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ADOLF HITLER

(Braunau, Bohemia, 1889 - Berlín, 1945) Máximo dirigente de la Alemania nazi. Tras ser
nombrado canciller en 1933, liquidó las instituciones democráticas de la república e instauró
una dictadura de partido único (el partido nazi, apócope de Partido Nacionalsocialista), desde
la que reprimió brutalmente toda oposición e impulsó un formidable aparato propagandístico
al servicio de sus ideas: superioridad de la raza aria, exaltación nacionalista y pangermánica,
militarismo revanchista, anticomunismo y antisemitismo. La doctrina del «espacio vital» y el
ideal pangermánico de unir los pueblos de lengua alemana lo llevarían a un agresivo
expansionismo; en apoyo de su política beligerante, Hitler rearmó Alemania y reorganizó y
modernizó su ejército hasta convertirlo en una maquinaria temible. Francia y Gran Bretaña
consintieron la anexión de Austria y la ocupación de Checoslovaquia, pero la invasión alemana
de Polonia desencadenó finalmente la Segunda Guerra Mundial (1939-45), cuya primera fase
dio a Hitler el control de toda Europa, excepto Gran Bretaña. La fallida invasión de Rusia y la
intervención de Estados Unidos invirtió el curso de la contienda; pese a la inevitable derrota,
Hitler rechazó toda negociación, arrastró a Alemania a una desesperada resistencia y se suicidó
en su búnker pocos días antes de la caída de Berlín.

Hitler se afilió al Partido Obrero Alemán, precursor del Partido Nazi, en 1919, y se convirtió en
su líder en 1921. En 1923, tras el pronunciamiento en la cervecería Bürgerbräukeller de
Múnich, Hitler intentó tomar el poder mediante un golpe de Estado fallido por el que fue
condenado a cinco años de prisión.4 Durante su estancia en la cárcel redactó la primera parte
de su libro Mi lucha (en alemán, Mein Kampf), en el que expone su ideología junto con
elementos autobiográficos. Liberado ocho meses después, en 1924, Hitler obtuvo creciente
apoyo popular mediante la exaltación del pangermanismo, el antisemitismo y el
anticomunismo, sirviéndose de su talento oratorio apoyado por la eficiente propaganda nazi y
las concentraciones de masas cargadas de simbolismo.

Fue nombrado canciller imperial (Reichskanzler) en enero de 1933 y, un año después, a la


muerte del presidente Paul von Hindenburg, se autoproclamó líder y canciller imperial (Führer
und Reichskanzler), asumiendo así el mando supremo del Estado germano. Transformó la
República de Weimar en el Tercer Reich y gobernó con un partido único basado en el
totalitarismo y la autocracia de la ideología nazi.

El objetivo de Hitler era establecer un Nuevo Orden basado en la absoluta hegemonía de la


Alemania nazi en el continente europeo. Su política exterior e interior tenía el objetivo de
apoderarse de Lebensraum (‘espacio vital’) para los pueblos germánicos. Promovió el rearme
de Alemania y tras la invasión de Polonia por la Wehrmacht el 1 de septiembre de 1939, se
inició la Segunda Guerra Mundial. Con estos actos, Hitler violó el Tratado de Versalles de 1919,
que establecía las condiciones de la paz tras la Primera Guerra Mundial. Bajo la dirección de
Hitler, las fuerzas alemanas y sus aliados ocuparon en 1941 la mayor parte de Europa y África
del Norte. Esas conquistas territoriales decrecieron paulatinamente después de la batalla de
Stalingrado, hasta 1945, cuando los ejércitos aliados derrotaron al ejército alemán. Por
motivos raciales, Hitler causó la muerte de diecisiete millones de personas,6 incluyendo una
cifra en torno a seis millones de judíos7 y entre medio y millón y medio de gitanos, en lo que
posteriormente se denominó «Holocausto».8En los últimos días de la guerra, durante la
batalla de Berlín en 1945, Hitler se casó con su antigua amante, Eva Braun. El 30 de abril de
1945 los dos se suicidaron en el búnker de la Cancillería, para evitar ser capturados por el
Ejército Rojo. Posteriormente, sus cadáveres fueron quemados.
POLITICA

Ascendió al poder durante un período de crisis económica, social y política, acentuada por los
efectos de la Gran Depresión de 1929 y el descontento y frustración popular en Alemania
como consecuencia de la derrota en la Primera Guerra Mundial. A lo largo de su mandato
político utilizó la propaganda estatal y su carismática oratoria para persuadir a las masas,
enfatizando su oposición al Tratado de Versalles de 1919, al pueblo judío, al pacifismo y al
comunismo internacional, particularmente el soviético-bolchevique. A la vez, resaltaba el
nacionalismo alemán, el militarismo, el racismo, la llamada preservación de la raza aria, el
pangermanismo y la anexión o recuperación armada de territorios europeos perdidos por el
Imperio alemán después de la Primera Guerra Mundial. Después de reestructurar la industria y
economía y frenar en poco tiempo la inflación y el desempleo, Hitler se ganó el apoyo popular.
Rearmó y organizó las fuerzas armadas alemanas, estableciendo una dictadura totalitaria
personal que transformó a la sociedad alemana y eliminó su sistema democrático. Su régimen
se caracterizó por la discriminación racial, la supremacía aria y la persecución étnico-religiosa y
política. Desde 1939, como consecuencia de la guerra, este modelo se extendió al resto de
Europa. En el plano ideológico, Hitler asumió los planteamientos del fascismo italiano pero con
matices propios basados en las características del nazismo y la sociedad alemana. En torno a su
figura se desarrolló un intenso culto a la personalidad.

Perseguía una agresiva política exterior expansionista para ampliar el Lebensraum ('espacio
vital') alemán al este de Europa, y combatir una presunta conspiración internacional entre el
judaísmo, la masonería, el comunismo y el capitalismo por parte de los gobiernos
estadounidense, inglés y soviético. Su política tenía como objetivo establecer un Nuevo Orden
(Neuordnung) en el que Alemania y la raza aria tendrían un papel hegemónico mundial.

Responsable del inicio de la Segunda Guerra Mundial en Europa con la invasión de Polonia en
septiembre de 1939, para 1941, período de su apogeo, sus tropas y aliados del Eje ocuparon la
mayoría de Europa y partes de Asia y África, pero fueron derrotadas por las potencias Aliadas
en 1945. Hacia el final de la guerra, las violentas políticas de conquista territorial y subyugación
racial de Hitler habían causado la muerte de entre 55 y 60 millones de personas (alrededor del
2 % de la población mundial de la época) en su mayor parte civiles, así como un considerable
grado de destrucción de ciudades europeas. El exterminio sistemático y masivo de enemigos
políticos y personas consideradas racialmente «inferiores» o «subhumanas», mediante la
detención en una red de campos de concentración y exterminio en Alemania y en los
territorios conquistados, llevó a la muerte a poco más de seis millones de judíos en lo que
posteriormente en el contexto histórico se denominó el Holocausto, como así también a
homosexuales, gitanos, eslavos, discapacitados físicos, enfermos mentales, prisioneros de
guerra soviéticos y opositores políticos a su régimen. Las estimaciones del número de personas
que perdieron la vida como consecuencia de medidas raciales adoptadas por el gobierno de
Hitler, sus aliados del Eje, estados satélite y colaboradores, según la mayoría de los
historiadores serían aproximadamente once o doce millones de personas, de las cuales la
mitad corresponderían al Holocausto.
PRIMERA GUERRA MUNDIAL

El 28 de julio de 1914 estalló la Primera Guerra Mundial; una semana después, Hitler se
presentó como voluntario en el Ejército alemán y fue asignado a un regimiento bávaro. El
inicio de la guerra ocasionó gran entusiasmo en el joven Hitler, quien pensó que había llegado
una oportunidad para cambiar su vida: No estoy avergonzado de decir que, arrastrado por mi
entusiasmo, me arrodillé y agradecí al Cielo desde el fondo de mi corazón... por haberme
peRmitido vivir en ese tiempo.30

Después de menos de tres meses de entrenamiento, Hitler fue enviado al frente occidental.
Sirvió en Francia y Bélgica, como mensajero de la 1.ª Compañía de la 6.ª División de Reserva
Bávara. Participó en la primera batalla de Ypres, donde su unidad fue diezmada en cuatro días.
Al finalizar la batalla, de los 3500 soldados iniciales, solamente 600 podían seguir
combatiendo.31

Posteriormente, sus oponentes políticos lo acusarían de ser un cobarde, pero la evidencia los
contradice.31 En octubre de 1916, en el norte de Francia, Hitler fue herido en la pierna y
regresó al frente en marzo de 1917, ascendido al rango de cabo. Sin embargo, no fue
promovido más allá de este grado, al considerarse en ese momento que Hitler no poseía dotes
de mando. Hitler fue condecorado dos veces: recibió la Cruz de Hierro de 2.ª clase el 2 de
diciembre de 1914, y la Cruz de Hierro de 1.ª clase el 4 de agosto de 1918, honor que era raras
veces otorgado a un soldado de tan baja graduación.31 De acuerdo a diversos testimonios,
Hitler ganó su última Cruz de Hierro por haber capturado sin ayuda a quince soldados
enemigos, aunque los registros militares no especifican la razón de esta condecoración.

LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Cuando el conflicto en torno a la ciudad libre de Danzig le llevó a invadir Polonia, Francia y
Gran Bretaña reaccionaron y estalló la Segunda Guerra Mundial (1939-45). Adolf Hitler había
preparado sus fuerzas para esta gran confrontación, que según él habría de permitir la
expansión de Alemania hasta lograr la hegemonía mundial (Protocolo Hossbach, 1937); en
previsión del estallido bélico había reforzado su alianza con Italia (Pacto de Acero, 1939) y,
sobre todo, había concluido un Pacto de no agresión con la Unión Soviética (1939), acordando
con Stalin el reparto de Polonia.

El moderno ejército que había preparado obtuvo brillantes victorias en todos los frentes
durante los dos primeros años de la guerra, haciendo a Hitler dueño de casi toda Europa
mediante una «guerra relámpago»: ocupó Dinamarca, Noruega, Holanda, Bélgica,
Luxemburgo, Francia, Yugoslavia y Grecia (mientras que Italia, España, Hungría, Rumania,
Bulgaria y Finlandia eran sus aliadas, y países como Suecia y Suiza declaraban una neutralidad
benévola).

Sólo la Gran Bretaña de Churchill resistió el intento de invasión (batalla aérea de Inglaterra,
1940); pero la suerte de Hitler empezó a cambiar cuando lanzó la invasión de Rusia (1941),
respondiendo tanto a un ideal anticomunista básico en el nazismo como al proyecto de
arrebatar a la «inferior» raza eslava del este el «espacio vital» que soñaba para engrandecer a
Alemania. A partir de la batalla de Stalingrado (1943), el curso de la guerra se invirtió, y las
fuerzas soviéticas comenzaron una contraofensiva que no se detendría hasta tomar Berlín en
1945; simultáneamente, se reabrió el frente occidental con el aporte masivo en hombres y
armas procedente de Estados Unidos (involucrados en la guerra desde 1941), que permitió el
desembarco de Normandía (1944).
Derrotado y fracasados todos sus proyectos, Hitler vio cómo empezaban a abandonarle sus
colaboradores mientras la propia Alemania era acosada por los ejércitos aliados; en su limitada
visión del mundo no había sitio para el compromiso o la rendición, de manera que arrastró a
su país hasta la catástrofe. Después de haber sacudido al mundo con su sueño de hegemonía
mundial de la «raza» alemana, provocando una guerra total a escala planetaria y un genocidio
sin precedentes en los campos de concentración, Hitler se suicidó en el búnker de la Cancillería
donde se había refugiado, pocos días después de la entrada de los rusos en Berlín.

ESTABLECIMIENTO DE DICTADURA Con su llegada al poder, Hitler estaba lejos de encontrarse


en una situación segura, las mismas fuerzas que habían motivado la renuncia de los tres
últimos cancilleres seguían vigentes, y por lo tanto Hitler tenía que lidiar con el presidente
Hindenburg y su camarilla, quien a su vez era respaldado por el Ejército y por su propio
gabinete de ministros, controlado por los conservadores e industriales, donde los nazis eran
minoría.104 Además, en el Partido Nazi estaban presentes las expectativas de 4 millones de
camisas pardas que, liderados por Ernst Röhm, no ocultaban su desdén por el hecho de que
tantos elementos conservadores compartieran el gobierno con Hitler. Adicionalmente se
encontraban las fuerzas políticas opositoras en el Parlamento, socialdemócratas y comunistas,
que controlaban diversos gobiernos regionales; aunque, a pesar de su aversión por el nazismo,
jamás fueron capaces de aproximarse entre sí para formar un frente común contra este.

NAZISMO

Al finalizar la guerra, cuya última fase fue sin duda muy importante para su evolución
ideológica,34 Hitler se percató que no contaba con dinero, amigos, familiares con conexiones,
estudios universitarios o experiencia política;35 por lo que decidió intentar continuar en el
Ejército, algo bastante complicado en pleno periodo de desmovilización, aunque consiguió
permanecer en sus filas hasta el 31 de marzo de 1920.

ECONOMIA Y CULTURA:

Hitler estuvo a cargo de una de las mayores expansiones de la producción industrial y la


mejora civil como nunca se había visto en Alemania, en su mayoría sobre la base de la deuda
de flotación y el rearme. Durante un discurso de la Organización de Mujeres
Nacionalsocialistas (NSF) en septiembre de 1934, Adolf Hitler argumentó que para la mujer
alemana su mundo era «su marido, su familia, sus hijos, y su casa».

Esta política fue reforzada al instaurar la Cruz de Honor de la Madre Alemana, junto con
incentivos económicos para la mujer que tuviera cuatro o más hijos. La tasa de desempleo se
redujo sustancialmente, en su mayoría a través de la producción de armas, construcciones de
obras civiles (Organización Todt) y el envío de la mujer a casa, para que los hombres pudieran
ocupar sus puestos de trabajo. En vista de esto, se llegó a afirmar que la economía alemana
logró emplear a todos, al menos según la propaganda de la época. Gran parte del
financiamiento para la reconstrucción y el rearme vino de la manipulación de la moneda por
Hjalmar Schacht, incluyendo los créditos a través de las cuentas mefo. Los efectos negativos de
esta inflación se compensaron durante los años siguientes por la adquisición de oro de las
tesorerías de las naciones anexadas.
Los crímenes de guerra alemanes se refieren a los innumerables crímenes de guerra
ordenados, organizados o tolerados por distintos gobiernos de Alemania, tanto en la Primera
Guerra Mundial y Segunda Guerra Mundial.

Entre los crímenes de guerra Alemanes, el más notable de ellos es el Holocausto, en el que
millones de personas fueron asesinadas o murieron a causa de abusos y malos tratos. El 60%
de ellos (aproximadamente 6 millones)[cita requerida] eran judíos. Además, millones de otras
personas no judías también murieron como resultado de acciones alemanas en los dos
conflictos. El verdadero número de víctimas nunca se sabrá, ya que gran parte de la evidencia
fue destruida por los perpetradores, por la quema de los cuerpos, el asesinato de los testigos y
la destrucción de la documentación, en un intento de ocultar los crímenes.

El bombardeo de ciudades costeras inglesas

El ataque de la Marina Imperial alemana contra las ciudades portuarias inglesas de


Scarborough, Hartlepool y Whitby tuvo lugar el 16 de diciembre de 1914. El ataque resultó en
137 muertos y 592 heridos. Fue en violación de la sección novena de la Convención de La Haya
de 1907 que prohibía bombardeos navales de ciudades indefensas sin previo aviso.18 porque
solamente Hartlepool se encontraba defendida por artillería costera.19 Alemania era un
firmante de la Convención.20 Otro ataque tuvo lugar el 26 de abril de 1916 sobre Yarmouth y
Lowestoft, pero en estos casos se trataban de bases navales importantes defendidas por
artillería costera.[cita requerida]

La guerra submarina sin restricciones

Artículo principal: Campaña de los U-Boote

Debido al bloqueo sobre las costas alemanas, las autoridades alemanas emprendieron en 1915
una guerra submarina sin restricciones en el mar del Norte. Así, se hizo caso omiso de las prize
rules, que habían sido reglamentadas por la Convención de La Haya de 1907 y requerían a
aquellos que atacaban al transporte naval a advertirles para darles tiempo de abandonar sus
buques, y la armada alemana hundía a buques mercantes sin importar su nacionalidad,
cargamaneto o destino. Tras el hundimiento del RMS Lusitania, el 7 de mayo de 1915, y la
consiguiente reacción pública en varios países neutrales, incluyendo en los Estados Unidos, los
alemanes desistieron. Sin embargo, el 1 de febrero de 1917 reaunudaron la estrategia y
declararon que hundirían, sin previo aviso, a todo buque mercante, sin importar su
nacionalidad. Tal fue la reacción de la opinión pública en los Estados Unidos, que el gobierno
rompío relaciones diplomáticas con Alemania dos días después. Este hecho, junto con la
llamada telegrama Zimmermann, llevó a los Estados Unidos a declarar la guerra a Alemania a
los dos meses.

Los intentos de destruir la evidencia de los crímenes alemanes

Durante la Segunda Guerra Mundial, y tras ocupar Francia, los nazis incautaron la
documentación de los Aliados sobre los crímenes de guerra alemanes perpetrados durante la
Primera Guerra Mundial y también destruyeron monumentos que los conmemoraban.
BENITO MUSSOLINI

Benito Amilcare Andrea Mussolini, mejor conocido como Benito Mussolini o ‘Il Duce‘, fue un
militar, político y dictador italiano. Primer ministro del Reino de Italia con poderes dictatoriales
desde 1922 hasta 1943, cuando fue depuesto y encarcelado brevemente. Escapó gracias a la
ayuda de la Alemania Nazi, y recibió el cargo de presidente de la República Social Italiana
desde septiembre de 1943 hasta su derrocamiento en 1945, y posterior muerte por ejecución.

Los fasci di combatiente y la Marcha sobre Roma

Finalizada la contienda, y pese a formar parte de la alianza vencedora, Italia se vio relegada a la
irrelevancia en las negociaciones de los tratados de paz, que no otorgaron al país los territorios
reclamados al Imperio austrohúngaro. Benito Mussolini quiso capitalizar el sentimiento de
insatisfacción que se apoderó de la sociedad italiana haciendo un llamamiento a la lucha
contra los partidos de izquierdas, a los que señaló como culpables de tal descalabro. En 1919
creó los fasci di combattimento, escuadras o grupos armados de agitación que actuaban casi
con total impunidad contra militantes de izquierda y que fueron el germen del futuro Partido
Nacional Fascista, fundado por el mismo Mussolini en noviembre de 1921.

Mussolini en el poder

El fascismo había llegado al poder con el apoyo de los ambientes conservadores,


principalmente del latifundismo agrícola, y se reforzó gracias a su capacidad de presentarse
como el núcleo central de un bloque de orden conservador, capaz de defender a la burguesía
nacional de los peligros democráticos representados, sobre todo, por los socialistas, con su
facción comunista. Con la reunión, por primera vez en diciembre de 1922, del Gran Consejo
Fascista, se inició el fortalecimiento del partido, que pronto dejaría atrás su extremo
anticlericalismo con gestos de acercamiento hacia el catolicismo y la Santa Sede, al mismo
tiempo que aumentaba la represión política.

El nuevo gobierno encontró en los "escuadristas" (las Milicias Voluntarias para la Seguridad
Nacional) una fuerza que impuso por la violencia y el terrorismo sus posiciones en la campaña
para las elecciones de abril de 1924, en las que el Partido Nacional Fascista obtuvo el 69 por
ciento de los votos emitidos. A partir de ese momento, la violencia política fue en aumento, y
gradualmente (aunque con mayor ímpetu tras el asesinato del diputado socialista Giacomo
Matteotti en 1924) Benito Mussolini se erigió como único poder, aniquiló cualquier forma de
oposición y acabó por transformar su gobierno en un régimen dictatorial; tras ser ilegalizadas
en 1925 todas las fuerzas políticas a excepción del Partido Nacional Fascista, el proceso de
fascistización del Estado culminó con las leyes de Defensa de noviembre de 1926.

La Segunda Guerra Mundial

Tras la llegada al poder de Adolf Hitler en Alemania, Mussolini fue acercándose al nazismo; de
hecho, el dirigente nazi se había inspirado en sus ideas, y ambos líderes se admiraban
mutuamente. Tras un primer tratado de amistad en 1936, la alianza entre Roma y Berlín quedó
firmemente establecida en el Pacto de Acero (1939). Hitler y Mussolini brindaron
abiertamente apoyo militar al general Francisco Franco en la Guerra Civil Española (1936-
1939), preludio de la conflagración mundial. La agresiva política expansionista de Hitler
provocó finalmente la reacción de franceses y británicos, que declararon la guerra a Alemania
tras la ocupación de Polonia. Estallaba así la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), y tras las
primeras victorias alemanas, que juzgó definitivas, Mussolini validó su pacto con Hitler y
declaró la guerra a los aliados (junio de 1940). Sin embargo, el fracaso del poco preparado
ejército italiano en Grecia, Libia y África oriental, así como el posterior avance de las tropas
aliadas (que el 10 de julio de 1943 habían iniciado un imparable desembarco en la isla de
Sicilia, con el propósito de invadir Italia), llevaron al Gran Consejo Fascista a destituir a
Mussolini (25 de julio de 1943). Al día siguiente Víctor Manuel III ordenó su detención y
encarcelamiento. Dos meses después el nuevo primer ministro, Pietro Badoglio, firmaba un
armisticio con los aliados.

Liberado por paracaidistas alemanes (12 de septiembre de 1943), todavía creó Mussolini una
república fascista en los territorios controlados por Alemania en el norte de Italia (la República
de Salò, así llamada por la ciudad en que el gobierno tenía su sede). En los juicios de Verona,
Mussolini hizo condenar y ejecutar a aquellos miembros del Gran Consejo Fascista que habían
promovido su destitución, entre ellos su propio yerno, Galeazzo Ciano. El avance final de los
aliados le obligó a emprender la huida hacia Suiza; intentó cruzar la frontera disfrazado de
oficial alemán, pero fue descubierto en Dongo por miembros de la Resistencia (27 de abril de
1945), y al día siguiente fue fusilado con su compañera Clara Petacci; sus cadáveres fueron
expuestos para escarnio público en la plaza Loreto de Milán.

Trayectoria política

En Forlimpopoli, por influencia paterna, Mussolini se acerca al socialismo militante y en el año


1900 se inscribe en el Partido Socialista Italiano. Mientras tanto, concluye los estudios y
obtiene la Maturità (título de bachillerato). El 13 de febrero de 1902 fue nombrado suplente
para la escuela elemental de Pieve Saliceto, fraccionamiento de Gualtieri Emilia.

El 9 de julio de 1902, tras concluir el año escolástico, se trasladó a Lausana donde se inscribió
en el sindicato de albañiles y obreros. Luego es nombrado secretario y publica su primer
artículo en el periódico "L'Avvenire del lavoratore".

Fascismo

Posteriormente, quiso capitalizar el sentimiento de insatisfacción que se apoderó de la


sociedad italiana tras el fin de la contienda, debido a que Italia había obtenido muy pocas
ventajas territoriales y económicas en el Tratado de Versalles, pese a las grandes promesas de
Francia y Gran Bretaña con las cuales se había estimulado la participación italiana en la
contienda. Ese descontento se manifestó en continuas huelgas y protestas de obreros y
campesinos a los cuales se unían veteranos retornados del frente de guerra, ante lo cual
Mussolini empezó haciendo un llamamiento a la lucha contra los partidos de izquierdas, a los
que señaló como culpables del descalabro social. Para ello Mussolini creó en Milán el 9 de
octubre de 1919 los "Fasci Italiani di Combattimento", grupos armados de agitación que
constituyeron el germen inicial del futuro Partido Nacional Fascista en 1920. El 18 de
noviembre es arrestado de nuevo por tenencia ilegal de armas y explosivos pero fue liberado
gracias a la intervención del senador liberal Luigi Albertini.

El 24 y 25 de mayo de 1920 Mussolini participó en el segundo Congreso de los Fasci di


Combattimento, que se realizó en el Teatro Lírico de Milán. En noviembre, con el artículo
Rapallo, comenta favorablemente el tratado ítalo-yugoslavo firmado por Giovanni Giolitti por
el que la ciudad de Fiume queda libre.
El 28 de marzo de 1921 Mussolini desfila en Milán con sus columnas de de camisas negras con
ocasión del funeral de las víctimas del terrorismo anárquico del Teatro Diana. Al mostrarse
como enemigo de socialistas y comunistas el fascismo consiguió ganarse el favor de los
grandes terratenientes e industriales y Mussolini logró salir electo diputado en las elecciones
de mayo de 1921, gracias también al apoyo de Giolitti (ya situado en los «bloques nacionales
antisocialistas»).

Muerte

La decisión de ajusticiar a Mussolini fue tomada en el transcurso de pocas horas, en un


contexto en el que era muy difícil para los partisanos comunicarse con Roma y reunir de
inmediato al Comité de Liberación Nacional (CLN). Los partisanos que habían conducido la
operación de captura sólo alcanzaron a informar al comando de Milán, que envió
inmediatamente a un grupo de partisanos y algunos emisarios políticos como Aldo Lampredi,
Pietro Vergani y el militante comunista Walter Audisio, conocido como "Coronel Valerio", este
último venía con las instrucciones de dar una muerte violenta a Mussolini.

Según versiones posteriores que se hicieron oficiales, se autorizó a Clara Petacci el reunirse
con Mussolini en Dongo. Fueron despertados, llevados en un vehículo por unas curvas sinuosas
cerca del Lago Como y bajados a las puertas de una villa campestre en Giulino di Mezzegra.
Una vez bajados de los vehículos, Audisio leyó una breve sentencia en nombre del pueblo
italiano y a continuación levantó su ametralladora para dar muerte a Mussolini, pero su
amante Clara Petacci intentó interponerse y Audisio la conminó a retirarse. La ametralladora
se encasquilló y Audisio sacó inmediatamente su pistola, pero nuevamente Petacci se
interpuso entre el ejecutor y su víctima. La pistola no funcionó y Audisio, en un acto de
nerviosismo, pidió otra ametralladora a uno de sus acompañantes, esta vez se escapó del arma
una ráfaga que alcanzó a Clara Petacci y la mató en ese instante, la misma ráfaga alcanzó a
Mussolini quien cayó al suelo agonizante y fue ultimado por un partisano de un certero balazo
en el corazón. La ejecución se realizó el 28 de abril de 1945; según la versión oficial, Mussolini
fue fusilado, junto a Clara Petacci, en Giulino di Mezzegra, cerca de Dongo. El método casi
secreto y expeditivo de la ejecución fue decidido por la presunta intención de los Aliados de
capturar vivo a Mussolini y procesarlo ante un tribunal internacional (con la posibilidad que
fuese condenado a una pena menor o absuelto), mientras muchos partisanos exigían por el
contrario que se aplicase pena de muerte al Duce tal como había sido decretada por el CLN
italiano. Los cadáveres fueron trasladados en la tarde del mismo 28 de abril en un camión a
Milán, en el trayecto no se permitió a nadie acercarse a los cuerpos y éstos fueron dejados el
día 29 en la Plaza Loreto de esa ciudad. Allí fueron sometidos a toda clase de ultrajes por la
muchedumbre. El servicio de policía compuesto por partisanos y bomberos, colgó luego los
cadáveres cabeza abajo en una gasolinera de la plaza. Esto se hizo para confirmar
públicamente su muerte, y como gesto de humillación y venganza partisana, ya que en ese
mismo lugar se habían colgado meses atrás los cadáveres de unos partisanos. El [[cadáver] de
Mussolini fue desfigurado a golpes a tal extremo que su rostro resultó casi irreconocible, algo
menos ocurrió con Petacci. Aún muertos fueron objeto de crueles burlas e incluso fueron
colocados uno al lado del otro para ser fotografiados en la morgue. Horas más tarde los líderes
locales del CLN decidieron cesar la exhibición y retirar los cuerpos, éstos fueron colocados en
cajones de madera con paja en su interior y retirados para sepultarse en tumbas anónimas.
Poco después del final de la guerra, los restos de Mussolini fueron robados del cementerio de
Musocco por obra de un grupo de fascistas autodenominados «SAM-Squadre d'Azione
Mussolini» y capitaneados por Domenico Leccisi. El cuerpo de Mussolini estuvo desaparecido
varios meses. Después de la restitución a la familia, su cadáver fue trasladado a la capilla de
Predappio.

El mismo 29 de abril Adolfo Hitler se enteró detalladamente de lo ocurrido con Mussolini y su


amante e hizo los arreglos para que no sucediera lo mismo con su cuerpo después de fallecer,
en consecuencia mandó que su cadáver y el de Eva Braun fuesen posteriormente quemados.

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