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Ciro Alexander Castro Pacheco (20162058)

Amor líquido

Zygmunt Bauman presenta en Amor Líquido la angustia constitutiva que envuelve las
relaciones duraderas en el capitalismo tardío, las políticas de vida que la reproducen y el
devenir histórico que la exacerba.

Al comienzo del libro, Bauman explica que ni el amor ni el deseo estructuran las relaciones
sexo-afectivas en la sociedad de consumo. En primer lugar, La reducción de las familias
nucleares y del hombre como proveedor universal han complejizado(no hecha más
satisfactorias) su conjunto de experiencias. Se viven como una elección angustiante entre
múltiples posibilidades de consumo. No se elige mantener un vínculo afectivo con otras
personas por querer(poseer) al otro, sino por la compulsión a buscar la opción más
satisfactoria de acuerdo a la evaluación de las inversiones hechas en la relación. El
compromiso solo existe cuando la relación es satisfactoria. Esto las hace frágiles, inciertas y
angustiantes. Habilitan la inseguridad de ser desechado en cualquier momento por el otro,
debido a sus falencias. Aparece la figura de las relaciones de bolsillo, agradables y breves
que promueven la eliminación del amor y el deseo. El interés individual calculado desde el
costo-beneficio es el criterio fundamental para cualquier relación con la alteridad(sea de
pareja, familiar o ciudadana).
En segundo lugar, la sexualidad no ha sufrido un destino muy diferente. Se la ha despojado
de sus aspectos no racionales ni evaluables. Por una parte, tener hijos es evaluado con
extremo cuidado como una inversión. Se ponderan las satisfacciones paternales con el
sacrificio de renunciar o posponer otros seductores placeres consumibles. Por otra parte, la
falsa máscara de bienestar que llevaba el compromiso marital de antaño se reproduce en
las relaciones libres. La calidad del sexo es un rendimiento, más que un éxtasis. Se
exacerba la expectativa de cumplir con ciertos procedimientos en el acto coital y
características de los cuerpos que participan. Estos supuestamente los harían más
satisfactorios siempre y cuando no se dejen llevar por la rebosante energía del proceso u
emociones profundas de otro tipo. En tercer lugar, las TIC dan soporte material la
racionalidad líquida al abrir la posibilidad de proximidad virtual de manera permanente.
Aunque esta no solo representa una facilidad para conectarse sino también para cortar la
conexión. Siempre existe el refugio de la otredad en la desconexión. Esta solo depende de
la preferencia del yo. Los otros son solo el contexto necesario para que todos tengan la libre
elección de hacerlo.
A pesar de todo, existe una economía moral sobreviviendo en la forma de intercambio
familiar de bienes y servicios, ayuda vecinal y cooperación entre amigos. Es decir, hay
acciones que sí entretejen compromisos duraderos. Sin solidaridad no habría una
communitas, desintegrándose la societas. La solidaridad depende de nuestra capacidad
para vivir el riesgo y aceptar responsablemente las consecuencias vivir para el bienestar de
otros, sinónimo del todos. El éxito principal de la ofensiva del mercado sobre la comunitas
es la erosión sistemática de las habilidades de socialidad. Los actores cada vez carecen
más de entrenamiento para vivir fuera del marco de un comportamiento heterónomo fuera
del modelo hiper-racionalizado e individualizado hegemónico que nos insta a abandonar
nuestras responsabilidades colectivas.
En la segunda parte del libro, Bauman discute la posibilidad de amar al prójimo en general.
Considera que la confianza hacia los otros ha sido socavada. Sostiene que el significado de
la humanidad misma radica en la valoración intrínseca de la vida como entidades colectivas,
no meramente como individuales. Puesto que el camino “individual” nos lleva a pensar más
bien en la supervivencia de manera desconfiada y potencialmente violenta hacia otros. Esta
reflexión lo lleva a observar dos movimientos yuxtapuestos en los entramados urbanos de la
Modernidad Líquida. Por un lado, hay una fragmentación de la experiencia cotidiana de las
ciudades en la globalización. Los proyectos de vida de los grupos sociales más
acomodados están desligados de las pretensiones transformativas en su entorno más
inmediato. Esto se debe a que sus condiciones de existencia son más cercanos a flujos
económicos internacionales que a la identidad de comunidad de su localidad. Por otro lado,
hay expectativas vitales que se constituyen en la identidad compartida y en la lucha por
obtener una ciudad habitable más adecuada para su bienestar. Estos grupos sociales
menos favorecidos sufrirían de un síndrome de “mixtofobia”. El entorno urbano les ofrece un
repertorio cultural amplio del cual beber para satisfacer sus deseos. Pero este entorno sólo
es posible si muchos desconocidos conviven. Esta configuración de relaciones sociales en
un contexto de precariedad laboral e incertidumbre sobre el futuro personal alimenta una
permanente sensación de inseguridad. A su vez esta requiere de una sublimación en la
construcción de formas espaciales de segregación de los hábitats urbanos. En efecto, el
mercado inmobiliario y sus ofertas promueven esta demanda, en un círculo vicioso entre
angustia y mutua exclusión.
Un obstáculo adicional que tiene el amor al prójimo es la construcción histórica que han
tenido los Estados-nación. Estos se han hecho soberanos en función a su poder para
determinar quién puede habitar un determinado territorio y quién no. El nacimiento en una
territorialidad ha sido la condición sine qua non bajo la que se otorgan ciertos derechos
ciudadanos de modo que sean defendidos activamente por un Estado. Bauman
problematiza esto al encontrar que existe una ingente cantidad de personas que quedan
fuera de la posibilidad de vivir sus derechos ciudadanos cuando no están habitando el
territorio que los vió nacer. A los refugiados no solo se les extirpa de sus derechos en tanto
humanos. También incrementa su vulnerabilidad para ser violentados. No pertenecen a la
comunidad imaginada que hace de anfitriona. Al respecto se presentan dos caminos
frecuentemente. Por un lado, pueden intentar ser asimilados culturalmente, ser despojados
de sus costumbres y creencias para imponerles otras de acuerdo a lo estipulado por su
nuevo entorno. Por otro lado, los anfitriones están en capacidad de reducirlos en espacios
confinados y con pocas posibilidades de obtener condiciones de bienestar, por ejemplo en
guetos o campos de concentración. En cualquier caso, Bauman precisa que ningún Estado
anfitrión tiene disposición de darle la bienvenida a refugiados. El proceso de su
incorporación siempre está enmarcado en su estigmatización como criminales y
estereotipos como opuestos a los valores locales.

Comentario Crítico

La obra de Bauman es bastante más extensa que este libro. Esto se evidencia en el
esfuerzo del autor para hacer paréntesis en sus argumentaciones sobre el amor para
describir brevemente los marcos conceptuales desde los que elabora su reflexión. Mis
comentarios van dirigidos tanto a su teoría sociológica en general como a su aplicación
particular sobre lo sexo-afectivo. Primero, comentaré las ventajas de su obra general.
Segundo, describiré algunos límites que encuentro en sus argumentos. Tercero, resaltaré
sus aportes más importantes.

Conceptualizar nuestra época histórica como modernidad líquida puede ocupar un lugar en
el grupo de macro-teorías que intentan explicar el mundo a partir de amplios procesos y
estructuras abstractas. Aunque para el caso de Bauman su apuesta es más bien analizar
las relaciones sociales de manera ecléctica . Hace uso del psicoanálisis, literatura, historia y
otras disciplinas humanas. Eso permite caracterizar su obra como una solución posible,
entre otras, al debate en sociología contemporánea agencia-estructura(Caviglia 2015,
Jaramillo 2011, Marín 2011). Rastrea los orígenes de los comportamientos que observa a la
luz de entender a las personas como máquinas deseantes seducidas por estímulos
externos. No pierde de vista los presupuestos ontológicos de la experiencia humana, es
decir la angustia constitutiva del ser. Tiende puentes causales entre las transformaciones
económicas y políticas de las últimas décadas y las formas de subjetivación cultural e
interacción social. Su concepto cumbre, el consumo, le permite transitar de la antropología
económica a la filosofía social o de la sociología de la cultura a la ciencia política.

A pesar de esto, parece poner demasiado énfasis en los efectos del mercado sobre la
subjetividad. Deja de lado la subjetividad que no es afecta estructuralmente por un mercado
del tipo que los países con PBI más alto tienen ¿Qué tiene que decir Bauman sobre
Latinoamérica? Aquí el proceso de la incertidumbre en el mercado laboral no contrasta con
una época previa donde había un Estado de Bienestar fuerte. En el Perú, a penas los
terratenientes perdieron el poder de buena parte de la mano de obra en el país, procesos
como el conflicto armado interno y la hiperinflación consolidaron mercados informales y
precarios. Hubo un proceso de neoliberalización posterior que produjo y fortaleció las
condiciones materiales para que el trabajo precario beneficie al empresariado. Sin embargo,
la estructura económica del país consistía en dos segmentos incomunicados desde mucho
antes: un sector moderno de exportación y un capitalismo de subsistencia que sostenía a la
mayoría de la población(Lust 2018). En ese aspecto, no es sostenible afirmar que la
globalización o el capitalismo tardío sea un contexto particular que promueva una fragilidad
humana singular para países que nunca gozaron de los beneficios sociales que las alianzas
entre un mercado abundante y un Estado fuerte proveerían. En el mejor de los casos, su
teoría es aplicable a los sectores “modernos” de las economías periféricas en el comercio
global. En definitiva, eso no sucede para todos los demás.

Bauman no solo habla de la precarización laboral y la angustia existencial, sino también de


políticas de vida. Redundando en mi comentario anterior, cuestiono en qué medida los
sujetos que no tienen capacidad de consumo se apropian de los dispositivos discursivos
que la globalización difunde ¿Qué políticas de vida asume como propias una comerciante
informal de algún mercado en Lima, un agricultor en Loreto o un escolar aymara en Puno?
Las conclusiones que extrae Bauman de su análisis sólo son válidas para políticas de vida
que existen configuraciones socio-históricas particulares. Si bien existen modelos sociales
individualizantes y jerárquicos que pautan las políticas de vida en el Perú(Ej: revista
Caretas, Esto es Guerra, etc) su significado pertenece a un entramado de referentes
culturales completamente distintos. En consecuencia, no se puede defender que los
consejos de éxito que puedan dar Magaly Medina o Sheyla Rojas tengan el mismo efecto
sobre la subjetividad de las audiencias peruanas que las que puede tener Oprah o Kim
Kardashian sobre el público estadounidense. Probablemente las políticas de vida que
produzcan las primeras estén promoviendo más un individualismo metonímico(Martuccelli
2015) que el individualismo consumista que defiende Bauman. En el Perú la capacidad de
consumo te emancipa de luchar cotidianamente por hacer respetar tus derechos u obtener
beneficios performando como “vivo”, “achorado” o “pendejo”. Todos los demás disponen de
estos marcos culturales para sobrevivir al tránsito limeño siendo cobrador de combi o
negociando con alguna minera para venderles tierras que no son solamente tuyas.

Específicamente al argumento del texto, se acierta en explicar la aparición de experiencias


líquidas en las formas de relacionarnos afectivamente. Menciona, por ejemplo, la aparición
de las relaciones libres. Aunque al hacerlo pasa por alto(o no desarrolla) los cambios en el
rol de la mujer para que la posibilidad de “salirse de una relación” sea equitativa entre
ambos sexos. Sin esta equidad el argumento de Bauman sobre la angustia permanente de
ser desechado por el otro de la relación no es tan convincente. Debido a que las
posibilidades de decidir no serían comparables sino ubicadas en el poder del hombre en la
relación. La oportunidad de elegir con quien relacionarse sexo-afectivamente correspondió
más bien a la subjetividad masculina desde inicios de la modernidad(Giddens 1998). La
evaluación de las relaciones cómo inversiones que conllevan a decisiones libres y
racionales podrían ser una atenuación posterior a las subjetividades femeninas, mas no el
origen principal del fenómeno de equidad de decisión.

Ahora bien, cabe resaltar que Bauman hace un gran aporte a la reflexión sobre el estado
actual de los lazos de solidaridad y las condiciones socio-históricas de existencia que hacen
de marco para su posibilidad. Específicamente, recojo sus aportes al análisis de procesos
que prescinden de la interacción cara a cara. Primero, al analizar el significado de las
interacciones virtuales desde los lentes de la racionalidad líquida da cuenta de fenómenos
sutiles de comportamiento a los que no podríamos acceder de otra manera. La mayoría de
investigaciones sobre TIC supone que son instrumentos que solo reproducen las formas de
socialidad del mundo “real” y la colocan en un plano virtual(Castells 1997). No obstante,
Bauman supera esto visibilizando una lógica de interacción que no sería posible en
contextos de copresencia: desconectarse de la conversación. Segundo, contribuye a la
identificación de las interdependencias globales-locales. Inserta lo urbano y lo estatal en
mecanismos causales que devienen en mixofobia y xenofobia respectivamente. En ese
sentido, aclara el impacto que puede tener la globalización sobre cómo nuestras emociones
hacia la alteridad. En efecto, las aspiraciones de los que sí son auténticos ciudadanos
globales trasciende su localidad y los hacen vivir con mayor indiferencia las problemáticas
de su vecindario. Siempre podrán mudarse a un lugar más satisfactorio para ellos o
refugiarse tras las murallas de aquella mansión construida para resguardar su intimidad.

Bibliografía

Castells, M. (1997). La era de la información. Volumen 1: La sociedad red. Alianza editorial.

Caviglia, M. (2015). La tensión entre estructura y agencia desde la antropología. Actas de


Periodismo y Comunicación, 1.

Giddens, A. (1998). La transformación de la intimidad. Ediciones Cátedra.

Jaramillo, N. B. (2011). ¿ Somos creadores de nuestra historia?: El problema teórico de la


agencia, la estructura y el cambio social en la historia. Goliardos. Revista estudiantil de
Investigaciones Históricas, (15).

Lust, J. (2018). surgimiento de una economía capitalista de subsistencia en el Perú.


Pluriversidad, 1(1), 95-109.

Marín, J. J. (2011). Bourdieu y Giddens: La superación de los dualismos y la ontología


relacional de las prácticas sociales. Revista CS, 409-428.

Martuccelli, D. (2015). Lima y sus arenas: Poderes sociales y jerarquías culturales. Cauces
Editores.

Rocca, A. V. (2008). Zygmunt Bauman: modernidad líquida y fragilidad humana. Nómadas.


Critical Journal of Social and Juridical Sciences, 19(3).