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TIC y Covids

Esta vez no ha sido un atentado de un grupo terrorista serbio contra el príncipe del imperio
austrohúngaro, ni la invasión de Polonia por parte del ejército alemán de Hitler… Esta vez ha
sido un brote pandémico de un virus ultrapeligroso que desde China ha impregnado el planeta.
No contamos con las tropas de McArthur ni de Patton, pero sí de una legión de empresas
tecnológicas que ayudan en la investigación de la vacuna, la fabricación de material sanitario,
la analítica para conocer cómo evoluciona el virus… Empresas que garantizan la conectividad y
el trabajo desde de forma casa gratuita, que luchan contra el ransomware más despiadado o
que ponen las bases para tratar de poner coto a la propagación del coronavirus.

Enero de 2020. En la localidad china de Wuhan se desata una epidemia de un virus letal que ya
había dado signos de su presencia en el último trimestre de 2019. China enferma y el mundo
observa estupefacto cómo evoluciona una enfermedad que dos meses después se instaló con
fuerza en Italia y, luego, en España con una capacidad de contagio feroz. De pronto, el planeta
tuvo que atrincherarse en sus hogares para tratar de cortar las cadenas de transmisión. Pero
amén de los graves problemas de salud que acarrea, cómo es posible luchar contra ese
enemigo invisible que actúa en muchos casos sin dejar notar su presencia, al más puro estilo
de los virus informáticos.

Además de los esfuerzos ímprobos del personal sanitario, científicos y los diferentes colectivos
que hacen posible que el mundo siga viviendo, la tecnología se ha convertido en el gran aliado
para combatir el Covid-19.

En sus mayores momentos de apuro, el Gobierno chino pidió ayuda a sus grandes referentes
TI, como Alibaba y Tencent, que crearon algoritmos a través de sus aplicaciones para etiquetar
a sus millones de usuarios en diferentes colores (verde, amarillo o rojo), en función de su
probabilidad de contagio. Hay que tener en cuenta que solo Alipay cuenta con 900 millones de
clientes, en una población estimada de 1.500 millones. Su aplicación DingTalk de ámbito
profesional sirvió para que Alibaba enviara a los ciudadanos los códigos pertinentes que
marcaban el régimen de cuarentena. Los expertos han valorado positivamente las medidas
similares adoptadas por el Gobierno Surcoreano que tuvo en la geolocalización por móvil como
una medida esencial.

Guerra informativa

Ya en la fase global de pandemia, el Gobierno de EEUU solicitó formalmente a Google,


Microsoft y Apple que echaran una mano a los investigadores para tratar de agilizar la
respuesta médica contra el coronavirus con el uso la inteligencia artificial. La Casablanca pidió
el desarrollo de herramientas tecnológicas que permitieran lanzar iniciativas de teletrabajo,
teleformación o teleasistencia sanitaria. En toda guerra, la intoxicación informativa es otro de
los males a combatir. Y siempre hay quien le interesa sacar ganancias del río revuelto, como es
el caso de Rusia de Vladimir Putin a quien la Unión Europea acusó de difundir fake news.
Infundios destinados a “sembrar el pánico entre los ciudadanos comunitarios y la desconfianza
en las autoridades públicas”. Y es que el Kremlin dejó caer que se trataba de una biológica
estadounidense contra China y culpaba a los Gobiernos europeos de exagerar la amenaza de
esta enfermedad. Por su parte, el ejecutivo de Trump trata de combatir este frente con la
colaboración de Twitter, Facebook y Google, a quienes les ha instado a que combatan la
desinformación. Un dato ilustrativo, el Departamento de Estado americano habría detectado
dos millones de tuits en solo mes apoyando teorías conspirativas, como informó ‘The
Washington Post’.