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“La enfermedad del Alzheimer”

Alumno: Matías Achaval


Profesora: Constanza Bengoechea
Materia: Seminario
Curso: 5to. Ciencias Sociales

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Índice

Antecedentes históricos del mal de Alzheimer………………………………………….3

¿Qué significa la enfermedad de Alzheimer? ………………………….…….…………4

¿Qué causa la enfermedad de Alzheimer? ………………………………………………5

¿Cuáles son las etapas de la enfermedad?.........................................................................7

Fases de la enfermedad de Alzheimer………………………………………………….10

¿Cómo se diagnostica la enfermedad de Alzheimer?......................................................11

¿Cómo es el tratamiento para la enfermedad de Alzheimer?..........................................12

¿Cómo se puede prevenir el Alzheimer?........................................................................13

Glosario de términos y conclusión……………………………………………………14

Bibliografía……………………………………………………………………………..15

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Enfermedad de Alzheimer
Antecedentes históricos del mal de Alzheimer.
En una reunión de psiquiatras alemanes celebrada en 1906. Alois Alzheimer describió el
caso de una mujer de 51 años con pérdida severa de memoria, desorientación,
alteraciones de lenguaje e ideas paranoides, que murió cuatro años después en
un estado de severa demencia. En su autopsia se encontraron lesiones cerebrales
consistentes, con atrofia cerebral y presencia de cuerpos denominados seniles.
Comenzaba en este momento una apasionante historia, la descripción y preocupación
por una enfermedad que ha dado lugar a la mayor investigación sobre el funcionamiento
del sistema nervioso humano, y que fue denominada con el nombre de su descubridor,
la enfermedad de Alzheimer. Actualmente el diagnóstico de casos de demencia es diez
veces superior al detectado a principios de siglo. Diversos estudios en todo el mundo
han detectado que el crecimiento de la enfermedad corre en paralelo al envejecimiento
de las poblaciones, la mayor longevidad y el consecuente aumento de población mayor
de 65 años en un futuro inmediato provocará un importante problema socio-sanitario. Se
estima que en muy poco tiempo cada familia tendrá que convivir al menos con un
paciente afecto de demencia. El ingreso de pacientes en instituciones adecuadas
encarece su atención y los convierte en una carga difícil para la sociedad. Por lo que se
deberá adoptar nuevas fórmulas para una nueva aproximación racional a una situación
que ya ha sido denominada como auténtica epidemia del Siglo XX.
Podemos definir la enfermedad de Alzheimer como una situación en la que se producen
alteraciones de varias funciones mentales superiores y que produce una incapacidad
funcional en el ámbito social, en el trabajo e incluso dentro de la vida familiar. Hasta
hace pocos años se creía que la senilidad era la consecuencia natural e inevitable de la
edad. Sin embargo, desde 1977 los médicos a través de trabajos realizados, han visto
que el 10% de las personas mayores de 65 años sufren lesiones cerebrales orgánicas que
se relacionan con la senilidad; de estas lesiones el 75% se diagnosticaron como la
enfermedad de Alzheimer y el 25% restante se corresponde con alteraciones cerebrales
producidas por infartos múltiples. Sólo en E.E.U.U., hay alrededor de 2 millones de
enfermos de Alzheimer. En España, aunque no hay todavía un estudio epidemiológico
de la enfermedad, puede calcularse la incidencia de Alzheimer a partir de los
porcentajes indicados arriba y el número de personas mayores de 65 años. La persona
que padece una enfermedad de Alzheimer se encuentra totalmente indefensa
dependiendo de los medios familiares, sociales o médicos con los que cuenta la
sociedad en que vive.

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¿Qué significa la enfermedad de Alzheimer?
La enfermedad de Alzheimer (EA), también denominada demencia senil de tipo
Alzheimer (DSTA) o simplemente alzhéimer, es una enfermedad neurodegenerativa que
se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza en su
forma típica por una pérdida de la memoria inmediata y de otras capacidades mentales,
a medida que mueren las células nerviosas (neuronas) y se atrofian diferentes zonas del
cerebro. La enfermedad suele tener una duración media aproximada después del
diagnóstico de 10 años, aunque esto puede variar en proporción directa con la severidad
de la enfermedad al momento del diagnóstico.
La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia, es incurable y
terminal, y aparece con mayor frecuencia en personas mayores de 65 años de edad. Los
síntomas de la enfermedad como una entidad nosológica definida fueron identificados
por Emil Kraepelin, mientras que la neuropatología característica fue observada por
primera vez por Alois Alzheimer en 1906. Así pues, el descubrimiento de la enfermedad
fue obra de ambos psiquiatras, que trabajaban en el mismo laboratorio. Sin embargo,
dada la gran importancia que Kraepelin daba a encontrar la base neuropatológica de los
desórdenes psiquiátricos, decidió nombrar a la enfermedad alzhéimer en honor a su
compañero.
Por lo general, el síntoma inicial es la inhabilidad de adquirir nuevos recuerdos, pero
suele confundirse con actitudes relacionadas con la vejez o el estrés. Ante la sospecha
de alzhéimer, el diagnóstico se realiza con evaluaciones de conducta y cognitivas, así
como neuroimágenes, de estar disponibles. 9 A medida que progresa la enfermedad,
aparecen confusión mental, irritabilidad y agresión, cambios del humor, trastornos del
lenguaje, pérdida de la memoria de corto plazo y una predisposición a aislarse a medida
que declinan los sentidos del paciente. Gradualmente se pierden las funciones
biológicas, que finalmente conllevan a la muerte. El pronóstico para cada individuo es
difícil de determinar. El promedio general es de 7 años, menos del 3% de los pacientes
viven más de 14 años después del diagnóstico.
La causa del alzhéimer permanece desconocida, aunque las últimas investigaciones
parecen indicar que están implicados procesos de tipo priónico. Las investigaciones
suelen asociar la enfermedad a la aparición de placas seniles y ovillos neurofibrilares.
Los tratamientos actuales ofrecen moderados beneficios sintomáticos, pero no hay
tratamiento que retrase o detenga el progreso de la enfermedad. Para la prevención del
alzhéimer, se han sugerido un número variado de hábitos conductuales, pero no hay
evidencias publicadas que destaquen los beneficios de esas recomendaciones,
incluyendo la estimulación mental y la dieta equilibrada. El papel que juega el cuidador
del sujeto con alzhéimer es fundamental, aún cuando las presiones y la demanda física
de esos cuidados pueden llegar a ser una gran carga personal.
El Día Internacional del Alzheimer se celebra el 21 de septiembre, fecha elegida por
la OMS y la Federación Internacional de Alzheimer, en la cual se celebran actividades
en diversos países para concienciar y ayudar a prevenir la enfermedad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), realizó en 2015 su Primera Conferencia


Ministerial de la OMS sobre la Acción Mundial contra la Demencia

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¿Qué causa la enfermedad de Alzheimer?
Los científicos todavía no entienden completamente qué causa esta enfermedad, pero
está claro que se desarrolla debido a una compleja serie de eventos que ocurren en el
cerebro a través de un largo periodo de tiempo. Es probable que las causas incluyan
factores genéticos, ambientales y del estilo de vida. Debido a que las personas difieren
en cuanto a su composición genética y sus estilos de vida, la importancia de estos
factores para prevenir o retrasar esta enfermedad varía de persona a persona.

Lo fundamental sobre la enfermedad de Alzheimer

Los científicos están realizando estudios para aprender más sobre las placas, los ovillos
y otras características de la enfermedad. Actualmente pueden visualizar las placas
obteniendo imágenes de los cerebros de personas vivientes. También están explorando
los pasos más tempranos del proceso de la enfermedad. Los resultados de estos estudios
les ayudarán a entender las causas de la enfermedad.

Uno de los grandes misterios de la enfermedad de Alzheimer es por qué afecta


principalmente a los adultos mayores. Los estudios que investigan cómo el cerebro
cambia normalmente con la edad están esclareciendo esta pregunta. Por ejemplo, los
científicos están aprendiendo cómo los cambios en el cerebro relacionados a la edad
pueden perjudicar a las neuronas y contribuir a los daños del Alzheimer. Estos cambios
relacionados a la edad incluyen la atrofia (encogimiento) de ciertas partes del cerebro,
inflamación y la producción de moléculas inestables llamadas radicales libres.

Factores genéticos

En un número muy pequeño de familias, las personas desarrollan la enfermedad de


Alzheimer en la tercera, cuarta y quinta década de su vida. Muchas de estas personas
tienen una mutación, o cambio permanente, en uno de tres genes que han heredado de
uno de sus padres. Sabemos que estas mutaciones de los genes causan Alzheimer en
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estos casos de familia en los cuales la enfermedad aparece tempranamente. No todos los
casos en los cuales la enfermedad aparece tempranamente son causados por tales
mutaciones.

La mayoría de las personas que padecen de Alzheimer tienen el tipo llamado Alzheimer
de aparición tardía, la cual usualmente se desarrolla después de la edad de 60 años.
Muchos estudios han vinculado un gene llamado apolipoproteina E (APOE) a la
enfermedad de Alzheimer de aparición tardía. Este gene tiene varias formas. Una de
ellas, APOE 4, aumenta el riesgo de que una persona contraiga la enfermedad. Cerca de
un 40 por ciento de todas las personas que desarrollan Alzheimer de parición tardía son
portadoras de este gene. Sin embargo, ser portador de la forma APOE 4 del gene no
significa necesariamente que una persona desarrollará la enfermedad, y las personas que
no son portadoras de las formas APOE 4 del gene también pueden desarrollar la
enfermedad.

La mayoría de los expertos creen que hay genes adicionales que pueden influenciar de
alguna manera el desarrollo de Alzheimer de aparición tardía. Científicos alrededor del
mundo están buscando estos genes. Los investigadores han identificado variantes de los
genes SORL1, CLU, PICALM y CR1, los cuales pueden tener un rol en el riesgo de
desarrollar Alzheimer de aparición tardía. Para obtener más información sobre esta área
de investigación, consulte la hoja de información llamada Alzheimer’s Disease Genetics
Fact Sheet, disponible en inglés en
www.nia.nih.gov/alzheimers/publication/alzheimers-disease-genetics-fact-sheet.

Factores relacionados al estilo de vida

Una dieta nutritiva, la actividad física y la participación en situaciones y relaciones


sociales y en actividades mentalmente estimulantes son todos factores que pueden
ayudar a las personas a permanecer sanas. Los nuevos estudios sugieren la posibilidad
de que estos factores también pueden ayudar a reducir el riesgo de una declinación
cognitiva y de contraer la enfermedad. Los científicos están investigando las conexiones
entre la declinación cognitiva y ciertas condiciones vasculares y metabólicas tales
como las enfermedades cardiacas, los accidentes cerebrovasculares (derrames
cerebrales), la presión arterial alta, la diabetes y la obesidad. Entender estas relaciones y
comprobarlas en investigaciones clínicas puede ayudarnos a entender si la reducción de
ciertos factores de riesgo asociados con esas enfermedades también puede ayudar con la
enfermedad de Alzheimer.

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¿Cuáles son las etapas de la enfermedad?
Predemencia
Los primeros síntomas se confunden, con frecuencia, con la vejez o estrés en el
paciente. Una evaluación neuropsicológica detallada es capaz de revelar leves
dificultades cognitivas hasta 8 años antes de que la persona cumpla los criterios de
diagnóstico. Estos signos precoces pueden tener un efecto sobre las actividades de la
vida diaria. La deficiencia más notable es la pérdida de memoria, manifestada como la
dificultad de recordar hechos recientemente aprendidos y una inhabilidad para adquirir
nueva información. Dificultades leves en las funciones ejecutivas-atención,
planificación, flexibilidad y razonamiento abstracto— o trastornos en la memoria
semántica —el recordar el significado de las cosas y la interrelación entre los conceptos
— pueden también ser síntomas en las fases iniciales del alzhéimer. Puede
aparecer apatía, siendo uno de los síntomas neuropsiquiátricos persistentes a lo largo de
la enfermedad. La fase preclínica de la enfermedad es denominada por
algunos deterioro cognitivo leve, pero aún existe debate sobre si el término corresponde
a una entidad diagnóstica independiente o si, efectivamente, es la primera etapa de la
enfermedad.
Demencia inicial

La disminución en la destreza de la coordinación muscular de pequeños movimientos,


como el tejer, comienzan a aparecer en el paciente de Alzheimer en las fases iniciales de
la enfermedad.
Los síntomas en esta fase inicial van desde una simple e insignificante, pero a veces
recurrente, pérdida de memoria (como la dificultad en orientarse uno mismo en lugares
como calles al estar conduciendo el automóvil), hasta una constante y más persuasiva
pérdida de la memoria conocida como memoria a corto plazo, presentando dificultades
al interactuar en áreas de índole familiar como el vecindario donde el individuo habita.
Además de la recurrente pérdida de la memoria, una pequeña porción de los pacientes
presenta dificultades para el lenguaje, el reconocimiento de las percepciones —agnosia
— o en la ejecución de movimientos —apraxia— con mayor prominencia que los
trastornos de la memoria. El alzhéimer no afecta las capacidades de la memoria de la
misma forma. La memoria a largo plazo o memorias episódicas, así como la memoria
semántica o de los hechos aprendidos y la memoria implícita, que es la memoria del
cuerpo sobre cómo realizar las acciones (tales como sostener el tenedor para comer), se
afectan en menor grado que las capacidades para aprender nuevos hechos o el crear
nuevos recuerdos.
Los problemas del lenguaje se caracterizan, principalmente, por reducción
del vocabulario y disminución en la fluidez de las palabras, lo que conlleva a un
empobrecimiento general del lenguaje hablado y escrito. El paciente con alzhéimer
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suele ser capaz de comunicar adecuadamente las ideas básicas. También aparece torpeza
al realizar tareas motoras finas, tales como escribir, dibujar o vestirse, así como ciertas
dificultades de coordinación y de planificación. El paciente mantiene su autonomía y
sólo necesita supervisión cuando se trata de tareas complejas.
En esta etapa es frecuente que la persona se desoriente en la calle y llegue a perderse,
por lo que se recomienda tomar precauciones:

 Colocándole en la muñeca una pulsera con un número de teléfono de contacto.


 Avisando a los que conocen la situación, para que alerten a la familia en caso de
encontrar deambulando al enfermo de alzhéimer.
 Usando un localizador GPS para personas con alzhéimer, con el que la familia
siempre pueda saber dónde está. Existen localizadores por teleasistencia, en los que
el cuidador debe de llamar a una teleoperadora para saber la ubicación del enfermo
que lleva el dispositivo, y localizadores directos, en los que el cuidador tiene un
receptor con el que, pulsando un botón, ve en la pantalla un mapa y la posición
exacta de la persona enferma.
Demencia moderada
Conforme avanza la enfermedad, los pacientes pueden realizar tareas con cierta
independencia (como usar el baño), pero requerirán asistencia para tareas más
complejas (p. ej. ir al banco, pagar cuentas, etc.). Paulatinamente llega la pérdida de
aptitudes, como las de reconocer objetos y personas. Además, pueden manifestarse
cambios de conducta como, por ejemplo, arranques violentos incluso en personas que
jamás han presentado este tipo de comportamiento.
Los problemas del lenguaje son cada vez más evidentes debido a una inhabilidad para
recordar el vocabulario, lo que produce frecuentes sustituciones de palabras erróneas,
una condición llamada parafasia. Las capacidades para leer y escribir empeoran
progresivamente. Las secuencias motoras complejas se vuelven menos coordinadas,
reduciendo la habilidad de la persona para hacer sus actividades rutinarias. Durante esta
fase, también empeoran los trastornos de la memoria y el paciente empieza a dejar de
reconocer a sus familiares y seres más cercanos. La memoria a largo plazo, que hasta
ese momento permanecía intacta, se deteriora.

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El paciente con alzhéimer no muere por la enfermedad, sino por infecciones
secundarias, como una llaga de presión o úlcera de decúbito, lesiones que se producen
cuando una persona permanece en una sola posición por mucho tiempo.109
En esta etapa se vuelven más notorios los cambios en la conducta. Las manifestaciones
neuropsiquiátricas más comunes son las distracciones, el desvarío y los episodios de
confusión al final del día (agravados por la fatiga, la poca luz o la oscuridad), así como
la irritabilidad y la labilidad emocional, que incluyen llantos o risas
inapropiadas, agresión no premeditada e incluso resistencia a las personas a cargo de sus
cuidados. En el 30% aproximadamente de los pacientes aparecen ilusiones en el
reconocimiento de personas. También puede aparecer la incontinencia urinaria. Estos
síntomas estresan a los familiares y a las personas al cuidado del paciente y pueden
verse reducidos si se le traslada a un centro de cuidados a largo plazo.
Demencia avanzada
La enfermedad trae deterioro de la masa muscular, perdiéndose la movilidad, lo que
lleva al enfermo a un estado de encamamiento, la incapacidad de alimentarse a sí
mismo, junto a la incontinencia, en aquellos casos en que la muerte no haya llegado aún
por causas externas (infecciones por úlceras o neumonía, por ejemplo). El lenguaje se
torna severamente desorganizado, llegándose a perder completamente. A pesar de ello,
se conserva la capacidad de recibir y enviar señales emocionales. Los pacientes no
podrán realizar ni las tareas más sencillas por sí mismos y requerirán constante
supervisión, quedando así completamente dependientes. Puede aún estar presente cierta
agresividad, aunque es más frecuente ver extrema apatía y agotamiento.

Enfermedad de Enfermedad de Enfermedad de


Alzheimer muy Alzheimer leve a Alzheimer severa
temprana moderada

A medida que el Alzheimer avanza, los ovillos neurofibrilares se extienden


por todo el cerebro (señalados en azul). Las placas también se extienden
por todo el cerebro, empezando en la neocorteza. Cuando llega la fase
final, los daños se han extendido ampliamente y los tejidos del cerebro se
han encogido considerablemente.

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¿Cómo se diagnostica la enfermedad de Alzheimer?
El Alzheimer se puede diagnosticar de manera definitiva únicamente después de
ocurrida la muerte. El diagnóstico se hace vinculando la trayectoria clínica de la
enfermedad con un examen de los tejidos cerebrales y una patología durante una
autopsia. Pero los médicos ahora tienen varios métodos y herramientas que les ayudan a
determinar con bastante precisión si una persona que está teniendo problemas de la
memoria “posiblemente tiene Alzheimer” (la demencia puede ser debida a otra causa) o
“probablemente tiene Alzheimer” (no se encuentra otra causa que explique la
demencia). Para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer, los médicos hacen lo
siguiente:

 Preguntan sobre la salud general de la persona, sus problemas médicos previos y


su capacidad para realizar actividades diarias, y sobre cambios en el
comportamiento y en la personalidad.
 Realizan pruebas relacionadas a la memoria, a la capacidad de resolver
problemas, prestar atención y contar, y a las habilidades de lenguaje.
 Llevan a cabo pruebas médicas, tales como pruebas de sangre, orina y fluido
espinal.
 Efectúan gamagrafías del cerebro, tales como la tomografía computarizada
(TAC o CT en inglés), o las imágenes por resonancia magnética (IRM o MRI en
inglés).

Estas pruebas pueden ser repetidas para darles a los médicos información sobre cómo la
memoria de la persona está cambiando a través del tiempo.

El diagnóstico anticipado es beneficioso por varias razones. Obtener un diagnóstico


anticipado e iniciar el tratamiento en las etapas tempranas de la enfermedad puede
ayudar a preservar el funcionamiento de una persona desde meses hasta años, a pesar de
que el proceso subyacente de la enfermedad no puede ser cambiado. Obtener un
diagnostico anticipado también ayuda a las familias a planear para el futuro, hacer
arreglos de vivienda, ocuparse de asuntos financieros y legales, y desarrollar redes de
apoyo. Además, un diagnóstico anticipado puede brindar una mayor oportunidad para
que las personas se involucren en investigaciones clínicas. En investigaciones clínicas,
los científicos prueban drogas o tratamientos para determinar cuáles son los más
efectivos y para quiénes funcionan mejor.

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¿Cómo es el tratamiento para la enfermedad de
Alzheimer?
El Alzheimer es una enfermedad compleja y no existe una única “varita mágica” que
probablemente la pueda prevenir o curar. Por eso los tratamientos actuales se
concentran en varios aspectos diferentes, inclusive en ayudar a las personas a mantener
su funcionamiento mental, en manejar los síntomas relacionados al comportamiento, y
en desacelerar, retrasar o prevenir la enfermedad.

Cómo ayudar a las personas que padecen de la enfermedad de Alzheimer


a mantener su funcionamiento mental

Hay cuatro medicamentos aprobados por la Administración de Drogas y Alimentos de


los Estados Unidos (U.S. Food and Drug Administration) para el tratamiento del
Alzheimer. El donepezilo (Aricept®), la rivastigmina (Exelon®) y la galantamina
(Razadyne®) se usan para tratar el Alzheimer de grado leve a moderado (el donepezilo
también puede ser usado para le enfermedad de Alzheimer de grado severo). La
memantina (Namenda®) se usa para tratar el Alzheimer de grado moderado a severo.
Estas drogas funcionan regulando a los neurotransmisores (los agentes químicos que
transmiten mensajes entre las neuronas). Dichas drogas pueden ayudar a mantener las
habilidades relacionadas al pensamiento, a la memoria y al habla, y ayudar con ciertos
problemas del comportamiento. Sin embargo, estas drogas no cambian el proceso
subyacente de la enfermedad y es posible que solamente ayuden desde unos pocos
meses a unos pocos años.

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¿Cómo se puede prevenir el Alzheimer?
Ciertas actividades intelectuales, tales como el jugar ajedrez, así como las interacciones
sociales regulares, han sido asociadas en estudios epidemiológicos con un reducido
riesgo de contraer la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, no se ha encontrado aún
una relación causal.
Los estudios globales sobre las diferentes medidas que se pueden tomar para prevenir o
retardar la aparición de la enfermedad de Alzheimer han tenido resultados
contradictorios y no se ha comprobado aún una relación causal entre los factores de
riesgo y la enfermedad, ni se han atribuido a efectos secundarios específicos. Por el
momento, no parece haber medidas definitivas para prevenir la aparición del alzhéimer.
Varios estudios epidemiológicos han propuesto diversas relaciones entre ciertos factores
modificables, tales como la dieta, los riesgos cardiovasculares, productos farmacéuticos
o las actividades intelectuales entre otros, y la probabilidad de que en una población
aparezca el alzhéimer. Por ahora se necesitan más investigaciones y ensayos clínicos
para comprobar si estos factores ayudan a prevenirla.
Los componentes de una dieta mediterránea, que comprende frutas y vegetales,
pan, cebada y otros cereales, aceite de oliva, pescados y vino tinto, pueden reducir de
manera individual o colectiva el riesgo y el curso de la enfermedad de
Alzheimer. Varias vitaminas, tales como la vitamina B12, B3, C o el ácido fólico, parecen
estar relacionadas con una reducción del riesgo de alzhéimer. Sin embargo, otros
estudios han indicado que no tienen un efecto significativo en el desarrollo o el curso de
la enfermedad, además de que pueden causar efectos secundarios importantes.
La curcumina del curry ha mostrado en estudios del 2001 y 2007 cierta eficacia en la
prevención de daño cerebral en modelos de ratón.
Similares propiedades se comunicaron en 2010 y 2012 para ensayos en ratones de
la Withania somnifera (ashwagandha, ginseng indio).188 189
A pesar de que los riesgos cardiovasculares, como la hipercolesterolemia, hipertensión
arterial, la diabetes y eltabaquismo, están asociados a un mayor riesgo de desarrollo y
progresión del alzhéimer, las estatinas, que sonmedicamentos que disminuyen la
concentración de colesterol en el plasma sanguíneo, no han sido efectivas en la
prevención o mejoramiento del alzhéimer. Sin embargo, en algunos individuos, el uso a
largo plazo de los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) está vinculado con una
reducción de la probabilidad de padecerla. Otros fármacos y terapias, como el
reemplazo de hormonas en las mujeres, han dejado de ser aconsejadas como medidas
preventivas del alzhéimer. Se incluye también un reporte en 2007 que concluyó la falta
de evidencias significativas y la presencia de inconsistencias en el uso de ginkgo
biloba para mejorar los trastornos cognitivos.
Hay diferentes actividades intelectuales, como el jugar ajedrez,  la lectura, el
completar crucigramas o las interacciones sociales frecuentes, que parecen retardar la
aparición y reducir la gravedad del alzhéimer. El hablar varios idiomas también parece
estar vinculado a la aparición tardía de la enfermedad.
Otros estudios han demostrado que hay un aumento en el riesgo de la aparición del
alzhéimer con la exposición a campos magnéticos, la ingestión de metales, en particular
de aluminio, o la exposición a ciertos solventes. La calidad de algunos de estos estudios
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ha sido criticada, y otros estudios han concluido que no hay una relación entre estos
factores ambientales y la aparición del alzhéimer.

GLOSARIO DE TÉRMINOS:
Demencia: Síndrome mental orgánico que se caracteriza por un deterioro de la
memoria a corto y largo plazo, asociado a trastornos del pensamiento abstracto,
juicio, funciones corticales superiores y modificaciones de la personalidad. Todas estas
alteraciones son lo suficientemente graves como para interferir significativamente en las
actividades de relación, laborales o sociales.
Definición de función cognitiva: Es la habilidad de percibir, pensar y aprender,
funciones fundamentales del cerebro intacto. Una función cognitiva pobre imposibilita
la capacidad de una persona para llevar a cabo las acciones simples de la vida. No se
debe confundir el envejecimiento normal con el deterioro cognitivo de la demencia.
Fecalomas: Se denomina así a la formación de masas de heces duras y retenidas en el
intestino.
Fisioterapia Respiratoria: Consiste en un conjunto de técnicas físicas encaminadas a
prevenir, curar o estabilizar los síntomas asociados a las enfermedades respiratorias.
Incontinencia Urinaria: Enfermedad producida por el no poseer control sobre los
esfínteres. Hablamos de incontinencia urinaria (IU) cuando se pierde orina de forma
involuntaria y objetiva, produciéndose esto en un momento y lugar no adecuados, y en
cantidad o frecuencia suficiente como para que suponga un problema higiénico, social y
psíquico para la persona que la sufre, así como una posible limitación de su actividad y
relación.
Úlceras por decúbito: Llamadas también escaras, son lesiones que se producen debido
a la presión que sufre la piel en el enfermo encamado.
.- Escaras Secale Cornutum, son las escaras que aparecen en aquellas enfermedades que
obligan a permanecer en cama durante mucho tiempo, así como en pacientes
discapacitados; la piel que está en contacto directo con las superficies duras, presenta un
aspecto rugoso y seco; como la presión impide en cierta forma la fácil circulación en
éstas zonas, la piel llega a ulcerarse, formándose así la escara, lesión de difícil
cicatrización.

CONCLUSIÓN
Como ya estudiamos la demencia senil es un síndrome de carácter crónico y progresivo,
asociado a trastornos en múltiples funciones corticales superiores, incluyendo memoria,
pensamiento, orientación, comprensión, cálculo, capacidad de aprendizaje, lenguaje y
juicio, y con un nivel de conciencia claro. Estos trastornos de la función cognitiva están
comúnmente acompañados (y ocasionalmente precedidos) por deterioro del control
emocional y social, o de la motivación.
El hecho de que las personas que padecen la Enfermedad de Alzheimer se enfrenten
diariamente a la pérdida progresiva de la capacidad para llevar a cabo las actividades
habituales de la vida cotidiana, tiene un efecto importante sobre la calidad de vida de los
pacientes y de sus familiares. Si bien muchos pacientes con enfermedad de Alzheimer
viven en geriátricos la mayoría son cuidados por sus familias en el seno de
la comunidad. A medida que los pacientes se hacen menos independientes, recae una
mayor responsabilidad sobre el cuidador, quien a su vez está expuesto a un alto riesgo
de enfermedades físicas y psicológicas. Estos efectos adversos sobre los cuidadores
pueden acelerar la internación de los pacientes en instituciones geriátricas.
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A nivel mundial, existen 7–25 millones de personas que tienen enfermedad de
Alzheimer. Aproximadamente el 6% de la población mayor de 65 años de edad sufre de
enfermedad de Alzheimer lo que aumenta hasta aproximadamente el 30% de las
personas mayores de 85 años de edad.
A medida que aumenta la proporción de personas ancianas en la población, aumenta la
carga de la enfermedad de Alzheimer sobre los individuos, las familias de los pacientes
y la sociedad
Por todos estos motivos es una necesidad real e imperiosa capacitar al personal de
enfermería en esta área para poder hacer frente a esta pesadilla a la que cada día se
enfrentan nuestros ancianos y lógicamente todos sus familiares.

Bibliografía

"Vivir con la enfermedad de Alzheimer " Jacques Selmes y Micheline Antoine


Selmes. Edición en Español. Francia 2.000
"Cuadernos y apuntes de Enfermería". Jacques Selmes y Micheline Antoine Selmes.
Edición en Español. Francia 1.999
Manual Merck de Medicina. Décima Edición.
http://www.who.int.es/Alzheimer
http://www.terra.es/personal3/mcalbab/
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/002188.htm

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