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Reporte de lectura sobre la vida de los presbíteros

Fray. César Adrián Contreras Bernal. Osa.

Este texto es muy amplio en su contenido y profundo en la manera que nos presenta la
vida y como debe ser la vida del presbítero, pues este mismo debe configurarse a Cristo
buen pastor. De esta manera la tarea que tiene el presbítero es muy dura, pues es estar
respondiendo al Señor todos los días al llamado que le ha hecho. Al momento de que el
presbítero pone atención y empieza a transfigurarse a Cristo, debe empezar a seguir
este ejemplo del Señor.

Esta transfiguración implica una responsabilidad para con la Iglesia santa de Dios, pues
a ella es encomendada a Pedro por nuestro Señor Jesucristo (Mt 16, 18) y de ahí a
todos los sucesores y ministros. En ella se transmite lo que Jesús un día instituyo junto
con los apóstoles, la eucaristia. Esta es muy importante pues es el alimento para que la
iglesia siga su curso y edificarla más y más hasta los confines del mundo. Pues su
función es el identificarse con el buen pastor, entonces, con ese ejemplo cuidar al
rebaño encomendado. Son tan buen ejemplo aquellos sacerdotes que responden con
alegría, amor a la llamada de Dios, esto siguiendo y cumpliendo la voluntad de Dios.

Hablando de esta obediencia, nos habla ahora de un celibato, como dice el texto que
tiene cierta conformidad. Pues la vida del presbítero está repleta y muy dedicada al
servicio de la santa madre Iglesia y solo por ello se dedicara ese mismo servicio y le
ayudará de igual modo al no tener distracciones en el mundo terreno. Por lo tanto, el
presbítero tiene una tarea pesada pero muy fructífera, pues pesada en cuantas a las
tentaciones, presiones etc. Y fructífera en cuanto a el aprecio y el amor recibido de
parte de Dios por medio de la santa Iglesia. Esto nos invita a orar más y seguir
apoyando como iglesia a nuestros amados presbíteros.