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CARRERA:

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIA POLÍTICAS

TEMA:
CONCILIACIÓN EN EL AMBITO PENAL

CURSO:
MEDIOS ALTERNATIVOS DE RESOLUCIÓN DE
CONFLICTOS

ALUMNOS:
MIGUEL ÁNGEL BARBOZA CALDERÓN
KEVIN ARNOLD SALAZAR CAMUS
JAIRO XAVIER CÓRDOVA LÓPEZ
WILLY ANDERSON VASQUEZ ALTAMIRANO

PROFESORA:
LLAJA CUEVA, IRMA GIOVANY
LA CONCILIACIÓN EN EL AMBITO PENAL

La conciliación es un medio alternativo autocompositivo de solución de conflictos previsto en


la legislación peruana, Ley N° 26872. Sin embargo, en el ámbito penal, no está permitido la
conciliación sobre el conflicto derivado del delito.

La conciliación preprocesal en el derecho penal peruano, particularmente, se aplica en delitos


de bagatela debido a que la reprochabilidad es escasa y cuyo bien jurídico protegido se
considera de menor relevancia. La conciliación es preprocesal cuando se realiza antes de iniciar
un proceso judicial, y recibe su nombre porque se realiza fuera del ámbito judicial.

La conciliación penal se puede conceptualizar como un mecanismo alternativo por el cual las
partes, involucradas en un conflicto, cuyo origen es la perpetración de un delito de escasa
reprochabilidad, llegan a una solución pacífica, en donde ambas partes se benefician
mutuamente, siendo reparado la víctima a través de una indemnización por daños y perjuicios,
y el sujeto activo perdonado en su pena por la justicia penal.

La conciliación en materia penal, debe considerarse como mecanismo de justicia restaurativa,


que la hace más democrática por motivo que los ciudadanos sin estar en la categoría de jueces
pueden estar en posibilidad de resolver conflictos, y adicionalmente produce una
transformación de la justicia retributiva, típica de un sistema inquisitivo, por una justicia, en
que la víctima es reparada acorde con sus necesidades, y no con las necesidades que el juez
cree que el ofendido pueda tener.

El Estado por medio de la conciliación debe deshacerse de su tradicional persecución punitiva


de carácter represiva, a cambio de una función reparadora. El infractor puede y debe plantear el
principio de oportunidad con la finalidad de poder subsanar los efectos de su conducta llegando
a un arreglo indemnizatorio con la víctima. Puesto que la pena impuesta al infractor de la ley
penal no soluciona los problemas de la víctima, ni es útil para el delincuente, y tiene un elevado
coste social

La introducción de la institución de conciliación en materia penal dentro de nuestro sistema


para someter a delitos de bagatela, mínima culpabilidad, o delitos culposos, beneficiaría no
solo a los protagonistas del conflicto penal, sino también, al Estado, en la medida que
promueva la justicia restaurativa, celeridad en la solución del conflicto, y descongestión de
la carga procesal.

Por ello, en ciertos delitos de bagatela, mínima culpabilidad, y delitos culposos, la


conciliación como mecanismo alternativo de solución de conflictos es una opción útil no solo
para los protagonistas del conflicto penal, sino también, para el propio Estado, puesto que,
permite el descongestionamiento procesal, consolida la justicia restaurativa, y empodera a las
partes para buscar solución consensual en un caso concreto.

Los delitos de bagatela son aquellos que son considerados de escasa relevancia social; por lo
que su indefectible procesamiento y judicialización provoca varios efectos, principalmente, la
sobrecarga procesal, respuesta inoportuna al conflicto, la intervención recurrente del derecho
procesal penal en desmedro de otros mecanismos de solución como es la conciliación.

La conciliación en el marco del principio de oportunidad


La conciliación es parte del proceso civil y que, asimismo, nuestra legislación reconoce la
validez de la Conciliación Extrajudicial. En la conciliación interviene un tercero, que puede
sugerir fórmulas conciliatorias no vinculantes ni obligatorias a las personas en conflicto,
quienes tienen la libertad de arribar o no a un acuerdo. Conforme a la Ley N. º 26872 – Ley de
Conciliación, modificada por Ley N. º 27398, ésta es una institución que se constituye como
un mecanismo alternativo de resolución de conflictos por el cual las partes acuden a un tercero
(Centro de Conciliación o al Juzgado de Paz Letrado1), a fin que se les asista en la
búsqueda de una solución consensual a un conflicto. Siendo aplicada a materias (derechos
disponibles) propias del derecho civil, de familia y laboral; sin embargo, ¿puede aplicarse la
conciliación al ámbito penal?
Si bien, la Ley de Conciliación señala en el último párrafo del artículo 9 que no se someten a
conciliación las controversias sobre hechos que se refieran a la comisión de delitos o faltas,
cabe precisar que, la conciliación será facultativa en relación a las controversias relativas a la
cuantía de la reparación civil derivada de la comisión de delitos o faltas que no hubiere sido
fijada por resolución judicial firme.
En nuestro ordenamiento procesal penal se aplica la conciliación, no para resolver la
controversia generada por la comisión de un hecho delictivo, ni mucho menos para determinar
la responsabilidad penal del imputado, sino para que, tanto imputado como víctima, arriben a
un acuerdo sobre el monto y forma de pago de la reparación civil por los daños y perjuicios
ocasionados como consecuencia del delito.
Así de esta manera cuando pasamos a hablar de la conciliación en el ámbito penal no
podemos dejar de tocar el tema respecto de; EL PRINCIPIO DE OPORTUNIDAD.
En el fondo, la conciliación es una negociación asistida, donde las partes buscan dar una
solución satisfactoria permitiendo, en forma concertada, la intervención de un tercero,
que tenga la capacidad de proponer fórmulas conciliatorias, fomentado en todo el
momento del proceso la comunicación entre las partes.
la definición legal del Principio de Oportunidad la hallamos en el artículo 2 del Código
Procesal Penal que señala que el “El Ministerio Público, con consentimiento expreso del
imputado, podrá abstenerse de ejercitar la acción penal en cualquiera de los siguientes casos:
1. Cuando el agente haya sido afectado gravemente por las consecuencias de su delito
y la pena resulte inapropiada.
2. Cuando se tratare de delitos que por su insignificancia o su poca frecuencia no
afecten gravemente el interés público, salvo cuando la pena mínima supere los dos años
de pena privativa de libertad o se hubiere cometido por un funcionario público en el
ejercicio de su cargo.
3. Cuando la culpabilidad del agente en la comisión del delito, o en su contribución a la
perpetración del mismo sean mínimos, salvo que se tratare de un hecho delictuoso
cometido por un funcionario público en el ejercicio de su cargo.
En los supuestos previstos en los incisos 2) y 3) será necesario que el agente hubiere
reparado el daño ocasionado o exista un acuerdo con la víctima respecto a la reparación
civil.
Si el acuerdo con la víctima consta en instrumento público o documento privado
legalizado por Notario no será necesario que el Juez cite a las partes a que presten su
consentimiento expreso para la aplicación del Principio de Oportunidad.
Si la acción penal hubiera sido ya ejercida, el Juez podrá, a petición del Ministerio
Público, o de la parte agraviada, dictar auto de sobreseimiento en cualquier etapa del
proceso, bajo los supuestos ya establecidos, en un plazo no mayor de diez días.
En los delitos de lesiones leves, hurto simple y apropiación ilícita de los artículos 12º,
185º y 190º del Código Penal y en los delitos culposos, en los que no haya pluralidad de
víctimas o concurso con otro delito, antes de formalizar la denuncia penal, el Fiscal
citará al imputado y a la víctima para proponerles un acuerdo reparatorio. Si ambos
convienen en el mismo, el Fiscal se abstendrá de ejercitar la acción penal. Si el
imputado no concurre a la segunda citación o se ignora su domicilio o paradero, el
Fiscal formalizará la denuncia correspondiente."
EL Principio de Oportunidad es la facultad que tiene el Ministerio Público, como titular de la
acción penal pública, para (bajo determinadas condiciones establecidas expresamente por ley)
abstenerse de su ejercicio, o en su caso, para solicitar ante el órgano jurisdiccional el
sobreseimiento de la causa bajo los mismos supuestos. Debiendo para ello existir elementos
probatorios de la comisión del delito y de la vinculación con el imputado, quien debe prestar su
consentimiento para la aplicación del citado principio. Definición que corresponde al Sistema
de Oportunidad Reglada, toda vez que los criterios de oportunidad obedecen a supuestos
expresamente señalados por ley, a diferencia del Sistema de Oportunidad Libre, propia de
países anglosajones, como Estados Unidos donde el Titular de la Acción Penal tiene plena
disponibilidad y discrecional en su ejercicio. Este primer sistema, pues, es adoptado por nuestro
ordenamiento procesal penal.
Atención con lo siguiente (la conciliación en el Principio de Oportunidad sólo será
propicia en los supuestos de la comisión de delitos que no afecten gravemente el interés
público y en los de mínima culpabilidad o participación del agente, en los cuales se exige
para su procedencia un acuerdo entre imputado y víctima respecto al monto de la
reparación civil u otro alternativo. Punto que ampliaremos más adelante).
LAS PRINCIPALES DIFERENCIAS ENTRE AMBOS SE ENCUENTRAN EN
A) LA NATURALEZA
Conciliación Extrajudicial. Es una institución per se, considerada una forma
heterocompositiva de solución de conflictos, por la cual, las personas acuden
voluntariamente ante un tercero (Centro de Conciliación) ante la aparición de un
problema, material y jurídicamente conciliable.
Principio de Oportunidad. El Principio de Oportunidad es la facultad que al titular de
la acción penal asiste para disponer, bajo determinadas condiciones, de su ejercicio con
independencia de que se haya acreditado la existencia de un hecho punible contra un
autor determinado.
Cabe indicar que se puede aplicar este Principio, en los delitos cometidos en forma dolosa o
culposa bajo las condiciones establecidas por ley, cuando el ejercicio de la acción es pública
más no así en los casos de acción privada, la que muy bien puede ser sustituida por la
conciliación en los procesos sujetos a querella. O sea, el Principio de Oportunidad no siempre
implica el uso de la Conciliación, a la que utiliza como una herramienta para obtener uno de sus
requisitos, que es la reparación del daño causado a la víctima del delito.
B) MATERIA
En la conciliación Extrajudicial Son materia de conciliación:
 Las pretensiones determinadas o determinables que versen sobre derechos disponibles
de las partes.
 Las pretensiones que versen sobre alimentos, régimen de visitas, tenencia, liquidación
de sociedad de gananciales y otras que se deriven de la relación familiar. En estos casos
el conciliador tendrá en cuenta el interés superior del niño.
 Los asuntos en materia laboral, en los que se respetarán la irrenunciabilidad de los
derechos del trabajador reconocidos por la Constitución y la ley.
 Las controversias relativas a la cuantía de la reparación civil derivada de la comisión de
delitos o faltas. En este caso, la conciliación será facultativa en cuanto ella no hubiera
sido fijada por resolución judicial firme.
En cuanto al principio de oportunidad:
Al respecto la práctica nos ha mostrado que el acuerdo entre imputado y agraviado, si bien, en
la mayoría de los casos versa sobre dinero (por concepto de reparación civil), en otros la
víctima mostraba su total conformidad con la devolución de la especie (en delitos de
apropiación ilícita, por ejemplo) renunciando a todo reclamo por reparación civil; algo similar
ocurría entre cónyuges que se veían involucrados en un proceso por delito de lesiones, en el
que la parte agraviada se veía satisfecha con el expreso arrepentimiento del agresor,
renunciando a reparación alguna.
Pero que quede claro, pues, que la finalidad de la Diligencia de Acuerdo en el Principio de
Oportunidad reside en la fijación voluntaria de un monto de dinero por concepto de
reparación civil derivado de los daños y perjuicios causados por la comisión de un delito.
C) PROCEDIMIENTO
En la conciliación extrajudicial:
• Recibida la solicitud, el Centro de Conciliación designa al conciliador, el cual invita a las
partes dentro de los 5 días hábiles siguientes.
• La audiencia de conciliación se realiza dentro de los 10 días hábiles (contados a partir de la
entrega de la última invitación a las partes).
• La audiencia de conciliación es una y comprende la sesión o sesiones necesarias para que las
partes arriben a un acuerdo satisfactorio. Debe de desarrollarse dentro de 30 días desde la
primera citación, sin embargo, a petición de las partes, tal plazo puede ser prorrogado.
• Reglas a seguir durante el desarrollo de la audiencia de conciliación (dentro de estas se
encuentran diversas).
• Concluido el procedimiento de conciliación, el Centro queda obligado a otorgar
inmediatamente, a cada una de las partes, copia certificada del acta.
En el principio de oportunidad:
Procedimiento Vigente. Hoy, el trámite para la aplicación del Principio de Oportunidad
se encuentra establecido en la RESOLUCIÓN DE LA FISCALÍA DE LA NACIÓN N°
1470-2005-MP-FN y su Anexo, publicada el 12 de julio del año 2005.
De lo normado se desprende que, cuando el Fiscal Penal, al tomar conocimiento de la comisión
de un hecho ilícito considere que el mismo constituye delito, que existe documentación
sustentatoria suficiente, así como causa probable de imputación penal, y que el hecho se
encuentra dentro de los supuestos establecidos por el artículo 2° del citado cuerpo legal, emitirá
resolución motivada, declarando la pertinencia para la aplicación del Principio de Oportunidad,
citando a las partes (imputado, agraviado y tercero civilmente responsable, de ser el caso), a
efectos de propiciar un acuerdo conciliatorio respecto al monto y forma de pago de la
reparación civil. Adoptándose, supletoriamente, los plazos establecidos en el Reglamento, a
diferencia del cual, ya no se requiere citar previamente al imputado para que preste declaración,
pues su consentimiento se recabará en la misma Audiencia.
La Audiencia de Conciliación o “Diligencia de Acuerdo” (como lo denomina el Nuevo Código
Procesal Penal - Decreto Legislativo Nº 957) se llevará a cabo, siguiendo las pautas y
formalidades recomendadas por la Ley de Conciliación (Ley Nº 26872), consignándose en el
acta los datos personales de los participantes, incluido, por supuesto, el representante del
Ministerio Público. Especificándose, las ocurrencias suscitadas durante el desarrollo de la
diligencia, las propuestas y posiciones, así como, la conclusión (acuerdo o no).
 Si una de las partes (imputado o agraviado) o las partes (imputado y agraviado) no
concurren a la Audiencia Única de Conciliación, el Fiscal Provincial, con carácter
excepcional, puede citar por segunda y última vez.
En la hipótesis de no haberse llegado a un acuerdo, hasta la fecha de la segunda
citación, el trámite concluye, procediéndose de acuerdo a ley.
 Presentes todos los citados, se da inicio a la Audiencia, explicando el Fiscal los alcances
del Principio de Oportunidad, para luego preguntar al agraviado si está de acuerdo con
la aplicación del mismo.
 Si el agraviado no estuviera de acuerdo con la Aplicación del Principio de Oportunidad,
el Fiscal concluirá el trámite, procediendo conforme a sus atribuciones.
 Si las partes hubieran asentido la aplicación del Principio de Oportunidad, pero no
llegaran a concordar en cuanto al monto de la reparación u otros extremos, el Fiscal
puede fijar dicho monto y/o demás extremos pertinentes, cabiendo en tal caso la
apelación inmediata en el acto mismo de la audiencia, por parte del agraviado, en
cuanto a tales extremos, elevándose los actuados al Fiscal Superior de Turno, para que
emita una decisión definitiva.
 Aceptada la aplicación del Principio de Oportunidad por ambas partes, el Fiscal guiará a
las partes a fin que arriben a un acuerdo sobre el monto de la reparación que
correspondiera, la forma de pago y cualquier otro tipo de compensación que se
acordará.
 Arribado el acuerdo, se deja en suspenso el archivo de los actuados hasta el
cumplimiento total de la reparación civil, llegado el cual, se procede al archivo
definitivo de los mismos.
D) Efectos del Acta de Acuerdo
Acta de Conciliación Extrajudicial
El acta con acuerdo conciliatorio constituye título de ejecución; es decir, los derechos, deberes
u obligaciones ciertos, expresos y exigibles contenidos en él pueden ser ejecutados (hechos
cumplir) por el órgano jurisdiccional competente (a través del proceso de ejecución de
resoluciones judiciales), a solicitud de cualquiera de las partes o de los sujetos que la integran.
Acta de Acuerdo en aplicación del Principio de Oportunidad
El acta que se suscribe ante el Fiscal no tiene efectos ejecutorios. Ya que, en caso de
incumplimiento del acuerdo contenido en él, el Fiscal o el agraviado no pueden solicitar su
ejecución a nivel judicial, sino, simplemente, proceder conforme a sus atribuciones, es decir,
formalizar la denuncia penal correspondiente. Pero tengamos en cuenta que el acta ante el
Fiscal no es el único documento que otorgue validez al acuerdo celebrado entre imputado y
víctima.
La ley prevé también el caso en que las partes arriben a un acuerdo extrajudicial, que conste en
instrumento público o privado notarialmente legalizado, caso en el cual, no será necesario que
el Fiscal y, en su caso, el Juez, cite a las partes para que presten su consentimiento con la
aplicación del Principio de Oportunidad.
El Principio de Oportunidad en el Nuevo Código Procesal Penal
A continuación, esbozaremos algunas de las primeras impresiones que la lectura del Nuevo
Código Procesal Penal (Decreto Legislativo Nº 957, publicado el pasado 29 de julio del año
2004 en el Diario Oficial “El Peruano”, elaborado por la Comisión Especial de Alto Nivel
constituida por Decreto Supremo Nº 005-2003-JUS.), en materia del procedimiento del
Principio de Oportunidad, ha causado. El novísimo cuerpo legal, siguiendo la tradición del
precedente código adjetivo de 1991, que, a su vez, fuera modificado por las Leyes Nºs 27664 y
28117, regula el Principio de Oportunidad en su Artículo Segundo.
Según el nuevo Código, el Trámite del Principio de Oportunidad se inicia de la siguiente
manera: El Fiscal al tomar conocimiento de un hecho ilícito (sea por sí mismo, por denuncia de
parte o informe policial) y apreciando suficientes medios probatorios que acrediten su
existencia, así como la vinculación del imputado con su comisión, y los supuestos previstos en
el Artículo 2º del Código Procesal Penal, de oficio o a solicitud del imputado:
1. Dispondrá la pertinencia para el inicio del trámite del Principio de Oportunidad, citando
al investigado y al agraviado con el fin de realizar una DILIGENCIA DE ACUERDO,
cuyo desarrollo constara en acta.
• Si el agraviado no asiste a la diligencia: el Fiscal podrá determinar el monto de la
reparación civil que corresponda.
• Si el imputado y la víctima no llegan a un acuerdo sobre el plazo para el pago de la
reparación civil: el Fiscal fijará el plazo, que no podrá exceder de 9 meses.
• Si los involucrados arriban a un acuerdo y éste consta en instrumento público o
documento privado legalizado notarialmente: No será necesario llevar a cabo la Diligencia
de Acuerdo.
2. Una vez arribado el acuerdo y satisfecha la reparación civil: el Fiscal expedirá una
DISPOSICIÓN DE ABSTENCIÓN. La Disposición de Abstención impide (bajo
sanción de nulidad) que otro Fiscal pueda promover u ordenar que se promueva acción
penal por una denuncia que contenga los mismos hechos.
• Si se hubiera fijado un plazo para el pago de la reparación civil: se suspenderán los efectos
de la Disposición de Abstención hasta su efectivo cumplimiento.
• Si el obligado no cumpliera con el pago de la reparación civil: se dictará Disposición para
la Promoción de la acción penal, la cual no será impugnable.
• Si el imputado cumpliera con cancelar el total del monto de la reparación civil o el
acuerdo al que haya arribado con la víctima: se procederá a cerrar el caso, archivándolo
definitivamente. Facultad Adicional del Fiscal Aquí debemos de hacer un alto, pues el
numeral 5 del artículo segundo bajo tratamiento, nos presenta una singular innovación, que
consiste en la facultad que se otorga al Fiscal para que (en la Disposición de Abstención)
imponga una sanción adicional al imputado, independientemente de la reparación civil a la
que éste se hubiere comprometido, solicitando su aprobación al Juez competente. Medida
que encuentra su justificación en el grado de responsabilidad del agente y en la tutela del
interés público.
De tal manera que, señala el código, si el Fiscal considera imprescindible, para suprimir el
interés público en la persecución, (sin oponerse a la gravedad de la responsabilidad),
imponer adicionalmente:
 el pago de un importe a favor de una institución de interés social o del Estado
 la aplicación de las reglas de conducta [como: la prohibición de frecuentar determinados
lugares, prohibición de ausentarse del lugar donde reside sin autorización del Juez,
comparencia mensual, entre otras previstas en el artículo 64º del Código Penal]
solicitará la aprobación de la abstención al Juez de la Investigación Preparatoria, el que
la resolverá previa audiencia de los interesados.
Criterios de Oportunidad Adicionales
El legislador ha optado por especificar los tipos penales a los cuales el Fiscal puede aplicar el
Principio de Oportunidad, independientes a los tres supuestos tratados anteriormente.
Estableciendo, asimismo, las condiciones especiales que deben de presentar para su
procedencia. Es así que, el numeral 6 del artículo segundo del nuevo código adjetivo penal
señala que procederá un acuerdo reparatorio en los delitos previstos y sancionados en los
artículos 122º (Lesiones Leves), 185º (Hurto Simple), 187º (Hurto de Uso), 189-Aº primer
párrafo (Hurto de Ganado), 190º (Apropiación Ilícita), 191º (Sustracción de Bien Propio), 192º
(Apropiación Ilícita - Formas Atenuadas), 193º (Apropiación de Prenda), 196º (Estafa), 197º
(Defraudación), 198º (Fraude de la Gestión de Persona Jurídica), 205º (Daños), 215º
(Libramiento Indebido), y Delitos Culposos. Excepto: cuando haya: pluralidad importante de
víctimas o concurso con otro delito que sea de igual o mayor gravedad, o afecte bienes
jurídicos indisponibles.
En estos casos:
El Fiscal de Oficio o a pedido del imputado o de la víctima propondrá un ACUERDO
REPARATORIO.
- Si ambos convienen el mismo: el Fiscal se abstendrá de ejercitar la acción penal.
- Si el imputado no concurre a la segunda citación o se ignora su domicilio o paradero: el
Fiscal promoverá la acción penal. Procediéndose conforme al trámite ya desarrollado.

Procedimiento a Nivel Judicial ¿Cómo proceder si la acción penal ya hubiera sido


promovida?
El Juez de la Investigación Preparatoria, previa AUDIENCIA, podrá (a petición del Ministerio
Público, con la aprobación del imputado y citación del agraviado) dictar Auto de
Sobreseimiento con o sin las reglas fijadas en el numeral 5 (Imposición de Penas Adicionales)
hasta antes de formularse la acusación, bajo los supuestos ya establecidos. El auto de
sobreseimiento no será impugnable. Excepto:
 En cuanto al monto de la reparación civil si ésta es fijada por el Juez ante la
inexistencia de acuerdo entre el imputado y la víctima, o Respecto a las reglas
impuestas si éstas son desproporcionadas y afectan irrazonablemente la situación
jurídica del imputado.
 Tratándose de los delitos previstos y sancionados en los artículos 122º (Lesiones
Leves), 185º (Hurto Simple), 187º (Hurto de Uso), 189-Aº primer párrafo (Hurto de
Ganado), 190º (Apropiación Ilícita), 191º (Sustracción de Bien Propio), 192º
(Apropiación Ilícita - Formas Atenuadas), 193º (Apropiación de Prenda), 196º (Estafa),
197º (Defraudación), 198º (Fraude de la Gestión de Persona Jurídica), 205º (Daños),
215º (Libramiento Indebido), y Delitos Culposos, en los que no haya pluralidad
importante de víctimas o concurso con otro delito [que sea de igual o mayor gravedad, o
que afecte bienes jurídicos indisponibles], basta la presentación del acuerdo reparatorio
en un instrumento público o documento privado legalizado notarialmente, para que el
Juez dicte auto de sobreseimiento.

Conclusiones

1. Si bien la formalidad y el desarrollo de la Conciliación a nivel civil y penal no


implica una considerable distancia, existen marcadas diferencias respecto a la
Conciliación Extrajudicial, que es una institución per se, considerada un forma
heterocompositiva de solución de conflictos, por la cual, las personas acuden
voluntariamente ante un tercero (Centro de Conciliación) ante la aparición de un
problema, material y jurídicamente conciliable; y el Principio de Oportunidad, que
como dijimos anteriormente, no siempre implica el uso de la Conciliación, a la que
utiliza como una herramienta para obtener uno de sus requisitos, que es la
reparación del daño causado a la víctima del delito. En el presente texto, hemos
expuesto las demás diferencias entre ambos institutos concernientes a las materias
conciliables, las atribuciones del tercero, el procedimiento y los efectos del acta.

2. Una de las interrogantes que pretendo absolver al final está relacionada al Proceso
por Faltas. ¿Sería pertinente la aplicación del Principio de Oportunidad en un
proceso por faltas? Si no tiene la respuesta clara, al final de este párrafo, la podrá
expresar con convicción.
En primer lugar, las Faltas, a diferencia de los delitos (excepto los que atentan
contra el honor), son de acción privada y no pública, por lo tanto, la víctima de una
falta es quien tiene el derecho de solicitar o no la persecución judicial del autor de la
misma.
En segundo lugar, recordemos que el Principio de Oportunidad es una facultad
propia del titular de la acción penal pública, que es el Ministerio Público, el cual no
tiene intervención alguna en un proceso por faltas.
Ahora bien, por demás está decir que a nivel de Juzgado de Paz Letrado o de Paz se
puede concluir un proceso a través de la conciliación, sea en la misma audiencia
dispuesta por la judicatura o por conciliación o transacción extrajudicial.

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS

 La reforma del proceso penal peruano. Anuario de Derecho Penal 2004, p. 425

 ORÉ GUARDIA, Arsenio. Manual Derecho Procesal Penal, t. 1, Lima, Reforma, 2011,


p. 407.

 PALACIOS DEXTRE, Darío y Ruth MONGE GUILLERGUA, El principio de


oportunidad en el proceso penal peruano, 2da. Edición, Lima, Grijley, 2010, p. 41.