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Expediente N° 74339

IMPUGNACIÓN A LA CANDIDATURA DE
MARIA TERESA DAY COMO MINISTRA
DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA

Mendoza, 12 de junio del 2020

SR. PRESIDENTE DEL


H. SENADO DE LA PROVINCIA DE MENDOZA
SR. MARIO ABED
S_________________/_________________D

VIVIANA LAURA BEIGEL, DNI 20.426.464, en los términos


del artículo 34 bis del Reglamento de la Honorable Cámara de Senadores de la
Provincia de Mendoza, me dirijo a Ud. en su calidad de Presidente del Honorable
Senado de Mendoza, y por su intermedio a todo el cuerpo, como así también al
señor presidente de la comisión de Legislación y Asuntos Constitucionales Dr.
Marcelo Rubio, a fin de presentar FORMAL IMPUGNACION a la postulación de la
señora María Teresa Day para el cargo de Ministra de la Suprema Corte de
Justicia, elevada por el gobernador Rodolfo Suárez el 8 de junio pasado.

La presente impugnación se funda en dos ejes centrales: a) Que la señora María


Teresa Day no cuenta con profundos conocimientos teóricos y prácticos de las
herramientas procedimentales que permiten la protección de los derechos de las
mujeres, de las diversidades e identidades sexo-genéricas; b) Que la señora María
Teresa Day no cumple con los requisitos establecidos en el artículo 152 inciso 3
de la Constitución de la Provincia de Mendoza para ser miembro de la Suprema
Corte de Justicia de Mendoza.

En lo que respecta al primer eje de esta impugnación considero que la señora


María Teresa Day no cumple con el requisito constitucional (artículo 75 inc. 22 de
la Constitución Nacional) de contar con formación académica, científica y
profesional en temas de géneros, diversidades e identidades sexo-genéricas, lo
que constituye un requisito de idoneidad constitucional ineludible para ocupar el
cargo de magistrado del máximo tribunal de nuestra provincia.

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Conforme los deberes asumidos por el Estado Argentino, de acuerdo al texto
constitucional y a las normas internacionales de derechos humanos, la perspectiva
de género de los magistrados es un requisito ineludible para los magistrados, a fin
de velar por el respeto de los derechos de las mujeres y evitar prácticas
discriminatorias y violentas. Debe tenerse en cuenta que el artículo 75 inciso 23 de
la carta magna nacional impone el deber de promover medidas de acción positivas
que garanticen la igualdad de oportunidades y de trato y el pleno goce de los
derechos constitucionales y los derechos humanos de las mujeres, entre las que
se encuentra el deber de adoptar medidas para que, en la designación de
magistrados, se garantice que éstos tengan adecuada formación teórica y
profesional para aplicar las normas con perspectiva de género.

Por su parte, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de


discriminación contra la mujer (CEDAW), de rango constitucional por su
incorporación en el artículo 75, inciso 22, dispone en el art. 2 que: “Los Estados
Partes condenan la discriminación contra la mujer en todas sus formas, convienen
en seguir, por todos los medios apropiados y sin dilaciones, una política
encaminada a eliminar la discriminación contra la mujer y, con tal objeto, se
comprometen a: a) Consagrar, si aún no lo han hecho, en sus constituciones
nacionales y en cualquier otra legislación apropiada el principio de la igualdad del
hombre y de la mujer y asegurar por ley u otros medios apropiados la realización
práctica de ese principio; b) Adoptar medidas adecuadas, legislativas y de otro
carácter, con las sanciones correspondientes, que prohíban toda discriminación
contra la mujer; c) Establecer la protección jurídica de los derechos de la mujer
sobre una base de igualdad con los del hombre y garantizar, por conducto de los
tribunales nacionales competentes y de otras instituciones públicas, la protección
efectiva de la mujer contra todo acto de discriminación; d) Abstenerse de incurrir
en todo acto o práctica de discriminación contra la mujer y velar por que las
autoridades e instituciones públicas actúen de conformidad con esta obligación; f)
Adoptar todas las medidas adecuadas, incluso de carácter legislativo, para
modificar o derogar leyes, reglamentos, usos y prácticas que constituyan
discriminación contra la mujer…” Y en el artículo 5 se dispone que: “Los Estados
Partes tomarán todas las medidas apropiadas para: a) Modificar los patrones
socioculturales de conducta de hombres y mujeres, con miras a alcanzar la
eliminación de los prejuicios y las prácticas consuetudinarias y de cualquier otra
índole que estén basados en la idea de la inferioridad o superioridad de cualquiera
de los sexos o en funciones estereotipadas de hombres y mujeres…” (el
subrayado me pertenece).

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En relación con la violencia de género, debe recordarse que nuestro país ha
suscrito la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la
Violencia contra la Mujer “Convención De Belem Do Para”, que en su artículo 8
establece que: “Los Estados Partes convienen en adoptar, en forma progresiva,
medidas específicas, inclusive programas para: a. fomentar el conocimiento y la
observancia del derecho de la mujer a una vida libre de violencia, y el derecho de
la mujer a que se respeten y protejan sus derechos humanos; b. modificar los
patrones socioculturales de conducta de hombres y mujeres, incluyendo el diseño
de programas de educación formales y no formales apropiados a todo nivel del
proceso educativo, para contrarrestar prejuicios y costumbres y todo otro tipo de
prácticas que se basen en la premisa de la inferioridad o superioridad de
cualquiera de los géneros o en los papeles estereotipados para el hombre y la
mujer que legitiman o exacerban la violencia contra la mujer; c. fomentar la
educación y capacitación del personal en la administración de justicia, policial y
demás funcionarios encargados de la aplicación de la ley, así como del personal a
cuyo cargo esté la aplicación de las políticas de prevención, sanción y eliminación
de la violencia contra la mujer…” (el subrayado me pertenece).

Corresponde, además mencionar las Reglas de Brasilia sobre Acceso a la Justicia


de las Personas en condición de vulnerabilidad, cuya Regla 20, referente a
“Género”, dispone: “Se impulsarán las medidas necesarias para eliminar la
discriminación contra la mujer en el acceso al sistema de justicia para la tutela de
sus derechos e intereses legítimos, logrando la igualdad efectiva de condiciones.
Se prestará una especial atención en los supuestos de violencia contra la mujer,
estableciendo mecanismos eficaces destinados a la protección de sus bienes
jurídicos, al acceso a los procesos judiciales y a su tramitación ágil y oportuna” (el
subrayado me pertenece).

En este mismo sentido deben tenerse en cuenta las previsiones de la ley 26.485
de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las
mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales, que en
su artículo 7 dispone que: “Los tres poderes del Estado, sean del ámbito nacional
o provincial, adoptarán las medidas necesarias y ratificarán en cada una de sus
actuaciones el respeto irrestricto del derecho constitucional a la igualdad entre
mujeres y varones. Para el cumplimiento de los fines de la presente ley deberán
garantizar los siguientes preceptos rectores: a) La eliminación de la discriminación
y las desiguales relaciones de poder sobre las mujeres; b) La adopción de
medidas tendientes a sensibilizar a la sociedad, promoviendo valores de igualdad
y deslegitimación de la violencia contra las mujeres; c) La asistencia en forma
integral y oportuna de las mujeres que padecen cualquier tipo de violencia,

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asegurándoles el acceso gratuito, rápido, transparente y eficaz en servicios
creados a tal fin, así como promover la sanción y reeducación de quienes ejercen
violencia; d) La adopción del principio de transversalidad estará presente en todas
las medidas así como en la ejecución de las disposiciones normativas, articulando
interinstitucionalmente y coordinando recursos presupuestarios; e) El incentivo a la
cooperación y participación de la sociedad civil, comprometiendo a entidades
privadas y actores públicos no estatales; f) El respeto del derecho a la
confidencialidad y a la intimidad, prohibiéndose la reproducción para uso particular
o difusión pública de la información relacionada con situaciones de violencia
contra la mujer, sin autorización de quien la padece; g) La garantía de la existencia
y disponibilidad de recursos económicos que permitan el cumplimiento de los
objetivos de la presente ley; h) Todas las acciones conducentes a efectivizar los
principios y derechos reconocidos por la Convención Interamericana para
Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres” (el subrayado me
pertenece).

Además, el Congreso Nacional sancionó la ley 27.499, que establece la


capacitación obligatoria en la temática de género y violencia contra las mujeres
para todas las personas que se desempeñen en la función pública en todos sus
niveles y jerarquías en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación, la
que fue ratificada por la ley provincial N° 9196.

Estas normas exigen, sin lugar a dudas, que los magistrados tengan perspectiva
de género y una capacitación profunda para aplicar las leyes contrarrestando
prejuicios y costumbres u otro tipo de prácticas basadas en roles estereotipados
para hombres y mujeres.

Las normas descriptas en esta presentación, el Estado Argentino se ha obligado a


incorporar la perspectiva de género en la justicia, siendo un requisito de idoneidad
ineludible para cumplir con la manda constitucional, contar con un profundo
conocimiento teórico y práctico de las herramientas procedimentales que permiten
la protección de los derechos de las mujeres, de las diversidades e identidades
sexo-genéricas, siendo fundamental que los magistrados demuestren un serio
compromiso con las temáticas de género.

La señora María Teresa Day ha admitido expresamente que no tiene formación en


esta temática. Al ser consultada en una entrevista radial por la periodista Laura
Prudencio reproducida en “mdz radio” sobre si era feminista y cual era su postura
frente al feminismo expresó: “No sé, no le puedo decir, no me gusta encapsular a
la gente” (https://twitter.com/mdz_radio/status/1268152280676696064?s=20).
Luego señaló: “Yo sobre el aborto personalmente no estoy a favor, pero soy una

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respetuosa absoluta de la ley”. Si sale una ley del Congreso la respetaré como
corresponde” (https://twitter.com/mdz_radio/status/1268152282119655425?s=20).

Además, conforme surge de su curriculum vitae, la señora María Teresa Day no


ha acreditado ninguna formación específica en temas de género y diversidad. De
sus antecedentes académicos se desprende que obtuvo su título de abogada en la
Universidad de Mendoza en el año 1995 y que realizó dos posgrados consistentes
en un curso de actualización titulado “El Ministerio Público Fiscal y el Querellante
Particular en el sistema acusatorio”, de la Facultad de Derecho de la Universidad
Nacional de Cuyo; y una Diplomatura de Posgrado “Control y Auditoría del Sector
Público”.

En cuanto a su desempeño laboral ha ejercido el cargo de Coordinadora General


del Ministerio Público Fiscal de la Procuración General de la Suprema Corte de
Justicia de la Provincia de Mendoza desde el 27/04/2009 hasta la actualidad. Que
ha sido personal técnico administrativo entre los años 1990 y 1996; secretaria de
juzgado desde 1996 hasta 1999; secretaria de cámara desde 1999 hasta 2004 e
Inspectora del Ministerio Público desde 2004 hasta 2009.

En lo que respecta a publicaciones se detallan algunas relativas a los derechos del


niño y garantías del menor en el proceso penal de menores y ha participado de
dos proyectos de investigación, uno sobre “Las Regiones en la Argentina y en la
Constitución. Un nuevo concepto de Región” en 1994 y otro titulado “Los términos
en el Proceso Penal”.

De la simple lectura de estos antecedentes y del análisis de su trayectoria laboral


en el Poder Judicial de Mendoza, no surge bajo ningún punto de vista el
cumplimiento del requisito de idoneidad constitucional de contar con una profunda
capacitación o formación teórica o profesional que incluya la temática de género,
con lo cual no puede ser designada miembro de nuestro máximo tribunal de
justicia.

En cuanto al segundo eje de esta impugnación, señalo como obstáculo que la


señora María Teresa Day no cuenta con los diez años de ejercicio profesional
como abogada de la matrícula exigidos por el artículo 152, inc. 3 de la
Constitución Provincial, teniendo en cuenta que, conforme lo expresó
públicamente siempre trabajó en el Poder Judicial, que estudió abogacía
trabajando en el Poder Judicial y que cuando obtuvo su título de abogada continuó
trabajando en el Poder Judicial. Es decir que, nunca ejerció la profesión liberal de
abogada de la matrícula de manera efectiva y tal como lo prevé la ley provincial de
colegiación N° 4976 y exige el art. 152 inc. 3 de nuestra Constitución Provincial

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(ver entrevista de Noticiero 9 en https://www.youtube.com/watch?
time_continue=389&v=fZgCS2A7zvU&feature=emb_logo).

En cuanto al otro requisito constitucional previsto en el artículo 152 inc. 3 de


nuestra Constitución Provincial, debo señalar que la señora María Teresa Day
tampoco cumple con las exigencias previstas para el cargo de juez de la Suprema
Corte de Justicia de Mendoza, de haber ejercido la magistratura por un periodo de
8 años. La manda constitucional requiere haber accedido al cargo de magistrado
mediante el procedimiento constitucional detallado en los artículos 150 a 165 de
nuestra carta magna, en los que se señala que debe haber concursado para ser
magistrada, obtener acuerdo del Senado y ser nombrada por el Poder Ejecutivo.
María Teresa Day actualmente se desempeña en un cargo por designación directa
del Procurador General – conforme al artículo 31 de la ley 8008- y que carece de
la estabilidad que ostentan los magistrados, por lo que nunca pasó por el
procedimiento previsto en la constitución para la designación de magistrados por
lo que no es magistrada, tal como lo admitió en la entrevista que puede verse en
https://www.youtube.com/watch?
time_continue=389&v=fZgCS2A7zvU&feature=emb_logo y en la entrevista a “mdz
radio” donde señaló que juró como equiparada a magistrado
(https://twitter.com/mdz_radio/status/1268153086616522753?s=20).

En virtud de lo expuesto considero que la señora María Teresa Day no puede ser
designada como miembro de la Suprema de Justicia de Mendoza, por no cumplir
con los requisitos exigidos por nuestra Constitución Nacional, al no haber
acreditado profundos conocimientos teóricos y prácticos de las herramientas
procedimentales que permiten la protección de los derechos de las mujeres, de las
diversidades e identidades sexo-genéricas y por no cumplir con los requisitos
exigidos por el artículo 152 inciso 3 de nuestra Constitución Provincial.

Sin otro particular, saludo a ud. muy atte.