Está en la página 1de 3

1

UN CIENTÍFICO PATRIOTA
AHORA COMULGA CON EL
COSMOS....................................... Ω
Yo la sabiduría, habito con
la prudencia
y poseo la ciencia y la
reflexión.
A mí me pertenece el consejo
y la previsión,
mía es la inteligencia,
mía es la fuerza.
Mejor es mi fruta que el oro,
que el oro puro,
y mis productos son mejores
que la plata escogida.
Proverbios.8.
“(....)No perdono a la muerte enamorada
No perdono a la vida desatenta (....)”
“(...)Y volverás a mi huerto y a mi higuera
Por los altos andamios de las flores
Pajareará tu alma colmenera
De
angelicales
El Doctor Jorge
ceras y labores
Hernández Camacho, no
Volverás al arrullo
está más físicamente
de la reja
entre nosotros.
De
los
enamorados
del
amor.
Deja un legado
(.....)”.
invaluable de amor a la
Ciencia y a la Nación.
Fragmentos de
“Elegía a un compañero
Esta es una
poeta asesinado llamado
breve semblanza de
Ramón Sije”
quién es considerado
uno de los naturalistas
Miguel
más preclaros que ha
dado esta tierra
colombiana.
Es también un
evocación para la
comunidad universitaria,
en particular para las
nuevas generaciones de
muchachadas, que quizá
como lo sugiriese
Borges, buscan en
lejanas tierras,
paradigmas y retos que
se hallan en el pozo del
patio de la Casa.
Hernández

Un niño recorrió
nuestra geo grafía, lo hizo desde antiguos tiempos,
en los que absorto con templaba las
colecciones de flora y fauna del
Instituto de la Salle y de la Universidad
Nacional.

Por: Jorge H.Granados. Amigo. Discipulo.

Ese niño se convirtió
convirtió en ávido aprendiz
de los secretos de la naturaleza.
En 1944, a la edad de 9 años se apasiona
por la biología. Pupilo de las Esguerras en el
colegio del Niño Jesús, en el barrio Chapinero,
su vecindad y amistad con el Médico Fernando
Gómez y la fascinación por aquella culebrita
momificada que éste le enseñó, contribuyen
contribuyen a
definir su vocación.
La influencia amorosa de Doña Paulina
de Hernández, Madre, bibliófila, intelectual,
incomprendida para la época, es definitiva en el
cauce que tomó su vida.
En 1947, Jorge ingresa al Liceo de
Cervantes donde se relaciona con los hijos de
Armando Dugand, quien a la sazón se hallaba
empeñado, junto con el Padre Enrique Pérez
Arbelaez
Arbelaez en construir el Instituto de Ciencias
Naturales de la Universidad Nacional.
Es en ese año, a sus 12 abriles, que
visita el Instituto que regenta el Profesor
Dugand, acompañado de Doña Paulina, quién
paciente y solícita espera el resultado del
contacto del Maestro y el avispado mozalbete.
Es Humboldt, entronizado en altar
pétreo, en frente
frente al departamento de Geología,
testigo del encuentro entre este infante y el
Maestro,
Maestro, quién escucha la ansiosa petición del
chico, el que busca adentrase en el estudio de
la colección zoológica, “comenzando por los
mamíferos.”
Tal entrevista y el apoyo decidido del
Profesor Dugand, da pie a la incursión asidua
del bisoño investigador a las colecciones y
conocimientos de sus mentores.
En 1948 le acometen serias veleidades
clericales, cuestión efímera que no pasa de
quince días, dada la inteligente resistencia del
chico a ortodoxa discipli
na.
disciplina.
En 1953 se gradúa de bachiller luego de
superar la pérdida(¿?...) del quinto grado por
ausencias, fruto de la pasión autodidacta
autodidacta
dispensada a sus animalitos y
plantas,
privilegiando el examen curioso de las
colecciones de Ciencias Naturales sobre las
prosaicas aulas.

2
El 16 de Julio de 1954 ingresa como
Asistente Tercero de Biblioteca al Instituto De
Ciencias Naturales de la Universidad Nacional,
lo que le brinda una oportunidad agraciada de
internarse en ese mundo amado desde su
infancia.
A partir de allí, su bitácora vital y su
continuo trasegar en las ciencias Naturales,
comenzando por las disciplinas de la
Ornitología y la Mastología, conducen a la
postre a que el Mono Hernández se distinguiese
por su capacidad de acumulación
acumulación reflexiva y
crítica
crítica de conocimientos y sus aportes a la
evolución cognoscitiva y analítica de las
ciencias naturales asociadas a la comprensión
de los ecosistemas tropicales.

Sus aportes a la construcción de una
diplomacia ambiental nacional, en defensa del
patrimonio natural y sociocultural del país y de
las naciones tropicales, sustentada en la
certitud del conocimiento, silenciosamente
conformaron
las
capacidades
políticas
internacionales en materia de medio ambiente
de las que hoy goza Colombia.
Su influencia y autoridad moral y
científica fueron definitivas en distintas
negociaciones multilaterales, en las que, como
es el caso de la Convención sobre la Diversidad
Biológica, se construyeron escenarios en los
que mejoró la correlación de fuerzas para los
países tropicales.

Asociando análisis y acción, desde su
albergue
institucional
del
INDERENA
contribuyó de manera importante a recuperar la
capacidad de ingerencia del conocimiento y de
la ciencia en la toma de decisiones políticas.

Su compromiso ineluctable con la Vida
en todos sus matices, su equipaje de
conocimientos,
sorprendente
y
vasto,
acompañando la defensa de la herencia natural
y cultural del país, raya en el sacerdocio y fue
sin lugar a duda, subversivo.

Al preguntársele por su profesión
invariablemente respondía: Mastozoólogo. De
los mamíferos, él consentía los murciélagos.

El Maestro Hernández adquiría tal
condición doquiera inauguraba su cátedra vital.

Nunca
profesional.

recibió,

ni

requirió

título

Recientemente la Universidad Nacional
de Colombia, le otorgó el doctorado Honoris
Causa,
Causa, en reconocimiento a su vida y su obra.
Saga de Mútis, Humboldt, Caldas,
Dugand, Pérez Arbelaez, Triana y otros patricios
del quehacer científico, solidario con una visión
romántica de la naturaleza, Jorge, el "Mono",
Hernández, su obra, su legado y su espíritu son
Patrimonio de la Nación.
Su vida de servicio a Colombia, su
quehacer cotidiano, comprometido con las
generaciones del futuro, sentaron las bases de
una política Nacional de conservación y
protección
de
los
recursos
naturales
renovables.
Prueba de ello es el Sistema Nacional de
Áreas Protegidas del que fue padre, en
momentos en que la percepción de la crisis
ambiental global y nacional era exótica en el
país.

En su paso fugaz e incomprendido por
aulas y laboratorios de la Universidad Nacional
de Colombia; en las colecciones del Instituto de
Ciencias; en la Unidad de Investigaciones
Científicas Federico Medem del INDERENA, de
la que fue su Director Científico; en el consejo
acertado y generoso dispensado a quienes a él
acudían, desde estudiantes, pasando por
senadores, colegas, gerentes, ministros, pares,
hasta editores..............En la lealtad sin cuenta al
INDERENA y a Colombia, en los múltiples y
lúdicos espacios que inventaba diariamente.
El carácter de Preceptor radicaba, en la
enseñanza palpitante que constituía su vida,
obra y ejemplo.
Su visión sobre el mundo, impregnada
de ternura, de los "bichitos" y “matitas” que lo
componen, señalaban como, el respeto a la
vida, el conocimiento y la educación como
claves de ingreso firme al mañana y la nobleza y
fidelidad al país, a sus gentes más humildes,
constituyen principio y garantía en la
construcción de una sociedad justa y viable.
Formador de Hombres, fue libro abierto,
guía sincera, amigo incomparable.

3
El Doctor Hernández
contribuyó de
manera decisiva en la construcción de un
pensamiento ecológico nacional y de una
postura ética frente al poder, a la injusticia y al
papel de la ciencia en el desarrollo nacional.
Jorge
Hernández
Camacho
ha
franqueado la historia nacional como científico,
ciudadano- patriota, obteniendo sitio entre los
Manes que le dieron alas a la quimera de un
país sonoro, tintineante en la alegría de sus
habitantes, labradores del Destino.
Memorables son sus “Tardinoches
” de
“Tardinoches”
trabajo, enseñanza, de bohemia y solidaridad
con la duda y con la pregunta de sus
permanentes contertulios.
Espacios
donde
su
palabra
incursionaba
con donosura en laberínticos
conocimientos
conocimientos que su llaneza los hacía
digeribles y seductores.
Su modestia, solo comparable a su
sabiduría,
fueron
atributos
del
ser
profundamente humano que habitaba en el
científico.
Su sencillez proverbial, limitó solo con la
virtud innata de educador sin cátedra,
cátedra, aula o
atril, más con audiencia permanente, en espaespacios que pertenecieron a la lúdica reflexiva y
creativa, antes que a la academia.
En un ámbito donde hierve la vida, lugar
en que las aguas dulces – salobres celebran
inmutablemente nupcias fértiles, apadrinadas
por antiguos mangles y corchales, el Mono
sosegó su albea y noble cabeza.
Cuentan los testigos de la algarabía
aviária y del estallido aullador de los primates
que se formaron,
cuando su alma buena
desertó de su trajinado cuerpo.
Era la Natura toda que saludaba el
regreso del hombre al seno de la Tierra de la
que tanto e íntimamente supo.
La que tanto cuidó.
A la que tanto amó.

P a z e n e l s u r c o y B u e n a Ven t u r a a l a
N a c i ó n , d e l a q u e e l Mo n o H e r n á n d e z e s
uno de sus mejores hijos.............
Octubre de 2001