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SANCIONES A LOS SERVIDORES PUBLICOS

Para poder abordar nuestro tema frente a las sanciones realizadas a los servidores
públicos. Debemos empezar con dar una definición clara y detallada de lo que es un
servidor público. Según la constitución en su artículo 123, “Son servidores públicos los
miembros de las corporaciones públicas, los empleados y trabajadores del Estado y de sus
entidades descentralizadas territorialmente y por servicios. Los servidores públicos están al
servicio del Estado y de la comunidad; ejercerán sus funciones en la forma prevista por la
Constitución, la ley y el reglamento. La ley determinará el régimen aplicable a los particulares
que temporalmente desempeñen funciones públicas y regulará su ejercicio”.
Como ya lo sabemos existe un control disciplinario que esta expreso en la ley 734 de
2002. Este, es un elemento indispensable para la administración pública el cual se
encarga de adelantar procesos en primera instancia a los funcionarios públicos que
incurran en faltas disciplinarias sancionables ya sea con amonestación, suspensión o
destitución del cargo como también, por otro lado, busca garantizar los principios y fines
de la constitución y la ley, la defensa y restablecimiento de la sociedad.
Se ha demostrado que muchos de los funcionarios faltan a la atención de peticiones, a
los términos para resolver prohibiciones y desconocen de los derechos de las personas
tal y como lo hablamos en la sentencia 818 de 2005 y en el cual enuncia los tipos
disciplinarios que se encuentran en la ley antes mencionada por la cual se expide el
Código Disciplinario Único.
No cabe duda que ciertos funcionarios en contadas ocasiones son personas que no
cumplen con su deber moral en su profesión, dedicación a su trabajo y que caen en
error de incumplir con diferentes normativas con dolo o culpa, por lo cual se ven
afectados por sanciones ya sean graves, leves y gravísimas que son las que se
encuentran taxativas en la norma.
Ahora, al hablar específicamente del articulo 48 faltas gravísimas en su numeral 31 de
la presente ley, no daba otra opción al funcionario investigador que imponer la pena en
general en los casos en que se presentaba desconocimiento del principio sin poder
especificar cuál fue la actuación realizada por parte del funcionario. consideramos que
la citada demanda, no iba en contra de ninguna normatividad constitucional como lo era
el artículo 29 que nos habla del debido proceso, pero fue de gran importancia la
decisión tomada por la corte logrando establecer claramente este aspecto de los
principios.
Estamos de acuerdo con la propuesta del demandante en cuanto a que, el legislador no
fue claro a la hora de hablar de principios creando de esta manera vacíos jurídicos. Son
extremistas en el entendido de cuando se genera un incumplimiento al desconocer los
principios que reglamentan la contratación estatal y la función administrativa en la
participación de la etapa contractual y precontractual, la norma no especifica estos de
manera concisa y no posee representación legal en algunos, por lo cual se vería nulo
teniendo en cuenta que los principios no viven por sí solos, necesitan de un mandato
legal el cual los regule.
Bajo mi punto de vista se concluye que la no fijación de los principios en el artículo 48
numeral 31 de la ley 734 de 2002 y que hace alusión la sentencia C 818 de 2005,
genera la oportunidad para que la ley no se aplique de manera correcta ante una
eventualidad, infracción de la misma. Gracias a este aporte por parte del demandante
brinda un gran escenario para que se pueda evidenciar que la norma no siempre es
concreta y clara y por este medio se logre enmendar el vacío jurídico realizado por el
legislador.

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