Está en la página 1de 1

CONCLUSION:

Para concluir el tema podemos afirmar que los humanos vivimos un destino
común, en la cual como su título indica busca una educación que enseñe la
identidad terrenal, cuando hace referencia a esta identidad se habla acerca del
horizonte planetario e indica lo fundamental en la educación de hoy y del futuro. La
idea principal en este capítulo es la de despertar un verdadero sentimiento de
pertenencia a nuestra tierra, considerada por Morín como la última y primera
patria, esto es imprescindible para el desarrollo de la conciencia antropológica,
ecológica, cívica y espiritual. La historia tuvo su nacimiento en base a la existencia
de todos los humanos destinados a cubrir cada uno de los rincones más remotos y
solitarios de la tierra, en donde diversidad de lenguas, religiones y culturas
hicieron su aparición en escena. La diversidad es uno de los pilares de la era
planetaria, por eso es indispensable educar para este pensamiento que resultaría
la finalidad de la educación del futuro, que debería trabajar como mencione
anteriormente en la era planetaria para así lograr una identidad y una conciencia
territorial.
Con el siguiente capítulo que quiere y busca una educación que nos enseñe a
enfrentar las incertidumbres, puesto que durante toda la vida, tal vez en
innumerables situaciones hemos sentido esa sensación de incertidumbre. Porque
no estamos preparados para lo inesperado, y lo incierto nos hace sentir
inseguridad, vulnerabilidad, nos encontramos en un estado de desequilibrio e
inestabilidad. Y es aquí donde me hago una pregunta ¿Será posible educarnos
para enfrentar las incertidumbres? Sí, me hago esta pregunta porque muchas
veces que salgo de mi casa a enfrentarme con la vida muchas cosas que voy a
realizar me causan esta sensación; ahora me hago otra pregunta ¿Será que nos
falta confianza en nosotros? Esta pregunta me nació cuando estaba leyendo un
artículo que alguien escribió sobre este mismo capítulo: “enseñar principios de
estrategia que permita a los seres humanos navegar en océanos de
incertidumbres a través de archipiélagos de certeza” después de leer esto y según
lo que dice Edgar Marín me doy cuenta que el problema no son las
incertidumbres, si no saberlas manejar. En este no nos van a enseñar a no
sentirlas, porque esto es algo de la vida misma que trae consigo cualquier
actividad nueva que vayamos realizar, es como una relación causa/efecto.