Está en la página 1de 5

¿Qué es la democracia?

Alain Touraine

Resumen de capítulos:

¿Acaso la democracia es el sueño utópico que nosotros hemos idealizado o simplemente una confusión de
conceptos contradictorios? Esta es la pregunta fundamental que el libro intenta responder.

En el primer capítulo, el autor nos hace percatarnos de las continuas decepciones democráticas del sigo XX, por
ejemplo: la caída de la Unión De Repúblicas Soviética Socialista (URSS) que, aunque en sus inicios comenzó como
un levantamiento meramente popular, en menos de 50 años se deformó al autoritarismo hegemónico. Asimismo,
naciones como los Estados Unidos de América realmente ven la democracia como un mercado político, que
favorece a las personas privilegiadas, en el peor de los casos, se vieron deformado como un nacionalismo
identitario.

Touraine nos explica que para que estos sucesos no ocurran, la democracia debe de contar con ciertas
características específicas. Primeramente, se debe de poseer una libre selección haciendo excepción a toda
interrupción o manipulación de poderes externos, de igual manera tampoco es democracia si solamente tienes
dos lados de los cuales puedas afiliarte, ya que esto únicamente desemboca a que todos los electores se sientan
con un vacío de representación, es decir, que haya disociación. Cabe recalcar que una democracia es más fuerte
cuando la mayoría de los ciudadanos tiene una participación real. El mismo autor indica que para que una
democracia realmente sea una, se debe tener un gran énfasis en la garantía de los derechos del hombre, al igual
que la potencialización de las libertades personales y hace un llamado a lo que se le da el nombre de la
democracia de liberación.

Touraine exalta la idea del sujeto, el cual hace referencia a un individuo que se caracteriza por su oposición a la
dominación del poder, y enaltece por sobre todas las cosas su propia libertad, personalidad y capacidad de
transformar del ambiente que lo rodea. Por lo tanto, una de las características que mas sobresalen de la
democracia es que la misma, reconoce y tolera la diversidad a toda costa, es decir, como se ve reflejado en la
nación canadiense. De forma similar, se le hace moción al conocido como “llamamiento” otorgándole una parte
fundamental para los estados autoritarios y atribuirse una legitimidad comunitaria que ya no sea tan progresista,
como era en los regímenes comunistas. Una sociedad democrática perfecta debería hacer una buena
combinación entre la libertad de los individuos y el respeto a las diferencias entre grupos, lo que hace nacer una
figura democrática, ya que estas, deberían siempre rechazar toda obsesión a la identidad cerrada, cuya actitud se
refleja normalmente en los países nórdicos. Aunque, el poder suele estar en la mayoría de los ciudadanos, nunca
debe de faltar el derecho e involucramiento de las minorías, pero claramente esto es mas fácil para los países
desarrollados que para los emergentes, definidamente esto no significa que los países subdesarrollados no
puedan llegar a lograrlo y tampoco que los desarrollados no puedan retroceder, tal como lo vimos pasar en las
exrepúblicas de Yugoslavia con el genocidio étnico por parte de Serbia. La única diferencia es que mientras las
naciones “subdesarrolladas” están en peligro de nunca iniciar un proceso de racionalización, las “desarrolladas”
pierden el acceso a las libertades, por consiguiente, no puede realmente existir la democracia si solamente es el
privilegio de algunos, ya que como la historia nos revela, los países dominantes tienden a adoptar una actitud
imperialista, mientras los suprimidos en un llamado a la democracia, desarrollan una fuerte identidad étnica,
nacional o religiosa con respecto al servicio de la dictadura o de los despotismos modernizadores.

Entre tanto, se debe saber toda la limitación que existe, relacionada con lo político. La democracia realmente no
esta al servicio de la sociedad y mucho menos de los individuos, sino de lo seres humanos como sujetos, es decir
creadores de sí mismos, de su vida tanto colectiva, como individual. A su vez, se debe mencionar que la
organización social penetra al yo tan completamente que la búsqueda de la conciencia de sí y la experiencia
puramente personal de la libertad no son mas que ilusiones.

Touraine hace una distinción entre los dos aspectos de la modernidad política, primero, el conocido estado de
derecho que limita el poder arbitrario del Estado y conduce a formas de separación del orden político y por el
otro lado esta la idea de soberanía popular que prepara la subordinación de la vida política. Igualmente, si la
democracia es mostrada carente en presión social y moral se transforma en una vil oligarquía. El estado
democrático, requiere por ende, reconocer a su población mas desfavorecida y reconocer sus derechos y
libertades. La democracia en pocas palabras es inseparable de una teoría y una practica del derecho.

El autor hace énfasis en que la democracia no es la sustitución de un soberano, por otro en forma del pueblo, si
no que es la inclusión de la mayoría de personas en las decisiones públicas.

Hay tres tipos de democracia; el primero da especial importancia el la limitación del estado, el segundo se lo da a
la ciudadanía, constitución o las ideas morales y finalmente el tercero, que se lo otorga a la representatividad
social. En cuanto a la separación de poderes Touraine opina que es excesivo hacer de esto un elemento crucial de
la democracia pues implica confundir la organización gubernamental con la limitación de poder.

También es imperativo hacer la importante distinción entre Estado, sociedad civil y la sociedad política, producto
de estos dos últimos conceptos y la importancia de identificar esta ya que su separación de las dos anteriores no
se percibe en la mayoría de países occidentales con mucha facilidad.

2
En cuanto a la idea del liberalismo Touraine piensa que aunque es un ideal esencial para la democracia, el
liberalismo no es necesariamente democrático como normalmente se puede llegar a pensar, pues el liberalismo
solo se concentra en la limitación del poder y no de donde provenga este.

La representatividad requerida en la democracia, por otro lado, solamente es adquirida cuando exista una fuerte
agregación de diversos grupos dentro de una misma sociedad, además de la capacidad de una organización
autónoma en todos los niveles de vida social.

La corrupción es otro punto importante dentro del razonamiento de Touraine ya que según él, la peor forma de
democracia solo puede venir de permitir a los partidos políticos acumular recursos a tal grado que los haga
completamente independientes de la contribución voluntaria de los miembros. Por ende existe una necesidad de
volver a las instituciones libres, que forman la base de la representatividad. Esto nos lleva a uno de los puntos
más importantes dentro de esta obra, el hecho de que la democracia no tiene siquiera oportunidades de existir
con una ciudadanía apática que sienta que no son personalmente responsables de su gobierno.

Para Touraine el mundo se gobierna bajo algo llamado “la política del sujeto” debido a que la democracia desde
hace muchos años ha venido siendo definida como una forma de soberanía popular, lo cual incluye la libertad, la
preparación y la garantía de la libertad de asociación y expresión, además muy pocos demócratas encuentran
realmente satisfaciente una concepción puramente procesal sobre la democracia.

Recordemos que para ser democrático el sistema político debe ser capaz de reconocer y aceptar que existen
conflictos de valores insuperables. A su vez, se dice que la democracia es vital dado a que el desarrollo económico
está realmente relacionado con todo lo que conlleva al buen manejo y concentración de las inversiones y al
reparto de productos del crecimiento. Esto se debe a que no hay regla técnica que verdaderamente combine a
ambas exigencias, sin embargo es bien conocido que únicamente una buena decisión política podría conllevar al
desarrollo económico estable, haciendo referencia a cierto reconocimiento de proceso político, con toda
apertura y publicidad.

En conclusión, podríamos decir que al posicionar a la democracia como un servicio del sujeto personal,
avanzamos en un aspecto que nos aleja totalmente de otro, y se dice que siempre se debe mantener una
procuración sobre intereses como son los derivados a la organización equitativa, justa y meramente de la
sociedad. También decir que los principios más necesarios para verdaderamente llegar a lo que se conoce como
la “democracia perfecta” seria la justicia, la libertad y la igualdad.

3
Ahora bien, ya que hemos descrito la postura de Touraine, ¿cómo es que esta idea de la democracia se aplica en
México? ¿será que después de tanta guerra y revolución por fin alcanzamos los perfectos ideales democráticos?
La respuesta corta es que no, al menos no del todo, la respuesta larga, la veremos en seguida.

Es necesario recapitular la idea de Touraine en la que describe que democracia verdadera debe de estar libre de
presiones externas, esto es un rotundo no en el caso mexicano, donde muy a menudo se ve comprometido, ya
sea en la forma de compra de votos con artículos básicos o “ayuda” económica, hasta presión por parte de los
jefes de trabajo o sindicales de votar por un candidato en especifico.

En seguida nos vemos confrontados con otra problemática en nuestro país, el respeto a los derechos del hombre
y el respeto a la diversidad. Es conocido ya mundialmente que México no es precisamente un líder en el ámbito
de los derechos humanos, que, aunque teóricamente estipulados en nuestras convenciones legales, la ejecución
de los mismo es digamos, menos que ejemplar, algunos de los ejemplos más conocidos son: el caso de los 43
desaparecidos de Ayotzinapa o más recientemente la fuerte oleada de feminicidios que ha azotado a nuestro país
en los últimos meses. Asimismo la pluralidad y el respeto a la diversidad no son algo que este fuertemente
establecido en México, ya que minorías como lo pueden ser las comunidades indígenas del país a menudo son
discriminadas lingüísticamente de los procesos jurídicos, políticos y electorales del país, sin mencionar la
discriminación verbal y en algunas ocasiones física que sufren a lo largo y ancho del país.

En cuanto a los aspectos relacionados del llamamiento democrático y el contar con una sociedad participativa,
observamos que no hay en verdad mucho interés en la sociedad general mexicana en asuntos políticos, la
mayoría de la población no esta enterada ni de sus representantes ni de los asuntos actuales que se discuten en
las cámaras de gobierno y rara vez utilizamos nuestro derecho cívico de hacer parar alguna ley.

La separación de poderes es un aspecto con el que México cuenta desde hace ya unos años, pero aun esto podría
mejorar, pues, aunque existen, en practica uno no opone un contrapeso “tangible” al otro puesto a que todos son
prácticamente controlados por un mismo grupo político, relacionado a esto esta el concepto liberal de la
limitación del gobierno y su imposibilidad actual, dado al predominio del estado en todos los ámbitos de la vida.

Tristemente una de las pocas ideas en donde la democracia a la mexicana coincide con las ideas de Touraine, es
en esa de la corrupción y su advertencia al poder acumulado de las organizaciones políticas, como ya sabemos
que pasa mucho actualmente, los partidos políticos en México suponen un fuerte drenaje al presupuesto
nacional y a menudo los lideres de estos partidos son caracterizados por sus gastos “imprudentes” por decir lo
mínimo.

4
También vale la pena poner la capacidad financiera en duda ya que en repetidas ocasiones de nuestra historia
nacional, se ha ahuyentado severamente las inversiones y restringido a los empresarios nacionales, ya sea
durante la crisis bancaria de los 90´s o el ya infame crecimiento económico del 0.01% en el 2019.

No hace falta decir que, de ni con los estándares reflejados en la obra de Touraine, ni en los proclamados por
algunas de las naciones primermundistas, México se queda un poco corto. Pero hay que recordar que es nuestro
derecho y hasta nuestro deber hacer cumplir estas leyes y ser el mejor país que podamos ser, desde exigir
respuestas a nuestros gobernantes hasta no dejar que los crímenes resulten impunes, el poder de cambiar
siempre recae en el pueblo y ya es hora de que nos hagamos vistos como un pueblo unido y fuerte.

BIBLIOGRAFÍA

Touraine, A. (1995). ¿Qué es la democracia? México: Fondo de Cultura Económica.

También podría gustarte