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Divorcio Vincular de Matrimonio Civil

Rad. 1327 – 2009

CONTINUACIÓN AUDIENCIA DEL ART. 432 DEL C.P.C. DENTRO DEL PROCESO DE
CESACIÓN DE LOS EFECTOS CIVILES DE MATRIMONIO RELIGIOSO DE JACQUELIN
HERNÁNDEZ POTES contra ANDRÉS ARBELÁEZ MÁRQUEZ. RAD. 1327 – 2009.

En Bogotá D.C., siendo las 4:00 p.m. de los veintiún (21) días del mes de febrero
del año dos mil once (2011), fecha y hora señalados en proveído anterior a fin de
continuar con la audiencia de que trata el Art. 432 del C.P.C. dentro del asunto de
la referencia, al efecto la señora Juez se constituyó en audiencia en el recinto del
juzgado y procedió a dictar la siguiente sentencia:

I. ANTECEDENTES

1. Por intermedio de apoderada judicial JACQUELIN HERNÁNDEZ POTES presentó


escrito de demanda en contra de su legítimo cónyuge JAVIER ANDRÉS
ARBELÁEZ MÁRQUEZ, mediante la cual se pretende:

“(…)
PRIMERA: se decrete el divorcio, cesación de los efectos civiles de matrimonio
católico de la pareja JACQUELIN HERNÁNDEZ POTES y JAVIER ANDRÉS ARBELÁEZ
MÁRQUEZ (…)
SEGUNDO: Se disuelva y quede en estado de liquidación la Sociedad Conyugal
formada por el hecho del matrimonio.
TERCERA: Se condene al señor JAVIER ANDRÉS ARBELÁEZ MÁRQUEZ, a dar por
concepto de alimentos la suma de $450.000 (…) para los menores hijos GABRIEL
NICOLAS (…), JULIAN ANDRES (…) y ANYELA VANESSA (…).
CUARTO: El cuidado y tenencia personal de los menores quede en cabeza de la
señora JACQUELIN HERNÁNDEZ POTES, conservando ambos padres la patria
potestad.
QUINTO: En caso de oposición se condene en costas al demandado.
SEXTO: Se ordene la inscripción de la sentencia (…).
SEPTIMO: Se ordene la expedición de las copias (…).

Las anteriores pretensiones de la demanda, se encuentran fundamentada en los


hechos que fueron traídos a conocimiento del despacho por medio del libelo genitor
(fl. 3) y que fueran aclarados por medio de escrito subsanatorio visible a folio 12

II. ACTUACION PROCESAL

Mediante auto calendado 10 de diciembre de 2009 (fl. 15), se admitió la demanda


que nos ocupa, ordenándose notificar al extremo pasivo el auto admisorio de la
misma y correrle traslado del escrito petitorio. De esta providencia recibieron
notificación los agentes del Ministerio Público y la Defensoría Pública adscritos al
despacho. Al demandado se le tuvo por vinculado bajo la modalidad de notificación
por conducta concluyente; en la misma oportunidad (fl. 31), se le concedió el
amparo de pobreza de que trata el art. 160 del C.P.C., nombrándosele abogado de
oficio, quien aceptó el cargo (fl. 62), se notificó personalmente (fl. 61) y dentro del
término legal no contestó la demanda (fl. 64).

Para el 20 de enero de 2011 a las 08:30 a.m., se programó la diligencia de que


trata el art. 432 del C. de P. C., fecha y hora en la cual se levantó el acta visible a
folios 67 a 76, la cual da cuenta del desarrollo de la audiencia de trámite hasta la
etapa de instrucción del proceso (práctica de algunas pruebas), siendo suspendido
el adelantamiento de la misma para el día 07 de febrero hogaño, data en la que se
culminó la práctica probatoria y se recaudaron los alegatos conclusivos de las
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partes; en ésta última fase, la parte actora pidió el favorecimiento de sus


pretensiones por considerar probados los presupuestos fácticos y jurídicos de las
mismas, por el contrario, el representante judicial del demandado pidió se cerrara el
triunfo a las pretensiones basadas en las causales 2 y 3 por cuanto, en su criterio,
entre la fecha de ocurrencia de los hechos en que éstas se soportan y la fecha de
presentación de la demanda se encuentra superado el límite temporal establecido
por el art. 10 de la ley 25/92.

Para demostrar los hechos en que se fundamentan las pretensiones, la parte actora
solicitó tener como pruebas las documentales aportadas con la demanda, y que
para efectos probatorios dentro del presente asunto, reúnen los requisitos legales
establecidos por las normas rectoras de la materia, esto es: la fotocopia autenticada
tomada del original del registro civil de matrimonio celebrado por los extremos de la
litis (fl. 4), fotocopia autenticada de los registros civiles de nacimiento de los hijos
habidos dentro del matrimonio de marras (fl. 5 a 7).

También se solicitó como prueba con la presentación de la demanda, la declaración


de VANESSA PERNETT, NUVIA POTES, ANDREA MARCELA CORTES, DIGNA MARÍA
GARCÍA, ALEXANDER RAMÍREZ y CARLOS ARTURO CELIS, haciéndose únicamente
presentes los señores MARCELA CORTES HERNANDEZ, CARLOS ARTURO CELIS,
NUBIA POTES, quienes manifestaron:

MARCELA CORTES HERNANDEZ, prima de la demandante, dijo –sin precisar fechas-


que dos años atrás, aproximadamente, presenció una discusión entre los consorte
en litigio, en el cual el demandado estaba golpeando contra la pared a la
demandante; agregó que, según le comentó la señora “CARMELITA”, una vez el
pasivo fue por los niños y que llevó policía aduciendo que los menores estaban solos
cuando la realidad era que la mencionada señora estaba colgando la ropa. Dijo que
la señora JACQUELIN HERNÁNDEZ POTES trabaja en Tigo de 8 a.m. a 6 p.m. y
luego se va para clase en la universidad, que a las 6 p.m. la señora CARMELITA se
va y los niños quedan solos hasta que la progenitora regresa a casa. Expuso que,
según le ha dicho la actora, el demandado no aporta nada, que a ella no le gusta la
relación de padres con los hijos. Tras ser preguntada, dijo que el padre no les da
nada a sus hijos, según le ha dicho la demandante; que ha visto cuando aquél llega
a recoger los niños cada ocho días, los fines de semana. Más adelante expuso que
desde agosto de 2007 el demandado no vive más junto al demandante. Luego, hizo
alusión a unos hechos que le fueron contados por la mamá de la demandante,
según los cuales, por un lado, en una ocasión el señor JAVIER ANDRÉS ARBELÁEZ
MÁRQUEZ golpeó el rostro y el cuello de la activa, y por otro, en diferente
oportunidad, aquél llamó a ésta por teléfono y le insultó.

CARLOS ARTURO CELIS GÓMEZ, quien dijo ser “amigo de toda la familia” de la
demandante, dijo no haber visitado sino en una única oportunidad la casa de
habitación del matrimonio ARBELÁEZ – HERNÁNDEZ hace como 4 o 5 años atrás de
su declaración; dijo saber que los esposos no convivían actualmente, y desde el año
2007, por cuanto tal información le había sido entregada por la progenitora de la
demandante. Respecto de las demás preguntas que se le hicieron dijo conocer las
respuestas por haberle sido informadas por la madre de la activa y no por haber
presenciado directamente lo relatado.
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NUBIA POTES DONNEYS, quien dijo ser abuela materna de la demandante, expuso
que en el mes de diciembre de 2009 fue junto con la actora a la casa del pasivo a
recoger los niños y éste salió por la ventana y le gritó improperios; dijo que el
matrimonio de la referencia se había separado de hecho desde el año 2007 - sin
recordar la fecha exacta- con ocasión de unas agresiones físicas propinadas por el
demandado a la demandante. Dijo que JAVIER ANDRÉS ARBELÁEZ MÁRQUEZ no
aporta para la manutención de sus hijos y que lo sabe porque ha visto que la
responsable que cubrir tales rubros ha sido su nieta, la señora JACQUELIN
HERNÁNDEZ POTES, incluso le ha ayudado económicamente en tal carga. Respecto
de la convivencia de los involucrados en el litigio dijo que éstos ya no sostienen
relaciones, que cuando él la llama o cuando va por los niños es muy agresivo.
Finalmente, dijo que los niños son llevados por su progenitora al colegio en las
mañanas, luego de lo cual ésta se dirige a su trabajo; en la tarde, los recoge la
señora CARMELA (cuyo nombre, según se informó, es MARÍA DEL CARMEN
MENDOZA), quien está con ellos hasta las 7 de la noche; finalmente, la madre de
los niños, después de su trabajo va a estudiar y arriba al hogar sobre las 10 p.m.

De oficio fue decretado el testimonio de MARÍA DEL CARMEN MENDOZA y el


interrogatorio de parte a la actora, señora JACQUELIN HERNÁNDEZ POTES.

La señora MARÍA DEL CARMEN MENDOZA, quien dijo ser empleada de la


demandante, expuso trabajar para ésta desde la 1 p.m. hasta las 8 p.m., cuando
llega a la casa. Dijo que trabaja en la casa desde hace 4 años, aproximadamente, y
que ha visto que el señor JAVIER ANDRÉS ARBELÁEZ MÁRQUEZ va por los niños y
que lo hace sin permiso de JACQUELIN HERNÁNDEZ POTES, por lo que la
declarante se opone siendo insultada por el demandado. Dijo que cuando llegó a
trabajar a la casa los esposos ya no vivían juntos y que hasta la fecha no se ha
cambiado tal situación, que nunca los ha visto convivir y que el demandado vive con
los papás, aduciendo saber esto último por haber ido a la casa de éstos en
diciembre de 2010. Esgrimió no saber la cuantía de los gastos generados por los
menores de edad, sin embargo contó que la progenitora paga la cuota de la casa,
los recibos de servicios públicos, los tratamientos médicos, el vestuario; manifestó
que la bisabuela les ayuda con paseos y con llevarlos al médico. Aclaró que desde el
23 de agosto de hace tres años empezó a trabajar con la señora JACQUELIN
HERNÁNDEZ POTES, que no conoce el motivo de la separación, que los esposos en
conflicto estaban pagando conjuntamente los gastos del hogar, pero luego tal
responsabilidad la asumió la demandante, esto sin aducir fuente de conocimiento en
su dicho. Agregó que la relación del padre con sus hijos en buena porque los lleva a
pasear.

Con el interrogatorio de parte de la demandante, se hizo relación a la totalidad de


gastos que se generan para la manutención de los hijos comunes (fl. 69 y 70), así
mismo, se arrimó como elementos de sustento a los dichos de la deponente la
documental que obra a folios 77 a 91.

A la fecha, se encuentra el proceso para determinación de fondo que resuelva las


pretensiones de la demanda, lo que se hará previas las siguientes,
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III. CONSIDERACIONES

Se encuentran presentes todos y cada uno de los presupuestos procesales exigidos


por la doctrina y la jurisprudencia para decidir válida y eficazmente sobre lo
demandado. Teniendo en cuenta la naturaleza del proceso, el domicilio de las
partes, y el reparto realizado por la oficina judicial, éste Juzgado es el competente
para conocer este proceso. De otro lado, no se avizora causal de nulidad que
invalide en todo o en parte lo hasta aquí actuado.

CAUSALES ALEGADAS Y DESARROLLO JURISPRUDENCIAL


CAUSALES OBJETIVAS Y SUBJETIVAS

De acuerdo a lo planteado por la Corte Constitucional en la sentencia C-821 de


2005 se plantea que las causales de divorcio pueden ser clasificadas en dos grupos:
subjetivas o culpabilistas y objetivas o no culpabilistas.

“Al primer grupo, a las subjetivas, pertenecen aquellas causales que se deben a
faltas dolosas o culposas cometida por uno de los cónyuges, y que permiten al
cónyuge inocente invocar la disolución del vínculo a la manera de una censura para
el esposo culpable. En estos casos el divorcio lo genera el incumplimiento de una
obligación matrimonial, por lo que únicamente cabe la disolución cuando existe un
cónyuge inocente -víctima- y otro culpable -responsable de la infracción-. Del
segundo grupo, las objetivas, hacen parte aquellas causales concebidas como una
solución o remedio a situaciones que resultan insostenibles entre los cónyuges y
que conllevan la ruptura del matrimonio. Tratándose de las causales objetivas, en
ellas no se busca censurar el comportamiento irregular de uno de los cónyuges,
simplemente por cuanto éste no se ha dado, no ha existido. En realidad ninguno de
ellos ha incurrido en falta”.

Igualmente señaló la Corporación antes aludida que “…las causales subjetivas, son,
por su propia naturaleza, de origen contencioso pues para obtener la disolución del
vínculo, el cónyuge inocente debe entrar a demostrar ante el juez competente que
el esposo culpable incurrió en la falta alegada y descrita en la ley, debiendo el
operador jurídico valorar el hecho para definir si hay lugar a la disolución del
vínculo. No ocurre lo mismo frente a las causales objetivas, pues éstas se pueden
invocar en forma conjunta o separadamente por los consortes sin perseguir una
declaración de responsabilidad, es decir, sin que se disponga sobre la culpabilidad
de uno y la inocencia del otro”.

SEGUNDA CAUSAL: El grave e injustificado incumplimiento por uno de los cónyuges


de los deberes que la ley les impone como tales y como padres.

La actora fundamenta sus pretensiones en la causal de que trata el numeral 2º del


artículo 154 del Código Civil modificado por la Ley 25 de 1992 artículo 6°, lo que se
traduce en: “El grave e injustificado incumplimiento por parte de alguno de los
cónyuges, de sus deberes de marido o de padre y de esposa o de madre”.

Respecto al grave e injustificado incumplimiento de las obligaciones de esposo y


padre que se le endilga al demandado, deberá comprobarse si efectivamente ha
incumplido con las obligaciones señaladas en la ley para el logro de los fines
matrimoniales, para luego verificar si tales omisiones tienen el carácter de graves y
no existe razón alguna que las justifique.
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Sobre las obligaciones matrimoniales, la Corte Suprema de Justicia – Sala de


casación civil- en sent., enero 31/85 señaló: “Con la celebración del matrimonio,
como se sabe, nacen para los contrayentes una serie de obligaciones recíprocas,
que se sintetizan en los deberes de: a) cohabitación, o compromiso de vivir bajo un
mismo techo, que implica claro está, el don de sus cuerpos; b) socorro, entendido
como el imperativo de proporcionarse entre ellos lo necesario para la congrua
subsistencia, como las de los hijos que llegaren a procrear; c) ayuda, traducida en
el recíproco apoyo intelectual, moral y afectivo, que deben brindarse los cónyuges
en todas las circunstancias de la vida que se extiende a la prole, y d) fidelidad,
interpretada como la prohibición de sostener relaciones íntimas por fuera del
matrimonio(…)

El Artículo 10° de la Ley 25 de 1.992, que modificó el contenido del art. 6° de la ley
1ª de 1976 –que a su vez modificó el art. 156 del Código Civil-, estableció el
fenómeno de la caducidad, señalando según la causal un plazo determinado para
que el cónyuge inocente ejerza el derecho a demandar; no obstante ello, por medio
de sentencia C-985 de 2010, la H. Corte Constitucional declaró exequible la frase “y
dentro del término de un año, contado desde cuando tuvo conocimiento de ellos
respecto de las causales 1ª y 7ª o desde cuando se sucedieron, respecto a las
causales 2ª, 3ª, 4ª y 5ª” contenida en el artículo 10 de la Ley 25 de 1992, bajo el
entendido que los términos de caducidad que la disposición prevé
solamente restringe en el tiempo la posibilidad de solicitar las sanciones
ligadas a la figura del divorcio basado en causales subjetivas (énfasis fuera
del original).

Quiere decir lo anterior, que el divorcio del matrimonio civil o la cesación de los
efectos civiles del matrimonio religioso puede ahora demandarse sin parar mientes
en la época en que hayan tenido lugar las circunstancias de hecho de las causales
2ª, 3ª, 4ª y 5ª, según sean alegadas, en comparación con la fecha en que se
presente la demanda, pues tal reflexión sólo será talanquera en caso de examinarse
la proposición de pretensiones de carácter sancionatorio que se desprendan del
decreto principal.

Sin perjuicio de lo precedentemente expuesto, sea del caso aclarar que respecto de
la causal 2ª del art. 156 del estatuto civil ningún término de caducidad podría
predicarse, toda vez que las obligaciones que se imponen a los cónyuges y padres
son de tracto sucesivo y deben cumplirse día a día, y solamente, puede empezarse
a contar el término de caducidad sobre las mismas, una vez haya cesado el
incumplimiento alegado, y según se aclaró, restringido tal cómputo para las
pretensiones de impronta sancionatoria.

TERCERA CAUSAL: Los ultrajes, el trato cruel y los maltratamientos de obra.

La causal de que trata el numeral 3º del artículo 154 del C.C., modificado por el
artículo 6º de la ley 25 de 1992, esto es, el ultraje, trato cruel y maltratamiento de
obra de los cuales es víctima el cónyuge que demanda de cesación de efectos civiles
o el divorcio vincular del matrimonio civil, para que se configure la misma, no hace
falta que se presenten las tres conductas descritas, basta que se dé por probada
una sola de ellas para acceder a las pretensiones de la parte demandante;
igualmente, tampoco es necesario para su configuración la reiteración del trato
cruel, ultraje o maltratamiento de obra, pues con la verificación de una sola de
estas en un momento temporal, se fundamenta con suficiencia la pretensión de
quien la sustenta.
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El Artículo 10° de la Ley 25 de 1.992, que modificó el contenido del art. 6° de la ley
1ª de 1976 –que a su vez modificó el art. 156 del Código Civil-, estableció el
fenómeno de la caducidad, señalando según la causal un plazo determinado para
que el cónyuge inocente ejerza el derecho a demandar; no obstante ello, por medio
de sentencia C-985 de 2010, la H. Corte Constitucional declaró exequible la frase “y
dentro del término de un año, contado desde cuando tuvo conocimiento de ellos
respecto de las causales 1ª y 7ª o desde cuando se sucedieron, respecto a las
causales 2ª, 3ª, 4ª y 5ª” contenida en el artículo 10 de la Ley 25 de 1992, bajo el
entendido que los términos de caducidad que la disposición prevé
solamente restringe en el tiempo la posibilidad de solicitar las sanciones
ligadas a la figura del divorcio basado en causales subjetivas (énfasis fuera
del original).

Quiere decir lo anterior, que el divorcio del matrimonio civil o la cesación de los
efectos civiles del matrimonio religioso puede ahora demandarse sin parar mientes
en la época en que hayan tenido lugar las circunstancias de hecho de las causales
2ª, 3ª, 4ª y 5ª, según sean alegadas, en comparación con la fecha en que se
presente la demanda, pues tal reflexión sólo será talanquera en caso de examinarse
la proposición de pretensiones de carácter sancionatorio que se desprendan del
decreto principal.

OCTAVA CAUSAL: la separación de cuerpos, judicial o de hecho, que haya


perdurado por más de dos años.

La parte demandante fundamenta sus pretensiones en la causal de que trata el


numeral 8° del artículo 154 del Código Civil modificado por la Ley 25 de 1992
artículo 6°, lo que se traduce en: “la separación de cuerpos, judicial o de hecho,
que haya perdurado por más de dos años”.

Respecto de la causal del numeral 8° antes mencionada, la jurisprudencia ha sido


uniforme y reiterada en sostener que no se trata de aquellas causales de tipo
culpabilista; por el contrario, se trata de una causal especial y objetiva que persigue
resolver una situación matrimonial en donde de suyo ya no se dan los fines del
matrimonio.

Es de la esencia de la vida matrimonial el convivir, pues es en esa cotidianidad


donde se desarrollan los objetivos del matrimonio y por ende de la familia como
elemento natural y fundamental de la sociedad. Es en la armonía de esa comunidad
donde es viable la realización afectiva del ser humano individualmente considerado
y de la pareja como tal.

El matrimonio donde no existe convivencia por espacio superior a dos años, pierde
relevancia y eficacia en el logro de sus fines y no deja de ser una pantomima
irracional que exige sin eufemismo alguno adecuar a la realidad.

Es así como únicamente debe comprobarse si efectivamente los esposos se


encuentran físicamente separados de cuerpos, que esta separación haya perdurado
por un espacio superior a los dos (2) años y que en este lapso no se hubiere
producido reconciliación alguna entre éstos.

ANÁLISIS DE LAS PRUEBAS

En esta etapa probatoria, al cónyuge que alegó la causal le corresponde la carga de


la prueba, quedando para el otro, si no lo acepta, igualmente probar sus dichos
(Artículo 177 del C.P.C.).
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Con la fotocopia autenticada tomada del original del registro civil de matrimonio que
aparece a folio cuatro (4) del expediente se encuentra acreditado la aptitud procesal
con la que concurren los extremos procesales, cual es la condición de cónyuges.
Aunado a ello, aparece que como hijos matrimoniales nacieron ANYELA VANESSA,
GABRIEL NICOLÁS y JULIÁN ANDRÉS ARBELÁEZ HERNÁNDEZ (fl. 5 a 7), todos ellos
menores de edad, razón por la cual, de decretarse la pretensión principal habrá
lugar a hacer los pronunciamientos de que trata el numeral 4° del art. 444 del
Código de Procedimiento Civil.

Estando limitado el marco probatorio a la demostración de las causales de cesación


de efectos civiles del matrimonio religioso invocadas, se analizará la certeza de su
ocurrencia, de las pruebas arrimadas a estas diligencias, respecto de las cuales para
su práctica se requiere la colaboración de las partes y sus apoderados.

Para realizar el análisis del caso sub judice en parangón con las exigencias legales
para el favorecimiento de las pretensiones incoadas, procede el despacho a
puntualizar qué circunstancias fácticas quedaron probadas:

En primer lugar, sea del caso manifestar que lo depuesto por la demandante en su
interrogatorio de parte no puede ser tenido en cuenta como acicate de análisis por
cuanto, en desarrollo del principio de derecho probatorio, según el cual a nadie le es
permitida la construcción de su propia prueba, conculcaría el despacho tal directriz
si diera mérito probatorio a lo dicho por la interesada en que se favorezcan las
pretensiones basadas en sus planteamientos.

Ahora, en segundo lugar, de los dichos recaudados y que se sumariaran en líneas


anteriores, analizados individualmente y en conjunto quedó demostrado que: 1.
MARCELA CORTES HERNÁNDEZ presenció un hecho de violencia por parte del
demandado en la persona de la actora dos años atrás de su declaración, que sabe
que el progenitor recoge a los hijos comunes cada ocho días pues lo ha visto; todo
lo demás que contó no tiene asidero en cuanto a la fuente de su conocimiento pues
en algunos casos no pudo manifestar la proveniencia de sus afirmaciones y en otras
los soportó en haberlos escuchados de terceras personas, lo que la hace testigo de
oídas, que como es bien sabido, poca o ninguna fuerza probatoria comportan. 2.
CARLOS ARTURO CELIS GÓMEZ no puede dar cuenta de las circunstancias
familiares del núcleo ARBELÁEZ – HERNÁNDEZ pues su fuente del dicho es lo
narrado por la madre de la actora y no ha presenciado nada de lo contado; así, el
mérito que pueda comportar este declarante es menor o igual a cero. 3. NUBIA
POTES DONNEYS sabe que el matrimonio de marras está separado de hecho desde
2007, a la vez que dio cuenta que es la actora quien sufraga los gastos domésticos;
el valor probatorio de tales aseveraciones es considerable teniendo en cuenta el
nexo familiar, la cercanía con el núcleo familiar estudiado pues apoya a sus
parientes en diversas formas lo que le permite estar cerca a sus vidas y conocer sus
vicisitudes. 4. MARÍA DEL CARMEN MENDOZA, quien fuera mencionada por otros
deponentes fue decretada de oficio por el despacho, resultando ser bastante
conocedora de las circunstancias internas del hogar referido por cuanto hace más
de tres años trabaja en tal lugar, lo que le ha permitido conocer el desarrollo de la
relación matrimonial y la parental – filial, quedando verificado que la pagadora de
las obligaciones de manutención es la demandante, que ésta y su demandado no
viven juntos desde la época en que la declarante principiara a laborar en la casa de
habitación de la señora HERNÁNDEZ y los hijos comunes de ésta con el señor
ARBELÁEZ. Las declaraciones recaudadas, se aprecia por el despacho, fueron
vertidas sin que se tratara de favorecer a ninguno de los implicados sino sólo con el
objetivo de poner en conocimiento del estrado las circunstancias de tiempo, modo y
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lugar en que ha devenido la relación matrimonial investigada y la


consecuencialmente existente entre padres e hijos.

Sentado lo anterior, se pasa a revisar qué causales tienen vocación de prosperidad


por haberse demostrado sus presupuestos mínimos, así:

En primer lugar, frente a la causal del grave e injustificado incumplimiento de los


deberes de padre y esposo, imputados al demandado, véase cómo el principal de
los deberes de cónyuge ha sido descuidado por el pasivo, pues quedó probado que
desde un tiempo atrás –acá no es relevante establecer cuánto- no convive con su
consorte, lo que impide la realización de varios de los fines del matrimonio, como la
cohabitación, la prestación mutua de cuerpos, la solidaridad y apoyo en todas las
situaciones del ciclo vital, además que tal separación de hecho se torna grave e
injustificada pues el encargado de excusar tal situación, esto es, el demandado,
ninguna actividad desplegó en dicho sentido; así, sería suficiente reflexión para
acceder a la cesación de efectos civiles de matrimonio religioso por la causal
explorada, sin embargo, también se acusa al demandado de abandonar sus
obligaciones paterno-filiales, de las cuales sólo se logró verificar honra la de visitar
a sus descendientes, espacios éstos en los cuales, se presume, ejerce crianza,
educación y formación a los menores de edad, mas no quedó evidenciado su
cumplimiento de la obligación alimentaria, habiéndose tenido que hacer cargo de la
misma la progenitora, e incluso, la familia materna extensa. Dicho lo anterior, se
abrirá a la prosperidad la pretensión de declarar la cesación de los efectos civiles de
matrimonio religioso con base en la causal segunda del art. 154 del Código Civil.

En segundo lugar, frente a la causal tercera, de las pruebas practicadas únicamente


dos elementos dan cuenta de la misma, sin embargo se pasa a analizar el mérito
probatorio de los mismos en cuando a su conducencia, pertinencia y utilidad; por un
lado, el informe técnico médico legal de lesiones no fatales, del cual se arrimó copia
al carbón y que proveniente de un ente público, reúne los requisitos formales del
art. 254 del C.P.C., empero lo sentado, no puede tenerse este documento como
demostrativo de las agresiones físicas que se achacan al demandado pues allí la
interesada en el divorcio es quien dice que el agresor fue el ahora psivo, aunado a
que la actora expresó que nunca presentó la denuncia por violencia intrafamiliar con
base en la cual la autoridad competente hubiera determinado el acaecimiento o no
de los hechos; por otro, la señora MARCELA CORTES HERNANDEZ en su declaración
dio cuenta de haber presenciado una discusión en la cual el demandado golpeó
contra la pared a la demandante, y si bien no recordó la fecha, recordando las
consideraciones explayadas en cuanto a la caducidad de la causal tal circunstancia
es irrelevante, resultando suficiente la verificación del hecho de violencia. En ese
entendido, como quiera que la versión de la testigo presencial de la agresión
corporal es imparcial y presta mérito probatorio para el despacho, se tendrá por
probada la causal tercera del art. 154 del C.P.C. y con base en esta se accederá a la
cesación de efectos civiles demandada respecto del matrimonio de marras.

Como elemento común de análisis a los dos anteriores apartes y en coherencia con
lo allí anotado, se declarará como cónyuge culpable de la cesación de efectos civiles
de matrimonio religioso al demandado, señor JAVIER ANDRÉS ARBELÁEZ
MÁRQUEZ.

Sin perjuicio de lo anterior, y en tercer lugar, respecto de la causal octava del art.
154 del C.C., quedó plenamente demostrado que los consortes del asunto
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referenciado han superado con creces los dos años mínimos de separación de facto
que la ley contempla como circunstancia objetiva para el decreto de la cesación de
efectos civiles del matrimonio religioso; así las cosas, fuerza es concluir que el
despacho accederá al decreto deprecado con base en la causal examinada. Como
quiera que esta causal es de naturaleza objetiva, según se vio, el despacho no para
mientes en las circunstancias que llevaron a la separación de los cónyuges desde
una óptica subjetivista de culpabilidad.

En coherencia con lo anteriormente reflexionado, se declarará en disolución y en


estado de liquidación la sociedad conyugal habida con ocasión del matrimonio
religioso cuyos efectos civiles se hacen cesar con esta providencia.

Según se anotó, entra el despacho a establecer el régimen jurídico de la


descendencia común, así:

a. PATRIA POTESTAD Y CUSTODIA Y CUIDADO PERSONAL DE LOS MENORES


DE EDAD ANYELA VANESSA, GABRIEL NICOLÁS y JULIÁN ANDRÉS
ARBELÁEZ HERNÁNDEZ

Continuará en cabeza de ambos progenitores, quienes deben avenirse al


cabal cumplimiento de los deberes que como tales se les exige constitucional
y legalmente.

b. TENENCIA Y VISITAS DE LOS MENORES DE EDAD ANYELA VANESSA,


GABRIEL NICOLÁS y JULIÁN ANDRÉS ARBELÁEZ HERNÁNDEZ

La tenencia de los menores de edad mencionados continuará en cabeza de la


progenitora y a favor del progenitor se seguirán desarrollando las visitas de
forma libre, como se vienen dando, observando siempre el mejor bienestar y
estabilidad emocional de los descendientes.

c. ALIMENTOS DE LOS MENORES DE EDAD ANYELA VANESSA, GABRIEL


NICOLÁS y JULIÁN ANDRÉS ARBELÁEZ HERNÁNDEZ

Si bien en la declaración de parte de la progenitora se hizo relación a los


gastos de los menores y para soportarlos se arrimaron algunos documentos,
es preciso aclarar que la capacidad económica del señor JAVIER ANDRÉS
ARBELÁEZ MÁRQUEZ no se verificó dentro de las presentes diligencias, lo
que obliga al despacho, en aplicación del art. 129 del Código de la Infancia y
la Adolescencia, a fijar como cuota alimentaria a cargo del progenitor y a
favor de los hijos menores de edad ANYELA VANESSA, GABRIEL NICOLÁS y
JULIÁN ANDRÉS ARBELÁEZ HERNÁNDEZ la suma equivalente al cincuenta
por ciento (50%) del valor correspondiente a un (1) salario mínimo mensual
legal vigente; éste valor deberá consignarlo el obligado alimentante a
nombre de la señora JACQUELIN HERNÁNDEZ POTES en su calidad de
representante legal de los alimentarios en la cuenta que para el efecto tiene
este despacho en la División de Depósitos Judiciales y por cuenta del proceso
de la referencia.

Se condenará en costas al extremo demandado, en atención a la prosperidad de las


pretensiones de la demanda.
Divorcio Vincular de Matrimonio Civil
Rad. 1327 – 2009

En mérito de lo expuesto EL JUZGADO VEINTIUNO DE FAMILIA DE BOGOTA D.C.,


administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley

IV. RESUELVE:

PRIMERO: DECRETAR LAS CESACIÓN DE LOS EFECTOS CIVILES DEL MATRIMONIO


RELIGIOSO celebrado entre los señores JACQUELIN HERNÁNDEZ POTES y JAVIER
ANDRÉS ARBELÁEZ MÁRQUEZ, con base en las consideraciones de esta providencia.

SEGUNDO: DECLARAR como cónyuge culpable al demandado, señor JAVIER


ANDRÉS ARBELÁEZ MÁRQUEZ, respecto de las causales segunda y tercera del art.
154 del Código Civil, de conformidad con la parte motiva de la sentencia.

TERCERO: DECLARAR disuelta y en estado de LIQUIDACIÓN LA SOCIEDAD


CONYUGAL conformada por el hecho del matrimonio, liquidación que se adelantará
de conformidad con la ley.

CUARTO: ORDENASE registrar ésta providencia en el registro civil de nacimiento y


matrimonio de las partes y en el de varios. OFÍCIESE.

QUINTO: Respecto de los hijos comunes, establecer:

a. PATRIA POTESTAD Y CUSTODIA Y CUIDADO PERSONAL DE LOS MENORES


DE EDAD ANYELA VANESSA, GABRIEL NICOLÁS y JULIÁN ANDRÉS
ARBELÁEZ HERNÁNDEZ: Continuará en cabeza de ambos progenitores,
quienes deben avenirse al cabal cumplimiento de los deberes que como tales
se les exige constitucional y legalmente.

b. TENENCIA Y VISITAS DE LOS MENORES DE EDAD ANYELA VANESSA,


GABRIEL NICOLÁS y JULIÁN ANDRÉS ARBELÁEZ HERNÁNDEZ

La tenencia de los menores de edad mencionados continuará en cabeza de la


progenitora y a favor del progenitor se seguirán desarrollando las visitas de
forma libre, como se vienen dando, observando siempre el mejor bienestar y
estabilidad emocional de los descendientes.

c. ALIMENTOS DE LOS MENORES DE EDAD ANYELA VANESSA, GABRIEL


NICOLÁS y JULIÁN ANDRÉS ARBELÁEZ HERNÁNDEZ: En aplicación del art.
129 del Código de la Infancia y la Adolescencia y de acuerdo a las
consideraciones esgrimidas, FIJAR como cuota alimentaria a cargo del
progenitor y a favor de los hijos menores de edad ANYELA VANESSA,
GABRIEL NICOLÁS y JULIÁN ANDRÉS ARBELÁEZ HERNÁNDEZ la suma
equivalente al cincuenta por ciento (50%) del valor correspondiente a un (1)
salario mínimo mensual legal vigente; éste valor deberá consignarlo el
obligado alimentante a nombre de la señora JACQUELIN HERNÁNDEZ POTES
en su calidad de representante legal de los alimentarios en la cuenta que
para el efecto tiene este despacho en la División de Depósitos Judiciales y
por cuenta del proceso de la referencia.

SEXTO: Condénese en costas a la parte demandada.


Divorcio Vincular de Matrimonio Civil
Rad. 1327 – 2009

SÉPTIMO: Una vez en firme la presente providencia EXPÍDANSE copias auténticas


a las partes de esta decisión y a su costa.

QUEDAN LAS PARTES NOTIFICADAS EN ESTRADOS.

Se deja constancia que a la fecha y hora señaladas se hace presente la apoderada


de la parte demandante. No siendo otro el objeto de la presente se termina y firma
por quienes en ella intervinieron. QUEDAN LAS PARTES NOTIFICADAS EN
ESTRADOS.

La apoderada,

ELBA BEATRÍZ CAÑÓN VEGA

La Juez,

EDDY AMPARO VALBUENA RIVERA