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ASI… ASI ERA YULIA

Por: CrazyforKatina

Me encontraste durante uno de mis deambulajes nocturnos, e inmediatamente


la oscuridad desapareció. Esa noche mi corazón se encontraba deshecho y
desgarrado y mis ojos envueltos en el color rojo que deja como rastro el llanto. Mi
confianza se encontraba quebrada, y mi ego herido, casi extinto.
Durante meses confié en una mujer que juraba amarme, que me regalaba
canciones y que me hacía acordarme de que podía llegar a sentir. A penas días
antes de que te conociera, me había dicho un "te amo" que estremeció cada parte
de mi piel y que me obligó a atarme a su lado, aún sabiendo que tenía tiempo que
ella se comportaba indiferente conmigo. Muy apenas me saludaba, no prestaba
atención a lo que le decía, y ni siquiera me miraba de la misma manera en que lo
hizo la primera vez que nos vimos.
Me enfrenté con ella y le planteé la situación; si no me amaba ya, no tenía caso
atarla a nuestra relación, ni tampoco seguir lastimándonos así. Pero sé que dentro
de toda su inmadurez y de su falta de capacidad para sostener una relación estable
y sin conflictos, se encontraba una mujer que había sufrido tanto que se había
propuesto no volver a hacerlo, aunque eso implicara no volver a vivir las virtudes
del amor, ni las frustraciones del odio, y lo peor; ni siquiera compasión hacia
quienes como yo, tratábamos de entregarle el corazón entero para que se diera
cuenta de que podía volver a confiar en las personas.
Perdona que me enfoque tanto en ésta historia, pero si quieres ser parte de mi
vida debes aceptar que mi pasado pertenece a ella, la chica de vibrante mirada azul
que con su voz puede mover montañas, e incluso si lo desea, cordilleras enteras.
El conocerla fue una de las más grandes bendiciones de mi vida, yo nunca fui la
persona más fiel del mundo, y a decir verdad tampoco la más estable, pero al
conocerla me di cuenta que ante todo debía haber un equilibrio que lograra que las
cosas no se fueran al demonio... fue así como acepté el rol de madurez y seriedad,
y ella cómodamente tomó el que mejor le salía; la chica rebelde e insensible a la
cual no le interesaba nada. Puede sonar contradictorio, pero en momentos habían
destellos de ternura que hacían parecer a su rostro perteneciente a un propio
ángel, eran éstas muestras las que me retenían a su lado sin importarme más... su
chata nariz que después de haber llorado se enrojecía y la hacía parecer una niña
pequeña que me necesitaba.
Muchas veces pensé en acabar con esa relación por que ya no era soportable en
ningún aspecto; el tener que llorar cada mañana por las discusiones de la noche
anterior, o tener que aguantar una escena de celos aún cuando ella sabía
perfectamente que mi atención tan solo se ocupaba en su mirada comenzaba a
hartarme, pero no me atrevía a terminar por dos razones: la primera consistía en
esa debilidad que ocultaba tras su máscara de indiferencia, que la obligaba siempre
a hacer las cosas por el camino erróneo... le fascinaba fastidiarme hasta el punto
en el que yo no podía más y le gritaba cuantas frases se me ocurrían. La segunda
razón era mi errónea concepción de lo que necesitaba para ser feliz. Y sí, era cierto
que en la cama éramos la pareja perfecta, nos comprendíamos muy bien y nos
gustábamos demasiado, pero eso no era suficiente, al menos no para mi.
Era una especialista para seducirme; sabía exactamente como su mirada podía
desarmarme y conocía todos los secretos que mi cuerpo ocultaba detrás de mi
timidez. Le encantaba que dijera su nombre justo antes de "llegar", y entonces yo
gritaba "¡Yulia!" de una manera tan fuerte, y según su punto de vista, tan sensual,
que su pequeño cuerpo se encendía de tal manera que me hacía repetir ese sonido
muchas veces más.
Me encantaba verla caminar sobre la alfombra, tan cautelosa como un pequeño
gato para evitar despertarme [sin darse cuenta de que mis ojos se encontraban
abiertos para contemplarla], y me fascinaba que de vez en cuando ella recordara
que tenía corazón y me pidiera que le repitiera una y mil veces que la amaba. Yo la
conocía tan bien que ya hasta sabía el lenguaje de sus movimientos; cuando me
abrazaba por la espalda, quería decir que esa noche sería ella quien tomaría el
control, pero cuando me abrazaba de frente, no quería decir más que la consumía
el deseo por que fuera yo quien la hiciera mía, pidiéndome que entre cada suspiro
le dijera "te amo", seguido de un "Lena" que ella pronunciaba mientras ella
rasguñaba mi espalda o jalara mis rizos dependiendo de la situación.
La conocía tanto que no hacían falta las palabras. Su frialdad era un antifaz, y
su sobrado egocentrismo, la más clara prueba de su inseguridad.
Decidí que ya no había más cuando el pequeño hielo que era su persona se
convirtió en un gran ice berg que ya no me permitió pasar esas paredes heladas.
Fue esa noche la que llegaste a mi vida.
Tras notarla más ausente de lo común le pregunté que era lo que le sucedía. Al
principio un silencio prolongado fue la única respuesta, pero posteriormente ella no
paraba de pedirme perdón;

-Yo sé que te lastimé, pero nunca quise hacerlo. En verdad te amé y en verdad
sentía cada una de las palabras que te decía. Perdóname, por favor... quiero que
seamos amigas, te quiero a mi lado, quiero ver como encuentras la felicidad que
tanto soñé poder darte...- Yo ya lloraba desde hacía unos minutos.
-¿Hay alguien más en tu vida?-. Ella se quedó pensando.
-No, a decir verdad... me siento confundida y...- No quería escucharla más.
-Por favor, no me digas eso.
-Te necesito a mi lado, Lena
-Perdona, pero no me puedo quedar en tu vida. Me duele más que a ti, pero así no
son las cosas
-¿Te irás?
-Si, Yulia. Claro que me iré...
-No me dejes- me decía ella mientras me abrazaba. También estaba llorando en
ese momento. Hubiera querido quedarme, pero no tenía sentido... solo lograríamos
lastimarnos más. Me dolía dejarla desprotegida, me dolía pensar en el dolor que le
causaba perderme, y me dolía el corazón pues sería complicado vivir sin ella... pero
hay veces en las que se tiene que hacer lo que no se quiere. Hay veces en las que
se necesita acabar con lo que nos lastima, aunque el dejarlo nos haga daño... hay
veces en las que el amor de tu vida se queda en un bello recuerdo, que prefieres
conservar así en tu memoria, antes de matar toda esperanza de que eso te haya
hecho feliz.

Y te agradezco que estés conmigo, ayudándome a olvidar. Sé que no será fácil,


pero tenerte conmigo me da fuerzas... y solo espero que en su vida todo vaya bien,
como ella lo merece.

FIN