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LA CESACIÓN DE LA DETENCIÓN PREVENTIVA

(S.C.P. 0011/2018-S2 Sucre, 28 de febrero de 2018; en virtud a los entendimientos


jurisprudenciales y los argumentos desarrollados en el Fundamento Jurídico III. 1 del presente
fallo)

El análisis de la cesación de la detención preventiva debe partir de la consideración que las


medidas restrictivas de la libertad son necesarias para asegurar los fines procesales legítimos.
De acuerdo con la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte
IDH), persiguen evitar que la persona imputada por un delito, se sustraiga de la acción de la justicia u
obstaculice el desarrollo eficiente de la investigación.
Dichas medidas son impuestas por decisión judicial y se rigen por los principios de
excepcionalidad, necesidad, proporcionalidad, instrumentalidad, provisionalidad y
jurisdiccionalidad, tal cual se lo desarrolla en el Caso López Álvarez Vs. Honduras, en la
Sentencia de 1 de febrero de 2006 sobre Fondo, Reparaciones y Costas.
En cumplimiento del principio de presunción de inocencia, la regla del proceso penal
acusatorio debe ser la libertad de la persona procesada, mientras se resuelve acerca de su
responsabilidad penal.
En suma la aplicación de la detención preventiva, que es la medida cautelar más restrictiva de
la libertad, debe ser excepcional y racional. Las características personales del imputado o acusado y la
gravedad del delito que se le imputa no son justificación suficiente para imponérsela. Asimismo, la
imposición de la medida cautelar no puede constituir una pena anticipada.
Dada la excepcionalidad de la detención preventiva, el legislador boliviano ha previsto la
posibilidad que una persona privada de libertad pueda solicitar la cesación de la detención preventiva,
estableciendo varios supuestos en el art. 239 del CPP, modificado por la Ley 586 de 30 de octubre de
2014 -Ley de Descongestionamiento y Efectivización del Sistema Procesal Penal-.

Notas: De acuerdo con la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte


IDH), persiguen evitar que la persona imputada por un delito, se sustraiga de la acción de la justicia u
obstaculice el desarrollo eficiente de la investigación.
Dichas medidas son impuestas por decisión judicial y se rigen por los principios de
excepcionalidad, necesidad, proporcionalidad, instrumentalidad, provisionalidad y
jurisdiccionalidad, tal cual se lo desarrolla en el Caso López Álvarez Vs. Honduras, en la
Sentencia de 1 de febrero de 2006 sobre Fondo, Reparaciones y Costas.
En cumplimiento del principio de presunción de inocencia, la regla del proceso penal
acusatorio debe ser la libertad de la persona procesada, mientras se resuelve acerca de su
responsabilidad penal.
En suma la aplicación de la detención preventiva, que es la medida cautelar más restrictiva de
la libertad, debe ser excepcional y racional. Las características personales del imputado o acusado y la
gravedad del delito que se le imputa no son justificación suficiente para imponérsela. Asimismo, la
imposición de la medida cautelar no puede constituir una pena anticipada.
1 Los párrafos 66 y 67, sostienen: “66. El artículo 7.3 de la Convención prohíbe la detención
o encarcelamiento por métodos que pueden ser legales, pero que en la práctica resultan irrazonables,
o carentes de proporcionalidad. Además, la detención podrá tornarse arbitraria si en su curso se
producen hechos atribuibles al Estado que sean incompatibles con el respeto a los derechos humanos
del detenido.
67. La prisión preventiva está limitada por los principios de legalidad, presunción de
inocencia, necesidad y proporcionalidad, indispensables en una sociedad democrática. Constituye la
medida más severa que se puede imponer al imputado, y por ello debe aplicarse excepcionalmente. La
regla debe ser la libertad del procesado mientras se resuelve acerca de su responsabilidad penal”.

LA OBLIGACIÓN DE LA VALORACIÓN INTEGRAL DE LOS ELEMENTOS DE PRUEBA


Y DE LAS CIRCUNSTANCIAS DESCRITAS EN LOS ARTS. 234 y 235 DEL C.P.P.
(S.C.P. 0011/2018-S2 Sucre, 28 de febrero de 2018; en virtud a los entendimientos
jurisprudenciales y los argumentos desarrollados en el Fundamento Jurídico III. 1.1., del
presente fallo)
El art. 239.1 del CPP señala que:
Art. 239 (cesación de la detención preventiva). del C.P.P. La detención
preventiva cesará:
1. Cuando nuevos elementos demuestren que no concurren los motivos
que la fundaron o tornen conveniente que sea sustituida por otra medida.

A partir de dicha causal, el Tribunal Constitucional a través de la SC 0320/2004-R de 10 de


marzo2, determina que la resolución de las solicitudes de cesación de la detención preventiva que se
amparen en dicha causal, debe ser el resultado del análisis ponderado de dos elementos:
1) Determinar cuáles fueron los motivos que establecieron la imposición de la detención
preventiva; que se traduce en el deber de valoración de las razones que fundaron la detención
preventiva, y,
2) Establecer cuáles los nuevos elementos de convicción que aportó el imputado para
demostrar que ya no concurren los motivos que la determinaron o en su caso demuestren la
conveniencia que la medida sea sustituida por otra; es decir, el deber de analizar los nuevos elementos
introducidos por la o el imputado.
Este criterio fue reiterado de manera uniforme por la jurisprudencia constitucional, Sentencias
Constitucionales Plurinacionales 0039/2017-S3 de17 de febrero y 1153/2017-S2 de 9 de
noviembre, entre muchas otras.
Posteriormente, la SC 1249/2005-R de 10 de octubre, complementa el anterior criterio,
señalando que es la autoridad judicial quien, analizando en forma integral todos los nuevos
elementos presentados por la o el imputado, debe determinar si su situación jurídica ha sido
modificada y si en consecuencia, ya no se presentan los supuestos que hicieron posible su detención;
consiguientemente, la jueza o el juez deben analizar o compulsar en su integridad todos esos
nuevos elementos y circunstancias, que tienen que ser considerados para adoptar la decisión final.
La indicada Sentencia también establece que el análisis integral de los nuevos elementos presentados
por la o el imputado, no solo alcanza al juez de instrucción penal, sino también al tribunal que
conozca en apelación la resolución que conceda o rechace la cesación de la detención preventiva.
Por su parte, la SC 0012/2006-R de 4 de enero, asume los entendimientos anteriores,
señalando que las juezas, los jueces y los tribunales de alzada, deben efectuar una valoración
integral de todas las circunstancias existentes y no basarse en una sola de ellas; además, tienen
que considerarse los elementos de prueba de la parte acusadora y de la víctima.
Ulteriormente, la SC 1147/2006-R de 16 de noviembre, reiterando la jurisprudencia
anterior, señala que la resolución que resuelva una solicitud de cesación de la detención
preventiva debe reunir las condiciones de validez; y para ello, la autoridad judicial al tiempo de
contrastar los nuevos elementos presentados por el imputado, deberá fundamentar la decisión de
conceder o rechazar la solicitud de la cesación, expresando los motivos de hecho y derecho en
que sostenga su determinación, los cuales deben obedecer a criterios objetivos, exponiendo el
valor otorgado a los medios de prueba presentados y sujetando su análisis a los presupuestos que
fundaron la detención preventiva del imputado, fundamentación que no puede ser reemplazada
por la simple relación de los documentos o la mención de los requerimientos de las partes, sino
las razones jurídicas que justifican la decisión adoptada.
La SCP 0014/2012 de 16 de marzo, contextualiza los entendimientos asumidos por este
Tribunal, que deben ser considerados al resolver problemáticas vinculadas o referidas a la cesación de
la detención preventiva, enfatizando que es deber del juez y del tribunal de alzada, tomar en cuenta en
forma integral los nuevos elementos de juicio aportados por el imputado, que demuestran que no
concurren los motivos que fundaron la disposición de su detención preventiva o existen otros que
tornen conveniente sustituirla por otra medida; así como los aportados como prueba por la parte
acusadora o víctima que acreditan que tales motivos subsisten.

LA EXIGENCIA DE LA DEBIDA FUNDAMENTACIÓN Y MOTIVACIÓN EN LAS


DECISIONES

(S.C.P. 0011/2018-S2 Sucre, 28 de febrero de 2018; en virtud a los entendimientos


jurisprudenciales y los argumentos desarrollados en el Fundamento Jurídico III. 1.2., del
presente fallo)

El derecho de fundamentación y motivación de las resoluciones judiciales son componentes


del debido proceso, constituyendo un deber constitucional en la medida que no es posible controvertir
una decisión judicial si en ésta no se dan a conocer los motivos de su determinación. Tanto la
fundamentación como la motivación, permiten establecer un control judicial, académico o social, para
la corrección de las decisiones judiciales.
Dentro de las garantías propias del debido proceso y de la tutela judicial efectiva, se
encuentran también las de ejercer el derecho de defensa y las de recurrir las sentencias judiciales.
Ahora bien, para poder impugnar un fallo judicial, es necesario conocer cuáles fueron las razones que
condujeron al juez a dictar la sentencia que se controvierte, razones que deben referirse a los hechos,
las pruebas y a los fundamentos jurídicos en los que se apoya la decisión. Si esas razones no son
públicas, la persona no podrá esgrimir contra la resolución más que argumentos generales, que
repetirían lo que él ya habría señalado en el transcurso del proceso. Precisamente entre los fines del
deber de fundamentar y motivar las sentencias, se encuentra el de facilitarle al recurrente la
posibilidad de impugnar una resolución judicial.
Respecto al tema de las medidas cautelares, el art. 221 del CPP establece un claro mandato al
señalar que: “La libertad personal y los demás derechos y garantías reconocidos a toda persona por la
Constitución Política del Estado, las Convenciones y Tratados internacionales vigentes y este Código,
sólo podrán ser restringidos cuando sea indispensable para asegurar la averiguación de la verdad, el
desarrollo del proceso y la aplicación de la ley”; siempre y cuando su aplicación sea necesaria,
adecuada, proporcional y razonable.
En cuanto a las medidas cautelares de carácter personal, el art. 233 de la misma norma
procesal penal, modificado por la Ley 007 de 18 de mayo de 2010 -Ley de Modificaciones al Sistema
Normativo Penal-, señala cuáles son los requisitos para que el juez imponga la medida cautelar de
detención preventiva, indicando que:
Realizada la imputación formal, el juez podrá ordenar la detención preventiva
del imputado, a pedido fundamentado del fiscal o de la víctima aunque no se hubiera
constituido en querellante, cuando concurran los siguientes requisitos:
1. La existencia de elementos de convicción suficientes para sostener que el
imputado es, con probabilidad, autor o partícipe de un hecho punible.
2. La existencia de elementos de convicción suficientes de que el imputado
no se someterá al proceso u obstaculizará la averiguación de la verdad.
Adicionalmente, por mandato del art. 236 de la misma norma procesal, se exige que la
resolución que disponga la detención preventiva, debe estar debidamente fundamentada y motivada
sobre los presupuestos que dieron lugar a su determinación. 11 Sobre el particular, el Tribunal
Constitucional en la referida SC 0012/2006-R, en su Fundamento Jurídico III.1.7, explica la necesidad
constitucional de fundamentar y motivar las resoluciones que disponen la detención preventiva, las
que rechazan el pedido de su imposición y las que modifican, sustituyen o revocan la misma, al
señalar que:
La motivación de los fallos judiciales está vinculada al derecho al debido
proceso y a la tutela jurisdiccional eficaz, consagrados en el art. 115.II y 117.I
Constitucional, y se manifiesta como el derecho que tienen las partes de conocer las
razones en que se funda la decisión del órgano jurisdiccional, de tal manera que sea
posible a través de su análisis, constatar si la misma está fundada en derecho o por el
contrario es fruto de una decisión arbitraria; sin embargo, ello no supone que las
decisiones jurisdiccionales tengan que ser exhaustivas y ampulosas o regidas por una
particular estructura; pues se tendrá por satisfecho este requisito aun cuando de
manera breve, pero concisa y razonable, permita conocer de forma indubitable las
razones que llevaron al Juez a tomar la decisión; de tal modo que las partes sepan las
razones en que se fundamentó la resolución; y así, dada esa comprensión, puedan
también ser revisados esos fundamentos a través de los medios impugnativos
establecidos en el ordenamiento; resulta claro que la fundamentación es exigible tanto
para la imposición de la detención preventiva como para rechazarla, modificarla,
sustituirla o revocarla.

Más tarde, la SC 0089/2010-R de 4 de mayo, sobre la fundamentación y motivación de las


resoluciones judiciales, establece que deben expresar los motivos de hecho y derecho en los que
se basa su convicción y el valor que otorga a los medios de prueba que presenten las partes,
aclarando que esa fundamentación no puede ser reemplazada por la simple relación de los
documentos o la mención de los requerimientos de las partes; así en su Fundamento Jurídico III.4,
indica lo siguiente:
La autoridad judicial competente, para adoptar la decisión de aplicar la
detención preventiva, de una parte, está obligado a verificar y determinar la
concurrencia de los requisitos mencionados por el art. 233 CPP, para lo que deberá
contrastar la solicitud fundamentada del Ministerio Público con los elementos de
prueba presentados sobre la concurrencia de los requisitos, en el marco de las normas
previstas por los arts. 234 y 235 CPP; de otra parte, deberá fundamentar en derecho la
decisión de aplicar la medida cautelar de carácter personal, pues tomando en cuenta
que uno de los principios fundamentales inherentes al Estado Democrático de
Derecho es la motivación de las decisiones de las autoridades públicas, el juez
está obligado a expresar los motivos de hecho y de derecho en que se basa su
convicción determinativa de la concurrencia de los requisitos, así como el valor
otorgado a los medios de prueba, esa fundamentación no puede ser reemplazada
por la simple relación de los documentos o la mención de los requerimientos de
las partes; de modo que está obligado a expresar los presupuestos jurídicos que
motivan la medida, con cita de las normas legales aplicables y la descripción
clara y objetiva de los elementos de convicción concurrentes.
Estos entendimientos se mantienen en la línea jurisprudencial de este Tribunal, debiendo ser
considerados y aplicados por las autoridades judiciales al tiempo de sustentar sus decisiones.
Por otra parte, el deber de fundamentación y motivación de las resoluciones judiciales también
ataña a los tribunales de apelación; sobre el particular, la jurisprudencia constitucional recalcó la
importancia que los tribunales de segunda instancia fundamenten sus decisiones, debido a que en los
hechos hacen una revisión de la resolución del inferior, teniendo especial importancia la
determinación del tribunal de apelación que revisa una resolución que ha impuesto, revocado,
modificado una medida cautelar o que sustituye u ordena la cesación de una detención preventiva por
su vinculación con los derechos a la libertad y a la presunción de inocencia.
Al respecto, la SC 0782/2005-R de 13 de julio, reiterada entre otras por la SCP 0166/2013 de
19 de febrero, en su Fundamento Jurídico III.2, señala que:
La exigencia de pronunciar una resolución motivada en la que se establezca
la concurrencia de los requisitos de validez para determinar la detención preventiva,
entendiendo por motivo fundado a aquél conjunto articulado de hechos que permiten
inferir de manera objetiva que la persona imputada es probablemente autora de una
infracción o partícipe de la misma y que existe riesgo de fuga y/u obstaculización de
la averiguación de la verdad no sólo alcanza al juez cautelar, sino también al tribunal
que conozca en apelación la resolución que disponga, modifique o rechace las
medidas cautelares, toda vez que si bien de conformidad con el art. 251 del CPP, las
medidas cautelares dispuestas por el juez cautelar, pueden ser apeladas y, por lo
mismo, modificadas, ello no significa que el tribunal de apelación cuando determine
disponer la detención preventiva, esté exento de pronunciar una resolución lo
suficientemente motivada, en la que se exprese la concurrencia de los dos requisitos
que la ley impone para la procedencia de esa medida cautelar.
Consecuentemente, el Tribunal de apelación, está obligado a motivar y
fundamentar su Resolución, precisando los elementos de convicción que le permiten
concluir en la necesidad de revocar las medidas sustitutivas y aplicar la detención
preventiva; a cuyo efecto debe también justificar la concurrencia de los presupuestos
jurídicos exigidos por el art. 233 del CPP y una o varias de las circunstancias
establecidas por los arts. 234 y 235 del CPP, mediante una resolución debidamente
fundamentada, conforme exige el art. 236 del CPP, puesto que sólo cuando se han
fundamentado debidamente estas dos situaciones, se puede disponer la detención
preventiva.
Recogiendo dichos entendimientos, la SCP 0077/2012 de 16 de abril6 , señala que el art. 398
del CPP, establece que los tribunales de alzada deben circunscribirse a los aspectos cuestionados de la
resolución, no implica que los mismos se encuentren eximidos de la obligación de motivar y
fundamentar la resolución por la cual deciden imponer la medida cautelar de detención preventiva,
revocarla, sustituirla o disponer la cesación; quedando igualmente obligados a expresar la
concurrencia de los presupuestos que la normativa legal prevé.
En tal sentido, el tribunal de alzada al momento de conocer y resolver recursos de apelación de
la resolución que disponga, modifique o rechace medidas cautelares o disponga la cesación o rechace
ese pedido, deberá precisar las razones y elementos de convicción que sustentan su decisión;
expresando de manera motivada la concurrencia de los presupuestos jurídicos exigidos, no pudiendo
ser justificada su omisión por los límites establecidos en el art. 398 del CPP.

LAS CONDICIONES PARA RESOLVER LA CESACIÓN DE LA DETENCIÓN


PREVENTIVA SOBRE LA BASE DEL ART. 239.1 DEL CPP
(S.C.P. 0011/2018-S2 Sucre, 28 de febrero de 2018; en virtud a los entendimientos
jurisprudenciales y los argumentos desarrollados en el Fundamento Jurídico III. 1.3., del
presente fallo)

Conforme a los entendimientos desarrollados en los Fundamentos Jurídicos III.1.1 y 2 de la


presente Sentencia Constitucional Plurinacional, la autoridad judicial que resuelva una solicitud de
cesación de la detención preventiva amparada en la previsión del art. 239.1 del CPP, está
obligada a realizar un análisis ponderado, teniendo en cuenta los siguientes elementos:
i) Determinar cuál fue el motivo o razones que establecieron la imposición de la detención
preventiva;
ii) Establecer cuál el nuevo o nuevos elementos de convicción que aportó la o el imputado
para demostrar que ya no concurren los motivos que determinaron su detención preventiva o en su
caso, demuestren la conveniencia que la medida sea sustituida por otra;
iii) Realizar una valoración integral de las circunstancias previstas en los arts. 234 y 235 del
CPP;
iv) Valorar los elementos de prueba aportados por la o el imputado, así como por la parte
acusadora y por la víctima, de manera razonable; y,
v) Pronunciar una resolución debidamente fundamentada y motivada, en la que se
expresen las razones de hecho y derecho en las que se basa su convicción y el valor que otorga a
los medios de prueba que presenten las partes, efectuando un análisis a partir del principio de
proporcionalidad, que considere la idoneidad de la medida cautelar de detención preventiva, su
necesidad y la proporcionalidad, en sentido estricto de la misma, efectuando una ponderación del
derecho que se restringe -libertad personal- y la finalidad perseguida por la medida cautelar.

“La Pretensión Jurídica, sin argumentos jurídicos desarrollados es simplemente el ejercicio del
Derecho a la Petición, esperando solo una respuesta Positiva o Negativa”

Dr. José Luis Andrade Camargo, Cel. Nº 70012714; Enlace de Whatsapp del Grupo de “GACETA DERECHO”:
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