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José Barros

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Este aviso fue puesto el 17 de noviembre de 2018.

José Barros

Información personal

Nombre de
José Benito Barros Palomino
nacimiento

Otros nombre
El compositor del río
s

Nacimiento 21 de marzo de 1915


El Banco, Magdalena.
El Banco (Colombia) 

Fallecimiento 12 de mayo de 2007


(92 años)
Santa Marta, Magdalena.
Santa Marta (Colombia) 

Nacionalidad

Familia

Hijos José, Sonia, Adolfo, Alberto, Alfredo, Abel,


Katiushka, Verushka y Boris.1

Información profesional

Ocupación Músico, compositor.


Años activo (1930 -2007)

Seudónimo El compositor del río

Géneros cumbia, porro, currulao, vallenato, pasillo, tango, bol
ero, etc.1

Discográfica Discos Fuentes y otros.

Artistas
Lucho Bermúdez, Pacho Galán
relacionados

[editar datos en Wikidata]

Sede de la Corporación festividades de la cumbia, Casa de José Barros en El Banco.

Foto del álbum familiar de la familia Barros Molano.


José Benito Barros Palomino (El Banco, Magdalena, 21 de marzo de 1915-
Santa Marta, 12 de mayo de 2007) fue un músico y compositor colombiano. 2
José Barros, compositor de La piragua, Navidad negra, El pescador, Momposina,
Las pilanderas, El gallo tuerto, El guere guere, La llorona loca, Carnaval, etc., es
reconocido como un maestro de la música popular colombiana del siglo XX en su
país natal. Compuso canciones en diferentes géneros
musicales: cumbia, porro, currulao, vallenato, pasillo, tango, bolero, etc.1

Índice

 1Biografía
 2Obra
 3La piragua
 4Véase también
 5Referencias

Biografía[editar]
José Benito Barros Palomino nació el 21 de marzo de 1915 en El Banco,
Magdalena. Sus padres fueron José María Barros Traviseido de nacionalidad
mexicana y ascendencia brasileña y portuguesa, y su madre Eustacia Palomino.
Su padre murió cuando José apenas había cumplido los tres años de edad; esto
hizo que su hogar estuviese marcado por una economía muy limitada. 3
Desde muy temprana edad José Barros y su hermano Adriano Barros, compañero
de aventuras infantiles, salieron a la calle en búsqueda de dinero para ayudar a
sostener a su familia.
Tenían una empresa de emboladores, cobraban 5 centavos al cura, al alcalde o al
telegrafista del pueblo, y cuando los tenían se iban a chicanear (presumir) al
teatro, a hacer sonar las monedas en los bolsillos.
En el libro Diez Juglares en su patio, escrito por Alberto Salcedo Ramos, se afirma
que ya a los diez años, José Barros, su hermano y un grupo de amigos, se
encontraban organizados para tocar en parrandas y cobraban 20 centavos por
intervención en tiple y guitarra.
Entrado diciembre, en la región de El Banco se realizaban cumbiones, en los
cuales “Benito”, como era llamado por sus amigos más cercanos, hacía parte con
sus colegas de estos tradicionales encuentros, acompañando a grupos
de tambora colombiana y de chandé. En estas ocasiones, también se retomaban
las danzas rituales de los indígenas de la región.
Cómo el mismo José Barros veía su propia formación musical:
La verdad es que yo me hice compositor mamando gallo (bromeando), lo único
que me interesaba era gozar yo solo, cuando creaba una canción. Después, la
mandaba a la porra. Se me olvidaba. Mis primeras canciones surgieron cuando
tenía doce años, pero yo ya no las recuerdo, sé que una se llama Corazón
sangrante y la otra Nena.
En su infancia, José Barros también fue acólito; se dice que era muy flojo para el
estudio y que las únicas tareas que hacía eran las de gramática; en la clase de
aritmética se la pasaba leyendo a Amado Nervo. Al parecer le importaba más
aprender la estructura de los versos que los demás quehaceres escolares, motivo
por el cual dejó la escuela en quinto de primaria.
Entrada su adolescencia, Benito era motivo de preocupación de sus hermanos
mayores, debido a que este se mostraba indiferente al trabajo. Oscar Barros su
hermano mayor, preocupado por esta situación, financió a su hermano para que
este iniciara un negocio; hizo que un hotel de la región le comprara gallinas
además de otros bienes, creyendo que, como José no quería estudiar ni trabajar,
tal vez podría ser un gran negociante. Pero con la llegada de su primera novia,
todo su capital fue derrochado y su negocio quedó atrás.
El no poder encontrar su propio lugar en El Banco hizo que José se aventurara a
partir lejos de su pueblo natal; ese día, sus hermanos mayores lo buscaban con
afán. Sin embargo él nunca pensó en comunicarse con su familia. Por esta razón
algunos años después de su partida, cuando en El Banco se referían a él, lo
llamaban “el difunto” hecho que producía gran dolor a su madre; su primer destino
fue Santa Marta, y allí nació su deseo de viajar a Argentina, el cual no pudo
cumplir, debido a que no poseía libreta militar motivo por el cual se enlistó en el
ejército.
Aun viviendo en un régimen disciplinario, Benito se las arreglaba para aprender a
tocar guitarra con un nuevo amigo: el soldado Jaime Gutiérrez; quien en las
noches el silencio del cuartel fue su compañero cuando escribía letras de boleros.
Por ese entonces el vallenato era un ritmo proscrito y el bolero era el ritmo en
furor. Por este motivo esta etapa de su producción se dedicó casi por completo a
este ritmo.
De su carrera militar sobresale que alcanzó el grado de sargento segundo y
durante su estancia de servicio se llevó a cabo la guerra con el Perú. Barros no
fue al frente de batalla debido a que cuando ya estaba listo para viajar, un amigo y
coterráneo suyo fue muerto en el Amazonas, hecho que lo hizo retractarse de ir al
combate. Al salir del cuartel, solo se llevó la guitarra de su amigo, el soldado
Gutiérrez, el cual se la dejó como recuerdo.
Su aventura apenas comenzaba, la siguiente parada fue Barrancabermeja, desde
su llegada conoció a músicos de la región e hizo su primer grupo musical.
Seguidamente, tomó la decisión de viajar a Segovia, atraído por la llamada fiebre
del oro, lugar que llamaba a todos los aventureros en busca de fortuna
procedentes de muchas partes del país. Benito también acudió a este llamado; fue
en estas minas donde compuso una canción con esta melancólica letra: “Qué será
lo que busca el minero/ en la oscuridad de la mina/ la muerte rápida o lenta/ o su
esperanza perdida/ acaso solo busca ilusiones y solo encuentra quimeras… ” .
Luego su espíritu aventurero lo llevó a Medellín. En esta ciudad tuvo que soportar
varias penurias, de las cuales surgen relatos como el que narra que para poder
sobrellevar el hambre, tuvo que robar una papa en la calle: “para que no me
sorprendieran, me la eché al bolsillo del saco comprado de segunda mano, con
tan mala suerte que el bolsillo estaba roto y la papa cayó al suelo”. De este
penoso capítulo de su vida surgieron canciones como: Mala suerte, Cantinero
sirva tanda, El suicida, entre otras, esta vez en ritmo de tango. Barros había
escuchado a Carlos Gardel a cuyo sepelio asistió y cuya música fue de gran
influencia para él. Los tangos fueron las piezas que lo hicieron sonar en la radio.
En 1942 regresó a su natal El Banco, lugar en donde se le daba por muerto, razón
por la cual su madre prohibió que se hablase de él. Ella aun guardaba la
esperanza de su regreso, habitualmente sacaba la ropa de su hijo de un
escaparate, la lavaba y la planchaba. Ese día, se formó una parranda por su
regreso que se terminó hasta el amanecer. En su viaje a Cali creó una canción a
su madre: Dos claveles.
Su alma aventurera estaba intacta y por esto comenzó una gira por el continente
americano Argentina, Chile, Brasil, Ecuador y Perú fueron los lugares donde
escuchó, vio trabajar músicos. Fue en Perú donde grabó su primer disco,
Cantinero sirva tanda en 1944. Fue hasta 1946 que Don Jack Glottman le brindó la
oportunidad de recibir sus primeras regalías por sus primeros dos tangos
grabados fueron dos mil dólares.
Luego de su gira suramericana, José Barros regresó a Colombia durante un
periodo muy corto y luego continuó con su viaje a México, país en donde más
tarde algunas de sus canciones llegaron a hacer parte de películas como Novia a
la medida y Del can can al mambo. De México fue deportado hacia Colombia pues
era indocumentado. Esta vez su destino fue Bogotá donde se encontró con
músicos de la talla de Lucho Bermúdez y Pacho Galán. Oquendo cita a Verushka
Barros (hija de José Barros) en este sentido: a mi papá le daba muy duro, porque
ellos eran personas estudiadas y él, empírico. Aprendió de viejo a escribir música,
por necesidad, porque aunque ellos eran amigos y le ayudaban a escribir la
música, también eran competidores.
De Bogotá se traslada a Cartagena, por contrato con Antonio Fuentes dueño de
discos Fuentes y así comienza un nuevo capítulo con Los Trovadores de Barú.
Los Trovadores de Barú comenzaron como una estrategia meramente
empresarial. Toño Fuentes pensó que una orquesta era menos rentable que un
conjunto sobre todo para presentaciones y giras. Fue así como desapareció la
orquesta Emisoras Fuentes y se creó en su lugar a los Trovadores de Barú. Este
grupo con el aporte de José Barros, se hizo muy polifacético. Con estos grabó
canciones como Carnaval, Dos claveles, Amor y llanto, Eres tú y Mala mujer;
también el maestro Barros encuentra una nueva faceta musical, la tropical, y así
surgieron Ta tanga chata, Juanita Maicera, El chupaflor entre otros. Los
Trovadores de Barú tuvieron éxito, hicieron algunas presentaciones y apariciones
radiales en Venezuela, centrándose en Caracas y Maracaibo, también fueron a
Panamá.
Dentro de la polifuncionalidad de este grupo vemos como interpretaron pasillos y
bambucos, también grabaron con Bovea y sus Vallenatos, y Alberto Fernández.
Fueron contratados para grabar en diferentes formatos con duetos y tríos y
acompañaban a diversos solistas, entre ellos a Guillermo Buitrago con su Víspera
de año nuevo y también Ron de Vinola, estos siendo récord en ventas y con Tito
Cortés. También grabaron otros éxitos como El clavelito Rojo de José Barros
además de sus más afamados boleros, entre ellos Carnaval, del cual se han
hecho diversas y bien logradas versiones internacionales.
Entrevista con el maestro José Barros nos muestra lo que pensaba sobre la
cumbia: