Está en la página 1de 15

REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACION


VILLA DE CURA- ARAGUA
MICROBIOLOGIA

ESTUDIANTE

Villa de cura abril 2020

Hablar de virus y bacterias en la actualidad hace saltar todas las alarmas, pero
hay que recordar que en nuestro entorno (y en nuestro propio cuerpo) hay un sinfín de
microorganismos. La gran mayoría no resulta un peligro, es más, alguno, como los
que se encargan de mantener nuestra flora intestinal en buen estado, son beneficiosos
y esenciales para la salud. Ambos son microorganismos que cuentan con capacidades
especiales, ya que son capaces de generarnos diversas enfermedades. Sin embargo, es
bueno recalcar que, estos dos términos no significan lo mismo, llegando incluso a
tener tratamientos completamente diferentes en el caso que tengamos problemas de
salud generado por alguno de ellos.
Las bacterias pertenecen al grupo de los procariontes; esto quiere decir que
carecen de un núcleo celular y de orgánulos como las mitocondrias, los cloroplastos o
el aparato de Golgi, por lo que su material genético (ADN) se encuentra libre en el
citoplasma. A pesar de su sencilla organización celular, presentan una gran diversidad
de formas conocidas como filamentos, cocos, bacilos, vibrios y espirilos. Las
bacterias miden entre 0.5 y 5 μ de longitud; son tan pequeñas que es imposible verlas
a simple vista, excepto cuando se agrupan en colonias.
Estos agentes patógenos capaces de provocar infecciones y enfermedades de
distinta índole son tan antiguos como la vida misma y su origen probablemente se
remontan a las primeras células en la Tierra. Son un grupo de microorganismos muy
diverso, pero aún desconocido. También son evolutiva y ecológicamente muy
importantes, ya que son las entidades biológicas más abundantes del planeta. En el
caso de las bacterias, las podemos encontrar en diversas partes del cuerpo, como por
ejemplo en los Intestinos y los Genitales, que son ocupadas por el cuerpo para
mantener el equilibrio adecuado de esta zona del cuerpo humano. El problema en los
humanos ocurre cuando existe un exceso de bacterias en el cuerpo, pudiendo generar
una situación de riesgo en el caso que esto no reciba un tratamiento adecuado. Existen
ciertos alimentos en los que podemos encontrar bacterias, como es el caso de los
alimentos prebióticos.
Los virus están ampliamente distribuidos en la naturaleza afectando a los
organismos de los reinos animal y vegetal, protistas y hongos. Incapaces de vida
independiente han sido aislados de plantas superiores, algas, hongos, bacterias,
protozoarios, invertebrados, anfibios, reptiles, peces, aves y mamíferos. Debido a su
capacidad de producir enfermedad son causa de epidemias severas en el hombre y/o
en los animales ocasionando graves problemas de salud pública y cuantiosas pérdidas
económicas cuando afectan al ganado o a las plantas que se utilizan como alimentos.
En el caso de la enfermedad que mantiene expectante al mundo, es un virus
bastante peligroso el que pertenece a una cepa del que no se tenía registro previo, por
lo que su propagación y síntomas eran desconocidos para el mundo de la medicina.
En la actualidad una gran cantidad de científicos en todo el mundo se encuentra
trabajando en el desarrollo de algún tratamiento efectivo para detener la propagación
de la enfermedad, que ya se ha extendido por más de 38 países alrededor del mundo.

BIOLOGIA VIRAL
La evolución biológica ha permitido aprovechar por años el perfeccionamiento
de los diferentes individuos y seres vivos con funciones y metabolismos que forman
parte de un orden natural; sin embargo, este conocimiento trae consigo una gran
responsabilidad en el manejo y uso de los mismos bien sea para un simple análisis o
para mejorar la calidad de vida de las personas y no afectar negativamente la salud.
Los virus constituyen una forma de existencia de la materia viva y son los
agentes infecciosos más pequeños que se conocen en la actualidad, transfieren el
ácido nucleico de una célula a otra, se multiplican y causan enfermedades a los
microorganismos, las plantas, los animales y el hombre. Los virus presentan unas
diferencias considerables con los demás microrganismos en términos de su tamaño,
capacidad de atravesar filtros de retención bacteriana, incapacidad de reproducirse en
medios biológicos inertes, como medios de cultivo, requiriendo células vivas para su
propagación; poseen un solo tipo de ácido nucleico rodeado por una cáscara o cápside
formada por numerosas copias de una proteína o de un número limitado de ellas
(Aranda, 1995).
Algunos grupos de virus presentan, por fuera de la cápside, una envoltura
lipídica de origen celular en la que se insertan glicoproteínas. No presentan sistemas
enzimáticos propios, por lo tanto, no son capaces de replicarse por sí solos y
requieren de células animales, vegetales o bacterianas para cumplir su ciclo de
reproducción; esto define su parasitismo celular obligatorio (Arbiza, 2008).
De aquí el hecho de que sus características no alcanzan para diferenciar a los
virus de otros agentes biológicos, dado que existen bacterias cuyo tamaño puede ser
similar al de los virus más grandes y algunas bacterias como Chlamydias y
Rickettsias, son parásitos intracelulares obligatorios. La organización y composición
de las partículas virales ofrecen características que los diferencian de otros
microorganismos. sin embargo la comunidad científica discute si los virus son
microorganismos y, por tanto, si son vivos o no. Debido a que los virus
tienen un estado extracelular, independiente de las células hospederas, algunos
científicos los denominan microorganismos vivos; no obstante, en este estado no
se manifiestan algunas propiedades que caracterizan a los sistemas vivientes.
Sin células hospederas el virus no puede existir: sin embargo, los virus
están presentes actualmente y coexisten con todos los organismos vivos. Los virus
no cumplen con los rasgos esenciales del concepto de vida . Por muchos
autores, se plantea que la vida es una forma especial de la materia, de los
cuerpos que contienen proteínas y ácidos nucleicos, que se caracteriza
por la autorregulación y el intercambio constante con el medioambiente, lo
cual permite el metabolismo y la reproducción. Es una cualidad que presentan
los organismos que están constituidos por una o varias células, que contienen
numerosas sustancias, con diferentes niveles de organización y complejidad, en
un marco estructural definido, capaces de realizar reacciones metabólicas,
mantener interacción con el medioambiente, autorregularse, auto conservarse
y autor replicarse.
De este hecho parten las dos definiciones más importantes de Virus. La
primera propuesta por Lwoff (1957): quien lo considera una entidad estrictamente
celular y potencialmente patogénica con una fase infecciosa. Posee un solo tipo de
ácido nucleico, es incapaz de crecer y reproducirse por fisión binaria y carecen de
enzimas para producir energía. La segunda, pertenece a Luria y Darnell (1967): nos
dice que los virus son entidades cuyo genoma se replica dentro de células vivas
usando su maquinaria de síntesis. Esto determina la formación de elementos
especializados que permiten la transferencia del genoma viral a otras células”.
Los virus evolucionan mediante cambios o mediante la generación de nuevas
secuencias en su ARN (o ADN según sea el caso) algunos de estos evolucionan
rápidamente, y sus mutantes usualmente mejor adaptados superan en número a sus
homólogos que son menos aptos. En este sentido la evolución de los virus es
Darwiniana. La manera en que los virus se reproducen en las células huésped, que
son muy susceptibles a los cambios en su genoma, ayuda a impulsar la evolución de
los virus. Los virus de ARN son demasiado propensos a las mutaciones. En las
células huésped existen mecanismos que corrigen los errores que hay en el ADN
durante la replicación, y estos actúan cuando sucede la división celular. Estos
mecanismos son importantes ya que ayudan a prevenir que las mutaciones letales se
transmitan a la descendencia; estos mecanismos no funcionan para el ARN y
posteriormente cuando el ARN del virus se replica en la célula huésped, los cambios
en el genoma inducen errores, de los cuales algunos pueden ser letales.
Una pequeña partícula puede producir millones de virus de progenie en un solo
proceso de replicación. Muchas de las mutaciones son silenciosas, esto quiere decir
que no muestran cambios visibles en los virus de la progenie, pero algunas otras
mutaciones aumentan la habilidad de adaptarse al medio ambiente. Este tipo de
cambios en las partículas de los virus son aquellas que otorgan la habilidad a no ser
identificadas en el sistema inmunológico o tienen una habilidad para que las eficacias
de los medicamentos antivirales bajen su eficiencia. A través de estos mecanismos los
nuevos virus emergen constantemente, lo cual da como resultado un desafío para
controlar y hacer medicamentos contra las enfermedades que producen estos virus.
Por otro lado el desarrollo del conocimiento sobre la multiplicación de los virus
animales ha sido posible por el uso (en el laboratorio) de muchos sistemas de
aislamiento de virus en los cuales se puede estudiar el proceso de multiplicación viral.

MORFOLOGÍA Y ESTRUCTURA BACTERIANA


De igual manera la clasificación bacteriana puede ser favorecida por la
aplicación de un procedimiento denominado tinción Gram que utiliza como
colorantes principales a la violeta de genciana y a la safranina, para dotar de color a
las bacterias. Por medio de esta técnica se realiza la división laboratorial de las
bacterias en dos grandes grupos de acuerdo a la capacidad de tinción que presentan, y
se encuentran: las bacterias Gram positivas, que poseen múltiples capas de
peptidoglucano que se encuentra formando su pared celular permitiendo de esta
manera que al finalizar el procedimiento de tinción se tiñan de color violeta y las
Gram negativas, que solo presentan una fina capa de peptidoglucano tiñéndose de un
color rosado.
Es importante recordar que los virus no cumplen los postulados de la
teoría celular, la cual plantea que todos los organismos están constituidos por
una o varias células, y que esta es la unidad de estructura y función de los
organismos vivos. Además, no cumplen el dogma central de la genética o sea la
transferencia unidireccional de información desde el ácido nucleico a la proteína; ni
con los rasgos esenciales del concepto de vida, pues esta es una forma especial de la
materia, que se caracteriza por la autorregulación, el intercambio con el
medioambiente, el metabolismo y la reproducción.
Por eso, son considerados agregados moleculares, que contienen un solo
tipo de ácido nucleico, están recubiertos por proteína y son capaces de alternar en
dos estados: extracelular o inactivo e intracelular o activo.

FISIOLOGÍA Y METABOLISMO BACTERIANO.


Todos los organismos son estructuras altamente organizadas que muestran
alguna forma de metabolismo, es decir, las células toman sustancias del
medioambiente y las transforman, conservan parte de la energía de dichas
sustancias, de modo tal que las células la utilizan y, luego, eliminan los productos
de desecho. Los organismos poseen reproducción, es decir, son capaces de
dirigir una serie de reacciones bioquímicas que conducen a su propia síntesis.
Como resultado de los procesos metabólicos, una célula crece, se divide y
forma nuevas células. Muchas células experimentan diferenciación, un proceso
por el que se forman nuevas sustancias o estructuras; algunas veces este proceso
es parte de un ciclo de vida, en el que se forman estructuras especializadas en la
reproducción, la dispersión y la supervivencia. No es una propiedad de todos los
microorganismos. Las células responden a señales químicas en su medio
ambiente; por tanto, pueden comunicarse y percibir los estímulos de ese
entorno, por medio de sustancias que se difunden en las células vecinas. Todos
estos aspectos dependen en gran medida de su estructura.
En el caso de las bacterias su estructura presenta componentes externos que son
denominados permanentes o constantes y son la membrana citoplasmática, pared
celular y el citoplasma con todos sus componentes. A partir de ello y de acuerdo a sus
características a las bacterias se las clasifica en grupos en relación a la presencia de
peptidoglucano en la pared celular y los aparatos externos que lo conforman.

GENÉTICA BACTERIANA
El estudio de la genética bacteriana, atendiendo a los dos aspectos anteriores,
permite entender mejor las funciones esenciales de su material genético y las
características que rigen su comportamiento, su capacidad de adaptación al medio
ambiente, la expresión de mecanismos de virulencia que les permite colonizar,
invadir, y dañar células eucariotas, y como consecuencia, el desarrollo de un gran
espectro de enfermedades clínicas.
El material genético bacteriano está formado por ADN, una molécula
compuesta por unidas repetitivas de nucleótidos. Este ADN conforma el genoma
bacteriano, pero también posee elementos extra cromosómicos como plásmidos,
transposones e integrones. Las dos funciones del material genético son replicación
(duplicar su material genético para posterior herencia a su progenie) y expresión
(determina las características observables, el fenotipo). Poseen ARN de transferencia
y ribosomal también. El tamaño del genoma bacteriano es variable de una bacteria a
otra. La mayoría de las bacterias tienen un solo cromosoma circular con ADN de
doble cadena.
Aunque hay bacterias con ADN lineal (Borrelia, Streptomices) y bacterias con
ADN lineal y circular (Agrobacterium). El cromosoma es cientos de veces más largo
que el diámetro de la célula, aun así se acomoda al citoplasma gracias al "supe
enrollamiento" que sufre. Hay excepciones, como el micoplasma, cuyo cromosoma
es una cuarta parte del de otras bacterias. Las bacterias son haploides, sólo poseen
una copia de su cromosoma.

MÉTODOS DE ESTUDIO
Cada día se descubre un número sorprendente de agentes infecciosos nuevos,
hecho que se explica por diversos motivos: mayor resistencia, genes que aumentan su
virulencia, animales transmisores. Es aquí donde la genética bacteriana, atendiendo a
los aspectos anteriores, permite entender mejor las funciones esenciales de su
material genético y las características que rigen su comportamiento, su capacidad de
adaptación al medio ambiente, la expresión de mecanismos de virulencia que les
permite colonizar, invadir, y dañar células eucariotas, y como consecuencia, el
desarrollo de un gran espectro de enfermedades clínicas a través de métodos para la
identificación de los microorganismos en los tejidos y fluidos corporales más
efectivos:  
Cultivo. Los cultivos de bacterias y hongos siguen siendo esenciales en el
estudio diagnóstico, junto con métodos adicionales, pero el cultivo de virus se ha
sustituido en gran parte por métodos alternativos.
Histología. Algunos agentes infecciosos se pueden ver en cortes teñidos con
hematoxilina-eosina (H-E) (p. ej., cuerpos de inclusión formados por el CMV y virus
del herpes simple [VHS], cúmulos bacterianos, que normalmente se tiñen de
azul,  Cándida  y  Mucor  entre los hongos, la mayoría de los protozoos y todos los
helmintos). Sin embargo, muchos agentes infecciosos se ven mejor con tinciones
especiales que identifican los microorganismos a partir de las características
particulares de su pared celular o su cápsula –tinciones de Gram, acidorresistentes,
plata, mucicarmín y Giemsa– o después del marcado con anticuerpos específicos
(tabla). Los microorganismos se ven mejor en el borde de avance de la lesión que en
el centro de la misma, en particular si hay necrosis.
Serología. Las infecciones agudas se pueden diagnosticar mediante serología,
ya que detecta anticuerpos específicos de los patógenos en el suero. La presencia del
anticuerpo específico inmunoglobulina M (IgM) poco después del inicio de los
síntomas a menudo es diagnóstica. Otra alternativa es medir las concentraciones de
anticuerpos específicos en las fases iniciales («momento agudo») y de nuevo a las 4-6
semanas («convalecencia») después de la infección. Un aumento de la concentración
de cuatro veces su valor normal se suele considerar diagnóstico. Los métodos de
valoración de anticuerpos séricos son muy útiles para el diagnóstico de la hepatitis
vírica.
Pruebas de diagnóstico molecular. Las técnicas de amplificación de ácidos
nucleicos, como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) y la amplificación
mediada por transcripción, se utilizan para el diagnóstico de la gonorrea, la infección
por clamidias, la tuberculosis y la encefalitis herpética. Los métodos moleculares son
mucho más sensibles que el estudio convencional de algunos patógenos. El estudio de
la encefalitis por el VHS mediante PCR del líquido cefalorraquídeo (LCR) tiene una
sensibilidad aproximada del 80%, mientras que la del cultivo vírico del LCR es
inferior al 10%. De igual modo, las pruebas de ácido nucleicos
para  Chlamydia  genital detectan entre un 10 y un 30% más de casos que el cultivo
convencional de  Chlamydia
Proteómica. La espectrometría de masas permite identificar los
microorganismos en función de su contenido proteico y se ha introducido en los
laboratorios de análisis clínicos rutinarios. Aporta la ventaja de permitir una
identificación rápida de las especies bacterianas, pero no sirve para estudiar la
sensibilidad antibiótica, para la cual se sigue necesitando cultivo.

MECANISMOS DEFENSIVOS DEL HUESPED CONTRA VIRUS Y


BACTERIAS
El contagio por virus o bacterias es bastante semejante, puede uno infectarse
por medio del aire, por ejemplo, cuando una persona estornuda o tose puede
infectarnos con tuberculosis que es una bacteria o la gripe que es un virus.Se puede
uno contagiar por medio del contacto directo con otra persona.Por medio de las
secreciones, sobre todo en las enfermedades de transmisión sexual. Ingestión de
alimentos en mal estado o contaminados.Transfusiones o inoculaciones por medio de
jeringas, sobre todo de SIDA.Se puede contagiar uno por seres vivos que transportan
el microorganismo, estos se llaman vectores. Los mosquitos son vectores de virus
como la fiebre amarilla.
Después de la infección, el huésped produce una variedad de anticuerpos
(complejos glucoproteicos conocidos como inmunoglobulinas) que se unen a blancos
antigénicos específicos en los microorganismos. Los anticuerpos pueden ayudar a
erradicar al microorganismo que causa la infección, ya que atraen a los leucocitos del
huésped y activan el sistema del complemento.
El sistema del complemento destruye las paredes celulares de los
microorganismos infecciosos, por lo general a través de la vía clásica. El
complemento también puede activarse sobre la superficie de algunos
microorganismos mediante la vía alternativa. Los anticuerpos también pueden
promover el depósito de sustancias conocidas como opsoninas (p. ej., la proteína del
complemento C3b) sobre la superficie de los microorganismos, lo que ayuda a
promover su fagocitosis. La opsonización es importante para erradicar
microorganismos encapsulados, como neumococos y meningococos.
Una respuesta inmune efectiva del huésped frente a organismos extraños
requiere de la acción coordinada y conjunta del sistema inmune innato y
adaptativo. Durante muchos años se estudió ambas formas de inmunidad como
entidades separadas, las cuales actuaban en forma secuencial. Sin embargo, hoy se
sabe que ambos mecanismos son dependientes de un único sistema integrado. La
respuesta inmune innata brinda la primer línea de defensa contra los microorganismos
invasores pero además provee el contexto biológico y las señales que instruirán al
sistema inmune adaptativo para montar su respuesta. Así, los eventos ocurridos en el
contexto de la inmunidad innata, determinan el perfil del tipo de respuesta adaptativa
que se desarrollará contra el agente patógeno. Asimismo la respuesta inmune
adaptativa recurre a mecanismos efectores y mediad
Para muchos patógenos, la constitución genética del huésped influye en su
susceptibilidad y en la morbimortalidad resultante. Por ejemplo, los pacientes que
tienen deficiencias de los componentes terminales del complemento (C5 a C8, tal vez
C9) tal vez tienen una mayor susceptibilidad a las infecciones causadas por especies
de Neisseria.

RESPUESTA DEL HUESPED. FLORA BACTERIANA NORMAL


La flora humana normal es el conjunto de gérmenes que conviven con el
huésped en estado normal, sin causarle enfermedad. Su composición es característica
para la especie humana, tanto en los gérmenes que la componen como en su número y
distribución en el organismo. El desarrollo de una flora normal en los seres vivos es
de gran importancia para la sobrevivencia, ya que estos organismos desempeñan un
papel importante en la prevención de enfermedades (Reid y col., 2004). Gran parte de
la investigación acerca del papel de la
La flora normal en la resistencia a la infección tiene relación con estudios de su
habilidad para limitar el crecimiento de microorganismos patógenos, ya sea por la
producción de moléculas o simplemente por obstaculizar el crecimiento de los
patógenos potenciales (microorganismos oportunistas) que intentan colonizar
(Mackowiak, 1982; Hentges, 1983). El mecanismo que controla la colonización por
microorganismos patógenos y patógenos potenciales es ejercido por las bacterias
nativas. Este mecanismo, vital para individuos inmunocomprometidos, es llamado
resistencia a la colonización o interferencia microbiana (Van der Waij, 1989;
Tannock, 1990).

La flora humana normal desde diversos puntos de vistarepresenta un


importante mecanismo de defensa del huésped. Contribuye al desarrollo de la
respuesta inmunológica, como ha sido demostrado en modelos animales que
nacen y son criados en condiciones de esterilidad (individuos axénicos).
Estos animales presentan un pobre desarrollo de los diversos componentes de
su sistema inmunitario. La flora además ayuda a evitar la colonización de la piel o las
mucosas por bacterias que pueden ser patógenas. Los gérmenes para iniciar la
infección deben, en general, comenzar por colonizar los epitelios. Allí
seguramente compiten con los integrantes de la flora por factores tales como
receptores celulares y nutrientes.
La Piel Por lo general, la piel impide la entrada de los microorganismos a
menos que exista en ella alguna alteración física (p. ej., por vectores artrópodos,
lesiones, catéteres intravenosos, una incisión quirúrgica). Las excepciones son las
siguientes:
Virus del papiloma humano, que pueden invadir la piel sana y causar verrugas.
Algunas parásitos (p. ej., Schistosoma mansoni, Strongyloides stercoralis)
Mucosas muchas mucosas están cubiertas por secreciones que tienen
propiedades antimicrobianas (p. ej., el moco cervical, el líquido prostático y las
lágrimas, que contienen lisozimas, las cuales degradan las uniones de ácido murámico
de la pared celular bacteriana, especialmente en microorganismos grampositivos) Las
Las secreciones locales también contienen inmunoglobulinas, principalmente
IgG e IgA secretora, que evitan que los microorganismos se adhieran a las células
huésped, y proteínas que se unen al hierro, esencial para muchos microorganismos.
Vías aéreas el tracto respiratorio tiene filtros en su porción superior. Si los
microorganismos invasores llegan al árbol traqueo bronquial, el epitelio mucociliar
los transporta y los aleja del pulmón. La tos también ayuda a eliminar los
microorganismos. Si éstos llegan a los alvéolos, los macrófagos alveolares y los
histiocitos tisulares los engullen. Sin embargo, estas defensas pueden ser superadas
por un número elevado de microorganismos o por una alteración debida a
contaminantes atmosféricos (p. ej., el humo del cigarrillo), la interferencia con los
mecanismos de protección (p. ej., la intubación endotraqueal o la traqueostomía) o
por defectos congénitos (p. ej., fibrosis quística).
Tracto Gastrointestinal las barreras del tubo digestivo incluyen el pH ácido del
estómago y la actividad antibacteriana de las enzimas pancreáticas, la bilis y las
secreciones intestinales.
El peristaltismo y la pérdida normal de las células epiteliales eliminan los
microorganismos. Si el peristaltismo se hace más lento (p. ej., debido al efecto de
fármacos como la belladona o los alcaloides del opio), esta eliminación se ve
demorada y prolonga algunas infecciones, como la shigellosis sintomática. El
compromiso de las defensas gastrointestinales puede predisponer a los pacientes a
determinadas infecciones (p. ej., la aclorhidria predispone a la salmonellosis).
La flora intestinal normal puede inhibir a los patógenos; la alteración de esta
flora con antibióticos puede permitir su proliferación excesiva (p. ej., Salmonella
typhimurium), el sobre crecimiento y la formación de toxinas de Clostridium difficile
o la sobreinfección por gérmenes que normalmente son comensales (p. ej., Candida
albicans).
REFERENCIAS

Torres. M. (2012).Relación Huésped Parasito: Flora Humana Normal .Disponible en:


Http://Www.Higiene.Edu.Uy/Cefa/Libro2002/Cap%2013.Pdf.

Bush P. (2018). Mecanismos de defensa del huésped frente a la infección Por


Disponible en: https://www.merckmanuals.com/es-us/professional/enfermedades-
infecciosas/biolog%C3%ADa-de-las-nfermedades-infecciosas/mecanismos-de-
defensa-del-hu%C3%A9sped-frente-a-la-infecci%C3%B3n

Genética Bacteriana Disponible en: http://microral.wikispaces.com/3.+Gen


%C3%A9tica+bacteriana.

Virus y Bacterias". Autor: Julia Máxima Uriarte. Para: Caracteristicas.co. Última


edición: 1 de octubre de 2019. Disponible en: https://www.caracteristicas.co/virus-y-
bacterias/. Consultado: 17 de abril de 2020.

https://www.higiene.edu.uy/cefa/2008/biologia%20viral.pdf