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UNSAM – Carrera: Psicopedagogía - Cátedra: Biología

APUNTE DE CÁTEDRA – Compilación Prof. Silvia Estelrrich

Percepción Sensorial
Hemos ya visto que la función del sistema nervioso es captar lo estímulos o variaciones del
ambiente, tanto del medio externo como del propio organismo y efectuar los ajustes dando
las respuestas que el procesamiento de esa información desencadena, permitiendo así el
control y la integración de las funciones corporales.

Recuerden … las unidades anatómicas que intervienen son siempre:

1. Receptores sensoriales: externos o internos


2. Vías sensitivas aferentes: nervios del SNP y vías sensitivas que conforman la
sustancia blanca en los órganos del SNC.
3. Centros nerviosos: sustancia gris de la médula espinal, de los órganos del tronco
encefálico, del cerebelo y del cerebro.
4. Vías motoras o eferentes: vías motoras que conforman la sustancia blanca en
cerebro, cerebelo, órganos del tronco encefálico y en la médula espinal y los nervios
del SNP.
5. Efectores: las glándulas y los músculos.

Los receptores sensoriales son las estructuras que informan al sistema nervioso central de
los cambios del medio externo o interno del organismo a través del proceso de
transducción, es decir, la conversión del tipo de energía de un estímulo (lumínica,
química, mecánica, sonora, térmica, etc.) a energía electroquímica o potencial de acción.
Cuando un receptor sensorial ha sido estimulado suficientemente, se altera la permeabilidad
de su membrana neuronal iniciando los potenciales de acción a través de neuronas
sensoriales que llevan la información hacia y dentro del Sistema Nervioso Central.

Ahora… Si siempre que un estímulo actúa sobre un receptor se produce un impulso


nervioso…entonces…. en qué se diferencian los sentidos?

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• En el tipo de receptor
• En las vías de conducción
• En el centro nervioso que procesa la información en el SNC.

Según su ubicación los receptores, se clasifican en:

• Exterorreceptores: que proveen información del ambiente externo, son los órganos
de los sentidos: fotorreceptores (vista), fonorreceptores (oído), quimiorreceptores
(gusto y olfato) y mecanorreceptores (tacto, presión) termoreceptotes (temperatura)
• Interorreceptores: ubicados en distintas partes del cuerpo, tienen como función
proveer información de lo que allí está pasando, como los que se encuentran en la
bifurcación de la aorta e informan de la presión sanguínea o la concentración de
oxígeno en la sangre, o los que informan la distención de la vejiga en presencia de
orina o la del estómago en presencia de alimentos, etc. Estos receptores, que se
hallan en las vísceras se llaman visceroceptores y, los que se hallan en los músculos,
tendones, articulaciones, y en los canales semicirculares del oído interno que
informan de la posición del cuerpo en el espacio y de la posición de brazos, piernas
y otras partes del cuerpo, se llaman propioceptores.

Volvamos… a los receptores externos….

Recibimos ondas electromagnéticas de distinta frecuencia, pero percibimos colores: rojo,


verde, naranja, azul o amarillo. Recibimos variaciones en las ondas de presión del aire, pero
oímos palabras y música. Entramos en contacto con una enorme variedad de componentes
químicos disueltos en el aire o en el agua, pero experimentamos olores y sabores.

Colores, sonidos, olores y sabores son construcciones mentales creadas por el cerebro en
el procesamiento sensorial. No existen como tales fuera del cerebro. Nuestras percepciones
no son registros directos del mundo que nos rodea, sino que se construyen internamente
siguiendo reglas innatas y constricciones impuestas por las capacidades del sistema
nervioso. Aunque pensamos que lo que vemos es visible y lo que oímos es audible, visible
y audible no son propiedades de los objetos, sino propiedades de nuestro sistema sensorial.
Una abeja, un pulpo o un murciélago tienen seguramente percepciones del entorno
diferentes a las nuestras, porque son sensibles a otros estímulos en virtud de sus estructuras
sensoriales.

LA VISIÓN

Si observamos las estructuras que constituyen el globo ocular, podemos advertir sólo la
parte frontal está expuesta, el resto se encuentra inserto en la órbita, cavidad formada por
huesos del cráneo y la cara. Está constituido de afuera hacia adentro por tres túnicas o capas
que forman una esfera llena de fluido.

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La capa externa, la esclerótica, blanca y fibrosa cumple una función protectora. La parte
anterior de la esclerótica, la córnea, es transparente.

La capa media, la coroides, contiene vasos sanguíneos y un pigmento negro, la melanina.


La porción anterior se modifica para formar el cuerpo ciliar que es un círculo de músculo
liso que permite los cambios de forma del cristalino que actúa como una lente flexible.
Desde el cuerpo ciliar se desprenden los ligamentos suspensorios que mantienen al
cristalino en posición. La parte del ojo con color es el iris, que regula el tamaño de la
pupila, que es un orificio en el centro del iris por donde penetra la luz.

En la parte anterior del globo ocular, por delante y detrás del cristalino se encuentran dos
líquidos: el humor acuoso y el humor vítreo. El primero, es un líquido claro y se ubica entre
la lente y la córnea. El segundo, es una sustancia clara y gelatinosa que llena todo el globo
ocular.

La capa interna, está formada por varias capas de células. La más interna es la capa de las
neuronas ganglionares, continúa la capa de neuronas bipolares, luego las células
fotorreceptoras: los conos y los bastones y la capa de células pigmentadas, que es la más
externa, adherida a la coroides.

La retina del ojo es anatómicamente evertida, o sea, los fotorreceptores están apuntando
hacia la parte posterior del globo ocular, para alcanzarlos la luz debe atravesar varias capas
de otras neuronas de la retina.

Observen el gráfico con atención…

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Los bastones son más sensibles a la luz, son responsables de la visión en blanco y negro y
la visión crepuscular. Se encuentran en toda la reina, excepto en la fóvea que es el área de
la retina en la cual se forma la imagen más definida. Los conos permiten la visión del color.
Se encuentran en toda la retina, menos en la periferia y son los únicos presentes en la fóvea.

Tanto los conos como los bastones contienen pigmentos sensibles a la luz. Los pigmentos
consisten una proteína llamada opsina y un carotenoide, el retinal, que es un derivado de la
vitamina A. La visión del color depende de tres tipos de pigmentos diferentes, cada uno
tiene una sensibilidad máxima a la longitud de onda de cada uno de los tres colores
fundamentales: azul, verde, rojo. Las numerosas combinaciones que puede hacerse con los
colores captados produce la enorme cantidad de colores que percibimos.

Veamos entonces…

Cuando un objeto es iluminado, la luz que refleja atraviesa la córnea, que es transparente,
penetra a través de la pupila y luego pasa al cristalino, que es una lente biconvexa que
enfoca la imagen del objeto y la proyecta sobre el fondo del globo ocular, la retina.

Cuando la luz es captada por los fotorreceptores de la retina, se generan una serie de
cambios en los pigmentos visuales situados en los extremos de conos y bastones, se
produce el proceso de transducción, es decir, se originan cambios en el potencial de
membrana y las células receptoras liberan neurotrasmisores en la sinapsis que ellas forman
con las células bipolares. El impulso nervioso se trasmite a las células ganglionares,
cuyos axones convergen en la parte posterior del globo ocular formando un haz de axones
que integran al nervio óptico (II par, nervio craneal) que conecta a la retina con el cerebro.
Las fibras del lado temporal dela retina se ubican en la parte externa del nervio y las del
nasal en la parte interna. Al salir por el agujero óptico las fibras del sector nasal se
entrecruzan con las del lado opuesto y forman el quiasma óptico. A partir del quiasma
óptico corren juntas las fibras del lado temporal del mismo lado con las del lado nasal

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opuesto y forman las cintilla óptica y van a hacer sinapsis en el tálamo (núcleo gris de la
base del cerebro) formado por neuronas cuyos axones terminan en el lóbulo occipital del
cerebro, en el área primaria cortical de la visión, donde se produce la sensación visual.
Cuando esa información es procesada e integrada en áreas secundarias o de asociación, se
produce la percepción, que implica experiencias preexistentes.

Se calcula que hay 125 millones de fotorreceptores en la retina, pero sólo 1 millón de
axones en el nervio óptico. Esta reducción se produce fundamentalmente en los bastones.
Esto hace suponer que ya existe un procesamiento de la información antes de que sea
trasmitida al cerebro.

Entonces …. podemos decir que vemos con los ojos?

Por lo antedicho, podemos advertir qué son muchas las estructuras implicadas, pero
siempre requiere no sólo la integridad de las estructuras del órgano que contiene a los
receptores, sino también de las vías de conducción y del área de la corteza cerebral que es
donde esa información se transforma en una sensación consciente.

Cualquier anomalía en las estructuras implicadas ocasiona trastornos en la visión o incluso


ceguera.

Entre las más frecuentes anomalías del globo ocular….

La córnea irregular produce astigmatismo (visión borrosa); el aumento de la presión


intraocular ocasiona glaucoma (ceguera); la opacidad del cristalino produce catarata,
(ceguera); la falta de acomodación del cristalino en las personas de edad genera presbicia
(dificulta la visión de objetos cercanos) Si el globo ocular es achatado, los rayos luminosos
convergen por detrás de la retina y causa hipermetropía (dificulta la visión de objetos
cercanos). Si el globo ocular es alargado, los rayos convergen por delante de la retina y
causa miopía (dificulta la visión de objetos lejanos)

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Otra anomalía es el estrabismo, cuando uno de los ojos se desvía, para compensar la
dificultad de enfocar objetos cercanos o por un problema en los músculos que mueven el
ojo.

También afectan la visión las lesiones en la retina, en los nervios ópticos y lesiones del
cerebro que involucran a la corteza occipital.

AUDICIÓN

En el oído humano podemos distinguir tres regiones:

1. Oído Externo: comprende el pabellón de la oreja, capta las ondas sonoras y las
encauza hacia el conducto auditivo externo, en cuya parte más profunda se halla la
membrana del tímpano, cuya vibración amplifica las ondas sonoras.
2. Oído Medio: formado por la caja timpánica en cuyo interior se encuentra una
cadena de huesecillos, el martillo, el yunque y el estribo. Captan las vibraciones
de la membrana timpánica y la transmiten hasta la membrana de la ventana oval. El
oído medio está conectado con la faringe a través de la trompa de Eustaquio, su
orificio de apertura en la faringe permite vincular al oído con el exterior y así
equilibrar las presiones.
3. Oído Interno: excavado en el interior del hueso temporal, comprende un conjunto
de cavidades llamadas en su conjunto laberinto óseo en el que se destaca el caracol
vinculado a la audición y el aparato vestibular ligado al equilibrio, formado por
el utrículo, el sáculo y los canales semicirculares ubicados cada uno, en un plano
perpendicular a los otros dos.
El caracol es un tubo que tiene más de dos vueltas y media que presenta tres canales llenos
de fluido, separados por membranas, que delimitan un canal superior o rampa vestibular,
uno inferior o rampa timpánica y uno central o rampa media. Los dos primeros se conectan

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en el extremo distal del caracol. En el canal central se encuentran los fonorreceptores que
son las células ciliadas del órgano de Corti, que forman parte de la membrana basilar,
ubicada en la base del canal central. El canal inferior termina en la membrana de la
ventana redonda.

Entonces….

Las ondas sonoras que ingresan al oído son encauzadas por el pabellón hacia la membrana
timpánica a la que hacen vibrar y estas vibraciones son transmitidas por la cadena de
huesecillos y amplificadas por la membrana oval (es de menor tamaño que la timpánica),
generando movimiento en los fluidos del caracol. Las ondas viajan a lo largo del canal
superior, rodean el extremo distal hacia el canal inferior llegando hasta la membrana
redonda, que se mueve hacia afuera y permite equilibrar la presión. El movimiento del
líquido de la rampa vestibular a la timpánica provoca la vibración de la membrana basilar y
así trasmite sus vibraciones a los fonorreceptores: las células sensoriales del órgano de
Corti, cuyos axones forman la rama coclear del nervio auditivo y van a hacer sinapsis con
las neuronas del ganglio coclear, cuyos axones hacen sinapsis con núcleos de la
protuberancia

Aquí unas fibras se entrecruzan con las del lado opuesto y otras no. En su ascenso hacen
sinapsis con núcleos de nervios craneales (VI par: motor ocular externo, IV par: patético y
III par: motor ocular común) Esto explica el cierre de los ojos ante ciertos ruidos. La vía
continúa su ascenso hasta los tubérculos cuadrigéminos.

De este centro las fibras alcanzan el tálamo y desde allí al área primaria de la audición, en
el lóbulo temporal de la corteza cerebral.

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Observen el gráfico…

Recuerden … percibir los sonidos … implica la integridad de … las estructuras del oído,
de las vías auditivas y de la corteza cerebral.

Si los daños involucran al oído externo o medio producen sordera conductiva o de


transmisión y si afectan al oído interno, sordera neurosensorial o de percepción. También si
se dañan las vías y el área de la corteza cerebral implicada. La pérdida de la audición puede
deberse a causas genéticas, complicaciones del parto, algunas enfermedades infecciosas, el
empleo de determinados fármacos, la exposición al ruido excesivo y el envejecimiento.

El oído interno también nos informa de la posición de la cabeza en el espacio y controla el


EQUILIBRIO

Observemos …

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En el utrículo, en el sáculo y en los canales semicirculares se hallan los receptores que son
células ciliadas. Al desplazar la cabeza, son estimuladas por los otolitos (cristales de
carbonato de calcio) que se mueven con los fluidos. Los axones de estas células forman la
rama vestibular del nervio auditivo (VIII par craneal) y hacen sinapsis con neuronas del
ganglio de Scarpa, cuyos axones hacen sinapsis con neuronas de núcleos del 4°
ventrículo. Desde aquí los axones de esas neuronas se dirigen hacia el tálamo, hacia las
astas anteriores de la médula y hasta el cerebelo (órgano que mantiene en forma
automática el tono muscular) que también participa en el equilibrio.

Observen el gráfico…

OLFATO

Las fosas nasales son cavidades formadas por huesos del cráneo y de la cara. Están
tapizadas internamente por la mucosa nasal o pituitaria. La parte inferior de color rojo,
tiene función respiratoria. La parte superior o pituitaria amarilla, tiene función olfatoria. En
ella se hallan los quimiorreceptores: las neuronas bipolares o células de Schultze. Las
cilias de sus dendritas están incluidas en la secreción mucosa que cubre a la superficie
olfatoria. Los axones de estas neuronas atraviesan la lámina cribosa del etmoides (hueso del
cráneo) y forman el nervio olfatorio (I par craneal). Hace sinapsis con neuronas del bulbo
olfatorio cuyos axones forman la cintilla olfatoria que hacen sinapsis con distintas
regiones del lóbulo temporal de la corteza cerebral (circunvolución del cuerpo calloso,
circunvolución del hipocampo y núcleo amigdalino).

La vía olfatoria es la única que alcanza la corteza cerebral sin tener como relevo el tálamo.

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Observen el gráfico…

La percepción de un olor determinado viene dada por la estimulación simultánea de varios


receptores, por lo que el número de posibles combinaciones es enorme. Si bien el olfato
humano está muchos menos desarrollado que la mayoría de los animales, ya que no
dependemos de este sentido para sobrevivir, buscar pareja, etc., es muy sensible a las
moléculas odoríferas que en forma de compuestos químicos ingresan a las fosas nasales con
el aire inspirado y se disuelven en la humedad de la pituitaria amarilla, condición necesaria
para percepción de los olores.

La pérdida del olfato se denomina anosmia. Puede deberse a un problema congénito o a un


trastorno genético. La anosmia parcial o fatiga olfativa es cuando en presencia de un fuerte
olor la sensación se atenúa si se prolonga la exposición en el tiempo. Es un proceso normal,
de adaptación.

La hiposmia es la reducción del olfato, puede deberse a la edad avanzada, pero en la


mayoría de los casos es por infecciones repetidas en las vías aéreas superiores o también
por pólipos nasales o traumatismos craneales.

GUSTO

Las sustancias químicas que constituyen los alimentos y son disueltas por la saliva,
condición necesaria para la percepción de un sabor, son captadas por los
quimiorreceptores: los botones gustativos presentes en las papilas gustativas de la
mucosa lingual. Las papilas tienen diferentes formas, tamaño y distribución. Existen
cuatro sabores fundamentales dulce, salado, ácido y amargo. Sus receptores no se hallan

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distribuidos homogéneamente: en la parte posterior predominan los receptores del sabor
amargo y, en la punta de la lengua, los del sabor dulce; los receptores del sabor salado y
ácido se hallan en los costados de la lengua.

Observen el gráfico

Cuando los receptores son estimulados se produce el proceso de transducción. Las células
sensoriales de los botones gustativos se despolarizan y transmiten la información por los
axones que forman los nervios craneales: facial (VII par), glosofaríngeo (IX par) y vago
(X par)

Observen el gráfico …

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Hacen sinapsis con neuronas de núcleos grises del bulbo cuyos axones alcanzan al tálamo
y de allí, al área gustativa en el lóbulo parietal de la corteza cerebral.

El “sabor” es una percepción compleja, porque involucra receptores táctiles, térmicos y


dolorosos de la cavidad bucal, además de los gustativos y los olfatorios.

SENSIBILIDAD TACTIL, TÉRMICA Y DOLOROSA

La piel es el órgano más extenso del cuerpo, esencial para captar estímulos del medio
externo, ya sean mecánicos, térmicos o dolorosos, que permiten la relación con el entorno
de manera precisa. Si bien el tacto se encuentra principalmente en la piel, las terminaciones
nerviosas las encontramos en partes internas del cuerpo, lo que nos permite percibir
cambios de temperatura y también el dolor. Algunos de estos receptores son terminaciones
nerviosas libres y otras están encapsuladas por envolturas de tejido conectivo.

La piel consta de tres capas:

1. Epidermis, formada por varios estratos de células epiteliales, las inferiores


proliferan y van reemplazando a las más externas que se desprenden. Contiene la
melanina, pigmento que da color a la piel
2. Dermis, formada por tejido conectivo. Contiene vasos sanguíneos, anexos cutáneos
(glándulas sebáceas, glándulas sudoríparas, folículos pilosos) y receptores
sensoriales.
3. Hipodermis, formada por tejido conectivo adiposo.

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Los receptores presentes en la dermis de la piel son:

Los mecanorreceptores: son los corpúsculos de Meissner, se ubican en la dermis y


permiten detectar la textura de los objetos. Son abundantes en la yema de los dedos, los
labios y la mucosa lingual. Los discos de Merkel, se ubican en la dermis y permiten
percibir el contacto prolongado con objetos. Los corpúsculos de Pacini, se ubican en la
dermis profunda y detectan las presiones. Los termorreceptores: responden a los cambios
de temperatura. A la disminución (frío) los corpúsculos de Krausse y a su aumento (calor)
los corpúsculos de Ruffini. Los nociceptores: son las terminaciones nerviosas libres, se
ramifican en la epidermis y sólo son estimuladas por estímulos muy fuertes, permiten así
detectar el dolor.

Observen …

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La información captada por los receptores de la piel es conducida por distintos nervios
(raquídeos y craneales) conformados por axones que hacen sinapsis con neuronas
sensitivas de la médula espinal o del tronco encefálico hasta alcanzar el tálamo y de allí
al área somatosensorial, en el lóbulo parietal de la corteza cerebral.

La sensibilidad táctil se divide en dos tipos: sensibilidad protopática: no discriminativa,


difusa. Es la primera que reaparece cuando un nervio tiene una lesión y sensibilidad
epicrítica: fina, localizada y exacta. La sensibilidad térmoalgésica (temperatura y dolor)
se transmite a la corteza por una vía diferente.

Entre los trastornos de la sensibilidad podemos mencionar entre otros: anestesia (ausencia
completa de sensibilidad); analgesia (ausencia de sensibilidad dolorosa); anafia
(incapacidad para percibir estímulos táctiles); alodinia (percepción anormal del dolor);
parestesia (sensación anormal de la sensibilidad general, sensación de calor o frio,
pinchazo, cosquilleo).

Bibliografía:

-Kandel, E. R. (1996). Neurociencia y Conducta. Ed. Alianza.


-Aljanati, D.; Wolovelsky, E.; Tambussi, C. (1997). Los códigos de la vida. Ediciones
Colihue. Buenos Aires.
-Curtis, H; Barnes, S; Schnek, A; Flores,G. (2006). Invitación a la Biología. 6° edición.
Ed. Médica Panamericana. Buenos Aires.

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