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ESCUELA DE PRAGA

El sistema fonológico de una lengua , según Trubetzkoi, es un conjunto de oposiciones


fonológicas capaces de cumplir una función diferenciadora de sentido en relación con
los significados léxicos y gramaticales. Según él, lo más importante consistía en
recordar que en la Fonología eran las oposiciones diferenciadoras las que
desempeñaban el papel fundamental y no los fonemas. A ello añadía que cualquier
fonema poseía un determinado contenido fonológico sólo porque el sistema de
oposiciones revelaba un cierto orden, una estructura.

Otro planteamiento importante de Trubetzkoi fue que el fonema, como miembro de una
oposición, no coincidía con el sonido concreto, que él definía como todo el conjunto
de todos los rasgos, esenciales o no fonológicamente, que se manifestaban en
el punto de la cadena discursiva en que se materializaba el fonema.

De esto se desprende otra conclusión, y es que los sonidos concretos no son sino
los símbolos materiales de los fonemas, o sea que este puede materializarse en
forma de diferentes sonidos. Asimismo, Trubetzkoi considera que estos sonidos
físicamente distintos en los que toma cuerpo uno u otro fonema son sus variantes.
Por ejemplo, en la palabra dedo tenemos el fonema [d] en dos variantes: [d] y [đ], o
sea, en posición inicial e intervocálica, respectivamente.

Los lingüistas de Praga dividieron estas variantes en obligatorias, facultativas e


individuales (o grupales).

Las variantes obligatorias se dividen, a su vez, en combinatorias, posicionales (ver


6.1 y 6.2) y estilísticas.

Las variantes estilísticas de los fonemas están determinadas por diferentes estilos
de pronunciación, por ejemplo la completa (necesidad [nesesiđad]) y la coloquial
(necidad [nesiđad]) en la variante mexicana del español.

Las variantes facultativas de los fonemas son aquellas que pueden intercambiarse
en la misma posición como consecuencia de diferencias dialectales o de hablares. Un
ejemplo: el mismo caso de necesidad, donde se admite la pronunciación [nesesiđad]
y [nesesiđaz] en algunas zonas de México.

Las variantes individuales o grupales, por su parte, obedecen a las particularidades


del habla de diferentes personas o grupos completos, como es el caso del hablar de
Yucatán, donde existe la tendencia a “atacar” las consonantes oclusivas.

Trubetzkoi clasificó las oposiciones a partir de tres criterios:


1) su relación para con el sistema de oposiciones;
2) la relación entre los miembros de la oposición, y
3) la vigencia de sus miembros en diferentes posiciones.

Según el primer criterio, las oposiciones se dividen en unidimensionales,


multidimensionales, proporcionales y aisladas.

En las oposiciones unidimensionales el conjunto de rasgos que poseen sus dos


miembros son inherentes sólo a ellos y a ningún otro par, por ejemplo, la oposición [v]
– [f] constituye en el español latinoamericano el único par de fricativas labio-dentales.
En las oposiciones multidimensionales el conjunto de rasgos comunes no se limita
a dos miembros de una oposición dada, sino que se extiende a más miembros. Por
ejemplo, en alemán el rasgo común de “oclusión leve” se encuentra en los fonemas
[b] – [d] – [g].

Las oposiciones proporcionales revelan relaciones idénticas entre sus miembros.


En español y otras lenguas tenemos un ejemplo claro de este tipo de oposiciones, a
saber: la oposición por el rasgo “sonoridad/sordez” entre los fonemas [b] – [p] es
idéntica a la que existe entre [d] – [t] y [g] – [k].

Por último, la oposición [p] – [ch] (o [p] – [r]) es aislada, pues no existe otro par de
fonemas en español que se diferencie en esta misma relación.

De acuerdo con el segundo criterio, las oposiciones pueden ser privativas (en la que
uno de sus miembros se diferencia del otro por la presencia o ausencia de algún
rasgo), graduales (cuando la oposición se basa en el grado de apertura del aparato
fonatorio: sí - sé) y equipolentes (ambos miembros de la oposición son lógicamente
de igual condición: Sara – cara).

Según el tercer criterio, las oposiciones se dividen en constantes y neutralizables.


Las primeras ya las hemos visto en los ejemplos anteriores. En lo que respecta a la
neutralización, esta se produce cuando los rasgos fonológicamente relevantes se
pierden, pero se conservan los rasgos generales. Son los casos de los llamados
archifonemas: álbum [albuN], vademécum [vađemekuN].

En resumen podemos decir que la labor teórica de Trubetzkoi es vista como una de las
más congruentes, ya que los criterios de clasificación de las oposiciones fonológicas
que utiliza permitieron llevar a cabo un abordaje sistémico el problema del fonema,
dando con ello un gran impulso al desarrollo de la Fonología como ciencia y por ello
poseen una enorme importancia práctica, ya que ayudaron a los investigadores
posteriores a establecer el valor fonemático de uno u otro fonema.

Sin embargo, Trubetzkoi ha sido criticado porque los criterios de clasificación que
empleó mezclaban bases articulatorias y acústicas, hecho que, como bien señalara
Malmberg, se debió a que se basó en la Fonética de su época, cuya base era
fundamentalmente articulatoria.

Referencia

MENDOZA, F., Guía estratégica de la asignatura “Introducción a la Lingüística I”,


Primera reimpresión, México, Ediciones Acatlán, 2006, 96-98 pp., ISBN: 970-32-2980-
8.

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