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Filosofía de la naturaleza humana

Este escrito tiene como función analizar y comprender los subtítulos desarrollados por Alfredo
Marcos, quien desarrolló el tema de filosofía de la naturaleza humana, un concepto que ha tenido
una larga y polémica ambigüedad por sus diferentes reflexiones e interpretaciones por filósofos a
través de la historia. Recientemente, este tipo de pensamientos acerca de la naturaleza humana se
han revitalizado debido a dos factores principales, según el autor: la intervención técnica sobre el
propio humano, y la idea de naturalización de la naturaleza humana.

Se abordarán estas temáticas a partir de ciertos subtítulos que empiezan con la negación del
término “naturaleza humana”, donde se introducirán autores que expresaron su punto de vista
acerca de éste; la naturalización de la naturaleza humana, explicando el término en sí, su falsa
redundancia y la noción que tuvieron algunos filósofos e historiadores acerca del concepto;
cultivo y terapia, que utiliza los argumentos sobre la intervención técnica en los humanos para
reflexionar acerca de la artificialización de la naturaleza humana; transhumanismo y mejora
humana, donde el ser humano sobrepasa sus propios límites para tratar de mejor la condición que
tenemos actualmente y, por último, una visión crítica, que agrupará todo el desarrollo anterior en
una conclusión, y una reflexión propia.

1. Negación de la naturaleza humana

Desde la antigüedad, se ha puesto en cuestión la existencia del concepto naturaleza humana, que
acopla aquellos elementos invariantes del ser humano desde su nacimiento, denominando a esto,
la esencia del ser humano. Aristóteles y sus discípulos identifican esta naturaleza de una forma
moderada, donde explican que la condición social y racional distingue al ser humano del resto de
seres vivientes, y eso forma parte de nuestra naturaleza racional.

Apoyándose en las bases del cristianismo característico de la época, se dice que Dios había
creado al ser humano, Pico della Mirandola niega la naturaleza humana argumentando que
aquella divinidad nos creó para que construyéramos nuestra propia naturaleza, definido entonces,
como el libre albedrío; nos quiere decir que, al ser dueños de esa naturaleza, significa que no es
inherente a nosotros, sino creada o adquirida, así como todas las cosas que no son naturales.

John Locke no niega la naturaleza radicalmente, solo expresa su parecer con una analogía,
llegamos al mundo como papel en blanco, y las experiencias cognitivas, es decir, el
conocimiento, es lo que crea nuestra naturaleza. Siguiendo esta línea, los filósofos Condillac y
Helvetius, lo respaldan diciendo que somos seres moldeables, creamos nuestra naturaleza a partir
de la educación que recibimos, lo que nos inculcan desde nuestro nacimiento.

Asimismo, Ortega y Gasset afirma que el término es erróneo, ya que el hombre tiene, en lugar de
naturaleza, historia; se puede interpretar de este enunciado, que todos los seres tienen su propio
rumbo, así como el animal tiene el instinto y el planeta gira en función de su órbita, el ser
humano desarrolla su propia ruta con la libertad y la razón, creando su historia.

2. Naturalización de la naturaleza humana

Para explicar este sintagma, se derivan las palabras naturalización y el término naturaleza
humana, las cuales convergen en el término “natural”. Lo natural es, según la RAE, aquello
hecho con verdad, sin artificio, mezcla ni composición alguna; por lo tanto, este concepto puede
referirse a la interpretación que podemos obtener al cuestionarnos si la naturaleza humana
pertenece o no a la naturaleza, es decir, si pertenece a lo natural. Todo esto es punto de reflexión,
aunque parezca redundante.

Debido a la pluralidad de los análisis de la naturaleza humana, se le puede oponer a otros


términos en diferentes contextos. En ese mismo sentido, sería la naturaleza, contraria a la cultura,
definiendo la naturaleza como aquello que poseemos desde el nacimiento, y la cultura como
aquello que hemos adquirido después de haber nacido; siendo la información genética, por
ejemplo, lo que heredamos de nuestros ascendentes, por lo tanto, una culturización de la
naturaleza, formando parte de una visión convergente

La idea de la oposición de la naturaleza hacia la sociedad posee ambigüedad. Por un lado,


Sócrates establece que la sociedad se opone a lo que es natural porque ésta es creada por los
hombres. Por otro lado, Fernando Savater muestra una idea contraria: “Nuestra naturaleza es la
sociedad”. En el bosque o entre las olas, podemos sentirnos a gusto, pero es temporal; en la
sociedad, nos sentimos nosotros mismos, presenta un caso, ejemplificando su noción.

La naturaleza también se opone, en cierto sentido, a la razón, libertad y voluntad, porque


nuestros sistemas de leyes emanan de los derechos humanos, creados por el hombre, y al ser
reconocida por la razón, impuesta y atacada, forma parte de una oposición a la naturaleza. Otro
ejemplo de esta oposición es el pensamiento anteriormente desarrollado de Ortega y Gasset.
De una manera distinta, lo natural se ve como polo opuesto a lo sobrenatural, lo divino, lo eterno;
pero cierto es que, para muchos, el ser humano pertenece a estos planos, una criatura cuyo
destino está escrito, dotada de espíritu y asistida por la gracia. Aquí no existe la negación de la
naturaleza humana, más bien, se incluye en ella.

Por último, se realiza el contraste entre lo natural y lo artificial, ambos han confluido desde
siempre, pero la tecnología moderna hace que estos cambios sean más radicales, esto nos hace
ver que no son polos opuestos. El maíz transgénico, por ejemplo, es hijo de la naturaleza y la
tecnología. Un parque natural protegido es otro ejemplo de esta artificialización, puesto que
controlamos el área con leyes que hemos creado los seres humanos. Se hace también presente la
artificialización de lo natural en el ser humano cuando se somete a intervención técnica, es
convertido en artefacto, conceptualmente hablando. Una cirugía puede ser considerada, ya que
los procesos aplicados en el paciente no son propios de la naturaleza, sino parte de nuestra
creación.

Estas situaciones crean una serie de cuestiones: ¿Se hace bien convirtiendo lo natural en
artificial? ¿Realmente estamos progresando o estamos conduciéndonos a nuestra propia
destrucción? ¿Cuál debería ser nuestro límite?

David Hume, influyente en la filosofía de la naturalización, afirma que el hombre, en su


constante desarrollo de la artificialización, puede crear un artefacto que será inferior en
conocimiento, pero superior en utilidad, hasta el punto de llegar a ser incomprendido por su
propio creador.

Kant sigue la línea de Hume, dejando el tema al aire cuando menciona que las explicaciones del
enfoque naturalizador se quedan en el terreno epistemológico, no ontológico, porque esas
explicaciones están más allá de nuestro razonamiento cognitivo.

3. Cultivo y terapia

¿Podemos hacer de nosotros mismos mejores máquinas de supervivencia? Como especie,


tenemos cierta naturaleza, y con ella se añaden limitaciones. La intervención técnica del ser
humano sobre la naturaleza viene dada desde la antigüedad, siempre hemos tratado de potenciar
y mejorar nuestras capacidades de fábrica. De ahí, se derivan dos tipos de intervenciones: cultivo
y terapia.
El cultivo de nuestras capacidades comprende la educación, las tradiciones, la potenciación de
las capacidades y saberes de los hijos, de las generaciones que ascienden. La escuela, ha
desempeñado el papel, durante toda la historia, de promoción humana; una institución cuya
función es hacer entender a sus usuarios, el valor del conocimiento: escritura, lectura, desarrollo
personal, etc.

El ser humano ha intentado desde siempre huir de la enfermedad, contrarrestar el sufrimiento,


remediar los malestares. Los fármacos y remedios naturales que mejoran nuestra salud forman
parte de la terapia. Ésta conlleva técnicas que buscan superar problemas del organismo en sí,
intentos para mejorar al ser humano, pero siempre apreciando la naturaleza humana.

Ambas técnicas, cultivo y terapia, deben buscar el equilibrio, teniendo en la balanza lo natural.
Se crea una advertencia con respecto a esto; por ejemplo, está bien que un adolescente se
mantenga en forma, pero convertirlo en un atleta que solo se enfoca en la perfección de lo
superficial, sobrepasa los límites de la naturaleza humana, sobre todo, si ingiere fármacos para
llegar a su objetivo. Si se desvirtúan estas técnicas, no son puestas al servicio de la naturaleza
humana, que era, y debe ser, el objetivo principal.

4. Más allá del cultivo y la terapia: mejora humana y transhumanismo

Anteriormente, se desarrollan dos técnicas que se relacionan estrechamente con el concepto de


naturaleza humana: cultivo y terapia. ¿Qué pasa cuando se sobrepasa el límite? El intento de
superar estos límites se entiende como ‘human enhancement’, o mejora humana, mediante
tecnociencias que se desarrollan de forma simultánea. La nanotecnología, la biotecnología, las
TICs, la inteligencia artificial y la robótica son ejemplos de estas ciencias.

El problema principal que representa a este tipo de proyectos sería la definición de hasta qué
punto se puede mejorar el ser humano, y qué conllevaría hacerlo, es decir, los riesgos y si valdría
la pena hacerlo. Mientras más se modifique la naturaleza humana, más difícil será definir
aquellos peligros que desafían contra la vida misma. Procedimientos como dietas estrictas,
modificaciones genéticas, potenciación del crecimiento de la corteza cerebral, la interacción con
las máquinas para mejorar nuestras capacidades sensoriales, son técnicas que, bien pueden ser
útiles para nosotros, desafían la naturaleza humana, y sería difícil saber hasta qué punto no
perjudica al ser humano.
El autor, utiliza el deporte como excelente ejemplo. A través de la historia, el deporte residía en
la naturaleza de los atletas, su capacidad de entrenamiento y colaboración en equipo, en resumen,
el esfuerzo. Si esas condiciones se alteran de cualquier forma, como es el caso del dopaje,
intervenciones genéticas, implantes mecánicos, etc., se desvirtúa el propósito de la actividad
deportiva, carece de valor. Esto es lo que a lo que se refiere Hans Jonas cuando dice que la
pérdida de un componente axiológico, de la posibilidad misma del valor, supone ya una pérdida
de valor.

El plano de la ética es un componente esencial en el desarrollo de este tipo de ciencias. El estado


actual de la ciencia no permite predecir los posibles efectos y riesgos para los propios humanos,
o para las próximas generaciones. Puede que lo que hagamos ahora no resulte dañino para las
próximas décadas, sino que se obtenga un resultado negativo a largo plazo. Por otra parte, en el
ámbito social, se puede dudar de la justicia e igualdad que tengan presuntas mejoras. Dentro de
los defensores del transhumanismo, existirán personas no muestran absoluta preocupación por
aspectos de justicia social. El objetivo de dicha mejora sería, entonces, los privilegiados.

La frase “todo por la ciencia”, es una fractura directa contra la naturaleza humana, simplemente
satisface el placer del conocimiento, y se aleja de la función principal, la cual era mejorar al ser
humano respetando los límites de la vida misma.

5. Visión crítica y conclusión

La naturaleza humana podría ser todo aquello que forma parte del ser humano por defecto, una
definición ambigua. Aunque existen diferentes interpretaciones sobre la concepción que se tiene
acerca de la naturaleza humana, en manos de filósofos como Aristóteles, se tienen negaciones
sobre este vocablo como la del libre albedrío, en manos de Mirandola. Dentro de este tema,
podemos concebir varios términos considerados opuestos a lo natural, desde distintos puntos de
vista, como son los polos natural-sociedad por Sócrates y Savater.

Mientras Hume mencionaba que el creador de un artefacto podría no comprender la superioridad


de la utilidad de dicho artefacto, Kant decía que, así como los animales se guían por su instinto, y
nosotros creamos nuestro rumbo utilizando el raciocinio, existe la posibilidad de que exista otro
ente, fuera de nuestro terreno cognitivo, que actúe según su propia metodología.
Por último, se desarrolla la artificialización de lo natural con dos técnicas: cultivo y terapia, que
se limitan a respetar la naturaleza humana, y la mantienen como punto céntrico para evolucionar
en cualquier área, y mejorar la calidad de vida humana. Mientras que, el transhumanismo y la
mejora humana tiene como objetivo general el desarrollo de las capacidades naturales del ser
humano, desafiando los límites y asumiendo riesgos cuyos resultados son impredecibles. Nuestro
límite debería ser la preservación de la vida y calidad del ser humano, sin perjudicarlo.

Referencias Bibliográficas:

- Marcos, Alfredo. (2010). Filosofía de la naturaleza humana. Universidad de Valladolid.


España.

- Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. (2015).

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