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ADIÓS

Por: CrazyforKatina

Lena:

Es ya la quinta taza de café cargado que he vaciado en tan solo un par de horas.
La desazón de saberte pérdida, invade cada centímetro de mi alma.
Moría por detenerte; por decirte que te amo y que te necesito en mi vida, pero
supe que sería absurdo, además de inútil, pues ya no sientes nada por mí, y siendo
sincera, te estaría mintiendo; tampoco te amo ya. No alucino, ni creo conjeturas
falsas; siempre te dije que tu mirada reflejaba con exactitud tus emociones… eso
me hacía bien, cuando sin requerir de algún pretexto pensabas en mí, y me
tomabas como la mayor fuente de felicidad, pero ahora que me convertí en tu
diaria molesta y en tu más grande atadura, tu mirada me grita "ya no te amo" y tus
caricias frías y vacías aumentan más la credibilidad de tu falta de amor.
No puedo reclamarme como en otras ocasiones en las que mi inestabilidad o mi
falta de compromiso me llevaban al fracaso en mis relaci0nes sentimentales, pero
tampoco puedo culparte a ti, pues no dudo que alguna vez muy dentro de tu pecho,
sintieras por lo menos un rastro del amor especial que jurabas tenerme. Sé que mi
hermetismo te molestaba, y por eso intenté cambiarlo, pero tal vez [y solo tal vez]
te cansaste de escuchar que te amaba, o mi voz te llegó a aburrir, nos
desgastamos, y preferiste acabar con éste, nuestro sueño, antes de que nos
detestáramos y no quisiéramos saber más de la vida de la otra.
Muchas veces desperdicié las oportunidades que me daba la vida de tener a
alguien más que a ti, pero no me hacía falta llenar el vacío que me habitaba, por
que ahora tenía en mi vida lo que llegué a considerar como el mayor tesoro que
pude haber encontrado; tú. No te reclamo por las lágrimas que rebeldes recorrían
mis mejillas cada vez que los celos me destrozaban el alma cuando las miradas de
los y las demás eran dirigidas hacia tu cuerpo, que disfrutaba con el roce y el
abrazo del mío, ni tampoco te replico las heridas que me causaste cuando me
dijiste que yo no me tomaba lo nuestro en serio. No, no puedo y no quiero recordar
los momentos tristes, prefiero grabar en mi memoria aquellos días en que no nos
costaba trabajo ser felices.
No sé como podré concentrarme en mis clases sin la espera de tu cuerpo
recargado sobre el barandal a la hora de la salida… no sé cómo podré mirar las
estrellas sin recordar aquella noche que las miramos desde el balcón de tu cuarto, y
me dijiste que si en tus manos estuviera, podrías bajarme alguna de ellas… y yo te
respondí que la única estrella que necesitaba en mi vida eras tú, pelirroja.
Sé el trabajo que me costará consultar los libros en la biblioteca sin que estés a
mi lado, leyendo y acariciando mi negro cabello, relajándome a tal punto que de un
momento a otro soltaba el libro de mis manos y te besaba tan profundamente
como la discreción nos lo permitía.
Sé que será difícil olvidarme del olor que se impregnaba en mis sábanas cuando
me decías "te amo" de una manera prolongada al estar llegando a tu punto máximo
de pasión, y después suspirabas y murmurabas a mi oído "quédate siempre
conmigo" para después dormir con una serenidad sobrehumana que me llenaba de
dicha, y de tu cuerpo tibio amaneciendo cada mañana a mi lado, con tus brazos
enredados en mi cintura, y tu boca sobre mi cuello, y tu mano dibujando no sé que
tantas formas en mi espalda.
Es eso lo que quiero recordar de ti, es por eso que me voy; por que aunque
sigues a mi lado, yo sé que tu pensamiento está en otro tiempo y en otro lugar… y
lo más doloroso; al lado de otra persona. El cielo, a pesar de lo que digan los
poemas o los activistas, no es de todos, por que en el amanecer, en la puesta del
sol, y en la noche, un espíritu egoísta me invade, y el cielo tiene grabado "Yulia
Volkova" en cada nube; el cielo es solo mío. Y como te lo dije alguna vez en uno de
los tantos poemas que te escribí; "mi cielo eres tú" y no pienso compartirte con
nadie más. Así que si ahora la amas a ella, estate a su lado y haz lo que mejor
saber hacer; vive feliz y logra que ella se sienta tan dichosa como en algún
momento me sentí yo.
Por supuesto que te hablo hipotéticamente; no sé si ella o él existan, pero quiero
pensarlo así, tal vez me resulte más fácil olvidar de esa manera, que pensando en
que simplemente todo lo que nos dimos no sirvió de nada. Prefiero mil veces
pensar a que llegó alguien mejor que yo, y es por eso que te vas de mi lado para
ser feliz en plenitud, a pensar que es mejor estar sola que conmigo.
Y ahora que nos adentramos en la sinceridad, debo confesarte que lo que más
me pesa es tratar de encontrar la manera en que te pueda borrar de mi memoria,
pues no puedo mentirte diciéndote que aún te amo; nos sucedió lo mismo… nos
desgastamos, nos cansamos de nosotras y hasta la felicidad nos fastidió. Todo fue
tan perfecto que no nos dimos tiempo de equivocarnos y fortalecer lo nuestro. Pero
aún así me duele pensarte como ajena, y saberte como melancólica y vacía, pues
por más ególatra que suene, sé que nadie dará por ti la vida, como éste cadáver
que escribe ésta carta.
Te extrañaré… y viviré mi duelo. Te he perdido y no regresarás a mi.
Solo espero que seas feliz, y que para cuando estés leyendo esto, tu cabeza esté
ocupada en el café que me prepararás cuando creas que despertaré a tu lado.

Yulia

FIN