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oly aN) Wate) kee) El divulgador de la psicologia social SALVAT ITALIZADO POR (QS¢| Colecciones Titulo original: Gapire la psicologia © 2016, Hachette Fascicoli s.r, edicién original © 2017, Editorial Salvat, 8.L., presente edicién Editorial Salvat, S.L. C/ Amigé, 11, 5* planta 08021 Barcelona, Expaiia El material grafico utilizado en esta obra es de dominio piblico Textos: Anna Giardini, Ilaria Baiardini, Barbara Cacciola, Marina Maffoni, Laura Ranzini, Francesca Sicuro Revisién original: Marco Barbieri Disefio: Studio Dispari Traduccién: Antonia Torres Bauga Realizacién editorial: Ormobook, S servicios Editoriales ISBN Golecci6n: 978-84-471-3172-3 ISBN Tomo: 978-84-471-3176-1 Depésito legal: B 25051-2016 Impreso en Espana Cualquier forma de reproduccién, distribucién, comunicacién pablica o transfor- macién de esta obra solo puede ser realizada con la autorizaci6n de sus titulares, salvo excepeién prevista por la ley. 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Socié- logo, filésofo y psicoanalista no médico, Fromm considera nece- sario superar al «maestro» Freud. Como Jung, sostiene que ha legado el momento de distanciarse del padre del psicoanilisis, pero sin llegar a protagonizar una ruptura traumatica. Se trata, mas bien, de revisar sus limitaciones y descuidos, para integrar su pensamiento y corregirlo. En este sentido, una lectura del in- dividuo completamente focalizada en su interioridad, que ignore el contexto sociocultural en el cual esta inscrito, no se considera satisfactoria. Fromm escoge mirar al presente y actualizar la con- cepcién freudiana, entrelazandola con los desafios y los impulsos de la sociedad contemporanea: el conocimiento del hombre no puede separarse de su existencia en el mundo, su ser parte de un sistema, de un contexto que lo plasma y que, al mismo tiempo, puede contribuir a plasmar. 6 ERICH FROMM EI siglo xx es, al mismo tiempo, historia y retos. Atribuirles un significado, estudiar sus acontecimientos y entender su evolucién son empresas que todavia hoy dividen a los historiadores y soci- logos. Fromm observa todo esto con la mirada doble de cientifico y de testigo ocular, y de este modo ofrece a los lectores unas pagi- nas que, tanto hoy como entonces, resaltan por su clarividencia y actualidad. En el siglo de las guerras mundiales y de los totalita- rismos, su concepcion de la libertad (entendida también ~y sobre todo— como responsabilidad) invita al hombre a escoger si quedar- se bajo las riendas innaturales de un sistema que le ahorra la fatiga de interrogarse sobre si mismo y el mundo, ofreciéndole el placido paliativo material del ener, o si romper Ia ilusién de una identidad falsa y decidir ser. Estamos delante de una concepcién superlati- va del hombre, de su potencial y de su verdadera esencia. Fromm nos ayuda a comprender de qué manera nuestras elecciones indivi- duales encuentran su raz6n y su justificacién en la sociedad, en el énfasis que el mundo otorga a valores considerados importantes y compartidos, pero demasiado a menudo pagados con la renuncia a nuestra verdadera naturaleza y con la aceptacién de modelos ho- mologantes y despersonalizadores. Ser libres para escoger nuestro imposicio- propio sitio en el mundo puede significar rechazar esta nes y reencontrarnos aislados y desorientados. Llegados a este punto, los mecanismos de defensa, imaginados por Freud, se convierten en mecanismos de escape. Autoritarismo, destructividad y conformismo son instrumentos que ahorran al hombre el deber de la eleccion y de la asuncién de responsabili- dad, pero que sacrifican al mismo tiempo la libertad y la identi- dad individuales. Reestructurar la ortodoxia freudiana significa también re- flexionar de nuevo sobre la sexualidad y la afectividad. Impulsos, complejo de Edipo y formacién del Supery6 tienen que ser objeto de una relectura en clave mas amplia. Junto a la libertad, a la libertad de ser realmente nosotros mismos, el amor se convierte en el medio con el que cada uno puede expresar todo su propio INTRODUCCION 7 potencial. Una vez afirmada su libre individualidad, el hombre necesita un instrumento, un puente que le permita aleanzar a sus semejantes y superar la soledad. Un compromiso constante que le permita aprender los rudimentos del arte de amar, de una forma genuina, y disfrutar del amor que le vincula de forma fructifera a los demas. Fromm supo unir con éxito el psicoandlisis a los estimulos de la cultura contemporanea, del marxismo, de las filosofias orien- tales, del iluminismo, de la religiosidad judia y del humanismo. Y de esta uni6n nacié un pensamiento que se presenta al lector en toda su vision optimista de un hombre que, si es adecuadamente consciente de su propia condicién, de su propio rol, de sus propias elecciones, de su propia responsabilidad, puede modelar las nece- sidades y las reglas del mundo que le rodea y no dejarse modelar por ellas de una manera innatural. En un ejercicio constante de conciencia licida y de libre eleccién responsable, el hombre pue- de afrontar la enfermedad de la sociedad y afirmar felizmente su propio desarrollo y su propio potencial creativo. LA VIDA Y LA EPOCA CRONOLOGIA LA HISTORIA ERICH FROMM VY ee Freud publica gy 28marzo, Erich Pinchas Fromm La interpretaciin de los sueiios. 0 nace en Frénefort del Meno. Estalla la Primera Guerra Mundial, Wie Revolucion comunista en 1917 Rusia liderada por Lenin. Fromm obticne el bachillerato Acaba la 1918 y empieza a asistir a la Facultad Primera Guerra Mundial. de Derecho. Se muda a Heidelberg y estudia 1919 sociologia, psicologia y filosofia. Mussolini llega al poder en Italia. _—«*1922——_Se licencia en filosofia, 1924 Se acerca al psicoandlisis. Primer matrimonio con Freida 192g Reichmann (e separarén en 1931) y alejamiento det judaismo ortodoxo, 1927 Primeras publicaciones como 1827 sfreudiano ortodoxo». Esta entre los fundadores a Se 1929 del Instituto de Psicoandlisis de la Alemania meridional, en Francfort Conclave sw formaciéin 1931 y abre un despacho en Berlin. 1933 Emigra a Estados Unidos. Hitler lega al poder se. 7 en Alemania. Guerra Civil espafiola. 1936 Estalla la Segunda Guerra Mundial; Freud mucre 1939 en dlexilio, en Londres. _ 1940 1941 i944 Estados Unidos arroja las primeras bombas atmicas sobre is Jap6n. Termina la Segunda Guerra Mun Obtiene la ciudadania estadounidense. Publica El miedo a la libertad. Segundo matrimonio con Henny Gurland. 1947 Publica Btica y psicoandiss La ONU adopta la Declaraciin wR Universal de las Derechos det Hombre, 1949 Se uaslada a Mé Profesor de la Universidad gs Nacional Autonoma de México, 1951 imparte cursos de formacién al psicoan ‘Se descubre la estructura en élice 7 Después de quedarse viuelo el aoe 1953 afio anterior, se casa en terceras nupcias con Annis Freeman, . Publica Psicoandlisis de la sociedad Estalla la guerra de Vietnam, 15 wie 1956 Publica El arte de amar, Juan XXIII es clegido papa. 1958 Mnere Melanie Klein. 1960 Yuri Gagarin es el primer hombre cen el espacio; se erige el muro de 1961 Berlin; muere Carl Jung. ES ae ome 1963 Funda el Instituto seston soi Dallas: Psicoanalitico mexicano, Premio Nobel a Martin 1964 Luther King. Protestas estudiantiles ‘Comprometido ya politicamente, participa ab tty 1968 en la campafia presidencial en los paises occidentales. Sines apchease al candidato demécrata Eugene McCarthy. Neil Armstrong se convierte en el 1968 primer hombre que pisa la Luna. Los Beatles se separan. 1970 1973 Publica Anatomia de a destructvidad furan, 1974 Se traslada a Suiza, al Tesino. ‘Termina la guerra i sls Them ee_rlee Ea aera Apple presenta el primer 1976 ordenador personal. Es elegido el primer Parlamento Europeo; Margaret "Thatcher esa primera mujer 1979 aque se convierte en primera ministra britanic: Ronald Reagan se convierte en el 40° presidente 493 © Muere el 18 de marzo. estadounidense; Juegos Olimpicos de Mosc LA VIDA LOS PRIMEROS ANOS Erich Pinchas Fromm nace el 23 de marzo de 1900, en Francfort del Meno, hijo de Napthali, un comerciante de vino de 38 afios, y Rosa Krause, siete afios mas joven que él y procedente de una familia de arraigadas tradiciones judias. La dimensién del judais- mo, en sus diversas ramificaciones y tradiciones, es el contexto en. el que el joven Erich da sus primeros pasos y recibe su primera formacion. Su bisabuelo, Scligmann Bar Bamberg, habia sido uno de los ra- binos ortodoxos mas importantes ¢ influyentes de la Alemania del siglo X1x, casi una figura mitolégica para la familia: de él Fromm recordaba con gusto una serie de anécdotas que le describian como un hombre cuya vida estaba consagrada al estudio y a los valores mas profundos de la tradicién hebraica, con una concep- cién de la existencia alejada del compromiso con el mundo «con- temporaneo»: un punto de vista que el psicoanalista tendria bien presente en su propia reflexion intelectual. Interrumpiendo una tradicién familiar de rabinos 0 mujeres de rabinos, el padre de Fromm escogié dedicarse al comercio de 14 ERICH FROMM vinos para garantizarse unos ingresos mayores, sin olvidarse por ello de sus raices culturales. De él tenemos pocos datos, excepto los referentes a su profesion y a su significacion politica, entre las filas del partido conservador, como consejero municipal de Franc- fort. La relacién con su hijo, nacido un aio después de haberse sado, no parece muy sosegada: el propio Fromm le recuerda como una persona neurética y muy ansiosa, sobre todo respecto a él, su tinico hijo, tanto, que puso trabas a su vocacion inicial de estudiar el Talmud, la Biblia hebrea, entre las comunidades ortodoxas de la Europa del Este. La relacién con su madre tam- bién fue muy compleja. Deseaba que su hijo se convirtiera en un reputado pianista, y por eso le obligé a asistir a clases de piano, hasta los 14 ano: Ademis, parece que entre los dos cényuges no habia una rela- cién demasiado feliz, y que Rosa consideraba que todo lo que Erich ten{a de bueno en términos de virtudes ¢ inteligencia lo habia here- dado de la parte materna de la familia, y que del lado paterno solo habia recibido los vicios y los aspectos negativos de su caracter, Como para muchos adolescentes de la época, la Primera Guerra Mundial representa la primera verdadera encrucijada en la vida de Fromm. Erich es demasiado joven para participar en los com- bates, pero es testigo del entusiasmo que arrastra a la poblacién alemana y acaba por implicarse brevemente. Los desfiles milita- res, la celebracién de las victorias y el recuerdo conmocionado de los caidos inflaman la fantasia del adolescente y distraen su atencién del drama del conflicto. Uno de los amigos mas cercanos a la familia, Oskar Suss- mann, ¢s llamado a filas y tiene que partir al frente. Fromm le recordar, con la distancia de los aftos, como una de las personas a las que mas debe en su formacion y su desarrollo humano. Un episodio aparentemente insignificante parece, sin embar- go, revelarse fundamental para despertar al joven estudiante del entusiasmo superficial y para devolverle a la tragica realidad del conflicto: creyendo realizar una bravuconada divertida, LAVIDA 15 Fromm y algunos compaiieros se niegan a memorizar el himno nacional inglés, como les habian asignado como tarea, argu- mentando que no tenian ninguna intencién de aprenderse el himno del peor enemigo de Alemania. El profesor, voz de la ra- zon y del realismo, les responde que Inglaterra no ha perdido nunca una guerra. Para Fromm es como la personificacion del sentido comin que arremete con valentia contra los entusiasmos. faciles de las masas. LOS ESTUDIOS Y EL PSICOANALISIS El final del conflicto coincide para Fromm con su salida de Franc- fort para continuar con sus estudios universitarios. Después de haber conseguido el bachillerato en la primavera de 1918, en la Wohler-Schule de Francfort, decide inscribirse en la facultad de Derecho, pero la deja después de tan solo dos semestres, insatisfe- cho. En el verano de 1919, Fromm se traslada a Heidelberg para estudiar sociologia bajo la guia del socidlogo Alfred Weber, mano del mas famoso Max Weber, y del célebre fildsofo y psiquia- tra Karl Jasper. Sin embargo, en esos mismos afios, no deja de profundizar en el conocimiento de la cultura judia y estrecha rela- her- ciones con intelectuales y rabinos de las mas diversas orientaciones culturales. Los conocimientos mas relevantes para él en esos afios son los del rabino Nehemia Anton Nobel: de origen hiingaro, este predicador, que fascina el auditorio como si fuese un profeta del Antiguo Testamento, le abre un mundo nuevo en el que la tradi- cién judia se entrelaza con Goethe, Kant, con los valores del ilu- minismo y del humanismo, en armonia entre tradicién, nociones de psicoanilisis, principios de socialismo y elementos de misticis- mo. Los estudios universitarios y el traslado a Heidelberg no impi- dieron que Fromm mantuviera un contacto frecuente y activo con la comunidad judia de Franefort y se dedicase en primera persona a preservar la identidad judia, por ejemplo, participando en la 16 ERICH FROMM fundacién de una «Sociedad para la educacion popular hebraica de Francfort del Meno», en febrero de 1920. Sus estudios de sociologia y filosofia se entremezclan con cl estudio del Talmud, y vehiculan asi una concepcién del hombre profundamente basada en sus potencialidades y en su relacion con el mundo que le rodea: empiezan a configurarse algunos de los puntos que seran fundamentales del pensamiento de Fromm. Su formaci6n universitaria, mientras tanto, dirige sus estudios hacia la relacion hombre/sociedad y las dindmicas de la convivencia social, a través del singular punto de vista de un hijo del judais- mo ortodoxo que se mueve dentro de los esquemas de un mundo burgués. Marx, Spinoza y Aristételes son sus lecturas preferidas, junto a Kant, Hegel y Nietzsche, aunque tiene bien presente que la finalidad del estudio de la filosofia no ha de ser el propio estudio, sino que este se ha de encontrar centrado en la realidad concreta del mundo. Intereses de este tipo fomentaron su aproximacién al psicoanilisis, pero no a las aulas universitarias. En 1924, dos afios después de haber concluido sus estudios, una amiga de Francfort (con la que tuvo una breve relaci6n) le presenta a la psicoanalista Frieda Reichmann. Diez afos mayor que él y seguidora acérrima de Freud, Frieda dirige una clinica privada en Heidelberg, de la que pronto Fromm se convierte en visitante y colaborador asiduo, sin librarse él mismo de largas se- siones psicoanaliticas. El grupo que gira en torno a Frieda forma una especie de verdadera comunidad en la que en el ejercicio de las disciplinas psicoanaliticas se conjuga ¢l estudio de la Biblia y la adhesi6n a las practicas rituales judias, hasta el punto que a veces, en broma, el nombre de la clinica es cambiado de Thera- peutikum a Torapeuticum, en un juego de palabras basado en el término ord. El contacto entre los dos pasa a transformarse en una relacién estable, que sellan con su boda en 1926. La continuacién de sus estudios, la aproximaci6n a la practica psicoanalitica y el contacto con figuras como el rabino Salman Rabinkow, que le permiten profundizar todavia mds en su cono- LAVIDA 17 cimiento de la Biblia con un enfoque humanista y muy concen- trado en el papel del hombre en la creacién, convencen a Fromm para abandonar el judaismo ortodoxo. La conciencia plena de la «caida en cl pecado» —como él mismo la definié muchos afios mas tarde~ se produce gracias a una salchicha. Acostumbrado a seguir rigidamente las reglas alimentarias hebraicas, que prohibian el consumo dle kosher (o sea, alimentos considerados impuros), Fromm. se encuentra delante de un quiosco, se deja seducir por el perfume de la carne a la brasa y —después de un rapido momento de excita- cién— compra la salchicha y la saborea con extrema satisfacci6n. El episodio, tal vez banal si se considera de forma aislada, muestra su abandono definitivo de la religiosidad tradicional, a favor de un en- foque cada vez mas concentrado en el papel del hombre y de su in- dividualidad en la relacién con el mundo y el resto de los hombres. Los afios del matrimonio coinciden con el traslado primero a Munich y después a Berlin, donde Fromm completa su for- macién personal como psicoanalista, convencido de haber en- contrado su vocacién. Una de su primeras conferencias versa sobre el tratamiento psicoanalitico de pacientes afectados de tu- berculosis pulmonar: por un extrafto juego de coincidencias, al- gunos afios mas tarde el propio Fromm contraera la tuberculosis y tendra que pasar un tiempo en Suiza, en Davos, para curarse. Una vez concluida su formacién, abre un despacho privado en el namero | de Bayerischer Platz, en Berlin, en 1930. Son los afios de la practica psicoanalitica efectiva (entra a for- mar parte de la Sociedad Psicoanalitica alemana) y de sus pri- meras contribuciones cientificas importantes, como «El dogma de Cristo», sobre religién, sociedad y psicoanalisis, publicado en la célebre revista de Freud, Jmago. En esos mismos afos, fun- da en Francfort el Sueddeutsche Institut fiir Psychoanalyse y entra en contacto con intelectuales como Max Horkheimer y Theodor Adorno, exponentes destacados del Instituto de Investigacion Social, generalmente conocido como la Escuela de Francfort. Se trata de un nutrido grupo de intelectuales de formaci6n diversa, 18 ERICH FROMM muy influenciados por el marxismo, la filosofia de Hegel y el psicoanilisis freudiano, pero unidos por la voluntad de evar a cabo un estudio critico de la sociedad y de sus contradicciones més profundas. Al aceptar un contrato como director de la sec- cién de psicologia social del Instituto, Fromm entra en contacto con un ambiente intelectual variopinto ¢ intenso que le permite desarrollar un anilisis de las relaciones entre el hombre contem- pordnco y la sociedad en la que vive, ya cuyas reglas y mecanis- mos se somete. LA HUIDA A ESTADOS UNIDOS Los primeros afios de la década de 1930, para Fromm, estén marcados por el fin de su matrimonio y por su separacién de Frieda, con la que mantendria una buena relacion hasta que fallecié en 1957. Esta situacién no alteré la vasta red de cono- cidos y amistades, sobre todo en el campo del psicoanilisis, a la que Fromm pudo acceder gracias a su exmujer. Después de haber jugado un papel importante en la fundacién del Instituto Psicoanalitico de Francfort, Frieda le garantiza contactos con personalidades importantes como Georg Groddeck, de quien Freud tomé la idea del ello para después reelaborarla. Médico y psicoanalista, aunque parcialmente apartado de la comuni- dad «oficial» de los psicoanalistas de la época, representa para Fromm un contacto fundamental. Sera el propio Groddeck, el que le sugerira un posible vinculo entre el grave empeoramiento de sus condiciones de salud y el matrimonio fallido con Frieda, y quien le inspirara con una serie de observaciones sobre el tema de la sexualidad, que Fromm retomara para su critica al psicoa- nlisis freudiano tradicional. Sin embargo, el encuentro con la Escuela de Francfort le permite continuar con éxito los estudios en el campo de la so- ciologia y de la psicologia de las masas, retomando temas ya tratados en los tiempos de su tesis de doctorado. La involucién LavioA 19 de la fragil, aunque vital, Republica de Weimar, muy perju- dicada por la crisis econémica mundial de 1929 y el creciente (y preocupante) grupo de seguidores que estaba consiguiendo el Partido Nacionalsocialista Obrero Aleman (Nationalsozialisti- sche Deutsche Arbeiterpartet), liderado por Adolf Hitler, empujan a Fromm y a los demas miembros del Instituto de Investigaciones Sociales a interrogarse sobre el papel de la autoridad en la socie- dad contemporanea y sobre qué valores profundos son su nexo de unién. Una serie de investigaciones Ilevadas a cabo sobre los movimientos obreros y las organizaciones sindicales intenta plantear el problema desde un punto de vista psicoanalitico, interpretando las elecciones y las respuestas de los entrevistados desde el punto de vista de las represiones, de las motivaciones inconscientes, en base al modo en el que se perciben a ellos mismos y a la realidad que les rodea. Un breve ensayo de 1931, Politica y psicoandlisis, intenta entrelazar la historia de los hom- bres con la historia de las ideologias: si el psicoanilisis tradicio- nal esboza una interpretacion de actitudes psiquicas prominen- tes sobre la base de la historia personal, del mismo modo una psicologia social tendra que comprender actitudes prominentes en la historia comin del grupo que se analiza, reconduciendo ideales, sentimientos, pasiones politicas a impulsos y representa- ciones de contenidos inconscientes. Sin embargo, todo esto debe realizarse en un contexto que tenga bien presentes las condicio- nes econémicas, politicas y sociales que determinan la vida del grupo, del mismo modo que las dinamicas familiares determi- nan la vida individual. En la concepcién marxista, los factores sociales y econémicos condicionaban necesariamente la historia de un pueblo y la creacién de un orden social; en la concepcion frommiana (patente ya en Politica y psicoandlisis y después reto- mada en Método y funcién de una psicologia social analitica, de 1932), la estructura socioeconémica influye sobre el comportamien- to (también y sobre todo en sus componentes inconscientes) de un grupo, entrelazando libido y contingencias histérico-econo- micas. Son conclusiones que dejardn descontentos tanto a los 20 ERICH FROMM psicoanalistas ortodoxos como a los mas convencidos defensores del materialismo histérico marxista. Mientras realiza esos estudios, la situacion en Alemania de- genera progresivamente. E] 30 de enero de 1933, Hitler recibe el encargo de formar un nuevo gobierno por parte del presidente Hindenburg. Que los intelectuales «de izquierda» y los judios estan entre los primeros puntos de mira del régimen nazi es algo ya sabido desde hace tiempo y las condiciones de vida se vuelven cada vez mas duras para todos aquellos que son considerados «enemigos» por Hitler y sus seguidores. Fromm habia abandonado Alemania entre 1931 y 1932 para curarse de la tuberculosis que padecia y se habia retirado a Sui- za, al sanatorio de Davos, siguiendo asi el consejo de su amigo Groddeck. La oferta de un ciclo de conferencias en el instituto psicoanalitico de Chicago, invitado por Karen Horney, célebre diosa de psiquiatria y psicoanilisis establecida desde hacia tiempo en Estados Unidos, le permite establecer una serie de contactos preciosos y empieza a considerar la hipétesis de tras- ladar su actividad a suelo estadounidense. Fromm regresa a Da- vos para ultimar sus curas, y organiza primero el traslado de Horkheimer y del Instituto a Estados Unidos y después el suyo propio. Tras una breve parada en Paris, el 25 de mayo de 1934 se embarca en el transatlantico George Washington en el puerto inglés de Southampton rumbo hacia Nueva York. UNA VIDA NUEVA La Hegada a Estados Unidos, aunque previamente ya habia establecido una densa red de amigos y contactos, es la de un préfugo judio que huye del nazismo y no la de una autoridad intelectual. Gracias al esfuerzo de Horkheimer, el Instituto de Investigaciones Sociales encuentra una sede en la Universidad de Columbia, que le concede un nuevo domicilio en la calle 117. Una carta del 20 de julio de 1934 informa a Fromm del nuc- LAVIDA 21 vo trabajo y del nuevo alojamiento en la prestigiosa universidad de Nueva York. En pocos meses, Herbert Marcuse y Leo Lowenthal, miembros de la Escuela de Francfort, también encuentran refugio en la nueva sede estadounidense. Una vez instalado, Fromm dedica los primeros meses a una serie de visitas médicas y de viajes entre Canada y Estados Unidos, visitando entre otras ciudades Seattle, San Francisco y Los Angeles, que le mantienen ocupado hasta sep- tiembre de 1935. Siempre por motivos de salud, en busca de un clima mas saludable, entre 1936 y 1939 se mueve entre el Caribe, México y las Bermudas. En las cartas que manda a sus amigos y colegas se explaya sobre sus condiciones de salud (aparentemente mejoradas) y sus lecturas. Aun asi, su entusiasmo esta condenado a apagarse pronto: la tuberculosis se manifiesta de nuevo (al principio la subestiman y la confunden con escarlatina) y obliga a Fromm a recuperarse por enésima vez en Suiza. A pesar de su recaida, las no- ticias internacionales son lo que mas le perturba; tanto, que le llevan ~en determinadas ocasiones~ a sentirse tentado de dejarse vencer por la enfermedad. El empeoramiento de la situacion en Alemania e Italia, cercadas por el asedio nazi y fascista, la Guerra Civil espa- ola y el inicio de la dictadura de Francisco Franco, las purgas rea lizadas por Stalin en Rusia y la cada vez mas inevitable perspectiva de un conflicto empujan a Fromm al desénimo. Como le confia a su amigo Horkheimer en una carta fechada el 4 de noviembre de 1938, la desesperacién, sin embargo, no puede y no debe vencer. Por mucho que la situaci6n sea miserable, por mucho que el hombre se pueda sentir arrollado inexorablemente por la fatalidad de la his- toria, la responsabilidad de cada uno, como individuos racionales, es permanccer intactos y firmes en corazon y en espiritu. Tampoco parece que se desvanezcan sus problemas persona- les: Fromm alberga serias dudas sobre la suerte de su madre, que se habia trasladado a Inglaterra para escapar de las persecucio- nes contra los judios, pero no tiene el dinero necesario para poder ir con él a Estados Unidos (lo conseguiria en 1941); ademas, sus largas y frecuentes estancias en el extranjero podrian ralentizar 22 ERICH FROMM su obtencién de la ciudadania estadounidense. Cuando parece que su salud se estabiliza y le permite volver a Nueva York en febrero de 1939, su vida profesional es la que se revela como fuente de nuevos problemas: una considerable reduccion de las financiaciones disponibles y su escasa productividad debida a su precaria salud hacen que Columbia interrumpa el contrato con Fromm, aunque le permite mantener algunas clases en los dos afios sucesivos. La amplia red de amistades personales y profesionales que ha conseguido crear le mantiene en contacto con personalida- des de prestigio. Ademas de cultivar y mantener la amistad con Karen Horney (que le acompafia en numerosos viajes), visita con frecuencia al psiquiatra Harry Sullivan, la psicoanalista Clara Thompson y la antropéloga Margaret Mead, y no in- terrumpe el contacto con su exmujer Frieda (de quien todavia no se ha divorciado legalmente). Contactos y confrontaciones acompafian a Fromm, alrededor de la década de 1940, en la redaccién de su primer libro: El miedo a la libertad (Escape from Freedom), publicado en 1941: para Horney, una de sus principa- les «patrocinadoras», el libro se presentaba a los lectores como una obra fundamental sobre las relaciones entre el caracter y la cultura, en la que se pretendia asentar el psicoandlisis sobre bases también sociolégicas y no solo bioldgicas y fisiolégicas, como habia hecho Freud. Muy basado en la dramatica realidad del momento, de un mundo inmerso en otra guerra mundial, Fromm lleva a cabo una reflexién sobre la responsabilidad que la libertad Ieva intrinsecamente consigo y las consiguientes di- ficultades que tiene el hombre de la sociedad contempordnea para cultivar ese valor. Después de haber abandonado la ensehanza en Columbia, Fromm participa en la iniciativa de Karen Horney (expulsada de la Sociedad Psicoanalitica de Nueva York porque se la considera- ba poco «ortodoxa» con respecto a las ensefianzas tradicionales de la disciplina) de fundar la nueva Association for the Advance- LAVIDA 23 ment of Psycoanalysism, adjunta al American Institute for Psycoa- nalysis, concebida como escuela de formacién para los miembros de la recién creada asociacién, en colaboracién con el New York Medical College. Las dificultades que Fromm encuentra en esta nueva aventura profesional se deben sobre todo a que no es médico, una condi- cién considerada por muchos como requisito fundamental para la practica psicoanalitica: un debate en el que el propio Freud (fallecido en 1939) habia intervenido, alineandose a favor del psi- coanalisis practicado por los no médicos, y de ahi sus posiciones opuestas a la praxis estadounidense. Su estatus de psicoanalista no médico es un problema que se repite otras veces: tan solo dos afios mas tarde, en 1943, la direc- cién rechaza la solicitud, presentada por algunos estudiantes, de asignar a Fromm un ciclo de seminarios, alegando como motivo principal su estatus de «no médico». La decision del Consejo de Facultades desencadena una avalancha de polémicas destinadas a resolverse de la peor de las maneras: delante de la intransigen- cia de los organismos competentes, considerada una aplicacién inutilmente rigida de las reglas, resulta claro para muchos que el problema no puede tener otra naturaleza que no sea personal y no profesional. Detras de la decisién, de hecho, se ocultaba la ruptura de las relaciones entre Horney y Fromm: segiin sobre todo el psicoanalista analista (0 sea, el que somete a anilisis a los futuros psicoanalistas) Fromm habria influenciado negativamen- te a su hija, durante las sesiones, empujandola a rebelarse contra su madre. La situacién empuja al propio Fromm y a muchos co- legas suyos a abandonar la asociaci6n y el instituto, optando por crear ~siempre en Nueva York~ una nueva sede de la Washington School of Psychiatry, después rebautizada (en 1946) como Wi- liam Alanson White Institute of Psychiatry, Psychoanalysis and Psychology, en el que intentar conjugar de una forma productiva psicoanilisis y ciencias sociales y de cuyo equipo docente Fromm fue presidente de 1946 a 1950. 24 ERICH FROMM EL SEGUNDO MATRIMONIO Mientras continua con sus publicaciones (Sexo y cardcter en 1943 y algunos articulos sobre la situacion de la Alemania nazi en- tre 1942 y 1943), Fromm imparte cursos de forma regular en el Bennington College, en Vermont, y continta practicando como psicoanalista. Una vez obtenida su tan deseada ciudada- nia en mayo de 1940 y después de haberse divorciado de Frieda oficialmente en 1942, conoce a la que sera su segunda mujer, Henny Gurland. Fotégrafa de profesion, fue colaboradora en un periddico de izquierdas en el Berlin de la década de 1930, y se escapé a Estados Unidos en 1940 después de haberse arries- gado a ser capturada por los nazis en Francia; en 1944 se casa con Fromm que la habia conocido gracias a una amiga comin y que se siente atraido por su inteligencia fuera de lo coman y sus dotes artisti El psicoanalista alterna su tiempo entre la actividad docente c investigadora, la terapia y cuidar a su mujer, cuyas condiciones de salud empeoran cada vez mas con el tiempo. Una artritis reu- matoide, agravada por las secuelas de una herida que se habia hecho en Francia mientras huia del ejército aleman, amenaza gravemente la salud de Henny y obliga a Fromm a dedicarle cada vez mas tiempo, con lo que pronto acaba por llegar al bor- de de la depresion. Niel traslado a Bennington, en bisqueda de un lugar més tranquilo en el que vivir, ni el sucesivo retorno a Nueva York, donde tienen acceso a mejores curas médicas, pare- cen sentar bien a las condiciones de su mujer. La dificultad de estos afios encuentra una curiosa respuesta en cl libro Eticay psicoandlisis. Indagando sobre la confusion y sobre la falta de valores en las que el hombre contemporaneo parece sumergido, Fromm parte de una concepcién humanistica de la ética, en la que los valores deben orientarse a la busqueda de un bienestar concentrado en el hombre y no en los intereses econémicos y politicos, y llega a trazar las cualidades de una vida espontanea, productiva y feliz. Se LAVIDA 25 Una felicidad que no parece estar en condiciones de experi- mentar en primera persona. Con la llegada de 1948, las condi- ciones de Henny se agravan tanto que Fromm dedica todo su tiempo a asistirla y a duras penas cumple con sus obligaciones profesionales. El invierno siguiente consigue impartir una serie de conferencias en Yale sobre psicoanilisis y religién y, en algu- nas ocasiones, los amigos de la pareja se movilizan y proponen a Henny algunos contratos de trabajo para intentar estimularla o participan en pequefios almuerzos 0 en los desayunos que orga- niza; sin embargo, a menudo se queda bloqueada en la cama y es incapaz de levantarse. En el verano de 1949, Fromm decide seguir el consejo de algu- nos médicos y probar la via de las curas termales en San José Pru- na, una localidad cercana a Ciudad de México. Ya habia estado en México antes: en la década de 1930 habia ido a menudo, du- rante sus viajes en compafiia de Karen Horney. Sin embargo, la decisién de mudarse alli definitivamente en 1950 no parece con- tribuir a mejorar las condiciones fisicas de su mujer que se sumer- ge en una depresién cada vez mas sofocante. Fromm siempre est al lado de su cama, se niega a dejarla sola aunque sea por poco tiempo y limita de forma drastica los compromisos que le puedan alejar de casa. El 4 de junio de 1952 Henny muere, agotada por la enfermedad. En realidad, sobre las causas de su muerte planea la sombra del suicidio y el propio Fromm, en algunas cartas, parece que deja intuir esta hipstesis. EN MEXICO El traslado a México no estaba motivado solo por las condicio- nes de salud de Henny. Mientras se dedicaba a la cura de su mujer, Fromm establecié contacto con una serie de docentes y estudiantes de psiquiatria con los que decide organizar un ciclo de reuniones sobre el tema del inconsciente y de su lenguaje. La experiencia se revela fructifera hasta el punto de que se convence 26 ERICH FROMM de la posibilidad de organizar un curso anual de psicoanalisis, para involucrar y formar a las nuevas generaciones de psiquiatras y psicdlogos mexicanos. Obtiene un permiso temporal del Wil- liam Alanson White Institute, y se convierte en profesor extraor- dinario de la Facultad de Medicina de la Universidad Auténoma de México, donde funda el Grupo Mexicano de Estudios Psicoa- naliticos, que le mantiene muy ocupado hasta 1956. El éxito de los seminarios y los nuevos intereses de investigacién lo empujan a llamar a algunos «refuerzos» de Estados Unidos: importantes psiquiatras y psicdlogos como Clara Thompson, Rose Spiegel, Nathan Ackermann, Edward Tauber y el tedlogo aleman Paul Tillich (a quien Fromm conoce de su tiempo en Francfort) impar- ten cursos y seminarios de forma regular en Ciudad de México. La respuesta es tan buena que Fromm se siente empujado a conti- nuar sin titubeos su permanencia, y no solo por motivos profesio- nales, E] luto por la muerte de Henny le devasta hasta tal punto que, en los afios siguientes, parece que no queda ni rastro de ella en sus apuntes, en sus cartas, en sus recuerdos. Se diria que casi para exorcizar el dolor y el miedo a la muerte. Fromm encuentra en un nuevo amor la ocasion para relanzar su propia vida. Fasci- nado y conquistado por Annis Freeman, una estadounidense dos aiios mas joven que él y recientemente viuda, se casa con ella el 18 de diciembre de 1953. Parecen que su nueva mujer y la ensefianza canalizan toda su atencién y energia. La continuacién de la actividad acadé- mica, el traslado de Ciudad de México a la famosa localidad de veraneo de Cuernavaca (por sugerencia de Annis) y el tiempo dedicado a la escritura no disminuyen el entusiasmo de Fromm por muevos proyectos ¢ ideas. En 1956 funda la Sociedad Mexi- cana de Psicoandlisis y al mismo tiempo pone en marcha otros cursos de formacién para psicoanalistas, estimulando la unién y la confrontacion entre esta y otras disciplinas con un estilo que conserva los supuestos del enfoque humanistico, atento a la valorizacién del hombre y de su potencial, que caracteriza la reflexion frommiana. Decide traducir algunos trabajos su- LAVIDA 27 yos al espafiol (lengua que empieza a dominar cada vez mejor), insertandolos en una serie de volimenes que titula Biblioteca de Psicologia, y publica una nueva revista cientifica, la Revi- sta de Psicoandlisis, Psiquiatria_y Psicologia. En el mismo periodo, profundiza en sus propios conocimientos del budismo, al que ya se habia aproximado en la década de 1940, considerandolo una experiencia religiosa con interesantes puntos de unién con el enfoque psicoanalitico: el seminario que dedica a este tema obtiene un éxito de pablico extraordinario. La «no ortodoxia» de sus posiciones respecto a lo que se consideraba el nticleo fun- damental de las reglas del psicoandlisis constituye un objeto de polémica continua. Aunque sabe que habia sido expulsado de la Sociedad Psicoa- nalitica alemana en 1934 por sus origenes judios, Fromm esta convencido de que contintia siendo miembro legitimo de la Jn- ternational Psycho-Analytic Association (fundada por Freud en 1910) hasta que, en 1953, descubre que habia sido eliminado de la lista de miembros. En respuesta a su peticién de explicaciones, le re- claman disponibilidad para someterse al juicio de una comision secreta que tendria que verificar su situacién. Es una propues- ta que Fromm rechaza, su afiliacin no tendria que depender de un juicio o todavia menos de presuntos principios fundamentales de la disciplina, sino mas bien de la motivaci6n por la que habia sido expulsado de la asociacién. Esa discusién también se refleja en su produccién: una serie de textos entre 1955 y 1959 afron- ta cl problema del psicoanalisis como ciencia (1959) y ataca sin rodeos a los defensores de la linea ortodoxa y el problema de la diatriba entre teoria y practica psicoanalitica. Sobre este tema, Fromm organiza periédicamente un foro internacional del psi- coanalisis, a partir de 1962, en el que retine a profesionales que comparten el mismo enfoque del problema. En 1963 continua su trabajo en la direccion de la Sociedad Mexicana de Psicoa- nalisis y funda un Instituto Mexicano de Psicoanilisis, en el que, junto a las actividades de docencia ¢ investigacién, también se ofrece la posibilidad de recibir terapia a pacientes econdmica- 28 ERICH FROMM mente desfavorecidos, en una polémica abierta con la postura de los psicoanalistas estadounidense y sus parcelas «elitistas». 1969 tendria que haber sido el afio de una cita internacional fundamental (la tercera después de Amsterdam y Zurich), pero Fromm no puede participar: el infarto que habia tenido en 1966 le deja secuelas que le obligan a salir de México y marchar a Suiza para recibir las curas necesarias EL COMPROMISO POLITICO Y LOS ULTIMOS ANOS Paralelamente a los estudios, a la investigacién y a la docencia, Fromm encuentra tiempo para involucrarse en la vida politica, desde Ja perspectiva de una aplicacién concreta de los prin- cipios del propio psicoandlisis humanista. Ya en 1960 decide entrar a formar parte del Partido Socialista de Estados Uni- dos (Social Party-Democratic Federation), contribuyendo a la redac- cién de un nuevo programa, pero pronto se siente frustrado por la excesiva burocratizacion del sistema de partidos. Decide asi publicar breves escritos 0 articulos en los que analiza la situacion politica y, en plena Guerra Fria y en medio de los profundos cambios de la década de 1960, reflexiona sobre las coyunturas internacionales. Ya hacia el final de la década de 1950 y en los afios siguientes, se habia involucrado personal o econémicamente, en asociaciones, circulos y comisiones de in piracion pacifista, sobre todo en torno a temas como la guerra de Vietnam, el desarme y el final de la carrera armamentistica entre EE.UU. y la URSS, la amenaza de la disuasién nuclear, el terrorismo y la violencia politica (que no vacila a condenar, sin rodeos). Todo eso sin interrumpir sus publicaciones, como ¢Podré sobrevivir el hombre? 0 Marx y su concepio del hombre (ambas de 1961). El prestigio y la importancia de que goza su magisterio le per- miten atraer a numerosos intelectuales a sus campaiias politicas: los filésofos Bertrand Russell, Albert Schweitzer, Ernst Bloch, LAVIDA 29 Herbert Marcuse, el socidlogo Danilo Dolci, los intelectuales marxistas Adam Schaff e Mihailo Markovic, asi como otras im- portantes personalidades culturales de la época, participan en los debates y otras reuniones promovidas por Fromm sobre los temas y los problemas que le inspiran y en los que se involu- cra en primera persona. De la misma manera, en 1968 se significa en primera persona para apoyar al senador Eugene McCarthy en su carrera para las primarias del Partido Demécrata, con vistas a las elecciones presidenciales. Un hombre politico que declara entrar en liza para afrontar una crisis de valores sin precedentes y para sustituir el liderazgo del terror por el de la esperanza no puede hacer otra cosa que cautivar a Fromm, quien, a pesar de la derrota de McCarthy, se declara entusiasta y fascinado por una personalidad que define como amiga de la poesia y de la filosofia. Los estragos de la campafia electoral contribuyen a agravar su estado de salud, haciendo necesaria su recuperacion en Suiza en 1969. Investigacion, ensefianza, escritura y compromiso politico con- tintan también durante los primeros afios de la década de 1970. En 1972, mientras trabaja en el volumen Anatomia de la destructi dad humana (publicado al aiio siguiente) ¢ indaga sobre los meca- nismos hist6rico-sociales que intervienen a la hora de condicionar los instintos sadicos en el hombre y las crisis de violencia, dedica diversos pasajes fundamentales a Hitler. En busca de informaciones y materiales utiles, focalizandose sobre el plano psicoanalitico mas que en el histérico, consi- dera de una importancia fundamental las Memorias de Albert Speer. Arquitecto favorito del dictador nazi y después ministro de Armamento durante el segundo conflicto mundial, Speer, el tinico de los jerarcas nazis que se declaré consciente de sus pro- pias responsabilidades, fue condenado a 20 aiios de carcel en el proceso de Niremberg de 1946. Al ser liberado de la fortaleza berlinesa de Spandau en 1966, Fromm contacta con él para que le diera una cita, que tendria lugar en octubre de 1972 30 ERICH FROMM en Heidelberg y que Fromm consideraria muy valiosa para la redaccién del libro. En 1974, Fromm y su mujer deciden irse de México y mu- darse a Suiza, a Muralto, en el cantén del Tesino. Al afio si- guiente, Fromm, rodeado de amigos, colegas y discipulos, en un simposio organizado en su honor en Locarno, no duda en hacer uso de la palabra y en sorprender a los presentes con un discurso de mas de dos horas, sostenido casi todo el tiempo en brazos, sin que su mal estado de salud le condicionase. En el transcurso de los afios, el recrudecimiento de la tuberculo- sis, el infarto anterior (al que siguieron dos mas, en 1977 y en 1978, haciendo necesario que le implantasen un marcapasos), una fractura de la escapula y los cdlculos biliares habian mi- nado su estado de salud, pero no habian debilitado su espiritu y su extraordinaria inteligencia. Ni tampoco le impidieron publicar, en 1976, uno de sus éxitos mas destacados, Del ‘ener al ser. El hombre contemporanco esta delante de una eleccién: obedecer las leyes despiadadas del capitalismo y del mundo moderno y elegir un estilo existencial basado en lo que po- see y en el significado de la existencia, todo transferido a los bienes materiales, o dedicarse a la afirmacion de su propia individualidad como hombre, en paz y solidaridad con los demas, esforzandose para crecer y afirmar constantemente su propia libertad. A cinco dias de cumplir los 80 afios, la extraordinaria aven- tura humana e intelectual de Fromm se trunca. Otro infarto, esta vez fatal, le sorprende mientras duerme la noche del 18 de marzo de 1980. Se organiza una discreta ceremonia fiinebre en el crematorio de Bellinzona y los presentes recuerdan a Fromm leyendo la interpretacién que hizo de uno de sus pasajes favori- tos del Antiguo Testamento: en el libro del Génesis, Abraham implora a Dios para que perdone a las ciudades de Sodoma y Gomorra, condenadas a la destruccién por sus pecados. Asi como diez justos habrian bastado a Dios para salvarlas, del mis- mo modo, para Fromm, pocos hombres que hubieran elegido LAVIDA 31 abandonar la alienacion y la falsa satisfaccién del Tener, para dedicarse integralmente a la vida auténtica del Ser, habrian po- dido salvar el mundo. Erich Fromm (1974) LA EPOCA LA HISTORIA DE UN SIGLO La aventura humana e intelectual de Erich Fromm se desarrolla a lo largo casi todo el siglo xx. Cuando termina, el 18 de mar- zo de 1980, el mundo que tiene delante de él ha evolucionado radicalmente. El orden que se habia establecido mas de 30 afos atras, al final de la Segunda Guerra Mundial, estaba a punto de cambiar a una velocidad imprevista. Cambios politicos, sociales y culturales estan transformando un mundo que a su vez habia nacido de los escombros del primer conflicto mundial en 1918. Historiadores, filésofos, intelectuales y periodistas se interrogan en profundidad sobre las caracteristicas del siglo xx. Viejo y nuevo mundo, totalitarismo y democracia, capitalismo y socialismo, Este y Oeste: parejas de opuestos que se enfrentan y marcan el curso de los acontecimientos. Es precisamente el papel del hombre en una historia tan compleja lo que empuja a Fromm a interrogarse sobre conceptos como el humanismo y la libertad. Es el siglo mas violento? El que ha suscitado las esperanzas mas grandes? ¢El que ha echado por tierra ideales e¢ ilusiones? ¢El de la destruc- 34 ERICH FROMM cién? zEl del progreso? O tal vez, como dijo el historiador italiano Franco Venturi, «una respuesta imposible [...]. Tan solo intentar comprenderlo una y otra vez» [eit. Historia del siglo xx, 1994, p. 14]. TODO CAMBIA La Primera Guerra Mundial estalla con dos pistoletazos dispa- rados en Sarajevo el 28 de junio de 1914. Un joven estudiante serbio de 19 afios, Gavrilo Princip, abre fuego contra el autom6- vil en el que viajan Francisco Fernando de Habsburgo-Este y su mujer Sofia: el atentado contra la vida del archiduque heredero al trono del Imperio austrohtingaro es la culminacién de una serie de tensiones étnicas que se han ido acumulando, a lo largo de decenios de enfrentamientos, en los territorios controlados por Viena. A un nivel mas amplio, el juego de alianzas y trata- dos militares que pone en marcha la maquinaria bélica, a partir del ultimatum austriaco a Serbia, es un vals tragico en el que chocan tensiones antiguas y nuevas. En las décadas precedentes, la cultura positivista y la segunda revolucin industrial habian difundido la ilusion de un bienestar sin precedentes, dirigido a un crecimiento atin mayor, aunque quedaban sin resolver los conflictos sociales, que por otro lado, parecian agudizarse. En- tre las potencias curopeas, empefiadas en extender sus imperios coloniales, estaba en marcha una verdadera carrera armamen- tistica, fomentada por la rigida contraposicién entre Austria y Alemania por un lado y Francia, Inglaterra y Rusia por el otro. Los vientos de guerra se difunden facilmente en el verano de 1914: Rusia se moviliza para defender su pequena aliada balca- nica, después del rechazo de las peticiones austriacas; Alemania declara la guerra a Rusia y Francia con el apoyo de Viena; In- glaterra entra en escena contra Alemania, después de que esta filtima haya invadido la neutral Bélgica para atacar Paris. En las cancillerias europeas se tiene la certeza de que es la ocasién para resolver, de una vez por todas, viejas tensiones y conflictos Laépoca 35 latentes, acumulados durante medio siglo de paz relativa, y de conseguir los objetivos fijados gracias a una guerra rapida, que no dure mas alla de la Pascua de 1915. Lo que no previcron es el nuevo tipo de guerra. Los entu- siasmos y los impulsos nacionalistas, que inflaman las plazas y galvanizan a los gobiernos, no tienen en cuenta el cambio que el progreso ha impuesto también en la practica militar. Las viejas guerras «de movimiento», en las que ingentes ejércitos se despla- zaban de arriba a abajo para luchar en pocos, aunque decisivos, enfrentamientos campales (la guerra dirigida por Napoleén un siglo atras, por ejemplo) se sustituyen por una guerra «de desgas- te», en la que hombres y medios se amontonan frente a frente en largos centenares de kilémetros, como un muelle comprimido y a punto de saltar, a la espera de consumirse en extenuantes y san- grientos ataques frontales, como dos pugiles, fijos en sus puestos, ocupados en una extenuante carrera de resistencia. El ingenio del hombre inventa nuevas armas para masacrar a sus semejan- tes de una manera mis eficaz; ademés, con la participacion en el conflicto de Estados Unidos (que por primera vez se «inmiscuia» en los asuntos del viejo continente), de Japon (sorprendentemente ya fue vencedor, en 1905, de una breve guerra contra Rusia), de numerosos otros paises extraeuropeos y de las tropas proceden- tes de las colonias, enviadas a combatir fuera de su propia area geografica, la que tenia que ser una breve guerra continental se convierte en la Primera Guerra Mundial. Después de cuatro aiios de guerra y casi diez millones de muer- tos, es el final de un mundo. Con la rendicién de Austria y Alema- nia y la sucesiva apertura de los tratados de paz, en enero de 1919 en Versalles, no se trata solo de restituir el orden en una Europa devastada por el conflicto, sino de dar vida a un nuevo equilibrio politico global. Treinta y dos paises en cinco continentes (aunque Inglaterra, Estados Unidos y Francia dirigen las tareas y las deci- siones) intentan conciliar intereses reciprocamente contrapuestos. Alemania, acusada de ser la principal responsable del conflicto, tiene que aceptar fuertes mutilaciones territoriales, renunciar por 36 ERICH FROMM completo a su marina y reducir de forma drastica su ejército, y comprometerse a entregar sumas ingentes a modo de indemni- zaciones. El Imperio austrohtingaro se disuelve, en el apogeo de una historia casi milenaria, y se desmiembra en diversos estados, con Viena reducida al papel de capital de una pequeiia republica. También desaparecen del mapa el Imperio turco y el ruso, despe- dazado por una violenta guerra civil que acabaria en la década de 1920, con la Ilegada definitiva al poder de Lenin y el nacimiento de la URSS. UNA RECUPERACION DIFICIL La década de 1920 se inicia con una grave ruina econdmica que afecta a los paises supervivientes del conflicto mundial. La guerra se habia Ievado por delante vidas humanas, pero tam- bién ahorros y recursos: la inflacién alcanza niveles inimagina- bles, tanto, que seria incluso complicado elaborar un grafico de ellos, y el coste de la vida se hace casi insostenible. Debajo de los escombros, en 1919, también queda la tupida red de intercambios comerciales internacionales que cuatro afios de guerra casi han anulado. Estados desaparecidos, estados nuevos y economias re- ventadas no han hecho nada mas que erigir una selva de barreras y obstaculos al libre intercambio (que habia sido augurada por el presidente estadounidense Wilson como una de las condiciones necesarias para llegar a una paz duradera), fomentando politicas proteccionistas. Aunque la economia parece paralizada, la sociedad cambia de forma radical. Con los hombres ocupados en el frente, las mu- jeres se habian convertido en la principal fuerza de trabajo y les habjan sustituido en las fabricas, el campo y los despachos. Reto- mando batallas ya iniciadas antes de la guerra, se proyecta una nueva luz sobre el papel de la mujer con una conciencia mayor, que permite un proceso rapido de emancipacién. Su modo de vestir, su papel en el mundo del trabajo y en la sociedad civil, LAEPOCA 37 su posicién en la familia se modifican y se adaptan a los nuevos tiempos, hasta que se les reconoce el derecho a voto, concedido a las mujeres inglesas, alemanas y estadounidenses entre 1918 y 1920, Los supervivientes del frente, en cambio, no consiguen en- contrar su propio papel en tiempo de paz. A los que han prestado dinero y armas, se les promete una recompensa adecuada. Pero las condiciones de crisis generalizada hacen que en la mayoria de los casos las promesas se queden en nada, lo que fomenta el resentimiento y el descontento En este caos general, Rusia es considerada por muchos como el modelo a seguir e imitar. En octubre de 1917, los soviets habian tomado el poder (derrocando el gobierno del zar Nicolas II, que fue fusilado junto a toda la familia real), habian sacado el pais de la Primera Guerra Mundial, aunque con unas condiciones duri- simas, y habian afrontado una violentisima guerra civil, que dur hasta 1921 y que terminé con la proclamaci6n de la Union Sovié- tica. Se establece un gobierno autoritario y antidemocratico (que dura hasta 1924, afio en que empieza la sanguinaria dictadura de Stalin), y capaz de exaltar, en el imaginario coman, la fantasia de todos los que auguran una utopia de igualdad social y de redis- tribucién equitativa de la riqueza. Desde la caida de la monarquia, con la huida indecorosa del kaiser Guillermo II al final del conflicto, Alemania debe enfren- tarse a una profunda inestabilidad, no solo econémica ~en la que confluyen los efectos de la crisis general y las asfixiantes reclama- ciones de las indemnizaciones de guerra~, sino también politica. Gérmenes revolucionarios agitan el pais, en una confrontacién abierta con las débiles fuerzas gubernamentales, y solo un acuer- do entre las diversas fuerzas democraticas permite obtener una nueva constitucién. Nace uno de los experimentos politicos mas avanzados y extraordinarios de la década de 1920: la Republi- ca de Weimar (lleva el nombre de la ciudad donde se firmé la carta constitucional). Aunque todavia padece una conflictividad social endémica, la joven repablica se caracteriza por el sufragio universal masculino y femenino, un mecanismo parlamentario 38 ERICH FROMM abierto y democratico, y un clima de efervescencia intelectual sin precedentes. Es la época del teatro de Brecht, de los cuadros de Kandinsky y Dix, de la musica dodecafonica de Schonberg y de los primeros grupos de jazz europeos, como los Weintraub Syn- copators. También en este contexto toma forma el Instituto de Investigacién Social de la Universidad Johann Wolfgang Goethe de Francfort, en el que Erich Fromm da los primeros pasos de su actividad intelectual. LA EPOCA DE LOS DICTADORES Revoluciones, experimentos democraticos, pero también dictadu- ras. Aunque Inglaterra y Francia consiguen controlar y encauzar la presion de las izquierdas y de las fuerzas extraparlamentarias, Italia, en cambio, vuelve a tener que enfrentarse a una situacion compleja y fragil. Dos afios de luchas, huelgas, ocupaciones de fé- bricas y protestas caracterizan la posguerra inmediata, el «Bienio Rojo», contaminando todavia mas un clima ya cargado por las fallidas recompensas territoriales que a Italia se le habian prome- tido en el momento de entrar en guerra contra Austria y Alema- nia, Las fuerzas politicas tradicionales no parecen dispuestas a afrontar la situaci6n, lo que fomenta la emergencia de movimien- tos extremistas, como el Partido Nacional Fascista, fundado por un ex superviviente socialista, Benito Mussolini, al inicio de 1921. Gracias a un habil golpe de mano, y a la connivencia del aparato industrial y militar, el fascismo consigue hacerse con el poder en octubre de 1922, con la llamada «Marcha sobre Roma» y, en un periodo de cuatro afios, desmonta la ya fragil democracia italia- na y procede a restringir las libertades individuales y a reprimir cualquier oposicién violentamente. La consolidacién del modelo fascista parece, a ojos de muchos observadores europeos, una res- puesta funcional a la crisis del modelo democratico liberal y una alternativa al modelo comunista establecido en Rusia. El contagio autoritario afecta a otros muchos paises europeos: Austria, Hun- LAEPOCA 39 gria, Polonia, Portugal y Espafia ven cémo se consolidan una serie de gobiernos de inspiracién autoritaria y clerical, represivos con los derechos de los ciudadanos y las fuerzas de la oposicién. Después de las esperanzas inciertas y fragiles de la década de 1920, en la década siguiente parece que Europa se proyecta hacia un oscuro torbellino de destruccién. La fragil economia mundial se habia encaminado hacia una recuperaci6n relativa, remolcada por Estados Unidos y favorecida por un aparente clima de dis- tension entre los diversos estados, aunque todavia existian fuer- tes contradicciones en el plano social. Los salarios en aumento, una produccién y una ocupacién de nuevo a un alto nivel, y las expectativas y esperanzas de un crecimiento todavia mayor pa- recian disipar la desconfianza y alejaban el espectro de Ia crisis que habia seguido al final de las hostilidades. A pesar de eso, muy pronto la excesiva esperanza de recuperacion se transforma en una auténtica burbuja especulativa, fomentada por el aumento de las exportaciones industriales desde Estados Unidos hacia Euro- pa: los préstamos suministrados por Estados Unidos a los estados europeos para relanzar las economias nacionales favorecen las importaciones y el consiguiente aumento de la demanda. El optimismo se traduce en la ilusion de ganancias faciles. La crisis de Wall Street de octubre de 1929, causada por la incapaci- dad del mercado de absorber la excesiva produccion industrial y por la vertiginosa pérdida de valor de las acciones, repercute en la economia mundial con efectos devastadores. Uno de los paises mas perjudicados es Alemania: ya muy fragil econdmicamente por las dificultades de la recuperacién y por el tema nunca resuelto de las reparaciones de guerra, la Reptiblica de Weimar no est en cond ciones de afromtar las repercusiones de otra crisis. Gon cerca de seis millones de desempleados y una produccién industrial reducida a la mitad, los alemanes pierden toda confianza en la repiblica demo- crftica y ceden ante las lisonjas perversas de quien les promete esta- bilidad y orden. Una serie de gobiernos cada vez mas débiles explica el ascenso de un partido pequeiio y oscuro, el Partido Nacional- socialista Obrero Aleman, dirigido por el ex combatiente (y pintor 40 ERICH FROMM fallido) Adolf Hitler, Discursos simples, afirmaciones con un efecto y un estilo agresivo, una retorica dispuesta a canalizar los miedos y la frustracion para dirigirlos contra los «enemigos», los «traidores» y los «diferentes», encarnados en la izquierda y los judios (acusados de manipular la riqueza mundial), y una personalidad teatral e intran- sigente: estos son los ingredientes de la mezcla letal que fascina a los alemanes. Entre 1933 y 1934, Hitler obtiene el cargo de canciller y después procede al desmantelamiento del aparato democratico de Weimar y a la consolidacién de su dictadura, dando vida al Tercer Reich, una delirante utopia fundada sobre el mito de la tierra y de la sangre alemana, contrapuesta a la sangre impura de los judios, de los opositores y de las minorias. Al mismo tiempo, Italia y Rusia se empefian en consolidar sus respectivas dictaduras. Mosct procede a la colectivizacion de la economia y a la eliminacién de los opositores —la época de las «grandes purgas»— y Stalin aumenta todavia mas su poder per- sonal. Mussolini, después de haber Ilegado a un acuerdo con la Iglesia catélica (en 1929 firma los Pactos lateranenses y aumenta enormemente su prestigio y el consenso en torno a su figura), se lanza a la conquista de Etiopfa para volver a conseguir un imperio colonial para Italia y se aproxima cada vez mas a la Alemania de Hitler, llegando a promulgar en 1938 un paquete de leyes raciales contra los judios, como las que ya fueron aprobadas por el régimen nazi. Esta violenta oleada de antisemitismo obliga a Fromm a huir a Estados Unidos, como muchos otros, para salvarse de la locura del totalitarismo. UNA NUEVA GUERRA MUNDIAL A mitad de la década de 1930 Europa emprende el camino hacia Ja catastrofe de una nueva guerra. Una de las primeras sefiales en este sentido es la situacién de Espafia. Su inestabilidad politica, tras la caida de la monarquia en 1931, degenera en una guerra civil: la victoria del Frente Popular en las elecciones de 1936 pro- Laépoca 41 voca un golpe de estado militar, llevado a cabo por el general Francisco Franco, con la intencién de derrocar el gobierno de- mocratico, Durante tres aiios, los republicanos (con el apoyo de la Union Soviética y de voluntarios procedentes de todo el mundo) intentan parar el avance de las tropas de Franco, a su vez apoya- do por Italia y Alemania. Este conquista definitivamente el pais en 1939 ¢ instaura en él un régimen dictatorial que duraria hasta 1973. El éxito espafiol (fundamental para «probar» la eficacia de la maquinaria bélica) y las politicas claudicantes de Inglaterra y Francia convencen a Hitler para elevar cada vez mas la apuesta: entre 1938 y 1939, sin ninguna protesta concreta por parte de la comunidad internacional, Alemania se anexiona Austria y Che- coslovaquia Solo después del ataque a Polonia, el 1 de setiembre de 1939, Francia e Inglaterra deciden declarar la guerra a la Alemania nazi: empieza la Segunda Guerra Mundial. Durante seis afios, hasta mayo de 1945, el conflicto devasta los cinco continentes con una violencia nunca vista. Es una guerra «total», en la que el en- frentamiento ideolégico entre los dos bloques contrapuestos se ex- tiende y afecta a estados y a la poblacién civil, y llega a costar 60 millones de vidas. La eficacia del aparato militar aleman asusta a adversarios y aliados: en los primeros meses de guerra, Polonia, Dinamarca, Noruega y Francia caen, una detras de otra. Solo In- glaterra parece resistir el ataque nazi, mientras que Italia, aliada de los alemanes, cojea sin éxito, intentando conducir una guerra paralela a la de Berlin, Cuando parece que la esvastica triunfa en buena parte de la Europa continental y en el norte de Africa (don- de los italianos y los alemanes se enfrentan a los ingleses y al resto del ejército francés), el conflicto toma un cariz inesperado. A pesar del acuerdo reciproco de no agresién, firmado en 1939, Hitler de- cide invadir la Uni6n Soviética. Los éxitos iniciales, que conducen a los alemanes casi a las puertas de Mosct, pronto se desvanecen, y el ejército del Reich es bloqueado por el feroz invierno ruso. En 1941 Estados Unidos, que al principio tenia la intencién de ser neutral, es arrastrado a la guerra por Japén, aliado de Italia y 42 ERICH FROMM Alemania, al descargar un ataque sorpresa contra la flota ¢s- tadounidense anclada en Pearl Harbor, en las islas Hawai: un «dia de infamia», en las palabras del presidente estadounidense Roosevelt. Lo que los japoneses y los alemanes quieren imponer en las zonas conquistadas es un nuevo orden mundial. Alemania pone en marcha la eliminaci6n sistematica de los judios, deportandolos a los campos de exterminio: es la Shoah (en hebreo, «la catastro- fe»). Trece millones de personas, de los que al menos seis eran judios, son exterminados con precisién cientifica por ser conside- rados indeseados ¢ inferiores. Mientras la locura nazi consigue una fama impensable, parece que la maquinaria bélica entra en crisis. Los ejércitos aleman y japonés empiezan a retroceder en todos los frentes, el ruso, el norteafricano y el del Pacifico, mien- tras que Italia, considerada el eslabon mas fragil de la cadena, es invadida en 1943. Pero seran necesarios dos afios mas para que termine el conflicto. En abril de 1945, Hitler opta por el suici- dio antes de caer vivo en manos de los rusos congregados a las puertas de Berlin; Mussolini, en una huida vergonzosa a Suiza, es capturado y fusilado por grupos de partisanos dedicados a la gue- tra clandestina contra la dictadura. Parece que solo Jap6n tiene la intencién de no ceder. El progreso cientifico ofrece a Estados Unidos la respuesta: el 6 y el 9 de agosto de 1945 se lanzan sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki las dos primeras bombas atémicas. Estas dos explosiones marcan el final de la guerra y el sangriento amanecer de un mundo nuevo. DOS BLOQUES El horror del conflicto deja un rastro indeleble en la comunidad internacional, que se concentra en recuperarse de la catastrofe bé- lica y del trauma de la explosién nuclear. Ademias de los millones de caidos en los cinco continentes, otra de las victimas del conflic- to es la tradicional relevancia de los estados europeos en la politica Laépoca 43 internacional. En un clima de incerteza mundial por la paz ape- nas conquistada, emergen dos superpotencias: Estados Unidos y la Unién Soviética. Después de su compromiso en la lucha contra el nazismo y el fascismo, los dos estados adoptan posiciones cada vez mas irreconciliables por lo que se refiere a la futura configura- cion de Alemania y, de un modo mas general, a causa de dos con- cepciones del mundo antagonicas. La disposicion estadounidense para la reconstruccién econdmica de indole capitalista de los esta- dos curopeos y la puesta en marcha del plan Marshall, rechazado por la URSS, provocan una distanciacién definitiva de los dos paises, y conducen al nacimiento de dos bloques contrapuestos que no llegarén al enfrentamiento directo solo por la existencia de la disuasion nuclear. Asi se inicia una fase historica determinante para el orden mundial actual, la «Guerra Fria». La confrontacion social, econémica e ideolégica entre las dos superpotencias se extiende al resto del mundo: las inversiones y las ayudas que Estados Unidos ofrece para la reconstrucci6n y la recuperaci6n econémica generan también el inicio de una dependencia politica y cultural del viejo continente, mientras que la Europa oriental, obligada a rechazar las ayudas estadou- nidense por imposicién de la URSS, entra definitivamente en la érbita de Moseti a raiz de la institucionalizacién del pacto de Varsovia. Un «telén de acero», como lo definié Winston Chur- chill en 1946 en un discurso que marcé toda una época, dividié Europa, y no solo de una manera metaforica: en 1961, la ciu- dad de Berlin, capital de una Alemania partida en dos estados diferentes, es dividida por un muro erigido con el objetivo de impedir el movimiento de los ciudadanos del bloque oriental hacia el occidental. El resto del mundo se posiciona de forma inexorable de acuerdo con esta division. En Oriente Préximo, el nacimiento del Estado de Israel, en 1948, desencadena una serie de guerras con los estados arabes fronterizos, que se entremezclan con in- tereses de naturaleza econémica y con la herencia inestable del orden colonial. 44 ERICH FROMM En 1949 China se convierte en una repablica comunista, des- pués de la revolucién liderada por Mao Zedong; Japén entra en la esfera de influencia estadounidense, pasando a ser de viejo enemi- go a nuevo aliado, fundamental para el equilibrio en el Pacifico y destinado a convertirse en poco tiempo en la tercera economia mundial; en los continentes africano e indio, el derrumbe de los viejos imperios coloniales da vida a nuevos paises que, en muchos casos, acaban siendo incluidos a su vez en las dinamicas de con- frontacién de la Guerra Fria. El Sureste asiatico pronto se convier- te en uno de los principales escenarios de confrontacién de la Gue- tra Fria, incitado por una serie de conflictos en Corea y Vietnam; este Ultimo, entre Vietnam del Norte (comunista) y Vietnam del Sur (filo-occidental), duraria hasta 1975, con la intervencién di- recta de Estados Unidos y la Unién Soviética. El continente afri- cano es devastado por una serie de enfrentamientos y conflictos (cuyas secuelas todavia hoy estan presentes), que a menudo dejan las excolonias occidentales en manos de dictaduras militares y go- biernos fragiles. En Sudamérica, que desde hacia tiempo era poli- ticamente independiente pero estaba vinculada econémicamente a Estados Unidos, nacen gobiernos dictatoriales, como el régimen militar de Pinochet en Chile (con el apoyo de Estados Unidos, en clave anticomunista) 0 la insurreccién comunista de Fidel Castro en Cuba (apoyado por la Union Soviética). La década de 1960 se presenta muy pronto en toda su contra- dictoriedad. Tienen lugar los primeros intentos de distension entre los dos bloques, llevados a cabo por el presidente estadounidense Kennedy y el lider soviético Jruschov, pero estan condenados al fracaso por la desaparicién de los dos estadistas y por la profunda desconfianza mutua, un elemento clasico en una €poca caracteri- zada por la alternancia de crisis agudas y de momentos de inacti- vidad o de desplazamiento de la atencion. En el plano econdmico, el capitalismo occidental entra en una fase de recuperacién favo- recida por la reconstruccién industrial que impulsan las ayudas del estado, el retorno de la demanda a niveles superiores respecto a la época de paz anterior debido a la alta demanda de mano de ___LAEPOCA 45 obra y la introduccién de innovaciones tecnolégicas fundamenta- les, que reportaran unos resultados inesperados en la industria ci- vil. La innovacién tecnolégica también se utiliza en las dinamicas del incruento conflicto entre las potencias, a través de la «conquis- ta del espacio», que se desarrolla entre el primer satélite lanzado por los soviéticos (1957) y la legada de astronautas estadounidense ala Luna (1969). La sociedad de consumo, entre éxitos extraordi- narios y contradicciones estridentes, parece representar el modclo ganador. Pero no todos estan de acuerdo con esta solucién. Con un fuerte impacto en el mundo juvenil, se consolida la idea de que la cultura dominante deriva hacia formas de control de las conciencias, en un clima de libertad solo aparente, a través de las ldgicas despiadadas del mercado y del consumo. Reivindicaciones sociales, protestas, nuevas formas de movilizacion y de compromi- so politico, recuperacién de la cuestién femenina, rechazo de las convenciones, deseo de libertad auténtica y afirmacion individual se convierten en las consignas de un movimiento espontaneo que afecta todo el mundo occidental y que tiene su manifestacién mas clamorosa en mayo de 1968 en Parfs, cuyo espiritu se difunde al resto de Europa. En esos mismos meses, el bloque occidental se ve inmerso en una serie de protestas y efervescencias intelectuales con el objetivo de renovar una sociedad que no parece dispuesta a mantener las promesas de equidad y justicia social, paralelamente al levantamiento de las identidades nacionales de las comunidades oprimidas por el «rusocentrismo» del sistema soviético, que los dirigentes soviéticos reprimen de un modo brutal. No es casualidad que justo en esos afios de dudas y protestas, Fromm decida involucrarse de forma activa en la politica esta- dounidense, dando su apoyo a un candidato contrario a la gue- rra de Vietnam, y que empiece a trabajar en uno de sus textos mas importantes, Del tener al ser, desde una éptica de redescubri- miento de la auténtica esencia del hombre y de la libertad. Esta postura critica hacia la sociedad de consumo parece encontrar una confirmacién atin mayor en los primeros afios de la década de 1970, a raiz de una grave crisis econémica internacional que 46 ERICH FROMM deja no pocas dudas sobre el caracter mismo de la sociedad naci- da con la revoluci6n industrial. La década posterior parece caracterizarse por la incertidumbre y el cambio. La crisis econémica que azota los paises occidentales se contrarresta con la profunda crisis de los paises del bloque sovié- tico, victimas de una planificacién econémica desastrosa y de una violenta represion de la oposicion y de la divergencia, ademas del fracaso manifiesto de la politica de expansién del bloque soviético en las areas limitrofes a su area de influencia, como en Afganistan. Como sintoma de una trayectoria involucionista después de los entusiasmos y las esperanzas de los tltimos afios de la década de 1960, el fendmeno del terrorismo politico sacude las conciencias y las mes (y es condenado por Fromm, radicalmente contrario ala violencia como instrumento de lucha politica, en una perspec- tiva que -presupone la libertad y la dignidad de la persona como valores irrenunciables). Con la llegada de Gorbachov a la Union Soviética, todo parece cambiar. Las nuevas consignas «Perestroi- ka» (reconstruccién) y «Glasnost» (transparencia) parecen abrir el camino hacia la distensién internacional, el desarme. Le espera, en 1991, la ardua tarea de poner fin a la historia de la URSS y, por lo tanto, a la Guerra Fria, En Europa Occidental, el proceso de integracién politica de los estados europeos, anteriormente fun- cional en la defensa y la atenuacién del odio antiguo, ahora debe afrontar nuevos desafios, el primero de todos, la ausencia de un. enemigo que demonizar y la integracién de naciones y nacionali- dades que durante medio siglo habian sido separadas de las raices de su propio continente. EL PENSAMIENTO EN BUSCA DEL HOMBRE DE LA ESCUELA DE FRANCFORT AL PSICOANALISIS HUMANISTA Analizar el pensamiento de Erich Fromm significa enfrentarse a una inteligencia brillante, rica y profunda, a la que hay que afiadir una cultura amplia, diversificada y profundamente entremezcla- da con el contexto histérico y cultural en el que vive: de hecho, la larga trayectoria existencial de Fromm se articula a lo largo de todo el siglo xx. Su llegada al psicoanilisis se ve favorecida por un considerable bagaje cultural, cuyas referencias tericas abarcan desde la filosofia a la literatura, pasando por la sociologia. Esta- mos delante de una formacién brillante ¢ interdisciplinaria que esta dispuesta a hacer dialogar las esperanzas mesidnicas de los profetas hebreos con las utopias socialistas de Marx, la sabiduria del budismo con los grandes pensadores de la tradicion occidental. E] interés psicoanalitico y el social se funden en la pluma de Fromm y regalan al lector, todavia hoy, una mirada critica y ori- ginal sobre el mundo moderno. El objeto de estudio del psicélogo aleman es el hombre y la construccién de su individualidad, inser- tada en el contexto sociocultural al que pertenece. Desde El miedo 50 ERICH FROMM a la libertad (1941), la mirada investigadora de Fromm se detiene sobre las relaciones entre el ser humano, con sus emociones y sus mecanismos inconscientes, y la sociedad: los dos términos de la ecuacion se superponen y se influencian mutuamente. Estamos le- jos de la idea freudiana: el hombre es un producto de la sociedad, una creaci6n suya. Es el contexto sociocultural, no solo una base biolégicamente preestablecida, lo que «hace» al hombre. ¥ es el contexto el que se convierte en el protagonista activo en el proceso de desarrollo del ser humano. De hecho, la comprensién de los mecanismos de fun- cionamiento individual no puede prescindir de la comprensién de la sociedad y del contexto histérico. Contar la historia del hombre significa entonces contar la historia de la sociedad, escribir su gran novela. Los recorridos de la costumbre social son los protagonistas de este relato. En escena se encuentran con los recorridos de desa- rrollo del hombre e influencian la evolucién de sus instintos, de sus pasiones y de sus deseos. En la raiz de esta concepcién es necesario presuponer una cierta flexibilidad y maleabilidad propias del ser humano, aunque todavia existen mecanismos inmanentes que resis- ten a los cambios de la realidad externa. Entre estos se encuentran las necesidades fisiologicas primarias (comer, beber y dormir) y la necesidad de pertenecer a alguien o a algo para no sucumbir ante la soledad. Hay que evitar y huir del miedo al aislamiento porque priva de significado la existencia y la vida del hombre. Dos vias pue- den salvarnos de la alienacion y de la soledad. La primera nos da como resultado una individuacién generada bajo el amparo de la espontaneidad del amor, La segunda, cuyo resultado tiene una con- notacién negativa, se sustenta en vinculos destructivos y alejados de cualquier tipo de libertad. DESCRIBIR AL HOMBRE MODERNO Elaborar un retrato del hombre moderno significa hacer referen- cia a. un comportamiento de escape del que no se libra ningiin ser EN BUSCA DEL HOMBRE 51 humano. Cada individuo recorre el camino hacia la sociedad, que inicia con la conciencia de si mismo como ser separado de los de- mis seres humanos y de la naturaleza. A partir de aqui, el hombre es consciente de su unicidad en su debut social, cuya iltima etapa marca la historia moderna. Fromm ve en el ser humano la raiz de todo en un «psicoandlisis humanistico». Con esta definicién, el psicélogo aleman, siguiendo la estela trazada por Freud, amplia y critica su armazon teérico, aunque reconoce sus méritos innegables y le tiene el maximo res- peto y consideracién. «El discipulo» no duda entonces a la hora de formular sus propias posiciones teéricas en términos criticos. Des- de una fuerte perspectiva filoséfica humanistica y existencialista, Fromm se aleja y cuestiona algunos puntos teéricos del psicoana- lisis freudiano. E] enfoque existencialista de Fromm pone de ma- nifiesto que la teoria de la libido de Freud encierra la subordina- cién de las pasiones fundamentales del hombre a sus necesidades instintivas y no a la condici6n especifica de la existencia humana. La teoria freudiana de las pulsiones propone una vision limitada del hombre: es un modelo cerrado y no tiene en cuenta Ja idea de su relacién con el mundo. El hombre frommiano, en cambio, se forja y se caracteriza a través de su propia existencia y no se puede examinar si no es en relaciOn a esta. Por eso, el estudio del hombre no puede prescindir del estudio de su existencia en el mundo. La condicién existencial se arraiga en la sociedad y en el contexto de los valores en los que vive, cuyos condicionamientos son inevitables y, tal vez, obstaculi- zan su realizacién. Individuo y sociedad interacttian en una rela- cion en la que la naturaleza del hombre esta vinculada a las leyes sociales, y este dinamismo, si esta bien equilibrado, conduce a un desarrollo arménico de la humanidad y de la sociedad establecida de este modo. En todo el pensamiento frommiano prevale una orientacién en la que el hombre esta por encima de las cosas, la verdad por encima de la libertad ficticia, el ser por encima del te- ner, Solo redescubriendo un nuevo humanismo, cuyo micleo es el 52 ERICH FROMM hombre, las sociedades modernas fundadas sobre el consumismo pueden sobrevivir y salvarse del oscuro destino de quien se somete a las leyes ineludibles del consumo, del tener y del dinero. LA ESCUELA DE FRANCFORT Los inicios intelectuales de Fromm se producen en el marco de la famosa Escuela de Francfort, en la que se desarrollan y toman forma hipotesis y conceptos tedricos, sobre los que se profundizara en los ajios siguientes. El psicélogo alemAn, en su trayectoria como estudioso, se presenta como independiente pero no aislado, origi- nal en sus ideas y sin restricciones, lo que le permite enfrentarse a algunos de los mejores pensadores de su época, sin «encasillarse» en escuelas 0 corrientes. Tales caracteristicas le distingucn tam- bién entre sus colegas de Francfort. Las encrucijadas que marcan las primeras décadas del siglo xx obligan a los intelectuales a in- terrogarse sobre lo que les rodea. Para responder a las tensiones y a los cambios radicales de los que es testigo, la Escuela de Franc- fort propone una serie de argumentaciones tedrico filoséficas que reconocen en esos eventos historicos un desarraigo de los valores universales que parecian haber puesto en practica el capitalismo y cl pragmatismo estadounidense. Fromm y sus colegas ponen bajo la lupa las sociedades industriales y los estilos de vida que estas imponen al hombre. ‘Adems de la critica hacia el mundo occidental y los principios de alienacién y conformismo sobre los que parece erigirse la na- ciente sociedad de consumo, también se argumentan y teorizan conceptos considerados producto «de los tiempos», que permean y modifican las costumbres sociales. Autoritarismo, alienacion y conformismo aparecen como consecuencias inevitables de una so- ciedad industrializada, cuyos efectos intervienen a mas niveles: econémico, cultural y psicolégico. A partir de este enfoque inter- disciplinario se concreta la armonia entre las teorias de Hegel, Marx y Freud, propias de la Escuela de Francfort. El examen de las interconexiones entre los aspectos econdmicos, socia- les y psicolégicos de la socie- dad contemporanea origina y desarrolla la «teoria criti- ca» propuesta por la Escuela El objetivo es hacer emerger las contradicciones innatas de la sociedad capitalista industrializada y asi dirigir una mirada severa y critica sobre las costumbres sociales, con la finalidad de orientar y promover su transformaci6n. Se traza un anilisis del mun- do contemporaneo de colores sombrios, intentando empu- jar al hombre a rechazar los limites de la modernidad y a escapar de ellos. En este sen- tido, la teoria critica se define como realista y utépica: so- meter la sociedad a un anali- sis profundo significa captar ENBUSCADELHOMBRE 53 RAZON INSTRUMENTAL La razén ya no representa la ver- dad absoluta de principios univer- sales y objetivos, sino que se con- vierte en el medio a través del cual se consiguen objetivos y finalida- des establecidos a priori por el sis- tema industrial. En este sentido, el hombre no aumenta sus capacida- des intelectuales y creativas para dar un sentido y un significado a su propia existencia, sino para produ- cir riqueza y bienestar sin disfrutar de sus beneficios, en un proceso de deshumanizacién, resultado de la sociedad capitalista, que sustitu- ye los fines por los medios. La ra~ z6n se convierte en un instrumento para alcanzar objetivos, de los cua- les la razén ya no sabe nada todos sus aspectos de fragilidad y criticidad, a lo que se afiade una conviccién obstinada de que el impulso del ser humano puede su- perar las cosas finitas y materiales. La investigacién de Fromm sefiala con el dedo la sumisi6n ra- dical del hombre a una razén desvinculada de la verdad como ele- mento critico del capitalismo. La verdad se encuentra sometida a una mera raz6n instrumental, cuyo fin ultimo es el dominio sobre la naturaleza. E] hijo de la sociedad moderna, segun este andlisis, esta privado de la razén que le caracteriza como hombre, y se do- blega para convertirse él mismo tanto en objeto como en servidor de esa raz6n instrumental. 54 ERICH FROMM La sociedad occidental capitalista no eleva el ser humano a la cima de la creacién, sino al contrario, le empuja hasta la degene- racién, alejandole de la verdad y desintegrando su interioridad. Todas las acusaciones van dirigidas al sistema, a la sociedad en- tendida globalmente, a través de un discurso dialéctico y totali- zador entre individuo y sociedad, como impone la tradicién de pensamiento hegeliana y marxista, E] hombre y sus caracteristi- cas tipicamente humanas (emociones, raciocinio, libre albedrio) se convierten en objetos de consumo, sacrificados ante idolos nuevos y prepotentes como el capital, el éxito y el poder. Como privilegio de estos altimos, el hombre pierde su humanidad y naufraga en el mar sin limites de la soledad y de la inseguridad, aterrado por la conciencia de sus propios limites y de sus respon- sabilidades. LEGADO Y AUTORIDAD EI legado del psicoandlisis freudiano permitia captar mejor las dinamicas de introyeccién de la autoridad, a un nivel tanto fa- miliar como social. Durante la colaboracién con la Escuela de Francfort, en la obra colectiva Estudio sobre la autoridad y la familia (1936), Fromm integra el pensamiento de Freud y de Marx para investigar los procesos de socializacién del individuo. El punto de partida es presuponer modalidades analogas de introyeccion de la autoridad paterna y de la politico-social. La familia, en un ambiente capitalista, padece una debilitacién significativa de la capacidad de formar individuos dispuestos a asumir responsabi- lidades y de operar, activa y conscientemente, en Ja sociedad. De ahi viene la renuncia a perseguir sus intereses y valores propios para confiarse a la autoridad de un lider carismatico que sustituya al sujeto, que «piense» en su lugar. Fromm intenta historizar conceptos clave de la teoria freudia- na (complejo de Edipo, Superyé) construyendo un puente entre los procesos psiquicos individuales y el contexto historico-cultural EN BUSCA DELHOMBRE 55 que caracteriza a la sociedad moderna. En el marco de la Escuela de Franefort, se va configurando la idea de que la civilizacién es un factor que varia al cambiar de contexto sociocultural. La civili- zaciOn es dindmica y a su vez esta influenciada por la sociedad. La intervencién de Fromm sobre estos temas siempre es de tipo so- cio-psicolégico: la finalidad es comprender qué aspectos predeter- minados por el ambiente social influyen en la vida del hombre. Asi que los procesos psicologicos de cada individuo son fundamentales para comprender los procesos sociales. De este modo, Fromm, en su psicoandlisis «humanistico», alcanza una sintesis perfecta, que sobrepasaria las limitaciones del psicoanalisis de Freud, a las que consigue pasar de aburguesadas a comprome- CAPITAL tidas con la sociedad de su tiempo, y del materialismo histérico marxista, culpable de haber ignorado durante mucho tiempo los condicio- namientos psicolégicos en el funcionamiento histérico, centrandose en las relaciones Es uno de los conceptos més elabo- rados de la teoria econdémica. Por lo general, se entiende como la suma de dinero de la que una o mas perso- nas, sean fisicas 0 juridicas, dispo- nen, en diversas formas, con el obje- tivo de producir un beneficio entre capital y mano de obra. Fromm sostiene, de hecho, que la historia de la humanidad es la historia de la libertad: empieza cuando el hombre se deshace del vinculo con la natura- leza, pierde su connotacién instintiva y se hace consciente de su propia existencia esclava de las légicas del tener y del poseer. El momento crucial es cuando pasa de vivir ignorante, inconsciente, auna conciencia de su propia existencia y del funcionamiento his- trico. La naturaleza inconsciente del propio existir debe confron- tarse con una de las exhortaciones mas antiguas del pensamiento occidental, que nunca se ha comprendido del todo: «Condcete a ti mismo». Sécrates recupera este lema, que ya estaba escrito en el frontén del templo de Delfos dedicado a Apolo, y lo convierte en 56 ERICH FROMM un punto central del pensamiento filoséfico occidental. El filésofo ateniense parte de la sugerencia del dios, que recuerda al fiel su propia condicién humana, y le empuja a buscar la sabiduria y el conocimiento como cura del alma: «Una vida sin bisqueda no es digna de ser vivida por el hombre» [Platon, Apologia de Sécrates). Fromm vuelve a partir de esta inspiracion, amplifica su capacidad y la convierte en un fragmento fundamental. El objeto de estudio del hombre frommiano es doble: su mirada se dirige al mismo tiempo hacia su funcionamiento interior como individuo y hacia el momento histérico que vive. Por eso, el conocimiento interior de si mismo siempre se tiene que historiar y no puede prescindir de la historia del mundo y del contexto cultural en el que se vive: historia personal se convierte en historia colectiva y social. Desde esta dptica, la conceptualizacién de la libertad como condicién existencial, intrinseca al hombre, también sigue el hilo conductor de los cambios de la sociedad, que explican su cardcter dialéctico y aparentemente contradictorio. La libertad se nos presenta como un proceso dialéctico en una transformacién de positiva a negativa, en la conquista de los diversos aspectos de la libertad por ejemplo, la de culto y la de expresién— y en el peso que carga sobre las espaldas del hombre. HISTORIA E HISTORIAS EI viaje del hombre en busca de la libertad tiene sus raices en el pasado, y también atraviesa la sociedad medieval. En la mentali- dad comin, legado de un prejuicio nacido durante el siglo xvim, se trata de unos siglos oscuros, de supersticién y atraso. Sin embargo, el hombre medieval refleja perfectamente las certezas de la socie dad en la que vive, ya conocidas y compartidas por todos. No exis- te todavia «el individuo», libre de las ataduras primarias, sino solo un sistema jerarquizado que regula y fija los roles de cada uno. En el Medievo, el hombre forma parte de una estructura so- cial, configurada a priori, que prescinde de su participacion y de EN BUSCADELHOMBRE 57 su accion, sin posibilidad alguna de recatarse, y precisamente este orden rigido le infunde un sentimiento de seguridad. No es libre, pero no esta aislado ni solo. La certeza de tener un lugar en el mundo es suficiente para dar un significado a la vida del hombre, sin dejar espacio para las dudas y el tormento interior. Las cadenas con las que la sociedad medieval sujeta al hombre son fuertes y firmes, y ciertamente aquella no se fundamenta en ideales de liber- tad. Estos siglos mantienen al hombre todavia inmaduro en el de- sarrollo de su propio ser, porque cl individuo todavia no «existe». Con los nuevos ideales del Humanismo y del Renacimiento, un hombre nuevo se dirige a la conquista de su ideal de libertad. La riqueza se vuelve mas importante que los origenes, que la san- gre, que el nacimiento. Estas nuevas concepciones desmontan el orden social constituido: estamos delante de la emancipacién del individuo de la masa de personas, organizada y estratificada, que forma la sociedad medieval. A partir de este momento, el individuo es libre pero solitario en su libertad. Puede escoger como actuar, es el amo de si mismo. Sin embargo, ignora que un nuevo tirano esta a punto de pedir un alto precio por esta libertad: el dinero, La aristocracia del dinero, ya no la del nacimiento, disfruta de los beneficios de la nueva libertad y de su expresién en el mundo. En una visién antropocéntrica, la verdadera revolucién del Rena- cimiento es convertir al hombre, con su humanidad y sus necesi- dades, en el tinico artifice de su propio destino. En este sentido, el hombre renacentista tiene una fuerza activa y transformadora, capaz de plasmar su propio mundo y de generar una innovacién intelectual muy grande. Un escenario histérico configurado de esta manera permite concebir al individuo libre de las ataduras de un sistema social fijo e inmutable, que no sostiene ni promueve debidamente el progreso personal ni las actitudes individuales. El hombre pone en juego sus propios recursos y capacidades para su realizacion, pero el temor de no conseguirlo y de quedar aplastado por sus aspiraciones, por sus ideales y deseos, hace este juego muy arriesgado. La competicién del capitalismo, el sistema politico y 58 ERICH FROMM econémico que se impondré en Occidente, es feroz y no tiene re- glas. La “nica parece ser la de que cuanto més se tiene, mas se pucde vencer, mas se puede sobrevivir en la modernidad, some- tida al poder del consumo y del tener. Después de la libertad de Jas ataduras tradicionales, el capitalismo sostiene al hombre en la basqueda de si mismo, en la superacién de sus limites y en su rea- lizacion como persona activa, critica y responsable. Sin embargo, del mismo modo, agudiza las fragilidades del homo consumens (el hombre consumista, como lo define el sociélogo Zygmunt Bau- man) y le condena a la ley despiadada del consumo. De productor de ideas ¢ ideales a consumidor de bienes ma- teriales, ¢l ser humano se convierte en un simple engranaje de la gran maquinaria del consumo, pasa a ser un instrumento para conseguir fines y objetivos econémicos. La riqueza se transforma en un fin en si misma, y deja de ser un medio para conseguir ob- jetivos y satisfacer deseos y necesidades de la humanidad. El hom- bre pierde su propia identidad, y es solo una aparicién anénima y desvanecida en el gran fresco coral de la sociedad occidental, dispuesta a santificar el consumo y a debilitar la interioridad y la conciencia del individuo. En este sentido, el valor del individuo lo fija cuanto produce y cuanto consume. Exento de toda valoracion de su identidad, se entrega a la argolla de la unificacién y del con- formismo. EL HOMBRE MODERNO Y LA LIBERTAD LIBERTAD Y PERTENENCIA La complicada historia del siglo xx sitta a los intelectuales de- lante de nuevos desafios. Una mente como la de Fromm se siente instada a enfrentarse a una cuestién fundamental para el hom- bre moderno. En la sociedad contemporanea, estratificada por las exigencias del consumismo, del conformismo y del autoritarismo, el desafio es entender qué papel puede tener el hombre contem- poraneo, confinado por el sistema capitalista a los meandros de la alienacion y de la pérdida de su propia subjetividad. En esta dimensi6n, la libertad aparece como una cosa aterradora. El ana- lisis que obtiene Fromm se concentra en la concepcién paraddjica de libertad que posee el hombre. Luchamos para conseguirla y, una vez que la conseguimos, nos deja aterrorizados y desarma- dos, como si no estuviéramos en condiciones de gestionarla por completo. Tenemos que llegar a una libertad no solo aparente, sino también plena a través de la posibilidad de ser y de actuar conscientemente. Para el hombre moderno, libertad significa ante todo conflictividad entre biologia y conciencia: por un lado, la de- bilidad de los instintos, y por el otro, el pleno conocimiento de uno 60 ERICH FROMM mismo y de su propia relacién con el mundo y el ambiente que le rodea. Es un tormento por el resultado dramatico que nos empuja hacia la aceptacién de una inseguridad e inquietud persistentes. La tesis de fondo es que la libertad para el hombre, que vive la contemporaneidad de su tiempo, representa una jaula dorada, un obstaculo para la realizacién de su propio ser y de su propia fuerza creadora y vital. Cuando Fromm elabora este concepto, la Segunda Guerra Mundial arrecia. Aiios atras, como Freud, tuvo que salir de Ale- mania para escapar de la persecucién nazi y ahora otro conflicto pone a prueba la sociedad contempordnea y sus valores. Son aiios en los que el horror y la locura destructiva toman la delantera ante una humanidad que parece cada vez mas cansada y debilitada por la resignacién y la angustia, peculiaridades del hombre mo- derno. Parece fascinado por la autoridad y prefiere obedecer con resignacién a tener que enfrentarse a su propia fragilidad. Esta condicién, esta debilidad, es el precio de una vida no auténtica, en la que el hombre de Fromm se encuentra estancado en la contra- diccién de ser parte de la naturaleza, porque él mismo es un ser natural, y al mismo tiempo de haberla trascendido, de ya no estar atado a los instintos 0 estar determinado por ellos. Volver a dar un sentido a una vida no auténtica significa volver a ganar la propia libertad: en efecto, si no hay libertad, el hom- bre no puede existir. Esta basqueda acompafia al ser humano en la construccién de su propio significado y de su propia conciencia, mientras intenta liberarse de las necesidades y de las angustias de la modernidad. La libertad no es un ideal puro, un concepto abs- tracto genérico, sino una caracteristica inherente imprescindible de la existencia. Sin embargo, el hombre frommiano sabe que la libertad tiene un precio muy alto: no solo es necesario romper las cadenas sociales visibles que la atan externamente, sino que, sobre todo, es necesario hacerse hombre y escapar de la alienacién, que serfa de otro modo inevitable. La conciencia de estas dificultades puede generar frustracin, pero también puede representar, para el hombre, el impulso para encontrar la fuerza y la energia necesarias ELHOMBRE MODERNOYLALIBERTAD 61 para recuperar la identidad perdida. Aun asi, los caminos que con- ducen a ese punto son complicados y albergan dudas y obstaculos. La estructura de la sociedad influye en el caracter del hombre y le propone dos escenarios contrapuestos: la conquista de una autono- mia y una independencia mayores y, al mismo tiempo, la conciencia sobre su propia finitud y soledad. El individuo, como hombre libre y artifice de su propia independencia, convive con el peso insopor- table de la libertad que ha conseguido. LIBERTAD PARA, LIBERTAD DE En este complicado camino, liberarse de la parte instintiva y de las ataduras organicas es solo el principio. Es lo que Fromm, en su obra EI miedo a la libertad, define como «libertad para». Solo des- pués de haberse liberado de los instintos, el hombre puede conse- guir un nuevo nivel de conciencia, que se identifica como «libertad de», el logro de la autonomia individual, vinculada al concepto de responsabilidad dada por la posibilidad de escoger y decidir, Una constante tensidn dialéctica entre dos polos opuestos, es decir, libe- rarse de las necesidades primarias y ser independiente y al mismo tiempo uno entre muchos. Esta tiltima condicién es indispensable por la capacidad del ser humano de mantener el contacto con su propia interioridad y su propia conciencia (1 «condcete a ti mis- mo»). Fromm comprende que el concepto de libertad de eleccién, de accién o de tener un pensamiento critico no se puede desvincu- lar de las raices historicas y sociales, que representan un aspecto fundamental. Por lo tanto, la libertad esta constituida por elemen- tos relativos a la interioridad y a la subjetividad del hombre, por consiguiente, por elementos psicoldgicos, y otros de indole histérica y social. El hombre comin, ante el temor al vacio interior y al ex- tranamiento que la conquistada libertad le puede provocar, prefie- re adecuarse a un sistema que, aunque falsamente, le proporciona orden, direcci6n y significado. Se configura, para el individuo hijo de la sociedad occidental, la necesidad de adherirse a un sistema 62 ERICH FROMM que oriente su vida. La conciencia de si mismo y del hecho de que su propio comportamiento no est completamente determinado por LIBERTAD PARA, LIBERTAD DE La emancipacién del hombre de las ataduras de la naturaleza conduce al hombre hacia la conquista de la libertad. Aunque no es esta, a la que Fromm llama «libertad para», la que convierte el hombre en un ser li- bre de verdad, orientado a aumentar su propio potencial. En un determi- nado sentido, esta forma de libertad podria considerarse una precondi- cién de la «libertad de», una expe- riencia salvadora para el hombre porque le empuja a realizarse a si mismo y a la productividad. Es una fuerza imparable que conduce al hombre a la via del amor y a la po- sibilidad de actuar auténomamente, abriéndose al mundo y a la humani- dad de la que se siente parte sin re- nunciar a su propia individualidad. los instintos y por la simple sa- tisfaccién de las necesidades primarias provoca una sensa- cion de extrafieza y de vacio que se tiene que colmar. Al temor a la soledad le sigue la necesidad de perte- nencia y comunién, porque el hombre solo se libera de la historia de la humanidad. La necesidad humana de perte- necer a alguien, de basar su propia existencia en la idea de ser parte de algo, deberia fomentar la espontaneidad del amor y de la actividad productiva. Sin embargo, esa necesidad de seguridad se puede buscar por un camino aparentemente mas facil, es decir, en el vinculo con la so- ciedad de masas. No obstan- te, no nos damos cuenta de que el abrazo de la sociedad de masas es un abrazo mor- tal, que no garantiza para nada la salvacién del hom- bre, sino que lo condena a la alienacion y a la angustia. La lucha por la conquista de Ia libertad acaba asi, en una escapatoria que en realidad nos aleja cada vez mas, como una vana ilusién, de nuestro objetivo. Para vivir, el hombre necesita sentirse parte de un sistema, pero los criterios de referencia que orientan su eleccién dependen de lo ELHOMBRE MODERNOYLALIBERTAD 63 firme que sea la voluntad de afirmar su propia subjetividad. La inquietud, la soledad y la fragilidad, pruebas de que el proceso de afirmacion y conciencia de si mismo no ha tenido un resultado po- sitivo, fomentan la adhesi6n a instancias autoritarias, que asumen la guia y el control sobre los deseos, las opiniones y el pensamiento critico del individuo, y le eximen del peso de la libertad. La auto- nomia de elecci6n, garantizada por la conciencia y por la conquis- ta de la libertad, lleva consigo un elemento de inseguridad que no es insignificante y que esta generado por el miedo y el temor de no conseguirlo, Al someterse a una instancia autoritaria, el hom- bre se siente liberado de la responsabilidad de las consecuencias de sus actos como individuo libre. ¢Para qué asumir la carga de pensar cuando alguien lo puede hacer por mi? Pero en el acto de la rendicién, el individuo entrega a la auto- ridad la mejor parte de si mismo; sale al encuentro de su propia alienacion, entendida como subordinacién a un poder mas grande, y pierde asi su autonomia, su individualidad, su independencia. En esta reconstruccién, el hombre de Fromm esté muy lejos de ser un sujeto libre, y acepta una dependencia total del sistema social. Como una madre que no deja que su hijo se convierta en individuo e hijo del mundo, volviéndolo asi vulnerable y temeroso de alejar- se y despegarse del vinculo materno, la sociedad moderna ata a aquellos que escogen no afrontar el precio de la libertad. Un sen- timiento de insuficiencia se apropia del individuo contemporaneo, poniendo en cuestién su libertad de accién, de eleccién y de tener un pensamiento critico. Asi, pesadas cadenas sujetan al hombre en el tiempo presente, ensombrecen cualquier perspectiva futura y eliminan cualquier rastro de su pasado. No es un hombre con una historia y potencial, sino el miembro incoloro de un grupo. El impulso a escapar del reto de la libertad, generado del nacimiento de los regimenes totalitarios y autoritarios, es un condicionamiento de la sociedad industrial occidental, que condu- ce inexorablemente al hombre hacia un destino de sufrimiento, de inseguridad y de precariedad. En el teatro del sistema capitalista, el hombre persigue una vision consumista, sin pensamiento criti- antes 64 ERICH FROMM co, que supone una limitacién también en las elecciones politicas. La renuncia a la responsabilidad y a la autonomia en las eleccio- nes convierte la sumision a regimenes autoritarios en la tinica via viable. No en balde Fromm, al reflexionar sobre el desarrollo y la consolidacion de los regimenes totalitarios, considera relevan- tes tanto los aspectos psicolégicos como los econémicos y sociales. Fromm intenta introducir también el aspecto humano e indivi- dual en el analisis del nazismo y el fascismo, como ejemplo de rea- lizacion frustrada del ideal de libertad. A partir del anilisis de ese fendmeno, como ejemplo de experiencia desastrosa de relacin con la autoridad, Fromm especifica que esta no tiene connotacio- nes negativas a priori: la autoridad no tan solo es un mal, sino que se estructura a su vez en las relaciones humanas y da inicio a un proceso de negociacién continua, que se puede revelar de vez en cuando ventajoso para una parte 0 la otra. MECANISMOS DE ESCAPE Pero, ¢cdmo es posible salvaguardarse ante la presion de una so- ciedad dispuesta a fagocitar al individuo? Ante la afirmacién de la supremacia del mercado y del capital por encima del hombre, es necesario identificar los mecanismos de escape que pueden inter- venir para proteger el alma del individuo, en el mismo momento en que este corre el peligro de ser reducido a un simple engranaje de la maquinaria de la economia. El desarrollo econémico modi- fica los equilibrios de la sociedad: aumenta la desigualdad entre ricos y pobres, los lazos se vuelven inestables y el sentimiento de pertenencia cada vez mas débil y fragil. De la misma manera en que no cs posible comprender los as- pectos psicol6gicos sin considerar el substrato social y cultural en el que nacemos, no se puede comprender la importancia y la capa- cidad de los fendmenos sociales sin captar los mecanismos psicolé- gicos que subyacen. Estos actitan y se activan cuando el peso de la soledad, de la impotencia y de la inseguridad alejan al hombre del ELHOMBRE MODERNOYLALIBERTAD 65 orden de las cosas preestablecido, y le privan de cualquier asomo de equilibrio. Es necesario perseguir vias de escape alternativas al profundo sentimiento de precariedad. En este sentido, los me- canismos de escape sirven para proteger al individuo del pesado yugo de la supremacia del avido consumismo sobre la humani- dad. El hombre libre es débil, anhela la libertad, pero el peso que tiene que soportar para conquistar la capacidad de poder elegir su propio destino se asemeja mas a una condena que a una con- quista. Por lo tanto, para sobrevivir a esta carga, pone en accién tres posibles mecanismos de escape: autoritarismo (en el que nos detendremos con mas detalle), destructividad y conformismo au- témata, que necesita para evitar las desalentadora condiciones de soledad y de precariedad que caracterizan irremediablemente la existencia y la vida de los hombres. Estas «vias de escape» remi- ten inequivocamente a la inseguridad que pertenece al individuo, a quien corresponde escoger su proprio destino, consciente del poder del libre albedrio. EL AUTORITARISMO Precisamente en el persistente desarraigo de las propias raices hu- manas, que es la causa de que surjan inquietudes y fragilidades, se oculta, segan Fromm, una clave de lectura fundamental para comprender la adhesién en masa a los regimenes totalitarios como respuesta a las debilidades ¢ inseguridades humanas. La tesis, aplicada a los totalitarismos del siglo xx, nos demuestra toda su eficacia. La figura autoritaria y despotica del dictador no remite a una imagen real de fuerza y valor, sino que, mas bien, se con- vierte en la imagen descolorida de comportamientos de miedo y sumisién que la personalidad autoritaria intenta eludir. De hecho, Fromm considera que, en el origen de los autoritarismos como el nazismo, hay tendencias sddicas y masoquistas, respectivamente representadas por el lider del régimen y por el pueblo, uno nece- sitado del otro. 66 ERICH FROMM El miedo a la libertad se convierte, paradéjicamente, en la via principal hacia nuevos regimenes totalitarios 0 hacia el confor- mismo de masas. Una vez liberado de la naturaleza, el hombre moderno se encuentra solo, acompafiado de una sensacién de inseguridad embargadora, y se ve empujado por la exigencia de reconocer en alguien 0 en algo externo a él aquel vigor y aquel coraje que él mismo no posee. El gran poder de la libertad, tal vez un suefio inalcanzable, asusta al hombre. Ante esto, huye 0 elude sus responsabilidades y por eso, incapaz de aprovechar las enormes posibilidades de la libertad en todas sus formas, el hom- bre renuncia a la verdad y al conocimiento, ocultando sus grandes miedos detras de la fachada del autoritarismo. La estructura autoritaria, generada por el sentimiento de an- gustia, soledad y ansia, empuja al hombre a renunciar a su propia existencia individual para adaptarse a un poder superior: «Hasta que el hombre piense que su ideal est fuera de si mismo, saldra de si mismo y buscaré obediencia alli donde no lo puede encon- trar. Buscar soluciones y respuestas en cualquier sitio, excepto donde las podria encontrar: en si mismo» [Erich Fromm, Sobre la desobediencia y otros ensayos, 1992, p. 96]. En los desfiles, en las ma- nifestaciones y en los esloganes sonoros y faciles de memorizar, el alma solo puede salir al encuentro de un destino nefasto: perderse, anularse y liberarse de las cadenas de la propia individualidad y de la propia libertad. Predomina la necesidad de renuncia a la independencia con la vana ilusin de recibir de fuera la fuerza que no se tiene para realizarse uno mismo completamente. Ignorar el vinculo indisoluble entre el hombre y la libertad condena al fracaso inevitable los sistemas autoritarios y su con- cepcién del hombre como mero instrumento y engranaje de la vida social, como objeto de una realidad de la que seria el arti- fice. Este es el epilogo de la historia del hombre moderno, que pasa de ser sujeto activo, en el camino hacia el conocimiento, a instrumento y producto social: ya no es determinante en la constitucin de la sociedad, sino determinado y condicionado en su ser relegado a un papel marginal y no influyente. La realidad ELHOMBRE MODERNOYLALIBERTAD 67 externa aleja al hombre de la basqueda de la verdad, entendida como una verdadera misién que dote de sentido su existencia, y lo conduce a un rapido alejamiento de si mismo y de sus prin- cipios, en un preludio de la infidelidad y del desconcierto, para acercarlo a una realidad mas grande y mas potente. Sentirse parte de algo «mas grande» aleja de él el sentimiento de debili- dad del yo y de incerteza general. Las fragilidades, y con ellas las responsabilidades y las libertades del individuo, se eclipsan detras del atractivo del vinculo simbidtico con el poder de las masas unidas en torno a un lider carismatico. La integridad del hombre se entrega ante el poder dado a la propia libertad y acaba aceptando miserablemente la sumisién a una entidad mas fuerte, en nombre de la que prefiere privarse de la sed de conocimiento y amor para abandonarse al abismo de la deshumanizacién y de la alienacién de si mismo. La personalidad individual débil encuentra sentido y pertenencia en la fuerza de la identidad del grupo y se convierte en terreno fértil para las ideologias totali- tarias y su voluntad de anular cualquier diferencia individual y toda libertad personal. El miedo al aislamiento y la fragilidad de principios morales de la sociedad se convierten en setias de una promesa de idolatria y sumision ciega de un pueblo hacia el poder totalizador del estado. AUTORIDAD Y PSICOANALISIS. Aunque estan marcadas por un profundo bagaje filos6fico, las ar- gumentaciones de Fromm asumen el caracter de una verdadera «psicologia del nazismo», en una reflexion que pone en evidencia los aspectos mas psicolégicos de la relacién de autoridad y que in- tenta proporcionar una interpretaci6n de la interaccion entre esta y el individuo. Para profundizar en el aspecto mas especificamen- te interpersonal, Fromm se detiene en la relacién entre autoridad y familia en un intento de definir los componentes y los origenes del caracter autoritario. La consolidacién de un sistema capita- 68 ERICH FROMM lista habria orientado a la familia, ahora absorta en satisfacer las exigencias del modelo consumista, hacia una estructura de tipo patriarcal. A partir de este cambio radical, Fromm esboza los ele- mentos constitutivos en los que se basa el caracter autoritario y la dindmica de desarrollo que lo caracteriza, partiendo de la teoria de las pulsiones y de la teorfa del desarrollo psicosexual de Freud. El anilisis de las dinémicas psiquicas conectadas a la persona- lidad autoritaria encuentra, de hecho, una fuerte correlacién con la instancia psiquica del Superyé: Fromm reencuentra su origen profundo en una causa externa interiorizada. Superyé y autori- dad se ponen en estrecha relacién, son interdependientes ¢l uno del otro en una conexi6n dialéctica. La exposicién a un ambiente familiar autoritario, en el que predominan dinamicas de poder e imposiciones, llevaria al nifio a identificar la autoridad con la figura paterna. El Superyé interioriza normas y prohibiciones ve- hiculadas por el sistema familiar, para transferirlas y reconocerlas en las figuras sociales que encarnan la autoridad. Por lo tanto, se da un proceso inverso, en el que la familia au- toritaria, identificada en la figura del padre, confiere al Super- y6 los atributos del poder y de la norma. Como consecuencia, el Superyé se proyecta constantemente sobre los depositarios de la autoridad dominante en la sociedad que, por este motivo, no se someten a una critica racional, y su moral y sus valores se aceptan y comparten sin objeciones. Podriamos decir que el Supery6 teorizado por Fromm es un Supery6 «social» que no cumple fielmente las dinamicas de desa~ rrollo infantil identificadas por Freud, sino que experimenta mo- dificaciones determinadas por la realidad externa y por la socie- dad en la que el individuo se inscribe. La relevancia otorgada por Freud a la psicologia infantil adquiere en Fromm unos contornos mas difuminados y pone mayor atencién a su cardcter social € interpersonal. Aplicando el psicoandlisis a la comprensién de los aconte- cimientos historicos y sociales, podemos obtener una perspecti- va mas amplia y articulada que nos permite comprender mejor ELHOMBRE MODERNOYLALIBERTAD 69. el desarrollo de la historia del hombre, entendida como el fruto de un entramado continuo entre dindmicas psiquicas y sociales. Emociones como la angustia y la soledad atafien al hombre en la sociedad y son, segin Fromm, «procesos de adaptacién acti- va y pasiva del aparato instintivo a la situacién socioeconémica» [Método y funcién de una psicologia social analitica, 1972, p. 191]. La autoridad se define como una cualidad interpersonal del indivi- duo, que no esta determinada a priori, pero que se concreta a par- tir de la relacién 0 conexién de una persona con otra considerada superior. Dependiendo de que la autoridad sea de tipo racional o irracional, esa relacién adquiere unos rasgos especificos. La autoridad racional prevé la ausencia de relaciones de su- mision basadas en la fuerza y el temor, y fomenta, desde una 6p- tica de autonomia y libertad de la persona, la tendencia a com- partir y transmitir el saber y el conocimiento de una manera constructiva, como en la relacién entre maestro y estudiante. La autoridad del maestro es necesaria para transmitir el contenido de un saber y hacer competente y auténomo al alumno. Es de- cisivo el reconocido papel social del profesor como poseedor de competencias y capacidades que el estudiante puede libremente aprender. Se trata de una relacién jerarquica fundada sobre el grado de conocimiento que hay entre ambos y no sobre la fuerza y sobre la coaccién. La autoridad irracional se caracteriza por un poder impuesto y presupone una relacién asimétrica, determinada por el temor y la sumisién del que asume el papel de subordinado. El que posee el poder lo exhibe para subrayar su propia superioridad y para sub- yugar al otro, que solo puede aceptar su sumisi6n, sin posibilidad de negociar o de oponerse. Aqui prevalen principios de desigual- dad y asimetria entre los individuos. Un ejemplo seria la relacién entre amo y esclavo, en la que lo que es bueno y ventajoso para uno no lo es para el otro, en una légica de poder en la que el mas fuerte domina al mas débil, que queda sometido y anulado. En el marco teérico de Fromm, los dos tipos de relaciones entre autoridad e individuo delinean obviamente trayectorias 70 ERICH FROMM muy diferentes, aunque, de hecho, ambas se basan en la acep- tacion de quien esta en la posicién dominante. La sociedad moderna ofrece modelos culturales y politicos de facil adhesion para el individuo, por el precio de su propia identidad y de su propio ego, para converger en un ego falso ¢ ilusorio pero co- lectivo. Asi, el mecanismo de escape del autoritarismo se cons- tituye sobre el vinculo simbiético entre la realidad externa y el miedo y la impotencia del hombre moderno que es fagocita- do, con su humanidad y sus miedos, por clla, detentadora del poder y la fuerza. LA DESTRUCTIVIDAD Y EL CONFORMISMO Aunque el punto de origen esta representado también en este caso por las fragilidades humanas, el mecanismo de escape de la destructividad no esta orientado a establecer un vinculo con el mundo, sino al contrario, apunta a su eliminacién. Ansiedad, sen- timiento de sofoco ¢ impotencia alimentan esta fuerza destructiva. Si abandonarse a la autoridad tiene como objetivo fundamental la pérdida del yo individual en un sistema colectivo de valores re~ conocido como dominante, la destructividad apunta en cambio a aniquilar el propio objeto. La incapacidad absoluta de soportar la impotencia y el aislamiento se hace patente en ¢] enfrentamiento con la sociedad que rodea al hombre y en el deseo de eliminar los términos de este enfrentamiento. Para escapar de la amenaza y del inminente sentimiento de alejamiento ¢ impotencia respecto al mundo exterior, se escoge destruirlo. Cada amenaza contra los intereses vitales genera ansias y an- gustias intolerables. El mecanismo de la destructividad esta di- sefiado para eliminar esas emociones de amenaza, 0 los objetos o comportamientos considerados amenazantes. La perenne sen- sacién de peligro provoca que las facultades intelectuales, emo- tivas y sexuales del individuo se extingan lentamente, asfixiando la energia vital y transformandola en una energia redirigida a la ELHOMBRE MODERNOYLALIBERTAD 71 destruccién, en un vinculo de interdependencia entre las energias psiquicas vitales y las energias dirigidas a la destruccién y a la aniquilacién. El tercer mecanismo de escape del que habla Fromm, el del conformismo automata, pone en manos del hombre moderno la mascara informe de la sociedad de masas. Haciendo borrén y cuenta nueva, el conformismo anula del rostro del hombre cual- quier atisbo de individualidad y unicidad. En este sentido, la mo- dernidad empuja el individuo a homologarse en la multitud, en un desalentador proceso de pérdida de si mismo. El hombre esta solo en su propia lucha. Para escapar de ella, renuncia al pensamien- to critico, a sus propios deseos, a sus sentimientos y a su propias voluntades, para aislarse y ser exactamente como los demas. Para ser, de ese modo, lo que no es. El hombre frommiano, «el tnico animal cuya existencia es un problema que ha de resolver» [Erich Fromm, Etica y psicoandlisis, 1971, p. 286], parece que no puede escapar de la condena de la alienacién de si mismo. El conformismo nace de la pérdida de su propia individualidad, pasa de ser un individuo nico e irrepe- tible a convertirse en una mascara y un pseudoyd que sustituye al yo auténtico. La busqueda de la identidad propia se convierte en la bisqueda continua de aprobacién y reconocimiento por parte de los demas. Para citar un ejemplo de nuestros recuerdos estudiantiles, el individuo que escoge el conformismo se entrega a una incesante secuencia de mascaras en las que siempre se identifica como «uno, ninguno y cien mil», como en la novela de Pirandello. LIBERTAD Y POSIBILIDAD El hombre moderno se traiciona a si mismo para ser fiel a una so- ciedad que entorpece la capacidad de pensar y de hacerse pregun- tas, y que lo mantiene separado de su propia naturaleza. Alcanzar la meta de la libertad de ser parece entonces algo imposible. —_ 72 ERICH FROMM No solo es el individuo, manipulado por el consumo, por la homologaci6n y por la busqueda frenética de la aprobacién y del éxito, el que es una victima: también lo es toda la humanidad, que se arriesga a presenciar de nuevo involuciones autoritarias. Y, sin embargo, no es una humanidad sin esperanza. E] individuo tiene la posibilidad de reencontrar su verdadero Yo y de rescatarlo del abuso de la homologacién que no acepta y no reconoce la origi- nalidad de cada uno. La verdadera identidad del hombre parece casi un huésped desagradable en casa de un pseudoyé movido por la prepotencia, la arrogancia y la intolerancia hacia todo lo que considera «diferente» de su propia vision del mundo. El hombre carente de un pensamiento critico est4 obligado a abandonar el espectaculo de la vida, para dejar el puesto de actor protagonista aun individuo transformado en autémata por la sociedad. Sin embargo, el hombre —__ _ moderno todavia puede afe- rrarse a la ensefianza del «co- ndcete a ti mismo», Al aco- NEGATIVO / POSITIVO wt ~ | gerla, se abre la posibilidad En el lenguaje de la filosofia y de la de redescubrir toda la belleza politica, la libertad se califica por lo y el potencial oculto por la general con dos atributos: negativa. | mascara del hombre solo y 0 positiva. La negativa es lalibertad | angustiado, producto de la entendida como la desvinculacién | sociedad moderna capitalis- de algo, como posibilidad de eman- ta: «El “conécete a ti mismo” ciparse de constricciones externas. ¢s uno de los mandamientos La positiva es la libertad entendida fundamentales que crean la como posibilidad de accién autode- base de la fuerza y de la fe- terminada, movida exclusivamente licidad del hombre» [Erich por la libre voluntad. Fromm, El miedo a Ia libertad, ~ 1994, p. 196]. Llegados a este punto, las preguntas son numerosas: {Qué hace el hombre con esta libertad? ¢Qué significa, para el hombre, ac- tuar libremente? ¢Qué puede hacer para no quedarse atado por las cadenas de la libertad finalmente conquistada? Cuando la ELHOMBRE MODERNOYLALIBERTAD 73 libertad consiste simplemente en desmarcarse de algo, de atadu- ras y condicionamientos, es una libertad negativa que no le deja superar el vacio provocado per esta separacién y que le hace per- derse en una escapada interminable de la soledad y de las res- ponsabilidades de la libertad. Se convierte en positiva cuando se trasforma en libertad de ser él mismo, de acoger de una manera espontanea y completa su propia dimensién individual a través de valores como el amor, la creatividad y el trabajo, entrando en una dimension de relacién «sana» con el mundo exterior sin renunciar a su propia integridad. pueden verse LIBERTAD alteradas por significa escape infinito de ts Pquietidy lg —— LISERTAD: PARA = ~-=~--—---~~—- soledad Es decir, liberarse de las imposiciones bioldgicas [instintos) | y de la sociedad [alienacién) Conquista de autonomia, independencia, autodeterminacién aes © , trabajo, - LIBERTAD DE ——2mecvepaie el mundo -- conducea ---- Es decir, poder ser y actuar: hacer, pensar, escoger, decidir, expresarse pero también ———.-_ Sentimientos de inseguridad, soledad y finitud debidos a la responsabilidad de las propias elecciones ya la necesidad de pertenecer a algo (carcel de la dependencia) EL SENTIMIENTO inseguridad, DE LIBERTAD > causa | — impotencia, soledad, angustia ~~ quegeneran - AUTORITARISMO POSIBLES MECANISMOS DE ESCAPE DESTRUCTIVIDAD CONFORMISMO Explican la adhesin a los regimenes totalitarios (ej: nazismol —— que proporcionan una seguridad falsa DE FREUD A FROMM DIALOGAR CON FREUD Y MARX El lector que se acerca a Fromm se enfrenta a uno de los in- térpretes mas agudos de la sociedad moderna: sus reflexiones han contribuido a esbozar un retrato complejo y articulado del hombre contemporanco y de la manera en que se relaciona con el mundo que lo rodea. Emerge de él un pensamiento sugestivo y fascinante, muy comprometido a acoger los intentos del hombre moderno de escapar a una condicién de creciente malestar. En un mundo que fluye en la inseguridad general, encerrado entre las dinamicas despiadadas del capitalismo y el riesgo de nuevas derivas autoritarias, el hombre lucha para exorcizar miedos y dudas. Interrogarse sobre sus dinamicas interiores significa ne- cesariamente enfrentarse a las formulaciones clasicas del psicoa- nalisis y al legado de Freud. El enfoque de Fromm, como ya hemos dicho, se propone so- meter a una revisién critica algunos conceptos cardinales de la teoria psicoanalitica, sin subestimar la importancia de sus tesis teéricas. El objetivo es enfocar al hombre en su totalidad, en su humanidad, para poder definir este enfoque como un «psicoand- 80 ERICH FROMM lisis humanista». E] bagaje cultural sobre el que se implanta este discurso esté muy influenciado tanto por Freud como por Ma a los que hace dialogar, evidenciando sus paralelismos y sus di- ferencias radicales. El padre del psicoanalisis dirige una mirada cientifica hacia la individualidad humana y hacia los aspectos de su desarrollo normal y patolégico, pero parece omitir el peso de las estructuras y de las relaciones sociales en la formacion de la personalidad del individuo. El autor del Manifiesto del partido comunista, por otro lado, pone de relieve el papel de las estructu- ras econémicas y sociales en el desarrollo de la humanidad. El marxismo considera esencial, para la emancipacién del indivi- duo y la salvacion de la alienacién de si mismo, el cambio de los 6rdenes econdmicos y sociales existentes. Si la estructura social no cambia, y no sostiene la verdadera realizacién del hombre, no puede haber salvacién para la humanidad. El hombre esta a merced de la sociedad y de la ciega dinamica del beneficio, y su propia supervivencia pende de un hilo. LAS CRITICAS AL MAESTRO Partiendo de estas observaciones, Fromm lleva a cabo una de sus criticas mas Asperas a Freud, sin por eso renegar de su papel de «maestro», y orienta su investigaci6n hacia la sociedad y las rela- ciones sociales que determinan ciertos fenémenos. Se trata, enton- ces, de un psicoandlisis con una mirada mas amplia, dispuesta a identificar las causas sociales que intervienen en el desarrollo psi- colégico y a evaluar si una sociedad puede fomentar y garantizar el bienestar y la felicidad del individuo. El trayecto que el hombre frommiano traza esta pensado para mantener bien firme el timon de la vida, para dominarla, para gestionar la relaci6n con el entor~ no en el que vive, consciente de su propia finitud y vulnerabilidad. En este sentido, el psicoandlisis humanista pone mucha confianza en la bumanidad. Lo que se necesit ita es una «ciencia del hombre», atenta a la condicion existencial que ~segtin Fromm~ esta impreg- DEFREUDAFROMM 81 nada de un profundo sentimiento de inseguridad. La evolucién ha hecho al hombre cada vez mas libre del condicionamiento de esos instintos situados en el origen de la propia existencia, al mismo tiempo que han emergido la conciencia, el lenguaje, la imagina- cion y las facultades de pen- samiento mas complejas, ge- [| = neradas por el desarrollo del | ESTRUCTURA neocortex cerebral, El] hom- | ee bre moderno ha cumplido _ todos los pasos de la evolu- cién biolégica y se encuentra con un patrimonio genético mas «rico» y con una gran posibilidad ante si mismo: la libertad de eleccién. Vencer los instintos, y encaminarse hacia una autonomia mas profunda, sittia al ser huma- ———— no en condicién de honrar su propia existencia y responder a los interrogantes que la vida plantea. No hacerlo, no aceptar el reto, significaria regresar a la fase precedente, al oscuro dominio de los instintos, volviendo vana la lucha por su propia afirmacion. Es ne- cesario desarrollar ciencia humana que se ocupe del hombre y de sus necesidades: para mantenerse a la altura de una existencia ver- daderamente humana, el hombre necesita saber. El psicoandlisis humanista conceptualizado por Fromm nace con este propésito especifico. Para Karl Mars, la estructura de una sociedad esta determinada por las relaciones de produccién y trabajo y le corresponden ciertas formas de conciencia social que, en la forma del ordenamiento juridico, politico, reli- gioso, filoséfico e ideolégico, adoptan el nombre de superestructura. UN PSICOANALISIS BURGUES En su obra de 1979, Grandeza_y limitaciones del pensamiento de Freud, Fromm critica el psicoandlisis de Freud acusandole de situarse en un contexto historico y cultural, el de Europa entre los siglos x1x y Xx, que ha modelado su enfoque exquisitamente «burgués». El 82 ERICH FROMM materialismo positivista y la mojigateria de la sociedad patriarcal han plasmado inevitablemente las bases sobre las que Freud se apoya para argumentar el desarrollo de las pasiones y de las pul- siones del hombre, desde la infancia a la edad adulta. El psicoana- lisis freudiano hace de la sexualidad el pilar que sostiene todo sus sistema tedrico. Las novedades rompedoras introducidas por estas formulaciones habrian sido obstaculizadas por los valores de la Viena burguesa, pero, al mismo tiempo, también habrian estado implicitamente condicionadas por los mismos. En este sentido, la sociedad pone un filtro que regula el flujo de ideas innovadoras y concepciones nuevas, intentando limitar los dafios a la estructura social misma. Es como si hubiera un sistema de valores probado y aceptado tacitamente por cada sociedad al que cada idea revo- lucionaria e innovadora debe enfrentarse para poderse expresar y consolidarse, superando la sensacién de inenarrabilidad e in- comprensibilidad que provoca al aparecer por primera vez. Cada sistema cultural es, a su manera, hijo de su tiempo: el pensamiento creativo debe considerar las limitaciones y margenes de tolerabi- lidad especificos de la propia cultura dentro de los que se puede desarrollar y consolidar. Para Fromm es imprescindible comprender los aspectos psico- logicos en su significado mas existencial, intrinsecamente conec- tados a la relacion entre el hombre y la naturaleza y entre hom- bre y sociedad. A partir de eso, ofrece una mirada critica de la dicotomia mente/cuerpo de Sigmund Freud. Estos dos elementos son fundamentales, pero es necesario tener en cuenta también la relacion del individuo con el mundo, y, todavia mas, con la socie- dad. El conocimiento y la comprensién del ser humano tienen que tener en consideracién el ambiente externo y la cultura a la que se pertenece, el escenario sobre el que cada uno de nosotros desplie- ga su propia existencia, sin descuidar el sufrimiento, el dolor y el riesgo de perder la propia individualidad en la alienaci6n o en la soledad. Fromm quiere rebatir el fuerte condicionamiento social que la cultura del siglo x1x ha impreso en el pensamiento freudiano, DEFREUDAFROMM 83 evidente en la perspectiva autoritaria y patriarcal de los funda- mentos del psicoanalisis del maestro. Ante todo, es relevante la connotaci6n jerarquica de la estructura psiquica en la que el Yo, que obedece a los dictados del Supery6, intenta poner freno al Ello, reivindicando una funcién de control de la raz6n sobre las pulsiones. Andlogamente, la estructura social burguesa se basa en Ia tesis de que una minorfa ejerce el control sobre una mayoria, homologada sin pretensiones de individualismo y unicidad. Como prueba de la estructura rigidamente patriarcal de la sociedad del siglo xIx, Fromm se detiene en la concepcidn de la mujer, conside- rada subordinada al hombre, su propiedad y apéndice, destinada solo a ser madre y esposa ejemplar (Fromm no duda en usar la pa- labra «grotesca»). En una concepcién de este tipo, el amor solo se reduce a un proceso mecanico que dirige las pulsiones libidinosas hacia un objeto, en el que el individuo se encuentra desconectado de los aspectos més relacionales y afectivos. La voluntad de iden- tificar procesos universales (y no peculiaridades individuales) para explicar las caracteristicas humanas ha acabado por reducir la reciprocidad de las relaciones interpersonales, apartando la vista de la sexualidad compartida entre hombre y mujer y anteponien- do un sistema tedrico que, concentrado casi exclusivamente en las caracteristicas masculinas de la sexualidad, ha omitido las conno- taciones relacionales recfprocas. IMPULSOS Y SOCIEDAD Las observaciones de Fromm no se detienen solo en la metodolo- gia, sino que se interrogan también sobre algunos puntos clave de la teorfa freudiana, como el inconsciente y el complejo de Edipo. Freud habia descrito el comportamiento y la manera de actuar del hombre como si fueran movidos por impulsos inconscientes ¢ irracionales y no solo por motivaciones conscientes y racionales. La idea de una realidad perfectamente racional, regulada por una Raz6n que se manifiesta en todos los aspectos de lo existente 84 ERICH FROMM como habia teorizado por ejemplo la filosofia idealista de Georg Wilhelm Friedrich Hegel al inicio del siglo xrx— deja su lugar al caos y al desorden ocultos en el inconsciente. Se arranca el velo que oculta un mundo interior, instalado en los abismos oscuros de la mente y lejos de la conciencia del consciente, que representa solo la punta del iceberg. El mapeo del inconsciente efectuado por Freud que, como si fuera un arquedlogo, excava en las profundidades para devolver a la luz testimonios sepultados, nos devuelve una estructura tri- partita en la que el Yo, el Ello y el Superyé dialogan y chocan, para gestionar los impulsos pulsionales de tipo sexual y mantener un equilibrio psiquico que garantice estabilidad al sujeto. Estas pulsiones mueven descos, emociones y pensamientos, presionando para una realizacién o una satisfaccién no siempre realizable. Si no estamos dispuestos a sublimarlas y las declinamos, esta elimi- nacién lleva a cabo una accién de represién masiva y confina las pulsiones a la sombra de la parte inconsciente de la mente y cho- can contra la resistencia que ponemos en marcha para mantener- las confinadas e impedirles que salgan a la luz. Desde este punto de la teoria freudiana, Fromm plantea su critica. En particular, considera excesiva la relevancia que adopta la eliminacién de los impulsos sexuales infantiles, aunque es comprensible en el contex- to de la sociedad del siglo xtx. Los problemas de una sociedad re- primida, en las costumbres y en la sexualidad, se convierten en un espejo fiel de los problemas arraigados en la naturaleza humana. La eliminacion de las pulsiones sexuales se expresa y se manifiesta a partir de una base fisiologica, sobre la que apoya el sistema teéri- co del psicoanilisis freudiano, sobre todo de la teoria psicosexual. El andlisis de Fromm concibe los impulsos sexuales como no necesariamente generados por las necesidades del cuerpo 0 por las modificaciones fisiolégicas. Al contrario, pueden ser impulsos diferentes los que les den origen: entre otros, el sadismo, el nare sismo y el aburrimiento. La importancia de las necesidades sexua- les, llegados a este punto, se debilita para dar espacio a otras ne- cesidades, que acompanan el desarrollo del hombre. El individuo of ___DEFREUDAFROMM 89, construye su personalidad por la interacci6n con la sociedad, y de esta manera reconoce una importancia notable al ambiente exter- no. El hombre no es simplemente el producto de una maduracién fundamentada sobre el legado pulsional y biolégico, como afirma- ba Freud, y la eliminacion actiia sobre experiencias y emociones que estan en contradiccién con el sistema de valores dominante en la sociedad. Fromm concibe un inconsciente social, caracterizado y determinado por la sociedad misma, protagonista activa. BUSCAR LA FELICIDAD En la vision freudiana, la sociedad actia a veces como elemento represivo de los impulsos del individuo, aunque no representa su elemento constitutivo. Solo es fundamental el inconsciente indivi- dual. Diferente y opuesto es el punto de vista de Fromm, en el que adquiere relevancia la estructura social, capaz de determinar eli- minaciones y represiones. Lo que se reprime no puede pertenecer solo a las emociones 0 a las necesidades del cuerpo, si la sociedad hace del hombre lo que es ¢ influye en sus comportamientos y pensamientos. Aunque el inconsciente es especifico del individuo, porque elimina objetos tipicos del conocimiento, es ciertamente también un inconsciente social, ya que determina y condiciona factores sociales. Actia al etiquetar como no aceptables ciertos comportamientos, que de ese modo destina a la eliminacién, y otros como mas aceptables, destinados a la consciencia plena. La caracteristica de este proceso es, por tanto, el nexo con la histo- ria, la cultura y la sociedad presentes, en una influencia recipro- ca. Fromm concibe el inconsciente social como una confirmacién todavia mas grande de la interdependencia y de las conexiones establecidas entre individuo, interioridad y sociedad en la que ac- tia y vive. Esta nueva conceptualizacion del inconsciente efectita, de hecho, una revision de la teoria freudiana, pero también de la teoria marxista, ambas incapaces de explicar hasta el fondo la evolucion y el curso de la historia y de la sociedad. 86 ERICH FROMM ‘Tanto la estructura de la sociedad como la estructura del in- dividuo estan determinadas por el inconsciente social. Esto sig- nifica que el individuo, en el momento en el que satisface sus de- seos y sus pulsiones, no hace nada més que realizar los deseos y las aspiraciones del contexto social y cultural en el que vive. La observacion se extiende desde el individuo y su actuacién para hacerse mas amplia, y también pone una mirada atenta sobre los modelos sociales y la repercusién sobre la humanidad: la bio- grafia de cada uno esta escrita por la estructura de la sociedad existente. Como consecuen- cia de ello, el equilibrio y la INCONSCIENTE SOCIAL armonia del ser humano resi- den en su capacidad de com- a | pensar la paradoja de su exis- Vv Para Fromm, la idea de un incons- | — tencia, es decir, no ser nunca ciente social nace de la observacién | libre. En realidad, cuando de los caracteres represivos y ho- consigue superar las atadu- ras hereditarias y biolégicas, emerge en él la consciencia de que esta sujeto a las reglas, a las aspiraciones y a los sue- que el hombre vive y actua, ya la que fios de la sociedad contempo- mologadores de la sociedad contem- | | | necesariamente tiene que adaptarse | ranea en la que puede encon- | | | pordnea. Todos los comportamien- tos que no se alinean con los valores compartidos por la sociedad en la para evitar la soledad y el aistamien- trar su propio sitio a cambio de grandes esfuerzos y fati- gas. Sin embargo, la indivi- gacién que indague también en esta dualidad y la unicidad del in- zona de sombras puede permitir un | dlividuo no deben y no pueden analisis integral de la épocaydelsis- | convertirse en una especie en tema de valores vigente. vias de extincién, sacrificadas - ——— ennombre del consumo y del to, son reprimidos por la sociedad y son marginados. Solo una investi- dinero. Al contrario, la unicidad del individuo puede y debe afir- marse con la busqueda de valores propios del hombre: la raz6n, el amor, la libertad y la conciencia de si mismo. Fromm es conscien- te de que el camino del hombre hacia la felicidad es accidentado y DEFREUDAFROMM 87 est Ileno de obstaculos para conseguir conquistarla de un modo duradero y estable. Aleanzar este objetivo sera realmente posible cuando la sociedad se adapte a las necesidades del hombre, y no al revés. Las falsas promesas vehiculadas por el mundo occidental, dominado por los idolos efimeros del capital y del poder, aniqui- lan las potencialidades del ser humano y desvalorizan su creativi- dad y su productividad. CRITICAR A EDIPO Fromm plantea una lectura critica de otro punto central de la teoria freudiana: el complejo de Edipo, un pasaje evolutivo funda- mental en el desarrollo de la afectividad del niiio. Tiene su origen en la tragedia griega de Séfocles, Edipo rey, en la que, completa- mente ignorante de la verdad, el protagonista (que da nombre a la tragedia) se casa con su propia madre Yocasta y mata a su padre Layo, y después se castiga a si mismo cegandose y exiliandose cuando se da cuenta de lo sucedido. La sexualidad del nifio concebida por Freud desmonta las limi- taciones de la cultura y de la sociedad del siglo xrx y quita el aurea de inocencia al nitio, que se convierte en un «perverso polimorfo». Pero Fromm revisa la teorfa de la sexualidad y realiza una relectu- ra y una interpretacién critica del mito de Edipo, deteniéndose en dos puntos fundamentales: el vinculo afectuoso entre la madre y el nifio, que no estaria connotado por la sexualidad, y el conflicto res- pecto al sistema patriarcal y matriarcal de la sociedad. La relectura es la ocasién «para considerar el problema bajo una perspectiva diferente, segtin la cual no los deseos sexuales, sino uno de los as- pectos fundamentales de las relaciones entre diversas personas, es decir, la postura ante las autoridades, se considera el tema central del mito» [Erich Fromm, El lenguaje olvidado, 1962, p. 188]. El complejo de Edipo, como momento central en el desarrollo del nifio, sustenta sus fundamentos tedricos en la relaci6n entre la madre y el nifo, privada del caracter sexual supuesto por Freud. 88 ERICH FROMM Segiin Erich Fromm, se trata de un vinculo primario y funda- mental para un desarrollo sano y armonioso, en el que la madre es la figura indispensable para el crecimiento psicologico y emotivo del hijo. De hecho, el psicoanalista aleman describe esta relaci6n como un vinculo de apego: el nifio puede expresar el deseo de ser amado y cuidado por la madre y eso hace su relacién exclusiva, en la que se puede sentir parte de ella. El deseo del nifio es respaldado por una necesidad de seguridad y pertenencia que le acompaiia has- ta la edad adulta. En el andlisis que Fromm desarrolla, el padre queda confinado a un papel secundario, como un actor no prota- gonista en esta danza intima entre la madre y el hijo. La importancia de la pareja madre/nifio, que se vuelve mas fuerte por el vinculo de apego que se establece entre ellos, no in- cluye a la figura paterna en su interior. Si el complejo de Edipo es originariamente un concepto concebido en la imagen del triangulo freudiano, constituido por madre, padre ¢ hijo, en la perspectiva de Fromm esta composicion pierde su importancia. Mas bien, es- tan la madre y el nino, que se constituyen como una pareja unida por un vinculo de afecto y cuidado, y, enfrente, est el padre, ob- servador externo pero custodio de la autoridad. Durante el creci- miento, en torno a los cinco o seis afios de edad, la figura paterna esta presente en la educacién intelectual y moral del hijo. Esta fi- gura le acompafia en un camino de desarrollo que es doble: para convertirse en un adulto, durante el transcurso de su existencia, el nifio debe soportar la angustia de la separacién de cualquier figura de referencia, junto al miedo de oponerse a una figura autoritaria. EI nifio esta tomando consciencia del hecho de que puede obtener el amor del padre haciendo lo que le manda, a través de compor- tamientos de obediencia y sumisién, preparados para solidificar y cimentar su vinculo, La madre ama de modo incondicional al hijo y su relacion es indisoluble ¢ incorruptible porque se sustenta sobre las bases sdlidas de un vinculo fisico y de las leyes de la naturaleza. En cambio, las leyes y los valores sociales condicionan 0 modifican la estructura de la relacién padre/hijo. DEFREUDAFROMM 89 La teoria de Fromm amplia todavia ms la interpretacién del complejo de Edipo. En comparacién con el padre del psicoandli- sis, examina las otras dos tragedias de Séfocles que, junto con Edi- po re), componen el llamado ciclo tebano, o sea, Edipo en Colono y Antigona. En las dos tragedias, se escenifica la relacion entre Edi, po, ciego y desterrado, y sus cuatro hijos (Antigona, Ismene, Poli- nices y Eteocles), y el enfrentamiento entre Creonte, nuevo rey de ‘Tebas, y Antigona, dividida entre la obediencia a las leyes de la sociedad y la obediencia a las leyes del amor familiar. La atenci6n se traslada entonces a conflictos mas de tipo social que individual, ya no al deseo sexual hacia la madre, y por este motivo nace el odio y la oposicién hacia el padre. La conflicti- vidad no pertenece a la esfera de los deseos incestuosos 0 de las pulsiones sexuales, sino a la rebelién del hijo contra la autoridad del padre, en el contexto de la familia patriarcal. E] matrimonio de Edipo y Yocasta no celebra la coronacién del amor, también sexualizado, entre la madre y el hijo: exalta, en cambio, la re- vancha o la liberacién de este tiltimo sobre un sistema familiar y social basado exclusivamente sobre la indisoluble autoridad pa- terna. El sistema matriarcal, en boga en las sociedades arcaicas, se sustituye por el patriarcal, considerado un retrato mas fiel de la sociedad moderna. La perspectiva de Fromm describe el oca- so de un viejo mundo y el alba de uno nuevo, gobernado por las leyes del patriarcado, recuperando las teorizaciones del jurista y antropdlogo suizo Johann Jackob Bachofen, que vivid a mediados del siglo xrx. La sociedad matriarcal, cerca del declive, se empefia en vehicular y fomentar valores igualitarios, en nombre de una Madre Tierra tnica y comin de quien todos somos hijos. Esta gran madre acoge, genera y nutre sin atribuir jerarquias, peldaiios y distinciones sociales. Sin embargo, la sociedad patriarcal, de- seosa de imponerse, se apresura a sustituir esos valores por otros, totalmente opuestos ¢ inconciliables. El principio de igualdad es ya un recuerdo lejano, relegado a la sombra del de jerarquia, y la naturaleza, de Madre benévola se transforma en un mero bien de consumo al servicio de las necesidades del hombre. identificada enel padre - jefe La sociedad capitalista se refleja se refleja en enla las EXTERIOR familia a autoritaria \ 1 figuras basadaen | t : identificadas normas de poder |, ' 1 como autoridad e imposiciones : 1 1 INTERIOR que estd en el Superyo del nino que de adulto impone la légica del poder que pueden ser AUTORIDADES RACIONALES rr Basadas en compartir y transmitir conocimiento, autonomia y libertad (ej. maestro-estudiante] AUTORIDADES IRRACIONALES i Basadas en el poder, la sumision yla desigualdad (ej.: amo-esclavo) HUMANIDAD Y AMOR éPOR QUE AMAR ES UN ARTE? El gran fresco de la humanidad, en el que el hombre es retratado en su existencia y en su individualidad: Fromm lo observa, des- cribe su desarrollo, lo coloca en el contexto de la sociedad y de sus dinamicas. Lo que obtiene es un relato elaborado, con las lineas definidas y las zonas de sombra de los conflictos interiores y del enfrentamiento con la realidad en las que vive el hombre. El protagonista es percibido en su inseguridad, en su incapacidad de amar, en su esclavitud a las logicas del consumo, del progreso, del poder. Restituir ala humanidad su propia esencia, su propia dignidad: este es el objetivo final del psicoandlisis humanista. En la base de este proceso de emancipacién esta el Amor. Aqui se juega la posibilidad de salvar la individualidad de convertirse en objeto de consumo, arrollada por el mecanismo perverso del capital. Preci- samente, el amor puede representar el eje sobre el cual reconstruir Ja existencia auténtica de la humanidad, en busca de la felicidad y de valores dignos del adjetivo «humanos». Un sentimiento tan salvador y tan precioso que tiene que ser un arte, El arte de amar RICH FROMM (1956), como reza el titulo de una de sus obras mas destacadas. El hombre que vive su existencia en el amor, liberado por conocer Ja auténtica verdad, se convierte él mismo en una obra de arte. Todos lo buscan, lo persiguen, lo desean, pero pocos hacen del amor un arte. Para conseguirlo, se necesita disciplina, un esfuerzo constante: «Requiere esfuerzo y sabiduria. ¢O acaso el amor es una sensacién agradable, algo con lo que se tropieza, una cuestion de suerte? Esta obra contempla la primera hipotesis, mientras que esta fuera de duda que hoy se cree en la segunda» [Erich Fromm, El arte de amar, 1995, p. 17]. La modernidad ha provocado dos peligrosos malentendidos. El primero esta representado por la preocupacién, por el «ansia» de ser amados, que predispone al hombre a un esfuerzo constante para conseguir volverse amable y apreciado, coleccionando éxito, dinero, poder, belleza. El segundo esta encarnado por la preocu- pacién de encontrar a toda costa el «objeto» de amor. No el acto de amar, sino alguien -o algo~ que amar. La pregunta que aca- bamos planteandonos no es tanto «{Cémo amar?» sino mas bien «¢Qué amar?». La respuesta que Fromm nos da es inequivoca. Tenemos que convertirnos en maestros, aprender el arte de vi es decir, aprender el arte de amar. La paradoja de la modernidad y del consumismo es reducir el amor a un mero objeto apetecible, que desear y buscar de forma asidua. El amor, al igual que una mercaderia de intercambio con un alto valor de adquisicién, se vende y se comercializa en todas sus formas, a la espera del mejor postor. Solo con el esfuerzo, la constancia y el conocimiento de uno mismo el amor pierde su precio de mercado para adquirir su verdadero valor en la vida del hombre. Debemos pasar del objeto «amor» al verbo «amar». No es una cuestién lingiiistica 0 poética: es una via impenetrable que tenemos que seguir para pasar del simple bien de consumo al esfuerzo constante, al valor que atien- de a un principio de conocimiento tipicamente humano, todo por descubrir y aprender. Antes de nada, hay una necesidad de la que el hombre no se puede librar, porque es innata en su naturaleza. Esta deriva del HUMANIDAD Y AMOR 95, miedo a la soledad, carcel y limitacion del hombre moderno, Des- cubrir la libertad significa soltar el lastre de la soledad y desear el amor como unién con otra persona. Significa redescubrir ¢l amor como fuerza activa y clave de esas cadenas que sujetan al hombre a la superficialidad y a la existencia inauténtica. El ser humano puede y debe contar con esta fuerza para no sucumbir al poder del aislamiento y de la soledad y para proteger su individualidad de los feroces intentos de homologacién de la sociedad, de la malvada mascara del conformismo. UNO Y DOS El amor que Fromm nos describe es una energia activa, que em- puja a la accién, no necesariamente entendida en el sentido de «hacer». Accidn es el impulso del deseo del hombre de union con otra persona; accién es el deseo de convertirse en «uno», atin sien- do «dos». La modernidad obsesiona al hombre con un hacer fal- so, malgastado en el estar siempre activo, productivo, ocupado en alcanzar metas efimeras y lejanas. Sin embargo, esta actitud, sitia el objetivo fuera de si mismo y no contempla, en cambio, la posibilidad de mirarse hacia dentro y alcanzar un objetivo que nace de la interioridad del hombre. El amor auténtico es dar activamente, no recibir pasivamente. Demostrandose capaz de amar, el hombre se enriquece con su fuerza, su poder y su felicidad, en la medida en que consigue dar. En este sentido, «el amor es un sentimiento activo, no pasivo; es una conquista, no una rendicién. Su caracter activo puede sinte- tizarse en el concepto de que amor es sobre todo dar y no recibir» [Erich Fromm, El arte de amar, 1995, p. 33]. El acto de dar libera al hombre y le hace estar vivo, le permite ser artifice de su propio destino y estar orgulloso de su propia libertad y de su existencia. En esta dimensién, el hombre reencuentra la felicidad de ser un hombre de verdad, capaz de contar con su propia fuerza interior para crear algo nico y de poderlo compartir con el otro, en un 96 _ ERICH FROMM vinculo que se vuelve duradero y estable por el hecho de compar- tirse la alegria entre quien da y quien recibe. Asi, el hombre es DAR Sr Fromm identifica en el acto de dar amor la més elevada forma de fuerza, que mueve y empuja al individuo a la accién en el mundo. Amar es un motor que induce a actuar, a crear ya desear estar vivos y dindmicos; sin embargo, se ha de especificar que se trata de una actitud, un modo de ser que de- termina las relaciones con la socie~ dad. El acto de dar libera al hombre de la esclavitud del tener y del recibir, a través de un dinamismo continuo para intentar integrarse a si mismo en el mundo. En un escenario de este tipo, es evidente, no puede haber clausu- ray tensién; al contrario, el dar amor prevé un movimiento circular. De he- cho la alegrfa, la libertad y la fuerza que experimenta el hombre en el acto de dar amor genera el amor por dar, por dar una parte de si mismo, todavia mas que por recibir. Usando un jue- go de palabras, dar da més que reci- bir, La vitalidad es la fuerza rompedo- ra del amor, que arrolla al hombre y que se difunde como un virus conta gioso a los seres humanos, que lo re- ciben como un regalo. el protagonista activo y cons- ciente de su vida, libre de 16- gicas consumistas que se aga~ rran a la fragilidad humana. Amar es dar: en este horizon- te se encuentra la posibilidad unica de recuperar dignidad, individualidad, fuerza y cora- je para vencer la soledad y la incerteza de la existenc Sin embargo, no se trata de dar solo el entendido en el sentido material de ceder algo a alguien. Podemos dar también aspectos de noso- tros mismos, enriqueciendo y mejorando la vida del otro. Este ultimo, arrastrado por los efectos del dar en su pro- pia vida, redescubre el placer de dar a su vez. Es un meca- nismo virtuoso que, una vez en marcha, no se para: se expande como una mancha de aceite, cambia y distorsio- na a los hombres con los que entra en contacto. El amor se vuelve accién, crea cam- bio, rehttye la estabilidad y la inmovilidad. No obstante, Fromm reconoce que el amor no se reduce solo a esto, sino que se basa en otros elemen- HUMANIDADY AMOR 97 tos para compartir, como la atencién, el respeto, la responsabili- dad y el conocimiento. No nos cabe ninguna duda de que cuidar algo o a alguien, darle atenciones y cuidados, es una sefial inequivoca de amor, tal como una madre se ocupa de las necesidades de su hijo, movida por el amor hacia él, 0 como quien ejecuta con cuidado e interés su trabajo, amando su empleo y esforzandose por lo que ama. El amor por lo que se hace presupone estar preparados y dispuestos a responder cuando haga falta, a estar en el momento de asumir las propias responsabilidades. Junto a él, esta la atencién y, sobre todo, el respeto como elemento fundamental, sin el cual el amor: no seria realmente pleno y completo: es una actitud esencial para acoger la individualidad de la otra persona, en su especificidad y unicidad. El deseo de ver a la persona amada satisfecha en la realizacion de si misma y de sus potencialidades se manifiesta en toda su fuerza. Sin embargo, ¢cmo podrian darse el respeto, la atenci6n y la responsabilidad sin el conocimiento del otro? Fromm se refiere a un nivel de conocimiento y de intimidad muy profundo, que presupone la experiencia de la unién como tanica manera de Iegar a un conocimiento asi. Es decir, no un conocimiento abstracto, pensado o supuesto, sino una relacion vi- vida en el vinculo y en la relacién entre dos personas y sellada por el amor. Ademas, amar abre el camino del conocimiento de uno mismo, del otro y del mundo, y promueve una actitud activa: «El amor es la penetracién activa de la otra persona, en la que mi deseo de conocer es mitigado por la union. En el acto de la fusion yo la conozco, me conozco a mi mismo, conozco a todos, y no co- nozco nada» [Erich Fromm, £1 arte de amar, 1995, p. 40]. SOY AMADO, ENTONCES AMO. AMO, ENTONCES SOY Es algo sabido que el amor es una parte de la vida y de la existen- cia de cada persona. Fromm nos invita a mirar, con una nueva conciencia, el amor en sus diversas formas. 98 ERICH FROMM Amar es un acto compartido, es unién y fusién, como sucede con dos amantes o a una madre con su hijo. El amor entre la pareja de padres y el hijo se nos presenta en su base relacio- nal y se describe a partir del punto de vista del mas pequeito. Fomenta el desarrollo de este sentimiento amoroso el modo en que la madre habla, juega, estimula y ayuda al hijo; para él existe desde el primer momento en el que llega al mundo, al principio para satisfacer sus necesidades fisiologicas y después aquellas mas propiamente psicolégicas. Es una presencia constante, solicita y atenta; para el nifio representa lo mas valioso que pueda recibir para alcanzar el objetivo para el que ha venido al mundo: vivir en el amor. La madre es para el hijo una fuente infinita de amor incondicional, lo ama tal como es, solo porque existe, y no le hace falta nada mas a este vinculo. Para hacerse adulto, el nifio debe hacer un cambio de rumbo. Solo sia través de los padres puede experimentar el amor y la cercania, el hijo llegar a la meta codiciada de sentirse amado por Jo que es y, todavia antes, por el simple hecho de existir. Es una experiencia extraordinaria. El] hijo no hace nada para ser ama- do por su madre, no realiza ninguna accion, se puede decir que asume una actitud pasiva. Al menos hasta los ocho 0 nueve afios de edad, recibe un sentimiento de amor del todo incondicional, y lo recibe simplemente porque existe tanto en el mundo como en. la mente y en el corazén de sus progenitores. Al crecer, los nifios aprenden que hay otra faceta de la medalla del amor, igual de im- portante: el dar, a su vez, amor; es decir, amar. El «soy amado» es la condicién esencial desde la que un nifio ha de partir para que pueda aprender a amar. Sin embargo, como hemos dicho, el amor es doble y tinico en el acto de dar y recibir, acciones indisolubles la una de la otra. Mantener unidos estos aspectos hace del amor un arte, dificil de aprender pero completamente posible. Como cualquier otro arte, el amor presupone diversos niveles de aprendizaje para que se pueda convertir realmente en un arte y no en un banal sucedaneo comercial, como quisiera la sociedad moderna. Hacia los ocho HUMANIDADY AMOR 99 afios, por primera vez el nifio pasa de ser «solo» amado a querer amar, y lo hace dando al padre algo que considera muy precioso: un dibujo, un juguete o una poesia. E] nifio puede experimentar en si mismo el acto creativo del amor, la fuerza que se genera simplemente por amar, en un circu- lo virtuoso en el que el amor se produce a si mismo. Este transito evolutivo es importante para un desarrollo «sano». El pequefio experimenta un amor cerrado, pasivo, y satisface su necesidad de sentirse amado gracias a la madre. En este caso, el sentimiento esta ligado a la necesidad: al satisfacerla, el nifto percibe la alegria de sentirse amado. Sin embargo, todavia no esté preparado para sobrepasar el limite del egocentrismo infantil y alejarse de esta dinamica para conocer la alegria y la libertad que se derivan del producir activamente, en primera persona, amor. Para que poda- mos reconocer en los demas este sentimiento positivo y propulsor y desear compartirlo, es necesario que nuestras necesidades sean escuchadas y satisfechas ~a través del amor- por quien tenemos delante, Con este transito el nifio se arranca del egocentrismo y del narcisismo, y percibe la existencia de un mundo exterior con otras exigencias y necesidades, diferentes de las suyas, que la fuerza creativa de su amor puede satisfacer. Por lo tanto, la alegria y el sentimiento de libertad que se ex- perimentan en el dar se convierten en fundamentales, y no la sa- tisfaccién egoista de la recepcién pasiva; desde esta dptica, segan Fromm, la infancia sigue el principio de «amo porque soy ama- do», mientras que la edad adulta se rige por el de «soy amado porque amo». En el recorrido intimo de educacién al amor, que el nifio sigue gracias a la guia central de la madre y al afecto in- condicional que le da, Fromm no se olvida de la figura del padre y delinea su papel en el proceso del desarrollo. El nifio vive con la madre un vinculo de apego que, iniciado ya en Ia fase intrauteri- na, continia y le permite crecer y ser autonomo. El amor materno representa lo que cada nifio y cada hombre desea ardientemente, 0 sea, ser amado sin condiciones, simple- mente por lo que se es. E] amor paterno es diferente, el padre