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DEVOCIONAL

DIARIO
Iglesia de Saddleback

© 2004 Conducidos con Propósito


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DEVOCIONAL
DIARIO
Iglesia de Saddleback

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50 dias de Fe
DEVOCIONAL DIARIO

Querida Familia Cristiana,

Esta guía devocional está diseñada especialmente para su uso


durante el énfasis de los “50 Días de Fe”. El tema de cada semana
es paralelo al tema que el pastor Rick Warren, de la Iglesia de
Saddleback, compartirá durante la semana.

Estoy convencido que este será un tiempo de gran


crecimiento espiritual para nosotros como individuos y como iglesia.
Estos devocionales son parte importante de esa oportunidad para
adquirir madurez en nuestras vidas. Queremos que la Palabra de
Dios sea el centro de nuestra fe y oraciones. Queremos que la
dirección de Dios sea la única motivación que rija el curso de
nuestras vidas. Estarás confortado por las nuevas perspectivas que
recibirás y el sentido de la verdadera vida que disfrutarás a través
de estudiar diariamente la Palabra de Dios. Es verdaderamente
sorprendente la diferencia que pueden marcar unos pocos minutos
de estudio diario.

La mejor forma de ser consistentes con estos devocionales


es dedicarles el mismo tiempo cada día. Encontrarás que hemos
incluido en algunas partes, preguntas de discusión familiar. Se
espera que estas preguntas le hagan hablar y meditar acerca de lo
que acaba de leer. Si estás haciendo el devocional solo, puedes
usarlas como preguntas para pensar. Encontrarás otras sugerencias
para la lectura a través de esta guía, como pareja o como familia.
Terminamos

Quiero agradecer a los nueve pastores (y a mi hijo Ryan) que


me ayudaron a escribir algunos de estos devocionales diarios.
Verás el nombre de la persona que escribió el devocional en la parte
inferior de cada página. Gracias también a Susan Waterman por la
revisión final de esta guía.

En su gozo

Pastor Tom
SUGERENCIAS
PARA LOS DEVOCIONALES FAMILIARES
Los devocionales familiares a veces podrán parecer más como un caos
que como una iglesia. Recuerde: su meta no es la perfección. Su meta
puede tornarse en algo así como “confusión santa”. Querrás añadir un
poco de la santidad de Dios a tus múltiples oficios diarios. Aquí hay unas
simples sugerencias.

1. Escoja una hora y un lugar consistente. Bien sea al desayunar


alrededor de la mesa o en el cuarto de sus hijos antes de
acostarse. La mejor forma de ser consistente es escoger una hora
y un lugar fijo. Decida cuál es la mejor hora para su familia y no se
preocupe si no lo puede hacer todos los días.

2. Permita que una persona diferente sea quien lea el devocional


y la Biblia cada día. Esto les dará a todos el sentir de ser
partícipes de las decisiones familiares.

3. Luego de leer los devocionales, tomen unos minutos para orar


juntos. Háblele a Dios de las necesidades de su familia… de la
iglesia… del mundo… de sus amigos… de aquellos que necesitan
encontrar a Cristo... de su lugar de trabajo... de su colegio... etc.

4. ¡Sean ustedes mismos! Está permitido reírse. El bullicio es


permitido en los devocionales y lo más seguro es que así sea. Si
usted les permite a sus hijos que sean ellos mismos durante el
devocional, se sorprenderá de lo mucho que aprenderán. Lo que
usted considera que los alcanza, realmente está grabándose
profundamente en sus almas.

“Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma y con


todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre
tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu
casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.”

Duteronomio 6:5-7
LUNES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 1
“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a
Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” Hebreos 11:6.

Existen miles de formas en que tratamos de agradar a Dios y nos dejan


exhaustos.

Todos tenemos nuestros métodos, ¿cierto? Lo curioso es que tendemos a


reírnos de los esfuerzos de los demás al tratar de agradar a Dios, mientras
que ignoramos los mismos esfuerzos que nosotros hacemos. Aquellos que se
ríen de los que tratan de agradar a Dios encendiéndole veladoras, se ríen de
los que tratan de agradarle a Dios al comprar Biblias más grandes. Aquellos
que construyen edificios más grandes, critican a aquellos que memorizan
más versículos. Las personas con sus figuritas de pescado en el carro, miran
con desdén a los que pegan calcomanías. Ahora, ninguna de estas cosas son
malas por sí solas. Pero ninguna de estas cosas por sí solas agradan a Dios.

Solo hay una forma de agradar a Dios y que trae plenitud: LA FE. Qué le dije yo a Dios:

Es nuestra confianza en Él lo que nos llena de gozo. Hebreos 11:6 lo aclara


muy bien sin fe es imposible agradar a Dios. Señale esta frase
cuidadosamente, es una de las pocas cosas que la Biblia menciona como
¡imposible! Me gusta mucho el hecho que este versículo sea tan específico
acerca de la fe: YO debo creer que ÉL ES REAL y yo debo creer que ÉL
RECOMPENSA. Cuando me recuerdo a mí mismo que Él es real, yo estoy
re-afirmando la existencia de Dios. Cuando yo me enfoco en el hecho que Él
recompensa, estoy reconociendo el carácter de Dios - que Él es un Dios que
nos ama y cuida de nosotros. Él es real: Yo confío en un Dios soberano. Él
recompensa: Yo confío en un Padre Amoroso. En cada día de este
devocional estaremos estudiando diferentes formas en que Él nos
recompensa por nuestra fe. Espero que estés sorprendido por el padre tan
amoroso que tenemos.

Pregunta de discusión familiar:


Debido a tu fe, ¿en qué forma te gustaría agradar más a Dios en este día?

ORACION:
Señor Jesús ayúdame a crecer en la fe.

Por: Tom Holladay

6
MARTES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 2
“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha
vencido al mundo, nuestra fe.” 1 Juan 5:4 (RVR)

En casi todas las promesas de la Biblia encontramos dos partes: la condición


y el resultado. “Cómo yo confío” y “Cómo Dios responde”. El “resultado”
del versículo de arriba nos deja boquiabiertos: ¡nosotros venceremos al
mundo!
¿Ves la condición, “cómo yo confío” Sí... esta es una promesa para todos los
que han “nacido de Dios”. En otras palabras, cuando yo confío en Jesús y he
nacido de nuevo, una de las promesas de Dios es la victoria sobre este
mundo.

Honestamente podrás pensar, “¿Y cuándo tiene efecto esta promesa?” La


verdad es, que cada creyente que he conocido a veces se ha sentido
derrotado por las circunstancias y condiciones del mundo y su alrededor.
Pareciera ser como si no lo fuéramos a lograr, como si a nadie le importara, Qué le dije yo a Dios:

como si lo bueno que hacemos solo les produjera una patada en... los
dientes. ¿Tendremos que esperar hasta llegar al cielo para que esta promesa
se cumpla?

¡No! ¡Esta promesa es para HOY! Pero mira cuidadosamente. Esta promesa
no te garantiza nunca sentirte abrumado, pero sí vencedor. No te promete
una vida libre de problemas sino la victoria en medio de ellos.

Y la victoria se gana de un solo golpe. ¡Fe! Esta no es la victoria hueca de


aquellos que suelen decir que servimos a un Dios que debe inundarnos con
riquezas y bendiciones, mientras estemos en el mundo. Este es el triunfo de
aquellos que saben que no importa lo que enfrenten en el presente, al final
siempre encontrarán la victoria. Hay días en la vida en que lo único que
tenemos es la promesa de victoria. ¡Y ES SUFICIENTE!

Actividad Familiar:
Jueguen ese juego que dice “Dios es más fuerte...” con sus niños pequeños.
Tú les dirás, “¿Dios es más fuerte que un león?” Ellos gritan “¡SI!” Luego tú
dices, “¿Dios es más fuerte que un mal día en el colegio? Dios es más fuerte
que… ORACION: Dios ayúdanos a vivir diariamente en una fe victoriosa.
Amén.
Por: Laday
MIERCOLES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 3
“Porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo
aquel que en él crea no se pierda mas tenga vida eterna.”
Juan 3:16 (RV)

¿Tienes tú algún regalo guardado en el garaje? Tú sabes la clase de regalos


de los que hablo. Cuando abriste uno de ellos pudiste haber pensado:
“Exactamente lo que necesitaba.” Sin embargo no encontraste dónde
guardarlo o no supiste exactamente cómo funcionaba. Así que,
eventualmente, el regalo encontró su lugar en un rincón del garaje. Oh, pero
tú lo valoras cada vez que lo ves. Realmente no sabes cómo poderlo
disfrutar en vista de su gran valor.

Juan 3:16 es probablemente la promesa más conocida en la Biblia. ¡Con una


muy buena razón! Dios nos está prometiendo vida eterna en ese versículo.
¿Podrás imaginarte un regalo más grande o una promesa más significativa
que esa?

Te sorprenderá saber que esta gran promesa a veces encuentra su lugar en un Qué le dije yo a Dios:
“garaje espiritual” en nuestra relación con Dios. ¿Cómo puede pasar esto?
Realmente de manera muy simple. Inmediatamente nos sentimos
agradecidos por la promesa del cielo cuando nos convertimos, pero después
lo vemos como algo para “después”. Aunque la promesa del cielo es
maravillosa, parece como algo bien lejano. ¿Qué tal una promesa para hallar
descanso hoy o para dormir pacíficamente esta noche, o sabiduría para
tomar una decisión mañana?

Aquí hay una frase que te hará cambiar de parecer con respecto a esta promesa.

¡Tu vida eterna empezó en el MOMENTO en que confiaste en Jesús para tu


salvación! Oh, admito que nuestra vida cambiará grandemente cuando
estemos en el cielo. Pero eso no cambia el hecho que se nos promete vida
eterna ahora. Cuando empiezas a ver esta verdad acerca de ti diariamente,
cambiará la forma en que veas la vida. Ese negocio que parece no tomar
vuelo resulta ser menos estresante. La realidad de esa enfermedad que estás
enfrentando resulta ser menos temerosa. El gozo de conocer a Dios que
estará allí para fortalecerte será algo más real. Así que saca del garaje este
concepto de la vida eterna. Vuelve a colocar todo en su lugar si así lo
quieres, pero coloca esta promesa en el centro de tu vida diaria - ¡donde
pertenece!

ORACION:
Dios gracias por acompañarnos cada día. Amén.
Por: Tom Holladay
JUEVES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 4
“…porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”
Romanos 10:13 (RV)

Todo el que sintonice las noticias locales después de una tormenta de lluvia
en Los Ángeles es familiar con este cuadro. Los canales de concreto se han
llenado de agua y rápidamente corren a través de las tuberías subterráneas
hacia el mar y alguien ha caído en una de ellas. Aparentan estar a salvo al
flotar sobre el agua pero sabemos que se acercan a cierta destrucción. No se
pueden salvar a sí mismos, el agua corre muy rápido y el borde del canal es
muy resbaloso. La única esperanza es que puedan agarrar una de las cuerdas
con que el equipo de rescate trata de salvarlos.

Esta es una ilustración de nuestra necesidad de ¡Jesucristo! Es como si el


mundo entero estuviera en un canal atrapado y encaminándose hacia la
destrucción de la eternidad sin Dios. Todos debemos ser rescatados de
nuestro propio egoísmo y pecaminosidad. Eso es lo que Jesús vino a hacer.
Qué le dije yo a Dios:
Hay dos cosas que debo admitir para ser salvo. Primero, debo admitir que
voy en la dirección equivocada. La gran mayoría de nosotros admite esto sin
dificultad. Aun en mis mejores días lucho contra mis debilidades y pecados.
Aun cuando la vida me llena de éxitos, existe una necesidad interna de algo
más.

El Segundo paso es más duro. Debo admitir que no me puedo salvar a mí


mismo. No tengo la fortaleza para nadar fuera de este canal. Oh, hay muchas
personas que dicen saber la salida, pero al igual que tú, se encuentran
¡atrapadas en el canal! Sólo Jesús se para al borde con la fortaleza para
salvarnos. Solo Jesús vino al mundo para darnos una nueva vida.

La mejor noticia se encuentra arriba de esta página. TODO AQUEL que


invoque el nombre de Jesús será salvo. ¿Cómo se “invoca” su nombre?
Simplemente hablándole en oración.

Ora así:
Padre, estoy cansado de tratar de salvarme a mí mismo y de ignorar mi
necesidad de ti. Hoy admito que me dirijo en la dirección equivocada por mi
propio orgullo y pecado. Admito que te necesito para que me salves, y te
pido me perdones por el mal que he hecho y muéstrame cómo vivir la clase
de vida que tú quieres que yo viva.

Por: Laday
VIERNES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 5
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.”
Romanos 8:1 (RV)

No hay condenación.
Difícil de creer, ¿cierto?

No hay condenación.
Sería maravilloso si fuese cierto, ¿verdad que sí?

No hay condenación.
No se puede estar refiriendo a mí, ¿o sí?

Estas dos palabras describen la relación que TODO creyente tiene con Dios
en Cristo. El don del perdón dado a nosotros por la muerte en la cruz es más
sorprendente de lo que podemos imaginar. Por nuestra confianza en Jesús,
Dios, completa y totalmente removió la pena de muerte que había sobre
nosotros.
Qué le dije yo a Dios:
La pregunta entonces es, “Si Dios no nos condena, ¿por qué nos
condenamos a nosotros mismos?” Seamos honestos, con nuestras palabras y
acciones actuamos como si necesitáramos que Dios nos ¡condenara!
Sabemos que no somos perfectos. Podríamos sentirnos un poco culpables
por el hecho que Dios no nos condena aun cuando luchemos con el pecado.
Así que caemos en depresiones y en enojos o nos llenamos de duda. ¡El don
de la “no condenación” es tan grande que nos atemoriza aceptarlo!

Déjame preguntarte, ¿crees que Dios te daría un don que te lastimaría? ¿Te
amaría Dios de alguna manera menos que perfecta? ¿Aceptarías hoy más
que nunca, el gozo por haber sido perdonado?

No hay condenación.
Es el don de Dios para ti, acéptalo… confía en él… ¡regocíjate en
él! Oración: Gracias por aceptarme tal como soy. Amén.

Por: Tom Holladay


SABADO DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 6
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por
tanto no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al
corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa
de su braveza.”
Salmo 46:1-3 (RV)

Mira este versículo una vez más. Los montes se traspasan al corazón del
mar, sus aguas se turban y braman y los montes tiemblan. Y allí estas tú en
medio de todo esto, sin sentir TEMOR!

No hay algo dentro de ti que quisiera decir, “Si... como no.” Si alguna vez
has estado cerca del epicentro de un temblor, te preguntarás cómo enfrentar
todo esto sin sentir temor.

Miremos más cuidadosamente lo que la Biblia dice, “No temeremos.” No


quiere decir que nunca sentiré nervios por algo, ni que caminaré sin
enterarme de los peligros a mí alrededor. No se trata de ser un ser espiritual
como un “Sr. Magoo” ciego a las realidades de la vida y aun así Qué le dije yo a Dios:
sobreviviendo. No se trata de no ver los problemas que nos causan temor,
sino de ver el poder maravilloso de Dios y su grandeza.

Hay tres palabras que resumen lo que leímos en este versículo. ¡NO
IMPORTA QUÉ! No importa qué suceda, no temeremos. Piensa en lo peor
que la vida te pueda traer, el peor cataclismo posible, y aun así no hay razón
para temer. ¿Por qué? Porque el Dios que nos ama es infinitamente ¡más
grande que todas estas cosas!

Pregunta de discusión familiar:


Cuando empiezas a sentir temor, ¿qué cosa te calma?

ORACION:
Gracias Dios por tu amparo y fortaleza. Amén.

Por: Laday
DOMINGO DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 7
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los
que conforme a su propósito son llamados.”
Romanos 8:28 (RV)

¿Qué tienen de bueno mis problemas? ¡Nada! Esa es la pregunta


equivocada, el ángulo equivocado. Los problemas no son buenos son
terribles y pecaminosos. Los problemas son la evidencia que hay maldad en
este mundo y si tú quieres, puedes amargarte pensando en el lugar tan
malvado que puede llegar a ser este mundo.

¿Qué cosas buenas puede Dios obrar por medio de mis problemas? ese es el
ángulo correcto. Él toma el mal y el sufrimiento que hay en los problemas y
milagrosamente los transforma en bien en nuestra vida.

En todas las cosas… Dios obra… por el bien… de aquellos que le aman.

Las dos palabras más importantes en este versículo están al comienzo: “Y


sabemos”. ¿Cómo podemos tu y yo “saber” esto? ¿Cómo podemos vivir con Qué le dije yo a Dios:
la convicción profunda e interna que aun cuando la vida nos esté llevando
por cosas malas Dios esté obrando para nuestro bien?

Este versículo nos indica la forma para construir este sentido de seguridad
en nuestras vidas. La promesa es que Dios obra para el bien de aquellos que
le aman y son llamados conforme a su propósito. Los dos fundamentos de
esta convicción son mi amor por el Señor y mi disposición para vivir
conforme a su propósito. Cuando los problemas lleguen, esas son las dos
cosas en las que podré enfocarme para traer un nuevo sentido de ¡seguridad
y estabilidad en mi vida!

Si aun te estás preguntando, ¿qué cosas buenas pueden obrar los problemas?,
Romanos 8:29 revela que ellos tienen el poder de hacerte más ¡semejante a
Jesús! Dios tiene el poder de tomar lo peor que la vida nos pueda traer y usar
esas circunstancias para formar el corazón y el carácter de Jesús en nosotros.
Tus problemas no son buenos, pero Dios sí es bueno!

ORACIÓN:
Gracias Dios porque mediante las pruebas me formas más carácter de Cristo
en mí. Te ruego que me fortalezcas durante el proceso. Amén.

Por: Tom Holladay


LUNES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 8
“Y a aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de
lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.”
Efesios 3:20 (RV)

Cuando Dios dice que Él puede hacer “mucho, mucho más” de lo que pedimos,
¿cuánto puede ser esto? Es difícil expresar en palabras la profundidad de lo
que Dios está diciendo en este versículo. En el lenguaje original griego, la
palabra para expresar “más” significa “abundantemente más”. Pero esa
palabra por sí sola no fue suficiente, así que se le añadió otra palabra al
comienzo para que signifique “super -abundantemente más”. Luego, otra
palabra se le añadió para que signifique “excesiva y ¡super -abundantemente
más!”. Dios nos está diciendo: ¡“No quiero que pasen por alto esto!”. Él
puede hacer mucho más en nuestra vida de lo que podemos pedir o
imaginar.

¿Sabes lo que he descubierto? La mayoría de los cristianos son personas


realmente humildes, personas que no quieren presumir en la gracia de Dios
ni quieren demandar sus bendiciones. La mayoría de nosotros leemos un Qué le dije yo a Dios:
versículo como este y pensamos, “Si Dios quiere sorprenderme y hacer algo
grande, está bien. Pero ciertamente no lo voy a esperar”. Quiero que hoy
cambies tu forma de pensar. Esta actitud asume que la acción depende de
Dios únicamente y que yo no tengo nada que ver con la forma en que Él
obra en mi vida. En las promesas que veremos durante esta semana, verás
que esto no es así. Tu fe juega un papel en la forma en que Dios opera en tu
vida.

Como creyente de Jesucristo, necesitas decirle a Dios con toda confianza y


valentía, “¡Dios, espero que tú hagas algo grande en mí y a través de mí!”
Puede que no sea algo muy notorio para muchos ni que recibas muchos
aplausos, pero sí será algo grande. Si crees que esto sucederá “por arte de
magia” sin necesidad de creerlo, entonces no entiendes el propósito de la fe.
¡La fe nos cambia! ¡La fe cambia nuestras circunstancias! ¡La fe cambia al
mundo!

Podrás pensar, “pero, ¿qué pasa si pido o imagino algo grandioso y Dios
termina diciéndome que no?” Lee otra vez la promesa, si Dios dice “no” a tu
idea, ¿será porque Él quiere hacer algo pequeño en tu vida, o porque quiere
hacer algo grande? Puedes colocar tu confianza en esto, ¡Él quiere hacer
algo excesiva y super -abundantemente más!

ORACIÓN:
Gracias Dios porque tú quieres participarme de cosas grandes. Perdona mi
falta de fe. Ayúdame a creer y crecer en la fe. Amén.
Por: Laday
MARTES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 9
“Porque de cierto os digo, que si tuvieres fe como un grano de mostaza, diréis a este
monte: Pásate de aquí a allá y se pasará; y nada os será imposible.”
Mateo 17:20 (RV)

Todos enfrentamos montañas en nuestras vidas: personas difíciles... tareas


imposibles... problemas impenetrables. Aquella persona que parece como
que jamás podremos perdonar, ese hábito que no podemos vencer, ese sueño
que con certeza nunca dejará de ser más que un sueño, ese monte que
sabemos jamás se moverá.

Existen escuelas para escalar montañas, ¿qué tal que hubiera una escuela
para mover montañas? En Mateo 17, luego que sus seguidores acababan de
enfrentar un fracaso en la fe, Jesús los llama a clases. En esta promesa Él
nos enseña dos reglas simples para mover montañas.

Regla 1: Piensa en grande.


“Nada será imposible para ti”.
Qué le dije yo a Dios:
Nada es imposible -¿todo es posible? ¿Esto incluye todo? ¡Todo! Jesús no
dijo, “Por ti mismo podrás hacerlo todo”. Él dijo, “todas las cosas son
posibles para ti”. APRENDE ESTO: Las posibilidades en la vida no
dependen de mis habilidades, pero sí en las habilidades de Dios. ¿Podré
hacer todas las cosas? No Dios puede hacer todas las cosas. El ángel le dijo a
María ¡CON DIOS, todo es posible!

Regla 2: Empieza con cosas pequeñas


“Si tuvieres fe como un grano de mostaza…”

El ejemplo de Jesús de la semilla de mostaza combate un problema común


de fe: “Si tan solo yo tuviera lo suficiente, podría hacerlo”. La fe no es
cuestión de tener lo suficiente. La fe es cuestión de creer... creer en Dios.
Sólo se requiere un poquito de ¡confianza en un gran Dios! Él hizo los
montes y el mar y ciertamente puede ¡mover el monte hacia el mar! Las
personas que tienen fe como granos de mostaza han hecho un gran
descubrimiento. ¡Dios hace crecer las semillas! La fe que da resultados no es
producto de conjurar más emoción espiritual ni de descubrir más métodos
efectivos de negociar con Dios. Se trata de confiar en Dios. Empieza con
cosas pequeñas coloca tu confianza en Dios.
¡Tú lo puedes hacer! Nosotros nos queremos enfocar en la grandeza de la
montaña. Jesús dijo, enfócate en tener un poco de fe. ¡Empieza aquí!

Por: Tom Holladay


MIERCOLES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 10
“De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará
también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.”
Juan 14:12 (RV)

Realmente es un desafío para nosotros hacer las cosas que hizo Jesús aquí en
la tierra. A veces ¡ni siquiera logro que mis hijos hagan sus tareas! No
podemos lograr que el paralítico camine, ni sanar los enfermos, ni curar la
ceguera, ni echar fuera demonios. Entonces, ¿a qué se refiere Jesús aquí? Él
dice que veremos a Dios hacer todas estas cosas por medio de nosotros,
parece imposible pero es cierto si tenemos la fe. ¿Has visto algún milagro en
alguna ocasión? Por ejemplo, un amigo recibiendo a Cristo, una vida
recibiendo sanidad en un hospital, un amigo listo para asistir a su programa
de rehabilitación de droga, o ¿una relación restaurada? Quizás has visto a
Dios obrar en tu matrimonio o tus finanzas. Estos son los milagros que Dios
opera en tu vida. “Mayores cosas que estas”, dijo Jesús.

Fui testigo de dos milagros durante esta semana. Uno fue en el hospital con
una pareja y su hijo. El niño fue llevado de emergencia luego de sufrir una Qué le dije yo a Dios:
caída y golpearse la cabeza. Por medio de un encefalograma, se detectó un
cáncer y fue removido en las próximas 24 horas. Si no hubieran ido al
hospital, los doctores aseguran que las consecuencias hubieran sido fatales.
¿Quién fijó las circunstancias durante este periodo de 24 horas? ¡Dios estuvo
obrando! El otro fue un hombre que necesitaba tratamiento para la adicción.
Sin él, posiblemente hubiese muerto. Toda barrera potencial fue removida en
una hora y él admitió su necesidad de ayuda y fue hacia el centro. Luego de
años de abuso, este hombre experimentó un milagro.

¿Quién está obrando detrás del telón en tu vida? Es Jesús: quien fue al Padre
y está obrando poderosamente a través de ti. Confía en Él y Él te usará en
las vidas para rescatar a otros. A veces Dios opera en un periodo de tiempo y
en otras ocasiones en un instante. Ten fe que Dios usará toda circunstancia
para guiar a otros al Salvador y a sus brazos de amor.

ORACIÓN:
Dios deseo hacer tu voluntad. Amén.

Por: Todd Wendorff


JUEVES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 11
“Como está escrito, cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de
hombre son las que Dios ha preparado para los que le aman.”
I Corintios 2:9 (RV)

Es de gran utilidad ver el antecedente de este versículo. Estas son las


palabras del profeta Isaías a la nación de Israel. Al escribirle a los Corintios,
el apóstol Pablo está hablando acerca de la “sabiduría” que Dios nos ha dado
y que está por encima de la “sabiduría” del mundo. Luego él nos recuerda
que no importa cuánta sabiduría hayamos recibido de Dios, hay cosas acerca
del amor de Dios y la esperanza que tiene para nosotros que están en lugares
mucho más altos que nuestros propios pensamientos! Yo necesito
desesperadamente la sabiduría de Dios porque Dios conoce cosas acerca de
mí y de mi futuro que yo ni siquiera puedo imaginarme.

Cada día escuchamos más descubrimientos científicos. Aprendemos más y


más del universo por estos descubrimientos. Cada día, se publican nuevos
libros acerca de nuevos hallazgos sobre aspectos de la sociedad, bien sea Qué le dije yo a Dios:
jardinería, finanzas, leyes, mecánica automotriz, deportes o matrimonio.
Pero ninguna de estas sabidurías se compara con la sabiduría que es dada a
aquellos que creen en Jesucristo. Pablo nos dice que esta sabiduría divina no
se nos ha sido dada por nuestra propia evaluación empírica ni por nuestro
pensamiento racional. No la observamos ni la descubrimos sino que vino de
Dios y esta es la sabiduría que nos hace sabios en nuestra manera de vivir.
Imagínate obtener esta clase de sabiduría gratuitamente de Dios.

En nuestra era científica tendemos a confiar en lo que podemos ver, tocar,


experimentar o probar. Esta promesa nos hace recordar que la sabiduría más
grande se encuentra en las cosas que son demasiado grandes para que yo las
pueda ver, demasiado reales como para que las pueda tocar y demasiado
maravillosas para que las pueda concebir.

Dios quiere que tú estés informado, pero necesitas más que información para
tomar buenas decisiones. Necesitas la sabiduría de Dios para tomar
decisiones acerca de tus finanzas, tu matrimonio, tus amistades y tu trabajo.
Él no te deja en este mundo para que te defiendas solo. Tú tienes la
habilidad para acercarte a Él y aprender de su Palabra al tomar sabias
decisiones. Depende hoy de la sabiduría de Dios mientras tomas tus
decisiones. Ora, medita en la escritura y luego toma decisiones.

ORACIÓN:
Dios guíame por el camino correcto. Amén.

Por: Todd Wendorff


VIERNES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 12
“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros,
¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”
Romanos 8:32 (RV)

Es un pensamiento increíble que Dios no retuvo a su Hijo de nosotros. Yo


no podría imaginarme dar mi propio hijo ni aun por los pecados de este
mundo. Sin embargo Dios entregó lo más precioso para Él, para obtenernos.
Él considera que nosotros valemos el precio.

Nunca lo pensé de esa manera. ¿Dios considera que yo valgo el precio? Y


pensar que si Él nos dio lo mas precioso, ciertamente nos dará todas las
cosas! No solo nos ha dado lo más caro y costoso de la tienda sino todo lo
que hay en ella también. Hace muchos años mi esposa y yo viajamos a
Praga, Checoslovaquia. Escuchamos acerca de las famosas fábricas de
cristal y fuimos a conocerlas personalmente. Nunca habíamos visto tales
piezas. Los precios eran más altos de lo que podíamos pagar. Terminamos
comprando un jarrón pequeño y coloreado como recordatorio de nuestra Qué le dije yo a Dios:
experiencia. Era lo único que podíamos comprar. ¡Imagínate al dueño
acercarse a nosotros y ofrecernos su posesión más apreciada, la pieza de
cristal más costosa de la tienda y luego indicarnos que el resto nos
pertenecía también! Primero que todo, no cabría en nuestras maletas. Pero,
¿te lo podrías imaginar?

¡Eso es lo que Dios ha hecho por nosotros! Las palabras “dar


gratuitamente” literalmente significan “dar de gracia”. No merecemos lo
que Dios nos ha dado. No trabajamos por ello pero Dios nos da dones y
bendiciones más allá de nuestra imaginación. ¿Qué son estos dones y
bendiciones? Simplemente se refieren a lo que se requiere para que Dios
cumpla sus propósitos en nuestras vidas.

Hoy, reflexiona en todo lo que Dios te ha dado: toda la fortaleza, el poder,


el ánimo, las amistades y la confianza que se requiere para que Él complete
sus propósitos en tu vida.

ORACIÓN:
Gracias Dios por lo que me has dado por tu gracia. Amén.

Por: Todd Wendorff


SABADO DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 13
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he
aquí todas son hechas nuevas!”
2 Corintios 5:17 (RV)

Una de las cosas que me gusta de nuestros bautismos en la iglesia es lo que


sucede con las etiquetas con los nombres. Las personas se colocan etiquetas
con sus nombres mientras esperan ser bautizados. Cuando llegan a
sumergirse al agua, ¿qué crees que les pasa a las etiquetas? Se desprenden y
quedan flotando en el agua. Cada que veo esto, recuerdo el hecho que
cuando nos volvemos creyentes, nos convertimos en nuevas personas.

Hace poco leí acerca de unos maestros de una escuela maternal en Santa
Cruz, California y el reto que tuvieron con las “etiquetas con los nombres.”
Muchos de los que formaron parte del movimiento “hippie” de los años
sesenta se mudaron a Santa Cruz a vivir una vida normal. La diferencia con
los demás habitantes eran los nombres que les colocaban a sus hijos.
Eventualmente, “Amor”, “Preciosa Promesa” y “Rayito de Luna” Qué le dije yo a Dios:
empezaron a asistir a la escuela pública. Allí fue donde los maestros
conocieron por primera vez a “Frutica”.

Durante el inicio de las clases, los padres les colocaban etiquetas con sus
nombres a los hijos y los enviaban a clase. Los maestros creían que los
nombres de estos niños eran raros pero trataron de sacarle el mejor
provecho. “Frutica,
¿te gustaría jugar con los bloques? Y luego, “Frutica, ¿te gustaría comer
algo? Al final del día, su nombre no parecía más raro que el de “Rayo de
Sol”. Los maestros guiaban a los niños a sus respectivos buses cuando era
tiempo de irse a casa. “Frutica, ¿sabes qué bus va para tu casa? Él no
respondía. No era extraño pues no les había respondido durante todo el día.
No importaba. Los maestros habían aconsejado a los padres escribir los
nombres de las estaciones de buses al reverso de las etiquetas. El maestro
miró el otro lado de la etiqueta y allí estaba claramente impreso el nombre
“Antonio”.

Suena ridículo, ¿cierto? Mi pregunta para ti es... que etiqueta estás leyendo?
La etiqueta que tenías antes de ser creyente que decía, “perdido, solitario,
insignificante, insatisfecho?” ¡Ese ya no es tu nombre! Por lo que Jesús hizo
por ti. Ahora eres, “amado, animado, significativo, pleno”. Eres una nueva
criatura en Cristo! Amén.

Por: Tom Holladay


DOMINGO DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 14
“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.”
Romanos 8:37 (RV)

Cuando pienso en un “vencedor” lo primero que viene a mi mente es un


guerrero con armadura de hierro sobre su enemigo derrotado, heroicamente
alzando su espada sobre su cabeza en señal de victoria. También pienso en un
jugador de fútbol dando una vuelta de victoria alrededor del estadio y sus
oponentes tristemente derrotados.

No sé acerca de ti, pero yo no puedo identificarme con ninguno de estos


ejemplos. Podría ser el mensajero en la batalla pero ciertamente no el héroe
vencedor ¡este ejemplo no se aplica a mí!

Tengo la tendencia de verme más como el sobreviviente cristiano y no el


vencedor. Oh, yo sé que Dios me ha salvado y que voy al cielo. Sé que Él es
más grande que mis problemas y que ganará al final. Pero aun así me encuentro
actuando como si estuviera “aguantando fuertemente”. Veo cada día, cada
circunstancia y cada problema como otra batalla en la que tengo que Qué le dije yo a Dios:
sobrevivir... una batalla en la que escasamente podré salir adelante si es que
tengo la suficiente fe.

Pero peor aun, a veces veo a Jesús en la cruz a través de este mismo enfoque de
“sobrevivencia”. Yo actúo como si Él apenas hubiera escapado de las garras de
la muerte, como si la muerte fuese algo que Él “aguantó”...algo que
“atravesó”...algo que Él sobrevivió. ¡Esta forma de pensar está muy lejos de la
realidad! Jesús no sobrevivió a la muerte... ¡Él CONQUISTÓ la muerte! Esta no
fue una victoria ocasional que tuvo sobre el pecado... ¡esta fue la más grande
hazaña de todos los tiempos! Mejor aun, esta victoria significa que cada una de
las batallas que enfrento día a día ya han sido ganadas. Ninguno de nosotros
tiene que “sobrevivir” durante la semana o “aguantar” hasta el fin de mes. Estas
frases ni siquiera deberían estar en nuestro vocabulario porque por medio de
Cristo, ya hemos VENCIDO cada situación que se interponga en nuestro
camino... hoy, mañana y por siempre.

Por supuesto que por el hecho que ser victoriosos en la vida, esto nos eximirá de
sentir dolor. Jesús fue el máximo victorioso pero también sufrió al máximo. Su
triunfo no le eximió de sentir dolor. Pero aunque el dolor es muy real, sin
importar lo que estés enfrentando hoy, puedes SABER que vencerás por medio
de Cristo.

Hoy, estira tu imaginación. Al entrar a cada circunstancia, recuérdate a ti


mismo, “Yo ya he vencido esto por medio de lo que Dios ya hizo por mí. ¡Esta
batalla ya ha sido ganada! Recuérdate esto cuando empieces a pensar como un
sobreviviente, ya que esto último puede ser más fácil de hacer. Sobretodo,
cuando estas en una situación donde empiezas a dudar si realmente eres un
vencedor; toma un momento y empieza a agradecerle a Dios por la victoria. ¡No
hay nada que pueda llevarse Su Victoria! Oración: Gracias Dios por la victoria.
Amén.
Por: Ryan Holladay
LUNES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 15
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de
dominio propio.”
2 Timoteo 1:7 (RV)

Enfrentémoslo, aun el más seguro entre nosotros a veces lucha con


sentimientos de duda. Es más, entre más valiente aparente ser una persona,
más luchará internamente con estos sentimientos. Cuando Pablo habla de
“espíritu de cobardía” en este versículo, no se refiere a aquellos que tengan
una personalidad callada. Está hablando de falta de fe. Se refiere a la
creencia interna que aunque Dios puede hacer grandes cosas, ciertamente no
hará grandes cosas a través de mí.

Este versículo nos llama a enfrentar el espíritu de inadecuación cara a cara, y


preguntarnos de dónde proviene. Las palabras con claras, ¡Dios NO NOS da
esos sentimientos a nosotros! Provienen de nuestro pasado, del estrés del
mundo o de las tentaciones del diablo: pero no vienen de Dios. Cuando nos
permitimos creer que así es como Dios quiere que nos sintamos, caemos en Qué le dije yo a Dios:
una falsa humildad que rehusamos permitirle a Dios hacer su mayor obra en
nuestras vidas.

Así que, deja el jueguito de sentirte derrotado esperando que Dios cambie tu
vida. Así no opera Dios, ese no es el espíritu que Él te ha dado. En cambio,
Él nos da una sensación interna de Su poder. Él te llena con Su amor por los
demás. Él te da la auto-disciplina para vivir la vida que te ha llamado a vivir.
Mira otra vez estos tres dones: poder, amor y auto-disciplina. Son el “yo
puedo” de Dios para responder a tus “no puedo”.

Pablo enfrentó estos sentimientos de duda, al igual que su hijo espiritual


Timoteo. La verdad es: un número sorprendente de personas más usadas por
Dios a través de la historia enfrentaron este temor. Hay algo acerca de la
lucha contra la duda e inseguridad que te hace estar tremendamente
enfocado en las grandes cosas que Dios quiere hacer.

ORACIÓN:
Dios concédeme firmeza para participar en tus planes. Amén.

Por: Tom Holladay


MARTES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 16
“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando
fuere Tiempo.”
1 Pedro 5:6-7 (RV)

Cada día enfrentamos la prueba de la grandeza (marque

uno): Se exalta usted mismo

Se humilla usted mismo

Exáltate y serás humillado. Humíllate y la promesa de Dios es que Él te


levantará. A veces es puro orgullo lo que causa que nos exaltemos, pero el
final de este versículo nos lleva a la verdad que a veces causa nuestra
ansiedad. Nos exaltamos porque creemos que no nos van a ver o nos van a
pasar por alto. Nuestros corazones ansiosos nos empujan para cumplir con
nuestras agendas. Nota que el versículo dice que Dios nos levantará “cuando
fuere tiempo”. ¡Mi problema es que no me gusta el tiempo de Dios! Así que
con todo apuro me exalto para acelerar el horario de Dios. Qué le dije yo a Dios:

Una de las grandes evidencias de la humildad es la habilidad de aceptar el


tiempo de Dios en lugar del mío. Cuando hago esto, estoy reconociendo que
su sabiduría es más grande. Por supuesto que tú tienes un cierto grado de
sabiduría, pero la de Dios es infinitamente mayor. También podrías depender
de tu propia fortaleza para salir adelante, pero la asombrosa fortaleza de
Dios está disponible a aquellos que tienen la humildad de admitir su
necesidad. La humildad no es colocar tus ideas ni tu fortaleza ni a ti mismo
en una posición baja, sino que es levantar la fortaleza y sabiduría de Dios. El
pastor americano Phillips Brooks de finales del siglo 19 lo dijo de esta
manera: “El verdadero camino para humillarse no es esperar a ser más
pequeño que tú mismo sino pararse enfrente de una naturaleza más alta que
te mostrará cuán pequeña es tu grandeza”. El resultado de la humildad
genuina siempre es un enfoque mayor en Dios y, un enfoque mayor en Dios
siempre “te levantará”.

Pregunta de discusión familiar:


¿Dónde necesito confiar en el tiempo de Dios ahora mismo?

Por: Tom Holladay


MIERCOLES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 17
“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros,
pedid todo lo que queréis y os será hecho.”
Juan 15:7 (RV)

Cada noche cuando se le pide a nuestro hijo de 4 años para que ore por los
alimentos, él con todo entusiasmo finaliza su oración con este comentario “y
Señor, me gustaría una nueva cuchilla de afeitar.” Todos nos reímos, los
niños mayores siempre se preguntan cómo van a responder papá y mamá
con esta oración. Nosotros les decimos, “Pueden orar por lo que quieran,
pero deben saber que Dios tiene la palabra final en cómo les va a responder
sus oraciones.”

¿Qué puedes pedir cuando oras? Cualquier cosa. ¿Sobre qué necesidades
puedes orar? Sobre todas tus necesidades.
“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta
conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” Qué le dije yo a Dios:
Filipenses 4:19

Nota, Dios dijo que proveería por todas tus necesidades, ¡no por tus
ambiciones! Nuestro problema es, que a veces es difícil conocer la
diferencia entre lo que queremos y lo que necesitamos. Por eso es que el
versículo dice que el poder de la oración respondida comienza con nuestra
confianza en Jesús y permitiendo que Su Palabra permanezca en nosotros.

Esto desarrolla en nosotros una sabiduría y un discernimiento espiritual. Este


es uno de los mayores dones de Dios. Mientras aprendas a permanecer
conectado y a seguirle, crecerás espiritualmente. Mientras crezcas
espiritualmente, crecerás en sabiduría. Mientras crezcas en sabiduría
pensarás mejor en las cosas por las que ores. El resultado será una vida de
oración poderosa y ¡emocionante! Te sentirás cómodo al tomar la iniciativa
con Dios cada día. Te verás capaz de hablarle a Dios por lo que hay en tu
corazón, por lo que deseas y por tus dolores. Crecerás sabiendo
confiadamente que Dios responde. Dios te ama y suplirá todas tus
necesidades por sus riquezas.

¡Puede que tenga para ti una “cuchilla de afeitar” en tu futuro! Amén.

Por: Rob DeKlotz


JUEVES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 18
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro señor Jesucristo, Padre de misericordias y
Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para
que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por
medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.”
2 Corintios 1:3-4 (RV)

“Este ha sido un día horrible, podrido y muy malo”. Estas palabras del
cuento popular infantil suenan muy familiares a nosotros. El personaje de
este libro tiene un día memorable. Se levantó tarde para ir a la escuela, tuvo
cita con el dentista y le tocó comer fríjoles en la comida, nada resultó bien.
¿Has tenido un día así recientemente? A veces estos problemas son el
resultado de nuestras propias decisiones. En otras ocasiones nos parece que
la vida es injusta y tenemos más que la carga normal de problemas. Nuestras
vidas están llenas de problemas y llenas de retos. Estos retos y problemas
nos pueden abrumar física, emocional y espiritualmente. ¿A dónde podemos
ir en tiempos como estos?

Podemos ir a Dios. Una de las características de Dios es que Él es lleno de Qué le dije yo a Dios:
compasión y consuelo. En lugar de ser distante e insensible, Dios está
presente en todos nuestros problemas y desafíos, ofreciéndonos su
compasión y confianza. Su compasión cambiará tu vida. Uno de esos
cambios será un nivel alto de compasión en ti para los demás. Dios te
permitirá dar más de ti a los demás. Escucharás mejor a la gente. Tendrás un
mayor sentido de empatía y amor por aquellos que se encuentran en
problemas. Aquellos que dan mejor cuidado son los que han conocido el
cuidado de Dios y desean ofrecer gratuitamente el consuelo y compasión a
los demás.

Aplicación familiar:
¿Quién en tu vecindario se encuentra solo, atribulado o enfrentando algún
reto abrumador en este momento? ¿Cómo podrías tomar la iniciativa y
ayudarle?

ORACIÓN:
Dios guíame en estas decisiones. Amén.
Por: Rob DeKlotz
VIERNES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 19
“Pedid, y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo aquel que
pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”
Mateo 7.7-8 (RV)

De tiempo en tiempo, mis hijos tienen una actividad para recaudar fondos en
la escuela. Puede resultar intimidante caminar por el vecindario y tocar las
puertas de los vecinos para preguntarles si quisieran comprar algo. He
notado que hay dos cosas que eliminan el temor a preguntar. Primero, si el
producto que están vendiendo es muy popular. Todos quieren comprar
galletas. Algunos les dirán a las niñas que las venden: “¡Hemos estando
esperando para que nos las vendan!”. Segundo, es más fácil ir a la casa de
un vecino que conocemos bien y que ha sido particularmente hospitalario en
el pasado.

Puede resultar igual de intimidante acercarse a Dios. Puede que sientas


temor. Podrás luchar con lo que vas a decir o con las palabras que utilizarás.
No sabrás muy bien cómo hablar con Dios. Tendrás algunas preguntas
acerca de lo que podrás pedir. No sabrás si obtendrás respuesta. Estas son Qué le dije yo a Dios:
inquietudes comunes y naturales cuando nos acercamos a Dios.

Dios no quiere que nos quedemos en ese lugar. Él quiere que tengamos
confianza y seguridad cuando nos acerquemos. Cosas maravillosas pueden
suceder cuando tomamos la iniciativa con Dios en fe. Dios, que es amoroso
y generoso, nos da dones maravillosos. Dios quiere suplir nuestras
necesidades. Es como si Él tuviera una gran bodega con dones para
entregarle a aquellos que confían en Él. Cuando yo lo busco, Él es pronto
para responder. Cuando yo toco su puerta, Él me acoge con cariño y me
invita a pasar. Cuando le pido algo, me responde con amor e interés. Yo sé
que Dios tiene su mejor interés en mente para mí.

¿Tienen alguna duda sobre cómo Dios te saludará cuando te acerques? ¡No
la tengas! El Dios del Universo sólo quiere entrar en una grandiosa relación
contigo. Una donde siempre te dará la bienvenida, donde puedas hablar
libremente, donde puedas derramar tu corazón, y donde puedes saber que su
respuesta siempre será amorosa.

Ejercicio:
Hoy, mientras ores, acércate a Dios con confianza y valentía. Déjale saber
exactamente lo que hay en tu corazón. Conoce que Él quiere darte dones
buenos y maravillosos.

Por: Rob DeKlotz


SABADO DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 20
“Y su Señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido
fiel, sobre mucho te pondré; ¡entra en el gozo de tu señor!”
Mateo 25:21

Muchos de nosotros hemos disfrutado viendo los Juegos Olímpicos y


durante ese tiempo vimos unas llegadas espectaculares. ¿Has notado que la
parte más interesante y emocionante de cualquier carrera es el final? Toda la
carrera puede ser interesante, el intermedio puede tener algo emocionante
pero nada se compara con los momentos finales cuando el resultado de la
justa es decisivo. El rugido de la multitud se torna ensordecedor, los
competidores están dando cada onza de energía y el enfoque del público se
concentra en la meta final. Cuando los atletas cruzan la línea, o cuando los
nadadores tocan la pared, hay una explosión de energía y se desata la
celebración. ¡Es la meta final lo que motiva a los atletas a terminar la
carrera!

¿Alguna vez te has sentido desanimado, como que no puedes continuar? ¿Te Qué le dije yo a Dios:
has preguntado de qué se trata la vida misma? Las buenas noticias nos dicen
que la promesa de hoy responde a esos interrogantes. Mientras tú y yo
continuemos siguiendo a Dios en esta tierra, estaremos en medio de una
carrera. Cuando pierdes la motivación en medio de la carrera, el mejor
remedio es enfocarte en la meta final. Esa es la ilustración que se nos da en
el versículo de hoy. No sólo tenemos una meta final en la cual enfocarnos,
sino que también sabemos que ¡Dios mismo se encuentra allí para darnos la
bienvenida!

La promesa de Dios hoy es que te sostengas en tu lugar y seas fiel con las
cosas que Dios te haya enviado a hacer para que experimentes con gran
emoción el cruce de la línea final. Pero hay algo más emocionante que eso:
correrás a los brazos de Jesús y lo escucharás decir, “¡Bien hecho! Ven y
comparte la felicidad de tu maestro”. Y como sucede con estos atletas
olímpicos, cuando se haya terminado la carrera, todo el trabajo duro, la
disciplina, el dolor y las lágrimas habrán valido la pena.

Pregunta de Discusión Familiar:


¿Cuál es una de esas “pocas cosas” que Dios quiere que hagas? Escoge una,
sé fiel con ella y busca escuchar las palabras al final “¡Bien hecho!”.

Por: Tom Holladay


DOMINGO DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 21
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.
Filipenses 4: 13 (RV)

¿Alguna vez has pensado acerca del poder de las palabras? Por ejemplo,
piensa en el impacto de dos pequeñas palabras. Estas dos palabritas le han
costado al mundo más que cualquier guerra, hambruna o desastre natural.
Estas dos palabras han matado relaciones, han causado que las personas
pierdan sus trabajos, dividido fusiones de negocios y estancado el progreso
espiritual de muchos cristianos. Estas palabras son familiares y comunes,
pero la mayoría de nosotros tiene poco entendimiento de su poder. ¿Cuáles
son estas dos simples pero destructoras palabras?
NO PUEDO…

¿Cuántas veces has pronunciado estas palabras? ¿Cuánto te ha costado a ti y


a los que te rodean cada vez que te has dicho a ti mismo “No puedo
hacerlo...?” La razón por la que estas palabras son tan nocivas es porque
previenen nuestro inicio. No permiten que tomemos iniciativa. Tan pronto Qué le dije yo a Dios:
como pasan por tu mente o por tus labios, te detienes bruscamente en el
camino.

Cuando decimos las palabras “No Puedo”, básicamente estamos diciendo


que no tenemos los recursos para lidiar con lo que nos estamos enfrentando.
Y muchas veces, esa es ¡la única verdad! La Biblia nos enseña que no
tenemos los recursos para suplir los retos de la vida. Tú y yo no fuimos
diseñados para enfrentar individualmente el estrés y los desafíos de la vida.
Tu cuerpo, alma y espíritu fueron diseñados para funcionar en relación con
Dios. En Juan 15:7, Jesús lo puso de esta manera, “Nada puedes hacer fuera
de mí”. La afirmación positiva de esta verdad se encuentra en el versículo de
hoy que dice que con Jesús tú puedes hacerlo ¡todo!

Hoy, escoge un área de tu vida donde le hayas dicho a Dios “No puedo
hacerlo”. Toma la decisión que creerás Su promesa para ti y dile algo así a
Dios: “En mis propias fuerzas no lo puedo hacer Señor, pero creo que con
Jesús ¡sí puedo!” Luego, toma una acción en esa área y confía que Jesús
estará contigo. ¡Estarás sorprendido al experimentar el cumplimiento de esta
promesa!

Por: Tom Holladay


LUNES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 22
“Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el
que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus
gavillas”.
Salmo 126:5-6 (RV)

La mayoría de nosotros no creció en una finca así que las realidades de la


siembra y la cosecha no son familiares. Sembrar es el proceso de plantar
semilla en la tierra. Usualmente se requiere de mucho trabajo duro bajo el
sol ardiente en medio de un campo estéril. ¿Esto parece divertido, verdad? Y
luego que se termina el trabajo duro, no hay inmediatamente un sentido de
cumplimiento porque toma tiempo para que la semilla crezca. Así que la
recompensa inmediata para la siembra es muchos músculos adoloridos
acompañada de una larga espera. Es fácil saber por qué algunas personas
“siembran con lágrimas”. Muchas veces en nuestras vidas estamos
sembrando. Estamos haciendo la ardua tarea de seguir a Dios, obedeciéndole
y escogiendo lo bueno y no lo malo. Cuando pasamos por tribulaciones,
problemas y aflicciones, estamos sembrando. Muchas veces sembramos con Qué le dije yo a Dios:
lágrimas porque el trabajo es duro, es frustrante y la recompensa parece
estar muy lejana.

Pero esa es la esperanza que encontramos en esta promesa: ¡hay una


recompensa! Dios te está diciendo que hay un propósito para tu dolor. Es
parte de un gran plan. Tus lágrimas no han sido desperdiciadas. El Salmo
56:8 dice, “Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿no
están ellas en tu libro?” Dios conoce tu dolor y Él no lo está ignorando. Él
sabe que tu arduo trabajo de siembra va a resultar en una gran cosecha para
ti. Y cuando esas semillas que tu hayas plantado florezcan hasta ser plantas,
“¡regresarás con cánticos de gozo trayendo tus gavillas!”

Hoy, si estás luchando, sembrando con lágrimas, mantén tus ojos en la


cosecha y recuerda el gozo que experimentarás cuando Dios te recompense
por tu fidelidad. Anhela el día cuando “Él enjugue toda lágrima de tus ojos.
No habrá más muerte ni llanto ni más clamor ni dolor porque las primeras
cosas pasaron.” Apocalipsis 21:4.

ORACIÓN:
Señor fortaléceme en el proceso para mantenerme fiel.

Por: Tom Holladay


MARTES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 23
“Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o
mujer o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más y heredará la vida
eterna.”
Mateo 19:29 (RV)

Uno de los pasos de fe más difíciles es el paso que nos lleva a perder algo
que amamos. Mientras leo este versículo, veo los rostros de muchos en
nuestra iglesia que han tomado las decisiones que enumero a continuación.

Una mujer que dejó la casa de sus sueños, vivió allí sólo durante un
año para poder seguir los siguientes pasos de Dios para con su
familia.

Un hombre cuyo hermano cortó toda comunicación con él cuando


descubrió que había puesto su fe en Cristo, temiendo que ahora él
fuera un fanático de Jesús.
Qué le dije yo a Dios:
Una pareja cuyos padres no visitan a sus nietos por el hecho de que
Jesús ahora ha entrado en ese hogar.

Un hombre (de hecho, muchos hombres y mujeres) que se han


sostenido en integridad en los negocios, han perdido su trabajo por
ello.

Muchos han tenido esta actitud, sin importar cuán difícil pueda ser; están
dispuestos a entregar cosas por su amor por Cristo. Después de todo, ¡mira
lo mucho que Jesús entregó por nosotros! A veces debemos entregar cosas
por Él. El cuento se ha acabado.

No, ese no es el final del cuento. Como verás, Dios es mejor dador de lo que
tú y yo podríamos ser. Cuando rendimos algunos de estos grandes tesoros de
la vida por Él, nos promete que nos dará ¡cien veces más! El registro de
Marcos acerca de estas mismas palabras clarifica el hecho que esta promesa
se aplica a esta vida aquí en la tierra. Por eso él añade, “y ¡también en la
vida eterna!”.

¿Cómo opera esto? Si yo entrego una casa de 2500 pies cuadrados por Él,
significará que ¿pronto me dará una mansión de 250,000 pies cuadrados?
Palacio de Buckingham, ¿aquí vengo yo? Espero que esto ilustre lo ridículo
que sería esto si lo tomamos literalmente. Aunque parte de las bendiciones
de Dios están en las cosas que Él nos da. Este versículo nos recuerda que
cuando perdemos cosas en la vida que nos traían gran plenitud y gozo,
¡Jesús está allí para multiplicarnos esa plenitud y gozo!

ORACIÓN:
Gracias Dios por tus bendiciones. Amén.
Por: Tom Holladay
MIERCOLES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 24
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo
en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis
hacer”.
Juan 15:5 (RV)

No nos podemos satisfacer con tener un trabajo, debemos sentir que estamos
marcando ¡una diferencia! Trata de hacerlo sólo trae a casa tu pago. Nada
más que eso. Aun si el cheque es de $250,000,000.00 al mes, esto no traerá
satisfacción. Algunos de ustedes estarán pensando “Me gustaría intentarlo”.
Pero la verdad es, necesitamos marcar una diferencia. Jesús nos da una
promesa que nos dice el secreto para realmente marcar la diferencia en este
mundo. El secreto es “permanecer (o morar) en Cristo”. ¿Qué significa esto?
Existen 4 aspectos acerca de la permanencia en el Evangelio de Juan
Capítulo 15.
Sé consciente de lo mucho que lo necesitas. Recuerda que
apartado de Él ¡no puedes hacer nada!

Permite que su palabra moldee tu vida. Qué le dije yo a Dios:

Busca agradar a Dios.

Pide su ayuda en oración.

La significancia no es una competencia no te la ganas compitiendo con


otros. La importancia es un don maravilloso dado por el amor de Dios. Las
personas que marcan una diferencia en esta vida son personas que viven el
gozo de haber sido escogidos por Dios de ser importantes para Dios mismo.
Tú eres amigo de Jesús. En Juan 15 Jesús inicia llamándonos pámpanos y
termina llamándonos amigos. Cuando tú ves a Jesús como un amigo, esto
cambia totalmente tu forma de pensar. Es más fácil enfrentar los problemas
cuando tienes un amigo a tu lado, es más seguro permanecer al lado de una
persona amiga y cuando se trata de pedir es más fácil pedirle a un amigo.

¡Tu vida cuenta! Has sido escogido para ser significativo para dar “fruto que
permanece”. Esto significa vidas cambiadas, nueva esperanza, un impacto
real sobre el dolor de las personas. Esto está atrayendo la atención de las
personas hacia el amor eterno de Dios. Debemos colocar nuestra fe en
Jesucristo para poder cambiar el destino eterno de alguien al presentarles la
oportunidad de tomar una decisión.

Pregunta de Discusión Familiar:


¡Tú eres amigo de Jesús! ¿Qué podrías hacer para tratar a Jesús como tu
mejor amigo, hoy? Oración: Jesús, ayúdame a percibirte como un amigo.

Por: Tom Holladay


JUEVES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 25
“Deléitate así mismo en Jehová y te concederá los deseos de tu corazón”
Salmo 37: 4 (RV)

¿En qué sueñas durante el día? ¿Deseas tener más dinero, un mejor trabajo o
un mejor carro? Si somos honestos, frecuentemente nos encontraremos
“orando” junto con la canción que dice, “Señor, ¡cómprame un Mercedes-
Benz!” O gastamos mucha energía y esfuerzo soñando acerca de la
obtención del éxito material sólo para descubrir que con cada éxito, la barra
sube un poco más y encontramos que ¡nunca obtenemos satisfacción!”.

Todas estas cosas aparentan ofrecer la promesa de la máxima satisfacción y


plenitud. Cada propaganda que vemos en la televisión nos hace creer que la
próxima compra es lo que necesitamos para estar bien. Con frecuencia
encontramos que nuestros corazones se dirigen hacia esas cosas. Pero
siempre llegamos a la misma conclusión más cosas no nos harán sentir
satisfechos. No estamos satisfechos ¡estamos frustrados!
Qué le dije yo a Dios:
¿Por qué nuestra obtención de esas cosas tarde o temprano termina en
frustración? Porque no fuimos diseñados para satisfacernos con cosas
materiales no son suficientemente grandes como para satisfacer ¡los deseos
profundos de nuestra alma! Fuimos creados para desear mayores cosas que
meras posesiones... fuimos creados para que nuestros deseos fuesen
satisfechos por ¡Dios solamente! Nuestros deseos son demasiado profundos
y fuertes como para satisfacerse por cosas materiales sólo se pueden
satisfacer por Dios mismo.

Cuando deseamos cosas materiales somos como niños que


desesperadamente imploran a sus padres por un dulce, cuando en realidad el
padre les quiere dar un ¡gran helado! No estamos deseando lo suficiente.
Nos limitamos de desear cosas, cuando tenemos ¡el Creador de todas las
cosas! La Biblia nos promete que si realmente buscamos, soñamos y
deseamos más del Señor, Él satisfará nuestros deseos de manera que llenará
nuestros corazones hasta sobreabundar. Si te has estado preguntando qué es
lo que le falta a tu vida no esperes encontrarlo en el próximo catálogo ni en
la próxima subasta. Lo encontrarás cuando determines en tu corazón
deleitarte en Dios y luego Él te dará todas las cosas ¡Él mismo!

Pregunta de Discusión:
¿En qué he estado fijando mi corazón que está en niveles más bajos de lo
que Dios realmente me quiere dar? ¿Dónde debo confiar en Dios para re-
enfocar mis deseos de modo que me pueda satisfacer verdaderamente?

Por: Carl Moeller


VIERNES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 26
“Mas buscad el reino de Dios y todas estas cosas os serán añadidas”.
Lucas 12:32 (RV)

Hace algunos años, una de las empresas más grandes de autos fue detenida
por una huelga laboral. No fue toda la compañía la que hizo la huelga sino
los trabajadores de un pequeño departamento de accesorios. Debido a la
eficiencia de “envío justo a tiempo” de los accesorios al manufacturero, se
apilaron algunos de ellos y toda la producción se detuvo en cuestión de días.

El “envío justo a tiempo” de los accesorios le permite a la compañía enfocar


sus esfuerzos en hacer carros y no en apilar accesorios en las bodegas.
Tienen justo lo que necesitan y cuando lo necesitan. La compañía sólo
encuentra dificultades cuando depende de las personas para que no cometan
errores ni detengan sus funciones.

La Biblia tiene otro ejemplo como estos en Éxodo 16, excepto que en este Qué le dije yo a Dios:
caso quien suple es ¡Dios mismo! Dios proveyó las necesidades de comida
para su pueblo en el desierto a través del maná y la codorniz. Había
suficiente para cada día, pero si alguien trataba de apilarlo, se dañaba y
podría. Y este es el final del la historia que cada día durante 40 años Dios
siempre cumplió con sus entregas.
¡Hablemos de consistencia y eficiencia!

Dios está en el negocio de suplir todas nuestras necesidades diariamente. Lo


único que nos pide es que confiemos en Él y nos enfoquemos en la tarea de
servirle a Él y a otros en su nombre. Él se asegurará que tengamos todo lo
que necesitemos. Su tiempo siempre es perfecto. Cuando se trata de su
provisión, Él siempre opera “justo a tiempo”. De esa manera podemos ser
efectivos al servirle. Cuando nos preocupamos y sudamos sobre cada
aspecto de nuestras necesidades futuras, es evidente que no nos estamos
enfocando en Dios ni en su reino. Cuando nos enfocamos en servirle a Dios
y a otros, tendremos la fe que Dios suplirá todas nuestras necesidades.

Pregunta de Discusión:
¿Estoy confiando en Dios y permitiéndole que muestre su provisión para mí?
¿O me consumo por la preocupación acerca del futuro?

ORACIÓN:
Dios incrementa mi fe; ayúdame a re-ajustar mi enfoque y suple mis
necesidades mientras te sirvo. Amén.

Por: Carl Moeller


SABADO DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 27
“Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros
pecados y limpiarnos de toda maldad”.
1 Juan 1:9 (RV)

¿Alguna vez te has bañado y notado que te ha quedado algo de suciedad en


el brazo mientras te vestías? ¿Cuál fue tu primer pensamiento? ¿Piensas que
el resto de tu cuerpo está limpio o solo esa parte quedó sucia?
Frecuentemente piensas que sólo esa parte quedó sucia, ¿cierto? ¿Por qué?
¿Por qué tendemos a pensar acerca de la parte que quedó sucia en lugar de
pensar que el resto está limpio? Es porque caemos en cuenta que nada puede
estar “parcialmente” limpio. Si algo está limpio, excepto por una pequeña
mugre, entonces no está del todo limpio y sigue estando sucio. Si sacas un
plato del lavaplatos y continúa con residuos de comida, lo volverás a lavar
porque continua sucio. Si llevas tu carro a que lo laven y cuando lo retiras
las llantas están sucias, querrás que lo vuelvan a lavar. ¿Por qué? Porque
todo debe estar limpio.

Cuando la Biblia dice que Dios nos “purificará”, eso significa que nos Qué le dije yo a Dios:
limpiará; completamente sin dejar nada sucio en nuestras almas. No puedo
pensar en algo de este mundo que sea más valioso para mí que ser
perdonado de todos mis pecados y purificado de todo lo malo que he hecho
en la vida. Eso es ser capaz de vivir con una consciencia limpia.

Y este es el verdadero trato. Tú y yo podemos tener el perdón y la limpieza


simplemente confesando nuestros pecados a Dios. Cuando “nos hacemos
dueños” de lo malo que hemos hecho y se los admitimos a Dios, Él nos
promete limpiar todo para que quede limpio. No casi limpio, ni medio
limpio sino limpio. Él nos da un nuevo inicio.

En este momento, ¿qué área de tu vida quisieras que fuera limpiada?

¡Lo puedes tener! Ahora mismo puedes ser completamente perdonado.

Aquí hay una oración que puedes hacer:


Padre, te doy gracias por ser un Dios en el cual puedo confiar. Quiero ser
perdonado y purificado. Basada en tu promesa, ahora mismo te confieso
estos pecados... Porque tú dices que soy limpio, lo acepto y vivo este día
como un nuevo comienzo.

Por: Lee Strobel


DOMINGO DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 28
“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán.
Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová,
Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a
Etiopía y a Seba por ti”.
Isaías 43:2-3 (RV)

A veces la vida parece abrumadora, ¿es cierto? Tu profesión no se dirige


hacia donde tú pensabas. Tus hijos van en direcciones que quebrantan tu
corazón. Tu doctor te da un mal diagnóstico. Tu matrimonio va hacia abajo
rápidamente como un espiral. Tus finanzas escasean semana tras semana y
algunas semanas se tornan demasiado largas. Días dificultosos se convierten
en semanas. Las semanas se extienden en meses. Y ocasionalmente los
meses continúan por años. Esos son los tiempos donde crees que no lograrás
superar.

Seamos honestos. A veces la vida huele mal. Cuando la vida nos hace daño
y el gozo se aleja y sientes como que todo lo demás está encima de ti, Qué le dije yo a Dios:
sobretodo debes saber que no estás solo.

¿Dónde está Dios cuando la vida se torna tremendamente difícil? Esa es la


mejor parte de esta promesa de Dios. Cuando nos encontramos en estos
tiempos duros, Dios está allí en medio nuestro. No sólo está con nosotros
sino que nos asegura que venceremos. El versículo no dice, “Cuando estés
dentro de aguas profundas y gran tribulación...” Dice, “Cuando pases...” No
sólo está Dios contigo cuando el agua está profunda y la llama caliente sino
que Él conoce el final también. Él está contigo si tú dependes de Él. Su
presencia y poder te llevarán hacia delante. Él promete que no te “anegarán”
y no te “quemarán”.

¿Qué es lo más difícil que estás enfrentando ahora? Aquella cosa que
arreglaría tu vida si fuese removida, ¿qué es?

Escríbela en este espacio:

Ahora, descansa en la promesa de Dios Él está contigo y te llevará ¡adelante!

Por: Lee Strobel


LUNES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 29
“No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo
segaremos, si no desmayamos”.
Gálatas 6:9 (RV)

Hay recompensas en la persistencia. Como el muchacho que trataba de


persuadir a su novia para que se casaran. Durante 47 días seguidos, le envió
rosas a su casa. Eso es persistencia y ¡funcionó! En el día No. 48 ella aceptó
la propuesta de matrimonio... ¡pero del empleado de la floristería!

La mayoría de nosotros a veces tenemos que batallar contra los deseos de


rendirnos, aun cuando lo que estuviéremos haciendo estuviere “bien”.
Porque esté bien no quiere decir que sea fácil. Porque esté bien no quiere
decir que no nos cansemos. Pero es lo correcto y por eso lo hacemos.

Aun así nos desanimamos en el camino. El desánimo es un enemigo mortal.


Cuando te desanimas te vuelves ineficiente. Si echas a un lado el desánimo y
continúas haciendo el bien, lo lograrás. Nada que valga la pena se logra sin
esfuerzo y duración. El secreto del éxito es simplemente persistir. Qué le dije yo a Dios:

Eso es lo que Pablo le decía a los Gálatas. Él no iba a detenerse ni rendirse.


¿Por qué? Porque sabía que si perduraba lo suficiente y mantenía haciendo
lo correcto, eventualmente segaría una cosecha de bendición.

Cuando los resultados no son tan rápidos como desearías que fueran, cuando
estás frustrado por la lucha y cuando estés tentado a desistir, tengo una
palabra para ti: ¡NO LO HAGAS! Muchas personas se pierden de lo mejor
de Dios porque desisten demasiado rápido. Tu bendición puede encontrarse
justo a la vuelta de la esquina. Mantente haciendo lo correcto. Dios promete
que hay recompensas para aquellos que persisten.

Ejercicio:
Dile a un amigo dónde necesitas ánimo para continuar haciendo lo correcto.
Tu amistad se profundizará y te ayudará a continuar el camino.

Por: Lee Strobel


MARTES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 30
“Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi
porción es Dios para siempre”.
Salmo 73:26 (RV)

Alguien que haya sido cristiano por más de una semana sabe que Dios nunca
promete una vida libre de problemas. A veces “ser bueno” y haciendo “lo
correcto” parece no dar su buena paga. A pesar de lo que hagamos, los
problemas y fracasos continúan viniendo.

Cuando los problemas se levantan en nuestras vidas, crean dudas e


interrogantes. No estoy hablando acerca de un juego de preguntas y respuestas
sino que de esta maraña de problemas, surgen pensamientos de confusión y
disturbio que se asientan profundamente en nuestra alma. Sacuden los
fundamentos de nuestra vida. Es en los momentos de crisis donde nuestras
creencias internas son desafiadas y nos forzamos a buscar la fortaleza en algún
lugar.

Ahora mismo puedes estar enfrentando un evento devastador como la pérdida Qué le dije yo a Dios:
de tu trabajo, una gran pelea con tu esposa o saber que tu hijo consume drogas.
Estos problemas rápidamente corroen nuestra confianza porque hemos
trabajado tan duro para hacer lo correcto. Se cumplen nuestros más grande
temores porque nos sentimos fracasados. Como un dolor de muelas, la duda se
convierte en nuestra compañera constante de dolor. Al mirar hacia dentro,
empezamos a buscar a otros y nuestra frustración se multiplica. Vemos personas
que no se interesan por Dios, y viven una vida sin mayores problemas. No es
sorprendente ver que al comienzo de este salmo, el salmista clama:
“verdaderamente en vano he limpiado mi corazón”. (versículo 13).

En medio del dolor, mi versión dice así; “¿Por qué estoy tratando tan duro de
hacer lo correcto cuando en realidad no importa?” La duda no es el peor lugar
para ir de visita, y es mucho mejor que lo opuesto (auto-confianza). En medio
de la duda, la confusión se asienta y es aquí donde nos abrimos para aprender.
Esto es algo que se ha perdido desde la niñez. Si te encuentras en duda, quiero
animarte para que le preguntes a Dios qué es lo que está tratando de enseñarte.

El otro día me fui a acostar sintiendo que toda área de mi vida era un fracaso.
No me sentí ser un buen pastor, ni un buen amigo y ni siquiera un buen esposo.
Mientras me quedé allí contemplando la calidad de mi vida, me reí por un
momento y luego lágrimas empezaron a formarse en mis ojos mientras pensaba,
“Es bueno saber que Dios no me ama por las cosas que hago.” Luego oré, “No
quiero depender de mi propia fuerza, pero ayúdame a vivir con la tuya”.

Preguntas de Discusión Familiar:


¿Describe este versículo a alguien ahora mismo... ¿alguien se siente fracasado
en la vida? ¿Qué podemos hacer como familia para apoyarte? ¿Cuáles son
algunas de las formas prácticas para empezar a depender más de la fortaleza de
Dios?
Por: Lee Strobel
MIERCOLES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 31
“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes
contra las asechanzas del diablo”.
Efesios 6:11 (RV)

Si tengo a Dios en mi vida, ¿por qué necesito protección?


Una de las realidad desafortunadas acerca de ser cristiano es que vivimos en
territorio enemigo. Vivimos en un mundo saturado por la influencia de un
ser malvado, el diablo. Él no descansa de sus ataques. El conoce las
debilidades del pueblo de Dios que vive en su reino. El diablo sabe que
somos una amenaza, así que sin descanso tratará de neutralizarnos.

El diablo no es como nos lo muestran las caricaturas, estoy seguro que ni


siquiera tiene cola ni ¡tenedor! La Biblia es muy clara cuando nos habla de
él: inteligente, poderoso y engañador. Su fuerza es mayor que la nuestra
cuando nos encontramos sin protección. Sus planes son atractivos,
seductores y astutos. El maestro de la manipulación, aun el creyente más
maduro puede caer y resultar ineficaz bajo su ataque. Con frecuencia nos Qué le dije yo a Dios:
desviamos cuando nos convence que lo que hacemos son “maldades
pequeñitas”. Decimos una mentirita blanca para salvarnos cuando él nos
susurra al oído, “no tienes por qué soportar la vergüenza.” Caemos un poco
en el egoísmo cuando nos dice, “Te lo mereces, te lo has ganado”.
Navegamos en el Internet en lugares que no debemos cuando nos tienta
diciendo, “nadie lo sabrá”. Dirás un chiste de mal gusto cuando te dice,
“esto hará que la gente se divierta y tú les caerás bien”. El curso de una vida
poderosa podrá interrumpirse sin un cambio drástico de dirección. Lo único
que se requiere es un espacio pequeñito y nunca se llegará al destino
planeado.

Aunque tú y yo estamos en territorio enemigo, no quiere decir que estamos


en el equipo perdedor. Dios conoce al diablo y cómo opera. Dios nos ha
equipado con la armadura necesaria para enfrentarnos fuertemente al
enemigo. Una de las hermosas cualidades del amor de Dios es nuestro don
que nos permite escoger nuestra forma de vida.

Por eso es que Pablo nos anima para vestirnos de toda la armadura. Él sabía
que a veces el orgullo entra en el corazón del creyente esto me ha sucedido,
me avergüenza admitirlo y corremos rápidamente a la batalla sin la
protección necesaria. Cuando esto sucede, el desastre no es sola una
posibilidad sino ¡una certeza! Dios quiere que estés completamente
protegido. Así que recuerda hoy, que:
La verdad de Dios revela las mentiras del diablo.
La justicia de Dios produce un gozo que la inmoralidad nunca
podrá. Las buenas nuevas de Dios evitan que nos quedemos
estancados.
Nuestra fe nos protege de los ataques directos del diablo.
La salvación de Dios hace que las promesas del diablo sean vacías y débiles.
Nuestra oración nos mantiene conectados con Dios para dirección y
fortaleza.
Por: Lee Strobel
JUEVES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 32
“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno,
porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán
aliento”.
Salmo 23:4 (RV)

Es sorprendente pensar acerca del poder que el temor puede tener en la vida
de una persona. Una de las cosas que más detesto en el mundo son... me
cuesta decirlo... las cucarachas. No sé qué es lo que pasa con ellas o qué
pasó en mi niñez, pero cuando veo una, me asusto muchísimo: casi
enloquezco y pierdo el control. He amenazado con cortar una de mis
amistades más cercanas porque le gustaba tirarme cucarachas. Ni siquiera
me gustan las aceitunas porque la parte oscura externa me trae a la memoria
las cucarachas. Me estremezco de solo escribir acerca de ellas.

Muchas cosas diferentes en la vida nos llevan a responder con temor, pero
hay tres razones por las que sentimos temor de algo:

Cuando algo no es seguro (“¿Qué puede pasar si me lastima?”) Qué le dije yo a Dios:
Cuando algo es desconocido (“¿Qué piensan otros acerca de mí?”)
Cuando algo no se puede controlar (“¡Mis manos están atadas!”)

Algunos temores son legítimos (como el temor a ¡las cucarachas!) y otros


son irracionales.

Mientras que los temores legítimos nos protegen, los temores ilegítimos
debilitan nuestra vida. Tenemos una palabra para los temores irracionales;
los denominamos fobias. Algunas personas sienten temor de las palabras
largas, y esto se denomina “sesquipedalofobia”, lo cual es irónico.

El temor más grande de todos es el temor a la muerte, porque guarda


relación con las tres cosas que mencioné anteriormente. Para el creyente, el
temor a la muerte temor a cualquier cosa es un temor “irracional” y limita
nuestra vida. La Biblia lo expresa muy claro: no tenemos que sentir temor de
lo peor que el mundo nos pueda ofrecer. ¿Por qué? Porque DIOS ESTÁ
CON NOSOTROS Y SU CONSUELO ESTÁ DISPONIBLE PARA
NOSOTROS.

Él es nuestro protector contra lo inseguro. Él sabe lo que es incierto para


nosotros. Él controla todas las cosas más allá de nuestro control.

Pregunta de Discusión Familiar:


¿Qué es lo que más te atemoriza en tu vida? ¿Cómo te está impactando?

Por: Lee Strobel


VIERNES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 33
“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena
obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”.
Filipenses 1:6

Hemos estado hablando acerca de la necesidad de persistir en nuestra fe,


pero este versículo toma un giro inusual y confortante a la vez: ¡Dios es
persistente con nosotros!

Piensa en ello de esta manera: ¿hubo alguna vez una época en tu vida donde
no te estabas comportando bien y luego se acercó el día de tu cumpleaños?
Abriste una tarjeta de tus abuelos, que te aman mucho y de allí cayó un
cheque un gran cheque de acuerdo a tu perspectiva. Sabías que el dinero era
tuyo aun cuando no hiciste nada para merecerlo. Lo endosaste y lo
consignaste en el banco, confiando que tuviera fondos y estuviera seguro.
Pero la transacción no se completaría hasta el día en que tuvieras el placer de
gastarlo de acuerdo al deseo de tu corazón esa nueva bicicleta o guante de
béisbol.
Qué le dije yo a Dios:
Bueno, así mismo sucede cuando recibes el don de la gracia de Dios. No
hicimos nada para merecer su perdón pero Él nos lo ofreció de su
sobreabundante amor. Y el momento en que lo recibimos por fe, supimos
que era nuestro por siempre. De allí en adelante fuimos completamente
salvos.

Y aun así la transacción no fue completa. Eso sucederá en “el día de


Jesucristo” cuando nos paremos delante de Él. No debes sentir temor de ese
día porque lo que Jesús inició cuando nos salvó, prometió completarlo en el
maravilloso día cuando abrirá las puertas del cielo y nos invitará a una
eternidad con gozo, aventura y asombro en su perfecta presencia. Podemos
tener confianza que aunque resbalemos y tropecemos y cometamos errores
al caminar la vida cristiana, Dios es persistente. Él promete que un día
completará lo que ha iniciado desde el día en que le abriste tu corazón por
primera vez.

Así que, hoy piensa acerca del “día de Jesucristo”. Imagínate ser abrazado
por Jesús y recibido en el cielo. Piensa en tres palabras que describirían
cómo te sentirías en ese día. Y luego ¡agradécele a Dios por esta promesa
tan increíble y consoladora!
Por: Lee Strobel
SABADO DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 34
“Estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros mas no desesperados;
perseguidos mas no desamparados; derribados pero no destruidos”.
2 Corintios 4:8-9

Escuché recientemente que el actor Silvestre Stallone estaba pensando en


producir una nueva secuencia de “Rocky”. ¡Espero que sea verdad! Hay algo
inspirador acerca de las historias de Rocky Balboa.

En el clímax inevitable de las películas, Rocky pelearía con un adversario


aparentemente más poderoso que él en el cuadrilátero. Él sería golpeado y
herido, sus ojos casi se cerrarían por la hinchazón, quedaría magullado y
completamente exhausto ¡pero victorioso! La gente gritaría cuando al final
levante su mano al aire declarando su victoria.

Esta no es una mala analogía de la vida cristiana. A veces nos sentimos


golpeados y atacados por Satanás. Nos sentimos aplastados por la oposición
del mundo. Nos sentimos perseguidos por aquellos que menosprecian
nuestra fe. Como Rocky, a veces caemos de rodillas. Qué le dije yo a Dios:

a. A veces nos sentimos golpeados y atacados por Satanás. Nos sentimos


aplastados por la oposición del mundo. Nos sentimos perseguidos por
aquellos que menosprecian nuestra fe. Como Rocky, a veces caemos de
rodillas.

Nada de esto nos debería sorprender. Después de todo, Jesús nos dijo que
esperáramos la tribulación en esta vida. “En este mundo tendréis aflicción”,
le dijo a sus discípulos en Juan 16:33. “Pero confiad en mi, yo he vencido al
mundo”.

Evitamos la aflicción porque sabemos que Jesús mismo aquel que ha


obtenido la victoria sobre la muerte no nos ha abandonado. En efecto, Dios
nos permite adelantar la película de nuestra vida para que podamos tener un
vistazo del clímax: nuestra propia victoria sobre la muerte. Al final,
¡nosotros ganamos! Y esto es lo que nos da la fortaleza diaria para soportar
los golpes del mundo sin tirar la toalla.

Podemos tener coraje sobre las dificultades de la vida cuando mantenemos


nuestra fe en Dios quien sufrió los golpes y las heridas, quien fue azotado y
burlado, quien fue torturado y eventualmente asesinado pero que al final,
venció y no fue destruido. Como Él, nosotros también podemos vencer al
mundo.

Mientras enfrentas hoy la batalla cuesta arriba, medita en estas verdades.


Mentalmente adelanta tu vida a esa escena del clímax cuando venzas la
tumba y entres al cielo. ¡Que esto te anime para continuar la batalla!
Por: Lee Strobel
DOMINGO DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 35
“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo
que la tribulación produce paciencia; y la paciencia prueba, y la prueba,
esperanza”.
Romanos 5:3-4

Al observar los pasados Juegos Olímpicos de Sydney, Australia, mi amigo


Jim vino a mi mente. Él fue un decatleta en los Olímpicos del 88,
desempeñándose bien pero sin ganar una medalla. En una ocasión le
pregunté a Jim cómo había entrenado para los Olímpicos y estuve muy
sorprendido por su respuesta. Me describió unos entrenamientos bien
rigurosos temprano en la mañana que lo dejaban físicamente tan exhausto
que apenas podía moverse. Habló acerca de entrenamientos casi eternos en
la sala de pesas. Me contó cómo castigaba su cuerpo una y otra vez mientras
continuamente usaba su resistencia, fortaleza y vigor personal. Sacudí mi
cabeza, “suena como brutal ese entrenamiento”, le comenté. Me respondió
con una sonrisa, “sin dolor no hay ganancia”.
Qué le dije yo a Dios:
Y lo mismo sucede con los cristianos mientras busquemos forjar el carácter
de Cristo. El vivir una vida sin desafíos, llena de placeres y fácil no nos va a
permitir desarrollar los músculos espirituales y morales. Con frecuencia, son
las contrariedades y tribulaciones de la vida lo que causará que
desarrollemos la perseverancia que últimamente nos guiará al carácter
divino. Esquilo escribió, “Día tras día, hora tras hora/ el dolor gotea sobre el
corazón /contra nuestra voluntad y a pesar de nosotros mismos /viene la
sabiduría de la maravillosa gracia de Dios.

Cuánto más los cristianos deberían entender esta verdad en lo que respecta
el crecimiento espiritual, “sin dolor no hay ganancia”. Jesús lo supo.
Hebreos 5:8 dice, “aunque hijo, aprendió la obediencia por lo que sufrió...” y
si esto se aplicó al Hijo de Dios, ¿no debería entonces aplicarse a nosotros
también?

Sugerencia para este día:


Identifica las luchas por las que estás pasando. Luego considera qué
características del carácter podrían desarrollarse mientras superas estas
dificultades con la ayuda de Dios. Luego, agradécele a Dios por cuidarte
tanto que permite que las circunstancias moldeen tu carácter para que seas
más como Jesús. Recuerda: “Sin dolor no hay ganancia”.
Por: Lee Strobel
LUNES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 36

“Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque
Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda
gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis
para toda buena obra”.
2 Corintios 7-8

¡Dad alegremente!

Aquí vemos dos enemigos de la alegría. Uno es dar con queja. Das porque
“debes hacerlo”, y no porque quieres. El dar se convierte en una tarea, una
regla para seguir. El segundo enemigo es dar compulsivamente. Das porque
“toca hacerlo” y no porque quieres. Esta presión puede venir desde adentro
(¿qué pensarán de mí si no doy?) o desde afuera, (tienes que dar, o sino...).
De cualquier manera, esto le roba el gozo al dar.
Qué le dije yo a Dios:

La invitación de Dios al dar es, “Da lo que has decidido en tu corazón para dar”.
¡Tú decides! En tu corazón”. He allí el centro del gozo del dar. Cuando tú
pides dirección a Dios para dar y luego decides hacerlo esto es dar por fe.

Y mira ¡cuál es el resultado! El impacto de dar con gozo es maravilloso y


duradero.

Alabas a Dios.
Muchos alabarán a Dios por tu obediencia y por tu generosidad al compartir.

Suples las necesidades del pueblo de Dios.

Construyes relaciones significativas.

Pregunta de discusión familiar:


¿Puedes recordar un momento cuando diste algo y esto te trajo un
sentimiento de gozo en el corazón?

Por: Tom Holladay


MARTES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 37
“Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro
corazón”.
Lucas 12:34 (RV)

!¿Alguna vez has explorado el vínculo que hay entre lo que dices que amas
y la inversión que haces para probarlo? Cuando fui padre, un hombre de
Dios mayor que yo me recordó la manera en que los niños deletrean el amor:
T...I...E…M...P...O. “En la mente de un niño”, me dijo, “existe una
conexión entre alguien que dice que los ama y alguien invirtiendo en ellos”.

Jesús enseñó lo mismo. Hay un vínculo entre lo que invertimos y lo que


realmente amamos.

Déjame hacerte una pregunta, ¿alguna vez has dicho, “amo la natación” o
“amo la equitación” o “amo viajar”? Aun así, al checar tu calendario y tu
chequera observas que no has invertido en esas áreas por años. Obviamente,
no amamos algo profundamente a no ser que haya una inversión Qué le dije yo a Dios:
correspondiente. ¿Por qué? Porque tu corazón (tu vida y amor) y tu tesoro
(inversiones) estarán unidos entre sí.

Cuando Kim y yo salíamos en la escuela secundaria, mis finanzas eran muy


limitadas, pero yo amaba a Kim. ¿Qué crees? Reunía todo el dinero que
podía para invitarla a salir o para comprarle algo bonito; para demostrarle
que la amaba. ¿Por qué? Porque el corazón (la vida y el amor) y el tesoro
(inversiones) siempre van a estar muy cerca el uno del otro.

Aquí hay un punto para considerar:


¿Podría alguien evaluar las inversiones de tu tiempo, tu dinero y habilidades
y concluir que el Señor y su causa están cerca de tu corazón? Si invertimos
en el reino, nuestro corazón se acercará más al Señor. ¿Por qué? Porque tu
corazón (tu vida y amor) y tu tesoro (inversiones) siempre van a estar muy
cerca el uno del otro.

Por: Brad Johnson


MIERCOLES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 38
“Sean vuestras costumbres sin avaricia; contentos con lo que tenéis ahora;
porque él dijo, no te desampararé ni te dejaré”.
Hebreos 13:5 (RV)

Alguien en una ocasión le preguntó a John D. Rockefeller, cuando él era el


hombre más rico del mundo, ¿cuánto dinero se requería para lograr que
alguien fuera feliz? Su respuesta fue clásica. “¡Sólo un poquito más!” La
realidad sobria detrás del comentario de Rockefeller es que nadie nunca
tendrá la suficiente cantidad de dinero para ser feliz.

Una compañía de mercadeo de redes fundó un estudio encuestando familias


que ganaban menos de 20.000 dólares al año y familias que ganaban más de
100.000 dólares al año, preguntándoles cuánto dinero extra requerían para
ayudarles financieramente cada mes. Nadie dijo, “estoy contento con lo que
gano”. En cada categoría, la respuesta fue la misma, “Mil dólares más al mes
nos ayudaría bastante”. Ves, no importa si ganamos mucho o poquito, el
contentamiento no se descubrirá en la acumulación de dinero. Cuando se Qué le dije yo a Dios:
trata de dinero, la mayoría de las personas creen que necesitan “¡sólo un
poquito más!”.

El escritor de Hebreos coloca paralelamente dos ideas opuestas: el amor al


dinero versus el contentamiento. Es como si dijera; “Estos dos no pueden
existir en la misma persona”. ¿Cómo sabes si este es un problema que se
aplica a ti? Aquí hay una prueba: ¡si puedes compartir tu dinero entonces no
te está controlando!

Por favor nota que el tener dinero no está siendo criticado. Es el amor al
dinero; necesitándolo como un bebé que necesita su cobija para su
seguridad, dependiendo de ella para su confianza y protección. ¿Por qué es
un problema? Porque todo tipo de personas testifica que lo suficiente nunca
es suficiente cuando colocamos nuestra mirada en el dinero para obtener
seguridad.

Por eso el autor de Hebreos enfatiza al Padre Celestial; omnipresente y que


nunca falla. Aquí está tu fuente de seguridad y contentamiento. Aunque el
dinero escasee, Dios nunca lo hará... y esa es una ¡PROMESA!

Por: Brad Johnson


JUEVES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 39
“Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó
testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún
habla por ella”.
Hebreos 11:4

Déjame contarte una breve historia. Dos muchachos vinieron a adorar. Uno
tuvo en su corazón hacer lo máximo posible para Dios con su vida. El otro
quiso hacer algo por Dios pero refunfuñó, “¡Existen límites!”

El primer hombre cantó con gozo y con acción de gracias en su corazón. No


era el mejor cantante pero cantaba con ahínco. El otro hombre no cantaba
porque de alguna manera estuvo distraído con la temperatura del recinto y el
volumen de la música.

Cuando se predicó el sermón, el primer hombre se preguntó a sí mismo,


“¿Cómo puedo aplicar lo que la Palabra de Dios está hablando a mi vida?” Qué le dije yo a Dios:
El otro hombre se preguntaba si aquellos que lo rodeaban estaban recibiendo
el mensaje que obviamente estaba siendo predicado para ellos.

En el momento de la ofrenda, el primer hombre dio generosamente,


confiando en que Dios supliría en sus necesidades. El otro hombre no quiso
dar mucho pero finalmente dio una moneda y se fue a su casa. Uno demostró
amor y confianza (fe), mientras que el otro estuvo en la alabanza sin un
corazón lleno para el Señor. ¿Cuál de estos dos hombres refleja tu vida?

Esta es una parábola moderna de los dos primeros hermanos de la Biblia.


Abel quiso demostrarle su amor y devoción a Dios (a través de la adoración
y la fe), así que dio una gran ofrenda de sacrificio. Caín aparentemente no
adoró ni exhibió fe con el mismo corazón.

Por la fidelidad de Abel, su vida agradó al Señor. La adoración y el


sacrificio de Abel perdura como aroma fragante aun después de su muerte,
como remembranza de una persona devota que vivió por fe. Adora con todo
tu corazón, confía en Dios completamente mientras le des a Él y vivas una
vida de influencia continua.

Ejercicio Familiar:
Mientras ores en esta semana por la ofrenda, pídele a Dios: capacítame para
que realmente confíe en ti; guíame por el camino correcto y dame fe para
poder seguirte.

Por: Brad Johnson


VIERNES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 40
“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en
esto dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos y derramaré
sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.”
Malaquías 3:10

Dios dice, “¡probadme


ahora!”
La Biblia no intenta “probar” la existencia de Dios. Simplemente empieza
en Génesis 1:1 con el hecho que Dios existe y que Él es el creador. Sin
embargo, en el penúltimo capítulo del Antiguo Testamento puedes encontrar
un lugar en particular donde tú y yo podemos “probar” a Dios. Es en el área
de nuestra generosidad y sus bendiciones.

Mientras traemos el diezmo a Dios que depositamos en el alfolí de la iglesia


local, Dios nos promete abrir sus recursos para nosotros. La palabra “traer”
es un imperativo que debemos obedecer. Las bendiciones de Dios son dadas
por gracia pero son disfrutadas por la obediencia.
Qué le dije yo a Dios:
El “diezmo” aquí se constituye en el diez por ciento de nuestros ingresos. El
diezmo le pertenece a Dios. No podemos guardarnos nada que le pertenezca
a Él.

Para mí, es natural temer la pérdida del dinero, especialmente dinero por el
cual he trabajado duro. Pero dar el diezmo no es pérdida de dinero. Cuando
empiezo a pensar en esto, realmente juzgo de manera errónea el amor de
Dios y su generosidad.

¿Por qué diezmar? No sólo porque Dios lo ordena sino también por otras
razones importantes. Porque demuestra nuestro amor por Dios. Desata las
promesas de Dios para mí. Al diezmar, reconozco la soberanía de Dios sobre
todas las cosas.

En este versículo Dios nos reta para que probemos su fidelidad a su


promesa. Cuán grande desafío y promesa la que Dios nos ha dado. Yo puedo
probar la fidelidad de Dios en mi vida al dar. ¿Cuándo fue la última vez que
“probaste” a Dios en su fidelidad?

Ora así:
Padre, quiero experimentar el reto que tú nos has dado. Tú dijiste,
“probadme en esto”. Señor, pruébame tu promesa que dice que debemos
darte lo que te pertenece. Gracias por cumplir tu Palabra.

Por: Danny Daniels


LUNES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 41
“Dad y se os dará, medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro
regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir”.
Lucas 6:38

Si recientemente has viajado en una aerolínea, ¿has notado que cuando la


azafata te sirve agua o jugo, el vaso plástico que te entregan sólo está lleno
hasta la mitad o ¿hasta las tres cuartas partes? Lo he notado en mis vuelos.
Siempre he querido que el vaso esté lleno pero no lo pueden llenar hasta el
tope porque se derramaría. Siempre digo en broma que las azafatas nos dan
porciones miserables. ¡DIOS NO ES ASÍ! Dios nunca es miserable con
nosotros.

Dios no solo nos quiere dar hasta el tope.


¡Él quiere darnos lo máximo! Medida buena y rebosante.

La promesa que Jesús nos dio aquí habla de la disposición de regresarnos lo


que le dimos, basado en nuestra generosidad. ¿Sabías que Dios mismo mide Qué le dije yo a Dios:
nuestro dar? Él sabe cuando damos y sabe cuando no hemos dado. Dios es
aquel que mide nuestro dar y mide el retorno basado en nuestra generosidad.

Como un comerciante generoso que entrega grandes medidas de grano, Dios


quiere darnos más de regreso. Mientras damos, el retorno más grande
usualmente no es material. A veces es el gozo de participar en el ministerio
de Cristo y de ver los resultados. Estas recompensas son dones de Dios, son
el fruto de nuestro compromiso con Dios. No tenemos razón ni derecho a
demandar bendiciones materiales, pero sí es interesante ver cómo Dios cuida
de nosotros cuando damos.

Pregunta de Discusión Familiar:


Vivimos para tener…o ¿vivimos para dar?

Por: Danny Daniels


MARTES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 42
“Pero esto digo: el que siembra escasamente, también segará escasamente, y el que
siembra generosamente, generosamente también segará”.
2 Corintios 9:6 (RV)

Es fácil para mí olvidar cosas. Olvido donde pongo las llaves, las gafas y la
billetera. Ocasionalmente, me bloqueo cuando trato de recordar todos los
números como direcciones, teléfonos y otras tantas cosas. Quizás como tú, a
veces lucho con una sobrecarga de información.

Hay algo que tú y yo nunca debemos olvidar: las leyes de Dios de la siembra
y la cosecha. El principio es bien simple. Entre más semilla yo siembre, más
grande será la cosecha. Esto no sólo se aplica a la agricultura, sino a todas
las cosas.

¡Es algo más que un simple juego de números!


Si no doy nada o muy poquito, no habrá mucho fruto. Mientras recuerdo este
principio universal, aprendo que esto es más que un “juego de números”. No
se trata de memorizar este principio sino de discernirlo y comprender cómo Qué le dije yo a Dios:
opera Dios.

Podremos dar generosamente o pobremente. Cuando estoy tentado a olvidar


el principio de incremento de Dios, debo recordar que Dios es generoso en
su dar, especialmente cuando nos dio a su Hijo.

Este principio de la “siembra y la cosecha” se repite constantemente en la


Escritura y por eso es un principio tan importante de recordar. Lo que se nos
da nunca queda perdido sino que se planta para una cosecha de fruto en el
futuro.

Repasa y piensa:
En los últimos tres devocionales, resaltan tres mandamientos imperativos.
“Traed”, “Dad” y “Recordad”. Tú “traes” el diezmo de Dios a la
congregación. La buena mayordomía debería incluir más que el diezmo pero
nunca menos. Tú “das” el diezmo para la visión y para alcanzar los sueños
de la iglesia y en esto nunca olvides que Dios conoce, mide y bendice tu
gozosa generosidad.

Por: Danny Daniels


MIERCOLES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 43
“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia
prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus
veredas.”
Proverbios 3:5-6 (RV)

Uno de mis pasajes favoritos en todo el libro de Proverbios está en estos dos
versículos del capítulo 3. Claramente me indica de dónde proviene la
dirección que necesito en la vida diaria. Esas palabras, “Él enderezará tus
veredas” son unas frases de las más poderosas y confortadoras de toda la
Biblia.

La mayoría de las personas con las que hablo tienen un deseo genuino de
conocer la dirección de Dios. Queremos conocer el camino por donde Él
quiere que caminemos. Este versículo es la promesa de Dios que nos dice
que no tenemos que adivinar cuál es su camino sino que puedo confiar en
que Él me lo revelará. Una de las formas prácticas en que puedo confiar en
el Señor en lugar de mi propio entendimiento es permitiendo que la Biblia
sea la guía de todas mis decisiones. Qué le dije yo a Dios:

He encontrado una y otra vez que cuando enfrento una decisión importante,
si tan solo oro: “Dios muéstrame el camino correcto de la verdad en la
Biblia,” Él lo hace. Parece ser que cada capítulo que leo o palabra de
consejo que escucho en los próximos días me dirigen hacia la dirección
correcta. Puedes estar leyendo este devocional justo en el momento en que
estés enfrentando una decisión importante. Te animo para que hagas esta
oración para recibir dirección y para que la escuches. La respuesta puede no
ser la que esperabas
¡probablemente así sea! Pero nunca te pesará haber escuchado y confiado en
la dirección de Dios.

Pregunta de Discusión Familiar:


¿Cuál es la decisión más grande que estás enfrentando en tu familia ahora
mismo? Toma un tiempo para decirle a Dios que confías en su dirección.
¡Oren juntos así! Esta es la forma de hacerlo... vayan en círculo y que cada
persona en la familia ore esta simple oración: “Dios, en ti confiamos”. ¿Así
de simple? Claro... ¡así es como se empieza!

Por: Tom Holladay


JUEVES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 44
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados y yo os haré descansar. Llevad
mi yugo sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y
hallaréis descanso para vuestras almas.”
Mateo 11:28-29 (RV)

¡Amo la promesa en esos versículos de manera personal! Mi madre, Alicia


Holladay, estaba en estado terminal de cáncer. Ella vivía como a dos horas
de camino del pueblo donde yo vivía. Una vez a la semana, yo conducía a
través del valle y sobre las curvas de la montaña para permanecer unas horas
con ella. Aunque su espíritu tenaz no le permitía admitirlo, todos sabíamos
que no iba a vivir por mucho tiempo. Ella era una creyente de Jesucristo y
yo estuve lleno de una fe fuerte que ella iba directamente a disfrutar su
eternidad con gozo al estar en el cielo. Sin embargo, yo no estaba preparado
para recibir las olas de emoción que me golpearían mientras la veía irse, la
ola de su cuerpo debilitarse cada vez más, la ola de su mente confundida.
Me sentía afligido por la realidad de su enfermedad. Oh, yo quería que ella
estuviera con el Señor... pero tan pronto y mucho menos así. Todo dentro de Qué le dije yo a Dios:
mí quería HACER ALGO para detener su sufrimiento. Así que me involucré
en muchas actividades. Aun cuando no tuviera mucho que hacer con mi
mamá, siempre estuve tratando de hacer algo para aliviar su dolor. (Por favor
sepan que no estoy tratando de decir que esto no debe hacerse por alguien
que amamos. Sin embargo, mis actividades no fueron más que gastos
innecesarios de energía).

Una noche mientras conducía a casa después de verla, el cansancio de mi


corazón desesperado me abrumó. Mientras tomaba una curva tras la otra, me
asaltaba una y otra vez el pensamiento que no tenía la suficiente fortaleza
para enfrentar esto por mí mismo y mucho menos para ayudar a mi mamá.
En ese momento, las palabras de este versículo penetraron en mi alma, “¡te
haré descansar!”. La experiencia de estas palabras al llegar a mi mente fue
tan poderosa y personal que casi sentía a Jesús a mi lado en el carro. En el
tiempo perfecto de Dios, al cruzar la última curva vi las luces del valle
esparcirse en frente de mí. El pensamiento me tocó. Dios quiso ampliar mi
perspectiva, quiso ayudarme a ser consciente del hecho que Él estaba
obrando aun cuando yo no podía hacer nada ni sabía cómo hacerlo. Debí
haber repetido esas palabras “te haré descansar” cientos de veces a mí
mismo durante las siguientes semanas antes de su muerte. El dolor fue real,
pero la promesa de Dios hizo que Su presencia y fortaleza fueran igual de
reales. Su promesa me dio la perspectiva que necesité para enfrentar la
presión de mi vida.

Así que, ¿dónde necesitas escuchar esas palabras de Dios para ti? Las
palabras tiernas que te dan la fortaleza para enfrentar las olas y aun así
¡permanecer en pie!

Por: Tom Holladay


VIERNES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 45
“Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados”.
Proverbios 16:3 (RV)

En la era actual de Planeadores Diarios, Pilotos y Microsoft Outlook,


encontrarías que vivir bajo un horario sería fácil. Pero a veces esto no es así.
Los vendedores de estos productos nos quieren hacer creer que si tan solo
encontráramos la herramienta organizacional adecuada, nuestras vidas
estarían en perfecto orden. ¿Has notado que los planes de Dios no siempre
se ajustan a nuestro horario? A veces él nos sorprende. Con frecuencia Él
está haciendo algo mayor de lo que nos imaginamos.

Por supuesto que la planeación es una herramienta valiosa, y debería usarse


para cumplir la dirección de Dios en nuestras vidas. Sin embargo, hay un
factor de 4 palabras que nunca deberíamos olvidar al hacer nuestros planes.
Estas 4 palabras deberían estar encabezando cada página de nuestro
planeador deberían salir en nuestra pantalla de computador cada vez que
abramos nuestro calendario. ¿Cuáles son? “¡DIOS TIENE EL Qué le dije yo a Dios:
CONTROL!”

En lugar de iniciar tu día con una oración que dice, “Señor aquí están todas
las cosas que necesito hacer hoy, ¿me ayudarás, me guiarás y me
bendecirás?” Deberías orar, “¡Señor, estoy disponible!” Ayúdame a usar el
día para honrarte y hacer tu voluntad.

Sólo espera ver cómo esas distracciones molestas se convierten en


¡direcciones ungidas!

Pregunta de Discusión Familiar:


¿Qué “planes” debes entregarle al Señor hoy? Mientras te preparas este día,
toma un momento para hablar hoy con Dios acerca de cómo vas a hacer para
que estos meses se convierta en un día de “gracias”.

Por: Tom Holladay


SABADO DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 46
“…si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y
buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los
cielos y perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.”
2 Crónicas 7:14 (RV)

Es importante comprender los ingredientes ¡adecuados! Heloise escribió en


su columna de “recomendaciones” que la mejor forma de cocinar un pavo
ahumado era “colocando una taza de agua dentro de la cavidad del pavo,
cubrirlo con papel aluminio y cocinarlo”. Un lector escribió para quejarse.
“El pavo salió muy bien pero la taza plástica de agua dentro del pavo se
derritió”. Al imaginarme a esta persona tratando de apretujar la taza dentro
del pavo me recuerda que las direcciones deben ser ¡específicas!

En el día de acción de gracias, recordemos cuatro ingredientes de Dios para


nuestra salud espiritual: en nuestras vidas, nuestras familias y nuestra tierra.
2 Crónicas 7:14 lo plantea claramente. Aquí hay cuatro cosas que el pueblo
de Dios, tú y yo como creyentes en Cristo, debe hacer: Qué le dije yo a Dios:

Humillarse
Encuentro que una de las cosas más humillantes de la vida es
evitar vivir una vida en nuestra propia fuerza y depender,
depender realmente de la fuerza de Dios.

Orar
Háblale a Dios como ¡tu amigo más cercano!

Buscar su rostro
¿Qué significa esto? Es una frase que expresa el deleite en la
presencia de Dios, una sensación de que su “rostro” gira
hacia mí. Si yo quiero estar espiritualmente sano, debo
recordar que los ojos amorosos de Dios están sobre mí. Su
sonrisa de gracia está por mí.

Dejar nuestros caminos de maldad.


¿Maldad? No podría haber usado Dios una palabra más
políticamente correcta, como “confuso” o “¿menos que
perfecto”? La verdad es, cuando yo le doy cabida al pecado
en mi vida, no sólo me lastima a mí y a la gente que amo,
sino que lastima también el mismo corazón de Dios.

Cuando pienso en esto por un momento, aun la palabra “maldad” no parece


ser lo suficientemente fuerte.

Por: Tom Holladay


DOMINGO DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 47
“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche
meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a lo que en él está escrito; porque
entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”
Josué 1:8 (RV)

Tuve que escribir primero este versículo antes de escribir el devocional diario.
¿Saben qué logré al escribir este versículo en la computadora? Me hizo
detener y pensar en él. Mientras escribía, pensé en él, palabra... por...
palabra. Pronunciar el versículo... versículo... por... versículo. Es
sorprendente lo que esto hace por nosotros. Esto se llama meditación. Una
palabra a la vez te hace pensar en él y luego te ayuda a recordarlo.

“No se apartará de tu boca este libro de la ley” no se trata de cualquier libro


sino de la Biblia. Que la Biblia sea el libro que más leas.

“Nunca se apartará de tu boca” que los versículos de la Palabra de Dios


fluyan de tus labios. Frecuentemente habla las palabras de la Escritura al
abrir tu boca al hablar a los demás. Qué le dije yo a Dios:

“Medita en él de día y de noche”.-lee la Palabra con gran concentración.


Que las palabras de la Escritura perduren en ti de día y de noche.

“Y hagas conforme a todo lo que en él está escrito”.-la obediencia siempre


resulta del fluir apropiado de la meditación. No sólo escucha la Palabra, haz
lo que en ella está escrito.

“Porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien” La


verdadera prosperidad y el éxito no se miden por lo que posees, sino por lo
que Dios hace en ti y a través de tu vida.

Comprométete hoy a meditar y memorizar la Palabra de Dios.


Encuentra versículos claves que quieras memorizar y escríbelas en un
pequeño tarjetón. Llévalo contigo y míralo con frecuencia. Repítelo una y
otra vez. Memorízalo y luego aplícalo a tu vida. Josué dice: “y entonces
harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien”. Dios bendecirá tus
esfuerzos y te usará en su reino. No hay mayor gozo que tener prosperidad y
éxito que provengan de la mano de Dios.

Por: Tom Holladay


LUNES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 48
“Así que arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados, para que
vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio…”
Hechos 3:19 (RV)

Es fácil perderse la belleza del final de esta promesa porque no podemos


asimilar el cuadro negativo de la primera palabra de la promesa.
“Arrepentíos”. La palabra nos trae a la memoria imágenes de un predicador
sudando fuego y golpeando sobre el púlpito y escupiéndole a la gente de la
primera fila mientras grita “Arrepentíos”. (Bueno, tal vez no debí incluir la
parte de la escupida, pero en eso estabas pensado, ¿cierto?) Esto trae a
nuestra memoria el final del mundo de acuerdo a un profeta loco con pelo
largo y barba y una túnica, sosteniendo un letrero en una esquina de una
calle concurrida con una palabra escrita en tinta roja que aun gotea,
“¡Arrepentíos!”.

Tengo la convicción que Satanás está llevando a cabo una campaña con esta
palabra. La verdad es, que la palabra arrepentimiento es una de las más
bellas en el idioma inglés. Significa, “dar la espalda”, “empezar de nuevo”, Qué le dije yo a Dios:
“hacer vuelta en “u” ¡con tu vida!” Mas que dar una vuelta de hoja, el
arrepentirse significa que giras a otro lado y empiezas una nueva vida.
¿Quién no quisiera esto?

Una vez que tú veas lo que esta palabra realmente significa, el gozo de esta
promesa empieza a brillar. Dios te puede dar el poder para cambiar, para dar
un giro de 180 grados. Las cosas no tienen por qué permanecer en su
estado
¡actual! No importa lo que haya hecho ni cuán malas estén las cosas. Él me
está llamando para que regrese a Él. Y cuando lo haga, me dará tiempos de
refrigerio. Es como un tiempo de primavera en el alma. Tus circunstancias
pueden no cambiar, tus luchas pueden continuar como están, pero ¡TÚ
habrás cambiado! Y eso cambia todas las cosas.

Por: Tom Holladay


MARTES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 49
“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos
abundantemente y sin reproche, y le será dada”.
Santiago 1:5

Vivimos en la Era de la Información. Los avances en las ciencias físicas,


medicina, ciencias naturales, negocios y en la tecnología de la información,
nos han dado enormes riquezas en información. Aun la velocidad de nuestro
acceso a ella ha incrementado dramáticamente. Los eventos que ocurren en
la otra mitad del mundo vienen a nosotros por la radio o la televisión en
cuestión de segundos. Los computadores nos permiten almacenar bibliotecas
enteras en un CD del tamaño de un pequeño pastelito. El Internet nos
permite tener acceso a información que nunca antes estaba disponible en los
hogares, ni en la oficina y a velocidades que no eran concebidas ni cinco
años atrás.

El resultado ha sido un crecimiento en la información sin precedentes


disponible a nosotros. ¿Ha traído grandes cambios este incremento en la
información? Sí. También ha traído un incremento en la ansiedad y Qué le dije yo a Dios:
frustración. No pasa un día sin que experimente confusión a pesar de toda la
información disponible para mí. ¿Por qué sucede esto?

Una pregunta que formularía acerca de la era de la información es:


¿Ha habido un incremento igual en la sabiduría? ¿Habremos visto un igual
incremento en nuestra habilidad para usar toda esta información? La
respuesta a estas dos preguntas es: ¡No! La información y su acceso a ella no
necesariamente nos hace más sabios porque no es sólo el conocimiento lo
que hace sabio a un hombre o a una mujer. La sabiduría es más que esto. La
sabiduría es la visión de qué hacer con toda esa información. Es la habilidad
para sortear toda la información que se ha reunido y usarla con sabiduría y
eficiencia.

Lo emocionante es que la verdadera sabiduría está disponible a todos


nosotros. Dios libremente le da sabiduría a los que la buscan. ¿Has tomado
la iniciativa para pedirle a Dios sabiduría? Hay un par de maneras en que
podemos hacer esto diariamente. Nuestro tiempo a solas con Dios es
importante. La Palabra de Dios es una tremenda fuente de sabiduría. Al leer
la Palabra de Dios, estoy expuesto a recibir principios eternos para vivir
hábilmente. La oración es otra fuente de sabiduría. Mientras comparto con
Dios los retos que enfrento diariamente y pido sabiduría, Dios me guía.

Por: Tom Holladay


MIERCOLES DEVOCIONAL
DIARIO
Qué me dijo Dios:
50 Días de Fe - Día 50
“…pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las
águilas; correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.”
Isaías 40:31 (RV)

“Nunca va a perdurar”. Estas cuatro palabritas tan fáciles de pronunciar pero


con resultados tan ¡devastadores! ¿Has sido tentado a darte por vencido en
algún sueño? Sientes como que ¿el divorcio es la única salida? Sientes como
que la batalla de la fe ¿ya no vale la pena? Sólo te quieres dar por vencido,
renunciar, rendirte, ¿tirar la toalla? Isaías 40 es para ti.

Isaías 40 contiene una de las más bellas expresiones que hay en toda la
Biblia acerca del poder y la naturaleza de Dios. ¿Por qué menciona Isaías
esto? Porque la habilidad de resistir en medio de la tormenta viene de Él que
hizo y calma las tormentas; nuestra habilidad para perdurar en medio de la
larga espera viene de Él que ha existido por siempre. La palabra de Dios
permanece para siempre... yo puedo resistir si me paro firme en su ¡Palabra!
Dios ha medido las aguas en su mano... yo puedo resistir si me coloco ¡en Qué le dije yo a Dios:
sus manos! Dios es el Dios eterno... yo puedo resistir si hago de Él mi Señor
eterno.

Cuando tú esperas, tú resistes y ¡perduras! Esta es la promesa que Dios nos


hace en estos versículos. Tu fortaleza será renovada.

Tú volarás como un águila.


La fuerza renovada es la habilidad para volver a soñar.

Tú correrás y no te cansarás.
La fuerza renovada es la habilidad para volver a luchar.

Tú caminarás y no desmayarás.
La fuerza renovada es la habilidad para perdurar otra vez.

Pregunta de Discusión Familiar:


¿Qué estás esperando ahora mismo y te está costando trabajo?

ORACIÓN:
Gracias Dios por renovarme. Amén.

Por: Tom Holladay


© 2004 Conducidos con Propósito

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