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Demos, óleo sobre lino, 2004, Neo Rauch

En términos formales, me gusta esta pieza


debido a la unidad y el equilibrio de la paleta.
Los tonos son más bien fríos, incluyendo el
amarillo. La pieza puede dividirse según los
colores, a la izquierda predomina el azul, a la
derecha el amarillo. La estructura azul de la
i z q u i e r d a , q u e p a r e c e a l g ú n e d i fi c i o
parlamentario, contrasta con los tonos claros y
amarillentos del cielo que a su vez contrasta con
el verde de los arboles y la mancha grisácea que
se suspende sobre el árbol. Me gusta la sutileza
de ciertos detalles de color, como la figura de
tono rojo asomándose desde la ventana del
edificio, el rojo de la figura que se encuentra
entre la muchedumbre, la carne pegada al hueso
(que parece un fémur humano, y que no
sabemos si es parte de la pierna izquierda del
hombre desnudo) que está siendo devorado por
un perro y la mancha sobre los periódicos o
revistas. Llama también la atención la figura con
vestimenta verde al centro y el personaje
pequeño con camisa azul claro. El contraste de
las figuras del primer y segundo plano con los
tonos oscuros, casi negros, le da una fuerza muy
áspera que se equilibra con el fondo suave y
vaporoso. Existe un diálogo entre lo figurativo y
los abstracto, es decir las figuras humanas y
demás elementos y las manchas abstractas de la derecha. Un elemento también importante es
el hombre desnudo atado al árbol, cuya mirada es fija, seria e indiferente a la escena.

Como la mayoría de las obras de Neo Rauch, la pintura cuenta con una saturación de
elementos y personajes, pero esta pieza me llamó la atención sobre todo por el dinamismo y el
juego de las miradas. El dinamismo es causado primero por la cantidad de líneas rectas y
diagonales: los palos en los carteles, la correa del perro, el árbol, las ramas, el palo atado al
árbol, el hueso, las líneas del edificio y las sombras. En segundo lugar, sin que esto signifique
una jerarquía, las miradas de los personajes, la mujer que mira en dirección al perro, el perro
que mira hacia la esquina inferior izquiera, el hombre desnudo perdido en un horizonte
imaginario, el hombre que camina hacia la derecha, el hombre de verde que ve hacia la figura
de azul pero señala al espectador y finalmente, esa figura de azul que nos mira fijamente de
manera que nos incomoda. Esa figura que nos mira y la otra que nos señala entre los demás
elementos indiferentes, le da un toque a la pieza que la distingue de otras pinturas de Neo. A la
izquierda están escritas unas letras sobre figuras redondas que forman la palabra demos, que
corresponde al título de la obra, en griego δήμος, que significa habitantes de un pueblo, masa
de pueblo o ciudadanos. Aunque desconozco el contexto exacto, imagino que la escena
sucede en algún pueblo pequeño en Europa del este. Recuerda a las revueltas de obreros en
la época comunista y parece que el pueblo está siendo guiado por el hombre que se asoma
por la ventana, lo cual también me recuerda a las escenas ilustradas por los muralistas
mexicanos en donde Miguel Hidalgo guía al pueblo.

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