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LA MISERICORDIA DE DIOS EN EL LIBRO

DEL GÉNESIS

Pedro Astorga Guerra1

La Iglesia invita a vivir la misericordia de


Dios en este año jubilar y queremos ayudar a
su vivencia con esta reflexión de la
misericordia en el libro del Génesis. La
misericordia, relacionada con el bien, aparece
desde el relato de la creación y culmina
también el libro del Génesis, precisamente en
una historia de misericordia. En los primeros
capítulos del libro, la misericordia aparece en
conexión con un hombre justo, Noé, lo que
permite salir del diluvio y después dispersarse
por toda la tierra. Finalmente, la misericordia
se hace presente en las diversas familias del
Génesis, abriéndose paso por las dificultades y
problemas entre padres e hijos.

1.- Creación y misericordia

Lo primero que Dios creó fue la luz y vio que


la luz era buena (Gn 1,4)2. Como es la primera
vez que aparece esta palabra en la Biblia, y

1
Sacerdote Diocesano. Doctor en Teología Bíblica por la Universidad
Gregoriana de Roma. Profesor en el Seminario Conciliar Mayor de
Durango y en el Instituto Superior Fides et Ratio sede “San José”.
2
Cf. B. JACOB, Das Erste Buch der Tora, 31-32.
4 FRUCTUS 2.2 (2015)

siguiendo la ley de las primeras impresiones en


una narración, podemos decir que a partir de
aquí la luz creada por Dios iluminará todo lo
que venga después3. El lector, por lo tanto,
empieza esta aventura de la lectura con una
gran confianza, esperando que la bondad de la
luz permanezca siempre.

La segunda vez que se dice que algo es


bueno es cuando Dios llama a lo seco tierra y a
la reunión de las aguas, mares. Vio Dios que era
bueno (Gn 1,10). Surge la pregunta ¿qué vio
Dios como bueno? ¿La separación entre lo seco
y las aguas? ¿La reunión de lo seco en un lugar
y de las aguas en otro? ¿El llamar a lo seco
tierra y a la reunión de las aguas, mares?
Probablemente todo esto lo vio como bueno.
Para Dios fue bueno separar, reunir y nombrar.
En este sentido, se puede decir que hay una
bondad en separar las cosas, en concederles un
lugar y en llamarlas con un nombre. Dios en la
creación ve como bueno que las cosas se
separen unas de otras como para distinguirse;
que se reúnan en un lugar aparte como
concediéndoles un espacio propio y también

3
M. STERNBERG, The Poetics of Biblical Narrative. Ideological
Literature and the Drama of Reading, 104-105.
P. ASTORGA: LA MISERICORDIA EN GÉNESIS 5

concediéndoles un nombre para que así sean


conocidas y valoradas 4.

Se puede decir, entonces, que habiendo luz,


todo lo demás se puede organizar y nombrar.
Difícilmente con la oscuridad del caos
primordial se podría haber llevado a cabo una
separación y establecer un orden en la
creación. A partir de la luz, todo esto se puede
realizar y entonces en la luz todo adquiere un
lugar y una identidad. Quizás por eso el
salmista cantará esta alabanza: «Al que hace
sólo grandes maravillas, porque su
misericordia es eterna. Al que hizo el cielo con
inteligencia, porque su misericordia es eterna.
Al que extendió la tierra sobre las aguas,
porque su misericordia es eterna» (Sal 136,4-
6)».

Habiendo comprendido esto, es más sencillo


seguir leyendo todo lo que viene después para
ir reconociendo junto con Dios la bondad de lo
que se va creando (Gn 1,12.18.21.25). La
culminación de todo acontecerá en Gn 1,31: «Y
vio Dios todo lo que había hecho y he aquí que
era muy bueno». Dios había creado ni más ni
menos que al hombre y a la mujer, y viendo

4
Cf. A. WENIN, D’Adam à Abraham ou les errances de l’humain.
Lecture de Genèse 1,1 – 2,4, 33.
6 FRUCTUS 2.2 (2015)

junto con ellos todo lo demás, no tenía otra


cosa que contemplar, sino sólo la bondad de lo
creado.

Sin embargo, hay un personaje astuto que


pone en cuestión esta bondad. Si en el mundo
creado había sido importante la separación,
esto también tenía que ser importante en la
relación del hombre con la creación. En el
jardín podía comer de todos los árboles, pero
no del árbol del conocimiento del bien y del
mal. No se dice por qué no hay que comer de
este árbol, pero sí sus consecuencias: morir.
Aquí hay un enigma para el hombre: ¿Qué
significa conocer? ¿Cómo adquirir
conocimiento? Probablemente el hombre tenía
que haber descubierto que viendo la bondad
de las cosas creadas y respetando la separación
que Dios había hecho entre ellas se abría la
verdadera posibilidad del conocimiento.

En este sentido, la advertencia de morir se


revela de particular importancia, porque
entonces vivir tiene que ver con una buena
relación con las cosas creadas y con lo que Dios
ha dispuesto. Desgraciadamente, la serpiente,
personaje astuto, introduce la sospecha y
provoca que la mirada humana deje de mirar
con bondad y mire más bien con deseo: «Y vio
la mujer que el árbol era bueno para comer y
P. ASTORGA: LA MISERICORDIA EN GÉNESIS 7

deseable para los ojos, y deseable para tener


inteligencia» (Gn 3,5). Como puede observarse,
parece ser que si se mira con bondad, las cosas
tienen valor en sí mismas, pero si se miran
buenas para comer, surge la pregunta de qué
tanto se le respeta en cuanto cosa o si más bien
empieza a convertirse en posesión. De hecho,
la mujer dice que era deseable a los ojos y que
también se podría adquirir inteligencia. El
proceso que aquí aparece, por lo tanto, es que
mirando las cosas buenas para comer y
deseables a los ojos para adquirir inteligencia
rompe la propuesta que Dios había hecho de
no comer del árbol del bien y del mal. En
realidad, con esta mirada, la mujer ve como
bueno algo que Dios había presentado como
malo: comer del árbol. Si se trastoca la forma
de ver, se corre el riesgo de perecer, y así
sucedió: comieron y se les abrieron los ojos y
descubrieron que estaban desnudos.

Acontece así una sorpresa. El hombre y la


mujer deberían haber muerto, pero más bien
conocieron algo: su desnudez. Aquí podría
percibirse un primer gesto de misericordia por
parte de Dios, en su capacidad de cambiar su
sentencia. Como si el Señor quisiera seguir
conociendo al hombre y a la mujer recién
creados y cómo reaccionan a sus propias fallas.
Efectivamente, no se quedaron desnudos así
8 FRUCTUS 2.2 (2015)

sin más, sino que se hicieron unas vestiduras


con hojas de higuera. El hombre mismo genera
una respuesta ante lo que ha descubierto, pero
también experimenta miedo, ¿por qué temer a
Dios? ¿Forma parte del ser hombre tener
miedo después del mal cometido? ¿Quién
recrimina? ¿Por qué esconderse? Esto es
interesante, Dios pasea por el jardín, pero es el
hombre quien tiene miedo. No es Dios el que
asusta, sino el hombre quien se esconde. De
hecho, al ver que no están, Dios intenta
ubicarlos preguntando: ¿Dónde estás? Dios
necesita saber dónde se encuentra Adán y
quizás intuye que encontrándolo encontrará
también a su mujer. Con esta pregunta Dios
pone en jaque a Adán porque tiene que decirle
su ubicación y esto significa encontrarse,
dando la posibilidad de que Dios los vea con las
hojas de higuera. Dios, de hecho, pregunta:
¿Quién te ha dicho que estabas desnudo? Dios
sabía que el hombre por sí mismo no podría
haber llegado a este conocimiento, y entonces
se da cuenta que quizás comió del árbol del
conocimiento del bien y del mal. Adán es
sincero y confiesa la verdad, y esta verdad
incumbe a todos: a él, a su mujer y a la
serpiente.

A continuación aparecen una serie de


represalias por el acto cometido. La serpiente
P. ASTORGA: LA MISERICORDIA EN GÉNESIS 9

tendrá que arrastrarse y comer polvo por el


resto de sus días. La mujer dará a luz con dolor
y el hombre tendrá que sufrir muchas penas y
fatigas para sacar frutos de la tierra. A destacar
el hecho de que nadie muere, todos los
participantes en el pecado siguen viviendo.

En el caso de la serpiente se puede entender


como una pena etiológica, es decir, por eso se
arrastran y comen polvo. Para la mujer, la
situación es más difícil de valorar,
seguramente no hay nada más llamativo y
sorprendente como el hecho de que para dar a
luz se tenga que pasar por dolores tan
intensos. ¿Podría ser de otra manera? Es difícil
pensar que si no se hubiera comido del árbol la
mujer daría a luz sin dolor. Quizás pasa como
en el caso de la serpiente, no es que si no
hubiera engañado a la mujer andaría de otra
forma, más bien el narrador aprovecha
situaciones que le sorprenden considerando
las consecuencias de los dolores. Como si no
fuera normal dar a luz con tanto dolor o
cultivar la tierra con tanto esfuerzo. Todo eso
tendría que provenir de una falta y es eso lo
que se subraya.

Ahora bien, lo interesante al analizar estos


textos bajo una óptica de misericordia, es ver
que aún en medio de dolores brota la luz o la
10 FRUCTUS 2.2 (2015)

vida. Es cierto que se tienen dolores, pero al


final hay una alegría por la nueva vida que ha
llegado a este mundo. Es duro trabajar la
tierra, pero llega la felicidad al momento de la
cosecha. Por eso no es de extrañar que
precisamente hasta este momento se le llame a
la mujer con el nombre de Eva, es decir, madre
de los vivientes. Se ha cometido una falta, pero
la vida sigue adelante.

Finalmente, Dios mismo se encarga de


facilitarles vestidos de piel para mayor
protección en el largo camino que ahora
iniciarán. Ya no podrán habitar más en el
jardín del Edén y serán extranjeros por los
diferentes lugares del mundo hasta ser
reunidos nuevamente en la Jerusalén celestial.
Por supuesto, para que esto se lleve a cabo,
deberá cumplirse la promesa que la misma
mujer lleva en su seno: «él te aplastará la
cabeza, mientras tú morderás su talón»
(Gn 3,15).

2.- Diluvio y misericordia

Normalmente un acontecimiento como el


diluvio es visto como el más grande castigo que
Dios pudo cometer contra el género humano.
Ciertamente todo pereció. Sin embargo, hay
P. ASTORGA: LA MISERICORDIA EN GÉNESIS 11

ciertos elementos que permiten vislumbrar


algunos aspectos de misericordia que es
preciso destacar.

El primero de ellos es el nacimiento y


nombre de Noé. Dentro de la genealogía que
aparece justo antes del diluvio se destaca el
nacimiento de este niño porque es el único del
cual se explica su nombre: Noé, porque él nos
consolará de nuestros trabajos y fatigas de
nuestras manos de la tierra desde que la
maldijo Yahveh (Gn 5,29). Como puede verse,
es una clara alusión al castigo ganado por Adán
en Gn 3,17. Con el nacimiento de Noé, ¿habrá
pasado a segundo plano aquel episodio y
llegado el tiempo de la consolación? 5 Muchas
son las expectativas, por lo tanto, con este niño,
pues lleva en sí mismo la posibilidad de una
nueva creación.

Efectivamente, a pesar de la maldad que


había sobre la tierra, Noé era justo. Dios lo vio
y entonces quiso salvarlo junto con su familia,
para hacer una alianza con él y repoblar la
tierra. A ojos del lector, el diluvio aparece
siempre como una decisión drástica de parte
de Dios, queda la pregunta si no había otro
modo de vencer el pecado. Tampoco hay

5
Cf. A. WENIN, D’Adam, 175-176.
12 FRUCTUS 2.2 (2015)

ninguna intercesión por parte de Noé a favor


de sus hermanos. Simplemente obedeció,
construyó el arca, metió a su familia y a los
animales que Dios le indicó y gracias a esto se
salvó.

Así es como Dios quiso comenzar de nuevo,


no fue un comienzo absoluto, al final de
cuentas Noé descendía de Set y Set de Adán y
Eva. Los orígenes seguían presentes. También
los animales tenían la posibilidad de repoblar
la tierra. Dios también es el mismo y al final del
diluvio no parece que haya solucionado gran
cosa. Más bien todo queda por hacer. El nuevo
inicio se da con la construcción de un altar. Noé
lo construyó y tomando de todos animales
puros y de todas las aves puras los ofreció
como holocausto. Entonces, Yahveh percibió el
grato olor, y dijo en su corazón: «No volveré
más a maldecir el suelo por causa del hombre,
pues la inclinación del corazón humano es
mala desde su mocedad: no volveré, por tanto,
a herir a todos los vivientes, como he hecho»
(Gn 8,21). Lo que aparece es un
reconocimiento de Dios, casi una aceptación,
podríamos de decir, de lo que significa ser
hombre: tener un corazón inclinado al mal.
Habiendo conocido mejor al hombre, Dios no
volverá a realizar otro diluvio.
P. ASTORGA: LA MISERICORDIA EN GÉNESIS 13

La prueba de esto es la alianza que Dios


establece con Noé y su familia: «establezco,
pues mi alianza con ustedes y no será ya
exterminada criatura alguna por las aguas del
diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la
tierra» (Gn 9,11). Esta alianza es caracterizada
como «eterna» (Gn 9,16). Más adelante
Ezequiel retomará este tipo de alianza y la
calificará como alianza establecida en tiempos
de la juventud, es decir, cuando eligió a su
pueblo Israel (Ez 16,60), y alianza de paz,
gracias a su siervo David, que será su príncipe
perpetuamente, y al santuario, que estará en
medio del pueblo para siempre (Ez 37,26). En
consecuencia, la acción de Dios con respecto a
Noé es decisiva para lo que viene después, ya
que permitirá superar las crisis a las que se
enfrentará el pueblo por el pecado, la división
y el exilio. Así es como seguirá manifestando
Dios su misericordia. El Salmo 136 lo percibirá
muy bien: «Al que, en nuestro abatimiento, se
acordó de nosotros, porque su misericordia es
eterna; y nos libró de nuestros opresores,
porque su misericordia es eterna» (v. 23-24).

3.- Babel y misericordia

A primera vista parece difícil leer el relato de


Babel bajo la óptica de la misericordia. Todo
parece indicar, por el contrario, que se trata de
14 FRUCTUS 2.2 (2015)

un relato de un castigo más que realiza Dios en


contra de la humanidad. A la pretensión de los
hombres de construir una torre que llegue
hasta el cielo, Dios responde con la confusión
de lenguas y la dispersión.

Sin embargo, si atendemos a algunos textos


del medio oriente antiguo, es posible subrayar
un aspecto de misericordia que podría pasar
desapercibido. Según estos relatos tener una
misma lengua, o también una misma boca,
alude a una pretensión de lograr una unidad
basada en un mismo sistema político, social y
cultural 6. He aquí quizá el simbolismo de una
torre que llegue hasta el cielo. De alguna
manera es como si consiguiendo un tipo de
unidad casi absolutista se consiguiera llegar a
lo más alto.

En cambio, lo que Dios hace, parece indicar


un camino distinto para lograr la unidad. O al
menos Dios plantea otro tipo de unidad. La
confusión o la diversidad de lenguas, según se
vea, parece que marca un camino diverso de
unidad. Como si Dios propusiera en la
diversidad de lenguas, bocas, sistemas
políticos, sociales y culturales precisamente la

6
Prisma de Tiglat Pileser I (1114-1076): «One word in unison have I
made them utter». [Consultado 13.12.2015].
P. ASTORGA: LA MISERICORDIA EN GÉNESIS 15

posibilidad de alcanzar la verdadera unidad.


Quizá no se llegue al cielo, quizá no todo sea un
éxito, pero el cielo es el ámbito de Dios y
solamente allí las cosas son perfectas. Abajo, en
la tierra, la confusión y la dispersión son los
caminos para caminar hacia la unidad.

El relato de la torre de Babel, por lo tanto,


pudiera estar apuntando a un camino
misericordioso de Dios. Lejos de querer
unificar a la humanidad en un solo estilo de
vida, Dios propone en realidad varios caminos.
Probablemente, la verdadera unidad sólo se
encuentre en la diversidad. La plenitud de todo
esto acontecerá en Pentecostés, allí, pueblos
diversos entenderán el mensaje de Dios. Y
sucederá esto no porque hayan dejado de ser
pueblos distintos, sino porque el anuncio del
evangelio los unificará.

4.- La misericordia en las familias del


Génesis

4.1 Abraham y Sara

La primera familia digna de consideración es


la de Abraham y Sara. Desde el inicio de la
narración conocemos la dificultad que tiene
Sara: la esterilidad. Para solucionar esto, le
pide a su esposo que tome a su esclava Agar y
16 FRUCTUS 2.2 (2015)

que el hijo que nazca de esta unión pertenezca


a Sara. Sin embargo, apenas quedó
embarazada, Agar miró con despreció a su
señora. He aquí una gran sorpresa para Sara,
sin lugar a dudas, el status de Agar había
cambiado, se sentía la señora de la casa 7. Como
consecuencia, Agar fue expulsada.
Curiosamente, Sara prefirió quedarse sin
esclava y sin hijo antes que llegar a un acuerdo
con Agar.

Sin embargo, un ángel ordenó a Agar que


regresara con su señora, como si Dios
posibilitara un encuentro de reconciliación.
Llegado el tiempo, Sara también fue bendecida
con el nacimiento de un hijo y parecía que todo
quedaría en paz. Lamentablemente no sucedió
así, los juegos entre los niños Ismael e Isaac, no
fueron bien vistos por Sara. Ella no quería que
su hijo compartiera la herencia con el hijo de la
esclava y entonces la volvió a expulsar. En este
caso, Agar no regresó más, sino que el ángel le
anunció un nuevo proyecto para Ismael. Entre
mujeres y cuando están de por medio los hijos,
parece que es muy difícil la convivencia y la
reconciliación.

7
D. J. ZUCKER – M. REISS, «Abraham, Sarah, and Hagar as a Blended
Family: Problems, Partings, and Possibilities», 4.
P. ASTORGA: LA MISERICORDIA EN GÉNESIS 17

4.2 Isaac y Rebeca

La segunda familia es la de Isaac y Rebeca.


Ahora el conflicto no es entre señora y esclava,
sino entre los hijos Esaú y Jacob. La lucha entre
los hermanos comienza desde el vientre
materno. Rebeca sufre por esto. Sin embargo,
un oráculo ilumina la situación: el mayor
servirá al menor. Ahora sólo queda por saber
quién será el primogénito. En el parto el
combate se hace presente, pero finalmente es
Esaú quien sale primero y agarrado al talón
Jacob, como no queriendo salir en segundo
lugar.

Si el oráculo planteaba una situación difícil,


como que el mayor sirviera al menor, la misma
vida cotidiana parece confirmar que entre los
hermanos la primogenitura se puede
intercambiar. Esaú, experto cazador, no es
capaz de conseguir una presa y entonces por
hambre le entrega la primogenitura a su
hermano menor. Teniendo en cuenta este
suceso, entonces Esaú tampoco podía acceder
a la bendición del primogénito que un día le
daría su padre Isaac, puesto que ya no lo era.

Llegado el momento de la bendición, Isaac,


anciano y sin poder ver, intercambia a los
hermanos. Jacob recibe la bendición en lugar
18 FRUCTUS 2.2 (2015)

de Esaú. Nada extraño, puesto que fungía


prácticamente de primogénito. El detalle es
que parece ser que Rebeca nunca supo lo que
había sucedido entre los hermanos, y mucho
menos Isaac. El padre, de hecho, envió a Esaú
para que consiguiera una presa y le hiciera un
guiso de los que tanto le gustaban. Isaac quería
bendecir a su primogénito y Esaú pensaba que
haciendo esto recibiría la bendición sin ningún
problema, como olvidando que ya había
otorgado la primogenitura a su hermano.

Sin embargo, Rebeca tenía otro plan, ella no


dejaría que Esaú recibiera la bendición. Su
preferencia por Jacob hizo que lo preparara
para este acontecimiento. Sin tiempo que
perder puso en marcha su plan y consiguió
transformar a Jacob en Esaú. La idea maestra
fue haberle puesto las ropas de Esaú porque
Isaac con este olor no dudó más y bendijo a
Jacob. No parece fácil percibir algún trazo de
misericordia en todo esto, pero el lector puede
ver cómo al final resultó aquello predicho por
el oráculo: el mayor servirá al menor.
Nuevamente Esaú perdió: antes la
primogenitura, ahora la bendición.

Ahora bien, resulta interesante constatar


que si todo es odio entre los hermanos, la
narración abre posibilidades insospechadas.
P. ASTORGA: LA MISERICORDIA EN GÉNESIS 19

Jacob tiene que huir para que Esaú no lo mate y


entonces en este viaje u odisea Jacob se hace
verdaderamente merecedor de la bendición de
Dios. Ciertamente no será fácil, él mismo será
engañado la noche de bodas, como él mismo
engañó a su padre haciéndose pasar por Esaú.
Más adelante él mismo llega a ser padre y
sabrá como Isaac lo que significa sacar
adelante una familia. Los trabajos son duros
para Jacob en casa de su suegro, y, apenas
lograda cierta riqueza, vuelve otra vez a la casa
paterna.

Es aquí donde se verifica uno de los


momentos más importantes de la vida de estos
dos hermanos. Jacob teme que Esaú no lo
reciba bien, han pasado veinte años y el temor
surge como si hubiera sido ayer. La expectativa
es grande. Jacob utiliza todas las herramientas
diplomáticas a su alcance. Esaú, por su parte,
sorpresivamente ya no guarda ningún rencor a
su hermano. Se abrazan, acepta los presentes
que Jacob le ofrece y parece que se ha logrado
la reconciliación. De todas formas no es posible
convivir juntos, cada quien deberá ir por su
camino. Una reconciliación fraterna y de
convivencia no parece fácil de conseguir.
20 FRUCTUS 2.2 (2015)

4.3 José y sus hermanos

La última historia del Génesis es una de las


más extensas del libro y al mismo tiempo
síntesis de todas las demás. Nuevamente como
en los primeros relatos, un hermano está a
punto de morir a manos de otro. La posibilidad
es grande de que lo sucedido entre Caín y Abel
vuelva a repetirse. Sin embargo, gracias a una
caravana de extranjeros, las cosas fueron
diferentes, esta vez decidieron vender al
hermano, pero por muerto lo hicieron pasar
delante del padre.

Asimismo, como en el caso de Esaú y Jacob,


la preferencia del padre por uno de los hijos y
el odio entre los hermanos fueron los
ingredientes necesarios para que la
misericordia no se hiciera presente en esta
familia. Hubo que esperar más o menos otros
veinte años para que las cosas empezaran a
componerse. Pero no fue tan fácil, con Jacob y
Esaú bastó un encuentro, aquí fueron
necesarios muchos más. José reconoció a sus
hermanos cuando fueron a Egipto pero ellos no
lo reconocieron a él. José tenía la oportunidad
de manejar esto a su favor, de él dependía
darse a conocer o iniciar una estrategia de
disimulación. Optó por lo segundo, como si
para él no bastara el reconocimiento físico,
P. ASTORGA: LA MISERICORDIA EN GÉNESIS 21

como si fuera necesario sobre todo el


reconocimiento ético 8.

El ejercicio de misericordia, por lo tanto, en


este caso es lento y laborioso. José pone
diversas pruebas a sus hermanos, quizá no
disfrutando mucho todo esto, como lo
testimonian sus lágrimas, pero poco a poco
logrando que sus hermanos fueran dando
pasos hacia la fraternidad. Es como si
necesitara una atmósfera para poder
experimentar la misericordia y eso es
precisamente lo que José fue logrando. Llegado
el momento justo, cuando Judá pidió quedarse
en lugar de su hermano Benjamín, José no
pudo contenerse más. Aquí José se dio cuenta
de que todo estaba sanado. Varios años atrás
sus hermanos prefirieron deshacerse de él y lo
vendieron, pero ahora no sucede lo mismo con
Benjamín. Judá no regresará con su padre sin
este hijo.

José no pudo aguantarse más y se dio a


conocer. Terminó la estrategia de disimulación
y sucedió la anagnórisis: el reconocimiento
entre los hermanos. José ya los había

8
Cf. J.-P. SONNET, «“I loro occhi, si aprirono e lo riconobbero”, 99;
G. FISHER, «Die Josefsgeschichte als Modell für Versöhnung», 251;
A. WÉNIN, Joseph ou l’invention de la fraternité: Lecture narrative et
anthropologique de Genèse 37 – 50, 284.
22 FRUCTUS 2.2 (2015)

reconocido hace tiempo, pero ahora ellos


también lo reconocieron a él. Por fin, después
de tantos años hubo una reunión familiar. Por
supuesto que José se dio a conocer con los
elementos que consideró necesarios:
preocupación por su padre, mención de la
culpa cometida por sus hermanos y
reconocimiento de la labor de Dios en toda esta
historia. Gestos de misericordia también se
hicieron presentes: abrazos, lágrimas y
palabras.

Sin embargo, sorprendentemente, después


de la muerte de Jacob, volvieron a surgir los
fantasmas del temor. Como si la atmósfera
anterior de misericordia fuera muy endeble y
la reconciliación entre los hermanos poco
firme. La muerte del padre pone otra vez todo
en cuestión y las relaciones familiares tienen
que rehacerse. José se da cuenta de esto por un
mensaje que le enviaron sus hermanos y pone
manos a la obra. José, de alguna manera, es
como el arquitecto de la misericordia, pues
reconstruye allí donde todo parece
tambalearse. Primero ataca el miedo, sus
hermanos no tienen nada que temer, ni
siquiera el juicio o el castigo. José no está en el
lugar de Dios. Quizá así lo han percibido sus
hermanos, casi como un dios, pero no lo es.
José consuela y vuelve a reconocer que Dios ha
P. ASTORGA: LA MISERICORDIA EN GÉNESIS 23

sido el artífice principal de la transformación


del mal en bien 9. He aquí el máximo ejercicio
de misericordia por parte de Dios. El mal de los
hermanos no fue ningún obstáculo para que Él
trabajara el bien. Si al inicio del Génesis, Dios
venció al caos para crear todo bueno, ahora en
la historia vuelve a vencer al mal y haciéndolo
desde dentro, desde el corazón de las familias
tan bendecidas del Génesis.

Bibliografía

ASTORGA, P., Anagnórisis en la historia de José (Gn 37 –


50). Una aproximación desde la narratología
cognitiva, Tesis 63, Verbo Divino, Estella 2015.
JACOB, B., Das Erste Buch der Tora, Schocken Verlag,
Berlin 1934.
FISHER, G., «Die Josefsgeschichte als Modell für
Versöhnung», en: A. WÉNIN, ed., Studies in the Book of
Genesis. Literature, Redaction and History, BEThL
155; Peeters Publishers, Leuven 2001, 243-271.
SONNET, J.-P., «“I loro occhi, si aprirono e lo
riconobbero”, en: ID., L’alleanza della lettura.
Questioni di poetica narrativa nella Bibbia ebraica,
Lectio 1, San Paolo Edizioni/Gregorian & Biblical
Press, Cinisello Balsamo – Roma 2011, 89-101.
Prisma de Tiglat Pileser I (1114-1076). [Consultado
13-12-2015] http://www.sacred-texts.com/ane/rp
/rp201/rp20127.htm

9
Cf. P. ASTORGA, Anagnórisis en la historia de José (Gn 37 – 50).
Una aproximación desde la narratología cognitiva, 216-222.
24 FRUCTUS 2.2 (2015)

STERNBERG, M. The Poetics of Biblical Narrative.


Ideological Literature and the Drama of Reading,
Indiana University Press, Bloomington 1987.
WENIN, A. D’Adam à ou les errances de l’humain. Lecture
de Genèse 1,1 – 2,4, Lire la Bible, Cerf, Paris 2007.
______, Joseph ou l’invention de la fraternité: Lecture
narrative et anthropologique de Genèse 37 – 50, Le
livre et le rouleau 21 ; Éditions Lessius, Bruselas
2005, 284.
ZUCKER, D. J. - REISS, M. «Abraham, Sarah, and Hagar as a
Blended Family: Problems, Partings, and
Possibilities», Women in Judaism: A Multidisciplinary
Journal 6 (2009) 1-18.