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76 MUJERES EN UNA BANDA MARCIAL: HISTORIA

DE UN SONIDO PODEROSO

76 niñas y jovencitas del colegio La Merced integran la agrupación marcial con más
brillo del Distrito. Ellas también hacen parte del primer Festival de Bandas de Marcha de
la Jornada Completa de Bogotá, que se realizará este jueves 5 de noviembre en el
parque Simón Bolívar.

Como toda banda de marcha, la del colegio La Merced de la localidad de Puente Aranda
estremece con su sonido. Es poderoso, brillante, imponente. Pero hay algo más en esta
agrupación de niñas que la hace especial: y no es otra cosa que su puesta en escena.

Un show cargado de colores, vistosidad, movimiento y baile que finaliza con un


contundente grito de ‘batalla’ como testimonio de su proceso musical, artístico y social:
‘¡querer es poder!’. Un sentimiento, una idea, una filosofía que hace de esta banda marcial
un espectáculo sorprendente.
Son 76 niñas y jóvenes de todas las edades en escena que, uniformadas por el
característico ‘mercedario’ marino, descrestan a los auditorios por la calidad de su
sonido y el acento elegante de sus solos, otro de sus sellos característicos.

La banda de la Merced es una de las más grandes de la ciudad, un referente en la


escena musical estudiantil de Bogotá. Con más de dos décadas de trabajo encima, esta
agrupación conformada en su totalidad por niñas y mujeres de la institución, tiene el
orgullo de decir que a lo largo de su proceso artístico y musical ha roto esquemas y han
potenciado talento gracias a la innovación y a la creatividad.

Por eso, son una de las 27 bandas marciales de 27 colegios públicos de Bogotá que
tomarán parte en el primer gran ‘Festival de Bandas de Marcha’, que se llevará a cabo
mañana jueves 5 de noviembre a partir de las 10 de la mañana en el parque
metropolitano Simón Bolívar.

Las integrantes de la banda de este colegio femenino de la localidad de Puente Aranda


harán parte de la ‘Megabanda’, un impresionante esfuerzo de la educación pública de
Bogotá para juntar a 1.200 estudiantes en una sola gran agrupación y en un mismo
escenario, un experimento único en su tipo que busca exaltar el talento musical de los
estudiantes capitalinos.

“Con el Festival de Bandas que vamos a realizar por primera vez, nos proponemos
mostrarle a la ciudadanía todo el talento y el trabajo que se lleva a cabo en los colegios
de la ciudad. La ‘Megabanda’, única en su tipo en Colombia, nos servirá para demostrar
que todos estos procesos no se pueden acabar”, comenta el profesor Gustavo Rosas,
director de la banda del colegio La Merced desde hace 22 años y coordinador del centro
de interés Banda de marcha de la Jornada Completa de Bogotá, que ya está
implementado en 80 colegios del Distrito.

A diferencia de otras agrupaciones musicales, las bandas de marcha se caracterizan


porque además del componente rítmico y musical, brindan un espectáculo con mucho
movimiento y vistosidad. La teatralidad en el escenario, la coordinación y el gran
despliegue visual que se hace durante el show (que va desde los coloridos uniformes
hasta el brillo metálico de los instrumentos), hacen de bandas de marcha como la del
colegio La Merced un espectáculo único.

“Son el patito feo de la música, por eso con esta iniciativa del Festival y de la
‘Megabanda’ buscamos que los procesos de bandas de marcha que se adelantan en los
colegios del Distrito tengan una formación académica y musical muy definida y
rigurosa, porque el trabajo de la banda de marcha va mucho más allá de lo musical, es
una herramienta pedagógica para inculcar valores cívicos y de convivencia, por eso
todos estos procesos deben potenciarse y mantenerse”, dice el profe Rosas.

Renovando tradiciones, rompiendo esquemas


En la antigüedad, la llegada de los ejércitos conquistadores era precedida por el ruidoso
desfile de su banda de guerra, que con el rugir de sus tambores y el peso de su marcha
coordinada, intimidaban a los oponentes y anunciaban a viva voz el poderío del pelotón.

Con el paso del tiempo, la tradición de las bandas marciales trascendió del ámbito
castrense y se instaló en grupos estudiantiles de colegios y universidades, que
empezaron a utilizarla como una manera de destacar su institucionalidad y el talento de
sus integrantes por medio de la música, el movimiento y la potencia de su sonido.

Ese sentido de grupo, esa disciplina de escuadra que permite a un grupo grande de
personas coordinar esfuerzos para alcanzar un mismo fin, son las características que
pedagogos y licenciados, como el profe Gustavo, destacan de la actividad de las bandas
de marcha estudiantiles.

“Aparte de la disciplina inherente al estudio de la música y a la interpretación de un


instrumento, la banda le ha inculcado a las niñas valores como el trabajo en equipo, el
respeto por uno mismo y por el otro, sentido de pertenencia hacia la institución y hacia
la rica tradición musical colombiana, les ha enseñado a compartir, les ha dejado amigas
y grandes lecciones de vida. Esto es una experiencia única que le aporta muchísimo a las
niñas”, destaca el docente.

Durante 22 años, la banda marcial del colegio La Merced se ha dedicado a romper


estereotipos y a cruzar barreras. Gracias a la disciplina y al compromiso de cientos de
niñas y jóvenes que han pasado por la agrupación, a su talento y a sus ganas de
innovar, esta banda se ha destacado en un ámbito prominentemente masculino.

“El hecho de que la trompeta sea un instrumento que casi siempre tocan los hombres,
me motivó mucho para aprender a dominarla. La trompeta es un instrumento brillante
con un sonido que resalta mucho en cualquier ensamble. En este instrumento encontré
mi pasión en la vida. Me gustaría estudiar música y convertirme en una trompetista
profesional como Maite Hontelé, una holandesa que se ha sabido ganar su espacio a
punta de talento en un mundo tan machista como el de la salsa”, dice Karol Cortés, quien
además de asistir con rigurosidad a los ensayos, practica dos horas diarias en su casa.

A otras estudiantes como a Wendy Rodríguez, de noveno, pertenecer a la banda les ha


ayudado a mejorar sus habilidades comunicativas y su forma de relacionarse con sus
compañeros y maestros. “La banda me ha ayudado a expresarme más y mejor, me ha
enseñado a buscar aprender cosas nuevas y a relacionarme mejor con mis compañeras
en la banda que son mis amigas, igual que el profe Gustavo, que más que el director de la
banda es nuestro amigo”, comenta Wendy, quien interpreta el saxofón tenor.

Haciendo historia con el ‘Festival de Bandas de Marcha’


“Estamos haciendo historia en Bogotá. Una banda estudiantil con más de 1.200
músicos en escena es algo que nunca antes se había visto. Esto es algo grande”, dice
Karol, quien no oculta el nerviosismo y la ansiedad que le corre por el cuerpo a pocas
horas del Festival y de la presentación de la ‘Megabanda’.

Aunque no es la primera vez que las chicas de La Merced pisan ante un escenario tan
grande, ya que se han presentado con éxito en los Foros Locales de Puente Aranda y los
Foros Distritales de Educación durante varios años, en Colegio al Festival y el Festival
Artístico Escolar, el Festival de Bandas 2015 es especial.

“Más que nervios, tengo ansiedad de que ya llega el momento de la presentación. Esa
ansiedad se siente chévere porque te motiva y te impulsa, pero hay que dejarla de lado al
subir a la tarima. Ahí solo hay que tocar concentrados y sin pensar mucho porque para
eso hemos ensayado mil veces”, afirma Valentina García, una estudiante de séptimo que
se ‘enamoró’ del sonido de la lira.

Son 27 bandas de marcha de 27 colegios, 1.200 estudiantes que se tomarán el escenario


principal del parque Simón Bolívar, para demostrar el talento arrollador y las cosas
maravillosas e impresionantes, dignas de récord, que todos los días se hacen en los
colegios públicos de Bogotá.

Esta es la Jornada Completa de Bogotá: una política de transforma vidas y realidades.