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PRINCIPIO Y FUNDAMENTO (I)

Hasta ahora hemos estado preparándonos. Ahora que estamos comenzando los EVC (Ejercicios
espirituales en la Vida Cotidiana), podemos preguntarnos: ¿Cuándo podemos decir que estamos preparados
para comenzar esta experiencia?

 Cuando ya tengo cierta facilidad y gusto en la oración. Cuando orar no es para mí un tormento,
una obligación, una carga, sino que me siento bien cuando hago la oración y vivo mi vida cotidiana,
cuando reviso mi oración y anoto mis sentimientos y mociones.
 Cuando me siento responsable de mi oración personal, de las reuniones, cuando he sido fiel y
he perseverado.
 Cuando sigo teniendo “grande ánimo y liberalidad”, es decir cuando he logrado querer vivir esta
aventura con generosidad, porque siento que me está haciendo bien, que vivo mi vida con mas
profundidad, cuando comprendo mejor las cosas que me pasan, cuando tengo un aumento de fe –
esperanza y amor.
 Cuando no me siento forzado(a),
 Cuando comprendo mejor lo que voy sintiendo:
a) La paz, la alegría, el ánimo, etc. como regalo de Dios.
b) El vacío, la sequedad, el no sentir nada puede ser alguna trampa del mal espíritu ó
c) Sencillamente descuido mío, que no pongo los medios necesarios (lugar y tiempo) para la
oración y la reflexión durante el día (examen).
 Cuando ya conozco mejor mis problemas porque ya vi “la película de mi vida” y ya le puse
“nombre” a mi historia (sufrimiento, injusticia, desconfianza, maltrato, discriminación, cariño, alegría,
lucha, tristeza, miedo, esperanza, dolor, gracia, regalo), y ahora siento que los problemas no me
aplastan, ni me hacen imposible orar.
 Cuando no son los problemas los que conducen y guían mi vida o se convierten en los dueños y
los opresores de mi vida, sino que yo ya los puedo conocer y soy poco a poco capaz de
enfrentarlos. Hago que los problemas sean motivo de reflexión y oración y traigo mi vida a la oración,
por eso son “ejercicios en la vida diaria” o cotidiana.
 Cuando sinceramente pongo todos los medios para quitar de mi vida todas las afecciones
desordenadas y puedo, por tanto ordenar mi vida según la voluntad de Dios.

Meta y objetivo de esta etapa:

Sn. Ignacio llama a esta etapa: PRINCIPIO Y FUNDAMENTO. Ignacio pensó que era fundamental antes
de comenzar las reflexiones de los Ejercicios, que tuviéramos claro lo que es más importante, la base, la
raíz, el cimiento (lo mismo que cuando construyo una casa, si no pongo bien las bases y los cimientos, la
casa se puede caer). Así también puede pasarme si no pongo bien las bases de mi vida O si una planta
no tiene buenas raíces, seguro que se muere. Así pasará con mi vida si no tiene raíces profundas..

El Principio y Fundamento me ayuda a aclararme sobre el ¿POR QUE? y el ¿PARA QUE? de mi vida:
¿Por qué vivo como vivo? ¿por qué hago lo que hago?

Por todo esto decimos que es bien importante que haga bien la petición de gracia y el fruto de esta
semana, porque lo necesito mucho. Vamos a señalar varios frutos que voy a pedir en esta etapa:

a) comprender que Dios tiene para mí un proyecto de amor, ya que soy su hijo(a)
b) creer que Dios tiene desde siempre para todos nosotros, sus hijos, un plan de fraternidad,
de justicia, de
c) libertad, para elegir lo que más me conviene.
d) sentir la necesidad de saber qué quiero hacer yo con mi vida.
e) comprender que mi vida es importante para realizar el plan que Dios tiene para todos
nosotros.
Texto clave para la semana: (EE. EE. 23)

 El hombre es creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios, Nuestro


Señor; consistiendo en esto la realización de su persona.
 Y las otras cosas que están sobre la tierra son creadas para el hombre para que
le ayuden a conseguir el fin para el que es creado. De donde se sigue que el
hombre, tanto ha de usar de ellas cuanto le ayuden para su fin, y tanto las ha
de dejar, cuanto para ese fin le impiden.
 Por lo tanto es necesario hacernos libres (indiferentes) ante todo, de tal
manera que no queramos, de nuestra parte, más salud que enfermedad,
riqueza que pobreza, honor que deshonor, vida larga que corta. Y así de
todo lo demás….
 Solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce para el fin que somos
creados.

Así escribió Sn. Ignacio su Principio y Fundamento (PyF). El entendía que su vida era movida por
estos principios. Sería muy bueno que al final de esta etapa puedas tú también expresar y escribir tu
Principio y Fundamento, aquello que más te da vida, aquello que es la razón de tu vida, tu raíz, tu
cimiento, tu base…..aquello que más te motiva.
No tienes que entender todo el Principio y Fundamento de Ignacio de golpe. Puedes ir asimilando
frase por frase.

El Principio y Fundamento (sueño de Dios, para cada uno de nosotros) según Ignacio, es que: “el
hombre (y mujer, obvio) es creado para alabar, hacer reverenciar y servir a Dios nuestro Señor, y con esto
salvar su alma”. Dios tiene un proyecto para nosotros, elegimos lo que más nos lleve al fin para lo que
fuimos creados, tenemos un fin: DIOS.
En forma, más poética, podemos leer el PyF:

 “nos creaste para ti, y nuestro corazón andará inquieto hasta que no descanse en ti” : San Agustín
 “vuestra soy, para vos nací, que mandáis hacer de mí”: Santa Teresa
 “nadie fue ayer, ni va hoy, ni irá mañana hacia Dios, por este mismo camino que yo voy; para cada hombre
guarda un rayo nuevo, el sol, y un camino virgen, Dios“ : León Felipe

¿Cuál sería tu principio y fundamento? (tu meta en la vida, tu razón de existir, para que vives…
etc.) Todo esto lo medito, lo oro con Jesús, con los textos bíblicos, para profundizar en el amor
creador de Dios:

a. Gen 1,26-31: Dios nos hizo semejantes a él. ¿En qué, según este texto, me parezco yo a Dios?
b. Sal 139,1-18: Dios conoce hasta lo más íntimo de nuestro ser. Dejarme ver por Dios hasta lo más íntimo de
mí.
c. Sal 8 y 104: Esplendores de la creación. La contemplo desde la fe y alabo de corazón a Dios Creador.
d. Is 40,27-31; 41,8-14; 43,1-5. “Tú vales mucho a mis ojos”. ¿Cuánto siento que valgo yo ante Dios?
e. 1Jn 4,7-16: Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. ¿Creo que Dios es amor? ¿Creo que todo
amor viene de Dios? ¿Siento la presencia de Dios cuando quiero de veras a alguien?

Termino cada día de oración, evaluando como me fue en cada encuentro; agradeciendo los frutos
que haya recogido de mi oración.

NO OVIDES ANOTAR EN TU DIARIO TODOS LOS SENTIMIENTOS Y PENSAMIENTOS QUE


HAYAN SURGIDO EN TU EJERCICIO.
Nota: ¡agenda una entrevista con tu acompañante!