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Lección XIV:
Las sociedades de capital. Aspectos básicos
I. INTRODUCCIÓN
1. LAS SOCIEDADES DE CAPITAL. CARACTERIZACIÓN GENERAL. CLASES Y RÉGIMEN LEGAL
ð Son sociedades capitalistas, en el sentido de que en principio no interesan en ellas las condiciones per-
sonales de los socios, sino las aportaciones que éstos hagan a la sociedad, en función de las cuales
se determina el grado de su participación en el capital social.
La configuración legal de estas sociedades descansa en la NOCIÓN DEL CAPITAL SOCIAL, en cuanto re-
flejo estatutario de la suma de los valores nominales de la participación de cada socio en la sociedad y
representativa de sus aportaciones; noción distinta de la de patrimonio, entendido éste como el conjunto
de derechos y obligaciones de contenido económico atribuibles en cada momento a la sociedad.
ð Tienen su CAPITAL DIVIDIDO EN PARTES ALÍCUOTAS
· que atribuyen a su titular la condición de socio
· que, según la clase de sociedad de que se trate, reciben una determinada denominación –acciones o
participaciones sociales–
· tienen o no la consideración legal de valores «mobiliarios» o «negociables» y
· están sometidas a un diferente régimen de transmisibilidad.
ð Son SOCIEDADES DE RESPONSABILIDAD LIMITADA, el socio se obliga a aportar el importe de las partes
alícuotas del capital social que le correspondan, pero sin asumir ninguna responsabilidad personal por las
deudas sociales (excepto en el caso de los socios administradores de la sociedad comanditaria por
acciones).
§ Los acreedores de la sociedad no pueden dirigirse contra los socios y, salvo en el caso indicado, sólo
pueden contar con el patrimonio de la propia sociedad para la satisfacción de sus créditos.
§ La responsabilidad limitada permite que los SOCIOS que invierten en la sociedad no arriesguen
más que el importe de sus aportaciones o, en su caso, el que hubieran satisfecho al adquirir su partici-
pación en ella a otro socio. Además, la responsabilidad limitada es un PRESUPUESTO ESENCIAL DE
LA TRANSMISIBILIDAD DE LAS ACCIONES Y PARTICIPACIONES:

o que pueden circular como bienes fungibles desvinculados de la capacidad patrimonial de sus
sucesivos titulares,
o a la vez que facilita la concentración de las facultades de gestión en el órgano de administra-
ción, como es característico de las sociedades de capital.
ð Son SOCIEDADES MERCANTILES cualquiera que sea el objeto al que se dediquen, conforme al criterio
acogido por el legislador de la mercantilidad por razón de la forma:
§ comporta su sometimiento al conjunto de obligaciones y deberes que integran el estatuto jurídico
del empresario
§ impide que puedan existir sociedades civiles con cualquiera de las formas de sociedades de capital.
CLASES DE SOCIEDADES DE CAPITAL:
§ la sociedad anónima (incluida la sociedad anónima europea)
§ la sociedad de responsabilidad limitada (con su variante denominada sociedad nueva empresa)
§ la sociedad comanditaria por acciones.

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2. SOCIEDAD ANÓNIMA, SOCIEDAD DE RESPONSABILIDAD LIMITADA Y SOCIEDAD CO-


MANDITARIA POR ACCIONES: CONCEPTO Y PARTICULARIDADES TIPOLÓGICAS
A. Sociedad anónima
La sociedad anónima se presenta como el modelo de sociedad predispuesto por el ordenamiento para aten-
der las peculiares exigencias organizativas y funcionales de las grandes empresas.
En particular, la sociedad anónima es la forma característica de las sociedades cotizadas o bursátiles, que
agrupan en su seno a miles de accionistas y que por lo general comprenden a las empresas de mayor tamaño
y relevancia.
Aunque de forma incompleta o insuficiente, el propio legislador proporciona la definición de esta sociedad
al decir que «en la sociedad anónima el capital, que estará dividido en acciones, se integrará por las apor-
taciones de todos los socios, quienes no responderán personalmente de las deudas sociales».
Como sociedad de capital, participa de la caracterización común a todas las de esta categoría: sociedad
capitalista, con su capital dividido en partes alícuotas, de responsabilidad limitada y de naturaleza mercantil.
Pero además, posee una peculiaridad tipológica consistente en que esa
§ división del capital en partes alícuotas se materializa en las acciones
§ que son susceptibles de representación «por medio de títulos o por medio de anotaciones en cuenta»,
§ son libremente transmisibles (explica la caracterización de la anónima como una sociedad abierta)
§ tienen la consideración legal de valores mobiliarios o valores negociables, lo que las diferencia de forma
significativa de las participaciones de la sociedad de responsabilidad limitada.
Esto explica la especial aptitud de la sociedad anónima para agrupar cantidades ingentes de recursos de
una multitud de inversores, pues la consideración de:
Las acciones como valores mobiliarios + ausencia de responsabilidad de los so-
cios = participación en la misma del ahorro público y, en concreto, sus posibilidades de financiación a través
de los mercados de valores.

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B. Sociedad de responsabilidad limitada


La Ley establece que «en la sociedad de responsabilidad limitada, el capital, que estará dividido en par-
ticipaciones sociales, se integrará por las aportaciones de todos los socios, quienes no responderán personal-
mente de las deudas sociales»
Es una forma social que igualmente participa de las características comunes a todas las sociedades de capi-
tal. En su configuración legal se advierte una mayor consideración de la figura del socio, que se manifiesta
en la presencia o influencia de algunas reglas o principios característicos de las sociedades personalistas y
que permite situar a la sociedad limitada en una cierta posición intermedia entre éstas y la sociedad anónima,
como prototipo de sociedad capitalista.
Exigencia de que su capital esté dividido en partes alícuotas o participaciones sociales:
NO tienen la condición de valores mobiliarios y «no podrán estar representadas por medio de títulos o
de anotaciones en cuenta, ni denominarse acciones, y en ningún caso tendrán el carácter de valores».
Las participaciones carecen así, a diferencia de las acciones, de la aptitud necesaria para ser objeto de ne-
gociación en los mercados de valores y escasa capacidad para recurrir al ahorro colectivo como medio directo
de financiación.
Un rasgo característico, que se acentúa con la prohibición de que la sociedad emita –o garantice– obliga-
ciones u otros valores negociables agrupados en emisiones.
La regulación de este tipo social ahora incorporada al Texto refundido de la Ley de Sociedades de Ca-
pital descansa o se inspira en tres postulados generales:
1. El carácter mixto o híbrido de la sociedad limitada: se traduce en el propósito de construir un modelo
societario en el que convivan con el equilibrio conveniente elementos característicos de las sociedades
de capital y de las personalistas
2. Sociedad esencialmente cerrada: se manifiesta esencialmente en la necesaria existencia, ya sea por
vía estatutaria ya mediante la aplicación supletoria de las previsiones legales en la materia, de un
régimen restrictivo para la transmisión o circulación de las participaciones sociales
3. Flexibilidad de su régimen jurídico: que contrasta con el mayor grado de imperatividad de la disci-
plina de la sociedad anónima y que se relaciona sin duda con el carácter híbrido, se evidencia en la
configuración preferentemente dispositiva de sus normas reguladoras. Esa flexibilidad implica la
atribución de un particular protagonismo a la autonomía de la voluntad de los socios, a quienes me-
diante el instrumento de la AUTORREGULACIÓN ESTATUTARIA se les proporciona un amplio mar-
gen de ordenación de sus relaciones entre ellos y con la sociedad, para facilitarles la construcción de
la organización social más adecuada a sus necesidades.
Convivencia en nuestro ordenamiento de dos modelos societarios próximos en su configuración, como
son la sociedad anónima y la limitada:

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C. Sociedad comanditaria por acciones


Regulada con anterioridad en el Código de Comercio (arts. 151 y ss.), su régimen jurídico se
halla actualmente integrado en la Ley de Sociedades de Capital, cuyo artículo 3.2 establece que «las socieda-
des comanditarias por acciones se regirán por las normas específicamente aplicables a este tipo social y, en lo
que no esté en ellos previsto, por lo establecido en esta ley para las sociedades anónimas».
El legislador, la considera más bien como una sociedad anónima especial que, con independencia de algu-
na peculiaridad menor (por ej., en materia de denominación: art. 6.3 LSC), solamente se distingue de la anó-
nima ordinaria por el peculiar estatuto jurídico al que quedan sometidos sus administradores.
La Ley de Sociedades de Capital, dice que «en la sociedad comanditaria por acciones, el capital, que es-
tará dividido en acciones, se integrará por las aportaciones de todos los socios, uno de los cuales, al menos,
responderá personalmente de las deudas sociales como socio colectivo».
Ello podría inducir erróneamente al entendimiento de que en estas sociedades existen, como en las coman-
ditarias simples, dos clases de socios, unos comanditarios y otros colectivos, sometidos como tales a un estatu-
to o régimen distinto. Pero en realidad la exigencia legal de que alguno de los socios responda como un socio
colectivo no obedece a su incardinación en la categoría de las sociedades personalistas como una suerte de
comanditaria simple especial, sino que se relaciona directamente con la peculiar configuración del régimen de
administración de la sociedad.
En la sociedad comanditaria por acciones la Ley exige, que la totalidad del capital esté dividido en accio-
nes y, en consecuencia, todos los socios tienen la condición de accionistas.
Pero en el caso de aquellos SOCIOS QUE ACCEDAN AL ÓRGANO DE ADMINISTRACIÓN, y en atención
exclusivamente a su designación como administradores, se les atribuye la condición legal de socios colec-
tivos, lo que se traduce en la asunción de una responsabilidad personal e ilimitada por las deudas sociales.
No se trata, por tanto, de que existan unos socios colectivos con capacidad exclusiva para ejercer la admi-
nistración social, sino de que los administradores, por el simple hecho de desempeñar el cargo y mientras lo
ocupan, quedan sometidos a un régimen de responsabilidad más severo que el resto de los accionistas, los
cuales responden solamente hasta el importe de la aportación realizada o comprometida.
Al mismo tiempo, los administradores de la sociedad comanditaria por acciones disfrutan de unas faculta-
des y poderes mucho más extensos que los de una sociedad anónima (v. art. 294 LSC, que les atribuye un
derecho de veto sobre varias y relevantes decisiones sociales), así como una mayor estabilidad en el cargo.
3. LA SOCIEDAD ANÓNIMA EUROPEA
¥ RÉGIMEN JURÍDICO:
ð Comunitario:
§ promulgó la UE el Reglamento 2157/2001, de 8 de octubre, por el que se aprueba el estatuto de la sociedad anó-
nima europea,
§ completado con la Directiva 2001/86, de 8 de octubre, en lo que se refiere a la implicación de los trabajadores.
ð Y en nuestro ordenamiento
§ el título XIII (art. 455 a 494) de la Ley de Sociedades de Capital
§ La Ley 31/2006, de 18 de octubre (modificada por la Ley 3/2009, de 3 de abril), que transpuso la citada directi-
va.
¥ CARACTERES: La sociedad anónima europea (SE) se concibe legalmente como una genuina sociedad
anónima, con todos los caracteres que la definen a ésta dentro del sistema de las sociedades de capital
(división del capital en acciones, responsabilidad limitada de los accionistas, etc.), pero creada y regida
por el propio Derecho comunitario.
¥ REQUISITOS
ð obligada a registrarse y domiciliarse en un Estado miembro,

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ð El ordenamiento interno se declara de aplicación supletoria en relación con aquellas materias que no
estén reguladas en el Reglamento o –cuando éste lo autorice de modo expreso– en los estatutos de la
sociedad.
ð La sociedad anónima europea sólo puede constituirse por empresas que no limiten su actividad al te-
rritorio de un Estado miembro y que operen en distintos mercados europeos.
4. LA SOCIEDAD NUEVA EMPRESA
En la actualidad, esta disciplina se contiene esencialmente en el título XII (arts. 434 a 454) de la Ley de
Sociedades de Capital.
No se trata en este caso de un nuevo tipo social que haya de sumarse a las formas que «por regla general»
pueden adoptar las sociedades mercantiles. Se trata, simplemente, de una VARIANTE O MODALIDAD SINGU-
LAR DEL TIPO SOCIEDAD DE RESPONSABILIDAD LIMITADA (como «especialidad» la califica el art. 434.1
LSC), caracterizada por la introducción –en ocasiones, con una técnica legislativa de dudoso acierto– de cier-
tas particularidades en su régimen jurídico general:
² Particularidades en materia de constitución de la Sociedad:
§ Exigencias de escritura pública como forma del negocio constitutivo y de la inscripción registral
para la adquisición de la personalidad jurídica correspondiente al tipo social. La Ley de Sociedades de
Capital prevé que los trámites necesarios para el otorgamiento e inscripción pueden «realizarse a
través de técnicas electrónicas, informáticas y telemáticas», mediante un sistema en el que se conf-
ía un singular protagonismo al notario autorizante de la escritura. Especialidad recientemente extendi-
da a todas las sociedades de capital por el Real Decreto-ley 13/2010.
§ Particularidades en cuanto a su régimen constitutivo:
o se exige que los socios sean personas físicas y
o se limita a cinco el número máximo de los fundadores (número que podrá superarse posterior-
mente mediante transmisión de las participaciones) (art. 437);
o se fija un capital máximo no superior a 120.000 euros y un capital mínimo no inferior a 3.000
euros, cuyo desembolso sólo podrá ser realizado mediante aportaciones dinerarias
o se impone un modo específico de formar la denominación social que inicialmente adopte la
sociedad;
o se admite una configuración estatutaria para el objeto social integrada por una o varias activi-
dades legalmente descritas en términos muy genéricos, sin perjuicio de la posibilidad de incluir
en él cualquier otra actividad singular distinta, con la finalidad de facilitar el desarrollo de las
más diversas actividades económicas sin tener que modificar los estatutos.
² Particularidades relativas al funcionamiento de la sociedad
§ se explican por el propósito de flexibilizar y simplificar determinadas reglas previstas para las socie-
dades limitadas o para el conjunto de las sociedades de capital.
§ se amplían y liberalizan las formas de convocatoria de la junta general
§ se prescinde de la exigencia de incluir en los estatutos el plazo de duración del cargo de administra-
dor
§ se suprime la exigencia de llevanza del libro-registro de socios.
§ Y se incluyen también otras muchas especialidades en cuestiones como transmisión de las partici-
paciones, estructura y composición del órgano de administración, modificaciones estatutarias y
disolución de la sociedad, siempre con el fin de servir a los referidos objetivos perseguidos por el le-
gislador.
² Por lo demás, estas particularidades de orden sustantivo se complementan con ciertos beneficios de carác-
ter fiscal durante los primeros años de vida de estas sociedades.

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II. PRINCIPIOS FUNDAMENTALES


1. EL CAPITAL SOCIAL
La ORDENACIÓN JURÍDICA de las sociedades de capital descansa sobre la noción del capital social:
§ han de constituirse con una cifra de capital que, en principio, puede ser fijada libremente por los so-
cios (respetando en todo caso el mínimo exigido por la Ley para las distintas clases de sociedad)
§ ha de recogerse necesariamente en los estatutos de la sociedad.
El CAPITAL SOCIAL:
§ representa la suma de valores nominales de las acciones o participaciones sociales en que está dividido,
§ despliega un importante papel de orden jurídico y organizativo en el funcionamiento de la sociedad.
La PARTICIPACIÓN DE LOS SOCIOS en el capital social:
§ resultará del número de acciones o participaciones sociales poseídas y del valor nominal de éstas,
§ es la medida normalmente empleada, salvo excepciones legalmente permitidas, para la determinación
de sus respectivos derechos en el seno de la sociedad.
El capital desempeña una importante FUNCIÓN DE GARANTÍA DE LOS ACREEDORES SOCIALES, que se
presenta en cierta forma como una contrapartida por la limitación de responsabilidad de los socios; y es que el
legislador procura por medio de una serie de medidas que la cifra del capital cuente en todo momento con una
cobertura patrimonial adecuada, lo que explica que aquélla cumpla una importante FUNCIÓN DE RETENCIÓN
DE BIENES Y ACTIVOS dentro de la sociedad.

El capital social no debe confundirse con el patrimonio.

La Ley obliga a las sociedades de capital a tener un CAPITAL MÍNIMO, cifras que deben mantenerse como
mínimo a lo largo de toda la vida social:
§ no puede ser inferior a 60.000 euros en el caso de la sociedad anónima y la sociedad comanditaria
por acciones
§ ni inferior a 3.000 euros en el caso de la sociedad de responsabilidad limitada.

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La EXIGENCIA de un capital mínimo elevado para la sociedad anónima se presenta como un elemento de
ordenación de los diversos tipos sociales dentro del sistema general del Derecho de sociedades:
» FUNCIÓN: sirve para excluir a las actividades empresariales de menores dimensiones del ámbito jurídi-
co de la sociedad anónima y para reconducirlas hacia otras formas sociales alternativas que el legislador
ha predispuesto para atender a las necesidades específicas de este tipo de empresas, como es el caso en
particular de la sociedad de responsabilidad limitada.
» Pero NO ES FUNCIÓN del capital mínimo, sin embargo, garantizar la constitución de un patrimonio su-
ficiente para el desarrollo del objeto social, pues la Ley no exige en ningún caso que el capital sea ade-
cuado o suficiente en atención al nivel de riesgo de las actividades económicas que la sociedad pretenda
acometer:
o «infracapitalización material»: carecer de fondos suficientes para el desarrollo de su objeto social
o «infracapitalización nominal»: disponer de medios financieros aportados por los socios pero a título
de crédito y no de capital propio.
El establecimiento por la Ley de una cifra de capital mínimo tiene en el caso de la sociedad anónima sim-
plemente el carácter de regla general, pues existen numerosas SOCIEDADES ANÓNIMAS ESPECIALES QUE
QUEDAN SOMETIDAS A LA EXIGENCIA DE CAPITALES MÍNIMOS NOTABLEMENTE SUPERIORES (bancos,
sociedades de seguros, sociedades de capital riesgo, etc.).
En estos casos, y a diferencia del régimen general, cabría decir que la elevación del capital mínimo sí que
pretende garantizar en cierta medida la existencia de una dotación patrimonial mínima o suficiente en
este tipo de sociedades, en atención a las peculiares características de las actividades empresariales que des-
arrollan.
2. LA PERSONALIDAD JURÍDICA
Las sociedades de capital dan nacimiento a una persona jurídica, con capacidad para mantener sus pro-
pias relaciones jurídicas y para operar como sujeto de derecho.
La sociedad se constituye mediante
§ Escritura pública
Antes de la inscripción existe ya una sociedad personificada, al reconocer la Ley la aptitud de la socie-
dad en formación y hasta de la sociedad no inscrita (sociedad devenida irregular) para mantener relacio-
nes externas o con terceros plenamente válidas.
§ Inscripción en el Registro Mercantil, y con esta inscripción «adquirirá la personalidad jurídica que
corresponda al tipo social elegido» (sociedad anónima, de responsabilidad limitada, etc.).
La inscripción determina el nacimiento de una genuina o verdadera sociedad anónima, de responsabili-
dad limitada o comanditaria por acciones, con todos los rasgos y elementos que en cada caso las definen
y, por tanto, con «la personalidad jurídica que corresponda al tipo social elegido».
La personificación jurídica de las sociedades de capital, y la consiguiente imputación a ellas de las re-
laciones jurídicas que se generen con ocasión del desarrollo de las actividades propias de su objeto social,
determina que tengan atribuida en nuestro ordenamiento la consideración legal de empresarios y que
queden sometidas al conjunto de deberes y obligaciones que conforman el estatuto jurídico de éste.
Todas las sociedades de capital, cualquiera que sea el objeto al que se dediquen –industrial, comercial,
cultural, etc.– tienen carácter mercantil, lo que implica que no pueda haber sociedades civiles con forma de
sociedad de capital.
Atributos de la personalidad jurídica
þ Necesidad de la sociedad de capital de OPERAR BAJO SU PROPIO NOMBRE O DENOMINACIÓN.
o Denominación social, que en principio es de libre elección por los socios (en el momento fundacio-
nal o por medio de una modificación posterior)

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o Puede consistir por regla tanto en:


§ una denominación subjetiva o razón social, cuando se forme con uno o varios nombres de socios
actuales o antiguos,
§ una denominación objetiva, cuando consista en un nombre de mera fantasía o alusivo a la activi-
dad económica de la sociedad.
o La Ley de Sociedades de Capital
§ exige que en la denominación figuren necesariamente en cada caso las indicaciones «sociedad
anónima» o su abreviatura «SA», «sociedad de responsabilidad limitada», «sociedad limitada» o
sus abreviaturas «SRL» o «SL», y «sociedad comanditaria por acciones» o su abreviatura «S. Co-
m. por A.»
§ prohíbe la adopción de una denominación idéntica a la de otra preexistente
§ autoriza el establecimiento por vía reglamentaria de ulteriores requisitos para la composición de la
denominación social.
o Al amparo de esta habilitación legal, el régimen de la denominación social se completa con las previ-
siones generales del Reglamento del Registro Mercantil que
§ precisa las circunstancias que implican una identidad entre denominaciones
§ incluye otra serie de reglas generales sobre la posible conformación de éstas (por ej., prohibición
de denominaciones que induzcan a error o confusión sobre la identidad o naturaleza de la socie-
dad o que hagan referencia a una actividad que no esté incluida en el objeto social).
þ Las sociedades de capital tienen una NACIONALIDAD Y UN DOMICILIO, que pueden ser diferentes de los de
sus socios:
o La Ley de Sociedades de Capital dispone que
§ son españolas y se regirán por dicha Ley todas las sociedades de capital que tengan su domicilio
en territorio español, cualquiera que sea el lugar en el que se hubieran constituido;
§ esta regla se completa con la obligación impuesta a las sociedades de capital de fijar su domici-
lio en territorio español cuando tengan en él su principal establecimiento o explotación, con el fin
de que el domicilio coincida con el territorio en que la sociedad desarrolla de forma efectiva su
actividad empresarial (criterio de la sede real).
§ Para el legislador, pues, las sociedades de capital que tengan su principal establecimiento o ex-
plotación en España han de fijar su domicilio en territorio español y constituirse de acuerdo con
la ley nacional, ostentando así la nacionalidad española. Con todo, debe tenerse en cuenta que es-
te esquematismo legal ha de ceder
o En el ámbito comunitario ante el principio de libertad de establecimiento y de libre prestación de
servicios, que obliga a los Estados miembros a reconocer a las sociedades constituidas válidamente
con arreglo a un Derecho extranjero aunque desarrollen su actividad efectiva en territorio propio
o La Ley 3/2009, sobre Modificaciones Estructurales de las Sociedades Mercantiles, regula tanto el
traslado al extranjero de las sociedades mercantiles españolas como el traslado a nuestro territorio del
domicilio de las sociedades extranjeras
o En los criterios que presiden la fijación del domicilio social dentro del territorio español, ha de esta-
blecerse en el lugar en que la sociedad tenga su centro efectivo de administración y dirección o su
principal establecimiento o explotación económica.
þ Las sociedades de capital pueden disponer igualmente de una PÁGINA WEB CORPORATIVA, a los efectos
de difundir determinada información societaria (convocatoria de juntas, ciertas modificaciones estatuta-
rias, etc.). Con carácter general se trata de una simple facultad, salvo en el caso de las sociedades cotiza-
das, que legalmente están obligadas a disponer de una página web con un contenido determinado.

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III. LA SOCIEDAD UNIPERSONAL


1. CONCEPTO, FUNCIÓN ECONÓMICA Y CLASES
Se denomina unipersonal a la sociedad que tiene un solo socio,
§ bien porque desde su mismo origen la titularidad de todo el capital corresponde a una sola persona (sea
el fundador único o un tercero posteriormente adquirente),
§ bien porque teniendo varios socios (desde su constitución o con posterioridad a ella) una sola persona
llega a adquirir la participación de todos y cada uno de ellos en el capital social.
En cuanto a la admisibilidad de las sociedades unipersonales que fue discutida en nuestra jurisprudencia y
en nuestra doctrina, se ha venido a atender indirectamente una vieja aspiración de los empresarios individuales
a poder ejercitar su actividad profesional con responsabilidad limitada frente a sus acreedores, ya que podrán
lograrlo constituyendo por sí solos una sociedad limitada o anónima y también desarrollando su actividad por
medio de una sociedad de esta naturaleza de cuyas participaciones o acciones lleguen a ser los únicos titulares.
Conforme a lo dispuesto en la Ley de Sociedades de Capital, se considera sociedad unipersonal «la consti-
tuida por un único socio, sea persona natural o jurídica», y también «la constituida por dos o más socios
cuando todas las participaciones o las acciones hayan pasado a ser propiedad de un único socio».
El DATO IDENTIFICADOR DE LA UNIPERSONALIDAD de una sociedad de capital es la concentración de la
titularidad de todas sus participaciones o acciones en una sola mano:
§ UNIPERSONALIDAD ORIGINARIA concentración producida en el momento fundacional
§ UNIPERSONALIDAD SOBREVENIDA: durante la vida de la sociedad
Las ÚNICAS PARTICULARIDADES en este punto afectan al supuesto de la sociedad nueva empresa, en la
que no podrán tener la condición de socio único las personas jurídicas ni quienes sean socios de otra
sociedad de esa misma clase. Se puede concluir, pues, que el legislador parece haber acogido un concepto
formal de unipersonalidad, en el sentido de que la simple pluralidad de socios determina el carácter no uni-
personal de la sociedad.
2. PARTICULARIDADES DE RÉGIMEN JURÍDICO
La unipersonalidad es una mera situación de hecho en la que pueden hallarse las sociedades de capital:
» NO determina la existencia de un nuevo o específico tipo de sociedad de capital, sino que simple-
mente comporta ciertas particularidades de régimen jurídico para la sociedad en la que concurra esa si-
tuación, que conviven con su sometimiento a la disciplina general propia del tipo (sociedad anónima o de
responsabilidad limitada) de que se trate.
» NO tiene un régimen legal propio y diferenciado del establecido para las sociedades de capital (funda-
ción, aportaciones, órganos, etc.). Lo que sucede es que esa disciplina general no resultará aplicable en
determinados extremos por razón de la existencia de un solo socio (por ej. limitaciones a la transmisibili-
dad, reuniones de la junta general, etc.) y se verá complementada con algunas previsiones legales especí-
ficamente previstas para esta concreta situación.
Esas particularidades de régimen jurídico, que se contienen actualmente en el capítulo III del título I de
la Ley de Sociedades de Capital, son:
¥ PECULIAR SISTEMA DE PUBLICIDAD, más amplio y puntual que el dispuesto con carácter general para las
sociedades de capital. En este sentido, el artículo 13 de la Ley de Sociedades de Capital, además de reiterar
el requisito general de que la sociedad se constituya en escritura pública que deberá ser inscrita en el Re-
gistro Mercantil (art. 20 LSC), exige:
a. que consten de este mismo modo las situaciones de unipersonalidad sobrevenida, mediante la realización, con
esa misma forma y publicidad, de una declaración de que una sola persona ha devenido propietaria de todas las
participaciones sociales o acciones, exigencia ésta cuyo incumplimiento acarreará para el socio único la sanción
prevista en el artículo 14 (salvo que se trate de sociedades unipersonales de capital público, conforme a lo dis-
puesto en el art. 17;

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b. tanto en el caso de unipersonalidad originaria como en el de unipersonalidad sobrevenida, se exprese en la ins-


cripción registral la identidad del socio único;
c. que se hagan constar en escritura pública inscrita la pérdida de la unipersonalidad o el cambio de socio único;
d. que mientras subsista la situación de unipersonalidad, la sociedad deje constancia de esta situación «en toda su
documentación, correspondencia, notas de pedido y facturas, así como en todos los anuncios que haya de publi-
car por disposición legal o estatutaria» (exigencia no aplicable a las sociedades unipersonales de capital público,
conforme a lo previsto en el art. 17).
¥ Por otra parte, si bien la unipersonalidad no afecta a la subsistencia de la estructura orgánica propia del tipo
social de que se trate, esta situación también comporta alguna particularidad en el FUNCIONAMIENTO DE
LOS ÓRGANOS SOCIALES:

§ En lo que se refiere a la junta general,


» se prevé que «el socio único ejercerá las competencias de la junta general» (art. 15.1 LSC), a través
de las oportunas decisiones que habrán de consignarse en acta (art. 15.2 LSC).
» Y así también, aunque en principio subsistan el ámbito competencial de la junta y todas las reglas
de funcionamiento preordenadas al correcto ejercicio de su competencia (incluidas las que se refie-
ren a la impugnación de los acuerdos sociales) o las relativas a la documentación, certificaciones y
prueba de los acuerdos (ahora decisiones del socio único), la situación de unipersonalidad compor-
ta lógicamente la inaplicación de las reglas que sean incompatibles con esa situación (reglas de
convocatoria, constitución y votación, aprobación del acta, etc.).
§ En cambio, la unipersonalidad no afecta a las exigencias legales relativas a la constancia en la es-
critura de constitución y estatutos sociales del nombramiento de los primeros administradores y
de la estructura del órgano de administración (arts. 22 y 23 LSC), ni en general a las reglas legales
o reglamentarias aplicables al estatuto personal de los administradores o a la competencia, configura-
ción y funcionamiento del referido órgano.
§ La administración social podrá confiarse a un órgano de composición pluripersonal o unipersonal
sometido a las mismas reglas de funcionamiento que el órgano administrativo de una sociedad de ca-
pital con pluralidad de socios.
Finalmente, son merecedoras de consideración aquellas particularidades de régimen que responden a la
lógica preocupación del legislador por el riesgo de los conflictos de interés inherentes al establecimiento de
RELACIONES CONTRACTUALES ENTRE LA SOCIEDAD Y SU SOCIO ÚNICO:

» Como medida protectora del patrimonio social, se prevé que el socio único responderá frente a la
sociedad de las ventajas que directa o indirectamente hubiera obtenido en perjuicio de ésta co-
mo consecuencia de los contratos que hubiera celebrado con ella, durante un plazo de dos años
a contar desde la fecha de su celebración (art. 16.3 LSC, que sin embargo no es de aplicación –
conforme a lo establecido en el art. 17– a las sociedades unipersonales de capital público).
» Con la finalidad cautelar de facilitar la prueba de estas relaciones contractuales, dificultar la manipu-
lación de sus características y favorecer su transparencia en beneficio de los terceros, se exige también
que los correspondientes contratos
o consten por escrito o en la forma documental propia de su naturaleza,
o que sean transcritos a un libro-registro de la sociedad y
o que en la memoria integrante de las cuentas anuales se haga referencia individualizada a ellos
«con indicación de su naturaleza y condiciones».
El incumplimiento de estas exigencias no afectará a la validez de los correspondientes contratos. Pe-
ro, en cambio, ese incumplimiento tendrá relevantes consecuencias en caso de concurso del socio único o de
la sociedad, pues en este caso no serán oponibles a la masa aquellos contratos «que no hayan sido transcritos
al libro-registro y no se hallen referenciados en la memoria anual o lo hayan sido en memoria no depositada
con arreglo a la Ley» (art. 16.2 LSC, que, conforme a lo previsto en el art. 17, tampoco es aplicable a las
sociedades de capital público).

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