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Cap. 1….

Experiencia personal
Cap. 2…. Relato de vida
Cap. 3…. Visita al médico
Cap. 4…. Dale Alexander
Cap. 5…. Artritis
Cap. 6…. Los esquimales
Cap. 7…. Océano
Cap. 8…. Teoría de la lubricación
Cap. 9…. Osteoporosis
Cap. 10…. Artritis reumatoidea
Cap. 11…. La artritis y nuestras mascotas
Cap. 12…. Alimentación y dieta
Epílogo
LA ARTRITIS Y YO

EXPERIENCIA PERSONAL

Para comenzar diré con franqueza que nunca he sido escritora,


careciendo, por lo tanto, del manejo idiomático propio de quienes sí
lo son. No obstante, por tratarse de un desafío que me emociona y
compromete, y como un aporte en favor de tanta gente víctima del
flagelo artrítico, trataré de contar mi propia experiencia. No hay día
que pase sin encontrarme con amigos que, enterados de mis
problemas pasados, me piden consejo. Para muchos ya es tarde.
Pero para muchos otros -en la Argentina aproximadamente
3.000.000 de enfermos sufren de artritis, artrosis, artritis
reumatoidea, reuma y osteoporosis-, todavía es posible llegar a
tiempo.
Hace unos meses, mirando por casualidad una concentración
de miles de enfermos en un programa de televisión, pude ver la
tremenda tragedia que padecen más de 355.000.000 de personas en
el mundo. En ese momento tomé determinación de que debía
intentar contribuir con todo mi esfuerzo al alivio de aquellos que
desearan mejorarse mediante un sistema natural, sin medicamentos.
Sólo había que tener confianza e intentarlo. Yo lo hice, y el
resultado fue óptimo.
Quiero dejar en claro que mi experiencia será más beneficiosa
para las personas que recién comienzan a sentir dolores
(generalmente en las manos que se hinchan y toman un color rojizo,
en las rodillas, en los pies y en algunas o en todas las
articulaciones). Éste sería el momento ideal para comenzar el
tratamiento, cuando los primeros síntomas han aparecido.
A las personas en un estado avanzado de artritis, les
recomiendo que no dejen de ver a su médico y que no abandonen,
sin su autorización, los medicamentos que les haya recetado.
Aquellos que se encuentren muy atacados de artritis también deben
intentarlo, y les aseguro muchas chances de mejorarse o de llegar a
la recuperación total.
En pocas palabras, después de leer cómo hice para curarme,
ustedes aceptarán o rechazarán mis consejos, pero no podrán dudar
de la científica que sustenta el material de este libro.
Por otra parte, no soy sino una vocera agradecida de Dale
Alexander.
2

RELATO DE VIDA

Es hora de comenzar mi relato. Nací en Uruguay y viví allí


hasta los veinticuatro años, cuando, con motivo de mi casamiento,
me instalé en Buenos Aires “del otro lado del charco”, como
comúnmente nos referimos al Río de la Plata. En el Uruguay dejé
una gran familia: abuelos, padres, hermanos, tíos y primos. Por parte
de mi padre, eran nada menos que 93 primos hermanos.
Esto ocurrió en 1953, durante el primer gobierno del General
Perón. Era una época muy difícil porque desde Argentina no se
podía viajar a mi país sin un permiso especial. Diré que a mi
casamiento sólo lograron llegar el novio, sus padres y una hermana.
Lo que debería haber sido el día más feliz de mi vida, se convirtió
en un triste acontecimiento, ya que la fatalidad parecía haber
entrado por todas partes. Mi abuela materna murió una semana
antes, por lo que se tuvo que suspender la fiesta que se iba a realizar
en su casa. Todas las señoras se vistieron de negro con crespones de
gasa del mismo color como único adorno. Algo horrible. Incluso yo
tuve que cambiar mi ajuar por colores de medio luto, como lila, gris,
blanco y, por supuesto, algo de negro. Ninguno de los amigos del
novio pudo asistir por no haber conseguido el dichoso permiso de
viaje. El festejo se redujo al mínimo, en casa de mi padre, con mis
parientes y amigos uruguayos.
También la luna de miel se vio afectada por la situación
política. Y aunque fue muy corta, vale la pena describirla
brevemente. Mi familia mantuvo en secreto todos los detalles de la
misma hasta último momento. Una vez terminada la fiesta, partimos
en auto hacia el Este y, ante mi gran asombro, enfilamos hacia la
carretera tan conocida para mí que nos llevó ¡a las puertas de la casa
de mis padres! ¡Europa tendría que esperar!. Supongo yo que sería
por todos los problemas políticos del momento, pero lo cierto fue
que, finalmente, nos encontramos en mi propio dormitorio
transformado en cámara nupcial. Como única decoración había una
parejita de novios de cerámica sobre la mesa de luz. Nunca supe a
quién atribuirle semejante idea, si a mi madre o a mi suegro. De
todas formas, tengo que admitir que fue original.
Después de la fugaz luna de miel, nos instalamos en San
Fernando, frente a la costa del Río Luján. Allí formamos una familia
bastante rápido, pues al cabo de treinta y seis meses ya teníamos tres
hijos, una mujer y dos varones.
Luego de unos años, el escenario político cambió y se pudieron
reanudar los viajes que habían estado prohibidos. De modo que los
veranos los pasábamos en Punta del Este, en la casa familiar. La
vida que llevábamos era muy normal, similar a la de tanta gente.
Nunca había tenido ninguna enfermedad y lo mismo ocurría
con toda mi familia. Salvo una excepción: la alergia que sufriría
siempre. No podía soportar el humo del cigarrillo, el polvo y todos
los pólenes existentes. Era inútil tratarme contra algo que, con cada
cambio de estación, me producía una congestión tremenda. Así que
aprendí a convivir con la alergia, llevando en mi cartera el infaltable
comprimido antihistamínico. Quizá la alimentación que yo
consideraba tan sana en ese momento -carnes rojas, vegetales, pollo,
pescado más bien en verano que en invierno, frutas con el almuerzo
y postres más elaborados con la cena- no era lo suficientemente
adecuada, como después me daría cuenta.
Mi peor defecto al sentarme a la mesa era tomar el salero,
mirar la comida y ponerle sal a todo antes de probarlo. Y aunque
sabía que esa costumbre de dejar el plato blanco de sal era más
fuerte que yo, era un hábito que me superaba. ¡Gravísimo error!. El
segundo error era comer demasiadas carnes rojas, pero en aquellos
años y con hombres en la familia, esto no se podía evitar.
Mis deportes preferidos eran jugar al tenis y andar mucho en
bicicleta. Caminaba relativamente poco -muy poco diría- pero,
claro, no estaba de moda el aerobismo, aunque si patinábamos en
patines de cuatro ruedas.
El deporte que más me fascinó toda la vida fue navegar a vela.
Esto gracias a nuestro padre, quien nos fomentó siempre esta
práctica que compartíamos juntos. Al principio, nos obsequió un
pequeño velerito y, después, un 6 m Clase Internacional, cuyo
diseño era de líneas estilizadas. ¡Parecía un pájaro, era una belleza!.
Aunque en esa época los veleros de regata no tenían motor, yo
navegaba ida y vuelta por el Río de la Plata, hasta que llegué a
conocer todos los peligros: rocas, islas, bancos de arena, y todas las
boyas existentes -rojas y verdes- que señalaban los canales de
navegación. Cuando me casé, seguí navegando con mi marido y mis
hijos, conservando la misma rutina que tanto nos gustaba.
Con esto quiero explicar que mi vida se desarrolló siempre al
agua o sobre ella. Cuando posteriormente tuve el ataque de artritis,
pensé que una de las causas podía deberse a la constante humedad,
en las noches pasadas timoneando a la intemperie, completamente
mojada por las olas y el viento. Sin embargo, creo que cuando uno
es joven goza desafiando cada momento emocionante que se le
presenta.
En Buenos Aires continué trabajando durante muchos años
como enfermera voluntaria en el Hospital Santa Lucía, donde
retomé mi especialización en oftalmología. Por distintos motivos
tuve que cambiar mi trabajo por uno más rentable y, con una prima,
instalamos un comercio donde trabajé veinticinco años, quince con
ella y diez sola. A veces doce o catorce horas diarias. Siempre me
gustó el trabajo. Me obligaba a viajar y, al mismo tiempo, conocer
algo del mundo.
Los años transcurrieron, nuestros hijos crecieron y luego de
graduarse en diferentes carreras con muy buenas calificaciones,
partieron en busca de su propio futuro. Hasta que un día, luego de
veinte años de matrimonio, me encontré sola. Mi marido y yo
habíamos tomado distintas sendas y decidimos separarnos.
Lo cierto es que hasta aquí todo suena normal y hasta aburrido.
Pero una mañana de verano, el año en que cumplía cincuenta y
cinco años, se desencadenó la tragedia. Era el mes de enero y estaba
con mi familia en el Uruguay.
Al despertarme, noté ante mi gran asombro que no podía
moverme ni bajar de la cama, estaba totalmente dura, como
petrificada. De a poco me fui incorporando, y sujetándome de
mueble en mueble, logré llegar hasta la puerta de mi cuarto
clamando por ayuda. Luego, arrastrando los pies y de la misma
forma, me las arreglé para vestirme. Mis familiares estaba atónitos,
a nadie se le ocurría que hacer. Sólo yo medaba cuenta de que ya no
podía mover las articulaciones. Parecía un muñeco de madera.
Mandé a buscar de urgencia a mis dos tíos médicos que vivían
cerca, pero no fueron de mucha utilidad. Uno era cirujano y el otro
radiólogo, y el único consejo que me dieron fue consultar
inmediatamente con un especialista. Parecía un ataque de artritis
reumatoidea, pero los médicos que se dedican a estos problemas se
llaman reumatólogos. En el estado de crisis en que me hallaba, lo
único que atiné fue a no entrar en pánico y a actuar y pensar con
calma.
Acto seguido pedí que me hicieran las valijas y, de alguna
manera, llegué a Buenos Aires lo más rápido posible. El verano se
había acabado para mí.
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VISITA AL MÉDICO

Al volver a la capital me dirigí inmediatamente a mi Sociedad


Médica y empecé por pedir turnos con clínicos, traumatólogos y
neurólogos para oír distintas opiniones Todos ellos coincidían en
que tenía que ver a un reumatólogo. Entonces pedí hora con el
Presidente de la Sociedad de Reumatología que era considerado una
eminencia en la materia.
El día de la consulta -y luego de esperar una hora- hice mi
entrada sola al consultorio. Muy lentamente, me acerqué
sosteniéndome como podía y tomé asiento frente al “eminente
especialista”. Al levantar la vista me encontré con un doctor de
aspecto y nombre alemán, bastante alto, impecable en su buena
presencia, que me miró fijo y, de bunas a primeras me dio su
veredicto: “Mi estimada señora, usted tiene algo tan grave que va a
acabar en una silla de ruedas o algo peor”. Dicho de otra manera, el
diagnóstico indicaba que mis chances de vida se habían agotado.
Acto seguido me tomo la presión y claro, era elevadísima.
Sorprendente, porque nunca tuve presión alta, y si en aquel
momento tenía, era por el impacto de un pronunciamiento emanado
con tamaña premura y sin estudios previos. Pero ese fue su único
dictamen. Por lo visto, no había nada que hacer, así que me fui
deprimida pensando mi destino.
No podía creer que no me indicara ningún tipo de análisis, ¿tan
mal me habría visto que no lo consideraba necesario?.
Con esta perspectiva tan desalentadora me retiré y reinicié mi
corrida de médico en médico, algunos de los cuales me inyectaban
una gelatina de animales -creo que era de cordero- directamente en
las articulaciones. Para el caso era lo mismo. Todo era inútil y yo
seguía igual que el primer día, dura, dolorida y sin saber qué hacer.
No había analgésico que no hubiera probado. Lo que jamás acepté
inyectarme fue cortisona, ya que le tengo terror después de haber
visto personalmente como le destruyó los tejidos a una tía mía,
volviendo imposible cualquier tipo de operación y causándole
finalmente la muerte (la cortisona de uso externo es otra cosa).
Desgraciadamente hoy en día siguen recomendándola muchos
médicos, por no decir la mayoría.
Estaba desesperada y las palabras del “eminente especialista”
seguían sonando en mi cabeza día y noche. Mi indignación se volvía
contra alguien que, aun siendo profesional, se había atrevido a
emitir un diagnóstico con sólo mirarme. No lo podía aceptar. Yo me
recibí de enfermera a los 18 años. Trabajé en hospitales, siempre
rodeada de médicos y al lado de los mejores oftalmólogos de la
época. Fui la instrumentadora particular del doctor Raúl Rodríguez
Barrios hasta el día que me casé. Con su equipo, también
atendíamos en hospitales de tuberculosos y leprosos. Debo decir que
el hecho de poder aliviar a los enfermos, sobre todo a los de
menores recursos, siempre me hizo sentir reconfortada.
Mis conocimientos de medicina me han ayudado mucho a
través de los años, y sigo leyendo atentamente todos los progresos y
adelantos de los últimos tiempos para mantenerme actualizada.
En agosto de 1984 decidí ir a los Estados Unidos a visitar a mi
hija mayor que trabajaba en Nueva York. Además, pensaba que allí
podría encontrar alguna terapia inexistente en estas latitudes.
Mi idea era contactar cuanto antes a los mejores médicos para
conocer su opinión, pero la verdad es que Dios no me dio tiempo
para esto. En la primera salida que hicimos, llegamos hasta 5ª
Avenida. Allí, caminando lentamente nos encontramos frente a la
librería más importante de la ciudad. Al mirar la vidriera, mi vista se
clavó en la tapa de un libro que me llamó la atención, atrayéndome
como un imán: ¡no podía creer lo que veía!. Su título era Arthritis
and Common Sense # 2 (se traduce como La Artritis y el sentido
común) y su autor Dale Alexander.
Acto seguido lo compré y se convirtió en mi segunda Biblia, ya
que lo leía y releía subrayando todo lo que me parecía adecuado
para mi enfermedad.
Tal era mi fascinación por haber encontrado exactamente la
respuesta que nadie había podido darme, que creí ciegamente todo
lo que decía (creo que el próximo capítulo lo merece Dale
Alexander, ya que es el inspirador de esta obra).
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DALE ALEXANDER

Dale Alexander, un pionero en el campo de la asimilación y


nutrición, escribió varios libros sobre la artritis. El que he
mencionado es el segundo de una serie de cuatro que abordan la
misma temática.
Alexander dedicó treinta y cinco años de su vida al estudio de
esta enfermedad que había dejado postrada e inmovilizada a su
madre. Provocándole dolores y sufrimientos terribles. Lo que él
observó durante esos años lo ayudó a profundizar sus
investigaciones, estudiando todo lo concerniente a las enfermedades
reumáticas que se conocían en el mundo. Insistía en que debía
existir una fórmula para lubricar las articulaciones afectadas,
devolviéndole la movilidad perdida. Lo principal era encontrar la
dieta correcta, y el desafío mayor era cómo. Finalmente, decidió
incorporar el aceite de hígado de bacalao a la dieta de su madre,
cambiándole de esta manera toda la alimentación. Su estado fue
mejorando gradualmente. Su cabello, que se encontraba opaco, sin
vida, fue reviviendo, y también su piel seca se fue transformando y
recobrando el brillo normal. Esto ocurrió a las doce semanas de
iniciado el tratamiento. Hacia el quinto mes se produjo el milagro:
sus dedos y brazos empezaron a deshincharse lo mismo que el resto
de las articulaciones.
Lo cierto es que logró que se curara y pudiera caminar
nuevamente, recuperando su vida normal después de tantos años de
sufrimiento.
De este modo comprobó que su Teoría de la Autolubricación
era correcta. Su fama se expandió rápidamente por Estados Unidos,
Australia, Europa y Nueva Zelanda. Dedicó el resto de su vida a dar
conferencias por todo el mundo, recibiendo miles de cartas de
personas afectadas que luego de seguir la dieta basada en su teoría,
le agradecía la recuperación al término de pocos meses.
La falta de lubricación no sólo puede ser la
antesala de la artritis. También provoca sequedad
en el cabello, los ojos, la piel y en todas las
mucosas.

Elegí una de esas cartas porque encontré cierta similitud con


mi propia experiencia.

Estimado Dale Alexander:

Hace 25 años yo estaba totalmente inválida, sin poder caminar.


Sentía un dolor insoportable en todas las articulaciones. Mi marido
tenía que llevarme en brazos hasta mi cuarto en el piso de arriba.
Me era imposible dar un solo paso. Mis médicos me estaban
previniendo que acabaría en una silla de ruedas en un corto plazo.
Tuve la suerte de leer su libro y tomé el aceite de hígado de
bacalao. Al cabo de un mes ya podía caminar e ir al trabajo. El
dolor se había ido. Cada tanto dejo de tomar aceite y el dolor
vuelve; entonces, recomienzo la dieta y mejoro instantáneamente.
Gracias a Dios. Si no hubiera sido por su libro, yo hoy sería una
inválida.
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ARTRITIS

Al principio de mi relato conté brevemente mi odisea de


médico en médico y cómo, durante meses, éstos me estuvieron
inyectando analgésicos y gelatinas directamente en las
articulaciones. En esos días yo aún no estaba enterada del grave
error que es tratar de curar una artritis por medio de este sistema. Si
puede evitarse mejor, pues no contribuye a detener el
degeneramiento de las articulaciones y se pierde tiempo inútilmente.
La verdadera causa de la artritis es la falta de lubricación de la
articulación debido al adelgazamiento de la membrana sinovial, que
pierde su espesor normal. Entonces, naturalmente aparecen los
dolores y las dificultades para moverse, ya que los cartílagos poco a
poco empiezan a rozarse entre sí. Si la fricción provoca el desgaste
del cartílago, se denomina osteoartritis o artrosis. Cuando el tejido
de la articulación resulta afectado, se trata de artritis reumatoidea.

Las zonas más expuestas a los ataques de artritis


reumatoidea y artrosis son: columna, caderas,
manos, rodillas y pies.

Lo aconsejable sería que cada uno averiguara primero que tipo


de enfermedad padece. Para esto nada mejor que consultar a su
médico de confianza.
Primeramente quisiera decir que existen más de cien formas de
artritis, siendo las más conocidas la artrosis y la artritis reumatoidea.
La diferencia entre ambas es que, por ejemplo en Estados Unidos, la
primera afecta a 46.000.000 de personas y la segunda a 21.000.000.
Esto marca una gran disparidad.
También hay que tener en cuenta que la artrosis empieza a
atacar después de los cuarenta años y va empeorando con la edad.
La artritis reumatoidea ataca a las mujeres jóvenes más que a los
hombres. Lo niños no escapan a este flagelo, por eso hay que
aprender a controlar, prevenir y diagnosticar desde temprano los
primeros síntomas de dolor, por medio de chequeo.
A las personas que ya padecen artritis o que comienzan a sentir
algún dolor, les propongo seguir la dieta que yo hice al pie de la
letra. Les aseguro que antes de que transcurrieran seis meses ya
estaba curada. No es difícil, hay una amplísima lista de alimentos
para seleccionar y pocas cosas prohibidas.

EL ACEITE DE HÍGADO DE BACALAO ES LA


SOLUCIÓN PARA TODOS LOS CASOS DE
ARTRITIS.

Aunque es una dieta natural, siempre es mejor consultar, ya


que no hay dos personas iguales. Sinceramente no encontré un solo
médico que estuviera al tanto del tema. Ya hace 20 años que vengo
haciendo la misma pregunta a clínicos, ginecólogos (en el capítulo 7
hay una breve referencia a las relaciones sexuales) y dentistas (el
aceite de hígado de bacalao es muy útil para tener una buena
dentadura). Por más que leí y busqué en todas las revistas, diarios,
libros y folletos de sociedades médicas, no encontré un solo artículo
que hablara, recomendara o sugiriera este sistema. Todos catalogan
a estas enfermedades como INCURABLES. He guardado y sigo
guardando actualmente recortes sobre el tema. Nada ha cambiado a
través de los años. Todos los días aparecen en el mercado nuevos
remedios antiinflamatorios y los médicos siguen prescribiéndolos,
junto con la cortisona, como si fueran la única terapia. Si bien todos
alivian el dolor -algunos, más que otros- por un tiempo, no curan.
Es sabido que la cortisona destruye los tejidos del organismo. En
cuanto a los otros, son antiinflamatorios con el agregado de
calmantes. Inclusive esto está aclarado en los mismos artículos que
celebran el descubrimiento del nuevo remedio como la gran
solución para los dolientes artríticos. Advierto que hay mucha gente
que toma cortisona con los ojos cerrados y me pregunto si, en el
momento de recetarla, los médicos les informan del riesgo al que se
exponen.

Detalle del área de fricción de una articulación


mal lubricada

En la ilustración observamos tres zonas. La negra


indica el líquido sinovial, la rayada la membrana
sinovial y la punteada, el cartílago.
Cuando la articulación no está lo suficientemente
lubricada, el líquido sinovial pierde viscosidad -
“pegajosidad”- y, por lo tanto, su capacidad de
adherirse a la membrana sinovial. Debido a esta
falta de retención del líquido sinovial, la
membrana se vuelve cada vez más delgada,
provocando así un mayor roce de los cartílagos
en el área de fricción. A medida que avanza el
proceso degenerativo causado por la artritis, este
roce se va convirtiendo en un dolor insoportable.
Con el tratamiento a base de aceite de hígado de
bacalao propuesto por Dale Alexander y siguiendo
sus indicaciones, este cuadro puede revertirse en
seis meses (éste es el tiempo necesario para que
el aceite, que es conducido a la cavidad articular
por los conductores linfáticos, pueda ser
metabolizado y asimilado por la membrana
sinovial).

También quiero mencionar que el remedio más recomendado y


usado ha sido la aspirina, aunque sus efectos secundarios -que yo
misma experimenté- provocan gastritis y acidez estomacal.
Empecemos con lo primordial, el aceite de hígado de bacalao. Se
puede comprar o encargar en buenas farmacias, en forma líquida en
envases de cuarto litro, de medio o de un litro.
Cuando comencé esta dieta, había un solo tipo de aceite en
existencia, por lo tanto no tuve otras opciones. Pero consideré que el
gusto era secundario, de lo contrario no me hubiera curado. En los
Estados Unidos, se consigue en todas las casa de productos
naturales, con sabor a cereza, limón, menta, etc. También se vende
aceite de hígado de bacalao saborizado en el Reino Unido y en los
países nórdicos.
Al comenzar el tratamiento, tiene que tomar el aceite líquido.
Recién después de varios meses, cuando hayan desaparecido
completamente los dolores, podrá tomarlo en comprimidos de gel (2
por día en ayunas es lo recomendado para mantener la salud
adquirida). Si más adelante vuelven a repetirse los dolores, atacando
nuevamente la misma articulación o alguna otra, tendrá que recurrir
al aceite líquido todas las veces que sea necesario.

NUNCA INTERRUMPA LA DIETA. DE HACERLO EL


DOLOR REAPARECERÁ NUEVAMENTE.
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LOS ESQUIMALES

Uno de los conceptos de Dale Alexander es que entre los


esquimales no existen están enfermedades dolorosas y deformantes.
El motivo es evidente: se alimentan a base de pescado y aceites
de pescados. Por eso, para él es primordial incluirlos en nuestra
dieta tres veces por semana, pudiendo reemplazarlos por mariscos
en alguna de estas ocasiones.
Si analizamos la salud de los habitantes del Ártico, debemos
considerarlos las personas más saludables del mundo. Está
comprobado que son los únicos que no han padecido de artritis ni de
ninguna de las enfermedades reumáticas que afectan al mundo
occidental. Aun los casos de arteriosclerosis son poco frecuentes. Su
dieta de pescado los ha mantenido robustos y también los ayuda a
defenderse del frío de su clima riguroso. No tenemos más que
observarlos en la TV, corriendo por la nieve con sus perros y
trineos, haciendo gala de su fortaleza y resistencia contra el viento y
las inclemencias de la naturaleza en que habitan.
También se ha comprobado que los esquimales que emigraron
a Canadá para gozar de los beneficios de la civilización, tuvieron al
poco tiempo problemas cardiovasculares y artritis debido al cambio
en su dieta. La causa principal eran los alimentos refinados y las
bebidas carbonatadas. Mientras ellos consumían su dieta habitual de
pescado, nunca tuvieron que preocuparse por el endurecimiento de
sus arterias.
Esto se debe a que los aceites marinos de pescado contienen
una sustancia conocida como EPA (en inglés, Eicosapentanoic
acid). Muchos científicos aseguran que este aceite ayuda a bajar los
niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre. El aceite de hígado
de bacalao contiene una generosa cantidad de EPA.
En 1959, en los Estados Unidos, ya se habían publicado y
aprobado los resultados de los estudios comparativos entre aceites
vegetales y aceites de pescado, comprobándose que éstos
contribuían a disminuir las cantidades de colesterol
aproximadamente tres veces más que los de origen vegetal.
Es obvio que para los que sufrimos de artritis, la dieta a la que
estamos acostumbrados resulta errónea si queremos tener buena
salud. Las comidas son demasiadas refinadas; no comemos
suficientes fibras ni productos naturales.
No propongo que nos transformemos en esquimales, pero si les
sugiero que analicen seriamente qué posibilidades tiene cada uno de
comer más pescado. No dudo que si tratan de comer menos carne y -
en lo posible- nada al principio, su dolencia daría un vuelco
favorable en muy poco tiempo. Esto es lo que hago actualmente:
compro un buen surtido de filetes de distinto tipo y los guardo en el
freezer, en diferentes plásticos rotulados con su nombre.
Los cardiólogos también sugieren esta dieta de pescados y
mariscos, ya que al bajar el nivel de colesterol, se evitarán los riegos
de ataques cardiovasculares. Les recomiendo el atún por ser una
gran fuente de EPA, al igual que el salmón, la trucha, las sardinas, la
brótola, el pejerrey, la merluza y el abadejo. Es interesante señalar
que una lata de sardinas contiene el 40% de la proteína diaria
necesaria para un adulto y que el salmón contiene gran cantidad de
calcio, ideal para frenar la osteoporosis.
Por último, quiero remarcar cuan saludable es comer pescado.
Si bien los esquimales llevan la delantera, los siguen los japoneses,
quienes son menos propensos a los ataque cardíacos que otras
nacionalidades. Seguramente usted ya adivinó la razón: su
alimentación es prácticamente las mismas, aunque quizá le agreguen
grandes cantidades de tiburón.

El cazón no tiene espinas. Por lo tanto,


recomiendo muy especialmente los bifes de cazón
para gente mayor debido a que se digiere muy
fácilmente y tiene alto porcentaje de EPA y
Omega-3.
Lo cual nos está indicando que estos pescados de aguas tan
frías deben tener algún componente especial. Efectivamente, en las
investigaciones se encontró que contienen “Omega-3”, un tipo de
ácido graso poliinsaturado, que es sumamente beneficioso para
nuestro organismo por su incidencia favorable en las enfermedades
cardíacas, algunos cánceres y, por supuesto, la artritis. El Omega-3
se encuentra principalmente en los pescados azules, en las algas
marinas y en el fitoplancton (que constituye el alimento de los peces
que, a su vez, son ricos en Omega-3), en la leche materna y en
algunas variedades de soja.
Este descubrimiento es tan importante que, en Europa, los
productos enriquecidos con Omega-3 -leche, yogurt, panes,
chocolate- ocupan el lugar de honor en las góndolas de los
supermercados. Afortunadamente, algunos de estos productos ya se
pueden conseguir en nuestro país.
Encontrarán la “dieta casi perfecta” en el Capítulo 12.
7

OCÉANO

Siempre me he preguntado por qué me atrae tanto el mar. Y


expliqué, al principio de este libro, que la mitad de mi vida la pasé
navegando por las aguas del Río de la Plata, ida y vuelta entre
Uruguay y Argentina. Esta atracción es tan fuerte que me puedo
quedar horas en la playa, sentada en una roca o en la arena, al borde
mismo de la espuma. Mi vista queda fija mirando el vaivén del agua
color verde claro y la ola que va llegando seguida de un sinfín de
ellas. Para completar el espectáculo, está el rugido que viene desde
lejos y que sólo cesa con la rompiente. Mi pensamiento es siempre
el mismo.
Mis antepasados presenciaron esto y, cuando yo no esté, mis
hijos, mis nietos y sus descendientes seguirán mirando el mismo
cuadro.
Después, mi vista se proyecta hacia el infinito y se hunde en las
profundidades del océano, el cual, con los mares, cubre las ¾ partes
de la superficie de nuestro planeta. Allí se encuentra, oculta como
un tesoro, desde tiempos inmemoriales, toda una colección de
sustancias medicinales, muchas ya conocidas y, otras, que aún no
han sido identificadas. Este universo submarino -animales y
vegetales-, constituye la flora y la fauna marinas y sus componentes
son tan extensos que resulta difícil abarcarlos en este libro. Mi único
propósito al mencionarlos es demostrar que la mayor parte de los
alimentos más beneficiosos para los artríticos provienen del mar.
Puedo reafirmar, sin lugar a dudas, mi fe en la Teoría de la
Autolubricación de Dale Alexander.
La velocidad con que actúa el aceite de hígado de bacalao es
confirmada y reconfirmada todos los días, a toda hora, por amigos
agradecidos, que testimonian su mejoría y la alegría que
experimentan al recobrar su salud y, por ende, su vida normal.
Siempre he confiado en los productos marinos. Entre ellos,
debo mencionar los mejillones verdes de Nueva Zelanda (su nombre
científico es Perna canaliculus). Me llamaron la atención debido a
que el Dr. Christian Barnard -primer cirujano que realizó trasplantes
de corazón- los tomaba para aliviar su artritis. Se crían en granjas
marinas y su extracto es considerado en todo el mundo como muy
efectivo para tratar la artritis. Otros mariscos que también provienen
de granjas son, junto con los pescados, la clave de nuestra dieta.
Recuerden que debemos incorporar a esta dieta todos los
productos que contengan Omega-3 (en México, los médicos
recomiendan agregar 1 ó 2 cápsulas diarias de Omega-3, 500 mg a
los niños y 1000 mg a los adultos, para reforzar el efecto del aceite
de hígado de bacalao).
Últimamente la medicina tradicional ha incorporado un
producto que también proviene del mar: la glucosamina, un
derivado obtenido de la caparazón de langostas y cangrejos. Al igual
que el sulfato de condroitin, produce un alivio temporario, y ambos
productos -cuyo uso está muy difundido- se recetan con el fin de
detener al destrucción de los cartílagos.
De acuerdo con las cartas que recibo, no puedo confirmar el
resultado, puesto que mis lectores dejan de tomarlos al notar cómo
han mejorado gracias al tratamiento con el aceite de hígado de
bacalao.
Ahora quiero mencionar un suplemento alimentario muy
conocido en el mundo, el aloe vera o sabila (Barbadensis miller).
No proviene del mar, pero es muy recomendable para los artríticos
por su efecto antiinflamatorio y depurativo y, especialmente, para
los problemas de la piel (artritis psoriásica) debido a que facilita la
regeneración celular. Yo misma lo tomo actualmente (hay un
producto bebible y diferentes cremas de aplicación local).
Finalmente, les recomiendo los baños de agua salada y la
natación. La práctica de aquagym es el ejercicio ideal para
contrarrestar el daño provocado por más de 100 clases de artritis.
Creo que caminar, como aconsejé anteriormente, también es
sumamente importante, pero sin forzarse por demás ni sobre
exigirse ya que esto es contraproducente para la reconstrucción de
los cartílagos. Démosle tiempo al tiempo y tengamos paciencia.
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TEORÍA DE LA LUBRICACIÓN

La Teoría de la Autolubricación no es nueva, ya que fue


aceptada y aprobada por la Sociedad Médica de Inglaterra a fines
del siglo XVIII. Lo galenos de entonces recomendaban el aceite de
hígado de bacalao para el tratamiento de “reumatismo crónico”,
como genéricamente se designaban todas las enfermedades.
El organismo humano es capaz de digerir y absorber este aceite
siempre que sea ingerido en ayunas, de forma tal que el paciente
pueda autolubricarse. De esta manera, la sequedad de los ojos, nariz
y oídos disminuye, el dolor desaparece y se recobra gradualmente la
movilidad del organismo.
Trataré de explicar cómo funciona el sistema de absorción
gastrointestinal, cómo llegan a la sangre las vitaminas D y E, y por
qué es tan importante tomar el aceite con el estómago vacío para
que sea mejor absorbido y llegue más rápido a las articulaciones.
Este proceso es más eficaz cuando no se toma agua con las comidas
(puede beberse antes o después). De este modo, los aceites no se
diluyen en el sistema digestivo y el organismo absorbe
completamente sus componentes (recuerde que Alexander
recomienda tomar alrededor de 2 litros de agua por día).
La Teoría de la Autolubricación de Alexander fue muy
discutida entre los médicos, quienes se rehusaban a aceptarla por
considerarla una solución demasiado simple. En realidad, no fue él
quien descubrió como se metabolizaban los aceites al ser absorbidos
por el organismo. El pionero fue el Dr. A. C. Frazer quien, en el año
1945, publicó The Journal of Physiology (Diario de Psicología). Allí
explica como el aceite puede ser atraído al sistema linfático en vez
de ir al hígado.
Ésta no es una teoría nueva, depende de nosotros poder lograr
que la mezcla del aceite de hígado de bacalao llegue a las
articulaciones siempre que se lo emulsione bien con la leche o con
el jugo de naranja.
El elemento clave de este proceso es la vitamina D3, poseedora
del aceite que lubricará de ahora en más cada articulación dañada.
Alexander explica en su libro cómo en el Laboratorio de
Cristalografía de Rayos X de la Universidad de California, en Los
Ángeles, lograron “dibujar” el símbolo de la vitamina D3. Es una
serie de pequeños círculos unidos entre sí que forman una cadena
muy original.
En el interior del intestino se distinguen pequeñas proyecciones
y elevaciones sombreadas de gris que son los conductos que
absorberán los aceites para enviarlos a las articulaciones. Ésta es
una explicación sencilla que evita el empleo de términos médicos
para facilitar su comprensión.
Antes de concluir este capítulo, quisiera incluir algunos
consejos de Dale Alexander para aquellas parejas con cierto tipo de
problemas en sus relaciones sexuales. Aunque no lo puedan creer, el
aceite de hígado de bacalao también puede beneficiarlos en ese
aspecto.
Estoy segura de que muy pocos han oído hablar de las
glándulas Bartholin -ubicadas en el aparato genital femenino- y
cuya función es la de lubricar. Su equivalente en los varones es la
glándula de Tyson. Ambas glándulas llevan el nombre de sus
descubridores. Si cualquiera de ellas se llegara a atrofiar, podría
producir cáncer. Sin duda requieren ciertos nutrientes especiales,
debiendo recibir por medio de nuestra alimentación, una buena
cantidad de ácidos grasos descriptos a lo largo de este libro.
Entonces, al agregar el aceite de hígado de bacalao a su dieta, usted
podrá mejorar al máximo la lubricación de dichas glándulas.
9

OSTEOPOROSIS

El tejido óseo se renueva en forma permanente en un proceso


que equilibra la reabsorción de hueso viejo (a cargo de las células
denominadas osteoclastos) y la formación de hueso nuevo
(responsabilidad de los osteoblastos). Este proceso tiene como
aliadas a las hormonas sexuales. El cese de producción hormonal
característico de la menopausia produce un desequilibrio, y la
balanza tiende a inclinarse a favor de la destrucción ósea.
Sin embargo, no todas las personas están igualmente expuestas
a la osteoporosis. Entre los principales factores de riesgo podríamos
mencionar: la raza blanca, los antecedentes familiares, la
menopausia precoz, la ausencia de embarazos, las operaciones de
extirpación de ovarios, la baja ingesta de calcio, el sedentarismo, el
tabaquismo, el abuso de alcohol y el consumo e corticoides.
Nadie se preocupa mucho por la osteoporosis -que llega
sorpresivamente, sin el menor síntoma- a tal punto que se la conoce
como “la enfermedad silenciosa”. Un individuo que hoy no siente el
más mínimo dolor, mañana puede tener la desgracia de fracturarse
un tobillo.
Por más que uno nota que se ha encogido con los años, lo
considera normal. Tampoco presta mucha atención al ver que se va
encorvando de a poco. Hasta que un día, de repente, se fractura un
hueso (por ejemplo, la cadera). Pero entonces ya es tarde para
empezar a reparar un tejido óseo que se ha vuelto poroso debido al
proceso destructivo que ha sufrido.
En una investigación realizada en el año 2000 por la
International Ostheoporosis Foundation (IOF), se concluyó que:
“una de cada dos mujeres contraerá osteoporosis en algún momento
de su vida”.
Declarada enfermedad por la Organización Mundial de la
Salud en 1994, la osteoporosis amenaza con producir más de
6.000.000 de fracturas de cadera en 2050, contra un total de
1.700.000 contabilizados por la IOF en 1990.
Así como no hay que esperara a tener un infarto para controlar
el colesterol, lo mismo ocurre con los huesos. Por lo tanto, no
deberíamos darle esta ventaja a la osteoporosis. Se estima que entre
un 30% y un 40% de las mujeres y un 13% de los hombres se
encuentran hoy en día ante este peligro inminente.
En Estado Unidos, recuerdo haber visto en todas las farmacias
carteles que recomendaban dosis diaria de calcio de 1.500 mg para
los adultos y 1.300 mg para los niños. Sería conveniente administrar
más calcio, sobre todo a las mujeres embarazadas y a las personas
mayores de 50 años. Sin duda que los niños deberían estar primeros
en la lista.
Otra recomendación para las mujeres es que, pasados los 40
años, se hagan un chequeo indispensable, la densitometría ósea. Este
estudio se basa en una técnica que permite medir el nivel mineral
del hueso y establecer la cantidad de contenido de calcio. El examen
se realiza por medio de un aparato de rayos X, no requiere ninguna
preparación previa, dura unos 30 minutos y es totalmente indoloro.
Los médicos consideran de suma importancia densitometría
axial para establecer la posibilidad de una rotura en el cuello del
fémur, que es uno de los sitios más propensos a fracturarse. Las
cifras son alarmantes ya que casi el 15% de las mujeres entre 50 y
60 años sufren osteoporosis, al igual que el 50% de las que están
entre 60 y 70 años. Si usted se encuentra en esta categoría,
seguramente su médico clínico le recomendará tomar estrógenos. Y
en caso de histerectomía (operación que consiste en la extracción
total del aparato genital femenino), le indicará tomarlo de por vida
como medida de prevención.
En los hombres, la incidencia del tratamiento ha sido poco
estudiada hasta ahora, pero uno de cada ocho sufrirá una fractura,
por lo que todos deberían hacer un régimen estricto, así como tomar
suplementos de calcio y realizar actividad física para alcanzar un
pico adecuado de masa ósea. Es obvio que hoy en día, dicha
actividad es aconsejable a cualquier edad para mantenerse sano y
ágil. Hay que tratar de caminar, caminar y caminar todos los días, lo
máximo posible, pero, tal como dije anteriormente, respetando los
límites de cada organismo. La vida sedentaria es el peor enemigo
para los que hemos sufrido ataques de artritis. Pienso que cada uno
sabe lo que debe hacer para obligarse a cambiar hábitos inveterados,
manifiestamente prejudiciales para nuestra vida cotidiana.
El incremento de la expectativa de vida aumentó las chances de
contraer osteoporosis, sobre todo en las mujeres. La edad de la
menopausia no varió, pero como la mujer vive más tiempo,
transcurre muchos más años en deficiencia estrogénica.
A las personas que ya tienen esta enfermedad, les aconsejo que
tomen una cucharada de aceite de hígado de bacalao puro y que no
lo mezclen con leche ni con jugo de naranja. Tómenlo así, en
ayunas, 30 minutos antes del desayuno. De este modo se garantiza
una mejor autolubricación.
Toda lista de alimentos debe contar con vegetales verdes como
espárragos, repollitos de Bruselas, espinaca, apio, brócoli, acelga,
radicheta, escarola, zapallitos, endivia, zucchini, y brotes de soja. Si
no se tiene colesterol muy alto, pueden incluirse dos huevos por
semana.
No olviden comer pescado tres veces por semana y mariscos
algunas veces. Cuando yo hice este régimen para curarme, descubrí
que había unas cápsulas elaboradas a base de unos mejillones
llamados “verdes”, que se crían especialmente en Nueva Zelanda.
Yo misma las tomé durante un año y medio y puedo decirles que, en
mi caso, el resultado fue óptimo.
10

ARTRITIS REUMATOIDEA

Quisiera enfatizar que los enfermos con artritis reumatoidea


son los que enfrentan los problemas más graves. Sus huesos y
cartílagos ya han entrado en un proceso de autodestrucción. Por ello
requieren una solución urgente para contrarrestar este mal. Será
necesaria la administración de un complejo multivitamínico que
incluya las vitaminas A, B, C, y E además de minerales y
aminoácidos. Este complejo se puede intercalar con antioxidantes a
base de vitamina E.
Debo reiterar que la artritis reumatoidea requiere como terapia
imprescindible el suministro de dosis importantes de las tres
vitaminas esenciales mencionadas, ya que cada una de ellas ayudará
a recuperar la salud dañada.

Vitamina A: fortalece los cartílagos para que


puedan absorberse las proteínas y enzimas.

Vitamina C: contribuye a la fabricación de buen


colágeno, fortaleciendo los cartílagos.

Vitamina D: permite regular el metabolismo del


calcio y del fósforo (factor esencial para tener
huesos y dientes sanos).

No olvidar tomar los 1000 mg de vitamina C, con leche, en el


desayuno, y el complejo multivitamínico mencionado.
Al tomar el aceite de hígado de bacalao en ayunas, se recibe lo
mejor que proporcionan las vitaminas A y D como nutrientes del
organismo. De todas maneras, consulte a su clínico para no
excederse con alguna vitamina.
Aquí también tiene que usar el sentido común en lo que a dosis
vitamínicas se refiere. Lo más importante es planificar la dieta diaria
de acuerdo con la guía que encontrará en el capítulo 12,
“Alimentación y dieta”, ya que su mejoría y curación dependen de
la buena nutrición.
Un consejo que puede resultarles útil para aliviar los dolores
fuertes de espalda y articulaciones es una terapia que se llama
quiropraxia. Ésta consiste en una manipulación muy cuidadosa de la
columna vertebral y de las otras zonas doloridas del cuerpo y su
realización está a cargo de médicos especializados en esta técnica
llamados quiroprácticos. Antes de comenzar la terapia generalmente
se indica estudios de rayos X con el fin de detectar posibles heridas
o traumas que el paciente pudo haber sufrido a través de los años
para conocer, así, cómo empezaron los procesos degenerativos en
los huesos y cuál es la forma más rápida de resolver el caso.
Los masajes aplicados periódicamente en los puntos
estratégicos de las articulaciones, con una crema analgésica y
antiinflamatoria, me han dado muy buenos resultados. Por lo tanto,
recomiendo dos sesiones semanales de masajes.
Hace unos días, hablando con un amigo de toda la vida, me
contó que se acababa de hacer una operación en la rodilla, una
artroplastia. Esta intervención consiste en insertar una fina lámina
de acero inoxidable en el fémur y otra de polietileno en la tibia.
Desgraciadamente no pude llegar a tiempo para acercarle la
terapia de Alexander. A medida que mi amigo iba describiendo su
operación, yo ya había adivinado el resultado que obtuvo con ella.
La recuperación es lenta y la rehabilitación requiere mucho ejercicio
y paciencia.
Hoy en día este tipo de operaciones, incluso las de cadera, está
muy difundido, pero lo que estamos intentando es no tener que
llegar a este caso extremo de hospitalización y cirugía. Es doloroso,
costoso y no siempre exitoso.
Para muchos enfermos con artritis reumatoidea, ésta es,
desgraciadamente, la única solución que pueden encontrar
actualmente. La técnica de esta cirugía fue creada por el Dr.
Charnley en Inglaterra, en los años ´70. También se le atribuye ser
el inventor de las artroplastias de cadera. Hoy en día se reemplaza
cualquier articulación, ya se trate de manos, dedos, caderas o
rodillas.
Si como último recurso, decide hacerse una artroplastia, no
tema, sus chances mejorarán, pero el ideal es no llegar al hospital.
Corrigiendo a tiempo los hábitos en su dieta, no necesitará
tener que tomar esta decisión. Usted puede reconstruir su organismo
por medio de la alimentación o ser “reconstruido” en el quirófano.
11

LA ARTRITIS Y NUESTRAS MASCOTAS

Nunca me imaginé que un día tendría que investigar acerca del


efecto de la artritis en perros y gatos. Sin embargo, debido a las
cartas que empecé a recibir luego de publicar LA ARTRITIS Y YO,
hace ya bastante tiempo que me estoy dedicando al tema.
Se me abrieron los ojos cuando, en una semana, recibí seis
cartas de personas que habían probado, de motu proprio, la dieta del
aceite de hígado de bacalao con sus mascotas y se lo daban tal como
lo tomaban ellos.
Al principio no reparé en la dimensión de este hecho pero, al
poco tiempo, me resultaba obvio que mucha gente tiene una o más
mascotas en su casa, y que las aman como o si fueran un familiar
más.
Entonces, ¿por qué no ayudar a los perros y gatos a ser más
felices, tratando de alargarle la vida cuando llegan a viejos o se
vuelven artríticos a causa de un accidente?. ¿Acaso no existe la
artrosis desde la época de los faraones, cuando éstos -siguiendo su
último deseo- eran enterrados en sus magníficas pirámides en
Egipto, junto con su mascota, también embalsamada?. Tanto las
amaban que anhelaban su compañía más allá, en la otra vida. Hace
poco, se analizaron las momias con rayos X; se descubrió que la
mayoría tenían artritis, artrosis y osteoporosis en sus huesos y que
habían muerto muy jóvenes.
Luego de haber leído y recopilado diferente información al
respecto, puedo decir que se comprobó que las mascotas responden
de la misma manera que las personas con la dieta alimentaria del
aceite de hígado de bacalao, con la única diferencia de que el efecto
es mucho más rápido: al cabo de 8 a 12 días de haber iniciado el
tratamiento.
Como prueba fehaciente de lo que acabo de exponer, transcribo
textualmente el intercambio de cartas que tuve con Mirta, la dueña
de Chacha, la estrella de este capítulo.
Además, tengo la satisfacción de darles la bienvenida a Blanca
y a Olaff, quienes se incorporan a nuestro elenco de mascotas en la
presente edición.
En el caso de Chacha fue para mí una revelación, algo mágico,
como también lo habrá sido para su ama, quien describe cómo
Chacha, en el momento más inesperado, saltó sobre la cama, el día
de su curación, sin ningún signo de artritis, joven y ágil como antes.
A raíz de las investigaciones que llevé a cabo, aprendí que la
artrosis ataca más a los perros grandes, gordos y pesados o con
displasia de cadera. Lo mejor es probar la dieta de Alexander con el
aceite de hígado de bacalao puro (el tamaño de la cuchara lo
decidirá su dueño de acuerdo al tamaño y el peso del animal y según
su criterio, pero yo calculo una cuchara sopera para los perros más
grandes). Siempre tomado en ayunas y esperando media hora antes
de darle la comida. Recomiendo agregarle a su dieta habitual
pescado que no tenga espinas y verduras. Trate de que tome mucha
agua entre las comidas.
Es conveniente señalar que al llegar a la mejoría total no debe
suspenderse el aceite de hígado de bacalao, de hacerlo el dolor
retornará. Sugiero mantener o disminuir la cantidad, según el caso.
Como cada mascota reacciona de distinta manera, es
conveniente consultar con el veterinario 2 ó 3 veces por año, para
conocer su opinión.
Cuando termine de leer este capítulo, usted sabrá exactamente
cómo actuar. Simplemente trate de seguir los ejemplos de Chacha,
Blanca y Olaff. ¡También se basan en el sentido común!.
El relato de la curación de Chacha

11 de marzo de 2004

Paseando por la peatonal Florida de Buenos Aires, en una de


las tantas librerías, me encuentro con el libro La Artritis y yo de
Chopita Pereda. No existen las casualidades.
Soy integrante de una familia compuesta por padres, dos hijos,
dos nueras, una nieta y Chacha. Chacha es nuestra querida perrita
que, luego de seis años de brindarnos su amor incondicional,
comenzó a sufrir poliartritis. Hace tres meses que el “perriatra” le
está tratando infructuosamente con corticoides, pero nos advirtió
que este tratamiento le destruiría los riñones y otros órganos.
Quisiera saber si es posible aplicar su tratamiento en nuestra
Chacha. Ya no soportamos verla sufrir.
Espero y agradezco su respuesta.

Mirta

11 de marzo de 2004

Hola, Mirta, ¿cómo estás?. Pienso que si quieren curar a


Chacha deben tratar de darle aceite de hígado de bacalao.
Simplemente sigan las instrucciones del libro. Denle el aceite con
su comida preferida y, si no, intenten dárselo con una cuchara (si es
que lo toma de esta manera). ¿Al perriatra no se le ocurrirá como
lo puede tomar?. Yo nunca tuve un perro.
Saludos y suerte.

Chopita Pereda
12 de marzo de 2004

¡Qué sorpresa!. Muchas gracias, señora, por contestarme.


Ayer mismo compré su libro. A mí también me hace falta porque
sufro de artrosis en las rodillas, pero lo compré por Chacha. Ya
tengo el aceite de hígado de bacalao; esta mañana comenzamos a
tomarlo las dos. A Chacha se lo di en ayunas, una cucharadita de té
mezclada con una cucharada de leche, directamente en la boca con
una jeringa. No se pudo negar porque no le di opción. Ambas
vamos a tomar el aceite porque mi mamá, que tiene 75 años, apenas
puede caminar.
Comencé ayer mismo a leer su libro y no paré hasta
terminarlo. Inmediatamente supe que nos ayudaría.

Disculpe por haber omitido mis datos personales:


Mirta Beatriz Curia, 54 años.
Trabajo en el Banco Central de la República Argentina y vivo en
Avellaneda, Provincia de Bs. As.

Ahora sé que puedo dirigirme a Ud., si me lo permite, le


contaré nuestros progresos.
Nuevamente muchas gracias.

Mirta

10 de marzo de 2004

Hola Mirta: tus mails me han dado una gran alegría, ya que
siento que todas van a mejorar si hacen bien la dieta. Recuerden:
no tomar bebidas carbonatadas, no agregar sal a las comidas,
comer mucho pescado, carne una vez por semana y todas las
verduras y frutas que deseen excepto las ácidas. Tomar agua sin
gas entre las comidas y recuerden que la leche entera es la más
saludable de todas las comidas.
El caso de Ust. lo tomo muy enserio así que no dejes de
comunicarme los adelantos. ¿De qué raza es Chacha?.
Saludos por tres.

Chopita Pereda

22 de marzo de 2004

Estimada Chopita: no puedo expresar con palabras la alegría


que siento al ver que Chacha camina y corre sin dolor.
El viernes 19 de marzo, de acuerdo a cómo se venía
presentando su dolencia desde hace cuatro meses, tendría que
haber empezado su dolorosa renguera. Ese día, esperando volver a
verla mal, amanecí con un fuerte dolor de estómago porque, aunque
comencé con mucha fe su tratamiento, creí que debería pasar más
tiempo para ver el resultado. Pero ¡oh, milagro!, con solo 10 días
de tratamiento, no volvió el dolor. Con mucha cautela me dije,
bueno, esperemos al sábado a ver qué pasa; pasó el sábado, el
domingo, y, hoy lunes, a la mañana, la muy traviesa se subió a mi
cama para saludarme.
Como dije al principio no tengo palabras para agradecerle. Lo
que sí hago es recomendar su libro, no se puede prestar, hay que
tenerlo. De esta manera, creo que se puede ayudar a mucha gente y,
ahora también, a sus animales.
Con respecto a la raza de Chacha, es “raza perro”, aunque
debe tener alguna cruza con dálmata por su carita y sus manchas,
pero es más baja.
Nunca compré perros pero siempre tuve perros, hay
demasiados animales abandonados en la calle, y son ellos a los que
elijo para compartir mi vida. Y Dios le dé mucha vida a Chacha,
pero cuando ya no la tenga, el mejor homenaje para ella es traer
otra almita abandonada.
Bueno, ahora hablemos de los humanos: mi problema es que
tengo aplastamiento de cartílago, por lo que el tratamiento me
llevará más tiempo. La dieta la hago al pie de la letra. Tengo menos
dolor.
Mi mamá estaba haciendo un tratamiento homeopático (sin
resultado), así que hoy comenzó a tomar el aceite y cumplir la dieta.
Gracias, Chopita, muchas gracias. Le mando tres besos.

Mirta

P.D: seguiré contándole nuestros progresos.

22 de marzo de 2004

Chopita: la idea de difundir el tratamiento de Chacha me


parece excelente. Cuando veo tantos animales, abandonados o no,
sufriendo, me cuestiono por no poder ayudarlos a todos. Mi
conocimiento se basa sólo en el amor que les tengo, pero si Ud.
considera que de algo puede servir, ¡hecho!.
El veterinario que atiende a Chacha me comentó, en su
momento, que tiene en tratamiento por poliartritis a dos Gran
Daneses de ocho meses de edad. Ellos en su adultez van a tener un
tamaño muy grande y el sufrimiento será mayor por tener que
soportar más peso. Aclaró que este mal es genético, no hace falta
que el perro sea viejo para sufrirlo, puede ocurrirle a cualquier
edad.
No quise esperar más tiempo para comentarle de su libro y del
progreso de Chacha; el sábado pasado lo fui a ver. Dijo “mal no le
va a hacer”. Espero que no se haya ofendido, que me haya
entendido y que pueda aplicarlo a sus pacientitos.
Yo estoy dispuesta a seguir contándole, a quien quiera oír mi
experiencia.

La historia de Chacha
(Hablo en plural porque participamos mi esposo, mi hijo menor -en
aquel momento de 26 años- y yo.)
La encontramos abandonada en la calle, tendría 30 días
(ahora tiene seis años y medio, es de agosto de 1997). No podemos
aportar datos genéticos porque no conocimos a sus papás.
Al levantarla mi hijo del piso, ella le puso una patita a cada
lado del cuello y comenzó a lamerlo, feliz. Nos adoptó enseguida,
desde ese momento fuimos de su propiedad. Debido a su pancita
hinchada, no de comida sino de parásitos, consultamos enseguida
con el perriatra quien, desde ese momento, es su “médico de
cabecera”.
Siempre tuvo problemitas de salud debido a los mal que lo
pasó en su “primerísima infancia”. A los dos años estuvo al borde
de la muerte por deshidratación, nunca supimos por qué, pero con
dos días de internación, análisis y radiografías, la medicaron, la
hidrataron y salió a flote.
Tuvimos que castrarla por su tendencia a hacer “mastitis”.
Aprendió solita, observándonos, el ritmo de la casa, nunca
tuvimos que reprenderla por hacer sus necesidades en el
departamento; en estos casos, tomaba su correa, se la ponía en la
mano a primer distraído y, ladrándole, le enseñaba la puerta de
salida.
Le tengo que explicar todo porque entiende, cuando voy a
trabajar se lo digo y se queda en su lugar, tranquila, cuando salgo
por otros motivos me mira a los ojos preguntándome “a dónde
vas”, le digo “mamá va al baño y después te lleva a pasear”, se me
adelanta, entra al baño y me espera.
Conoce el camino cuando buscamos a mi nieta. Sabe todo,
porque primero le explico qué vamos a hacer. Créase o no,
comprende más de lo que podemos suponer. Nunca le enseñamos
nada, la dejamos “ser”. Tampoco la humanizamos, respetamos su
naturaleza. Si tuviera que contar todas sus virtudes, sería
larguísimo de explicar.
Lamentablemente, desde diciembre del 2003, comenzó a sufrir
dolores en las articulaciones, el diagnóstico fue “poliartritis,
incurable, tratable con corticoides, progresivo”. Con este
tratamiento comenzó a tener incontinencia de orina, un problema
teniendo en cuenta que duerme en mi cama. Pero como al
sufrimiento físico no le podemos sumar destierro, nos adaptamos a
su problema como podemos.
Además mientras le inyectaban corticoides presentaba
síntomas falsos de diabetes. Por otra parte, esta medicación le daba
mucho apetito, con lo cual engordó y, además, está hinchada.
Su tratamiento, ya le dije, está resultando efectivo y es nuestra
esperanza de contar con Chacha y su dulzura para rato.
¡Gracias, gracias, gracias!.
Un beso.

Mirta

Carta de los “padres” de Blanca

La Plata, 12 de mayo de 2008

Querida Chopita: somos Alejandro y Alicia. Nos dirigimos a


vos para contarte nuestra experiencia con el aceite de hígado de
bacalao.
Tenemos una perra llamada Blanca que tiene alrededor de 13
años, es bastante gorda y tiene problemas de artrosis en su cadera y
en su columna vertebral, precisamente a la altura del cuello.
En febrero Blanca presentaba dolores muy agudos, estaba
postrada y casi no podía moverse. Recurrimos a los mejores
especialistas en veterinaria, traumatólogos y neurólogos. Éstos la
sometieron a duros tratamientos, y hasta le indicaron un cuello
ortopédico y dosis muy altas de corticoides.
Al principio parecía que el resultado era bueno, pero a medida
que el tiempo pasaba, las dosis aumentaban y la respuesta era cada
vez menor. Hasta que un día leímos una nota en una revista sobre tu
libro La artritis y yo, donde comentaban respecto del resultado del
aceite de hígado de bacalao en las mascotas, más precisamente en
una perrita llamada Chacha.
Inmediatamente fuimos a comprar el libro. Como te hemos
mencionado, ya habíamos probado muchas cosas, así que
decidimos no quedarnos con la duda y probar una más.
A la mañana siguiente comenzamos a darle el aceite. Al cabo
de 8 días, Blanca experimentaba una increíble mejoría, a tal punto
que dejó de usar su cuello (que le resultaba insoportable) y
prácticamente le anularon la medicación.
Estamos muy contentos con su evolución. Te estamos
infinitamente agradecidos por haber hecho público este caso.
Te saludamos con mucho cariño.

Alicia y Alejandro de City Bell, La Plata.

Olaff, el galgo ruso

8 de febrero de 2008

Hola Chopita: te cuento que el 5 de febrero comencé a tomar


el aceite. Me lo dan mezclado con queso crema y me lo como todo,
sabe lindo. También me dan un trozo de queso por la tarde, Susana
piensa que no me doy cuenta que le mete una cápsula de Omega 3.
Me parece que voy mejor, hasta Horacio, el jefe de la manada,
se dio cuenta de que cuando doy vueltas para sentarme los hago sin
elegir tanto el lado que voy a apoyar. Todavía arrastro un poquito
mi pata de atrás, no le digas a nadie, casi no se nota. Quiero
mandarte mi foto por correo.
Te tendré al tanto de mi evolución.

Cariños de Olaff, el borzoi


12

ALIMENTACIÓN Y DIETA

En la dieta que le propongo no tendrá que consultar cuántas


calorías tiene cada plato; es fácil, podrá seguir comiendo menúes
deliciosos con una variedad de comidas a su elección. Sólo tendrá
que introducir algunos cambios en sus hábitos y horarios.
Son tres los alimentos más importantes, pero el más
maravilloso de todos, el que tiene mayor cantidad de vitaminas A y
D y que proporcionará la dieta ideal para mantener su salud, es el
aceite de hígado de bacalao. Lo vengo repitiendo desde el principio,
¿no es así?.
El segundo en la lista es el pescado (del cual ya he hablado en
el Capítulo 6) y que debe incluirse obligatoriamente en el menú dos
o tres veces por semana por su aporte de Omega-3. Los mariscos
son una opción más para incluir en su menú semanal.
Vegetales, vegetales y más vegetales ocupan el tercer lugar en
nuestra lista. Consúmalos en grandes cantidades, tanto los de color
verde como los anaranjados. ¡Y no olvide las frutas del mismo
color!.
Ahora vayamos a las tres cosas más importantes que debemos
eliminar sí o sí. La primera es la sal. Ella es el peor enemigo, no
solamente para la artritis sino, también, para la presión arterial y el
correcto funcionamiento del riñón (ya expliqué en el capítulo 2, el
error que cometía al dejar el plato blanco de sal antes de haber
probado la comida).
La segunda son las carnes rojas (una vez por semana es
suficiente).
La tercera son las bebidas carbonatadas, es decir, todas
aquellas que tengan burbujas.
Si no cambia sus costumbres, no podrá acceder a los beneficios
que otorga una dieta equilibrada. Recuerde que el motivo principal
es poder lubricar las articulaciones de su cuerpo, del mismo modo
que en que lo haría con cualquier mecanismo que se ha oxidado por
falta de lubricación.
Una vez conseguido el aceite de hígado de bacalao líquido, ya
está listo para comenzar el tratamiento. Solamente tiene que decidir
cuál es el mejor momento para ingerirlo. Puede tomarlo por la
mañana, al levantarse o por la noche antes de acostarse, siempre que
sea cuatro horas después de la cena. Todo dependerá de sus
horarios, de su estilo de vida y de su trabajo.
Es importante emulsionarlo, es decir, mezclarlo con leche
entera o con jugo de naranja recién exprimido (el jugo envasado está
prohibido).
Les contaré con lujo de detalles mi receta personal. Prefiero
tomarlo con leche pues me resulta más simple (si detesta la leche,
elija otro programa, lo único que necesita es un exprimidor, las
naranjas y un poquito más de paciencia).
Al despertar, bebo uno o dos vasos de agua natural en ayunas,
y espero diez minutos. Luego, en un vaso chico mezclo 1 cucharada
sopera de aceite de hígado de bacalao con 2 cucharadas de leche
entera y lo emulsiono bien con una cucharita (otra solución es poner
todo en un frasco con tapa y sacudirlo hasta que esté bien
emulsionado). Luego lo tomo y espero entre 20 y 30 minutos para
desayunar. Les confieso que el sabor es realmente feo, pero prefiero
pensar en los beneficios. Recuerden tomar, además, un suplemento
de multivitaminas y minerales, más 1000 mg de vitamina C para
prevenir infecciones y resfríos.
Mi desayuno ha sido siempre el mismo, sin variantes. Consiste
en un vaso de jugo de naranjas, tres o cinco ciruelas en compota,
tres galletitas de salvado -una de ellas con manteca, mermelada o
miel- y un yogurt entero.
Se puede tomar una tacita de café puro, pero lejos de las
comidas para que la cafeína no provoque sequedad en el cuerpo,
especialmente en la piel, nariz y ojos. Con la edad esto se hace más
evidente. El té y la teína producen un efecto similar. En cambio, los
tés de hierbas son excelentes, recomendables a cualquier hora y hay
muchas variedades y gustos para elegir. Podemos incluir en nuestra
yerba mate esta misma categoría. Les recomiendo reemplazar el
azúcar por miel pues es mucho más sana.

PLAN 1:

. Al levantarse beber en ayunas uno o dos vasos


de agua natural.
. Esperar diez minutos y mezclar en un vaso dos
cucharadas de leche entera con una cucharada de
aceite de hígado de bacalao. Agitarlo para que se
quede bien emulsionado y beberlo
inmediatamente.
. Esperar entre veinte y treinta minutos para
tomar el desayuno.

PLAN 2:

. En el caso de que usted no le guste la leche,


puede reemplazarla por jugo de naranja recién
exprimido y bien colado. En este caso, Ud. está
optando por el PLAN 2, cuyos pasos son similares
a los del PLAN 1, tanto para el desayuno como
para la cena.

Si le resulta más cómodo, puede tomar la mezcla


de aceite de hígado de bacalao por la noche,
cuatro horas después de la cena.
No olvide que mientras Ud. duerme, el aceite de
hígado de bacalao lo está beneficiando.

Ahora tengo una noticia no tan buena para muchos artríticos


(como también para los que padecen reuma, artritis reumatoidea,
osteoporosis, artrosis y demás enfermedades de este tipo). Esto ya lo
mencioné, pero si quiere ganar esta batalla, va a tener que
abandonar todas las bebidas efervescentes, aguas minerales con gas,
sodas, tónicas, naranjadas, incluso la cerveza. Si es gran bebedor de
cerveza, tome lo menos posible y nunca con la comida. Deje todo lo
que tenga burbujas, ya que son bebidas carbonatadas y contribuyen
a una mala nutrición. En cambio, un vasito de vino está permitido e,
incluso, recomendado. Y no olvide que lo ideal es comer sin beber
agua (puede reemplazarla por leche o sopa).
La razón es que el organismo necesita ser lubricado con el
aceite al igual que una máquina. Tenga en cuenta que es preciso que
el aceite vaya al flujo sanguíneo y no al hígado.
Nunca se debe tomar agua durante el almuerzo o cena ya que
ésta diluye los jugos gástricos, demorando la digestión. Recuerde
que el agua y el aceite no se mezclan. Lo correcto es tratar de beber
alrededor de 2 litros diarios de agua –incluidos jugos e infusiones
diversas- al levantarse y lejos de las comidas. Lo mejor es tomar
agua mineral sin gas natural y, por favor, no le ponga hielo a
ninguna bebida, ya que esto provoca que los demás alimentos
pierdan su valor nutricional.
Los alimentos y aceites tienen que emulsionarse. Y necesitan
su tiempo para ser asimilados y absorbidos por el organismo. Ya
recomendé la leche como el mejor alimento para los artríticos. Cada
vaso que toma lo provee de calcio y vitaminas A y D, y tiene un
pequeño porcentaje de grasa. No tenga miedo ya que la leche entera
no afectará sus niveles de colesterol sino que contribuirá a
reducirlos y, además, es muy saludable para mejorar la calidad de
sus arterias y hacerlas más flexibles.
Yo nunca dejé de tomar leche entera hasta que me curé. Es
más, sigue siendo mi bebida favorita, puesto que es esencial para
prevenirme de la osteoporosis que siempre nos está acechando.
ALIMENTOS PERMITIDOS Y RECOMENDADOS

Para todo aquel que padece de artritis y demás enfermedades


reumáticas, estos alimentos son los más saludables. Utilice esta lista
como guía en sus compras.

FRUTAS

Banana Higo Melón

Ciruela Frutilla Pasas de uva

Cereza Damasco Mandarina

Durazno Pera Naranja

Manzana Sandía Uvas

Es mucho mejor la fruta fresca. Si compra duraznos u otra fruta en


lata, debe descartar el jugo porque contiene demasiada azúcar. Esto
es muy importante para los artríticos.

VEGETALES

Apio Endivia Papa

Arvejas Escarola Espinaca

Brócoli Cebolla Repollitos

Porotos Lechuga Espárragos

Coliflor Pepino Remolacha

Choclo Pimiento Tomate

Zanahoria Ajo Zapallitos

Zapallo Batata Calabaza


PESCADOS Y MARISCOS

Atún Centolla Pejerrey

Abadejo Langostinos Salmón

Brótola Merluza Sardinas

Camarones Langosta Trucha

Cazón Pulpo Vieiras

Kani Kama Mejillones Chipirones

CARNES

Cerdo* Bife de chorizo Pollo

Jamón Lomo Pavo

Hamburguesa* Bola de lomo Pavita

Roast-beef Peceto Hígado

Cuadril Cordero Lengua

* sin grasa

PRODUCTOS LÁCTEOS
Y DE GRANJA

Leche entera* Yogurt entero Quesos surtidos

Huevos Crema

* homogenizada con Vitamina D

Aquí tiene todo, o casi todo, para poder preparar sus menúes
preferidos. No olvide tener en cuenta estos cuatro consejos:
1) No cocinar en cacerolas de aluminio (si es que aún las
conserva) pues está comprobado que infectan el organismo (se han
encontrado restos de aluminio en enfermos de Alzheimer, quienes al
morir tenían en el cerebro un porcentaje cuatro veces mayor de lo
normal). Todos los artríticos deben estar atentos y evitar
envenenarse sin darse cuenta. Para ello, lo más aconsejable son los
utensilios de acero inoxidable o de hierro enlozado.
2) No cocinar nunca en microondas. El alto calor del
horno destruye los nutrientes más preciados, como vitaminas y
minerales. Además, se ha comprobado que las microondas producen
una alteración molecular que puede ocasionar cáncer. Lo más
aconsejable es cocinar a la parrilla, en el horno o al vapor, el menor
tiempo posible, para evitar el exceso de cocción.
3) Los vegetales deben cocinarse con un mínimo de agua,
así no pierden las vitaminas. Hay que tratar de comer una buena
cantidad de ensaladas crudas, con el máximo de vegetales verdes, y
condimentadas con aceite de oliva, que debe utilizarse para sazonar
todas las comidas.
4) Si necesita agregar sal, reemplace la sal común por un
sustituto que contenga cloruro de potasio, fosfato tricálcico, ácido
glutámico y glutamato monopotásico. Esta sal que no contiene
cloruro de sodio me permite seguir con mi manía. Al poco tiempo
de consumirla, se habrá acostumbrado a su sabor y no le será
posible distinguirla de la sal común. Sin embargo, este sustituto no
debe emplearse para cocinar. En este caso, utilice una pequeña
cantidad de sal común.
Algo que no he mencionado aún es que no hay que comer
frutas ácidas (pomelos, limones, kiwis). Las naranjas y mandarinas
son aconsejables siempre que se las mastique muy bien. De este
modo se asimilan mejor y, al mezclarse con la saliva, se neutraliza
el efecto ácido que tanto perjudica a los artríticos.
A continuación, les sugiero algunos menúes que podrán
intercambiar a su conveniencia. Éstos se basan en los ejemplos del
plan restablecedor propuesto por Dale Alexander y solamente
fueron modificados para adaptarse mejor a nuestros hábitos
alimentarios.
Ud. notará que en los menúes no se menciona la merienda, que
es una tradición en nuestros países. Sin embargo, una taza de té o
café -mejor descafeinado- por la tarde están permitidas. Obviamente
es preferible reemplazarlas por tés de hierbas. Si lo desea puede
acompañarlas con tostadas, galletitas integrales o de salvado, o una
barrita de cereal.

LUNES

Al levantarse
8 a.m. 2 vasos de agua.
8:10 a.m. Fórmula de aceite de hígado de
bacalao.

Desayuno 8:40 a.m.


Frutas.
Cereales, pan integral.
Leche entera o yogurt entero.

Almuerzo
Pollo al horno con papas y batatas.
Ensalada verde con aceite de oliva.
Banana con miel.

Cena
Calabaza rellena con choclo al horno.
Sopa de verduras.
Frutillas con yogurt entero.

Siempre puede acompañar las comidas con


pancitos o galletitas integrales de salvado, soja,
etc.
MARTES

Al levantarse
8 a.m. 2 vasos de agua.
8:10 a.m. Fórmula de aceite de hígado de
bacalao.

Desayuno 8:40 a.m.


Compota de ciruelas.
Tostadas con manteca y mermelada.
Leche entera o yogurt entero.

Almuerzo
Bife de lomo o de costilla con tomate.
Ensalada de huevo, apio y lechuga con aceite
de oliva.
Pera o durazno.

Cena
Sopa de verduras mixtas.
Filet de pejerrey con arroz.
Tarta o compota de manzana.
Un vaso de leche entera.

En lo posible, acompañe sus comidas con un vaso


de leche.
MIÉRCOLES

Al levantarse
8 a.m. 2 vasos de agua.
8:10 a.m. Fórmula de aceite de hígado de
bacalao.

Desayuno 8:40 a.m.


Una naranja (masticar bien).
Galletitas de salvado con manteca o queso
crema.
Leche entera o yogurt entero.

Almuerzo
Salmón o atún a la plancha.
Ensalada mixta con aceite de oliva.
Ciruelas y uvas.

Cena
Tarta de zapallitos.
Sopa de tomate.
Ensalada Waldorf (si lo desea puede
agregarle nueces).
Gelatina de frambuesa.
JUEVES

Al levantarse
8 a.m. 2 vasos de agua.
8:10 a.m. Fórmula de aceite de hígado de
bacalao.

Desayuno 8:40 a.m.


Ensalada de fruta.
Tostadas de pan integral con manteca y
mermelada.
Leche entera o yogurt entero.

Almuerzo
Omelette de arvejas o champiñones.
Hamburguesa casera.
Ensalada mixta con aceite de oliva.
Pera, banana o melón.

Cena
Ravioles de ricota con crema.
Sopa de verduras.
Flan.
VIERNES

Al levantarse
8 a.m. 2 vasos de agua.
8:10 a.m. Fórmula de aceite de hígado de
bacalao.

Desayuno 8:40 a.m.


Compota de ciruelas o de frutas secas
mixtas.
Cereales o galletitas con manteca y
mermelada.
Leche entera o yogurt entero.

Almuerzo
Tomates rellenos de atún con mayonesa.
Ensalada de zanahoria, arroz y pasas de uva.
Yogurt con duraznos.

Cena
Ensalada de camarones o de langosta.
Arroz saltado con vegetales.
Gelatina (si lo desea puede agregarle frutas
y crema batida).
SÁBADO

Al levantarse
8 a.m. 2 vasos de agua.
8:10 a.m. Fórmula de aceite de hígado de
bacalao.

Desayuno 8:40 a.m.


Jugo de naranja recién exprimido.
Tostadas con manteca y miel.
Leche entera o yogurt entero.

Almuerzo
Calamares en su tinta con arroz.
Ensalada de remolacha, apio y huevo duro.
Manzanas asadas.

Cena
Sopa de calabaza.
Tarta de choclo o de cebolla y queso.
Ensalada de naranja y mandarina.

De ser necesario, todas estas comidas pueden


procesarse para favorecer la digestión.
DOMINGO

Al levantarse
8 a.m. 2 vasos de agua.
8:10 a.m. Fórmula de aceite de hígado de
bacalao.

Desayuno 8:40 a.m.


Compota de ciruelas.
Cereales o galletitas integrales con queso
crema.
Leche entera o yogurt entero.

Almuerzo
Pescado asado al limón.
Ensalada de lechuga, tomate y brócoli.
Ensalada de fruta.

Cena
Pollo a la cacerola con champiñones.
Vegetales mixtos salteados o al vapor.
Flan.

En todos estos menúes, Ud. puede cambiar, según su gusto y


preferencia, cualquier fruta, verdura, carne o pescado por otros que
figuren en la lista.
Trate de comer lo máximo de fibras y de evitar las salsas muy
elaboradas así como las comidas picantes. Si le gusta cocinar con
ajo y cebolla, puede hacerlo.
Recuerde no tomar agua en el almuerzo ni durante la cena.
Entre las comidas, tome toda el agua natural y los tés de hierbas que
desee. Son todos bienvenidos. Un café o un té a la inglesa tampoco
le harán mal si está acostumbrado a ello.
Puede acompañar los menúes con ensaladas mixtas, tanto de
vegetales como de frutas, todas las veces que quiera. Acuérdese de
condimentar con aceite de oliva las primeras y trate de reemplazar el
azúcar por miel en las segundas.
Tenga en cuenta que cuanto más saludable sea su dieta, más
rápidamente va a recobrar su buena salud.
EPÍLOGO

Nuestro plan restablecedor de la salud se basa en el proceso de


asimilación del aceite de hígado de bacalao que tiene lugar en las
articulaciones. El fundamento de este libro es precisamente la
Teoría de la Autolubricación de Dale Alexander.
He llevado el mensaje terapéutico como un testimonio de quien
está firmemente convencida de los beneficios que aportan para la
salud las indicaciones de Alexander. Con este breve trabajo he
pretendido ser su vocera en latitudes donde, por desgracia, es poco
aceptado. Sus libros y su teoría son aquí desconocidos.
Es cierto que es la primera vez que me inicio en el arte de
transmitir preceptos terapéuticos basados en mi propia experiencia.
Pero mi deseo de difundir las enseñanzas de Dale Alexander se
debe, más que nada, a que las consultas con los “eminentes
profesionales” resultaron infructuosas: ellos nunca pudieron
encontrar una solución para mi artritis reumatoidea.
Con inquebrantable tesón suplanté las carencias académicas
con un estudio serio y profundo del submundo del dolor, el
sufrimiento y el diagnóstico ligero y equívoco.
Finalmente, quisiera infundirles la idea de que mediante la
voluntad y la firme determinación de curarse, pueden vencer todos
los obstáculos que interfieren con el propósito de recobrar la salud y
acceder, así, a una mejor calidad de vida.
HE APRENDIDO

Que toma mucho tiempo


llegar a ser
lo que uno quiere ser.

Que no puedo hacer nada


para cambiar el pasado
excepto dejar de repetirlo en el presente.

Que uno puede avanzar


mucho más lejos todavía
después de pensar que ya no podía.

Que dos personas


pueden mirar la misma cosa
y ver algo diferente.

Que la vida está edificada


sobre capas
de pequeños esfuerzos diarios.

Que no hay brisa favorable


para el que no sabe
encontrar el rumbo.