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EL DIÁLOGO DEL AMARGO

Dirección

Francisco Suarez

Reparto

Jacobo Dicenta

Ana Fernández

María Galiana

Alberto Iglesias

Jose Antonio Lucia

Cristina Marcos

Damià Plensa

Guillermo Serrano

SINOPSIS
Es un viaje al pasado, que aun siendo pasado no se puede olvidar. En la obra abarca temas
como el amor, el tiempo y la muerte, muy frecuentes en la escritura de Lorca.

Nos hablan de un señor, el Amargo (Alberto Iglesias), que refleja en cada relato a un hombre
distinto perseguido durante el régimen franquista (gitano, republicano y homosexual), cada
relato (3) es precedido por la narración de una familiar de dicho personaje, llorando su muerte,
recordándole y preguntándose así misma si la razón por lo que lo han asesinado es una razón
para quitarle la vida a una persona.

Cada relato nos cuenta la misma historia y casi con el mismo dialogo, únicamente cambia el
“delito” del Amargo.

CRITICA
El libreto navega por una historia visceral en la que se utiliza recursos estilísticos como la
repetición, pero sin caer en el aburrimiento, al contrario, siempre manteniendo el impacto
dentro de la obra. Cada relato realiza un análisis social que se personaliza en los personajes
que intervienen. Pudiendo representar perfectamente a aquellas voces que fueron igualmente
calladas. Personalmente creo que no busca ser un reflejo histórico fiel, sino buscar la emoción
y homenajear a los perseguidos en este periodo.
Los personajes circunstanciales de la
obra (guardias civiles, militares y
falangistas) están fuertemente
caricaturizados en algunas ocasiones, o
excesivamente realistas, ambas
características están combinadas con
una siniestralidad y oscuridad.

Respecto a la interpretación de los


actores, es de destacar la figura de
Alberto Iglesias, (Amargo) sabiendo
llevar al personaje a un plano humano alejándolo en ocasiones de lo estrictamente realista
acercándose al flamenco y a la expresión corporal mas pura ayudando al publico a adentrarse
mas en su dolor por ser un proscrito. También reflejando una notoria diferencia en el rol del
personaje en cada relato, en ocasiones demasiado exagerada.

Otra figura que destaca, como “antagonista”, es Jacobo Dicenta, también en un triple rol de
personaje, pasando por ser afilador, sargento y cabecilla falangista. Y no cae en ningún
momento en la linealidad, haciendo un gran juego de intensidad.

En la interpretación femenina, destaca la actuación de la veterana María Galiana, siendo la


introductora del segundo relato, haciendo un profundo nudo en la garganta al relatar la
historia mientras intenta no llorar. María Fernández es la primera en contar un relato en la
obra, pero no destacó como los antes nombrados, su intento de acento calé aislaba mucho de
la historia. Y respecto a Cristina Marcos, encarda del ultimo relato, comenzó bastante tediosa,
pero acabo emocionando con sus palabras y emociones a gran parte del público.
Respecto a lo técnico, me gustó el uso de la cámara en directo, que reflejaba a las actrices en
un panorama tras de ellas en un primer plano, ayudando a ver mucho mejor sus expresiones,
aunque en algunos momentos generaba una sensación de perdida al no saber si mirar a la
actriz en las tablas, o en la enorme pantalla. La escenografía era simple, pero con algunos
objetos que aparecían en contadas ocasiones, y la iluminación, te trasladaban completamente
a lo que te estaban contando.

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