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Universidad de Concepción

Facultad de Ciencias Sociales


Departamento de Sociología

Profesor León Pagola.


Alumnos. Matías Herrera, Gabriel Neira.

“El estado bajo la lógica Portaliana: Chile bajo el peso de la noche.” Representaciones
del “peso de la noche” en el Chile actual.

Presentación del tema.

Diego Portales, para algunos historiadores y ciudadanos es un referente del orden y


el establecimiento de la autoridad política en Chile como una práctica reformadora e
indispensable. Para otros, es un comerciante audaz; por último, varios ven en Portales la
imagen de un dictador o autoritario. Es por esto, que la figura de Portales es controversial, y
autores como Gabriel Salazar y Alfredo Jocelyn-Holt se han dedicado a realizar obras
historiográficas en su nombre.
En el presente ensayo, describiremos las ideas de los autores recién mencionados
sobre Diego Portales y la lógica portaliana presente a lo largo de la historia de Chile, para
poder concluir en una crítica en torno a la representación del “peso de la noche” en el chile
actual. Esto quiere decir, que queremos dar cuenta de la transversalidad de la lógica
portaliana en la conformación de estado y sociedad actual, y explicitar si existen cambios o
mantenciones de estas mismas.
Es necesario entender de que, a pesar de la breve amplitud bibliográfica, los autores
seleccionados son parte de una importante corriente de investigación histórica, enfocada en
Portales, por ende, no existe problemas para poder generalizar en ciertos aspectos.

Desarrollo de ideas y postulaciones crítico-teóricas de cada autor.

A breve contextualización, Diego Portales nació en Santiago de Chile en 1793 y


murió en 1837. Se caracterizaba por ser un defensor de los intereses del clero y la
oligarquía terrateniente, redactó la Constitución de Chile de 1833. A pesar de ser hijo de
Santiago José Santiago Portales Larraín, director de la Real Casa de Moneda, no quiso
seguir la senda privilegiada de sus antepasados, y busco hacerse un espacio por su cuenta.
Durante el gobierno de José Joaquín Prieto fue ministro interino de Guerra y Marina, y
propiedad, durante el año 1831. Fue asesinado en 1837 a manos de Santiago Florín, murió
de seis balazos, en Quillota.
Para iniciar la discusión; según Salazar (2006) Chile es objetado como un ejemplo
de “orden político” en América Latina, a pesar de la existencia de la dictadura de Augusto
Pinochet, en dónde, para Salazar esto es consecuencia de una opinión generada desde
distintas perspectivas. Por un lado, está la perspectiva internacionalista que condice con
opiniones de científicos sociales o historiadores fuera del mismo país, desde una situación
no vivencial; y está la percepción estereotipada como dice Salazar que deriva de una cierta
“mitologización doméstica” de dos etapas de la historia estatal de Chile: la del período
Portaliano clásico (1831-1861), y el período democrático moderno (1932-1973). Y es aquí
donde es necesario hacer el énfasis para poder entender lo que es la “lógica portaliana”, ya
que es en el periodo clásico (1831-1861) que llama Salazar, en dónde se nutre toda esta
corriente histórica hacia el presente, incluida la época democrática moderna de 1932 hasta
1973.
Es importante mencionar que la lógica de ambas percepciones es reforzar la idea del
estado y valores de una nación para poder establecer con firmeza y equilibrio la misma
figura estatal. Que sea la representación práctica de un equilibrio social, aunque para
Salazar no es así (2006), ya que argumenta que la “estabilidad” de la que se hace “gala”, es
en verdad, una estabilidad equilibrada sobre una inestabilidad histórica, la cual es generada
por los mismos conflictos sociales coyunturales a cada época, generadas por la población
popular. Por ende, ese “orden” del que Portales hace fiesta, es una especie de autoritarismo
sobre las masas populares de Chile. Se imponen constructos culturales y doctrinas militares
normativas, como ideas hegemónicas por parte del estado. A esto último, Salazar lo nombra
como lo “G”, lo general, lo universal, lo hegemónico diría Jorge Larraín en su libro
Identidad Nacional (2001) en donde cita al mismo Salazar. Lo “G” es la cultura dominante,
en dónde, para Portales, esta tiene que ser reforzada y apoyada en pos de los comerciantes y
de la oligarquía nacional. En cambio, lo “P”, es lo popular, lo subalterno, lo subyugado a lo
hegemónico. Ejemplo de esto puede ser la tirana, que es una fiesta religiosa del pueblo,
pero que forma parte del constructo religioso imperante en la sociedad. (Salazar, 2006)

Ahora bien, tomando lo que Jocelyn-Holt argumenta en su texto, para él, Portales
también es uno de los personajes más influyentes en la historia de Chile, en cuanto a la
forma en que logró imponer una cierta estabilidad –cierta en cuanto que el orden social no
logró imponerse hasta 1860– después del periodo de “anarquía” ( aunque Jocelyn-Holt
(1997) especifica que fue una serie de gobiernos militares y que en realidad no es correcta
la denominación). Para Portales uno de los aspectos más importante que se debe tener en
consideración en cuanto a lo que estado y sociedad se refiere es la mantención del orden,
más que nada desde un aspecto axiológico (Jocelyn-Holt, 1997).

En consideración con lo anterior, Portales se establece como un dictador y


autoritario, ostentando el poder para, de esta manera, lograr establecer el orden social que –
a su parecer– es la forma de mantener el statu quo imperante. A pesar de lo anterior, lo que
en realidad buscaba Portales era incorporar los ideales liberales-ilustrados, pero sin pasar a
llevar los privilegios de las clases aristocráticas y de comerciantes –Portales proviene de
una familia de comerciantes de muy buena posición social– junto con las formas
tradicionales que tienen aquellos de vivir en sociedad y posicionarse por sobre el resto de
las clases sociales (Jocelyn-Holt, 1997).

La forma en que Portales plasma su pensamiento en cuanto a cómo se debe


mantener,
o de cómo actúa, el poder en cuanto a el establecimiento del orden social es a través de la
metáfora del peso de la noche, la cual traspasó al mismo y se ha mantenido merodeando a
pesar del paso del tiempo.

“El orden social en Chile se mantiene por el peso de la noche y porque no tenemos
hombres sutiles, hábiles y cosquillosos: la tendencia casi general de la masa al
reposo es la garantía de la tranquilidad pública. Si ella faltase, nos encontraríamos a
obscuras y sin poder contener a los díscolos más que con medidas dictadas por la
razón, o lo que la experiencia ha enseñado a ser útiles” (Citado en Jocelyn-Holt,
1997, p.137).

La cita anterior expresa el modo en que veía portales la forma en que se mantienen
con el poder las clases aristocráticas y la oligarquía terrateniente, comercial y militar en
general, donde la noche viene a ser una especie de oscurantismo pero no estático y que
involucra a la masa popular, manteniéndola de esta manera en la ignorancia y sometida, lo
cual se puede ver a lo largo del periodo de 1833-1925 en los cuales se marcó distancia y
más que ello, una segregación de las clases populares, tanto de participación política como
territorial, incluso de acceso a derechos básicos como la vivienda, evitando conflictos
civiles por medio de los diversos conflictos que tuvo el país durante aquel período
(Jocelyn-Holt,1997).

En otras palabras, el peso de la noche es la sumisión de las clases populares a las


decisiones y el porvenir que las clases dominantes establecen para sí, puesto que uno de los
miedos latentes es la sublevación de las masas y con ello la pérdida de los privilegios que
aquellos ostentan. También hay que tener presente que lo anterior no es lo único que deben
mantener a raya, sino que también deben asegurarse de establecer un control del aparato
estatal, para así asegurar el establecimiento del orden a su favor y minimizar el riesgo de
aparición de una clase burocrático-administrativa (Jocelyn-Holt, 1997).

En resumidas cuentas, el peso de la noche es la definición de cómo se han


controlado las masas a través de la quietud (no de forma estática) y dejando que estas se
muevan por la inercia a través de los cambios que se van generando, siempre y cuando
estos sean acordes al panorama de quienes conforman la oligarquía e instituyendo leyes a
través del estado para asegurar de esta forma su cumplimiento. A pesar de la institución de
leyes, para mantener el orden, Portales no veía inconveniente en que quienes detentan el
poder actúen por sobre lo legal, de esta forma se tiene una autoridad prácticamente
omnipotente, salvo que todo aquello se mantiene hasta que se logre dicho orden.

Proposición crítica.

Ahora bien, ¿Existen representaciones o acciones que evidencien una herencia


portaliana en el Chile actual?
El autoritarismo que Portales expresa y perpetúa en gran parte de los sectores
políticos y económicos emergentes de Chile se ve expresado claramente en los intereses de
gran cantidad de parlamentarios, en la corrupción y en el aparato de represión por parte del
estado con parte de la población. Por ende, de forma general podríamos responder de forma
positiva a la pregunta formulada. Pero es necesario profundizar un poco.
Si entendemos el término “peso de la noche” como una frase que represente la
relevancia del autoritarismo, utilizada para controlar y someter a los pueblos, y para
explicitar la necesidad de grupos de poder, de mantenernos unidos en la ignorancia,
representada en este caso, por la noche, es que en la actualidad tenemos varios ejemplos.
En primer lugar, está la posición que ocupa el congreso en la discusión de reformas y leyes,
la cual muchas veces se ven intervenidas por intereses económicos nacionales o
internacionales. Ejemplos hay varios y emblemáticos, tales como caso Penta, Caval y
Soquimich. Por otro lado, existe actualmente un aparato represor por parte del estado muy
fuerte, enfocado principalmente en la Araucanía, como ha pasado con el comando jungla o
la operación huracán en el año 2018, quienes se encargan sistemáticamente de reprimir al
pueblo Mapuche. Además, si nos referimos a mantener en “la ignorancia” a la población,
por años la educación fue un negocio sin límites y sin regulaciones, sino hasta hace muy
poco existe una legislación mucho más dura y más accesible para la población popular,
aunque, sigue siendo un negocio ¿Y qué pasa con aquello? Resulta que, al ser un negocio,
la educación tiene un coste muy alto que ha mermado históricamente a la educación de la
población chilena. Entonces, teniendo estos antecedentes superficiales, nos basta para poder
responder de forma positiva a que existe un herencia portaliana bastante fuerte, que sin
dudas fue aumentado por la dictadura de Augusto Pinochet, que sería una especie de
momento cúlmine de la herencia portaliana, ya que, lo que buscaba el golpe de estado por
parte de las fuerzas militares, era “reordenar” al país, imponer “autoridad”, salvar
económicamente al país, a través de reformas en Hacienda. Y esto sin dudas son hechos y
características que Diego Portales instaba en su época. Sin embargo, sabemos que lo
ocurrido no fue un reordenamiento, sino que un genocidio, un holocausto.
Para Salazar y Jocelyn-Holt, la cuestión es mucho más profunda, puesto que ambos
enfatizan en que la autoridad impuesta por Portales transformó el andar de los movimientos
sociales en la historia chilena, ejemplos como ello son la cuestión social y las constantes
guerras civiles entre 1826 y 1925. Sin embargo, creemos que ahondar en la conformación y
transformación de los movimientos sociales, requiere una profundización mucho mayor.
Para finalizar, entendemos que la lógica Portaliana del estado se funda en la idea de
que la población debe subyugarse a lo que el aparato estatal dicte, que debiese haber un
orden que permita el fluir del comercio y de intereses de un grupo minoritario, y después de
eso, otorgar solución al resto de la población, si es que las brinda.

Bibliografía

Jocelyn-Holt, A. (1997). El peso de la noche: nuestra frágil fortaleza histórica. Buenos


Aires, Argentina: Ariel.

Salazar, G. (2006). Violencia política en las grandes Alamedas: la violencia en Chile 1947-
1987 (una perspectiva histórico-popular). Santiago, Chile: LOM.
Texto Complementario.
Jorge Larraín. (2001). Identidad Chilena. Santiago de Chile: LOM.

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