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Módulo 1 – Celeste Mac Dougall

Aspectos históricos de la sexualidad.


Los aspectos históricos de la sexualidad se remontan a los orígenes del patriarcado. El
patriarcado como sistema de dominación surge como proceso histórico de más de 2000
años que tiene como base el control de la sexualidad femenina. La mujer para el sistema
patriarcal será instrumento de placer, dominio y reproducción. La primera propiedad
privada es el cuerpo de la mujer y luego se proyecta al conjunto de la sociedad. La
monogamia obligatoria para las mujeres inaugura la esclavitud en la historia sexual de la
humanidad.
La herencia clásica es fundamental para entender aspectos centrales de la sexualidad
contemporánea. Los mitos griegos alojan a la mujer en un lugar pasivo y/o responsable de
los males de la humanidad como Pandora o Penélope que espera a Ulises durante años
como modelo de fidelidad. El pensamiento filosófico por su parte sitúa a la mujer como
ser imperfecto, como varón incompleto, como mero receptáculo del semen masculino, en
palabras de Aristóteles.
La sociedad romana incorpora elementos del orden social griego y lo reconfigura. El
control de la sexualidad es de los varones: la virginidad de una niña pertenecía al padre
quién decidía con quién la perdía. En el matrimonio pertenecía al marido que podía
asesinarla si cometía adulterio. Por su parte es importante indagar sobre las matrices
judeo-cristianas de nuestra sexualidad.
Los tres monoteísmos patriarcales (judaísmo, cristianismo e islamismo) surgieron como
fenómeno contestatario frente a la opresión, pero con el tiempo se transformaron en su
contrario: instrumentos retardatarios de la base ideológica dominante de nuestra cultura.
Virginidad, castidad, sexualidad pecaminosa y sólo permitida para la reproducción,
prohibición del onanismo y la homosexualidad, exaltación de la maternidad como valor
central y único del ser mujer y su contracara: la mujer como fuente de pecado, tentación y
deseo pecaminoso. El cuerpo como prisión del alma, la mujer como tentación de la carne.

El bloqueo del goce en las relaciones sexuales, fue el principal dispositivo de control social
ejercido principalmente a través del cuerpo de las mujeres.
En el Renacimiento (siglo XV y XVI) la imagen de la mujer no se modifica respecto a su
inferioridad en relación a hombre. El Humanismo es en tanto se es varón. El Concilio de
Trento y la Contrarreforma agudizan la persecución y estigmatización del ser mujer. Una
ola de moralidad impregna la sociedad y las primeras víctimas son las mujeres. De ser un
varón incompleto se da paso a la mujer-útero: prisionera de ese órgano que la habita.
La Edad Moderna instala por un lado una sexualidad cuidosamente cerrada, alojada en la
capacidad reproductiva, el burdel y el manicomio serán los lugares de tolerancia. El sexo
se vuelve incompatible con el trabajo. La moral burguesa se instala y se reprimen las
“energías inútiles” del sexo por placer. La escuela funciona como dispositivo por
excelencia de ese control de la sexualidad de niñes y adolescentes.
Sexo y género: relación entre los conceptos. Mirada moderna y posmoderna.

¿Cuál es la relación entre sexo y género?


Para la mirada moderna el cuerpo es como es por designio de la naturaleza. Lo sexual se
mantiene en el orden de lo natural, como categoría biológica prediscursiva. Y la diferencia
sexual es la base sobre la cual se imprimen significados culturales. El sexo se presenta
como categoría fija, biológica. Engloba a las mujeres en este aspecto común (sexo) y deja
de lado aspectos diferenciales como raza, clase, etc. Dentro de esta mirada existen dos
perspectivas: la descriptiva y la causal.
Para la perspectiva descriptiva el género una categoría social que se impone sobre un
cuerpo sexuado y se vincula con los estudios de los aspectos asociadas a la mujer sin
plantear una ruptura con ese orden.
Para la perspectiva causal el objetivo es explicar el patriarcado. Dentro de esta perspectiva
se inscribe el feminismo, el marxismo y psicoanálisis. Su objetivo es intenta explicar la
reproducción del género. Las raíces del patriarcado y de la dominación masculina hay que
buscarlas en el control de la reproducción. Por tanto, la liberación vendría con las
transformaciones de las tecnologías reproductivas.
Para la mirada posmoderna o deconstructivista ese cuerpo sexual fijo es abandonado. Las
identidades de género y sexuales se desplazan de su relación con la naturaleza dando
lugar a nuevos sexos, sexualidades y géneros que pueden dislocar los signos del género y
la sexualidad de toda significación moderna genital triunfante.

Historia del Feminismo


El feminismo como praxis transformadora y cuestionadora de la sociedad patriarcal
encuentra sus orígenes la Ilustración. La primera Ola del Movimiento Feminista incluye a
mujeres como Olympe de Gouges y su “Declaración de los Derechos de la Mujer y la
Ciudadana” y Mary Wollstonecraft con su “Vindicación de los derechos de la mujer”.
En este primer período de la lucha feminista encontramos a los diferentes movimientos
sufragistas de fines del siglo XIX y principios del XX y también a feministas revolucionarias
como Flora Tristán, Rosa Luxemburgo, Alexandra Kollontain y Ema Goldman.
La Segunda Ola del Movimiento Feminista se desarrolla entre los años 60 y 70. Dentro de
esta ola encontramos varias perspectivas: un feminismo de la igualdad o liberal; un
feminismo radical de la mano de escritoras como Firestone; un feminismo socialista como
el de Gayle Rubin; un feminismo de la diferencia.
Una Tercera Ola del Movimiento Feminista se desarrolla en los años 80. Se produce un
cuestionamiento a la categoría “mujer” y surgen los feminismos negros, poscoloniales,
chicanos y lésbicos. En los 90 surge una crítica sobre la matriz heterosexual y la idea de
géneros performativos de autoras como Judith Butler.
¿Podríamos afirmar que estamos ante una nueva ola del feminismo? ¿Cuáles serían los
ejes de praxis transformadora? ¿Qué elementos críticos, teóricos y prácticos se incorporan
en esta nueva oleada contestataria antisistémica?
Educación y sexualidad
La escuela es una institución que pretende reproducir el orden social. Funciona como
dispositivo de disciplinamiento. Este disciplinamiento tiene como función el control y la
vigilancia individualizando en la multiplicidad. Las teorías de la reproducción analizan a la
escuela como institución en beneficio del sistema dominante criticando las perspectivas
liberales y conservadoras de la educación que ven en esta como instituciones
democráticas que promueven la excelencia cultural. Es decir, la escuela como institución
es reproductora del orden social: capitalista y patriarcal.
Sin embargo, es importante sostener que es ese mismo espacio (la escuela) el que puede
ser lugar de reproducción de prácticas de resistencia de ese mismo sistema opresor. La
introducción del concepto de resistencia es fundamental. El mismo alude a una noción
dialéctica de la intervención humana en el proceso de dominación, sin ser el mismo algo
estático.
La escuela y la educación son dispositivos de dominación, pero también pueden ser
dispositivos de liberación. La realidad debe ser captada como proceso en constante
cambio y no como algo estático. Para poder abordar este vínculo, una crítica de la vida
cotidiana es central. Es así que los aportes de la psicología social.
¿Qué lugar ocupa la escuela en esta nueva ola del feminismo? ¿Qué importancia tiene la
¿Ley 25.150 de Educación Sexual Integral y otras leyes vinculadas?
¿Es posible pensar una pedagogía feminista? ¿Qué rol cumplen les docentes y cuáles son
sus obligaciones? ¿Qué sectores se oponen a la ley?
Bibiografía:
Bozon, M. (2004). Sociología da sexualidade. Rio de Janeiro: Editora FGV.
Butler, J. (2007). Deshacer el género. Barcelona: Paidós.
Foucault, M. (1998). Historia de la sexualidad. Tomo 1: La voluntad de saber. México: Siglo
XXI Editores.
Rubin, G. (1986). El tráfico de mujeres: notas sobre la “economía política” del sexo. Nueva
Antropología, VIII (30), 95-145.
Scott, J. (1999) “El género: una categoría útil para el análisis histórico”. En M. Navarro & C.
Stimpson (comps.), Sexualidad, género y roles sexuales. Buenos Aires: Fondo de Cultura
Económica.
Vance, C. (1989). Placer y peligro: explorando la sexualidad femenina. Madrid: Editorial
Revolución.
Weeks, J. (1998ª). La construcción cultural de las sexualidades. En I. Szasz & S. Lerner
(eds.), Sexualidades en México. Algunas aproximaciones desde las Ciencias Sociales (pp.
175198). México D.F.: El colegio de México.
Weeks, J. (1998b). Sexualidad. México: UNAM-PUEG; Paidos.