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Contrato de seguro

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Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Contrato_de_seguro

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El contrato de seguro es el acuerdo por el cual una de las partes, el asegurador,


se obliga a resarcir de un daño o a pagar una suma de dinero a la otra
parte, tomador, al verificarse la eventualidad prevista en el contrato, a cambio del
pago de un precio, denominado prima, por el tomador. El contrato de seguro
puede tener por objeto toda clase de riesgos si existe interés asegurable, salvo
prohibición expresa de la ley.
El contratante o tomador del seguro, que puede coincidir o no con el asegurado,
por su parte, se obliga a efectuar el pago de esa prima, a cambio de la cobertura
otorgada por el asegurador, la cual le evita afrontar un perjuicio económico mayor,
en caso de que el siniestro se produzca.
El contrato de seguro es consensual; los derechos y obligaciones recíprocos de
asegurador y tomador, empiezan desde que se ha celebrado la convención, aun
antes de emitirse la «póliza» o documento que refleja datos y condiciones del
contrato de seguro.

Índice

El seguro[editar]
Artículo principal: Seguro

El seguro es el mecanismo por el cual quienes soportan riesgos pueden


transferirlos al asegurador, quien se compromete a indemnizarlo total o
parcialmente de las pérdidas que los riesgos pueden ocasionar. Al realizar un
contrato de seguro, se intenta obtener una protección económica de bienes o
personas que pudieran en un futuro sufrir daños.
Elementos personales del contrato de seguros[editar]
Dentro de la relación contractual se encuentran los siguientes sujetos: 1
El asegurador[editar]
El ente asegurador puede ser definido como «la persona jurídica que constituida
con arreglo a lo dispuesto por la legislación correspondiente, se dedica a asumir
riesgos ajenos, cumpliendo lo que a este efecto establece aquella legislación,
mediante la percepción de un cierto precio llamado prima».
En la figura del asegurador cabe destacar unos perfiles concretos entre los que
podemos apreciar los siguientes:

 Por imperativo legal, ha de tratarse de una persona jurídica. No cabe ni


siquiera ocasional de alguien que, individualmente, realice operaciones de
cobertura de riesgos. Las condiciones de funcionamiento del seguro y su
proyección en el tiempo ya exigen, por sí solas, que el asegurador sea una
persona jurídica;
 Aquella persona debe revestir, precisamente, alguna de las formas que la
ley considera únicamente válidas para la práctica de la industria aseguradora;
 Ha de haber merecido previamente la aprobación de la Administración
Pública, para actuar como aseguradora;
 Debe dedicarse en forma exclusiva a la práctica del seguro o del reaseguro,
en su caso sin que sea admisible otro tipo de actividades, salvo las
operaciones de gestión de fondos colectivos de jubilación;
 Han de ajustar su situación a las normas de la legislación de seguros, que
regulan con detalle la práctica aseguradora, a la vez se hallan sometidas a la
inspección y control del Poder público.
Dentro del amplio espectro de las posibles personas jurídicas son supuestos
admitidos como válidos:

 Sociedad Anónima.
 Sociedad Mutua a prima fija.
 Mutuales de previsión social.
 Sociedad Cooperativa.
Siendo el seguro un asunto que afecta a toda la comunidad, y que está
directamente conectado con el bienestar de esta y cuya base indispensable es la
confianza y el crédito. A las entidades que deseen actuar como aseguradoras se
le exigen una doble serie de formalidades tanto como jurídicas como económicas,
obedeciendo estas de la entidad que se quieran formar para proveer los seguros.
El tomador[editar]
Véase también: Tomador (Derecho)
El tomador es la persona natural o jurídica «que contrata y suscribe la póliza de
seguro, por cuenta propia o de un tercero, asumiendo las obligaciones y derecho
en la LCS. se establecen» busca trasladar un determinado riesgo a un tercero
(empresa aseguradora) a efecto de que le sean resarcidos a él o a un tercero los
daños o perdidas que puedan derivar del acaecimiento de un suceso incierto a la
fecha del contrato de seguro. Con tal objeto deberá abonar una retribución (prima)
al asegurador.
El asegurado[editar]
El asegurado puede ser definido como el titular del área de interés que la
cobertura del seguro concierne, y del derecho a la indemnización que en su día se
satisfaga que, en ciertos casos, puede trasladarse al beneficiario. Es la persona
natural o jurídica a quien el acontecimiento del siniestro va a afectarle más
directamente. En definitiva, es aquel sobre cuya cabeza o bienes van a recaer las
consecuencias del siniestro. La figura del asegurado es esencial dentro del
contrato de seguro. Porque lo mismo que no cabe concebir un contrato de aquella
naturaleza sin la existencia de un riesgo que cubrir o tampoco resulta dable pensar
un negocio jurídico de la naturaleza mencionada sin que haya una persona o
destinatario final de la garantía que se pacta, y cuyos intereses, protegidos de esta
suerte, son la causa eficiente del contrato.
El beneficiario[editar]
Es la persona que tiene derecho a recibir la prestación del asegurador. La figura
del beneficiario tiene especial relevancia en los seguros de personas, ya que con
frecuencia están destinados a aprovechar a un tercero, e incluso en ciertas
modalidades esto es necesario, como ocurre en los seguros para caso de muerte.
El beneficiario es también la persona que, va a recibir la utilidad del seguro cuando
se produzca el hecho contemplado en el mismo (sin ser asegurado). Es aquel
sobre quien recaen los beneficios de la póliza pactada, por voluntad expresa del
tomador. La designación del beneficiario responde a unos planteamientos de
previsión que corresponden a los seguros de carácter personal, de manera
especial a los seguros de vida y accidentes, para el caso de muerte del
asegurado.
El artículo 84 de la LCS de España, establece textualmente que el tomador del
seguro podrá designar beneficiario o modificar la designación anteriormente
realizada, sin necesidad del consentimiento del asegurador. Con ello queda claro
que la facultad de señalar y revocar beneficiarios está en la mano del tomador. El
asegurado no posee ningún derecho o disposición sobre el particular, ni siquiera
de aprobar o rechazar el beneficiario que el tomador ha elegido.

Elementos formales del contrato de seguro[editar]


 Proposición: es un contrato de buena fe, donde la compañía cree lo que
declara el proponente (cliente) para apreciar el riesgo y así determinar el coste
y alcance del seguro.
 Póliza: es el documento principal que instrumenta el contrato de seguro, en
donde constan los derechos y obligaciones de las partes. Se trata de un
contrato privado, redactado normalmente en varios folios, que incluye las
condiciones generales y las condiciones particulares. Las condiciones
generales, que son únicas para todos los asegurados, suponen el conjunto de
los principios básicos que ha fijado el asegurador para regular la totalidad de
contratos formalizados en un ramo o producto determinado, tales como la
forma en que se liquidan las indemnizaciones o se cobran las primas,
comunicaciones mutuas entre asegurador y asegurado, etc. También incluyen
las definiciones y las exclusiones que se aplican, de forma general, al contrato
de seguro. La póliza contendrá, como mínimo, las indicaciones siguientes: (art.
8 LCS):

 Nombre y apellidos o denominación social de las partes contratantes y


su domicilio, así como la designación del asegurado y beneficiario, en
su caso;
 El concepto en el cual se asegura;
 Naturaleza del riesgo cubierto, describiendo, de forma clara y
comprensible, las garantías y coberturas otorgadas en el contrato, así
como respecto a cada una de ellas, las exclusiones y limitaciones que
les afecten destacadas tipográficamente;
 Designación de los objetos asegurados y de su situación;
 Suma asegurada o alcance de la cobertura;
 Importe de la prima, recargos e impuestos;
 Vencimiento de las primas, lugar y forma de pago;
 Duración del contrato, con expresión del día y la hora en que comienzan
y terminan sus efectos;
 Si interviene un mediador en el contrato, el nombre y tipo de mediador.
El art. 2 de la Ley de Contrato de Seguro establece que las distintas
modalidades del contrato de seguro se regirán por dicha LCS, salvo que les
sea aplicable otro ordenamiento. Sus preceptos tienen carácter imperativo, por
lo que otorgan derechos irrenunciables al asegurado, a no ser que en ellos se
disponga otra cosa. No obstante, se entenderán válidas las cláusulas
contractuales que sean más beneficiosas para el asegurado.
Como excepción a lo señalado en el art. 2 del LCS, su art. 44 estipula que el
asegurador no cubre los daños por hechos derivados de conflictos armados ni
aquellos que dimanen de riesgos extraordinarios sobre las personas y los
bienes, salvo pacto en contrario. Igualmente, ese mismo art. 44 estipula que no
será de aplicación a los contratos de seguros por grandes riesgos, tal como se
delimitan en esta Ley, el mandato contenido en el artículo 2 de la misma.
Tal como señalan DÍEZ-PICAZO, L. y GULLÓN BALLESTEROS, A. (1990), el
contrato de seguro es del tipo de adhesión, puesto que la aseguradora realiza
una contratación en masa, estableciendo un contenido prefijado para la
formalización de todos los contratos de un determinado tipo. De esta forma, el
asegurado no negocia las cláusulas, sino que tan solo puede aceptarlas o
rechazarlas.2
El artículo 3 de la LCS establece que «las condiciones generales, que en
ningún caso podrán tener carácter lesivo para los asegurados, habrán de
incluirse por el asegurador en la proposición de seguro si la hubiere y
necesariamente en la póliza de contrato o en un documento complementario,
que se suscribirá por el asegurado y al que se entregará copia del mismo. Las
condiciones generales y particulares se redactarán de forma clara y precisa». 3
El Tribunal Supremo español ha fijado que una cláusula lesiva o cláusula
abusiva, es aquella “que reduce considerablemente y de manera
desproporcionada el derecho del asegurado, vaciándolo de contenido, de
manera que es prácticamente imposible acceder a la cobertura del siniestro”.
En definitiva, aquellas cláusulas que impiden la eficacia de la póliza. 4
Las cláusulas lesivas están prohibidas y son siempre nulas, por lo que si
figuran en el contrato se tendrán por no puestas. A diferencia de las anteriores,
las cláusulas limitativas son válidas, incluso aunque puedan no ser
favorables al asegurado, siempre que el mismo haya prestado su
consentimiento. La jurisprudencia del Tribunal Supremo ha establecido que las
cláusulas limitativas son aquellas que “condicionan o modifican el derecho del
asegurado a la indemnización o a la prestación garantizada en el contrato, una
vez que el riesgo objeto del seguro se ha producido”. Es decir, que
frecuentemente se incluyen en el contrato para condicionar o modificar los
derechos del asegurado ante su eventual derecho a percibir una
indemnización.
Por otro lado, las cláusulas delimitadoras, (arts. 3 y 8.3 LCS) persiguen
determinar o fijar los límites del riesgo asegurado (temporal, espacial o
cuantitativamente), describiendo las garantías y coberturas otorgadas en el
contrato. Aunque no suponen la limitación de los derechos del asegurado o
perjudicado, sí pueden ser utilizadas por la compañía aseguradora para negar
o reducir la indemnización. El Tribunal Supremo español ha señalado que
estas cláusulas delimitadoras “concretan el objeto del contrato y fijan los
riesgos que, en caso de producirse, hacen surgir en el asegurado el derecho a
la prestación por constituir el objeto del seguro”. Es decir, una cláusula de este
tipo tiene por fundamento concretar la naturaleza del riesgo e individualizarlo,
al objeto de eliminar ambigüedades. Las cláusulas delimitadoras cualificadas
(arts. 8.3 y 22.4 LCS) son aquellas que describen las “exclusiones y
limitaciones” de cobertura, así como las que establecen “las condiciones y
plazos de la oposición a la prórroga de cada parte o su inoponibilidad” y
siempre que no limiten materialmente los derechos de los asegurados, ya que
en este caso pasan a ser cláusulas limitativas.5
Al objeto de cumplir con los debidos criterios de transparencia, el Tribunal
Supremo ha fijado la exigencia de que, tanto las cláusulas limitativas como las
delimitadoras, cuenten con una redacción clara, concisa, coherente y lógica,
para que no puedan llevar a error alguno con su contenido y para la correcta
protección jurídica del tomador, la parte débil del contrato. Además, se exige
que las cláusulas delimitadoras del riesgo cubierto respeten el principio de
congruencia con el propio objeto del seguro. 6
La legislación obliga a que la relación entre las aseguradoras y sus
asegurados sea transparente, desterrando la anteriormente famosa "letra
pequeña". Por ello, tanto la prohibición de las cláusulas lesivas como la
regulación de las cláusulas limitativas y las cláusulas delimitadoras suponen
una protección para los asegurados. Para evitar los abusos y proteger sus
derechos, se exige que en su redacción, las cláusulas limitativas y las
cláusulas delimitadoras cualificadas estén especialmente resaltadas. Para ello,
deberán figurar en la póliza en negrita o en un color o tipo de letra diferente a
la del resto de cláusulas o, incluso, para su correcta notoriedad, estar
separadas físicamente del resto del clausulado. Además, las cláusulas
limitativas deberán ser firmadas expresamente por el asegurado, para que
quede constancia de su reconocimiento y aceptación (lo que suele
denominarse “segunda firma”). El asegurado deberá recibir una copia de todas
las cláusulas que configuran el contrato.
El artículo 3 de la LCS estipula también que “las condiciones generales del
contrato estarán sometidas a la vigilancia de la Administración Pública en los
términos previstos por la Ley”. En el supuesto de que el Tribunal Supremo
declare la nulidad de alguna de las cláusulas de las condiciones generales de
un contrato, la Administración Pública competente obligará a los aseguradores
a modificar las cláusulas idénticas contenidas en sus pólizas.
La Propuesta de redacción del Código Mercantil español, realizada por la
Comisión General de Codificación y publicada en 2013, establece en el artículo
591-3 que “la póliza del contrato de seguro deberá contener únicamente las
condiciones generales, especiales o particulares que sean aplicables al
contrato de seguro que suscriba el tomador del seguro” y también que “las
cláusulas que sean calificadas como abusivas por la Ley o los jueces o
tribunales serán nulas, sin perjuicio de la eficacia del resto de las condiciones
válidas del contrato”. Tal señala Tapia, A. (2017), esta redacción más sencilla
elimina la actual distinción entre las cláusulas delimitadoras del riesgo y las
cláusulas limitativas de los derechos del asegurado, que ha supuesto
frecuentes problemas de interpretación, además de añadir la nulidad
automática de las cláusulas tildadas por el juez o tribunal de abusivas. La
jurisprudencia ha reiterado que actualmente las fronteras entre las cláusulas
limitativas y las delimitadoras no son claras, e incluso hay supuestos en que
las cláusulas que delimitan el riesgo se asimilan sorprendentemente a las
limitativas de los derechos del asegurado. 7
Puede decirse que, de forma general, en América Latina la regulación
contractual del contrato de seguro no ha alcanzado todavía el nivel de
protección del que goza el asegurado en España y el resto de Europa. En
cualquier caso, algunos países sí que han legislado, siquiera de forma parcial,
para dotar de derechos al asegurado frente a las compañías aseguradoras.
Bolivia[editar]
En Bolivia el contrato de seguros está regulado en el Código de Comercio
Boliviano (CC). Aunque no comprende una ordenación específica para las
cláusulas limitativas ni las limitadoras, el art. 1013, relativo a las discrepancias
en la póliza, señala que si el tomador o asegurado encuentran que la póliza no
concuerda con lo convenido o con lo propuesto, pueden pedir la rectificación
correspondiente por escrito, dentro de los quince días siguientes a la recepción
de la póliza. Si no lo hiciera así, se consideran aceptadas las estipulaciones
expirado dicho plazo. Por el contrario, si el asegurador de no da curso a la
rectificación solicitada o mantiene silencio, se entiende aceptada en los
términos de la modificación.
El art. 1023 establece que el contrato de seguro, a excepción del de vida,
puede ser resuelto por voluntad unilateral de cualquiera de las partes
contratantes, siempre que ello se estipule en la póliza. Si es el asegurador el
que ejerce dicha facultad deberá notificar por escrito su decisión al asegurado
en su domicilio y con una antelación no menor de quince días, mientras que si
es el asegurado quien ejerza la facultad de resolver, ésta producirá sus efectos
desde su notificación escrita al asegurador.8
Chile[editar]
La regulación básica del Contrato de Seguro en Chile figura en el Título VIII del
Libro II del Código de Comercio. Entre las normas de protección al asegurado
y beneficiario, el art. 542 señala que las disposiciones que rigen al contrato de
seguro tienen carácter imperativo, salvo disposición en contrario. No obstante,
se entenderán válidas las estipulaciones contractuales que sean más
beneficiosas para el asegurado o el beneficiario.
Por otro lado, el art. 538 faculta al contratante o asegurado a retractarse de un
contrato de seguro celebrado a distancia, dentro del plazo de diez días,
contado desde que reciba la póliza, sin expresión de causa ni cargo alguno,
teniendo el derecho a la devolución de la prima que hubiere pagado. 9
Ecuador[editar]
En Ecuador, el artículo 25 de la Codificación de la Ley General de Seguros
estipula que la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros
determinará las cláusulas que obligatoriamente contendrán las pólizas, así
como las cláusulas prohibidas, las cuales carecerán de efectos y se tendrán
por no escritas en caso de existir. Las pólizas de seguro, entre otras
condiciones, deben: i) responder a normas de igualdad y equidad entre las
partes contratantes; ii) incluir una cláusula en la que conste la opción de las
partes de someter a decisión arbitral o mediación las diferencias que se
originen en el contrato o póliza de seguros; y iii) encontrarse redactadas con
caracteres tipográficos fácilmente legibles. Además, cuando las condiciones
generales de las pólizas o de sus cláusulas especiales difieran de las normas
establecidas en la legislación sobre el contrato de seguros, prevalecerán estas
últimas sobre aquellas.10
España[editar]
En España el contrato de seguro se encuentra regulado por la Ley 50/1980, de
8 de octubre, de Contrato de Seguro (LCS).11
Perú[editar]
En Perú, el art. 39 de la Ley del Contrato de Seguro (Ley nº 29946) define que
se entienden por cláusulas abusivas “todas aquellas estipulaciones no
negociadas que, aun cuando no hayan sido observadas por la
Superintendencia, causen en contra de las exigencias de la máxima buena fe,
en perjuicio del asegurado, un desequilibrio importante de los derechos y
obligaciones de las partes que se deriven del contrato”. Se considera que una
cláusula no se ha negociado cuando ha sido redactada previamente y el
contratante no ha influido en su contenido. 12
Según ese mismo artículo 39, el carácter abusivo de una cláusula subsiste aun
cuando el contratante y/o asegurado la haya aprobado específicamente por
escrito. En cualquier caso, las cláusulas abusivas son nulas de pleno derecho
por lo que se las tiene por no convenidas.
En el art. 40 se encuentran las estipulaciones prohibidas para las compañías
aseguradoras y que son nulas de pleno derecho en caso de figurar en una
póliza. Entre estas estipulaciones se encuentran las siguientes: i) renuncia de
los asegurados y/o beneficiarios a la jurisdicción y/o a las leyes que los
favorezcan; ii) la fijación de plazos de prescripción que no se adecúen a la
normatividad vigente; y iii) cláusulas que prohíban o restrinjan el derecho del
asegurado a someter la controversia a la vía judicial.
En el art. 41 se indican las prácticas abusivas y el derecho de arrepentimiento.
Por ejemplo, suponen prácticas prohibidas de comercialización i) el imponer
directa o indirectamente la celebración de un contrato de seguro, salvo los
seguros obligatorios; o ii) predeterminar el nombre de empresas de seguro a
través de contratos conexos, de manera tal que se limite la libertad de elección
del potencial asegurado.
Ese artículo 41 también establece el derecho de arrepentimiento, que posee el
tomador del seguro cuando la oferta de seguros se efectúe fuera de los locales
comerciales de las empresas de seguros, o de quienes se encuentren
autorizados a operar como corredores, o cuando la oferta sea realizada a
través de promotores de venta. En estos casos, el tomador podrá resolver el
contrato de seguro, sin expresión de causa, dentro de los quince días
siguientes a la fecha en que el tomador recibe la póliza o una nota de
cobertura provisional.

Elementos reales del contrato de seguro[editar]


Son aquellos elementos que, de no concluir, no permiten la existencia del
contrato de seguro:

 el interés asegurable
 el riesgo asegurable
 la prima
 la obligación del asegurador a indemnizar
El interés asegurable[editar]
El interés asegurable, es el objeto de seguro. Consiste en la relación
económica que existe entre el sujeto y el bien, el sujeto cuenta con la
intención de proteger un determinado bien frente a posibles riesgos o
eventos que puedan presentarse que lo llegaran a afectar, por lo que el
interés recae sobre el valor económico que se tiene sobre el bien. En el
derecho español no hay una definición legal expresa del concepto, no
obstante, la doctrina lo define como la relación entre una persona y un bien
amparado frente a un riesgo. El interés asegurado no es el objeto en sí
mismo, sino el interés con el que cuenta el tomador en él. Este interés es
subjetivo. El interés asegurable en ocasiones presenta problemas de
cuantificación, si bien hechos como incendios, inundaciones, heladas si
son cuantificables fácilmente, hay otros que presentan problemas. Un
ejemplo de ello son los seguros de vida.
REGULACIÓN
En pleno siglo XXI parece ser que la antigua regulación del 1980 se ha
quedado corta es decir la ley 50 de 1980 del Contrato de Seguro. Es así
que se ha ampliado la regulación de la materia por lo que surgió la
Directiva 2016/97 (IDD) que regula la distribución de seguros y reaseguros,
por lo que se planteó un anteproyecto de Ley de Distribución de seguros y
reaseguros privados, por ello el legislador estatal ha aprobado el proyecto
de ley 121/000022 para regular la materia. Sin embargo actualmente en
España la ley de referencia es Ley 50/1980, de 8 de octubre,
específicamente en sus artículos 25 a 33. Desde la perspectiva del artículo
25 de la Ley 50/1980 el interés es un elemento esencial del contrato, sin
interés el contrato deviene nulo. Prueba de ello es la Sentencia de la
Audiencia Provincial de Madrid Nº197/2015, Audiencia Provincial de
Madrid, Sección 21, Rec 365/2014 de 26 de mayo de 2015.
Por otro lado, el interés asegurado no puede ser contrario a la Ley, la moral
y el orden público, puesto a que contraviene el artículo 1255 del Código
Civil estatal, siendo esta disposición general. El interés nos permite
cuantificar el valor de la indemnización del daño. La citada ley en su
artículo 26 establece una conexión temporal inmediatamente anterior al
momento del siniestro.
La excepción a la regla del artículo 26 se encuentra en el artículo 28 de la
citada ley el cual establece que en el evento que de forma conjunta las
partes pacten el valor del interés asegurable que se aplicara en caso de
siniestro para su indemnización, en este caso la aseguradora solo se verá
eximida de pago en el evento que se tenga la presencia de dolo o error. Es
importante mencionar que el valor del interés asegurado, de conformidad
con el artículo 27, no puede superar lo pactado, es decir, la ‘’Suma
Asegurada’’.
Relación entre el Valor del interés asegurado y la suma asegurada:
Hay tres nociones que se aplican en tanto a la valorización del interés. El
valor inicial se refiere al momento de la formalización del contrato y este
puede ser igual durante toda la duración del contrato. El valor final, es
aquel inmediatamente anterior al siniestro y viene fijado por el artículo 26
de la Ley 50/1980. El valor final es muy importante a la hora de determinar
la indemnización. Sin perjuicio de las reglas de artículo 28 anteriormente
mencionadas, aquí en este caso rige la voluntad de los contratantes con el
límite en el artículo 1255 CCE y el enriquecimiento injusto. El valor residual,
es el valor de la cosa en el momento que se ha producido el siniestro.
Teniendo esto en cuenta, el valor que el tomador le atribuye a los bienes se
denomina suma asegurada, y se encuentra ligada con el interés
asegurable.
Esta suma asegurada establece el monto máximo que el asegurador se
verá en la obligación de cumplir, dependiendo de esta suma se asignará el
valor de la prima. Para establece un valor para el interés asegurado, la
jurisprudencia española mediante sentencia STS 3244/2013 del 23 de
mayo indica que el valor que se le debe otorgar corresponde según su uso
y el estado en el que se encuentre, esto para evitar un enriquecimiento sin
causa del tomador y darle cumplimiento a lo establecido en el artículo 26
de la ley 50 de 1980.
La suma asegurada puede presentar tres escenarios, el primero es que el
valor del interés asegurable y la suma asegurable coincida, el segundo es
que se genere un sobreseguro donde la suma asegurada es mayor al
interés asegurado y el tercero es el infraseguro donde la suma asegurada
es inferior al valor del interés asegurado.
COLOMBIA Para el caso de Colombia, el interés asegurable se encuentra
regulado en el Código de Comercio en los artículos 1045, donde se
menciona como un elemento esencial del contrato de seguro sin el cual se
genera su nulidad, tal como se encuentra resaltado por la sentencia de la
Corte Constitucional de Colombia T240/2016. Adicionalmente en el artículo
1083 del Código de Comercio se establece el interés asegurable para los
seguros de daños, donde el interés asegurable radica en cabeza del
tomador quien es el que cuenta con un interés económico como lo resalta
la sentencia del 3 de abril de 2017 de la Corte Suprema de Justicia, Sala
de Casación Civil con radicado No. 11001-31-03-023-1996-02422-01. En
concordancia con lo establecido en el derecho español este interés debe
existir al momento del siniestro e incluso desde la firma del contrato,
además debe ser lícito y su pago no puede generar un enriquecimiento
ilícito, incluyendo como requisito de este que debe poder ser estimable en
dinero para de esta forma determinar el cubrimiento y el valor de la prima.
PANAMÁ En Panamá se menciona el interés asegurable dentro del Código
de Comercio en su artículo 944 como: ``El seguro puede tener por objeto
todo interés estimable en dinero y toda clase de riesgo, no mediando
prohibición expresa de la ley. (…)´´ Complementado con la Ley 12 de 2012
que reemplazó a la Ley 59 de 1996, la cual regula la actividad de seguros y
dictan otras disposiciones, se refiere específicamente a la regulación de los
contratos de seguro, se distingue que es necesario para constituir un
contrato de seguro, el pactar el interés que es susceptible a un valor
pecuniario para evitar irregularidades, si no se indica el interés esto será
nulo tal como lo menciona dentro del contrato de seguro de daños en su
artículo 996 estipula que:
``Artículo 996. Es nulo el contrato de seguro si la persona que ha hecho
asegurar para sí o aquella por cuya cuenta otro ha verificado el seguro, no
tiene interés en la cosa asegurada al tiempo del contrato, a no ser que en
este caso se estipule la condición de que lo tendrá más tarde. ´´
La falta de interés en la cosa de otra parte constituye causa de nulidad del
contrato de seguro, tal como se desprende de los artículos 996 y 1004 del
Código de Comercio. Es evidente que el seguro puede ser contratado por
cuenta propia o por cuenta de otro (artículo 1003 del Código de Comercio),
pero en todo caso (artículo 1004 del mismo Código) el asegurado debe
tener interés en el seguro, lo que tiene una connotación obvia, pero que
tiene trascendencia más acusada en el caso que la póliza de seguro sea a
favor o por cuenta de otro. (Panamá veinticinco (25) de noviembre de dos
mil dos (2002). Corte Suprema De Justicia. Sala De Lo Civil. Registro
Judicial de noviembre de 2002, P. 251.) Al igual que el Derecho Español,
no existe una definición legal expresa del interés asegurable, pero se
encuentra su significado en la doctrina.
ECUADOR
El interés en el contrato de seguros en Ecuador. El interés es uno de los
componentes más importantes de esta modalidad contractual siendo el
vínculo que proviene de la relación jurídica - económica que existe entre el
solicitante del seguro y el objeto del contrato. Dentro de este contrato, sería
necesario que suceda el acto desfavorable o llamado siniestro para que se
lleve a cabo el servicio. Este a su vez servirá como legitimación para exigir
la indemnización del daño. Siempre será necesario pactar el interés dentro
del contrato, caso contrario será nulo. Sin interés no hay contrato. En
Ecuador, se diferencia el interés en el seguro por daños se exige un interés
desde que el asegurador asume el riesgo hasta que ocurra el siniestro . El
interés es un elemento esencial, a pesar de ello, es poco mencionado por
la jurisprudencia ecuatoriana, aunque fue incorporada en el Código de
Comercio por el Decreto Supremo de la Junta Militar de Gobierno No. 1147
de 29 noviembre de 1963. Por lo tanto, como el sistema jurídico español
será necesario que se pacte el interés para cuando suceda el hecho
siniestro y este a su vez deberá ser lícito y no generar un pago
injustificado.
El riesgo[editar]
Artículo principal: Riesgo

La finalidad del seguro consiste en proporcionar seguridad económica


contra el riesgo, esta finalidad se consigue no por la supresión del
acontecimiento temido (fuego, muerte, enfermedad, etc.), sino por la
certeza de tener una compensación económica cuando se produzca el
evento dañoso temido.
Desde el punto de vista jurídico, el riesgo viene a ser un elemento esencial
del contrato y consiste en un acontecimiento incierto en cuanto al hecho
mismo o en cuanto al momento de su realización, o respecto a la cuantía
del efecto. El riesgo, según expone Garrigues, es la posibilidad de que por
azar ocurra un hecho que produzca una necesidad patrimonial. Esta
necesidad patrimonial puede ser concreta, como ocurre en los seguros
contra daños; o abstracta, como ocurre en los seguros de personas o,
mejor dicho, en los seguros de sumas, especialmente en el seguro sobre la
vida.
Sin riesgo, no puede existir seguro, porque al faltar la posibilidad de que se
produzca el evento dañoso, ni podrá existir daño ni cabrá pensar
en indemnización alguna. El riesgo presenta ciertas características que son
las siguientes :

 Es incierto y aleatorio.
 Posible. Lo imposible no origina riesgo. Debe ser incierto, porque si
necesariamente va a ocurrir, nadie asumiría la obligación de repararlo.
 Es concreto.
 Es lícito.
 Es fortuito.
 Es de contenido económico.
En el contrato de seguro, el asegurador no puede asumir el riesgo de una
manera abstracta, sino que este deber ser debidamente individualizado, ya
que no todos los riesgos son asegurables, es por ello que se deben
limitarse e individualizarse, dentro de la relación contractual.
La prima o precio de seguro[editar]
La prima es uno de los elementos indispensables del contrato de seguro.
Es el precio del seguro o contraprestación, que establece una compañía de
seguros calculada sobre la base de cálculos actuariales y estadísticos
teniendo en cuenta la frecuencia y severidad en la ocurrencia de eventos
similares, la historia misma de eventos ocurridos al cliente, y excluyendo
los gastos internos o externos que tenga dicha aseguradora.
Salvo pacto contrario, si no se ha pagado la prima antes de producirse el
desastre o accidente, el asegurador se libera de la obligación contraída en
el contrato. También, salvo pacto en contrario, es pagada en dinero; su
pago es de carácter obligatorio para el tomador o contratante según las
condiciones establecidas en la póliza de seguros.
La obligación del asegurador a pagar la suma
asegurada[editar]
Este elemento resulta trascendente porque representa la causa de la
obligación que asume el tomador de pagar la prima correspondiente.
Debido a que este se obliga a pagar la prima porque aspira que
el asegurador asuma el riesgo y cumpla con pagar la indemnización en
caso de que el siniestro ocurra.
Esta obligación depende de la realización del riesgo asegurado. Esto no es
sino consecuencia del deber del asegurador de asumir
el riesgo asegurable. Y si bien puede no producirse el siniestro, ello no
significa la falta del elemento esencial del seguro que ahora nos ocupa, por
cuanto este se configura con la asunción del riesgo que hace
el asegurador al celebrar el contrato asegurativo, siendo exigible la
prestación indemnizatoria sólo en caso de ocurrir el siniestro.

Tipos de seguros[editar]
Existen gran cantidad de clases de seguros, que pueden ser clasificados
de la siguiente forma:
Seguro de intereses[editar]

 Por el objeto: el interés puede ser sobre un bien determinado, sobre un


derecho determinado a un bien o derivado de un bien y sobre todo
el patrimonio.
o Seguro contra incendio:Aquel que garantiza al asegurado la entrega
de la indemnización en caso de incendio de sus bienes
determinados en la póliza o la reparación o resarcimiento de los
mismos.
o Seguro contra robo: Aquel en el que el asegurador se compromete
a indemnizar al asegurado por las pérdidas sufridas a consecuencia
de la desaparición de los objetos asegurados.
o Seguro de transporte:Aquel por el que una entidad aseguradora se
compromete al pago de determinadas indemnizaciones a
consecuencia de los daños sobrevenidos durante el transporte de
mercancías.
 Por la clase del interés asegurado: puede ser sobre el interés del capital
y el interés de la ganancia.
Seguro de personas[editar]
Artículos principales: Seguro de personas  y  Seguro de vida.

 En sentido estricto: Seguro sobre la vida humana - Es aquel en el que


el pago por el asegurador de la cantidad estipulada en el contrato se
hace dependiendo del fallecimiento o supervivencia del asegurado en
una época determinada.
 En sentido amplio, a los seguros que cubren un acontecimiento que
afecta la salud o integridad corporal.
Otros seguros[editar]

 Seguro complementario: Aquel que se incorpora a otra con objeto de


prestar a la persona asegurada en ambos una nueva garantía o ampliar
la cobertura preexistente.
 Seguro de enfermedad: Es aquel en virtud, en caso
de enfermedad del asegurado, se le entrega
una indemnización prevista previamente en la póliza.
 Seguro de orfandad: Aquel que tiene por objeto la concesión de
una pensión temporal a favor de los hijos menores de 18 años en caso
de fallecimiento del padre o de la madre de los que dependan
económicamente.
 Seguro acumulativo: Aquellos en el que dos o más entidades de
seguros cubren independientemente y simultáneamente un riesgo.
 Seguro contra todo riesgo: Aquel en el que se han incluido todas
las garantías normalmente aplicables a determinado riesgo.
 Seguro de accidentes: Aquel que tiene por objeto la prestación de
indemnizaciones en caso de accidentes que motiven
la muerte o incapacidad del asegurado, a causa de actividades
previstas en la póliza. A veces obligatorios para obtención de visas,
según el territorio.
 Seguro de asistencia de viajes: Aquel seguro conducente a resolver las
incidencias de diversa naturaleza que le hayan surgido durante
un viaje.
 Seguro de automóviles: Aquel que tiene por objeto la prestación de
indemnizaciones derivadas de accidentes producidos a consecuencia
de la circulación de vehículos.
 Seguro colectivo: Aquel contrato de seguro sobre personas, que se
caracteriza por cubrir mediante un solo contrato múltiples asegurados
que integran una colectividad homogénea.
 Seguro de Responsabilidad Civil Profesional : Una especialización
del Seguro de Responsabilidad Civil que cubre los daños que se puede
causar a un tercero en el ejercicio profesional.
Seguros obligatorios[editar]
La ley suele establecer determinados seguros con carácter obligatorio.
Ejemplos de seguros obligatorios por ley son los siguientes:

 Seguro obligatorio de vehículos, que es un seguro básico del ramo más


amplio del seguro del automóvil. Es de obligatoria suscripción gracias al
Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre;
 Seguro de perros considerados peligrosos;
 Seguros deportivos: Cubren las actividades deportivas, entrenamientos
y competencias, desarrolladas bajo la supervisión y/o autorización de la
institución por la cual fue contratada la cobertura y durante la vigencia
señalada en la póliza;
o Seguro de caza: La mínima cobertura que puede conseguir es la
póliza de responsabilidad civil del cazador que cubre los daños
involuntarios que pudiese ocasionarle a otros durante la actividad de
la caza.
o Seguro de buceo: La mayoría incluyen rehabilitación, asistencia
quirúrgica, medicación, gastos así como los de prótesis o similares.
Algunas pólizas establecen una profundidad máxima a la que puede
descender el asegurado.
o Seguro de bicicleta: seguro deportivo no obligatorio; seguro de
responsabilidad civil; para obtenerlo, es necesario afiliarse a la
entidad y registrar la bicicleta;
o Seguro de esquí: seguro deportivo no obligatorio; mínimo seguro de
responsabilidad civil;
o Seguros de quad: un quad necesita contar con un seguro de
responsabilidad civil obligatoria para circular;
 Seguro de daños materiales o de caución: los poderes
públicos entienden que la peligrosidad de ciertas actividades es
suficiente para obligar a quien las efectúa a contratar un seguro que
proteja a terceras personas de los daños que se puedan causar. 13
Otros contratos pueden venir obligados por un contrato anterior. Es muy
habitual en una hipoteca tener que asegurar el bien hipotecado a favor
del acreedor.[cita  requerida]
Seguros poco comunes[editar]
Algunos ejemplos menos frecuentes son:

 Asegurar una parte del cuerpo humano: las piernas, el pecho, la nariz,


etcétera.
 Asegurar un sorteo. Si sale premiado, lo paga la aseguradora; si no
sale, la aseguradora ha ganado.
 Seguro de vehículos de duración un día. Por
ejemplo, vehículos antiguos que se conducen uno o pocos días al año.
 Seguro de título inmobiliario. También llamado seguro de título, es un
tipo de seguro creado en los Estados Unidos para proteger toda clase
de compraventa inmobiliaria o gravamen sobre inmueble. Según Carlos
Odriozola, autor del primer libro escrito sobre el tema en castellano, El
seguro de título inmobiliario, el seguro de título es un convenio
de indemnización, pues colateralmente a una operación principal, que
puede ser la compraventa o la hipoteca, la aseguradora se obliga
a indemnizar al asegurado en el caso de que éste tuviera alguna
pérdida causada por acciones incoadas por un tercero. [cita  requerida]
LOS CONTRATOS DE SEGURO VINCULADOS A LOS
PRÉSTAMOS HIPOTECARIOS[editar]
1. Que es un contrato de seguro

En la actualidad es común que se decida asegurar aspectos básicos y


diarios de nuestra vida, ya sea por una necesidad derivada de una
obligatoriedad que la propia norma establece - como por ejemplo el artículo
segundo del Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre, por el que
se aprueba el texto refundido de la Ley sobre responsabilidad civil y seguro
en la circulación de vehículos a motor- como por decisión propia -como los
seguros médicos-.
El propósito siempre es compartido, cubrirnos de un daño incierto que
pueda suceder y podamos padecer -artículo primero de la Ley 50/1980 de
8 de octubre que derogó el Código de Comercio, apoderándose de la
regulación en materia de seguros, en adelante LCS-.
Los contratos de seguros, se clasifican en función de los riesgos que pueda
sufrir el bien que se pretenda proteger y se dividen de la siguiente forma:

 Seguro de daños -se asegura el patrimonio, un crédito o una cosa-.

 Seguro de personas -se asegura la vida de la persona en todo su


alcance, pues, en la presente clasificación se engloba la asistencia
sanitaria, accidentes, etc-.
1.1. Contrato de seguro, un contrato de adhesión
Debemos mencionar que el contrato de seguro es considerado un contrato
de adhesión ya que cumple como los requisitos establecidos la Ley 7/1998,
de 13 de abril, sobre condiciones generales de la contratación, en el
Artículo 1. Ámbito objetivo. Que señala que: 1. Son condiciones generales
de la contratación las cláusulas predispuestas cuya incorporación al
contrato sea impuesta por una de las partes, con independencia de la
autoría material de las mismas, de su apariencia externa, de su extensión y
de cualesquiera otras circunstancias, habiendo sido redactadas con la
finalidad de ser incorporadas a una pluralidad de contratos. Y 2. El hecho
de que ciertos elementos de una cláusula o que una o varias cláusulas
aisladas se hayan negociado individualmente no excluirá la aplicación de
esta Ley al resto del contrato si la apreciación global lleva a la conclusión
de que se trata de un contrato de adhesión.
De acuerdo al autor VÍCTOR RUIZ OLIACH: “El contrato de seguro es, un
contrato de adhesión. Por tanto, al ser un contrato realizado en masa se
caracteriza por el uso y empleo de las llamadas condiciones generales.
Bajo el nombre de condiciones generales se hace referencia a aquellas
cláusulas predispuestas e impuestas unilateralmente por una de las partes
sin que sea posible la negociación individual de las mismas. El empleo de
las condiciones generales tiene como finalidad la incorporación de las
mismas a una pluralidad de contratos que se concluirán, o al menos esa es
la pretensión del predisponente, con una generalidad de individuos”.
El autor antes mencionado señala que los beneficios de la utilización de las
condiciones generales responden a razones de economía y tiempo. Y
establece que: “Por un lado, permiten reducir los costes de tramitación y
formalización del contrato en cuestión, y de ello resultan beneficiados tanto
el predisponente como el adherente. Por otro lado, se produce una mayor
agilidad a la hora de concluir el contrato, favoreciendo especialmente al
adherente, en nuestro caso el asegurado, quién ve satisfecho su deseo de
cubrir su interés asegurable frente aquellos riesgos que lo amenazan”.
2. Tipología de contratos de seguros vinculados los préstamos
hipotecarios[editar]
Ciertos riesgos, como el riesgo al impago del crédito o a los daños que
puede sufrir el inmueble hipotecado ha provocado a lo largo del tiempo,
que las entidades financieras prestamistas recurrieran a ciertas prácticas
para paliar esos  potenciales efectos negativos.
Son productos adicionales y complementarios al seguro del crédito
hipotecario que conllevan un refuerzo de la posición del acreedor
hipotecario y una mayor inversión de cara al deudor que, como veremos,
jamás su contratación debería considerarse como un requisito inevitable
para poder formalizar el préstamo hipotecario.
Es decir, el banco no podrá imponer al cliente la contratación de estos
seguros vinculados a la hipoteca que la misma entidad oferta, de forma
obligatoria, al contrario de lo que han querido hacer creer al consumidor a
lo largo del tiempo.
A continuación serán desarrollados algunos de estos seguros vinculados al
crédito hipotecario más comunes.
2.1. Los contratos de seguro vinculados a la persona
Los contratos de seguro vinculados a la persona, cuando se aborda el
tema de contratos de seguro vinculados al crédito hipotecario normalmente
se suele hacer referencia al mundialmente conocido seguro de vida. Dicho
contrato en un principio tendría la finalidad de compensar económicamente
al beneficiario del seguro, en caso de producirse el riesgo asegurado,
entendido como la muerte del la persona asegurada por el contrato. En
este caso, aunque a efectos prácticos podría considerarse lo mismo, lo que
en el fondo aseguraría este contrato de vida vinculado al crédito hipotecario
sería el interés del banco y no el del tomador, pues a la entidad financiera
lo que le interesa es garantizar que el pago del préstamo se va a efectuar
por cuantos medios sea posible.
En esa línea cabe destacar el seguro de amortización del crédito
hipotecario, el cual garantiza al acreedor hipotecario el pago del capital
pendiente de amortización en caso que padezca de invalidez permanente y
absoluta o éste fallezca. Dicho seguro presenta una naturaleza compleja
pues los riesgos que cubre son de distinta naturaleza, desde una cobertura
coincidente con el seguro de vida, cubriendo el fallecimiento; una cobertura
similar a los seguros de personas cubriendo accidentes, invalideces y
enfermedades, llegando incluso a contemplarse en la póliza una posible
situación de desempleo del asegurado.
Anteriormente la entidad financiera si podría obligarte a contratar dicho
seguro de vida vinculado a la hipoteca para poder formalizar el contrato de
préstamo, pero a raíz de la entrada en vigor de la Ley 5/2019, de 15 de
marzo, reguladora de los contratos de crédito inmobiliario. En su artículo 17
“El prestamista no podrá cobrar comisión o gasto alguno por el análisis de
las pólizas alternativas que se le presenten por el prestatario. La
aceptación por el prestamista de una póliza alternativa, distinta de la
propuesta por su parte, no podrá suponer empeoramiento en las
condiciones de cualquier naturaleza del préstamo.”.
En definitiva, lo que pretende evitar la anterior normativa es que los bancos
puedan vender al usuario otros servicios de seguro que ellos mismos
ofrecen, con claros fines lucrativos y en segundo lugar, prevenir que la
aceptación por parte del prestatario de otros seguros distintos a los
ofrecidos por parte de dicha entidad le comporte cualquier tipo de perjuicio
de cara a la contratación del préstamo.
Como conclusión a la contratación del seguro de vida vinculado al crédito
hipotecario, podemos añadir que si bien actualmente no nos puede ser
impuesto, el tomador lo puede contratar sin ningún problema y podría
considerarse una decisión acertada, pero en ningún caso el banco podrá
forzar al prestatario a su contratación como condición indispensable para la
contratación del préstamo.
2.2. Los contratos de seguro vinculados a la vivienda
Podríamos considerar que se trata de la cobertura más lógica y coherente,
pues, en la misma se pretende asegurar los daños que pueda padecer el
bien inmueble que ha sido hipotecado.
No debe olvidarse que el propósito de realizar una hipoteca, es la
obtención de crédito para adquirir un bien inmueble y que realmente, no se
ostenta la propiedad del bien hasta que el crédito está satisfecho, por lo
que, es evidente que la entidad bancaria, quiere asegurar su propiedad por
lo que pueda suceder -ya sea un proceso judicial, una catástrofe...-.
En definitiva, se pretende proteger una garantía que podría desaparecer
por un riesgo futuro e incierto, quedando atrás el mismo al realizarse la
cobertura.
Mencionar, que la misma norma hipotecaria en su articulado ciento once
prevé el alcance de la hipoteca, dejando fuera de la misma los objetos
muebles del bien hipotecado así como sus frutos, por lo que, la entidad
bancaria si asegura el bien, ya se vincula directamente con el artículo tres
cientos treinta y cuatro apartado tercero del Código Civil Español.
No debe olvidarse, que nos encontramos ante una accesoriedad, pues,
cuando el préstamo esté pagado en su totalidad, el seguro desaparece,
extinguiéndose la obligación entre ambas partes, pues, la entidad ya no
sería beneficiaria del seguro, ni el titular del préstamo asegurado.
Si bien es cierto, que debe ser una posibilidad potestativa añadir estos
seguros dentro del contrato de préstamo hipotecario, en la mayoría de los
casos, es una situación predispuesta, es decir, nos encontramos ante un
contrato de adhesión, pues, es requisito indispensable contratar el seguro
para poder efectuar el préstamo con el banco.
Lo anterior, pone de manifiesto las malas prácticas bancarias, ya que, el
asegurado, debe tener tanto como consumidor como por persona que
contrata un servicio -que en este caso es la cobertura de un riesgo que
pueda sufrir el inmueble- la posibilidad de elección y contratación con toda
la libertar de contratar la compañía que considere.
No obstante, hay que mencionar que la norma no hay ningún precepto que
obligue a asegurar la vivienda o contratar cualquier tipo de seguro con
carácter obligatorio, por lo que realmente, el deudor de a hipoteca, no debe
considerarlo como un requisito inexcusable.
Si hacemos mención a las sujetos que contratan la hipoteca encontramos a
los deudores hipotecantes, deudores no hipotecantes y fiadores y avalistas,
por lo que, ¿El seguro debe vincularles y protegerles?
Si analizamos los artículos cuarenta a cuarenta y dos de la LCS, donde en
los mismos se hace especial mención a los acreedores hipotecarios, nos
da la respuesta, reconociendo solo la indemnización por daños al
propietario del bien hipotecado, por lo que, el mismo contrato de seguro
únicamente y expresamente vincula a quien consta como titular del
préstamo hipotecario, no existiendo cualquier otro beneficiario o
asegurado.
En relación con el pago de la prima, al encontrarnos ante un seguro que
está vinculado al importe de una hipoteca, en los supuestos donde el
asegurado impague alguna de las cuotas, el artículo cuarenta y dos de la
LCS nos expone que el acreedor hipotecario, es decir, la entidad bancaria,
podrán hacer frente de la cuota impagada inclusive cuando el asegurado
se opusiera.
Una vez analizados los rasgos más característicos de este tipo de
contratos, se debe hablar de la compañía aseguradora. Al estar frente a
contratos impuestos, la misma también lo es.
En algunos casos, la misma ya se contempla en el mismo préstamo
hipotecario, mientras que en otras ocasiones se informa a posteriori al
cliente. Lo expuesto, hace colisionar directamente con el artículo uno
apartado a de la Ley de Defensa de la Competencia, donde en la misma se
prohíbe cualquier acuerdo o práctica que tenga como propósito restringir la
competencia en el sector del servicio que se pretende dar, vulnerando
flagrantemente las exigencias previstas por el artículo cinco de la Ley de
Competencia Desleal causando también un perjuicio al consumidor y parte
débil de la relación contractual.
2.3. Los contratos de seguro vinculados a la inversión
Con respecto a los contratos de seguro vinculados a la inversión,
comprendiendo en esta categoría productos como los planes de pensiones,
nos encontramos en la misma tesitura que con respecto a las anteriores
categorías de seguros vinculados al préstamo hipotecario. Eso significa
que si bien pueden ser contratados simultáneamente con el préstamo
hipotecario siendo su contratación incluso aconsejable esta no puede ser
obligatoria en base a los anteriores preceptos citados.
Debemos tener en cuenta que contratar como vinculación a un contrato de
préstamo hipotecario un plan de pensiones, puede ofrecer al prestatario
bonificaciones con respecto a la hipoteca contratada.
La mayor diferencia y característica que muestra el plan de pensiones es
que éste, se trata de un producto de inversión, lo que en resumidas
cuentas significa que en base al pago de una cuota periódica a lo largo de
la vida laboral del trabajador supondrá tener acceso a una renta extra
durante el periodo de jubilación.
Entonces, la contratación del citado plan de pensiones vinculado a la
hipoteca, permitirá que el prestamista se beneficie de un cierto ahorro, en
muchas ocasiones irrisorio, en el pago del préstamo, que puede consistir
en un pequeño porcentaje del principal objeto de préstamo.
Por último, hay que añadir que aún significar una buena opción contratar
un plan de pensiones vinculado a una hipoteca, pues al fin y al cabo se
trata de una inversión que en el futuro va a ser beneficiosa para el cliente,
debemos hacer mención al tan recurrente precepto como es el siguiente:
“La aceptación por el prestamista de una póliza alternativa, distinta de la
propuesta por su parte, no podrá suponer empeoramiento en las
condiciones de cualquier naturaleza del préstamo.”. Es decir, que la
contratación del plan de pensiones vinculado a la hipoteca, aún poder ser
beneficiosa para el prestatario, no puede ser de obligada contratación y
además, su no contratación, no puede acarrear efectos perjudiciales con
respecto a sí efectivamente se contratara dicho plan.

Agente de seguros[editar]
El agente de seguros es el intermediario entre la compañía y el cliente, y
para poder intermediar deberá contar con una autorización tanto de la
compañía que representa como de un órgano gubernamental que lo vigila.
Está autorizado para verificar que el riesgo existe y que está en
condiciones de ser asegurado.
- Mediadores de seguro en España
Los mediadores de seguros, tienen la labor de asesorar y/o aconsejar al
cliente, a la hora de contratar un seguro, acerca de las especialidades en el
contenidas, coberturas, así como todas y cada una de las posibles
consecuencias y características en él contenidas, es decir, todos los
riesgos así como ventajas y desventajas de dicha contratación, que
permitan al tomador, tomar la mejor decisión de cara a sus intereses
particulares (así como a los de la figura de asegurado y beneficiario, en
casos en los que el tomador y dichas figuras no sean la misma).
Como recogen diferentes autores, dentro de la figura de mediador de
seguros (pudiendo ser tanto personas físicas como jurídicas), hemos de
diferenciar en función de la relación que desempañen con las compañías
de seguros, a varios sujetos distintos, aunque como señala el artículo 135
del Real Decreto-ley 3/2020, de 4 de febrero, de medidas urgentes por el
que se incorporan al ordenamiento jurídico español diversas directivas de
la Unión Europea en el ámbito de la contratación pública en determinados
sectores, de seguros privados, de planes y fondos de pensiones, del
ámbito tributario y de litigios fiscales, principalmente son dos, los agentes
de seguros y los corredores de seguros, hablaremos de otras figuras.
Los agentes de seguros, los cuáles pueden trabajar para una o más
compañías aseguradoras, es decir, exclusivos o vinculados
respectivamente, pueden ser personas físicas o jurídicas que mediante la
firma de un contrato de agencia con una o varias entidades aseguradoras,
se comprometen frente a estas a realizar la actividad de distribución de
seguros en los términos acordados en dicho contrato[1].
Los corredores de seguros, los cuáles a diferenciar de los anteriores no
mantienen vínculos con las entidades aseguradoras, si no que asesoran de
manera independiente, profesional e imparcial acerca del propio contrato
de seguro a suscribir. Para ello, ofrecen a sus clientes recomendaciones
basadas en los perfiles de los mismos basados en análisis objetivo y
personalizado, pero que en ningún caso vienen las mismas influidas por las
compañías aseguradoras, ya que no se establece ningún nexo de relación
o contractual con las mismas, pudiendo ser tanto personas físicas como
jurídicas[2]. Además, han de cumplir los requisitos del artículo 157 del Real
Decreto-ley 3/2020, de 4 de febrero, de medidas urgentes por el que se
incorporan al ordenamiento jurídico español diversas directivas de la Unión
Europea en el ámbito de la contratación pública en determinados sectores,
de seguros privados, de planes y fondos de pensiones, del ámbito tributario
y de litigios fiscales.
Pero también otros como, el operador de banca-seguros, el cuál ejerce su
labor a través de las redes de distribución que tienen las entidades de
crédito, y que pueden constituirse con dichas entidades tanto de manera
exclusiva como de manera vinculada.
Y tampoco debemos obviar la figura de los colaboradores externos de los
mediadores de seguros (artículo 137 del Real Decreto-ley 3/2020, de 4 de
febrero, de medidas urgentes por el que se incorporan al ordenamiento
jurídico español diversas directivas de la Unión Europea en el ámbito de la
contratación pública en determinados sectores, de seguros privados, de
planes y fondos de pensiones, del ámbito tributario y de litigios fiscales), los
cuáles ayudan a la distribución y comercialización de dichos productos, por
cuenta de los propios mediadores y bajo la responsabilidad y dirección de
estos últimos, y dónde la Dirección General de Seguros y Fondos de
Pensiones establecerá las líneas generales y principios que han de cumplir
respecto a programas para su formación (contenido, organización y
ejecución). Realizándose, en definitiva, por estos colaboradores, aquellas
funciones acordadas contractualmente con el mediador en cuestión, en el
asesoramiento o asistencia, formalización del contrato, así como en caso
de siniestro, entendiendo que el mediador no puede ser un simple enlace
entre aseguradora y colaborador externo, de tal manera que delegue y
permita que este último sea el que realice todo el trabajo[3].
Las propias compañías aseguradoras son conscientes de la importancia
creciente de los mediadores y tratan de posicionar favorablemente su
imagen para acercarla a los clientes. En este sentido que remos resaltar la
función del corredor ya que las obligaciones y exigencias a las que está
sometida son mayores que las de los agentes y operadores de seguros, lo
que se traduce en una serie de ventajas para el asegurado como la
garantía de objetividad y la gestión central de todos los trámites entre otras.
Es un asesor imparcial e independiente, de cuyos conocimientos y
servicios se beneficia el asegurado. La ley otorga al corredor de seguros la
facultad de representación de su cliente ante la compañía, y le impone el
no tener ningún vínculo ni signo que suponga apego ninguno con las
entidades aseguradoras.
Obligaciones de los mediadores de seguros
1) Generales
Las personas mediadoras o profesionales de la mediación de seguros
ofrecerán información veraz y suficiente en la promoción, oferta y
suscripción de los contratos de seguro y, en general, en toda su actividad
de asesoramiento. En toda publicidad y documentación mercantil de
mediación de seguros privados, ya sea en papel, ya sea utilizando
cualquier técnica de comunicación a distancia o contrato a distancia,
deberán destacar las expresiones y menciones establecidas en la Ley
26/2006, y en todo caso se deberá hacer constar el número de inscripción
en el Registro administrativo especial. Antes de iniciar su actividad,
deberán figurar inscritos en el Registro administrativo especial. 2) De
información
Antes de la celebración de un contrato de seguro, la persona mediadora de
seguros deberá, como mínimo, proporcionar a la clientela, entre otros
aspectos, la siguiente información: su identidad; su dirección; el Registro
en el que esté incluido; los procedimientos previstos que permitan a las
personas consumidoras y otras partes interesadas presentar quejas sobre
los intermediarios de seguros y de reaseguros y, en su caso, sobre los
procedimientos de resolución extrajudiciales; el tratamiento de sus datos de
carácter personal. El deber de información previo también será exigible con
ocasión de la modificación o prórroga del contrato de seguro si se han
producido alteraciones en la información inicialmente suministrada. No será
obligatorio facilitar la información prevista con anterioridad cuando se trate
de mediación de un gran riesgo. 3) De atender y resolver quejas y
reclamaciones
Las entidades aseguradoras, respecto de la actuación de sus agentes de
seguros y operadores de banca-seguros, los corredores de seguros, ya
sean personas físicas o jurídicas, las sucursales en España de mediadores
de seguros y los mediadores de otros Estados miembros del Espacio
Económico Europeo que actúen en España, están obligados a atender y
resolver las quejas y reclamaciones que su clientela pueda presentar,
relacionadas con sus intereses y derechos legalmente reconocidos,
conforme a esta Ley y la normativa sobre protección de la clientela de
servicios financieros (Orden ECO/734/2004, de 11 de marzo, sobre
departamentos y servicios de atención al cliente y el defensor del cliente de
las entidades financieras, y Orden ECC/2502/2012, de 16 de noviembre,
por la que se regula el procedimiento de presentación de reclamaciones
ante los servicios de reclamaciones del Banco de España, la Comisión
Nacional del Mercado de Valores y la Dirección General de Seguros y
fondo de Pensiones). Los departamentos y servicios de atención a la
clientela de las entidades aseguradoras atenderán y resolverán las quejas
y reclamaciones que se presenten en relación con la actuación de sus
agentes de seguros y operadores de banca-seguros. Las personas
corredoras de seguros, sociedades de correiduría de seguros y las
personas mediadoras de seguros residentes o domiciliadas en otros
Estados del Espacio Económico Europeo que ejerzan en España en
régimen de derecho de establecimiento o en régimen de libre prestación de
servicios deberán contar con un departamento o servicio de atención al
cliente para atender y resolver las quejas y reclamaciones, salvo que
encomienden la atención y resolución de la totalidad de las quejas y
reclamaciones que reciban a una persona o entidad defensora de la
clientela. Persona o entidad defensora de la clientela.Entidad o persona
experta independiente de reconocido prestigio, en la que cabe la
posibilidad de su designación (bien individual, bien agrupadas por ramos
de seguro, proximidad geográfica, volumen de negocio o cualquier otro
criterio) por las entidades aseguradoras, en relación con sus agentes de
seguros y operadores de banca-seguros, y los corredores de seguros. A
esta entidad o persona corresponderá:
La atención y resolución de las quejas y reclamaciones que se sometan a
su decisión. Promover el cumplimiento de la normativa en materia de
transparencia y protección de la clientela y de las buenas prácticas y usos
financieros. La decisión de esta entidad o persona experta favorable a la
reclamación vinculará a la persona mediadora, o a la entidad aseguradora
en el caso de actuaciones de agentes de seguros u operadores de banca-
seguros (vinculación que no será obstáculo para la vía judicial, otros
mecanismos de resolución de conflictos ni a la protección administrativa).
Protección administrativa de la clientela de los servicios financieros. La
clientela de servicios financieros podrá presentar quejas y reclamaciones
relacionadas con sus intereses y derechos legalmente reconocidos, ante el
órgano administrativo y conforme al procedimiento establecido en la
normativa sobre protección de la clientela de los servicios financieros.
Cuando se trate de quejas y reclamaciones relativos a la actuación de
mediadores de seguros residentes o domiciliados en España y de
sucursales en España de mediadores de seguros en otros países del
Espacio Económico Europeo, será imprescindible acreditar haber
formulado la queja o reclamación previamente, por escrito, ante el
departamento o servicio de atención a la clientela o, en su caso, ante la
persona o entidad defensora de la clientela.

- Mediadores de Seguro en Colombia


En Colombia pueden ser intermediarios de seguros los corredores y
agentes[4]. De acuerdo con el artículo 1347 y del Código de Comercio
colombiano, los corredores de seguros son sociedades cuyo objeto sea
exclusivamente ofrecer cualquier tipo de seguros a título de intermediario
entre la aseguradora y el asegurado. La regulación de los corredores de
seguros se encuentra contenida principalmente en el estatuto orgánico del
sistema financiero, en la Ley 510 de 1999.
Según lo expresado por la Corte Suprema de Justicia, los corredores de
seguros, más allá de su labor de ofrecer seguros y promover la celebración
de los contratos de seguros, desarrollan actividades adicionales antes,
durante y después de la celebración del contrato de seguros, en efecto, la
labor del corredor también comprende la asistencia del asegurado para el
aviso de los siniestros ocurrido en la vigencia de las pólizas, asesoría
integral a fin de modificar o actualizar las condiciones del contrato de
seguros, cobro de la prima.[5]
En Colombia, el control y vigilancia de las sociedades corredoras de
seguros, según el artículo 1348 del código de comercio, está a cargo de la
Superintendencia Financiera; así mismo, únicamente podrán ejercer la
función de corredores de seguros las sociedades que hayan realizado la
inscripción correspondiente ante el ente de control y vigilancia mencionado.
Por su parte, los agentes de seguros podrán ser personas naturales que
promuevan la celebración de contratos se seguros en relación con varias
compañías de seguros. Los agentes de seguros podrán ser (i) agentes
dependientes, que son aquellas personas que mediante un contrato de
trabajo con la compañía de seguros coloca los seguros; y (ii) agentes
independientes, que son aquellos que, por sus propios medios, se dedica a
la promoción de pólizas, sin depender directamente de la compañía de
seguros.
A modo de conclusión, tenemos las siguientes conclusiones: El corredor de
seguros tiene las siguientes características:
Sólo puede ser una persona jurídica Debe constituirse como sociedad
comercial, colectiva o de responsabilidad limitada Debe cumplir con un
capital mínimo y un régimen de inversiones e inscripción para poder operar
Es vigilado directamente por la Superintendencia Financiera No requiere el
respaldo de ninguna aseguradora para inscribirse Es el intermediario a
quien se le exigen más requisitos y por lo tanto, su organización
administrativa y financiera es sólida y confiable
Por su parte las agencias de seguros tienen las siguientes características:
Puede ser una persona natural o jurídica Puede representar a una o a
varias aseguradoras No está sujeta a la vigilancia directa de la
Superintendencia Financiera El agente de seguros podrá ser independiente
o dependiente:
AGENTE INDEPENDIENTE
AGENTE DEPENDIENTE
Es una persona natural
Es una persona natural
Se dedica a ofrecer seguros en representación de una o varias compañías
de seguros mediante una vinculación de carácter mercantil
Se dedica a ofrecer seguros en representación de una compañía de
seguros mediante un contrato laboral
No está sujeto a tener un patrimonio mínimo para operar
No está sujeto a la vigilancia directa de la Superintendencia Financiera,
toda vez que la vigilancia recae sobre la aseguradora que representa
No está sujeto a la vigilancia directa de la Superintendencia Financiera

[1]Relativo al Artículo 140 de Real Decreto-ley 3/2020, de 4 de febrero, de


medidas urgentes por el que se incorporan al ordenamiento jurídico
español diversas directivas de la Unión Europea en el ámbito de la
contratación pública en determinados sectores; de seguros privados; de
planes y fondos de pensiones; del ámbito tributario y de litigios fiscales.
[2]Relativo al Artículo 155 de Real Decreto-ley 3/2020, de 4 de febrero, de
medidas urgentes por el que se incorporan al ordenamiento jurídico
español diversas directivas de la Unión Europea en el ámbito de la
contratación pública en determinados sectores, de seguros privados, de
planes y fondos de pensiones, del ámbito tributario y de litigios fiscales.
[3]MARTÍNEZ FERNÁNDEZ, V., “Los colaboradores externos de los
mediadores de seguros”, Revista Española de Seguros, núm. 171-172,
Julio 2017,p. 348.
[4] Artículo 2.30.1.1.2 del Decreto 2555 de 2010, Por el cual se recogen y
reexpiden las normas en materia del sector financiero, asegurador y del
mercado de valores y se dictan otras disposiciones.
[5] Corte Suprema de Justicia, Casación Civil, Sentencia del 8 de agosto de
2000, Expediente 5383 – Magistrado Ponente: José Fernando Ramírez
Gómez.

Información básica sobre los seguros[editar]


Todas las condiciones del seguro vienen en el contrato y sus cláusulas
deben leerse con atención. Todos los años las aseguradoras dejan de
pagar importantes cantidades, en concepto de indemnizaciones, por
prestaciones cubiertas por los contratos de seguro pero que no son
reclamadas por los asegurados o beneficiarios.
El seguro tiene una doble función: la económica y la social.

 Función económica: elimina la incertidumbre económica sobre el futuro


logrando aumentar la eficiencia, estabiliza la riqueza, combate la
pobreza y estimula el ahorro.
 Función social: estimula la previsión, contribuye con el mejoramiento de
la salud.
Condiciones esenciales del seguro en España: Se encuentra regulado en
la ley 50/80 de Contrato de Seguro.
No pueden asegurarse (art. 19 LCS) los siniestros causados por la mala fe
del asegurado. La mala fe penal no se asimila, sin más, a la civil, con
importantes consecuencias (sobre todo en materia de automóviles).
Sobreseguro, infraseguro.- El riesgo asegurado no puede ser notablemente
superior o inferior al del valor real de la cosa o interés asegurado (suma
asegurada), de forma que es esencial una prudente valoración del objeto
asegurado. En el primer caso (sobreseguro) producido el siniestro, la
aseguradora sólo indemnizará el daño hasta el valor real de la cosa,
aunque el asegurado fuera mayor. En el caso de infraseguro, la Cía.
indemnizará en la misma proporción en la que cubría el interés asegurado:
si la cosa valía 1000 € y se aseguró en 500, causándose un daño de 500,
indemnizará la mitad del mismo: 250 €. Se aplica en estos casos, la
cláusula denominada "Proporción Indemnizable". Esta cláusula se aplica
para todo tipo de seguros, a excepción de aquellos denominados como
seguros a primer riesgo.
No ocurre así cuando se trata de un seguro de vida, ya que en este tipo de
contratos una persona puede ser asegurada con más de un seguro de
vida, de una o varias compañías, pero es recomendable cuando se
contrata el segundo seguro de vida, informar en la declaración de la
solicitud, sobre el cúmulo de los capitales que tiene contratados en la
primera póliza y así sucesivamente. Por lo tanto si un asegurado tiene un
seguro de vida contratado, compra una vivienda y contrata un nuevo
seguro de vida para cubrir el valor de la hipoteca, en caso se fallecimiento,
los beneficiarios designados en las pólizas cobrarán de ambos seguros.
Únicamente, en el caso de que exista una cláusula de cesión de derechos
a favor de la entidad financiera, la compañía solicitará al banco que le
informe del capital pendiente de la hipoteca, para pagar primero al banco y
una vez cancelada la deuda, si existe un sobrante, se liquidará a los
beneficiarios designados en póliza.

Véase también[editar]
  Portal:Derecho. Contenido relacionado con Derecho.
 Asistencia en carretera
 Coaseguro
 Reaseguro
 Seguro
 Seguro a todo riesgo
 Seguro de daños a la construcción

Referencias[editar]
1. ↑ San Antonio, M Carmen. «El sector Asegurador». Escuela de Hacienda Pública.
Ministerio de Economía y Hacienda, ed. Compendio de derecho financiero y sistema
fiscal español. ISBN 84-7196-884-3.
2. ↑ [DÍEZ-PICAZO, Luis y GULLÓN BALLESTEROS, Antonio. Sistema de Derecho Civil,
vol. II, 6ª edición. Editorial Tecnos, pág. 32, Madrid, 1990.]
3. ↑ Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro
4. ↑ [ Sentencia del Tribunal Supremo Nº 273/2016, de 22 de abril (Id Cendoj:
28079110012016100257), disponible
en: http://www.poderjudicial.es/search/contenidos.action?
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5. ↑ [ Sentencia del Tribunal Supremo Nº 303/2003, de 20 de marzo (Id Cendoj:
28079110012003101680), disponible
en: http://www.poderjudicial.es/search/contenidos.action?
action=contentpdf&databasematch=TS&reference=3293434&links=303%2F2003&opti
mize=20030516&publicinterface=true]
6. ↑ [ Sentencia del Tribunal Supremo Nº 489/2012, de 19 de julio (Id Cendoj:
28079110012012100508) , disponible
en: http://www.poderjudicial.es/search/contenidos.action?
action=contentpdf&databasematch=TS&reference=6511013&links=489%2F2012&opti
mize=20121008&publicinterface=true]
7. ↑ [ Sentencia del Tribunal Supremo Nº 273/2016, de 22 de abril (Id Cendoj:
28079110012016100257), disponible
en: http://www.poderjudicial.es/search/contenidos.action?
action=contentpdf&databasematch=TS&reference=7653902&links=273%2F2016&opti
mize=20160429&publicinterface=true]
8. ↑ Código de Comercio Boliviano
9. ↑ Código de Comercio de Chile
10. ↑ Codificación de la Ley General de Seguros. Ecuador
11. ↑ Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro
12. ↑ Ley del Contrato de Seguro (Ley nº 29946). Perú
13. ↑ «responsabilidad civil contractual y responsabilidad civil extracontractual».
Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro.
Decreto de 8 de febrero de 1946 por el que se aprueba la nueva redacción
oficial de la Ley Hipotecaria.
Real Decreto de 24 de julio de 1889 por el que se publica el Código Civil.
Ley 15/2007, de 3 de julio, de Defensa de la Competencia.
Ley 1/2013 de 14 de mayo de medidas para reforzar la protección a los
deudores hipotecarios, reestructuración de deuda y alquiler social.
Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal.
Ley 5/2019, de 15 de marzo, reguladora de los contratos de crédito
inmobiliario
Ley 7/1998, de 13 de abril, sobre condiciones generales de la contratación.

Bibliografía[editar]
 San Antonio, M Carmen. «El sector Asegurador». En Escuela de
Hacienda Pública. Ministerio de Economía y Hacienda. Compendio de
derecho financiero y sistema fiscal español.
 DÍEZ-PICAZO, Luis y GULLÓN BALLESTEROS, Antonio. Sistema de
Derecho Civil, vol. II, 6ª edición. Editorial Tecnos, pág. 32, Madrid,
1990.
 Camilo Muriel Bedoya. ( 2015). El interés asegurable: ¿Qué puede
asegurarse y qué no?. 23 de enero de 2019, de Pérez Bustamante y
Ponce Sitio web: https://www.pbplaw.com/es/interes-asegurable-que-
puede-asegurarse/
 TAPIA SÁNCHEZ, María Rosa, "Servicios bancarios vinculados a la
contratación de préstamo hipotecario; en especial, el servicio de
cobertura de riesgo", VLEX-642272645.
 VARGAS VASSEROT. C. El seguro de la finca hipotecada 1a ed.
Madrid:Editorial Marcial Pons, 2003. cit. p.46. ISBN 84-9768-017-0
 RUIZ OLIACH, Víctor “La vinculación del contrato de seguro al
préstamo hipotecario”. Cuestiones de Interés Jurídico, ISSN 2549-8402,
IDIBE, noviembre 2017.

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