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ORIGEN Y FORMACION DE LOS SUELOS

UNIDAD

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ORIGEN Y FORMACION DE LOS SUELOS

Los suelos provienen de las rocas. Su formación se da a través de un proceso de


transformación del material que la conforma, llamado meteorización o intemperismo,
en el cual la roca es atacada por mecanismos de desintegración y descomposición
que se atribuyen al agua, la atmósfera, las plantas, la vida animal, al clima y al
tiempo.

Estos elementos pueden ser clasificados dentro de dos grupos de agentes


generadores de suelos, según su acción se considere de tipo físico o químico.

1.1 AGENTES GENERADORES DE SUELOS

Los agentes generadores de suelos pueden incluirse en dos grupos fundamentales:


desintegración mecánica y descomposición química.

La desintegración se debe a procesos físicos; es decir, no se produce alteración de


los minerales constitutivos de la roca, sino únicamente una separación entre ellos. La
descomposición debe atribuirse a procesos químicos, en los cuales ocurre una
transformación de unos minerales en otros.

Es evidente que los procesos de desintegración y descomposición se presentan


conjuntamente y en muy pocos casos actúan aisladamente. El agrietamiento o
fisuramiento de una roca por algún agente físico, facilita los procesos de
descomposición química, pues mayores áreas se exponen a la acción de los
agentes químicos, principalmente el agua.

De la misma manera, la descomposición química puede debilitar la roca, haciéndola


más susceptible a la acción de los agentes de desintegración mecánica. Sin
embargo los fenómenos pueden darse por separado bajo circunstancias especiales.
En estos casos se esperaría que la desintegración mecánica produzca suelos
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arenosos o limosos. La descomposición química por su parte, produce


fundamentalmente suelos arcillosos.

El fenómeno de la erosión también está asociado al proceso de formación de suelos,


pues a través de él se dan la remoción y transporte de los materiales producto del
intemperismo.

1.1.1 Causas de la desintegración de las rocas

La desintegración física de las rocas, es el proceso por el cual estas se separan en


fragmentos cada vez más pequeños, como resultado de la acción de fuerzas físicas.

Dichas fuerzas pueden ser de origen interno, como lo son las desarrolladas por
dilatación y contracción desigual de las distintas partes de la roca producida por los
cambios de temperatura, o las originadas por las expansiones debidas a la
transformación química de minerales o a la reducción de las presiones de
confinamiento.

O pueden ser, fuerzas de origen externo ocasionadas por movimientos del agua, del
hielo, de fragmentos de rocas que chocan entre sí, etc.

1) Causas de fuerzas de origen interno

a) Cambios de temperatura. En las rocas de grano grueso especialmente, los


diferentes coeficientes de dilatación de los distintos minerales hacen que, al
presentarse variaciones grandes de temperatura, se produzcan esfuerzos in-
ternos en la masa de la roca que pueden agrietarla y dividirla en fragmentos
más pequeños, hasta desintegrarla. Además, también pueden resultar
esfuerzos internos de la dilatación y contracción diferencial entre la parte
externa y la parte interna de una roca.

Esta causa de desintegración es muy importante en las regiones desérticas,


donde se registran altas temperaturas durante el día y muy bajas durante las
noches, lo que produce cambios de varias decenas de grados en el
transcurso de un día.

Otro factor asociado a las temperaturas lo constituyen los incendios que son
relativamente frecuentes en bosques o en zonas de maleza, los cuales
pueden generar calor suficiente para romper las rocas.

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b) Expansiones debidas a la meteorización química. Cuando ciertos


minerales sufren transformación de tipo químico, el producto resultante puede
adquirir un volumen mayor que el del material original. Este es el caso de la
formación de hidratos a partir de feldespatos, que origina tensiones en la roca
que dan lugar, según se cree, al intemperismo esferoidal conocido como exfo-
liación. Esta consiste en un proceso de separación de hojas o lajas curvas de
la roca grande, a la manera de costras que se van descascarando una
tras otra, al cual son más susceptibles las rocas ígneas, tales como el granito,
la diorita y el gabro.

c) Expansiones debidas a la reducción de presiones confinantes. Puede


producirse por los movimientos de los macizos rocosos a causas de fallas o
deslizamientos de ocurrencia súbita, que producen una descompresión de las
masas y un agrietamiento lógico por la reducción de la presión de
confinamiento.

d) La congelación del agua. Al congelarse el agua que se encuentra dentro de


las grietas y fisuras de las rocas, el agua aumenta su volumen, lo que produce
grandes esfuerzos internos, ocasionando el fracturamiento de la roca. Este
fenómeno tiene mucha importancia en las zonas templadas de la Tierra y en
las grandes alturas.

a) La acción de cristales de sales depositados por agua infiltrada. Al


degradarse las sales de las aguas dentro de las fisuras de la roca, se produce
un efecto similar, lo cual aumenta el agrietamiento de las rocas.

b) El crecimiento de las raíces de las plantas. Físicamente actúa cuando las


raíces de las plantas ingresan a la masa de la roca por las grietas; el
crecimiento de ellas dentro de la masa producirá una especie de fuerza de
cuña, que propicia el agrietamiento del material.

2) Fuerzas de origen externo.

Son las producidas por el movimiento del agua, del hielo, del viento y de los
fragmentos de las mismas rocas

Sus principales efectos son:

a) La erosión producida por el agua corriente, cuyo efecto abrasivo por el


golpeteo constante contra las rocas produce formas de desintegración.
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b) La abrasión debida al hielo deslizante de los glaciares, que arrastra pedazos


de roca consigo.

c) Los golpes y la abrasión mutua producida entre las rocas.

d) El impacto de las olas contra las rocas, en los litorales.

e) La abrasión producida por las arenas arrastradas por el viento, en las


regiones desérticas.

En mucha menor escala se tienen la acción del hombre y la de algunos animales, los
cuales propician en gran medida la modificación del relieve, el paisaje y en general
de la topografía, a través de mecanismos de erosión.

1.1.2 Clases de Descomposición Química

Las principales clases de meteorización química son la oxidación, la carbonatación,


la hidratación y la producida por los efectos químicos de la vegetación y .

1) Oxidación. Las rocas cuyos minerales están constituidos por hierro, aluminio,
silicio y en general por minerales ferromagnesianos, son atacados por el
oxígeno presente en el agua, formando oxidos y nuevos minerales. De ellos
resultan óxidos de hierro comunes como la hematita y la limonita, que dan a los
suelos colores rojizo, café o amarillo característicos.

2) Carbonatación. Consiste en la acción del agua lluvia conjuntamente con la del


anhídrido carbónico, con la cual se forma ácido carbónico, que ataca minerales
de hierro, calcio, magnesio, sodio y potasio; como resultado de esta unión se
producen carbonatos (solubles) y bicarbonatos (menos solubles) de estos
elementos. El ácido carbónico es un ácido débil, pero como agente de
meteorización es muy importante, pues llega en grandes cantidades con el
agua de lluvia; su acción, en consecuencia, se muestra con mayor intensidad
en regiones de alta precipitación.

3) Hidratación. Consiste en absorción de agua que pasa a combinarse


químicamente con los minerales de las rocas, destruyendo la organización de
sus moléculas y formando nuevos minerales.

La hidratación convierte los silicatos inestables de aluminio de las rocas


cristalinas en minerales arcillosos. Igualmente la hidratación de los feldespatos
puede producir minerales arcillosos, en tanto que de la anhidrita puede llegarse
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a la formación del yeso.

La intensidad de la meteorización química depende, en definitiva, de la cantidad de


agua que entre en acción y de la magnitud de los cambios de temperaturas, así
como de la acción de materias disueltas en el agua como: oxígeno, ácido carbónico,
amoníaco, cloruros, sulfatos, etc.

Es por ello por lo que en los trópicos se presenta más intensamente el intemperismo
químico que en las otras partes del planeta. En los desiertos la escasez de agua da
por efecto abundancia de roca y arenas, resultantes estas últimas de desintegración
física con poca o ninguna descomposición química. En las regiones de altas
montañas igualmente, la meteorización química es poco intensa, debido a las
bajas temperaturas; esto da muchas rocas al descubierto. En los trópicos por
el contrario, se encuentran de ordinario capas muy espesas de suelo, en especial
fino granular, sin alcanzarse la roca sana en profundidades de muchos metros.

4) Efectos químicos de la vegetación. Donde hay vegetación descompuesta,


los ácidos orgánicos que se desarrollan por ello tienden a aumentar la
capacidad de disolución de las aguas naturales. Algunos tipos de plantas,
como los líquenes, tienden a extraer determinados elementos químicos de las
rocas. La acción de raíces de plantas vivas puede descomponer la ortoclasa,
para formarse de ahí un mineral arcilloso.

1.1.3 Factores que influyen en la formación de los suelos

De acuerdo con lo anterior, se puede afirmar que los factores que influyen en la
formación de los suelos son los siguientes:

1) El clima: Es un factor de gran incidencia pues puede determinar el tipo de suelo


que se forme. Se considera importante en especial la cantidad de lluvia, la
humedad y la temperatura.

2) El material original: llamado también material parental.

3) La topografía: De influencia importante, pues determina elementos como la


cantidad de agua de escorrentía, la velocidad con que se mueve por encima del
suelo y la cantidad de agua que se infiltra.

4) La vida de las plantas: importante por la acción física de sus raíces y la acción
química de los ácidos húmicos.

5) El tiempo transcurrido desde que se inició la meteorización de un material


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determinado: Es una variable muy importante porque se requiere de una


acción física y química permanente sobre las rocas durante mucho tiempo. Se
ha observado, que con el transcurso del tiempo, la topografía, el clima y la vege-
tación van teniendo más influencia en la formación del suelo que las propias
rocas de las que se formó. A veces, sobre una zona extensa se forma la misma
clase de suelo, a pesar de ser diferentes las rocas subyacentes. Cuando
sucede esto se dice que el suelo está "maduro", lo que quiere decir que ha
tenido el tiempo necesario para alcanzar cierto equilibrio.

1.2 SUELOS RESIDUALES Y TRANSPORTADOS

El material resultante del intemperismo físico y químico de las rocas puede haber
permanecido en el mismo lugar donde se realizó la transformación a suelo, o puede
haber sido llevado a otro sitio por acción de agentes físicos o geológicos, siendo
depositados en otro lugar. En el primer caso se le llama suelo residual y en el
segundo caso se llama suelo transportado.

1.2.1 Suelo Residual

Un suelo Residual es aquel que se encuentra en el mismo lugar de su formación,


directamente sobre la roca de la cual proviene y que tiene dos características muy
importantes que lo identifican: perfil de meteorización y un conjunto de estructuras
heredadas de la roca madre.

El perfil de meteorización consiste en una transición gradual entre la roca base y la


capa superficial, secuencia que da al suelo diferentes propiedades debido a los dife-
rentes grados de meteorización en la medida en que se profundiza. Es decir existe
una meteorización diferencial que se evidencia por ser menos intensa a medida que
la profundidad aumenta. Se forma por el ataque conjunto de los mecanismos de
desintegración física y descomposición química y puede variar considerablemente
de un punto a otro, dependiendo de las variaciones locales en el tipo y estructura de
la roca, topografía, condiciones de erosión, régimen de aguas subterráneas y clima.

Las estructuras heredadas consisten en diaclasas, exfoliaciones, juntas, grietas,


fallas y otros defectos estructurales que el suelo conserva de la roca original. Su
influencia es tal que en muchos casos las propiedades mecánicas de una muestra
"intacta" del material no puede considerarse representativa de las propiedades del
conjunto.

Estos suelos se producen principalmente en climas húmedos que favorecen el


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crecimiento de una capa gruesa de vegetación , la cual protege al suelo de procesos


erosivos, evitando así el transporte de las partículas.

1.2.2 Suelos Transportados


Son los que se han depositado en un lugar diferente al de la roca de la cual proviene.
Pueden ser transportados por acción aislada o conjunta de los siguientes agentes:

La gravedad
El agua
El hielo
El viento
Los movimientos volcánicos y sísmicos
El hombre

De acuerdo con la forma de transporte se dan nombres diferentes a los depósitos de


suelos formados por la sedimentación del material arrastrado. El agente y la forma
de transporte y depositación inciden en el tamaño y la forma de las partículas del
depósito, así como en la forma de éste y en su homogeneidad o heterogeneidad.

Las denominaciones más importantes de los suelos transportados son:

1) Depósitos Coluviales
Son suelos formados por partículas que han sido transportados
fundamentalmente por la acción de la gravedad o por acción conjunta entre ésta y
el agua, pues este último agente actúa notoriamente en la gran mayoría de los
casos. A los depósitos formados por material que ha rodado por una ladera y se
ha acumulado en una parte menos pendiente de la misma se les llama depósitos
de talud.

El material que forma los depósitos coluviales es por lo común sumamente


heterogéneo, con tamaños de partículas que van desde grandes bloques hasta
limo y arcilla; es poco consolidado y de formas irregulares y constituyen por tanto
masas bastante porosas que pueden acumular bastante humedad.

2) Depósitos Aluviales
Son los que quedan en los lechos de los ríos y demás corrientes permanentes de
agua, o en sus valles y llanuras de inundación, por sedimentación del material
arrastrado por ellos. Dado que en su larga historia geológica un río puede haber
cambiado varias veces tramos de su curso, los depósitos fluviales pueden
encontrarse en diferentes sitios más o menos distantes del cauce actual.
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El tamaño de las partículas arrastradas depende principalmente de la pendiente


que tenga la corriente de agua, la cual determina su energía y capacidad de
arrastre. Por otra parte, a medida que el río o quebrada avanza en su curso, la
desintegración de los granos va siendo más y más avanzada por la abrasión que
produce el rozamiento entre ellos. Es por esto por lo que en los primeros tramos
del curso es más común encontrar material grueso (gravas y arenas), en tanto
que en las partes finales, cuando la corriente recorre por lo general terrenos más
planos, el material acarreado y depositado es de tamaño fino (limo, arcilla).

Los depósitos aluviales son los dejados por el material arrastrado por las
corrientes de agua en sus aluviones o crecientes. En períodos de lluvias intensas
en que el agua de los ríos y quebradas inunda las llanuras y las vegas aledañas,
van quedando estos depósitos que en muchas ocasiones presentan estrati-
ficación, pero que son muy frecuentemente heterogéneos.

Los depósitos de delta son los dejados por un río cuando sus aguas alcanzan el
nivel de base normal del océano o de cualquier otra masa de agua donde desem-
boque; se forma así un depósito extenso que contiene en su mayor parte arenas y
lodo, cruzado por varios brazos del río, con su forma de tendencia triangular a la
cual se debe el nombre de "delta".

Cuando la pendiente del curso de agua decrece abruptamente, una gran parte del
sedimento transportado se acumula en el lugar del cambio, formando un depósito
llamado abanico aluvial o cono de deyección.

Es frecuente encontrar depósitos aluviales que forman superficies más o menos


horizontales comprendidas entre taludes o en las orillas de los cauces, los cuales
son llamados terrazas aluviales y son de mucha importancia para la ingeniería.
Son masas de suelo muy porosas y constituyen las llamadas vegas, zonas
agrícolas muy productivas. En algunos casos constituyen depósitos de materiales
para uso en la construcción, como las arenas y gravas.

3) Depósitos Lacustres
Son los que se han formado por sedimentación en lagos y lagunas existentes o
desaparecidas en las zonas de inundación de los ríos. Este tipo de formación da
origen por lo común a masas de suelo bien estratificadas y con homogeneidad en
sus tamaños de partículas, generalmente muy finas; la masa tiende a ser poco
densa y en consecuencia muy comprensible y poco resistente.

4) Depósitos Marinos
En los mares se forman tipos de depósitos de naturaleza muy diferente. Los unos
están constituidos por partículas que las olas han producido con su acción
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abrasiva constante por el golpeteo contra las rocas del litoral.

Los otros, por el material acarreado por los ríos que desembocan en el mar, que
forma los depósitos llamados terrígenos. Otros, compuesto de calizas, están
formados por precipitaciones químicas o restos de organismos. Más hacia el
interior del mar los depósitos se componen principalmente de arcillas finísimas y
lodos, procedentes de tierra firme. A medida que se está más alejado de la costa
se hacen más escasas las partículas aportadas por los ríos y el material se
compone principalmente de cenizas volcánicas llevadas por el viento y de
sedimentos orgánicos.

En los depósitos marinos la composición y la estratificación son mucho más


uniformes que en los fluviales.

5) Depósitos Eólicos
Son los constituidos por las partículas arrastradas por el viento (la palabra se
deriva de Eolo, nombre del dios del viento en la mitología griega). Son
característicos de regiones desérticas, o muy secas y áridas; son muy
homogéneos en el tamaño de partículas, pero de formas que no son
estratificadas. Se da el nombre de dunas o depósitos de arena transportada por el
viento.

6) Depósitos glaciales
Son los producidos por las partículas que han sido arrastradas por los glaciares,
que son enormes masas de hielo en movimiento, o por las aguas resultantes de la
fusión de estos. Como bien se sabe, en el pasado tuvieron lugar en el hemisferio
norte de la tierra varias glaciaciones, en las cuales grandes masas de hielo en
aumento se extendieron en dirección al sur, a partir del océano Ártico, y se
fundieron después de períodos de tiempos largos.

Entre los diferentes tipos de depósitos son quizá los más heterogéneos; en ellos
se encuentran comúnmente tamaños de fragmentos que van desde piedras
grandes hasta partículas de arcilla. También hay formaciones estratificadas de
origen glacial, como lo son los depósitos en lagos formados al quedar bloqueadas
las aguas de fusión de los glaciares.

1.3 MINERALES CONSTITUTIVOS DE LOS SUELOS

1.3.1 Minerales de los Suelos Gruesos

Mineral es una sustancia inorgánica y natural que tiene una estructura interna
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determinada por un cierto arreglo específico de sus átomos e iones. Su composición


química y sus propiedades físicas son fijas o varían entre límites definidos.

Desde el punto de vista de identificación, las propiedades físicas más importantes


son: el color, el lustre, la tonalidad de sus raspaduras, la forma de cristalización, la
dureza, la forma de sus fracturas y disposición de sus planos crucero, la tenacidad,
la capacidad para permitir el paso de ondas y radiaciones y la densidad relativa.

Los suelos formados por partículas gruesas tienen los siguientes minerales
predominantes:

 Silicatos, en los que se encuentran el Feldespato, las Micas, el Olivino y la


Serpentina
 Óxidos, como el Cuarzo, la Limonita, la Magnetita y el Corindón.
 Carbonatos, que son la Calcita y la Dolomita
 Sulfatos, la Anhidrita y el Yeso.

En los suelos gruesos la composición mineralógica es considerada hasta cierto


punto secundaria, pues no interviene para nada en su comportamiento mecánico e
hidráulico. Estos dependen fundamentalmente de su densidad relativa y de la forma,
tamaño y disposición de sus partículas. No obstante la mineralogía de los suelos
gruesos llega a ser importante en algunos casos particulares.

1.3.2 Minerales de los Suelos Arcillosos

Los minerales arcillosos son silicatos de aluminio y de magnesio hidratados en una


forma cristalina de estructura relativamente complicada, que se presentan en granos
extremadamente finos, de forma laminar, con superficies específicas muy grandes.

La mayoría son clasificados en uno de estos tres grupos: Caolinitas, Illitas (o Ilitas) y
Montmorillonitas (o Montmorilonitas); tal división se hace de acuerdo con su arreglo
cristalino, y se ha encontrado que ciertas propiedades ingenieriles similares están
relacionadas con minerales de arcilla que pertenecen al mismo grupo.

Investigaciones mineralógicas con base en el microscopio electrónico y en difracción


de rayos X muestran que los minerales de arcilla tienen una estructura tal que los
átomos están dispuestos en varias capas, a la manera de las páginas de un libro.

1.3.3 Aspectos físico-químicos de las arcillas

Las partículas de arcilla son de forma laminar, en la cual dos dimensiones son
muchísimo mayores que la tercera; son de masa muy pequeña, presentando por
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tanto, una gran superficie específica. Esta característica es conocida como la


relación entre la superficie de las partículas por unidad de masa.

Las dimensiones laterales de una partícula de Caolinita son del orden de 1000 a
20000Å, con un espesor de de 100 a 1000Å (1Å=10-4 micrones). Las partículas de
Illita tienen dimensiones laterales de 1000 a 5000Å, con un espesor de 50 a 500Å.
Similarmente, las partículas de Montmorillonita tienen dimensiones laterales entre
1000 a 5000Å con espesores entre 10 a 50Å. Por lo anterior, para una misma masa,

La montmorillonita presentará mayor superficie específica. Las superficies


específicas de la Caolinita, Illita y la Montmorillonita son del orden de 15, 90 y 800
m2/gramo respectivamente.

Como consecuencia, las partículas de arcilla presentan una gran actividad


superficial, que se manifiesta por una gran actividad eléctrica entre sus partículas,
especialmente las montmorillonitas.

En la formación de las partículas de arcilla intervienen varios tipos de fuerzas:

1. Unión de valencia primaria: Es la unión que se da entre átomos para formar


moléculas, intercambiando electrones de sus órbitas exteriores. Es un tipo de
unión muy fuerte y se da en distancias de 1 a 2 Å.

2. Unión de valencia secundaria: Se da cuando se unen átomos de una molécula


con átomos de otra; son llamadas también fuerzas de Van Der Walls y son del
orden de 1/100 de veces la unión de valencia primaria. Actúa en distancias
mayores de 5 Å.

3. Unión Hidrógeno: Un átomo de Hidrógeno es atraído por dos átomos; actúa en


distancias entre 2 y 3 Å y es unas 10 veces más fuerte que la secundaria.

4. Unión Catiónica: Cuando un catión (Na+, Ca++, K+, etc.) es atraído por dos
moléculas cargadas negativamente. Es similar a la de hidrógeno pero mucho
menos fuerte e inestable.

5. Unión Coulombica (Electrostática): Ocurre entre todas las partículas cargadas


eléctricamente. Dependen de la naturaleza del medio que separa a las partículas.
Si es agua, dependerá de las concentraciones iónicas que en ella existan.

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1.3.3.1 Estructuras de las arcillas

Se tienen dos unidades estructurales básicas de los minerales de arcilla: la "unidad


tetraédrica" y la "unidad octaédrica".

Una unidad tetraédrica consta de un átomo central de silicio rodeado por 4 átomos
de oxígeno dispuestos en los vértices de triángulos equiláteros; a esta unidad se le
conoce como "Molécula sílica". Un cierto número de moléculas sílica pueden
combinarse para formar una lámina de sílice o la sílica. (Ver Fig. 1.1 y 1.2)

O -2

Si +4
3O -6

Figura 1.1 Representación Esquemática de una Molécula Sílica

4 O -8

4 Si +16

6 O -12

Figura 1.2 Representación de la formación de una Lamina Sílica

Representación simbólica
de una lámina sílica

La unidad octaédrica consta de un átomo central de Aluminio o Magnesio por encima


y por debajo del cual están dispuestos los iones oxígeno e hidroxilo, formando un
cristal de forma octaédrica. Si el átomo central es de Aluminio, se tendrá una unidad
octaédrica de aluminio; si lo fuera de Magnesio, se tendrá una unidad octaédrica de
magnesio. (Véase Fig. 1.3)

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3OH -3

1Al +3

3OH -3

Figura 1.3 Representación Esquemática de una Unidad Octaédrica

La unión de 4 unidades octaédricas de Aluminio produce una lámina de alúmina


hidratada llamada Gibsita. (Ver Fig. 1.4)

6OH -6

4 Al +12

6OH -6
Figura 1.4 Representación de la formación de una lamina de Gibsita

G Representación simbólica de una Gibsita

La unión de 6 unidades octaédricas de Magnesio dará una lámina de magnesio


hidratada llamada Brucita.(Ver Fig. 1.5)

6OH -
6
6 Mg
+12
6 OH -
6
Figura 1.5 representación de la formación de una lamina de Magnesio

Tanto la Gibsita como la brucita son eléctricamente neutras y existen en la


naturaleza como tales. En la figura No.2 se da una secuencia de la formación de
estas láminas.

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ORIGEN Y FORMACION DE LOS SUELOS

Formación de la Caolinita.
La estructura básica de los minerales de este grupo está constituida por la unión de
una lámina de alúmina hidratada (Gibsita) sobre una lámina de sílice; esta unión
es tanto de valencia como iónica, por tanto muy fuerte, con la cual se tiene una capa
eléctricamente neutra del mineral caolinita; esta combinación se repite indefi-
nidamente. Arreglos diferentes dan lugar a distintos minerales arcillosos con la
misma fórmula general del mineral caolinita. (Véase figura 1.6)

Minerales del grupo de las caolinitas son: la Caolinita propiamente dicha, la Dickita,
la Nacrita, la Haloisita, la Endellita, el Alófano y la Anauxita.

La estructura de las caolinitas hace que las arcillas constituidas por ellas no sean
expansivas, ya que el agua no puede entrar en sus retículos; tales arcillas son
moderadamente plásticas y tienen una permeabilidad mayor y un coeficiente de
fricción interna mayor que las que contienen minerales arcillosos de otros grupos.

6 OH -6

4 Al +12 G

4O+2OH-10
G S
S G
4 Si +16

6 O -12
S

Figura 1.6 Representaciones Esquemática y Simbólica de la formación de la caolinita

Debe mencionarse especialmente el mineral Haloisita que, aunque tiene la misma


fórmula del caolín, contiene moléculas extra dentro de su estructura, por lo cual
puede presentarse en partículas de forma cilíndrica hueca, en tanto que las del
caolín son de forma aplanada.

Formación de la Montmorillonita.
La estructura básica de los minerales de este grupo está formada por una lámina de
magnesia hidratada (brucita) o de alúmina hidratada (gibsita) colocada entre dos
láminas de sílice, lo cual da una capa del mineral Montmorilonita, que se repite
indefinidamente.

En la unión entre las distintas capas de montmorillonita ocurre un fenómeno llamado


"substitución isomorfa", el cual consiste en la substitución de un átomo por otro.
Puede presentarse la substitución de un átomo de Al+++, por uno de Fe++ o Mg++
y queda con una carga residual negativa.
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ORIGEN Y FORMACION DE LOS SUELOS

Si el agua presente en el medio contiene cationes tales como Na+, Ca++ o K+, estos
son atraídos para satisfacer la carga negativa resultante.

La unión catiónica en la Montmorillonita depende del tipo de catión presente, pero


por lo general es débil, razón por la cual el agua puede penetrar fácilmente entre las
láminas, ocasionando que se separen. Por lo anterior, los suelos que contengan
cantidades considerables de montmorillonitas presentan características muy
importantes de expansión.

Junto con las características de ser expansivas, las arcillas montmorilloníticas


presentan mucha plasticidad. Cuando se secan después de estar saturadas se
produce retracción considerable con el consiguiente agrietamiento. Entre los
minerales arcillosos, los que tienen más bajo coeficiente de fricción interna y más
baja permeabilidad son los de este grupo. En la figura 1.6 se muestran las
representaciones esquemáticas y simbólicas de la formación de las arcillas.

Minerales del grupo de las Montmorillonitas son:

a) Montmorilonita propiamente dicha, la Beidellita, la Nontronita, la Hectorita, la


Saponita, la Sauconita, el Talco y la Pirofilita.

6 O -12

4 Si +16

4 O+2OH -10

4 Al -12

4 O+2OH -10

4 Si +16

6 O -12

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ORIGEN Y FORMACION DE LOS SUELOS

S
G
S
+ + + Ca, Na, K
S
G
S

Figura 1.6 Representaciones esquemática y simbólica de la formación de la Montmorillionita

Algunos de estos alumino-silicatos hidratados tienen en su estructura elementos


como el magnesio y el hierro.

Existen unos suelos conocidos como bentonitas, que se forman por lo general a
partir de la meteorización de cenizas volcánicas. Son unas arcillas montmorilloníticas
de grano tan fino que al tacto en estado húmedo se experimenta una sensación
como de jabón; son altamente plásticas y expansivas y tienen en ingeniería empleos
como los de impedir las fugas en depósitos y canales.

Formación de la Illita.

La estructura de las illitas son también formadas de tres láminas como la de las
montmorillonitas: una lámina de alúmina hidratada está colocada entre dos láminas
de sílice. Pero además existen iones de potasio presentes entre las láminas de
cristales adyacentes, lo que produce ligaciones más firmes entre las láminas que en
las montmorilonitas. En consecuencia, las illitas no se expanden tanto como las
montmorillonitas al absorber agua, aunque sí más que las caolinitas.

Sus coeficientes de fricción interna, así como su permeabilidad, son más altos que
en las montmorillonitas y menos que en las caolinitas.

Otros minerales arcillosos no clasificados en ninguno de los tres grupos anteriores


son los siguientes: la Atapulgita, la glaucomita, la Sepiolita, Clorita, la Sericita, la
Diáspora y la Vermiculita.

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CARACTERISTICAS Y ESTRUCTURAS DE LAS PARTÍCULAS DE SUELO

UNIDAD

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CARACTERÍSTICAS Y ESTRUCTURAS DE LAS
PARTÍCULAS DE SUELO

Como se mencionó en capítulos anteriores, el suelo es un sistema de partículas y cada una de ellas
puede tener formas y tamaños diferentes y entre ellas formar diferentes tipos de estructuras.

2.1 FORMA DE LAS PARTÍCULAS

Las partículas que forman los suelos granulares tienen en general formas equidimensionales, bastante
regulares como esféricas y cúbicas, cuando son de arenas, gravas o limos, pero en las arcillas la forma
más común de las partículas es de lámina aplanada (Figura 2.1), aunque también se encuentran
partículas cilíndricas y aciculares.

LAMINAR ACICULAR

Figura 2.1 Formas de las partículas de arcilla

2.2 ESTRUCTURAS DE LOS SUELOS

2.2.1 Estructura de los suelos gruesos

Las partículas de los suelos gruesos (granulares) adoptan arreglos sencillos, donde la fuerza que
predomina en la disposición de las partículas es la de la gravedad. Cada una de las partículas tiene
varios puntos de apoyo sobre las otras. A este tipo de arreglos se les denomina “Estructura Simple”.
El comportamiento mecánico e hidráulico de un suelo de estructura simple, queda definido
principalmente por dos características: su Compacidad relativa y la Orientación de las partículas,
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CARACTERISTICAS Y ESTRUCTURAS DE LAS PARTÍCULAS DE SUELO

entendiéndose por Compacidad, el grado de acomodo alcanzado por las partículas del suelo, dejando
más o menos vacíos entre ellas. En suelos muy compactos el grado de acomodo de las partículas de
suelo es alto, provocando de esta manera una disminución en el volumen de sus poros y la capacidad
de deformación bajo una carga aplicada al conjunto. En los suelos poco compactos el grado de
acomodo es menor, aumentando así el volumen de vacíos y la capacidad de deformación del suelo.

Para tener una idea de la compacidad alcanzada por un suelo de estructura simple, considérese un suelo
ideal conformado por partículas esféricas de un mismo tamaño. Visto de frente, perfil o planta, los
estados más suelto y más compacto posibles de tal conjunto son los mostrados en la figura 2.2.

Suelo suelto Suelo compacto

Seco

Saturado

e= 0.91 e= 0.35
n= 47.6 % n= 26.0 %

Figura 2.2. Compacidad de un conjunto de esferas iguales

Los valores de n (porosidad) y e (relación de vacíos), resultan fáciles de calcular para cada uno de los
estados. Para el caso mostrado, la relación de vacíos varía entre 0.91 para el estado más suelto y 0.35
para el más compacto. La porosidad, entre tanto, varí entre 47.6% y 26.0%.

Para medir la compacidad de un manto de estructura simple, Terzaghi introdujo una relación empírica,
determinable en laboratorio, llamada Compacidad Relativa (Cr) o Densidad Relativa (Dr), la cual es
calculada en función de la relación de vacíos del suelo mediante la expresión:

emáx  enat
Cr (%)  Dr (%) 
emáx  emin

En donde:

em áx = relación de vacíos correspondiente al estado más suelto del suelo.


e min = relación de vacíos correspondiente al estado más compacto del suelo.
e nat = relación de vacíos de la muestra en estado natural.
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CARACTERISTICAS Y ESTRUCTURAS DE LAS PARTÍCULAS DE SUELO

No es fácil determinar la orientación de las partículas en una masa de suelo, pero sin duda, la
permeabilidad del suelo varía, según el flujo sea normal o paralelo a ella. Igualmente una
organización u orientación de partículas puede permitir mayores contactos en una u otra dirección,
lo cual da como resultado una mayor capacidad de fricción hacia la dirección de mayores contactos.

En el mismo sentido, la orientación puede ser determinante en la deformabilidad de los suelos


granulares, la cual se da normalmente por reacomodamiento de partículas o por distorsión elástica
de la masa. En todo caso, las estructuras simples de los suelos granulares son de baja a muy baja
compresibilidad, aunque puede observarse que las estructuras más compactas son menos
compresibles que las sueltas.

2.2.2 Estructura de los suelos finos

En los arreglos de partículas de arcilla, debido al escaso tamaño y peso de las partículas y a su forma,
predominan principalmente las fuerzas de atracción eléctricas entre ellas. Las partículas de arcilla
poseen en general cargas eléctricas negativas en sus caras y cargas positivas en los bordes, por lo que al
acercarse dos partículas, estas se repelen y solamente se generarán contactos borde-cara, lo que da
origen a ciertas estructuras particulares. Basado en esta concepción, se aceptan varias hipótesis sobre la
estructuración de los suelos finos. Terzaghi presentó inicialmente las conocidas con nombres de
panaloide y floculenta.

La estructura panaloide, se considera típica de suelos con tamaño de granos de 0.02mm o un poco
menores que se depositan en agua o aire y en las cuales la acción de las fuerzas gravitacionales es
menos importante que las fuerzas eléctricas. Estos forman pequeños arcos con cadenas de partículas,
tienen grandes relaciones de vacíos y pueden soportar cargas estáticas, sin embargo no pueden soportar
cargas pesadas debido a que la estructura se rompe resultando así grandes asentamientos, en fin se
puede decir que es una estructura colapsable. (Figura 2.3)

Figura 2.3 Estructura Panaloide

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CARACTERISTICAS Y ESTRUCTURAS DE LAS PARTÍCULAS DE SUELO

La estructura floculenta, se considera típica de partículas de tamaño mucho menor de diámetros de


0.02mm, las cuales no se sedimentarían por si solas, debido a su escaso peso y al llamado movimiento
Browniano. Para sedimentarse, estas partículas se unen con otras para formar grumos, de mayor peso,
formando especies de panales pequeños, los cuales al depositarse formarían una estructura de panales
depositado en medios marinos o lagos, a muy baja velocidad, con lo cual se obtienen suelos de alta
porosidad, alta compresibilidad, muy baja resistencia y las uniones son electrostáticas (Figura 2.4).

Figura 2.4 Estructura Floculenta

Dentro de este grupo de estructuras, A. Casagrande incluyó la estructura compuesta, en la cual


considera que las partículas que se sedimentan no tienen necesariamente el mismo tamaño y que por
lo tanto el producto final es una estructura formada por partículas de arcilla, grumos de arcilla más
pequeñas, partículas de limo, etc.

En épocas mas recientes se han introducido como fundamentales los conceptos de floculación y
dispersión.

Las partículas de arcilla poseen en general cargas eléctricas negativas en sus caras y cargas
positivas en los bordes, por lo que al acercarse dos partículas, estas se repelen y solamente se
generaran contactos borde – cara, lo que da origen a estructuras del tipo “castillo de naipes” o
“floculada”.

Otro arreglo que se puede dar en las partículas laminares es el denominado “estructura dispersa”,
donde no hay contacto entre las partículas, sino que estas se mantienen separadas por la repulsión
generada por las cargas eléctricas del mismo signo en las caras de las partículas de arcilla.

Aunque es lógico pensar en estructuras intermedias solamente se emplearan los términos


“floculada” y “dispersa” para describir en forma general el tipo de arreglo de las partículas.

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PLASTICIDAD

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