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LOS GRUPOS SOCIALES

Todos los seres humanos formamos parte de numerosos grupos. Desde el


comienzo de nuestra existencia nos hemos socializado en el seno de grupos
que han contribuido a conformar nuestra personalidad, nuestras creencias y
nuestras actitudes (familia, colegio), y en la vida adulta continuamos también
formando parte de grupos (equipos de trabajo, amigos) que ejercen una gran
influencia sobre nosotros. Por si esto fuera poco, nuestro género, edad, cultura
y nacionalidad nos ubican también dentro de una serie de grupos más amplios
o categorías sociales que nos hacen tener una determinada visión del mundo y
condicionan la forma en la que somos percibidos o tratados por los demás.

¿Qué es un grupo?
Los grupos sociales son conjuntos de personas que se juntan e interactúan
debido a valores, normas, creencias y/o intereses sociales comunes. Desde los
inicios de la humanidad han existido grupos sociales y para formar un grupo
social es preciso un mínimo de dos personas no teniendo un límite máximo de
integrantes.

TIPOS DE GRUPOS SOCIALES

La sociología también divide los grupos sociales según el tipo de interacción


social entre sus miembros, siendo ellas las siguientes:

 Primarios: son aquellos que constituyen el círculo más íntimo, generan, por
ende, mayor interacción y cooperación por parte de la persona como, por
ejemplo, la familia y los amigos cercanos. Se caracterizan por la asociación
voluntaria de los miembros sin necesidad de una formalización.
 Secundarios o formales: son grupos sociales que definen normas y reglas
para la generación de dicha relación como, por ejemplo, un sindicato o una
asociación política.
 Informales: se forman debido a lazos de amistad, pero sin estructura como los
ex compañeros de la escuela.
 De pertenencia: los miembros deciden afiliarse para pertenecer a ellos por
compartir sus principios, como lo puede ser un partido de fútbol o una tribu
urbana.
 De referencia: son aquellos que la persona elije como modelo a seguir, pero
no pertenece a los mismos (grupo de música).
 Pares: Un grupo de pares es un grupo primario, por lo general informal, de
personas que comparten un estatus igual o similar, que por lo general poseen
aproximadamente la misma edad y tienden a circular e interactuar con el
mismo conjunto social (niños en preescolar o abuelos en el geriátrico).

PROCESOS CRUPALES

1) RELACIONES INTRAGRUPALES

Los grupos no son estáticos. Se crean en un momento dado respondiendo a


una serie de necesidades, evolucionan a lo largo del tiempo y, en muchas
ocasiones, acaban desapareciendo o transformándose en grupos diferentes.
Por esta razón, analizar los procesos de evolución y cambio en los grupos es
importante para comprender mejor tanto los fenómenos intragrupales (que se
dan dentro del grupo) corno intergrupales (que tienen que ver con las
relaciones existentes con otros grupos).

1.1 ) FORMACIÓN Y DESARROLLO DE LOS GRUPOS INTRAGRUALES

En 1992, Worchel, Coutant-Sassic y Grossman proponen un modelo cíclico del


desarrollo del grupo que está alcanzando gran relevancia en la actualidad. El
modelo de Worchel señala que existen seis estadios por los que pasan los
grupos a lo largo de su desarrollo. Dichos estadios son: fase de descontento,
acontecimiento desencadenante, identificación grupal, productividad,
individuación y declive. A continuación pasarnos a describir estos estadios y los
procesos predominantes en cada uno de ellos.

1.1.1 Fase de descontento


Partimos de la existencia previa de un grupo; En el mismo, algunos de sus
miembros creen que sus intereses o sus ideas no están bien representados y
comienzan a mostrarse incómodos. Por ejemplo, imagine un partirlo político en
el que algunos de sus miembros no están de acuerdo con el proyecto de
sociedad que mantiene dicho partido.

1.1.2 Acontecimiento desencadenante


En ese contexto se produce un acontecimiento que agudiza las tensiones y
provoca la división del grupo (expulsión de los disidentes o abandono
voluntario). En el ejemplo del partido político ese acontecimiento podría ser la
elaboración de un programa electoral con el que una parte de los militantes no
está de acuerdo.

1.1.3 Identificación grupal


Constituiría realmente la primera fase en la formación de un nuevo grupo. El
objetivo primero y principal del nuevo grupo (ya separado del grupo anterior),
en este estadio (etapa), sería conseguir una identidad social compartida entre
sus miembros y poder establecer diferencias con otros grupos para poder así
justificar su existencia. Por eso, en esta etapa es muy probable que se
produzca una agudización del conflicto con otros grupos y se acentúe la
semejanza y la cohesión entre los miembros del grupo. Asimismo, se busca la
unidad, existiendo una fuerte presión hacia la conformidad. En el ejemplo que
nos ocupa, cuando una parte del partido decirle escindirse, inmediatamente
buscará dotarse de unos rasgos distintivos ‘ propios y resaltar las diferencias
que le separan del partido original. Ello dará lugar a unos procesos grupales
tendentes a aumentar la unidad y la identificación entre sus miembros.

1.1.4 Productividad grupal


Una vez conseguida su identidad, el grupo puede centrarse ya en la
consecución de sus objetivos. En esta etapa, el conflicto con otros grupos se
rebaja y se toleran en alguna medida las discrepancias dentro del grupo: las
minorías pueden influir en cuestiones relacionadas con la tarea pero se las
sigue rechazando si amenazan la identidad grupal. Cuando ya tiene una
identidad propia, tanto de cara a sí mismo como de cara al exterior, el partido
que venimos utilizando como ejemplo podría ya dedicarse a desarrollar sus
actividades con una cierta normalidad, tratando de llevar a cabo su programa
político. Si lo hace con acierto, el partido crecerá y se consolidará, pasando a la
siguiente etapa.

1.1.5 Individuación
En esta fase la cohesión grupal empieza a disminuir y comienzan a aparecer
subgrupos, primero en relación con habilidades y roles similares y después en
función de semejanzas en actitudes, intereses y otros aspectos no relacionados
con la productividad. En esta fase se estimula la participación de los miembros
minoritarios y se trabaja menos para las metas grupales y más para las
personales. Se ponen en cuestión las normas del grupo y se exige una mayor
libertad personal. En el ejemplo que nos ocupa, si el partido crece y se
consolida es probable que la cohesión disminuya, se creen subgrupos y
puedan empezar a aparecer diferencias ideológicas entre dichos subgrupos.

1.1.6 Declive
Este desplazamiento hacia la individualidad hace que el grupo sea menos
importante para los individuos. Algunos miembros deciden marcharse mientras
que otros exigen cambios en el grupo. Si dichos cambios no son aceptados se
pasaría al primer estadio del modelo (descontento) y el ciclo volvería a
comenzar.

1.2 COHESIÓN GRUPAL


El concepto de cohesión se utiliza en la Psicología de los grupos para describir
aquellos procesos que contribuyen a que los miembros de un grupo
permanezcan unidos. Es importante señalar que la vinculación de los miembros
con el grupo puede pasar por diferentes fases a lo largo del tiempo y, por lo
tanto, la cohesión ha de ser contemplada y estudiada como un proceso
dinámico:

1.2.1 La cohesión como atracción


Gran parte de los investigadores han equiparado cohesión y atracción grupal.
Shaw (1976) señala cinco posibles causas por las que las personas pueden
sentirse atraídas hacia los grupos de los que forman parte:

1.2.1.1 Atracción mutua entre los miembros del grupo. Parece claro que si los
miembros que componen un grupo se relacionan entre sí de forma positiva
(amistad, compañerismo) la pertenencia a dicho grupo será más atractiva que
en caso contrario. Este tipo de atracción ha sido el aspecto más utilizado por
los investigadores a la hora de explicar la cohesión.

1.2.1.2 Atracción hacia las actividades realizadas por el grupo. Otra posible
vinculación entre la persona y el grupo es la atracción hacia las actividades que
éste realiza (por ejemplo, salir al campo o jugar al fútbol),

1.2.1.3 Atracción hacia las recompensas que se consiguen formando parte clel
grupo (atracción instrumental), Este tipo de atracción se daría cuando, por
ejemplo, nos hacernos socios de una organización de consumidores para
obtener asesoramiento jurídico en caso de tener algún problema.
Todas estas razones para sentirse atraído por un grupo (que no agotan todas
las posibilidades) pueden darse por separado o de forma simultánea.
Lógicamente, cuantas más de ellas coincidan mayor será la cohesión existente
en un grupo.

1.2.2 Cohesión y categorización


Durante los últimos años una nueva perspectiva basada en las teorías de la
Identidad Social (Tajfel y Turner, 1979) y de la Categorización del Yo (Turner,
1990) se ha convertido en predominante y ha revitalizado el estudio de la
cohesión, tanto en el plano teórico corno en el plano empírico. Desde la Teoría
de la Categorización del Yo (Turner y cols., 1987) se sostiene que las personas
podemos considerarnos a nosotros mismos, según las circunstancias, como
personas individuales o como miembros de un grupo. Cuando nos
consideramos (nos categorizamos) como miembros de un grupo se producen
varios efectos importantes, tendernos a ver a los miembros de nuestro grupo
parecidos a nosotros y entre sí (semejanza endogrupal) y a su vez, tendernos a
incrementar las diferencias existentes con los miembros de otros grupos
(diferenciación exogrupal).

Finalmente, categorizarse como miembro de un grupo implica percibir el mundo


en términos «grupales». Esto significa que las personas que componen el
endogrupo (incluidos nosotros mismos) no son vistas ya como individuos sino
como miembros del grupo y, serían, en este sentido, intercambiables.

1.2.3 Cohesión y sentimiento de comunidad


Con el término «sentimiento de comunidad» se hace referencia al sentido de
pertenencia y mutua dependencia que vincula entre sí a los miembros de una
determinada comunidad ubicada, generalmente, en un mismo territorio (un
barrio, por ejemplo).

A través de un cuestionario creado para medir el sentimiento de comunidad —


Sense of Community índex (SCI)— Perkins, Florin, Rich, Wandersman y
Chavis (1990) encontraron que el sentimiento de comunidad estaba
relacionado de forma positiva con el tiempo de residencia en el barrio, la
satisfacción residencial y el control social informal, y negativamente con el
temor a la delincuencia. Asimismo, diversas investigaciones (Kingston, Mitchell,
Florin y Stevenson, 1999) han mostrado también la relación del sentimiento de
comunidad con conductas prosociales, participación política, y el emprender
acciones a nivel local, así como con diversas medidas individuales de
bienestar. Sánchez (2001), en un estudio realizado con 354 residentes en un
barrio de Barcelona, utilizando un cuestionario confeccionado a partir de la
literatura existente encuentra tres factores en el sentimiento de comunidad:
interacción vecinal (el más importante), arraigo territorial e interdependencia.
Recientemente se ha comenzado a investigar el sentimiento de comunidad no
sólo en los barrios, sino también dentro de organizaciones religiosas o
escolares.

2) LAS RELACIONES INTERGRUPALES


En esta segunda parte del capítulo abordamos el estudio de las relaciones
intergrupales. Lógicamente, la solución de los conflictos entre grupos tiene una
enorme dificultad y requiere la colaboración de todos los actores sociales. Sin
embargo, un mejor conocimiento de los factores psicosociales que propician el
enfrentamiento entre los diversos colectivos puede contribuir a formular
soluciones que ayuden a reducirlos.

2.1 El conflicto intergrupal: definición y clases


Aunque existen muchas definiciones de conflicto, casi todos los autores
estarían dispuestos a admitir la existencia de un conflicto intergrupal cuando
dos grupos, sociedades o naciones perciben que sus objetivos (entendiendo
éstos en un sentido amplio), intenciones y/o acciones son mutuamente
incompatibles

A continuación pasaremos revista a las principales teorías de carácter


psicosocial que tratan de explicar el conflicto intergrupal. Expondremos primero
aquéllas que se centran con preferencia en un determinado tipo o explicación
del conflicto para pasar después a las perspectivas integradoras.

2.1.1 La Teoría Realista del Conflicto Grupal


Bajo esta denominación, acuñarla por Campbell en 1965, se dan cita una serie
de teorías provenientes de la Sociología, la Antropología y la Psicología Social
que sostienen que el conflicto intergrupal está originado por una competición
real entre los grupos con el fin de acceder a recursos escasos. Por lo tanto,
desde esta perspectiva, el conflicto tiene un carácter «objetivo» o «realista».
Taylor y Moghaddam (1987) señalan que las teorías realistas del conflicto
comparten tres premisas básicas:
 que el ser humano es egoísta y trata de obtener los mayores beneficios
posibles,
 que el conflicto surge cuando están en juego intereses incompatibles,

 que los procesos psicosociales que acompañan al conflicto (actitudes


negativas, hostilidad hacia el grupo rival, etc.) surgen de la existencia de
intereses contrapuestos y no al revés.
Asimismo, desde esta perspectiva, existe la creencia, muchas veces implícita,
de que el conflicto es algo negativo y que por lo tanto debe ser evitado. Los
desarrollos más importantes de la Teoría Realista del Conflicto dentro de
nuestra disciplina son los derivados de los estudios realizados por Sherif hace
ya algunos años.

La Teoría Realista del Conflicto recibió un importante apoyo empírico a través


de una serie de experimentos de campo, clásico ya en Psicología Social, que
fueron realizados por Sherif y sus colaboradores en los primeros años
cincuenta. En ellos se demostró que la competición entre grupos produce
actitudes negativas, prejuicios y comportamientos hostiles hacia los miembros
del otro grupo. Por su importancia describiremos brevemente en el Cuadro 4.2
dichos experimentos.

Este trabajo se realizó a lo largo de varios años en campamentos de verano.


Los participantes eran adolescentes varones de similar estrato social y sin
problemas psicológicos aparentes. Los muchachos fueron asignados por los
investigadores a dos grupos diferentes. Al principio cada grupo realizaba de
forma independiente una serie de tareas con objeto de que la cohesión grupal
se fuera consolidando. Posteriormente, los experimentadores inducían el
conflicto intergrupal a través de la realización de juegos competitivos en los que
sólo uno de los grupos podía ser vencedor. El conflicto provocado por los
investigadores tuvo fuertes repercusiones (tanto internas como externas) para
la vida grupal. Dentro del grupo se produjo un incremento de la solidaridad, y la
estructura de roles se adaptó a la nueva situación (los miembros más agresivos
pasaron a ocupar posiciones de liderazgo). En las relaciones con el otro grupo
se generaron actitudes sumamente negativas y existía una gran carga de
hostilidad. Asimismo, se observó la aparición de un gran favoritismo endogrupal
(tendencia a favorecer al propio grupo).

2..1.2 La Teoría de la Identidad Social (TIS), que veremos a continuación, se


ocupa directamente de estos asuntos.
Como señalan Tajfel y Turner (1979, p.34) la Teoría de la Identidad Social «no
tiene la intención de reemplazar a la Teoría Realista del conflicto, sino de
completarla en algunos aspectos que parecen esenciales para una adecuada
Psicología Social del conflicto intergrupal». Esta teoría parte de la afirmación de
que todas las personas tratamos de alcanzar y mantener una identidad social
positiva. Dicha identidad (Tajfel y Turner, 1979) está formada por aquellos
aspectos de la auto-imagen del individuo que proceden de las categorías
sociales (grupos) a las que pertenece. Esta identidad social positiva se
consigue realizando comparaciones (favorables) entre el propio grupo y otros
grupos relevantes. Las personas no dudan, aun en ausencia de toda
competición por recursos objetivos, en favorecer al propio grupo en detrimento
del exogrupo, proceso que, como hemos señalado, se denomina favoritismo
endogrupal. Además, las investigaciones demuestran que no se busca tanto
maximizar los beneficios propios como diferenciarse positivamente del grupo
de comparación.

2.1.3 La Teoría de la Privación Relativa


Esta teoría nace para explicar el hecho llamativo, observado ya por estudiosos
de la ciencia política desde hace muchos años, de que la mayoría de las
revoluciones y protestas no suceden cuando las condiciones socioeconómicas
están en su punto más bajo, sino precisamente cuando se ha producido en
ellas una relativa mejoría. Traducido en términos psicológicos (Guimond y
Tougas, 1996), esto significa que «la gente protesta y se rebela no porque
están objetivamente privados o desprovistos, sino porque se sienten privados
relativamente en relación con otras personas, grupos o situaciones con los que
se comparan».

Para Taylor y Moghaddam (1987, p. 113) el sentimiento de privación relativa


incluye aspectos cognitivos (percepción de la discrepancia entre lo que uno
espera y lo que recibe) y aspectos emocionales (los sentimientos de cólera,
agravio y ofensa originados por dicha percepción).
2.2 Modelos integradores del conflicto intergrupal

Los modelos integradores del conflicto intergrupal conciben éste como un


fenómeno complejo que debe ser abordado a múltiples niveles. Por ello, tratan
de incorporar en su explicación las aportaciones de otras teorías del conflicto
intergrupal que tienen un carácter más específico. En este capítulo veremos
dos modelos elaborados desde la Psicología Social: el modelo de los cinco
estadios de las relaciones intergrupales elaborado por Taylor y McKirnan
(1984) y el modelo ecléctico del conflicto intergrupal elaborado por Fisher
(1990).

2.2.1 El modelo de los cinco estadios


El modelo de los cinco estadios de las relaciones intergrupales propuesto por
Taylor y McKirnan (1984) incorpora una perspectiva temporal al estudio de las
relaciones intergrupales. En efecto, desde las teorías anteriores (quizás con la
excepción de la TIS) el conflicto intergrupal parece surgir en un momento con-
creto a partir de las circunstancias específicas de ese momento. Para Taylor y
McKirnan, por el contrario, la perspectiva histórica pasa a ocupar un lugar
central en el estudio del conflicto entre grupos.
Estos autores asumen que las sociedades están estratificadas existiendo
siempre en ellas grupos de alto y de bajo estatus. Las relaciones entre grupos
pasan siempre por cinco etapas, que veremos a continuación. Sin embargo, la
duración de cada una de las etapas es imposible de prever y depende de las
circunstancias históricas específicas y de la dinámica propia de cada relación
grupal. La transición de una a otra etapa se produce a partir de dos procesos
psicológicos básicos bien estudiados por la Psicología Social: los procesos de
atribución causal y los procesos de comparación social.

Las cinco etapas por las que pasan Las relaciones intergrupales serían las
siguientes:

2.2.1.1 Relaciones intergrupales claramente estratificadas


En esta fase está clara la existencia de dos grupos, uno de los cuales ocupa
una posición dominante sobre el otro. Entre ellos existen barreras insalvables
(p, e. sociedades feudales, sistemas de castas, esclavos vs. blancos en
Estados Unidos, hombres y mujeres hasta hace pocos años). En esta fase las
pautas de atribución y comparación sociales son totalmente individualistas y se
producen únicamente en el seno de cada grupo.

2.2.1.2 Emergencia de una ideología social individualista


Durante esta fase sigue persistiendo la estratificación. Sin embargo, debido al
progreso relativo de la sociedad en cuestión, empieza a valorarse la «valía» o
logros personales de los individuos y empieza a pensarse que es posible la
movilidad social. Tanto los miembros de los grupos dominantes corno los de los
grupos desfavorecidos atribuyen su estatus a características personales
(habilidad. esfuerzo) de los cuales ellos son responsables. En esta fase pueden
darse comparaciones entre miembros de diversos grupos pero en un plano
interindividual (entre personas).

2.2.1.3 Movilidad social


En esta fase los miembros más competentes (la elite potencial) de los grupos
desfavorecidos intentan cambiar de grupo. La motivación para hacerlo radica,
tal como sostiene la TIS, en la búsqueda de una identidad social positiva.
Según este modelo, las acciones colectivas de los grupos desfavorecidos sólo
tienen lugar cuando estos intentos individuales de ascensión social fallan.

2.2.1.4 Surgimiento de la conciencia


El ascenso individual de algunos miembros del grupo desfavorecido contribuye
a mantener el statu quo. Esto sucede principalmente por dos razones,

En primer lugar, porque hace ver a los miembros del grupo subordinado la
«justicia» del sistema existente: si se trabaja duro uno obtiene su recompensa.
En segundo lugar, porque priva al grupo subordinado de los líderes
potenciales que podrían fomentar el conflicto.
Sin embargo, corno no todos los que lo intentan pueden pasar al grupo
dominante, se va creando gradualmente un estado de descontento. Esto
sucede desde el momento en que el fallo en el ascenso se deja de atribuir a
causas personales («no soy lo suficientemente bueno») y se empieza a atribuir
a la discriminación del otro grupo. Por tanto, las comparaciones sociales
empiezan a realizarse, poco a poco, de forma intergrupal y no de forma in-
terpersonal.

2.2.1.5 Relaciones intergrupales competitivas


Esta «conciencia» nacida en el grupo desfavorecido da lugar a intentos de
mejorar su posición con respecto al grupo dominante. Según los métodos
sugeridos por Tajfel y Turner en la TIS, esto puede realizarse a través de la
competición directa o a través de [a redefinición de algunas características del
grupo desfavorecido.
Una vez llegados a este punto el conflicto intergrupal puede terminar de tres
maneras posibles:
 si la relación de poder entre el grupo subordinado y el dominante no
consigue ser cambiada se volvería a etapa II y el ciclo seguiría de
nuevo.
 el grupo dominado puede «dar la vuelta a la tortilla». Entonces se
volvería también a la etapa II pero con los grupos cambiados de papel.
 los grupos puede alcanzar una relativa igualdad de poder. En esta
situación seguirían produciéndose constantes comparaciones
intergrupales. Al no haber un grupo claramente vencedor se produciría lo
que Taylor y Moghaddam (1987, p. 162) llaman ,(un saludable estado de
competición social».

2.2.2 El modelo ecléctico del conflicto intergrupal


Este modelo, propuesto por Fisher (1990, 1993), trata de recoger las
principales aportaciones realizadas desde la Psicología Social al estudio del
conflicto intergrupal e integrarlas en un modelo que da cuenta del surgimiento
del conflicto, de sus consecuencias a diversos niveles y, finalmente, de la pro-
gresión del conflicto hacia su resolución o hacia su agudización. Para ello es
básico considerar la existencia de tres niveles de análisis del conflicto
mutuamente interdependientes: el individual, el grupa’ y el intergrupal.
Distingue también Fisher (1993) dos tipos de conflicto, el de baja y el de alta
intensidad. El primero está caracterizado por un conflicto de intereses limitado
sólo a ciertos aspectos y, mientras en algunas facetas puede existir un claro
enfrentamiento, en otras puede darse todavía una relación cooperativa. Esta
extensión relativa del conflicto hace que los cauces de comunicación
permanezcan abiertos y que ambas partes acepten la negociación como una
posible vía de solución. Un ejemplo de este tipo de conflicto es el que podría
producirse entre dos países de la Unión Europea por cuestiones agrícolas o
pesqueras. El conflicto afectaría a dichas áreas, pero las relaciones entre los
países seguirían siendo correctas en otros ámbitos.

Sin embargo, bajo ciertas circunstancias, mediante los procesos de


escalamiento que el modelo describe, un conflicto de baja intensidad puede
acabar finalizando en un conflicto de alta intensidad. Entonces, el sentimiento
de amenaza aumenta con el consiguiente aumento del etnocentrismo y de los
sesgos perceptivos hacia el otro grupo. Los canales de comunicación se
rompen y se desencadenan una serie de procesos individuales y grupales que
hacen muy difícil que, una vez alcanzado este punto, se produzca un
desencadenamiento o disminución del conflicto.

.
MASAS

En el trabajo de Gustave Le Bon, enmarcado en la teoría sociológica,


encontramos un tratamiento del problema de la masa más sistemático e
imparcial. El punto de partida es que la masa no puede considerarse como un
simple agregado, sino que es más bien una entidad colectiva cuya unidad se
basa en un tipo especial de dependencia recíproca entre los individuos que la
componen.

“ El hecho más llamativo que presenta una masa psicológica es


el siguiente: sean cual fuesen los individuos que la componen, por
similares o distintos que pueden ser sus géneros de vida, ocupaciones,
carácter e inteligencia, el simple hecho de que se hayan transformado en
masa les dota de una especie de alma colectiva. Esta alma les hace sentir,
pensar y actuar de un modo completamente distinto a cómo lo haría cada
uno de ellos por separado” (Le Bon, 1983; pp. 29)

¿Cuáles son entonces, esos estados psicológicos de los individuos que


podemos tomar como los rasgos característicos de una masa? Le Bon sostiene
que son dos:

1. La desaparición de todo contenido de conciencia individual y particular de los


miembros de ese grupo; es decir que el individuo se sumerja en la masa, o lo
que es lo mismo: la comparecencia de lo instintivo y de lo común, que
defienden la vida de la especie.

2. El movimiento de los sentimientos y los pensamientos de todos en la misma


dirección. Le Bon ha sintetizado estos dos atributos en un concepto general,
que designa con la expresión «alma colectiva». Una muchedumbre sólo puede
ser denominada masa en sentido sociológico cuando los contenidos de
conciencia de todos los miembros del grupo están tan fundidos que el producto
que se desarrolla a partir de ahí se debe considerar como una nueva entidad:
como una conciencia colectiva. Entonces la muchedumbre se ha convertido en
una masa, sociológicamente hablando.

OTRAS TEORIAS SOBRE MASAS

Teorías psicológico sociales. Aquellas que analizan el comportamiento de los


participantes en la masa. Las personas en la masa se rigen por el
comportamiento individual, o sea que se comportan como lo harían estando
solas, si bien con la diferencia de que en tal situación:

Lo hacen con más intensidad por estar afectado cada uno por la conducta de
los demás (Allport).

No se encuentran inhibidas y se liberan de tensiones, aflorando instintos


reprimidos y deseos inconscientes censurados, que así resultan satisfechos
mediante una catarsis colectiva (Dean Martin). Esta segunda teoría sólo es
aplicable a algunos tipos de masas.

Teorías intermedias. Las personas no pierden por completo su identidad en la


masa, pero ésta, sin llegar a ser una entidad independiente, es algo más que la
suma de aquéllas. Dos diferentes explicaciones se dan en este fenómeno, una
psicológico social y otra sociológica:

Porque la situación de masa aumenta la emotividad y la sugestibilidad de cada


persona, la cual se ve, además, afectada por algunas personas que le rodean,
especialmente por los conductores (Klinenberg).

LÍDER.

El líder es un instrumento del grupo para lograr sus objetivos y sus habilidades
personales son valoradas en la medida que le son útiles al grupo.

El líder no lo es por su capacidad o habilidad en si mismas, sino porque estas


características son percibidas por el grupo como las necesarias para lograr el
objetivo. Por lo tanto, el líder tiene que ser analizado en términos de o función
dentro del grupo. El líder se diferencia de los demás miembros de un grupo o
de la sociedad por ejercer mayor influencia en las actividades y en la
organización de estas.

El líder adquiere status al lograr que el grupo o la comunidad logren sus metas.
Su apoyo resulta de que consigue para los miembros de su grupo, comunidad
o sociedad, más que ninguna otra persona.

El líder tiene que distribuir el poder y la responsabilidad entre los miembros de


su grupo. Esta distribución juega un papel importante en la toma de decisiones
y, por lo tanto, también en el apoyo que el grupo le otorga. Como el liderazgo
esta en función del grupo, es importante analizar no solo las características de
este sino también el contexto en el que el grupo se desenvuelve, pues se
considera que estas características determinan quien se convertirá en el líder
del grupo. Se ha encontrado que un individuo que destaca como un líder en
una organización constitucional no necesariamente destaca en una situación
democrática, menos estructurada. Dependiendo si la situación requiere acción
rápida e inmediata o permite deliberación y planeación, los liderazgos pueden
caer en personas diferentes.

Es decir, el líder: Orienta a la organización en el cumplimiento de la misión,


ayuda al grupo a alcanzar las metas propuestas, mantiene las normas de la
organización, Da orientaciones y pautas sobre las acciones que se identifiquen
como prioritarias, promueve la planificación, coordinación y programación de
las acciones, incentiva la cohesión grupal, las interacciones y el sentido de
pertenencia, realiza acciones que beneficien a los miembros de la
organización, defiende y se apropia de los principios de la organización,
resuelve o contribuye a solucionar conflicto, representa a la organización frente
a otras instancias, y gestiona democráticamente la organización.

SOCIEDADES COOPERATIVAS

A través de la historia la cooperación se ha manifestado en formas numerosas,


reflejándose como una característica del hombre, ya que busca satisfacer sus
necesidades asociándose para el desarrollo de actividades y con ello mejorar
sus condiciones, aprovechando las ventajas de agruparse en lugar de realizarlo
de manera individual.

Nisbet (1968) señala que es posible comprender la cooperación en el ser


humano como una norma ética, como un proceso social o como una estructura
institucional. En la primera, plantea que se ubica tanto en la ética como en la
religión ya que ha representado uno de los valores históricos del hombre. En la
segunda, considera que se asume como parte del proceso de evolución del
mundo manifestándose en condiciones de estabilidad o de cambio; y
finalmente en la tercera se presenta en las organizaciones creadas por el
hombre con el fin de lograr metas por medio de la asociación.

El autor agrega que hasta antes del siglo XIX la cooperación como norma ética
era la que prevalecía, pero con el efecto del mercantilismo cambió el enfoque
hacia la cooperación como proceso social y estructura institucional
ocasionando el análisis de la cooperación como procesos primordialmente
económicos.

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