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El martirio de las clases bajas: COVID-19

Mariana Monroy

En los últimos meses, la situación global ha cambiado radicalmente de lo que era un año
atrás, la pandemia del COVID-19 ha detenido el constante flujo del planeta tierra y ha
llegado hasta los más recónditos rincones del planeta, afectando el estilo de vida, economía,
forma de trabajo e incluso la educación de millones de personas. Muchos de los países han
tomado distintas medidas de acuerdo a la situación que se vive en cada territorio y
Colombia ha sido parte de estas naciones, sin embargo, dichas precauciones como la
cuarentena han llegado a ser contraproducentes puesto que, aunque si han logrado controlar
el virus, han sacado a flote otras problemáticas inconclusas dentro de la república.

Una de las situaciones que más destacan en el contexto colombiano, y que ha causado una
gran incertidumbre; son la pobreza y el trabajo informal, factores que parece que no se
tuvieron en cuenta a la hora de decretar la cuarentena, lo cual es realmente preocupante;
“La proporción de ocupados informales en las 13 ciudades y áreas metropolitanas fue
46,7% para el trimestre móvil diciembre 2019 - febrero 2020. Para el total de las 23
ciudades y áreas metropolitanas fue 47,9%” (DANE,2020).

De esta manera, muchas de las personas con pocos recursos, trabajan para conseguir su
sustento diario y la reclusión ha dado paso a que esta inmensa cantidad de trabajadores, no
puedan conseguir su manutención y empiecen a pasar por más necesidad, llegando a el
punto de no tener alimentos o lugar de hospedaje asegurado, por esto, en muchos casos
estos colombianos se ven prácticamente obligados a salir a las calles en búsqueda un
mínimo de ayuda, corriendo el riesgo de contagio e incluso de muerte, “La gente muere
porque las circunstancias les obligan a continuar trabajando. Esto genera miedo y rabia a la
vez, porque muchos se sienten abandonados.” (Esmili, 2020) de esta manera se produce
desesperación y pedida de auxilio hacia las entidades gubernamentales.

Y desde cierta perspectiva, es valido entender que dichos entes gubernamentales se pueden
encontrar en una gran encrucijada con respecto a las decisiones por tomar entre priorizar la
salud de la población o su sustento económico y calidad de vida, sin embargo, parece que el
gobierno colombiano ni siquiera tomó en consideración el segundo aspecto a tener en
cuenta, lo cual es muy diciente en cuanto a la importancia se que les da a las poblaciones
vulnerables "Es como si la vida de los pobres no tuviera ningún valor" (Esmili, 2020) . Y aunque
se han generado iniciativas de apoyo hacia este vulnerable sector, entre ellas, campañas de
donación, entrega de mercados y diferentes subsidios; estas, no han podido abarcar a una
considerable parte de la anteriormente mencionada población.

Para finalizar, es necesario hacer un breve contraste entre la cuarentena de una persona de
altos estratos, con un empleo estable y garantías, con la cuarentena de una persona que vive
del diario en un lugar que no le pertenece en estratos 1 y 2, es algo totalmente distinto, por
lo cual estoy de acuerdo con lo que se expone en el texto: Coronavirus, el confinamiento es
un concepto burgués. Así mismo afirmo que esa es la razón por la que por un lado la
cuarentena esta completamente romantizada, mientras que por el otro no hay ni siquiera
alimentación asegurada y sería completamente incoherente pedirle a esta población que se
quede en su casa, porque el hambre también mata.

S e siente la incertidumbre, abandono,y desesperanza, ya que muchas de estas perosnas de bajos


recursos, asumieron la cuarentena esperando que les brindaran una oportuna ayuda