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UNIVERSIDAD DEL ROSARIO 1

PREPARATORIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

Reseña:

La Constitució n Colombiana de 1991 es, sin lugar a dudas, una Ley Fundamental dogmá tica. Tal vez la má s
dogmá tica de todas las Cartas Fundamentales. Su prolijidad en consagració n de principios, valores y
derechos humanos, hacen de ella, un texto jurídico exuberante por su riqueza en elementos
interpretativos; pero a su vez, la complican y la aíslan del comú n de los ciudadanos, cosa, por demá s,
totalmente contraria a su espíritu (artículo 41 C.P.).
Sin embargo, no só lo el comú n de los individuos se encuentra alejado del cabal entendimiento de la Carta,
una gran masa de juristas que entienden la parte orgá nica de la misma, requieren de un hito para no
perderse en sus propó sitos. 
Es, entonces, en éste á mbito donde el estudio del concepto e implicaciones del 'Estado Social de Derecho',
toma vigencia y relevancia dentro del mundo de lo jurídico, y, en especial, del Derecho Constitucional.
Para comenzar, presentaremos el mapa histó rico del concepto de Estado, desde sus primeros orígenes y
teorías en la antigua Grecia, repasando toda su evolució n (que no es otra que la misma historia del
hombre), hasta las teorías modernas de la superació n del Estado Liberal, para terminar en la ratificació n
del Estado Social de Derecho, como modelo constitucional de las 'democracias occidentales'.
Una vez entendido el aspecto histó rico de lo que hemos denominado la 'Fó rmula' del artículo primero, la
presente investigació n se dividirá en dos, para estudiar por separado los tipos estatales integrantes de la
misma, por los cuales deberá n entenderse los de 'Estado de Derecho' y 'Estado Social'.
Posteriormente, los aná lisis de uno y otro tipo de Estado, deberá n rencontrarse, y con la ayuda de la
doctrina internacional, estimaremos la gran gama de impresiones que pueden resultar de mezclar los dos
tipos estatales mencionados, con lo cual, estamos completamente convencidos que saciaremos todos los
gustos políticos de los posibles destinatarios de esta obra. 
Finalmente, y para alcanzar el 'estado del arte' sobre el objeto de nuestro estudio, propondremos, basados
en todos los elementos analizados, la má s posible y adecuada concepció n humanista de 'Estado Social de
Derecho' en el ordenamiento jurídico colombiano.
De otro lado, y cumplida la etapa anterior, el mismo concepto 'Estado Social de Derecho' es a su vez un
nuevo punto de partida, el cual como el casco de un navío deberá soportar toda serie de contratiempos y
vicisitudes, hasta llegar a nuevos planteamientos y replanteamientos que enriquezcan la ciencia del
derecho.
Así, y como podrá haberse notado, en razó n al título de este trabajo, una vez consolidado el concepto de
Estado Social de Derecho, cambiaremos la cara a la moneda y, con la ayuda de cierta estimativa,
propondremos la mencionada Fó rmula, como el Principio Nuclear del Ordenamiento Jurídico Colombiano,
al cual trataremos de normativizar, para posteriormente lograr su decantació n hermenéutica. 

Los Derechos Humanos y los Derechos Fundamentales en el estado social de Derecho colombiano

1. Introducción
2. Desarrollo
3. Bibliografía

INTRODUCCIÓN

En una tablilla sumeria que tradujeron Kramer y Jacobsen se narra la historia de cierta mujer acusada de
asesinato. Los hechos, sucedidos mil ochocientos cincuenta añ os antes de Cristo demuestran que ya
entonces la administració n de Justicia se guiaba por el apotegma nullum crimen sine lege.

Lu Inanna era servidor del templo. Por razones desconocidas tres hombres lo mataron, y después de
cometer el delito dieron cuenta de su ejecució n a la viuda del asesinato, Nin-dada. Ella, segú n relata el
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historiador de su caso, no abrió su boca y dejó que sus labios permanecieran silenciosos. (Má s tarde pudo
saberse que Liu Inanna no era un esposo ejemplar).

Denunciado el crimen ante el monarca de la ciudad-estado de Nippur, el rey Ur-Ninurta, éste hizo tomar
prisioneros a los homicidas y a la esposa del muerto. Los cuatros fueron juzgados por la asamblea de
ciudadanos que celebraba sus sesiones en la explanada del monumento.

En aquella junta tomaron primeramente la palabra quienes pedían la pena de muerte para todos los
procesados, por considerar que Nin-dada había obrado como có mplice de los asesinos. Dudu, el cazador
de pá jaros, y Alí-etalli, el liberto, dijeron:

 Aquellos que han matado a un hombre no son dignos de vivir. Estos tres hombres y esa mujer
deberían ser ejecutados...

Después se dio la palabra a quienes se oponían a la ejecució n de la silenciosa Nin-dada. El funcionario Shu
y el jardinero Ubar-Sin defendieron a la acusada, negando que ésta hubiera prestado a los matadores de su
marido cualquier tipo de ayuda. Los defensores decían:

 Estamos de acuerdo en que el marido de Nin-dada fue asesinado. Pero, ¿qué hizo la mujer para que
se la mate a ella?

El tribunal, examinadas las pruebas y oídos los pareceres de unos y otros, dio su fallo con estas palabras:

Una mujer a la que su marido no daba para vivir, aun admitiendo que ella conociera a los enemigos de su
marido, y que una vez muerto su marido se haya enterado de que murió asesinado, ¿por qué no habría de
guardar silencio?(...) ¿Es, por ventura, ella la que ha asesinado a su marido? El castigo de aquellos que lo
han asesinado realmente debería bastar.

Aprobada la sentencia, la viuda de Lu-Inanna fue puesta en libertad.

Muchos siglos antes de que el mundo llegara a conocer la Declaració n Universal de los Derechos del
hombre, los jueces de Sumer aplicaron el principio hoy consagrado en su artículo 11: Nadie será
condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueren delictivos segú n el derecho
nacional o internacional. Nin-dada fue absuelta por que la asamblea de ciudadanos de Nippur aceptó la
imposibilidad de sancionar a quien no había violado la ley.

Casos como el aquí expuesto nos permiten asegurar que desde el momento mismo en el que el hombre
alcanza el plano mental elevado que le diferencia de las otras criaturas sostiene una interminable lucha
entre sus juicios de valor, entre las pretensiones y las intenciones personales, así como entre las
necesidades generales y el ideal de bienestar, tanto del individuo mismo como de la sociedad en la que se
desenvuelve y a la que está atado desde antes del nacimiento y, por lo general, para siempre. Está
entonces en la naturaleza del hombre el sentido de justicia que le motiva al actuar, por encima de las
concepciones de Bien y Mal (que tantas religiones, filosofías y problemas han traído), o bien sea detrá s de
ellas, las decisiones que sobre el destino de su vida tome el hombre se fundan en la previa balanza de la
ecuanimidad y el aná lisis, tarde o temprano, de las causas y efectos de sus conductas. Así, ha creado para
sí mismo un conjunto de reglas o matrices de comportamiento que en un momento de la historia inyecta
en la sociedad a través de la costumbre, la cultura o incluso la fuerza, y que hoy, en los albores del nuevo
milenio han permitido que se abran paso en la historia los juicios de valor frente al ser humano con una
figura só lida que permita proyectar hacia el futuro a nuestra especie asegurando para ella la existencia
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misma. Tras varios siglos de evolució n el hombre habla hoy por hoy con toda entereza, de los Derechos
Humanos.

La historia nos ha permitido ganar mucho en el desarrollo de nuestras culturas y de la concepció n misma
del hombre, circunstancias como las que Becaría describe en El juicio de Damiens y que se repitieron y se
repiten aú n hoy en tantas ocasiones terminará n un día por aislarse de la figura natural humana para
permitirnos alcanzar el mundo ideal, pero hasta entonces, el reconocimiento, defensa, protecció n y
salvaguarda de los derechos fundamentales del hombre deberá n ubicarse en el encabezado de la lista de
las funciones de todo individuo, pueblo y Estado.

LOS DERECHOS HUMANOS Y LOS DERECHOS FUNDAMENTALES EN EL ESTADO SOCIAL DE DERECHO


COLOMBIANO

En su escritorio de la Plazuela de San Francisco, rodeado por los seis mil volú menes que formaban su
biblioteca, don Antonio Nariñ o ojeaba con interés el libro que esa misma tarde le había traído en préstamo
su amigo el capitá n Ramírez de Arellano. Era el tercer tomo de la Histoire de la Révolution de 1789 et de
l’establishment d’une constitution en France, obra de Kerveseau y Clavellin llegada a Santafé con los
bá rtulos y papeles del virrey Ezpeleta.

Nariñ o hizo pasar rá pidamente las pá ginas hasta encontrar aquella que buscaba. Luego tomó la pluma y
empezó a escribir, teniendo ante los ojos el pasaje cuya bú squeda lo había llevado a valerse de Ramírez
para obtener el libro: era el texto completo de la Declaració n de los Derechos del Hombre y del Ciudadano,
aprobada por la Asamblea Nacional de Francia el 26 de agosto de 1789.

En esa noche de diciembre de 1793 trabajó varias horas en la tarea de verter al castellano las siete pá ginas
ocupadas por la famosa proclama, y al día siguiente, un sá bado, llevó a la imprenta el manuscrito de la
traducció n. Para el domingo ya estaban impresos entre 80 y 200 ejemplares.

El Escá ndalo hizo erupció n seis meses después, cuando un escribiente denunció ante la Real Audiencia
que en Santafé circulaba un papel impreso cuyo contenido era sobre las leyes establecidas por la Asamblea
Constituyente de Francia, papel compuesto, conforme a las sospechas de quien daba parte, en la imprenta
de don Antonio Nariño.

En honor a la verdad, pocos ejemplares de la traducció n habían llegado a manos del pú blico. Uno fue
vendido por el propio editor a don Miguel Cabal, otros quedaron en manos de amigos, entre ellos don Luis
Francisco de Rieux, los restantes tuvieron la suerte de los herejes, pues Nariñ o se apresuró a incinerarlos
en la huerta de su casa por consejo del señ or Sá nchez de Tejada. Má s tarde, en su confesió n ante el oidor
Mosquera, el traductor manifestó que el motivo que tuvo para quemarlos fue que "había comprendido
después el yerro que había cometido".

El 29 de Agosto de 1794 Nariñ o fue puesto en prisió n. Se le culpaba de haber impreso sin licencia un
documento pernicioso, un papel abominable (así lo llamaba la acusació n), compuesto por hombres
corrompidos y repleto de clá usulas subversivas y anticató licas. El 28 de noviembre de 1795 lo
condenaron a 10 añ os de presidio, extrañ amiento perpetuo de América y la confiscació n de todos sus
bienes. La sentencia dispuso también que el libro de donde se hizo la traducció n fuera quemado en la
plaza mayor de Santafé. En el artículo 11 de la Declaració n de los Derechos del Hombre habían
proclamado los representantes del pueblo francés: La libre expresió n de sus pensamientos e ideas es uno
de los má s preciados derechos del hombre. Por consiguiente, todo ciudadano puede hablar, escribir e
imprimir libremente, con la ú nica salvedad de responder del abuso de esa libertad en los caos
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determinados por la ley. En la América españ ola, sin embargo, faltaba todavía muchos añ os para que fuera
abolido el delito de imprimir.

Añ os má s tarde, y con la consecuente independencia de Españ a, Colombia inició el largo recorrido por la
consolidació n como Estado, tal que en 1886 se proclamaría una Constitució n Política que buscó definir y
establecer el orden y los perfiles bajo los cuales se orientarían los destinos de nuestra nació n. Pero
Colombia, y el mundo entero, serían a lo largo del siglo siguiente testigos de la frialdad de la historia y de
los niveles tan grandes de degradació n, indignidad y oscuridad a los que puede someter el hombre a sus
semejantes, de modo que a fuerza de terribles acontecimientos la visió n de la humanidad cambió para
enfocarse en una verdadera persecució n del fin altruista de proteger a la humanidad casi "de sí misma".

Tiempo después, el 29 de abril de 1891, un perió dico francés llamado Observador de Avesnes predijo, al
comentar la pró xima celebració n de un día internacionalmente dedicado a exigir la reducció n de la
jornada legal de trabajo a ocho horas: El 1º de mayo transcurrirá en Fourmies con la mayor tranquilidad del
mundo. Llegado el día, los trabajadores de Fourmies se disponía a cumplir el pacífico programa de la
jornada, y entre los cantos y la marcha aparecieron las tropas llegadas de Avesnes, al caer la tarde, asegura
un historiador, la sangre corría por el pavimento y se extendía en largos regueros bajo las mesas de los
cafés al aire libre.

El 4 de mayo la cá mara de Diputados se negó a nombrar una comisió n investigadora de los sucesos de
Fourmies. Hizo algo má s: por 356 votos contra 33 dio su voto de confianza al gobierno, once días después
el Papa Leó n XIII firmó la encíclica Rerun Novarum, sobre la condició n de los obreros. En aquel documento
se decía: ...Unos cuantos hombres, opulentos y ricos, han cargado sobre la innumerable multitud de los
proletarios un yugo que en poco difiere del de los antiguos esclavos. Tarde llegaba ese reconocimiento a
los muertos y heridos de Fourmies.

La historia humana no pareció estar contenta de contemplar su profundo y natural á nimo autodestructivo,
pues má s adelante una nació n entera arremetería contra millones de hombres, mujeres y niñ os
amparados en el ideal de la consecució n de un orden global en el que no había espacio para la
imperfección y la mediocridad. Uno de tantos ejemplos; el 19 de abril de 1943 los nazis se enfrentaban por
vez primera a una resistencia armada en el ghetto de Varsovia. La insurrecció n se prolongó hasta el 16 de
mayo, cuando cesaron de oírse los ú ltimos disparos de los combatientes judíos y las tropas alemanas
recuperaron el control de lo que habían convertido en un montó n de cenizas y escombros. Segú n Arnold J.
Toynbee entre 5.000 y 6.000 de los moradores de la judería perecieron entre el fuego y las ruinas. Otros
6.929 irían a morir en Treblinka.

Dos añ os má s tarde Hans Frank, quien ofició como Gobernador General de Polonia desde el 12 de octubre
de 1939 y durante los acontecimientos citados, compareció ante el tribunal de Nuremberg, acusado de
crímenes de guerra y de crímenes contra la humanidad. Antes de morir en la horca agradeció la
bondadosa sentencia que de sus jueces había recibido.

En Colombia las cosas no eran muy diferentes, pues es de considerar que nuestro país no ha dejado nunca
de atravesar una aguda crisis social que nace en el individuo mismo y se extiende a su familia, grupo social
y en general a toda la esfera de la nació n. Para anotar un ejemplo, habrá que recordar aquel 12 de
Noviembre de 1928 en que los invisibles obreros de la United Fruit Company se declararon en huelga
después de solicitar durante varias semanas que la empresa negociara con ellos un pliego de peticiones. El
gerente general de la frutera, Thomas Bradshaw, telegrafió el día de la huelga al presidente Miguel Abadía
Méndez, dá ndole cuenta de que en la zona había estallado una peligrosa revuelta planeada por cabecillas
irresponsables. El gobierno, en orden redactada por el Ministro de Guerra Ignacio Rengifo, dispuso que el
general Carlos Cortés Vargas se trasladara al departamento del Magdalena con tres batallones, para dar
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amparo a los pacíficos trabajadores que allí estaban siendo hostilizados por revoltosos. En la madrugada
del 6 de diciembre de 1928 el general hizo marchar a sus hombres hasta la plaza principal de Ciénaga,
donde se habían congregado miles de huelguistas para comenzar una multitudinaria marcha de protesta
hacia la capital del departamento. Entonces ocurrió la masacre.

Nunca se sabrá cuá ntas personas fueron muertas en Ciénaga, el tren interminable y silencioso que aparece
en una de las novelas de García Má rquez –un tren con miles de cadá veres llevados hacia el mar-, siempre
ha estado en las versiones populares de la matanza. En cambio no hay duda alguna sobre la veracidad de
una violació n terrible como ésta a uno de los que sería má s adelante considerado como un derecho
fundamental del ser humano, y de qué manera.

Al añ o siguiente, en las sesiones septembrinas de la Cá mara de Representantes, un joven congresista


denunció los atropellos que en la zona bananera habían perpetrado las tropas de Cortés Vargas. El joven
congresista demostró , ante la indiferencia de sus colegas, la criminal complicidad entre la United Fruit
Company y los militares que allí actuaron, pero jamá s se investigó a uno de ellos, ciertamente, en 1948,
cuando el excongresista era ahora candidato presidencial, fue acribillado a balazos en una plaza pú blica de
Bogotá , en un día que, como describe García Má rquez, significaba el "comienzo del siglo XX en colombia".

Hechos como los mencionados, una nació n que se destruye a sí misma en un fatal ámbito de violencia e
injusticia social, junto con la necesidad marcada de empujar a nuestro país hacia la modernizació n tanto a
nivel interno como en el á mbito internacional, motivó una nueva empresa.

El 15 de Febrero de 1991 se reunió en Bogotá la Asamblea Nacional Constituyente convocada e integrada


por los ciudadanos el 9 de diciembre inmediatamente anterior. A éste ó rgano se la encargó la tarea de
debatir y estudiar una profunda reforma de la Constitució n Política, señ alá ndole para el efecto un término
de 150 días.

La Asamblea estaba compuesta por 24 constituyentes del partido Liberal, 29 de la Alianza Democrá tica M-
19, 22 del Movimiento de Salvació n nacional, 5 del Partido Social Conservador, 2 de la Unió n Patrió tica, 2
de la Unió n Cristiana, 2 representantes de los indígenas, y del Movimiento Estudiantil y 4 conservadores
independientes.

Junto a viejos dirigentes de los partidos tradicionales allí se veían abogados, periodistas, expertos en
economía y finanzas, empresarios, profesores universitarios, líderes sindicales, exguerrilleros, líderes
protestantes y miembros de las comunidades indígenas. Só lo faltaban representantes de los grupos de
oposició n armada que persistían en rechazar la denominada Revolución Pacífica.

Muchos colombianos apoyaban la idea de abolir la vieja, autoritaria y desactualizada Constitució n de


1886, que con varias enmiendas había regido ya por má s de un siglo. El 27 de Mayo de 1990 má s del 88%
de los votantes se mostraron partidarios de favorecer la democracia participativa mediante la
convocatoria de una Asamblea Constitucional que reformara la carta Política. En este cuerpo deberían
estar representadas las fuerzas regionales, políticas y sociales de la nació n.

La reforma era vista por la mayoría de los ciudadanos como un imperativo inaplazable. Ella parecía ser el
ú nico camino pacífico para que Colombia emprendiera lo que Alfonso Ló pez Pumarejo describió alguna
vez como liquidación amistosa del pasado.

Así que el 4 de Julio de 1991 la Asamblea Nacional Constituyente decretó , sancionó y promulgó la nueva
Constitució n Política de Colombia, en cuyo artículo 86 se adoptaba, notablemente perfeccionada, la
propuesta de instituir un mecanismo de guarda inmediata de los derechos humanos por las autoridades
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encargadas de administrar justicia para trasladar al ciudadano comú n el poder para que cuando sea
tratado arbitrariamente tenga una salida diferente de la agresió n, la protesta incendiaria o la resignació n
sumisa y alienante. En este artículo se dispuso:

"Toda persona tendrá acció n de tutela para reclamar ante los jueces, en todo momento y lugar, mediante
un procedimiento preferente y sumario, por sí misma o por quien actú e a su nombre, la protecció n
inmediata de sus derechos constitucionales fundamentales, cuando quiera que éstos resulten vulnerados
o amenazados por la acció n o la omisió n de cualquier autoridad pú blica."

Merece la pena notar que en abierto contraste con la carta política que le antecedió , la Constitució n de
1991 se caracteriza por el énfasis dado en su parte dogmá tica al reconocimiento de los derechos humanos.
Tal énfasis vincula nuestra nueva normativa constitucional a ese movimiento de ideas y de actitudes que
en favor de la dignidad humana y del derecho de ser hombre se ha desarrollado en el mundo entero a
partir del día en que los pueblos del globo tomaron real conciencia de la importancia del hombre como
individuo y como ó rgano formador de una especie, un todo.

En 1945, en la ciudad de San Francisco, había sido fundada la Organizació n de las Naciones Unidas. La má s
amplia y representativa organizació n internacional del mundo moderno, hoy por hoy con sede en New
York (E.E.U.U.). Los objetivos que se estableció fueron los de mantener la paz y la seguridad
internacionales, alentar con todos los medios el desarrollo de relaciones de solidaridad entre todas las
naciones con base en el principio del derecho de autodeterminació n y de la igualdad entre los pueblos;
hacer cada vez má s estrecha la colaboració n internacional, sobre todo en los campos econó mico, social y
cultural. Algunos añ os má s tarde la organizació n proclamaría la Declaració n Universal de los Derechos del
Hombre y del Ciudadano, cuerpo clave y ecuménico de doctrina y comprensió n del ser humano como ente
formador de su historia y del destino de su especie.

En la actualidad la gran mayoría de países asumen esta Declaració n como base para desarrollar sus
propias políticas de derecho interno en cuanto a la protecció n y garantía de las premisas indispensables
para la supervivencia y el progreso de sus naciones, incluyendo en sus Cartas Políticas, Constituciones o
cuerpos de doctrina, todo o gran parte del contenido de esa Declaració n.

Sin caer en el craso error de hablar de la incompatibilidad de algunos derechos entre un Estado y otro o
frente a toda la comunidad internacional, se puede decir que dentro de los aspectos internos de cada
Estado el desarrollo y manejo, así como la jerarquizació n de algunos derechos, se acomoda o procura
hacerlo al momento histó rico, cará cter cultural y un sinnú mero de factores de origen socio-econó mico que
son determinantes al momento de elevar a la categoría de fundamental uno u otro derecho. Es quizá esta
la diferencia que podemos encontrar entre los derechos propiamente llamados humanos y los
fundamentales de que trata este ensayo.

Con arreglo a lo dispuesto por el artículo 93 de la Constitució n, norma infortunadamente redactada con
pobre técnica jurídica, los tratados que reconocen los derechos humanos "prevalecen en el orden interno".
Con esta cláusula se otorga rango supralegal a las leyes aprobatorias de los instrumentos internacionales
de carácter convencional (pactos, convenios y protocolos) que con alcance ecuménico o regional se han
suscrito después de la Segunda Guerra para proteger los derechos fundamentales de la persona humana
frente al poder del Estado. Son los instrumentos con los cuales se integra el denominado derecho
internacional de los derechos humanos, como los Pactos de Nueva York y la Convención Americana sobre
Derechos Humanos (Pacto de San José). Las leyes que aprueban estos instrumentos tienen hoy en el
derecho interno de Colombia una jerarquía normativa superior a la de las otras leyes, sean ellas
estatutarias, orgá nicas, de marco o cuadro, o comunes. Quiere esto decir que las estipulaciones de esos
tratados, una vez aprobadas por ley del Congreso y puestas en vigor, no pueden ser objeto de vulneració n
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o desconocimiento por otros actos normativos del ordenamiento nacional, provengan éstos de las
cámaras legislativas, del legislador extraordinario o del legislador de excepció n. Bajo el imperio de la
Constitució n de 1991 la Corte Constitucional debe declarar inexequible toda ley o todo decreto con fuerza
de ley que contradiga el espíritu o la letra de una ley por la cual se aprueba un tratado sobre derechos
humanos, pues tal contradicció n quebranta la prevalencia constitucional de las normas internacionales
dictadas para asegurar el respeto universal de estos derechos.

En nuestros días ya no es concebible una democracia sin el reconocimiento eficaz y la garantía efectiva de
los derechos bá sicos de todo individuo de nuestra especie. La autenticidad de un sistema democrá tico se
determina hoy en funció n de los derechos humanos y de la manera como ellos son objeto de tutela y de
aplicació n en las diversas situaciones del acontecer social y de la vida política de un pueblo Con harta
razó n sostiene nuestra Corte Constitucional que la dignidad humana, fin ú ltimo y fundamento mismo de la
organizació n política, "solamente puede ser garantizada mediante la efectiva protección de los derechos
humanos".

Ahora bien, el constituyente fue enfá tico en el uso de la expresió n Derechos Fundamentales. Aquellos
derechos a que se refiere el Capítulo 1º del Título II de la Constitució n son los que el preá mbulo de la
Declaració n Universal de 1948 llama "derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia
humana", desde este punto de vista un derecho es fundamental cuando hace parte de aquellos bienes
jurídicos que por estar inseparablemente unidos a la condició n humana, por integrar su nú cleo jurídico
primario, constituyen el fundamento de toda comunidad política, en cuanto le sirven de principio y de
razó n primordial. Son, dicho de otra manera, los derechos inherentes a la persona humana de que nos
habla el artículo 94 de la Carta de 1991: los derechos que todo ser humano lleva como atributos jurídicos
innatos, que existen con anterioridad al surgimiento de las normas positivas y que se caracterizan por su
calidad de inalienables, en cuanto no admiten enajenació n, cesió n ni transferencia de su contenido
imprescindible. É stos derechos cumplen con tres finalidades, pues al mismo tiempo se ordenan a
favorecer el desarrollo integral de la persona, a temperar el ejercicio del poder político y a conseguir la
plena realizació n del bien comú n. Todos ellos tienen un rasgo de supremacía irresistible que permite
llamarlos absolutos, en cuanto constituyen poderes de acció n cuyo respeto se impone universalmente. Por
ello el artículo 5º de la Constitució n reconoce la primacía de los derechos inalienables de la persona, esto
es, acepta que como bienes jurídicos de la humana naturaleza comparten con ella su radical subsistencia.

Sin embargo, aunque absolutos, los derechos fundamentales no son ilimitados. La propia Constitució n
señ ala a cada uno de ellos límites que surgen ya del propio sentido que tiene en sí mismo, ya de su funció n,
ya de las justas exigencias planteadas por el derecho ajeno, por el orden pú blico y por el bien comú n.
Recuérdese que uno de los deberes fundamentales consagrados en el artículo 95 de la Carta es el de
respetar los derechos ajenos y no abusar de los propios.

Existe ahora la necesidad de enfatizar mejor cuatro de los objetivos para los cuales han sido desarrollados
los derechos fundamentales:

 Son el fundamento del desarrollo integral de la persona


 Delimitan para todas las personas una esfera de autonomía dentro de la cual pueden actuar
libremente, sin atentar contra los demá s; éste se encuentra protegida contra injerencias abusivas de
autoridades y de particulares.
 Establecen límites a las actuaciones de los servidores pú blicos (civiles y militares), con el fin de
prevenir los abusos de poder.
 Reconocen en cada persona la participació n como fundamento de la dignidad humana. Esto facilita
a las personas tomar parte activa en la construcció n de su vida, en el manejo de los asuntos pú blicos y en
la adopció n de las decisiones comunitarias.
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Es en este punto dable anotar que no todos los derechos fundamentales figuran en la Constitució n, pues
en el artículo 94 se declara que la enunciació n de los derechos contenidos en la Constitució n y en los
convenios internacionales no debe entenderse como negació n de otros que, siendo inherentes a la
persona humana, no figuren expresamente en ellos. A juicio de la Corte Constitucional son fundamentales
todos los derechos "que pertenecen a toda persona en razó n de su dignidad humana". Má s aú n, en
palabras de la Corte "Los criterios que determinan el carácter fundamental de un derecho sobrepasan la
consagració n expresa y dependen de la existencia de un consenso histó rico y de una voluntad colectiva en
torno de la naturaleza específica de un derecho, con todas sus implicaciones relativas al contenido
esencial, a la conexió n con los principios y a la eficacia directa". Asimismo estableció varios criterios para
determinar los derechos fundamentales. Consultando esos criterios y otros discernimientos aportados por
la doctrina, puede afirmarse que un derecho es fundamental cuando se ajusta por lo menos a una de las
siguientes condiciones:

1. Ser reconocido expresamente como tal por la propia Constitució n.


2. Tener como sujeto la persona humana considerada en cuanto protagonista del orden jurídico, en
cuanto titular de bienes primarios cuyo origen está en la esencia misma del hombre.
3. Estar enunciado en los instrumentos internacionales que desarrollan las proclamaciones de la
Declaració n Universal de 1948
4. Hallarse protegido por el constituyente a través de una garantía cimera y especial, en cuya virtud
las reformas constitucionales que lo afecten puedan someterse eventualmente, por iniciativa
popular, al referendo previsto en el artículo 377 de la Constitució n.
5. Poseer un nú cleo esencial que ni siquiera sea legítimo alterar cuando el Estado ejerce su derecho
de excepció n en caso de guerra exterior o de conmoció n interior. En otras palabras, encontrarse
amparado por la prohibició n constitucional de suspenderlo mediante decretos legislativos
dictados al amparo de los artículos 212 y 213 de la Carta Política.

Vistos los criterios que acaban de señ alarse, es importante recordar una advertencia del profesor Bobbio:
"... El problema grave de nuestro tiempo respecto a los derechos fundamentales no es el de su
justificació n, sino el de su protecció n".

Esto nos remite nuevamente a valorar la importancia de la gestió n del verdadero Estado Social de Derecho
en el que tanto nació n como poder han de entenderse como elementos constitutivos inalienables de un
mismo todo, pues má s necesario y urgente que elaborar un catá logo completo y preciso de los derechos
dotados de fundamentalidad es preocuparse por la real eficacia de las normas que regulan su amparo y
aplicació n, porque la "supremacía irresistible" de esos derechos só lo se hace realidad allí donde no se le
somete por las autoridades al regateo, a los vaivenes de la convivencia pragmá tica o a la solapada
maniobra reduccionista.

Es notable que entre la protecció n de los derechos fundamentales de orden político-civil y el disfrute de
los derechos econó micos, sociales, culturales, colectivos y ecoló gicos existe una estrechísima relació n.
Para apreciarla basta considerar que no pocas de las victimas de ejecució n extrajudicial, tortura o
desaparició n forzada, son hombres y mujeres comprometidos en la tarea de criticar o eliminar aquellas
estructura opresoras e injustas que emanan del abuso de la propiedad privada, del irrespeto por los
derechos de los trabajadores o de la pecaminosa indiferencia hacia las carencias de los má s pobres.
Muchos procesos de represió n ilegal y de "guerra sucia" está n dirigidos contra personas que se esfuerzan
por promover la justicia social. Ello demuestra que la protecció n jurídica de los derechos humanos debe
ser integral, y que no resulta justo, democrá tico ni racional excluir de ella ciertos derechos, marginá ndolos
de toda guarda efectiva con apoyo en falsos criterios de selectividad o priorizació n.
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En virtud de lo expuesto, la concepció n acerca de una total, parcial o exclusiva responsabilidad del Estado
en cuanto a la guarda de dichas garantías resulta tema de extensa exposició n.

Si bien es cierto que la organizació n de toda forma de Estado debe estar profundamente vinculada con el
ideal de supremacía de los derechos del hombre, es universalmente aceptada la tesis de la responsabilidad
de la salvaguarda de estas premisas por el individuo mismo, pues no es posible (y por demá s antiética)
una concepció n supramoral etérea de que el reconocimiento y promulgació n de la libertad, la dignidad, la
vida y otras nobles enmiendas estén desligadas de actos humanos, tanto reflexivos como doctrinarios y
físicos; y es por igual muy poco razonable considerar la posibilidad de la entrega de ésta tarea a tan só lo
un sector de la sociedad, que en la figura del estado, podría representarse para algunos.

Habrá entonces que remitirnos a la formació n del Estado Social de Derecho como punto de partida para
determinar mejor el cuerpo o ente sobre el que recae la responsabilidad real del cumplimiento y
protecció n de los derechos humanos. Pues bien, hay que reconocer de entrada que el Estado Social de
Derecho surge de una concepció n moderna acerca del origen y forma de su estructura. En cuanto a su
origen, decimos que es producto del Pato Social o Contrato Social, de la entrega individual que cada uno de
los miembros de la sociedad hace de una parte de sus libertades con el propó sito de que en el ejercicio
colectivo de esa misma entrega se perfile un cuerpo de orden que se alimenta de esas libertades
convirtiéndolas en un poder que es superior al individuo mismo, pero que finalmente nace y se debe a él.
Así, el fenó meno de lo social dentro del Estado se concibe, como se expuso ya, como parte de un mismo
todo en el que tanto el poder como el individuo, la libertad como la sociedad, y el ideal comú n de justicia y
equidad, vienen a fundirse en una mixtura que busca por sobre todas las cosas la preservació n de su
propia existencia, de modo que ningú n hombre podrá hablar del Estado sin sentirse mencionado a sí
mismo, ni de la sociedad y el gobierno sin pretenderles emulsió n natural producto del desarrollo del
hombre.

Es por lo cual cabe decir que no es solamente el Estado, en su cuerpo estructural legal y legitimado por el
poder del constituyente primario el ú nico encargado de la vigilancia de los derechos fundamentales, sino
que por antonomasia arrastra consigo en dicho menester a todo grupo social, religioso, político, cultural y
étnico; al individuo mismo en su concepció n y sus alcances, en su entorno y su naturaleza. Todos los
miembros de la sociedad humana tienen la responsabilidad de crear las condiciones para el ejercicio de
los derechos humanos: los niñ os y las niñ as mayores respecto de los niñ os y las niñ as menores, los
jó venes y las jó venes respecto de los niñ os y las niñ as, y los adultos respecto de jó venes, niñ as y niñ os.

En las sociedades democrá ticas las autoridades que administran los bienes y recursos del estado, la
seguridad y la justicia social, tienen una mayor responsabilidad en el respeto a los derechos humanos y en
la creació n de las condiciones para que las personas ejerzan estos derechos.

La sociedad ha depositado su confianza en la autoridades para que mantengan y promuevan los cambios y
aseguren el desarrollo de todos, por medio de instituciones que se organizan para la protecció n, garantía,
defensa y respeto de los derechos humanos y de la dignidad humana.

Así se estableció en la Constitució n Política en su artículo 1º: "Colombia es un Estado Social de Derecho,
organizado en forma de repú blica unitaria, (...) fundada en el respeto de la dignidad humana".

Diremos finalmente que proteger los derechos humanos significa que el Estado debe proveer y mantener
las condiciones necesarias para que las personas puedan gozar realmente de todos sus derechos. El
bienestar individual supone que el estado realiza todas las acciones para que de manera paulatina sean
superadas las condiciones materiales de desigualdad, pobreza e iniquidad.
UNIVERSIDAD DEL ROSARIO 10
PREPARATORIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

Por ú ltimo, cabe anotar que la defensa de los derechos fundamentales es una acció n política. Defender los
derechos humanos y fundamentales es tener la convivencia pacífica como meta de las relaciones entre las
personas. Por eso fueron consagrados en la Constitució n Política como una forma que da contenido a las
formas de organizació n social y política de la sociedad, bajo la responsabilidad de todos y cada uno.

Los Derechos Humanos

1. Introducción
2. Orígenes
3. Fundamentos
4. Causas
5. Evolución histórica de los Derechos Humanos.
6. Los mecanismos procesales de protección de los Derechos Humanos en el Derecho
Internacional y en el Derecho Colombiano.
7. Conclusiones
8. Bibliografía

INTRODUCCIÓN

El ser humano tiene unas características que lo determinan a ser racional y diferéncialo de brutales
bestias o de los seres irracionales; lo cual ha olvidado el hombre al transcurrir los tiempos hasta la
actualidad, pues se recargara los hechos monstruosos realizados por el hombre.

Lo cual nos ha llevado a replantear el conocimiento humano por que ya no somos capaces de respetar la
misma especie humana; como afirman muchos "el hombre es depredador de sí mismo".

Por lo cual en este trabajo se tratara como la humanidad al pasar los tiempos ha tenido que establecer
normas para establecer que el hombre tiene tanto derechos como deberes, que son inherentes a él, pero al
no estar establecidos se hicieron horrores con el hombre sin por dar su dignidad.

Ciertamente esta incapacidad de respecto ha llevado a dar unos pará metros o normas de comportamiento
mundiales llamados los DERECHOS FUNDAMENTALES DEL HOMBRE; el principal punto de conocimiento
para el hombre son estos derechos; que son primordiales en la actual sociedad que vivimos por su falta de
valores.

La declaració n universal de los derechos humanos es uno de los documentos mas citados en todo el
mundo, pero a la vez es de los textos menos conocidos en su contenido real. Dada la importancia que para
el sujeto contemporá neo tiene el conocimiento y la practica de los derechos humanos en todas sus
manifestaciones; por medio de este trabajo ofrezco una informació n sobre las organizaciones y oficinas
internacionales de derechos humanos de mayor reconocimiento por su labor.

Si revisamos nuestra vida o hacemos una reflexió n sobre ella nos encontraremos con circunstancias de
maltrato a otras personas, tal vez nosotros lo hemos hecho o vemos que otros lo hacen; nos preguntamos
¿porque no hacemos algo para ayudar? ó ¿que debemos hacer?.

Por eso, al escribir estas paginas pienso en la situació n actual tanto del país como mundialmente sé esta
viviendo, por que todavía hay esclavitud aunque muchos no quieren creerlo.
UNIVERSIDAD DEL ROSARIO 11
PREPARATORIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

Quiero mostrar y contribuir haciendo algo sobre esta catá strofe mundial no solamente con palabras sino
también con hechos reales y tangibles para la humanidad; esto va para todos aquellos que quieren
transformar a este mundo de resentimientos a algo libre para cualquier ser.

ORIGENES

Los derechos humanos no son un invento del derecho positivo, los cuales anuncian los valores que las
antiguas culturas nos dieron; la mayoría de los pueblos civilizados han guardado como patrimonio moral e
histó ricos las experiencias que obtuvieron a través de su vida comunitaria, pero es indudable que los
derechos han sido reconocidos través de convenciones y protocolos, en el á mbito internacional y de
constituciones políticas en el ámbito de cada estado.

La teoría de los derechos humanos tiene una tradició n bimilenaria en occidente, desde los antiguos
pensadores griegos hasta nuestros días; contrariamente la positividad de esos derechos pertenece a la
edad moderna cuando se pasa paulatinamente de la sociedad teocentrista y estamental a la sociedad
antropocentrista e individual por la ola del renacimiento, le reforma protestante, el humanismo, la
ilustració n, sucesos magnos de pensamiento burgués Europeo.Antigua Grecia

En las antigua Grecia se desarrollaban los primeros elementos constitutivos de la democracia tanto en el
medio social, cultural, político como econó mico; en que surgieron los primeros conceptos sobre
Democracia, Derechos, y quienes eran sus protagonistas. Los ideales de la democracia antigua son:

Democracia: Definida como el gobierno del pueblo se baso en igualdad política, igualdad social, y gobierno
del pueblo.

La libertad: para los griegos ser libre es no ser esclavo de nadie, esta libertad se fue logrando
sucesivamente así la libertad civil se alcanzo al avolirse la prisió n por deudas, la libertad jurídica al
proteger al ciudadano con el habeas corpus, y la libertad política con el derecho de obedecer la ley.

La ley: su importancia en la vida de los griegos de la cual nos habla el profesor Touchard:

‘’Todos le deben obediencia porque, entre otras razones toda ley es una invenció n y un don de los dioses
al mismo tiempo que una descripció n del hombre sabio, el contrato de una sociedad al que todos sus
habitantes deben adaptar su manera de vivir’’.

Cabe anotar que no todas las personas en la antigua Grecia eran consideradas ciudadanas, era un
privilegio para personas nacidas y educadas en la Ciudad -Estado.

 Roma

En la antigua roma se crea el derecho romano.

 Edad Media

Los conflictos generados por las guerras llevan a una nueva era de la organizació n del poder, con base en
lazos de dependencia personal de los campesinos o los siervos hacia los señ ores Barones y Reyes, esta
situació n fue conformando un nuevo centro de decisió n de poder en la corte, encabezada por el Rey,
conformada por Barones y campesinos sú bditos donde en ultima quien defendía los conflictos entre las
personas era el Rey.
UNIVERSIDAD DEL ROSARIO 12
PREPARATORIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

Con esta concentració n del poder junto con la situació n de conflictos que vivió Inglaterra hacia los siglos
XI, XII y XIII llevo a plantear una nueva relació n entre las personas pues con ello se creo la CARTA MAGNA,
Otorgada por Juan Sin Tierra e 17 de Julio de 1215 la cual dice:

‘Juan, Rey de Inglaterra por la gracia de Dios, Sor de Irlanda,... todos sus funcionarios y leal sú bditos salud.
Sabed que ante Dios, por el bien de nuestra alma y la de nuestros antepasados y sucesores, para honor de
Dios y saltació n de la iglesia y para mejor organozacion de nuestro reino..... ‘.

Originada en Inglaterra buscaba la autoridad de Rey en beneficio de las libertades es decir de los
privilegios de la Iglesia y los Barones y al asociar las ciudades a esta nuevas garantías se obligaban al Rey a
no colocar impuestos sin el consejo de reino. La Carta abrió la puerta para el desarrollo de la constitució n
y la democracia.

Algunas concesiones hechas por el Rey a cada grupo social:

A la Iglesia: el Rey concede que la iglesia Anglicana sea libre, tenga todos los derechos enteros y la libertad
de ser inviolables.

A los Condes y Barones: Obtienen que el derecho antiguo sea respetado en cuanto servicio militar se
refieren, asi como a sucesió n feudal, guarda, matrimonio, deudas, patronato, etc.

A la clase media rural: No se puede obligar a las cargas militares indebidas o al derecho de guarda
obtienen garantías.

A la Burguesía mercantil: Que la ciudad de Londres tenga todas su antiguas libertades y libres costumbres,
tanto por la tierra como por el agua.

FUNDAMENTOS

Como antes mencionada los derechos tienen una positivilidad, se refiere a la consagració n oficial de los
derechos humanos en normas jurídicas en cuya validez y eficacia la garantizan los aparatos institucionales
del Estado moderno; la posibilidad imperativa lograda gracias a las luchas sociales y a las ideas
renovadoras de modernidad.

Fue la lucha de las clases que posibilitadas por su incorporació n como reacció n contra el estado
absolutista; esto se ha visto desde el siglo de las luces hasta nuestros días, dando una conformació n en si
de lo que son los DERECHOS HUMANOS para el hombre.

Revolución Francesa

El siglo XVIII fue llamado el siglo de las luces (lumieres) asi aluden al movimiento cultural que se
desarrollo en Europa entre 1715 y 1789 que propuso disipar las tinieblas de la humanidad mediante las
luces de la razó n. En Francia se integraron los intelectuales del ilusionismo en torno al Enciclopedismo, y
el movimiento se conoció con el nombre de Ilustració n. En Inglaterra se llamo Enlihtenment y sus
seguidores organizaron clubes.

Las ideas de esta época está n inflamadas de optimismo al futuro se renueva la fe mediante la razó n, se
confía en la posibilidad de instalar la felicidad en la tierra y de mejorar al hombre, esta ansiedad por
realizar una nueva sociedad forjo una experiencia política reformista, el de positivismo ilustrado consistió
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PREPARATORIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

en utilizar el poder de la monarquía absoluta para llevar a cabo el programa renovador de la Ilustració n
desde el estado. La Ilustració n fue especialmente fecunda en cuanto se refiere al pensamiento político las
cuales contribuyeron con el pensamiento de Montesquieu con Bentham, Voltaire y Rousseau.

Con la teoría renovadora del liberalismo de Locke por obra de Montesquieu y Bentham a tiempo con
Rousseau formulan la doctrina de la democracia.

En la practica la conjunció n del Liberalismo y democracia comienza a producirse con la revolució n norte
americana y el sistema de gobierno organizado por la constitució n de Filadelfia las cuales influyeron
determinantemente en las doctrinas del siglo XVIII en la Revolucion Francesa.

La revolucion se origino por la incapacidad del despotismo ilustrado para superar las contradicciones
existentes y agudizadas por el antiguo régimen (secases y miseria tanto en el campo como en la ciudad).
La burguesía puso en marcha un proyecto revolucionario para solucionar la crisis de esta manera las ideas
que durante todo un siglo se agitaron en pro de un cambio profundo de la sociedad, a partir de una
transformació n del hombre bajo los principios de la igualdad, fraternidad y libertad.

La revolucion que se inicio en 1789 la cual libera gran diversidad de fuerzas sociales y deja al descubierto
un hervidero de ideas y tendencias, la burguesía accede al poder y se inicia con la declaracion de los
derechos del hombre lo que sé llamado el tercer estado.

Soboul nos relata las condiciones en que surgio esta revolucion: "A finales del siglo SXIII la estructura
social de Francia seguia siendo esencialmente aristocracia: conservaba el cará cter de su origen, de la
epoca en que la tierra constituia la unica forma de riqueza social y, por tanto, conferia a quienes la poseian
al poder sobre de quienes la cultivadan

La declaracion de los derechos del hombre y del ciudadano (1789), es una declaracion compuesta de 17
articulos y precedida de un preambulo, cuyo texto fue aprobado por los miembros de la asamblea
constituyente francesa del 17 al 26 de agosto de 1789. Influyo en ella la declaracion de independencia de
los E.U.A. (4 de julio 1776) y de los otros seis estados americanos de 1777 a 1784, asi como el
pensamiento filosofico de Rousseau, Mosquieu, Condorcet y entre otros del S. XVIII.

Sé presedia hacer una declaracion de princio de validez universal. Sin embargo, era, en gran parte, una
obra redactada por y para la burguesía.

En el preambulo, introducía a la problemá tica de la importancia de los derechos humanos, de la siguiente


manera:

"Los representantes del pueblo francés, constituidos en Asamblea Nacional, considerando que la
ignorancia, el olvido y el desprecio por los Derechos del Hombre son las ú nicas causas de las desgracias
publicas y de la corrupció n de los gobiernos..."

Se definía los derechos naturales del hombre que, segú n el art. 2, eran imprescindibles. Entre ellos se
admitían solo derechos civiles; en primer lugar, la libertad (art. 1 y art. 2), en sus diversas formas:
individual (art. 7, art.8 y art. 9), de pensamiento (art. 10 y art. 11), de prensa (art. 11) y de credo (art. 10).
Sé fijada como limite de esta libertad el ejercicio de derechos aná logos por los otros miembros de la
sociedad (art. 4 y art. 5); sé reforzado el cará cter intangible de la propiedad (art. 2 y art. 17), y se instituía
una fuerza publica que velara por la seguridad de los ciudadanos y de sus bienes.

Segunda Guerra Mundial


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PREPARATORIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

La Deceleració n UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS fue proclamada el 10 de diciembre de 1948,


tras la segunda guerra mundial y la derrota del nazifacismo.

En la asamblea general de la ONU compuesta entonces por cincuenta y ocho estados, aprobó por cuarenta
y ocho a favor y ocho abstenciones un histó rico documento La DECLARACION UNIVERSAL DE LOS
DERCHOS HUMANOS. Se abstuvieron de votar la Unió n Sudafricana, Arabia Saudita, Bielorrusa, Polonia,
Checoslovaquia, Ucrania, La Unió n Soviética, y Yugoslavia. No hubo un solo voto en contra.

En el preambulo DECLARACIÓ N UNIVERSAL DE LOS DERCHOS HUMANOS nos muestra un contexto del
porque de su importancia estos derechos inherentes e intarscigibles del ser humano:

"Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen base el reconocimiento de la


dignidad intrínseca y de los derechos iguales inalienables de todos los miembros de la familia humana"

Siglo XX

Este ano se celebra el cincuentenario de la Declaració n Universal de los Derechos Humanos se cumple
después de dos siglos de su de la primera declaració n oficial de los derechos de hombre; los
Norteamericanos de 1776 y las Francesas 1789- 1793 a poco menos de cinco meses de fin de siglo y cierre
del milenio han transcurrido un largo tramo histó rico donde han evolucionado y hablamos de tres
generaciones de estos derechos.

CAUSAS

Una causa fundamental de la creació n de los derechos humanos fue la falta de tolerancia entre diferentes
culturas un ejemplo muy claro de esto es el facismo y el nazismo. Lo cual se explicara ampliamente en este
trabajo.

¿Por qué existen los Derechos Fundamentales?

Los derechos fundamentales se crearon para replantear el conocimiento humano por que el hombre ya no
es capas de respetar la misma especie humana; como afirman muchos "el hombre es depredador de sí
mismo".

Ciertamente esta incapacidad de respecto ha llevado a dar unos pará metros o normas de comportamiento
mundiales llamados los DERECHOS FUNDAMENTALES DEL HOMBRE; el principal punto de conocimiento
para el hombre son estos derechos; que son primordiales en la actual sociedad que vivimos por su falta de
valores.

La declaració n universal de los derechos humanos es uno de los documentos mas citados en todo el
mundo, pero a la vez es de los textos menos conocidos en su contenido real. Dada la importancia que para
el sujeto contemporá neo tiene el deber de conocer y llevar a la practica los principios primordiales que se
orientan los derechos humanos en todas sus manifestaciones.

Si revisamos nuestra vida o hacemos una reflexió n sobre ella nos encontraremos con circunstancias de
maltrato a otras personas, tal vez nosotros lo hemos hecho o vemos que otros lo hacen; nos preguntamos
¿porque no hacemos algo para ayudar? ó ¿que debemos hacer?.
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PREPARATORIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

Por eso, al escribir este ensayo pienso en la situació n actual tanto del país como mundialmente sé esta
viviendo, por que todavía hay esclavitud aunque muchos no quieren creerlo; ya que la esclavitud es la
dependencia absoluta del que le compra pero también es de quien lo hace prisionero entonces se puede
decir que todas esas personas que se encuentran secuestradas de algú n modo se encuentran en un tipo de
esclavitud ya que tienen que pagar por su libertad.

Quiero mostrar y hacer reflexionar la que esta ocurriendo tanto en Colombia como en otras lugares del
mundo ya que los hombres no estamos siendo capaces de llegar a un entendimiento para mejorar la
situació n de todos para el crecimiento de la cultura humana.

¿Qué son los Derechos Fundamentales?

Cuando se piensa en derecho se quiere referir al conjunto de leyes y disposiciones a que esta sometida
toda sociedad civil pero al referirse a fundamental se refiere a lo que sirve de apoyo o base; en conclusió n
a esto se puede decir que los derechos fundamentales es el conjunto de preceptos y reglas que son base de
la acció n de las demá s leyes para la convivencia de la sociedad.

El fin primordial de estos derechos es la protecció n de la libertad, de la justicia y de la paz y así mismo
fomentar el desarrollo amistoso entre las naciones. Y estos lo podemos encontrar en la declaració n
universal de los derechos humanos como en nuestra Constitució n (de 1991) en la cual se encuentra en el
Capítulo 1, denominado "De los derechos fundamentales".

Pero en sí estos son muy importantes para el hombre ya que el reconocimiento de estos derechos a
permitido establecer la igualdad del ser humano la cual se había olvidado ya que por la distinció n de
clases, razas, culturas y entre otras, se fue tomando un grupo de personas una supremacía hacia los
demá s, oprimiéndolos hasta hacerlos explotar; trayendo la declaració n de los derechos humanos.

Actualmente se ha olvidado por que nacieron estos derechos fundamentales y es primordial crear
conciencia de que estos no solo está n escritos en un papel sino para que se cumplan para el bien de todo
ser humano y no para unos pocos, ya que son las disposiciones bá sicas de la convivencia ideal del ser
humano.

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LOS DERECHOS HUMANOS.

De los derechos humanos se comienza a hablar en el siglo XX, como consecuencia de los tratados de paz
celebrados luego de las guerras mundiales. Por ejemplo, el Tratado de Versalles, se suscribió finalizando la
primera guerra mundial y dio lugar a la creació n de la Sociedad de las Naciones, como una organizació n
internacional con sede en Ginebra (Suiza), la cual tuvo como finalidad primordial el cumplimiento de los
tratados de paz y el mantenimiento de la paz, destacá ndose por su ayuda a los refugiados, la solució n de
conflictos entre Estados y la reconstrucció n de Estados por los desastres de la citada guerra mundial.

Con posterioridad a la segunda guerra mundial, entre el 25 de abril y el 26 de junio de 1945 se llevó a cabo
La Conferencia de San Francisco, en la cual participaron cerca de 50 Estados. De ella surgió la expedició n
de la "Carta de la Naciones Unidas" y, por ende, la creació n de las Naciones Unidas el 26 de junio de 1945,
con las finalidades y propó sitos contenidos en el preá mbulo y en el artículo 1o de la Carta, entre los cuales
se hallan el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, la tutela de los derechos y libertades
fundamentales de los hombres en el á mbito universal y el respeto al principio de la igualdad de derechos y
al de libre determinació n de los pueblos.
UNIVERSIDAD DEL ROSARIO 16
PREPARATORIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

En suma, como dice el autor CARLOS CHIPOCO "el término 'Derechos Humanos' se introduce en la
escena internacional con la creació n de las Naciones Unidas".

Ahora bien, segú n la evolució n histó rica de los derechos humanos, éstos se pueden clasificar así:

A. Derechos Humanos de la Primera Generació n.


B. Derechos Humanos de la Segunda Generació n.
C. Derechos Humanos de la Tercera Generació n.

Derechos Humanos de la Primera Generación.

El fin primordial de estos derechos humanos es la protecció n de los derechos civiles y las libertades
pú blicas. En este grupo se incluyen los derechos a la seguridad y a la integridad física y moral de la
persona humana, así como también los derechos políticos en el má s amplio sentido de la palabra, tales
como el derecho a la ciudadanía y el derecho a la participació n democrá tica en la vida política del Estado.

Estos derechos se consagraron inicialmente en la "Declaració n universal de los derechos del hombre y del
ciudadano", en Francia, en 1787.

En nuestra Constitució n (de 1991) se encuentran consagrados en el Capítulo 1, denominado "De los
derechos fundamentales". En este capítulo se hallan el derecho a la vida (art. 11); el derecho a la
libertad e igualdad (art. 13); el derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica (art. 14); el derecho
a la intimidad; al buen nombre (art. 15); al libre desarrollo a la personalidad (art. 16); la libertad de
conciencia (art. 18); libertad de cultos y religiosa (art. 19); la libertad de opinió n, informació n y de prensa
(art. 20); el derecho a la honra (art. 21); el derecho de petició n (art. 23); el derecho al trabajo (art. 25); la
libertad al trabajo (art. 26); la libertad de enseñ anza (art. 27); las garantías procesales (art. 28); el debido
proceso y el derecho a la defensa (art. 29); el derecho a la segunda instancia (art. 31); y el derecho a no
declarar contra sí mismos (art. 33).

También se encuentran consagrados el derecho de asilo (art. 36); el derecho de reunió n (art. 37); el
derecho de asociació n, (art. 38); el derecho a la participació n ciudadana en la conformació n, ejercicio y
control del poder político (art. 40); en especial el derecho a ejercer las acciones populares de
inconstitucionalidad y de nulidad (art. 40, num. 6o).

Derechos Humanos de la Segunda Generación.

Son aquellos derechos humanos que permiten al individuo colocarse en condiciones de igualdad frente al
Estado, con el objeto de reclamar de la autoridad pú blica el deber de proteger los derechos econó micos,
sociales y culturales, entre los cuales hallamos el derecho a la propiedad, el acceso a los bienes materiales,
los derechos familiares, la salud, la educació n, la cultura y los derechos laborales.

En la primera mitad del siglo XX surgen estos derechos; concretamente, después de la segunda guerra
mundial. Estos derechos se consagraron en la "Declaració n americana de los derechos y deberes del
hombre", aprobada el 2 de mayo de 1948 y la "Declaració n universal de los derechos humanos"
proclamada el 10 de diciembre de 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En nuestra Carta Política se encuentran consagrados en el Capítulo 2 o "De los Derechos Sociales,
Económicos y Culturales". En este capítulo se encuentran los derechos de la familia (art. 42); la igualdad
de derechos para la mujer (art. 43); los derechos fundamentales de los niñ os (art. 44); el derecho a la
protecció n y formació n integral de los adolescentes (art. 45); derecho a la protecció n y asistencia de las
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PREPARATORIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

personas de la tercera edad (art. 46); el derecho a la seguridad social (art. 48); el derecho a la salud (art.
49); y el derecho a la vivienda digna (art. 51).

Así mismo, el derecho a la recreació n, al deporte y el aprovechamiento del tiempo libre (art. 52); los
principios mínimos fundamentales del estatuto del trabajo (art. 53); el derecho a la negociació n colectiva
(art. 55); el derecho de huelga (art. 56); el derecho a la propiedad privada (art. 58); la propiedad
intelectual (art. 61); el derecho a la educació n, (art. 67); la autonomía universitaria (art. 69); el acceso a la
cultura (art. 70); el derecho a acceder a los documentos pú blicos (art. 74); y el derecho a acceder al
espectro electromagnético (art. 75).

Derechos Humanos de la Tercera Generación.

Se denominan derechos colectivos de la humanidad o derechos de las nuevas generaciones. El Profesor


mexicano Héctor Fix-Zamudio los denomina derechos difusos y los define como aquellos "derechos
subjetivos e intereses legítimos que pertenecen a personas indeterminadas y a diversos grupos sociales
distribuidos en varios sectores, y que se refieren a ámbitos como el consumo, el medio ambiente, el
patrimonio de la humanidad, entre otros".

En este grupo se clasifican el derecho a la paz, el derecho a la calidad de los bienes, productos y servicios
comerciales, el derecho a gozar de un ambiente sano, el derecho al espacio pú blico, etc.

En nuestra Constitució n, el Capítulo 3 trata de los Derechos Colectivos y del Ambiente. Este capítulo
comprende el derecho a un ambiente sano (art. 79); el derecho al espacio pú blico (art. 82); así mismo se
halla el control de calidad y servicios ofrecidos y prestados a la comunidad (art. 78); y el manejo y
aprovechamiento de los recursos naturales (art. 80).

En síntesis, segú n la estructura de la Constitució n colombiana, el orden de consagració n de los derechos


corresponde, en gran parte, a la clasificació n de los derechos humanos, así:

 DERECHOS FUNDAMENTALES: DERECHOS HUMANOS DE 1ª GENERACION


 DERECHOS SOCIALES, ECONOMICOS Y CULTURALES: DERECHOS HUMANOS DE 2ª GENERACION
 DERECHOS COLECTIVOS Y DEL AMBIENTE: DERECHOS HUMANOS DE 3ª GENERACION

De otra parte, no debemos olvidar que, obstante la amplia consagració n de derechos en nuestra Carta
Política, el artículo 94 consagró la llamada "cláusula abierta", segú n la cual, la enunciació n de los
derechos que hace la Constitució n no se puede entender como ú nica o como taxativa, pues será n derechos
humanos todos los que sean inherentes a la persona humana.

1. LOS MECANISMOS PROCESALES DE PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS EN EL


DERECHO INTERNACIONAL Y EN EL DERECHO COLOMBIANO.

En vigencia de la Constitució n Política de Colombia de 1886 se celebraron pactos internacionales de


derechos humanos que consagran cláusulas reguladoras de los mecanismos de protecció n.

En la Constitució n y en las reformas que se le introdujeron posteriormente no se consagraron estos


mecanismos, pese a que Colombia intervino como parte en la mayoría de dichos pactos. Con la
Constitució n de 1991 se logró el reconocimiento expreso de los derechos fundamentales y, ademá s, el
establecimiento de mecanismos de protecció n, para la garantía de los derechos humanos. Al respecto,
UNIVERSIDAD DEL ROSARIO 18
PREPARATORIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

debemos destacar que la sola enunciació n de éstos nunca será suficiente, sin la consagració n paralela de
mecanismos procesales para su protecció n, que garantizan su eficacia o aplicació n prá ctica.

Los siguientes pactos internacionales han consagrado tales mecanismos:

a. Declaració n americana de los derechos y deberes del hombre, expedida en Bogotá en mayo de
1948 (artículo XVIII).
b. Declaració n universal de los derechos del hombre, aprobada en París por la asamblea general de
las Naciones Unidas en diciembre de 1948 (en el artículo 8º).
c. Carta internacional de derechos humanos o "Pacto internacional de las Naciones Unidas sobre
derechos civiles y políticos", expedido en Nueva York en diciembre de 1966 (en el numeral 3º del
artículo 2º). Este Pacto se aprobó por medio de la ley 74 de diciembre 26 de 1968.
d. Convenció n americana sobre derechos humanos o "Pacto de San José de Costa Rica", suscrito el 22
de noviembre de 1969 en San José de Costa Rica (en el artículo 25). Este Pacto fue incorporado al
ordenamiento jurídico colombiano, mediante la ley 16 de diciembre 30 de 1972.
e. Protocolo Adicional a la Convenció n Americana sobre Derechos Humanos o "Protocolo de San
Salvador", fue suscrito en San Salvador el 17 de noviembre de 1988 (art. 1º).

Veamos ahora la incorporació n de los pactos internacionales de los derechos humanos en el


ordenamiento jurídico colombiano:

Los pactos internacionales que hayan sido ratificados por el Congreso de la Repú blica forman parte del
ordenamiento jurídico colombiano, a partir de la entrada en vigencia de las leyes aprobatorias de dichos
pactos, de conformidad con el artículo 76, numeral 18, de la Constitució n de 1886.

Posteriormente, este procedimiento de incorporació n normativa se reconoció por el Constituyente de


1991 en el artículo 93 de la Carta, ordenando la prevalencia de esos tratados, con relació n al
ordenamiento jurídico interno y, en segundo lugar, la interpretación de los derechos constitucionales a la
luz de tales tratados.

Esta prevalencia de normas en el ordenamiento jurídico colombiano implica que el tratado (incorporado
por la ley) sea superior jerá rquicamente a la ley ordinaria (y, por lo tanto, a las normas infralegales), pero
supeditado a la supremacía de la Constitució n, toda vez que la ley aprobatoria del tratado tiene control de
constitucionalidad por parte de la Corte Constitucional, en la forma prevista en el numeral 10 del artículo
241 de la Constitució n.

Si los derechos constitucionales tienen esta connotació n normativa-interpretativa, es ló gico que deben
tener una efectiva protecció n originada en los compromisos internacionales que el Estado colombiano
adquirió (en el ámbito internacional) al suscribir los pactos que lo obligan (internamente) a regular
normativamente los mecanismos de protecció n de los derechos humanos contenidos en los pactos
internacionales.

El Constituyente de 1991 reconoció la necesidad de regular mecanismos de protecció n de los derechos


humanos y, por ello, entre otros, consagró la "acción de cumplimiento" en el artículo 87 de la
Constitució n, de cuyo texto se desprende que dicha acció n es un derecho pú blico, efectivo, sencillo, breve
y rá pido, cuyo objetivo es "amparar derechos", respecto de los cuales no procedan otros mecanismos de
protecció n, tales como la acció n de tutela, las acciones populares, el habeas corpus y el habeas data. A
continuació n definimos brevemente esos mecanismos procesales de protecció n de los derechos humanos:

a. La Acción de Tutela.
UNIVERSIDAD DEL ROSARIO 19
PREPARATORIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

Regulada en el artículo 86 para la protecció n de los derechos constitucionales fundamentales, el


cual expresa:

"Toda persona tendrá acció n de tutela para reclamar ante los jueces en todo momento y lugar,
mediante un procedimiento preferente y sumario, por sí misma o por quien actué a su nombre, la
protecció n inmediata de sus derechos constitucionales fundamentales, cuando quiera que éstos
resulten vulnerados o amenazados por la acció n o la omisió n de cualquier autoridad pú blica.

"La protecció n consistirá en una orden para que aquél respecto de quien se solicita la tutela, actú e
o se abstenga de hacerlo. El fallo, que será de inmediato cumplimiento, podrá impugnarse ante el
juez competente y, en todo caso, éste lo remitirá a la Corte Constitucional para su eventual
revisió n.

"Esta acció n solo procederá cuando el afectado no disponga de otro medio de defensa judicial,
salvo que aquella se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable.

"En ningú n caso podrá n transcurrir má s de diez días entre la solicitud de tutela y su resolució n.

"La ley establecerá los casos en los que la acció n de tutela procede contra particulares encargados
de la prestació n de un servicio pú blico o cuya conducta afecte grave y directamente el interés
colectivo, o respecto de quienes el solicitante se halle en estado de subordinació n o indefensió n".

b. Las Acciones Populares.

Consagradas en el artículo 88 para proteger los derechos e intereses colectivos, cuyo texto reza:

"La ley regulará las acciones populares para la protecció n de los derechos e intereses colectivos o
relacionados con el patrimonio, el espacio, la seguridad y la salubridad pú blicos, la moral
administrativa, el ambiente, la libre competencia econó mica y otros de similar naturaleza que se
definen en ella.

"También regulará las acciones originadas en los dañ os ocasionados a un numero plural de
personas, sin perjuicio de las correspondientes acciones particulares.

"Así mismo, definirá los casos de responsabilidad civil objetiva por el dañ o inferido a los derechos
e intereses colectivos" .

Las acciones populares han sido recientemente reglamentadas por el Congreso, mediante la Ley
472 del 5 de agosto de 1998.

c. La Acción de cumplimiento.

Prevista en el artículo 87, segú n el cual:

"Toda persona podrá acudir ante la autoridad judicial para hacer efectivo el cumplimiento de una
ley o un acto administrativo.

"En caso de prosperar la acció n, la sentencia ordenará a la autoridad renuente el cumplimiento del
deber omitido".
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PREPARATORIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

La acció n de cumplimiento fue reglamentada el añ o pasado mediante la Ley 393 de 1997.

d. El "habeas Corpus".

Este mecanismo procesal de protecció n no se encuentra ubicado en el capítulo 4 enunciado, sino


en el capítulo 1 de los derechos fundamentales, en el artículo 30 de la Carta que expresa:

"Quien estuviere privado de su libertad, y creyere estarlo ilegalmente, tiene derecho a invocar ante
cualquier autoridad judicial, en todo tiempo, por sí o por interpuesta persona, el Habeas Corpus, el
cual debe resolverse en el término de treinta y seis horas" .

e. El "habeas data".

Así mismo en el capítulo 1, artículo 15 de la Constitució n se consagra este mecanismo cuyo texto, expresa:

"Todas las personas tienen derecho a su intimidad personal y familiar y a su buen nombre, y el Estado
debe respetarlos y hacerlos respetar. De igual modo, tienen derecho a conocer, actualizar y rectificar las
informaciones que se hayan recogido sobre ellas en bancos de datos y en archivos de entidades pú blicas y
privadas.

"En la recolecció n, tratamiento y circulació n de datos se respetará n la libertad y demá s garantías


consagradas en la Constitució n (...)" .

En suma, los derechos fundamentales se protegen en forma directa con la acció n de tutela; los derechos
colectivos con las acciones populares; la libertad física con el habeas corpus y el derecho a la intimidad y
al buen nombre con el habeas data. Por su parte, la acció n de cumplimiento permite hacer exigible las
obligaciones y los deberes que las leyes o los actos administrativos le imponen a las autoridades,
protegiendo directamente algunos derechos consagrados o reconocidos en esta normatividad, e
indirectamente, los derechos humanos contenidos en los pactos internacionales (ratificados por ley), o en
la Constitució n de Colombia. Sin embargo, la variabilidad y viabilidad de dicha protecció n se debe
contemplar en cada caso, lo cual hace compleja la naturaleza jurídica de esta acció n.

Fuera de los mecanismos procesales de protecció n de los derechos humanos anteriormente mencionados,
pueden existir otros que el Legislador establezca, de conformidad con lo dispuesto en el art. 89 de la
Constitució n, que expresa:

"Ademá s de los consagrados en los artículos anteriores, la ley establecerá los demá s recursos, las acciones,
y los procedimientos necesarios para que puedan propugnar por la integridad del orden jurídico, y por la
protecció n de sus derechos individuales, de grupo o colectivos, frente a la acció n u omisió n de las
autoridades pú blicas".

CONCLUSIONES

Concluí por medio de este trabajo la importancia de los derechos humanos para la humanidad y por que
surgieron estos, ya que el hombre se había olvidado de la dignidad humana igualitaria en todo sentido.

Estos dan un pará metro de comportamiento universal que hace sentir al hombre mas acogido a la
dignidad de persona y no ser tratado como un bien de un país o de personas individuales.Para concluir
estos pocos comentarios sobre los derechos humanos y sus mecanismos procesales de protecció n, no
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PREPARATORIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

sobra recordar la gran gama de derechos que consagran los pactos internaciones y la Constitució n
Colombiana, aunque hoy solamente se hable del derecho a la vida y del derecho a la paz, dadas las
circunstancias casi permanentes de guerra que vive nuestro pobre y, a la vez, rico país

Los Derechos Humanos

1. Origen y desarrollo
2. Evolución histórica de los Derechos Humanos
3. Derechos estamentales en la Edad Media
4. Antecedentes históricos de los Derechos Humanos

ORIGEN Y DESARROLLO

Los derechos humanos no son un invento del derecho positivo, los cuales anuncian los valores que las
antiguas culturas nos dieron; la mayoría de los pueblos civilizados han guardado como patrimonio moral e
histó ricos las experiencias que obtuvieron a través de su vida comunitaria, pero es indudable que los
derechos han sido reconocidos a través de convenciones y protocolos, en el á mbito internacional y de
constituciones políticas en el ámbito de cada estado.

La teoría de los derechos humanos tiene una tradició n bi-milenaria en occidente, desde los antiguos
pensadores griegos hasta nuestros días; contrariamente la positividad de esos derechos pertenece a la
edad moderna cuando se pasa paulatinamente de la sociedad teocentrista y estamental a la sociedad
antropocentrista e individual por la ola del renacimiento, le reforma protestante, el humanismo, la
ilustració n, sucesos magnos de pensamiento burgués Europeo .Antigua Grecia

En la antigua Grecia se desarrollaban los primeros elementos constitutivos de la democracia tanto en el


medio social, cultural, político como econó mico; en que surgieron los primeros conceptos sobre
Democracia, Derechos, y quienes eran sus protagonistas. Los ideales de la democracia antigua son:

Democracia: Definida como el gobierno del pueblo se baso en igualdad política, igualdad social, y
gobierno del pueblo.

La libertad: para los griegos ser libre es no ser esclavo de nadie, esta libertad se fue logrando
sucesivamente así la libertad civil se alcanzó al abolirse la prisió n por deudas, la libertad jurídica al
proteger al ciudadano con el habeas corpus, y la libertad política con el derecho de obedecer la ley.

La ley: su importancia en la vida de los griegos de la cual nos habla el profesor Touchard:

‘’Todos le deben obediencia porque, entre otras razones toda ley es una invenció n y un don
de los dioses al mismo tiempo que una descripció n del hombre sabio, el contrato de una
sociedad al que todos sus habitantes deben adaptar su manera de vivir’’.

Cabe anotar que no todas las personas en la antigua Grecia eran consideradas ciudadanas, era un
privilegio para personas nacidas y educadas en la Ciudad -Estado.

 Roma
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En la antigua roma se crea el derecho romano.

 Edad Media

Los conflictos generados por las guerras llevan a una nueva era de la organizació n del poder, con base en
lazos de dependencia personal de los campesinos o los siervos hacia los señ ores Barones y Reyes, esta
situació n fue conformando un nuevo centro de decisió n de poder en la corte, encabezada por el Rey,
conformada por Barones y campesinos sú bditos donde en ultima quien defendía los conflictos entre las
personas era el Rey.

Con esta concentració n del poder junto con la situació n de conflictos que vivió Inglaterra hacia los siglos
XI, XII y XIII llevo a plantear una nueva relació n entre las personas pues con ello se creo la CARTA MAGNA,
Otorgada por Juan Sin Tierra el 17 de Julio de 1215 la cual dice:

‘Juan, Rey de Inglaterra por la gracia de Dios, Sor de Irlanda,... todos sus funcionarios y leal sú bditos salud.
Sabed que ante Dios, por el bien de nuestra alma y la de nuestros antepasados y sucesores, para honor de
Dios y saltació n de la iglesia y para mejor organizació n de nuestro reino..... ‘.

Originada en Inglaterra buscaba la autoridad de Rey en beneficio de las libertades es decir de los
privilegios de la Iglesia y los Barones y al asociar las ciudades a esta nuevas garantías se obligaban al Rey a
no colocar impuestos sin el consejo de reino. La Carta abrió la puerta para el desarrollo de la constitució n
y la democracia.

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LOS DERECHOS HUMANOS

De los derechos humanos se comienza a hablar en el siglo XX, como consecuencia de los tratados de paz
celebrados luego de las guerras mundiales. Por ejemplo, el Tratado de Versalles, se suscribió finalizando la
primera guerra mundial y dio lugar a la creació n de la Sociedad de las Naciones, como una organizació n
internacional con sede en Ginebra (Suiza), la cual tuvo como finalidad primordial el cumplimiento de los
tratados de paz y el mantenimiento de la paz, destacá ndose por su ayuda a los refugiados, la solució n de
conflictos entre Estados y la reconstrucció n de Estados por los desastres de la citada guerra mundial.

Con posterioridad a la segunda guerra mundial, entre el 25 de abril y el 26 de junio de 1945 se llevó a cabo
La Conferencia de San Francisco, en la cual participaron cerca de 50 Estados. De ella surgió la expedició n
de la "Carta de la Naciones Unidas" y, por ende, la creació n de las Naciones Unidas el 26 de junio de 1945,
con las finalidades y propó sitos contenidos en el preá mbulo y en el artículo 1o de la Carta, entre los cuales
se hallan el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, la tutela de los derechos y libertades
fundamentales de los hombres en el á mbito universal y el respeto al principio de la igualdad de derechos y
al de libre determinació n de los pueblos.

En suma, como dice el autor CARLOS CHIPOCO "el término 'Derechos Humanos' se introduce en la escena
internacional con la creació n de las Naciones Unidas".

Ahora bien, segú n la evolució n histó rica de los derechos humanos, éstos se pueden clasificar así:

A. Derechos Humanos de la Primera Generació n.


B. Derechos Humanos de la Segunda Generació n.
C. Derechos Humanos de la Tercera Generació n.
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PREPARATORIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

Derechos Humanos de la Primera Generación.

El fin primordial de estos derechos humanos es la protecció n de los derechos civiles y las libertades
pú blicas. En este grupo se incluyen los derechos a la seguridad y a la integridad física y moral de la
persona humana, así como también los derechos políticos en el má s amplio sentido de la palabra, tales
como el derecho a la ciudadanía y el derecho a la participació n democrá tica en la vida política del Estado.

Estos derechos se consagraron inicialmente en la "Declaració n universal de los derechos del hombre y del
ciudadano", en Francia, en 1787.

Derechos Humanos de la Segunda Generación.

Son aquellos derechos humanos que permiten al individuo colocarse en condiciones de igualdad frente al
Estado, con el objeto de reclamar de la autoridad pú blica el deber de proteger los derechos econó micos,
sociales y culturales, entre los cuales hallamos el derecho a la propiedad, el acceso a los bienes materiales,
los derechos familiares, la salud, la educació n, la cultura y los derechos laborales.

En la primera mitad del siglo XX surgen estos derechos; concretamente, después de la segunda guerra
mundial. Estos derechos se consagraron en la "Declaració n americana de los derechos y deberes del
hombre", aprobada el 2 de mayo de 1948 y la "Declaració n universal de los derechos humanos"
proclamada el 10 de diciembre de 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Derechos Humanos de la Tercera Generación.

Se denominan derechos colectivos de la humanidad o derechos de las nuevas generaciones. El Profesor


mexicano Héctor Fix-Zamudio los denomina derechos difusos y los define como aquellos "derechos
subjetivos e intereses legítimos que pertenecen a personas indeterminadas y a diversos grupos sociales
distribuidos en varios sectores, y que se refieren a ámbitos como el consumo, el medio ambiente, el
patrimonio de la humanidad, entre otros".

En este grupo se clasifican el derecho a la paz, el derecho a la calidad de los bienes, productos y servicios
comerciales, el derecho a gozar de un ambiente sano, el derecho al espacio pú blico, etc.

Derechos estamentales en la Edad Media

Al analizar la sociedad Estamental, se descubrirá que era un mundo que estaba así, porque estaba
organizado a base de estatutos.

Existían diversos grupos de personas: Artesanos, Clérigos, fuerzas armadas, terratenientes. Nobles, Srs.
Feudales, aristó cratas y esclavos.

Cada grupo tenia su estatuto y obviamente habían privilegios y tremendas arbitrariedades feudales.

La condició n y situació n de esclavo, se llevaba de la cuna hasta la muerte, toda esta situació n genero una
reacció n contra esa desigualad social.

Si las naciones fuesen má s unidas y los pueblos tuviesen una mejor formació n y educació n, se podría
superar con mucha facilidad las desigualdades que podrían existir.
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PREPARATORIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

¿Para qué se crearon los Derechos Fundamentales?

Los derechos fundamentales se crearon para replantear el conocimiento humano por que el hombre ya no
es capas de respetar la misma especie humana; como afirman muchos "el hombre es depredador de sí
mismo".

Ciertamente esta incapacidad de respecto ha llevado a dar unos pará metros o normas de comportamiento
mundiales llamados los DERECHOS FUNDAMENTALES DEL HOMBRE; el principal punto de conocimiento
para el hombre son estos derechos; que son primordiales en la actual sociedad que vivimos por su falta de
valores.

La declaració n universal de los derechos humanos es uno de los documentos mas citados en todo el
mundo, pero a la vez es de los textos menos conocidos en su contenido real. Dada la importancia que para
el sujeto contemporá neo tiene el deber de conocer y llevar a la prá ctica los principios primordiales que se
orientan los derechos humanos en todas sus manifestaciones.

Si revisamos nuestra vida o hacemos una reflexió n sobre ella nos encontraremos con circunstancias de
maltrato a otras personas, tal vez nosotros lo hemos hecho o vemos que otros lo hacen; nos preguntamos
¿porque no hacemos algo para ayudar? o ¿que debemos hacer?

Por eso, al escribir este ensayo pienso en la situació n actual tanto del país como mundialmente se esta
viviendo, por que todavía hay esclavitud aunque muchos no quieren creerlo; ya que la esclavitud es la
dependencia absoluta del que le compra pero también es de quien lo hace prisionero entonces se puede
decir que todas esas personas que se encuentran secuestradas de algú n modo se encuentran en un tipo de
esclavitud ya que tienen que pagar por su libertad.

Quiero mostrar y hacer reflexionar lo que esta ocurriendo tanto en Colombia como en otras lugares del
mundo ya que los hombres no estamos siendo capaces de llegar a un entendimiento para mejorar la
situació n de todos para el crecimiento de la cultura humana.

¿Qué son los Derechos Fundamentales?

Cuando se piensa en derecho se quiere referir al conjunto de leyes y disposiciones a que esta sometida
toda sociedad civil pero al referirse a fundamental se refiere a lo que sirve de apoyo o base; en conclusió n
a esto se puede decir que los derechos fundamentales es el conjunto de preceptos y reglas que son base de
la acció n de las demá s leyes para la convivencia de la sociedad.

El fin primordial de estos derechos es la protecció n de la libertad, de la justicia y de la paz y así mismo
fomentar el desarrollo amistoso entre las naciones. Y estos lo podemos encontrar en la declaració n
universal de los derechos humanos como en nuestra Constitució n (de 1991) en la cual se encuentra en el
Capítulo 1, denominado "De los derechos fundamentales".

Pero en sí estos son muy importantes para el hombre ya que el reconocimiento de estos derechos a
permitido establecer la igualdad del ser humano la cual se había olvidado ya que por la distinció n de
clases, razas, culturas y entre otras, se fue tomando un grupo de personas una supremacía hacia los
demá s, oprimiéndolos hasta hacerlos explotar; trayendo la declaració n de los derechos humanos.
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PREPARATORIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

Actualmente se ha olvidado por que nacieron estos derechos fundamentales y es primordial crear
conciencia de que estos no solo está n escritos en un papel sino para que se cumplan para el bien de todo
ser humano y no para unos pocos, ya que son las disposiciones bá sicas de la convivencia ideal del ser
humano.

ANTECEDENTES HISTORICOS DE LOS DERECHOS HUMANOS

FUNDAMENTOS

Como antes mencionada los Derechos tienen una positividad, se refiere a la consagració n oficial de los
Derechos Humanos en normas jurídicas en cuya validez y eficacia la garantizan los aparatos
institucionales del Estado moderno; la posibilidad imperativa lograda gracias a las luchas sociales y a las
ideas renovadoras de modernidad.

Fue la lucha de las clases que posibilitadas por su incorporació n como reacció n contra el estado
absolutista; esto se ha visto desde el siglo de las luces hasta nuestros días, dando una conformació n en si
de lo que son los DERECHOS HUMANOS para el hombre.

Revolución Francesa

El siglo XVIII fue llamado el siglo de las luces (lumieres) así aluden al movimiento cultural que se
desarrollo en Europa entre 1715 y 1789 que propuso disipar las tinieblas de la humanidad mediante las
luces de la razó n. En Francia se integraron los intelectuales del ilusionismo en torno al Enciclopedismo, y
el movimiento se conoció con el nombre de Ilustració n. En Inglaterra se llamo Enlihtenment y sus
seguidores organizaron clubes.

Las ideas de esta época está n inflamadas de optimismo al futuro se renueva la fe mediante la razó n, se
confía en la posibilidad de instalar la felicidad en la tierra y de mejorar al hombre, esta ansiedad por
realizar una nueva sociedad forjo una experiencia política reformista, el de positivismo ilustrado consistió
en utilizar el poder de la monarquía absoluta para llevar a cabo el programa renovador de la Ilustració n
desde el estado. La Ilustració n fue especialmente fecunda en cuanto se refiere al pensamiento político las
cuales contribuyeron con el pensamiento de Montesquieu con Bentham, Voltaire y Rousseau.

Con la teoría renovadora del liberalismo de Locke por obra de Montesquieu y Bentham a tiempo con
Rousseau formulan la doctrina de la democracia.

En la practica la conjunció n del Liberalismo y democracia comienza a producirse con la revolució n norte
americana y el sistema de gobierno organizado por la constitució n de Filadelfia las cuales influyeron
determinantemente en las doctrinas del siglo XVIII en la Revolució n Francesa.

La revolució n se origino por la incapacidad del despotismo ilustrado para superar las contradicciones
existentes y agudizadas por el antiguo régimen (secases y miseria tanto en el campo como en la ciudad).
La burguesía puso en marcha un proyecto revolucionario para solucionar la crisis de esta manera las ideas
que durante todo un siglo se agitaron en pro de un cambio profundo de la sociedad, a partir de una
transformació n del hombre bajo los principios de la igualdad, fraternidad y libertad.

La revolució n que se inició en 1789 la cual libera gran diversidad de fuerzas sociales y deja al descubierto
un hervidero de ideas y tendencias, la burguesía accede al poder y se inicia con la declaració n de los
derechos del hombre lo que sé llamado el tercer estado.
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PREPARATORIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

Soboul nos relata las condiciones en que surgió esta revolució n: "A finales del siglo SXIII la estructura
social de Francia seguía siendo esencialmente aristocracia: conservaba el cará cter de su origen, de la
época en que la tierra constituía la ú nica forma de riqueza social y, por tanto, confería a quienes la poseían
al poder sobre de quienes la cultivaban.

La declaració n de los derechos del hombre y del ciudadano (1789), es una declaració n compuesta de 17
artículos y precedida de un preá mbulo, cuyo texto fue aprobado por los miembros de la asamblea
constituyente francesa del 17 al 26 de agosto de 1789. Influyó en ella la declaració n de independencia de
los E.U.A. (4 de julio 1776) y de los otros seis estados americanos de 1777 a 1784, así como el
pensamiento filosó fico de Rousseau, Mosquieu, Condorcet y entre otros del S. XVIII.

Se precedía hacer una declaració n de principio de validez universal. Sin embargo, era, en gran parte, una
obra redactada por y para la burguesía.

En el preá mbulo, introducía a la problemá tica de la importancia de los derechos humanos, de la siguiente
manera:

"Los representantes del pueblo francés, constituidos en Asamblea Nacional, considerando que la
ignorancia, el olvido y el desprecio por los Derechos del Hombre son las ú nicas causas de las desgracias
pú blicas y de la corrupció n de los gobiernos..."

Se definía los derechos naturales del hombre que, segú n el art. 2, eran imprescindibles. Entre ellos se
admitían só lo derechos civiles; en primer lugar, la libertad (art. 1 y art. 2), en sus diversas formas:
individual (art. 7, art.8 y art. 9), de pensamiento (art. 10 y art. 11), de prensa (art. 11) y de credo (art. 10).
Se fijaba como límite de esta libertad el ejercicio de derechos aná logos por los otros miembros de la
sociedad (art. 4 y art. 5); es reforzado el cará cter intangible de la propiedad (art. 2 y art. 17), y se instituía
una fuerza publica que velara por la seguridad de los ciudadanos y de sus bienes.

Segunda Guerra Mundial

La Deceleració n UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS fue proclamada el 10 de diciembre de 1948,


tras la segunda guerra mundial y la derrota del nazifacismo.

En la asamblea general de la ONU compuesta entonces por cincuenta y ocho estados, aprobó por cuarenta
y ocho a favor y ocho abstenciones un histó rico documento La DECLARACION UNIVERSAL DE LOS
DERCHOS HUMANOS. Se abstuvieron de votar la Unió n Sudafricana, Arabia Saudita, Bielorrusa, Polonia,
Checoslovaquia, Ucrania, La Unió n Soviética, y Yugoslavia. No hubo un solo voto en contra.

En el preá mbulo DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERCHOS HUMANOS nos muestra un contexto del
porque de su importancia estos derechos inherentes e intarscigibles del ser humano:

"Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen base el reconocimiento de la


dignidad intrínseca y de los derechos iguales inalienables de todos los miembros de la familia humana"