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Humanidades VI

Colonial: ¿un periodo del arte o una forma de la subordinación estética?

En la clase a propósito de la discusión sobre la colonialidad se habla sobre el historiador Francisco Gil Tovar, el
concepto colonial no fue atribuido a los que practicaban este tipo de arte sino hasta el siglo XIX, para referirse a
las siguientes tres actitudes artísticas desarrolladas durante los tres siglos de dependencia: la hispánica- criolla,
la mestiza, la virreinal y la popular.

La manera hispánica-criolla repetía las formas y técnicas de la pintura Española, por lo cual no tenía un fin
artístico propiamente dicho, sino un fin colonial, de evangelización. Parte de este arte fue el arte Virreinal, que
mostraba el gusto de las clases oficiales,

[…]se trataba de prolongar lo que se hacía en España, es decir, el gusto a la francesa de la corte
madrileña debido a la presencia de los Borbones en el trono. La corriente popular estaba dedicada a la
producción de imágenes para el espacio doméstico, antes que para la iglesia; se trata de obras anónimas
e ingenuas, que sin pretensión de originalidad se sustraen a los cambios del gusto y el estilo (Gómez pág.
38/ Gil, 2002, pp. 46-65).

El arte mestizo era equivalente a la limitación del mestizaje impuesto en la época, pues dejaba ver muy poco de
las expresiones estéticas nativas, únicamente por medio de sellos y ciertas tonalidades en la decoración
arquitectónica. Por último, el arte popular se limitaba a producir imágenes para espacios domésticos,
reproduciendo un estilo repetitivo, sin la necesidad de mucho ingenio.

El escritor Eugenio Barney Cabrera habla de la “trasplantación” de la cultura europea a América. Hace referencia
a lo que veíamos en la presentación de este libro respecto a las actitudes colonialistas que se presentan en
sectores de la sociedad colonizados: indios, negros, conquistados y esclavizados, no interactúan entre ellos y
hasta demuestran aires de superioridad entre sí, lo que a su vez, según entiendo, provoca cierta identificación
con el sector blanco colonizador. Esto resulta en el debilitamiento de las culturas nativas que se puede observar
en la actualidad; una mezcolanza entre la tradición aborigen y elementos europeos que dan como resultado una
cultura con aportes débiles en el mundo de la estética y el arte plástico.

Gamboa, por otra parte, plantea una diferencia entre el arte colonial traído de Europa y el arte colonial
producido en América: el primero dio prueba del momento cultural renacentista y barroco que se vivía en
Europa, mientras que el segundo se limitaba a imitar sus técnicas e iconografía. En lo que ambos coinciden es,
nuevamente, en su función como instrumento de evangelización y propagación del cristianismo católico.

Para alcanzar la evangelización, las piezas artísticas debían tener un aire de divinidad, debían conmover a los
colonizados y hacerlos sentir inmersos en las mismas para convertirlos en fieles. Para ello, se aprovechaban de la
tradición nativa de la adoración de imágenes para causar conmoción mediante la composición, los colores, la
iluminación y las figuras.

En conclusión, y respondiendo a la pregunta inicial Colonial: ¿un periodo del arte o una forma de la
subordinación estética?, podríamos decir que es lo segundo, pues no consta de elementos innovadores en el
campo del arte, sino que se limita a la reproducción de un concepto ya existente: el artista colonizado se limita a
ser una herramienta de reproducción de arte basado en estéticas europeas, hace arte en pro de su propia
colonización.

Bibliografía

Gómez, P. Estéticas fronterizas: diferencia colonial y opción estética decolonial.2015.