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MUJERES: ¿EMPROBLEMADAS O EMPODERADAS?

A través de los años la mujer ha jugado un papel crucial dentro de la sociedad, sin
embargo su participación ha sido una de las más cuestionadas y polemizadas debido
a que se ha juzgado su ocupación, capacidades y motivos de ser en muchos
aspectos. Estas ideas datan de mucho tiempo, incluso desde antes de Cristo cuando
en los clanes, los hombres, considerados los más fuertes físicamente competían en
busca de alimento por medio de la caza de animales, haciendo que la mujer no
tuviera una presencia mayor en este campo. Desde ahí se le ha cuestionado a la
mujer y a su aporte, en uno de los lugares donde se le ha presentado mayor
dificultad es en el trabajo, pues por diferentes situaciones no existe una igualdad
entre los géneros, causando así muchas inconformidades, luchas, inseguridades y
protestas a lo largo de la evolución humana.

Como principio se tiene el ámbito salarial, pues las mujeres a pesar de realizar las
mismas labores y ocupar el mismo cargo que otros hombres, no reciben el mismo
sueldo, no son remuneradas por su trabajo de la misma manera, por el hecho de
considerárseles inferiores, menospreciando su labor, logrando en muchos casos que
no se les reconozca o se les da mérito a lo que hacen, provocando así una brecha a
desnivel laboral y emocional. En línea a esto hemos visto que los rangos de mayor
interés, donde se ve involucrada una responsabilidad de gran magnitud o entren a
cumplirse funciones más importantes, no son ocupados por mujeres, en algunas
oportunidades ni siquiera son consideras para vacantes de este nivel, debido a que se
les cree incapaces, faltas de cualidades, débiles, sensibles y frágiles.

Esto podríamos considerarlo como el abrebocas de las mil situaciones a las que se
deben enfrentar a diario, empero, hay coyunturas con una índole más grande, pues
estas no se presentan de una manera tan general y abierta como las anteriores, sino
que entran tomar parte en cuestiones más directas, atacando fríamente a la mujer;
pues es una situación del diario vivir de muchas, donde los hombres entran feroces,
llenos de vivacidad, con toda la credulidad del mundo y de manera consciente (o
inconsciente) arrojan comentarios machistas, que pueden ir de lo micro a lo macro,
acentuando y recalcando que las mujeres deben de poseer un trato especial, debido a
que no tienen las mismas condiciones, llegando a tal punto de atrevimiento de por
“creerse superiores” hostigarlas de manera sexual, cometiendo estos actos
vandálicos y peyorativos, muchos de ellos afectando su integridad, honra, respeto y
en algunas ocasiones, hasta con su vida.

Para poder llegar a entender por qué siguen presentándose este tipo de conductas en
contra de las mujeres debemos entrar a analizar conceptos de ambas partes en el
medio más íntimo, el hogar. El machismo viene desde casa, desde la educación y el
ejemplo que se le da a los hijos, pues cuando estamos en edad para aprender,
tendemos a actuar por el reflejo que tenemos de nuestras personas más próximas,
por ello las conductas, doctrinas, ideas, actos y reacciones machistas serán
aprendidas por los hijos, tendiendo así a que los hombres y mujeres crezcan con la
idea de que son muy diferentes a los demás, afectando así la forma de expresarse
unos con los otros. En esto también vemos inmerso al concepto o idea que se pueda
tener de familia, donde en muchas ocasiones se cree que la mujer está destinada
solo para dos cosas, tareas del hogar y la procreación, afectando así a la mujer en la
libertad de elección, siendo sometida a veces a la restricción de poder laborar de
manera normal, pues es ella quien debe encargarse de mantener todo en orden
mientras el esposo es el “valiente trabajador”. En otras instancias, aunque a la mujer
“se le permita” trabajar con normalidad la distribución de los quehaceres del hogar
no es equitativa, pues ella entra a realizar trabajo doble, porque no sólo debe
cumplir con sus obligaciones profesionales, sino que es quien más se involucra en
situaciones de aseo, cocina, apoyo emocional y estudiantil hacia sus hijos, entre otro
paquete de actividades a realizar, que en muchas situaciones el hombre carece de
disposición o altruismo al ni si quiera querer involucrase en cosas “designadas” para
las mujeres.

Es por ello que en la actualidad muchas mujeres están en constante lucha para poder
que sean respetadas, valoradas, consideradas y admiradas de igual manera que
sucede con el género contrario, es claro que se han obtenido muchos avances si
comparamos la actualidad con épocas pasadas, pero aún hay demasiado por cambiar
en el mundo. La generación del S. XXI está muy dispuesta a realizar mayores
cambios, pues los conceptos y creencias de antaño se están dejando de lado debido a
que se tiene una conciencia más liberal que busca profundamente un mundo con las
mismas oportunidades para todos.

INGENIERAS A TOPE

Prejuicios

 Las mujeres son más delicadas en cuanto a limpieza y organización, por eso deben
trabajar en oficina.
 Una mujer no debe compartir el mismo trasporte con los trabajadores u obreros
porque corre riesgo.
 Las ingenieras son menos capaces que los hombres (física y mentalmente)
 Las mujeres carecen de carácter para manejar al personal.
 Los trabajadores no respetan a las ingenieras en obra.

La Ingeniería como tal es una de las facultades en donde se presenta menor


demanda de mujeres en comparación con otras facultades como Salud o Economía,
esto debido a situaciones de creencias vanas, miedos superficiales o inseguridades
de desigualdad consternadas en la mente humana a partir de “prototipos”. En el
campo de la Ingeniería Civil se ha visto muchas veces que la presencia de mujeres
es mucho menor comparada a los hombres, sin embargo estos pensamientos o
ideales erróneos de la carrera no debe delimitarnos para estudiar aquello que nos
place. La Ingeniería Civil, al igual que muchas otras carreras tienen diferentes ramas
en las cuales desempeñarse, por ello, no necesariamente debemos dedicarnos a estar
en obra o ser las directoras de un proyecto, cada persona puede elegir en qué lugar
desearía trabajar y en cuál no. Para poder solucionar y dejar de lado toda esta clase
de prejuicios ante las ingenieras, se debe empezar desde los principios de educación,
que se deben fundamentar en valores claves como los son el respeto, la solidaridad
y la comprensión; todos tenemos las mismas capacidades, solamente por el género
de alguien no se debe juzgar y desestimar las facultades de esa persona.

En el trabajo incentivemos la inclusión hacia las mujeres, pues al igual que los
demás ellas también han luchado por conseguir sus metas, vayan de lo profesional a
lo personal. Convirtamos el trabajo con el género femenino como algo del común,
pues a la final, solo así, de a poco, lograremos cambiar la perspectiva y la costumbre
de designar una orientación a un tipo de carrera, transformando las preferencias
profesionales como una opción a tomar de manera libre para cualquier tipo de
persona.