni pecaminosa. Pero: "Su divino poder nos ha dado
cuanto necesitamos para la vida y la santidad. Por ellas nos
ha regalado las valiosas y grandísimas promesas, para que
por ellas participe de la naturaleza divina, y escapen de la
corrupción que hay en el mundo, causada por los deseos
malvados" (2 Pedro 1: 3-4 Nueva Versión Internacional).

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1.2. Nuestra realidad humana
Antes de ser creyente, uno podía pecar sin sentirse
culpable, porque no tenía vida espiritual. Ahora en Cristo,
con la naturaleza divina, el creyente tiene nuevos anhelos
y quiere hacer la voluntad de Dios. Entonces la carne
empieza a luchar, al oponerse, se produce una batalla.
Cuando gana la vida del Espíritu el creyente se siente muy
feliz; cuando gana la carne, se siente muy triste. El gran
apóstol Pablo confiesa su fracaso en Romanos 7: 23. Lucha,
llora, pero no puede. Nosotros tampoco, no somos lo que
Cristo desea que seamos. Pero no nos dejemos aplastar,
debemos buscar a Dios y conseguir la victoria en Cristo.
Nosotros hemos decidido no obedecer los deseos de la
carne, pero ella sigue viva y procura hacernos tropezar. Si
el creyente se descuida, la naturaleza vieja puede
esclavizarlo de nuevo. Aún el creyente más santo puede
tener momentos de debilidad ¿Alguien podría decir que
desde su conversión hasta hoy, o que durante esta semana,
no ha cometido ni un solo pecado? Nos damos cuenta que
los requisitos de la vida cristiana son humanamente
imposibles de cumplir (Romanos 8: 7). Vivimos entonces un
conflicto, una crisis.

2. ¿CÓMO ALCANZAR LA VICTORIA?


2.1. Reconocimiento de nuestra impotencia
En la medida en que el Espíritu
Santo nos muestra nuestro
pecado, luchamos en nuestras
fuerzas contra la carne y más
evidente se hace nuestro
fracaso. Indignados de nosotros
mismos, luchamos más y

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pedimos poder a Dios para vencer. El Espíritu Santo
permite que luchemos y seamos derrotados para llevarnos
a comprender que nuestro método es vano. Cuando nos
damos cuenta que somos incapaces de vencer en nuestras
fuerzas al pecado, nos identificamos con Pablo diciendo:
"Miserable de mí..." (Romanos 7:24). El aceptarlo significa
humillarnos, postrarnos ante Dios y dejar nuestra
pretensión. Nos va a costar lágrimas y aflicción, pero allí
nos espera el Señor.

2.2. Entendiendo la obra de Cristo y nuestra realidad


A. La victoria sobre el pecado no depende de nosotros,
sino del Señor. "Porque somos hechos participantes de
Cristo" (Hebreos 3: 14) y porque El está en nosotros y
nosotros en Él (Juan 15: 4), la victoria es nuestra. El
Espíritu Santo te hace ver que:

a. Cristo no solamente murió por ti como por un


pecador, sino que
b. Tú, como pecador, moriste potencialmente. al
pecado en Cristo. Para Dios es un hecho
consumado: Hemos muerto con Cristo; nuestro
viejo hombre fue crucificado juntamente con
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Cristo (Gálatas 2: 20) y como alguien dijo: "Un
Cristo crucificado ha de tener seguidores
crucificados. No basta con entenderlo".

B. Debemos apropiarnos por fe de la obra de Cristo,


apoderarnos de lo que ya es nuestro. No estamos
llamados a esforzarnos para mejorarnos; sino a tomar
nuestro lugar en Cristo en Su muerte que fue nuestra
muerte: Había una cruz con mi nombre esperándome;
Cristo ocupó mi lugar. La vida resucitada solo se vive
después de la muerte.

2.3. Entendiendo la obra de Cristo y nuestra realidad


Cuando nos convertimos, confiamos en Él para nuestra
salvación. Ahora necesitamos crecer en Él para nuestra
santificación.

A. Dejando que sea Él quien venza al pecado en nuestras


vidas; descansando en Su poder y Su voluntad de
hacerlo, dejando de luchar para permitir que Él viva
por nosotros (Hebreos 13: 20-21)
B. Rindiendo el control de
nuestra vida en forma
absoluta e incondicional
"cuerpo, alma y espíritu, al
señorío de Cristo" (Romanos
6:11 -13; 12:1). Así el Espíritu
Santo podrá aplicar la muerte
de la cruz a todo lo que tenga
que morir en nosotros. Dios
no nos fuerza, solo actúa con nuestra colaboración. Por
eso debemos invitarle a gobernar.

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3. CONCLUSIÓN

¿Qué se espera de un
cristiano? Que manifieste a
Jesucristo, que refleje la vida
de su Señor, de quien lleva el
nombre. Si este es tu deseo,
y estás dispuesto a
entregarte a Su señorío, te
invito a orar conmigo...

"Señor, quiero que seas mi todo, que ocupes el primer lugar en mi


vida. Quiero despojarme de todo aquello que no apruebas y te
entrego todos mis hábitos, todos mis intereses y placeres, todas mis
amistades, mi hogar, mis posesiones, mis planes, mi dinero... por
amor a mí. Te pido Señor, que llenes de tu Santo Espíritu y te doy
gracias por guiarme en tus caminos y hacer Tu obra en mí. En el
nombre de Jesús. Amén".
Repasando lo aprendido
1. ¿Cómo puedes experimentar la realidad de Gálatas 2: 20 cada
día?

2. ¿Qué recursos tienes para vivir una vida victoriosa?


a. Juan 15: 5-7 ___________________
b. Romanos 8: 9 ___________________
c. 2 Timoteo 3:16-17 ___________________
d. Mateo 26: 41 ___________________

3. ¿Qué consejos da la Biblia para vencer el pecado?


a. Romanos 12:21 ___________________
b. Romanos 13:14 ___________________

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c. Gálatas 5:16 ___________________
d. Filipenses 4: 8-9 ___________________

4. Anota las diferencias entre el viejo hombre y el nuevo (Efesios


4:22-32)

El viejo hombre El nuevo hombre


V. V.
V. V.
V. V.
V. V.
V. V.
V. V.

¿Qué cosas debo dejar? ¡Entrégalas al Señor ahora mismo!


5. ¿De qué debe ir acompañada la lectura de la Biblia si esta ha
de servirte de ayuda para tu crecimiento espiritual? (Lucas
6:46-49)

LECTURAS PARA CADA DÍA


• lunes Jeremías 17: 5-14 Advertencia y promesa.
• martes 1 Corintios 1: 18-31 En Cristo Jesús.
• miércoles 1 Corintios 6: 9-20 Cuida tu cuerpo, templo del Espíritu.
• jueves 2 Corintios 6: 14-7:1 Limpiémonos.
• viernes 2 Timoteo 2: 1-26 Esfuérzate, hijo mío.
• sábado 2 Pedro 3:1-18 Esperando Su venida.
• domingo 1 Juan 3: 1-10 Como Él es.

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